sábado, 27 de enero de 2018

Devilman Crybaby




Podríamos definir Devilman Crybaby con una sola palabra: brutal. El universo planteado por Go Nagai, autor de obras como Mazinger Z, cuenta la historia de Akira Fudo, un inseguro deportista amateur, quien se reúne con su amigo de la infancia Ryo, una de las mentes más brillantes del mundo a pesar de su corta edad. La trama arranca cuando Ryo introduce a Akira en un mundo donde se habitan toda clase de demonios.  



Las primeras impresiones que provoca Devilman Crybaby en cuanto a lo visual, son un espectáculo de luces y colores intensos acompañados en una estruendosa armonía con la realidad desquiciada que maneja la historia. Además, cuenta con un estilo de animación similar a Viewtiful Joe, con personajes exageradamente delgados, paleta de colores y carentes de sombras en algunos casos, con ciertas semejanzas con los planos que maneja la saga Monogatari series, mostrando planos generales donde solo se muestran a los personajes en la escena, dejando una sensación de vacío alrededor y centrando la atención en los participantes. 

En el desarrollo de la historia muestra cómo es que la vida de Akira cambia debido a que Ryo provoca que uno de los demonios más poderosos, Amon, posea su cuerpo. El corazón valeroso del protagonista consigue asimilar al demonio sin que pierda su esencia humana. Así, es capaz de transformarse cuando lo necesita, conservando apariencia física y su corazón, autodenominándose como un devilman. 
La demografía de obra original de Go Nagai es shonen; sin embargo, sus características son más las de un seinen debido a la explicita violencia, la cantidad de sangre y el poco pudor ante escenas sexuales.  Características concurrentes del mangaka, quien celebro 50 años de carrera en el 2017. 


Netflix propone una adaptación moderna de la clásica Devilman de 1972, sin descuidar la esencia de la obra original, regalándonos más que un simple remake. La historia continua la misma línea del manga en cuanto a acontecimientos dándole valores agregados que no desencajan con la obra y refuerzan las ideas planteadas del autor con respecto a la vida y los seres humanos. El anime puede gustar tanto a los que disfrutaron su versión original por Tomoharu Katsumata, director de Saint Seiya The Hades Chapter, y a los que se aventuran a conocer por primera vez la historia. 

Sin duda, Devilman Crybaby es una historia que dejará sin aliento al que se arriesgue a verla. Puede llegar a ser algo densa para quienes no consumen anime con regularidad, pero sin duda es una joya de las cuales no se ha visto últimamente. Lo catalogo como el mejor acierto de Netflix en cuanto a anime. 


Capítulos: 10
Online: Netflix
Descarga: Latino Japones
Manga: tumangaonline.com/Devilman-Original-Edition
Año: 2018



martes, 16 de enero de 2018

Estúpido, implante

Amaba a su novia y nada impidiera pasar un lindo con ella.
Todo había terminado, no había más guerra ni enemigos que enfrentar. Superó a cada profesor, catedrático, asesor y le dio el corte final a la tesis. Finalmente se había graduado. Nuevamente tenía la vida de un chico de su edad: trabajo, amigos, novia, etcétera. Sin embargo, había un enemigo final que destruir. “El malvado jefe final, el fatídico, funesto, estúpido y malvado parche”, se dijo. 
El implante anticonceptivo es una varilla pequeña y delgada del tamaño de un fósforo. Seguro, simple y asequible que puedes olvidarte de que existe. “Una estafa total”, pensó.  Al comienzo le fastidio bastante pero ya lo había aceptado. Se suponía que Anna no volvería a sangrar mensualmente, se suponía que sería mínimo, que nunca más habría que soportar cólicos ajenos, sentimientos exagerados y extraños golpes sin sentido contra su persona. 
Era injusto que Bryan disfrutará de su “amistad” con Bambbieta, quien le recomendó aquel método anticonceptivo, no tuviera que pasar por aquella tortura psicológica. Era más sencillo tratar con sus clientes más problematios, como una mujer despechada con ganas de quitarle hasta la sombra a un marido infiel, que tratar con su novia. 
Nada era peor que su novia en sus días trágicos. Hoy siete de agosto cumplía siete meses con ella. Y eran dos meses desde que se colocó aquellas varillas. El implante era uno de los mejores métodos anticonceptivos que existía. Ella hace mucho estaba enamorada de él, pero con tantas batallas no había tiempo de confesárselo, cuando por fin todo término se convirtieron en pareja. 
Suspiró y maldijo al médico que insinuó que se acabarían los problemas con el periodo femenino. Eran dos meses en los que su novia no dejaba de perder sangre y conservaba todo los síntomas de una menstruación normal. 
-Buenos días, Anna. – Saludó. Era su día libre del trabajo e iban a salir a pasear. 
-Llegas tarde, Ronald. – Dijo la joven de cabellos rojo ficticio, su mirada era seria. Llevaba un pantalón normal y una gran polera. Cosa que llamo bastante la atención de él, hacia un sol endemoniado.
-Lo siento- Dijo suspirando.- ¿Vas a salir así?
-¿Algún problema?- Preguntó indignada. Ella tenía un bonito cuerpo, pero desde uso aquel implante se sentía gorda.– No te gusta mi comida…,¿Ahora tampoco te gusta cómo me visto?
-No es eso. –Respondió mientras una cien resaltaba en su frente – Está haciendo demasiado calor, no quiero verte sofocaba. 
-Bueno.- Se sonrojo,  eso le pareció lindo al chico; sin embargo, sabía que se aproximaba una guerra. Se sacó la gran polera. “Grandes…”, pensó Ronald intentando ver a otro lado. Hace un par de días habían peleado porque ella pensaba que él solo la veía como un pedazo de carne. 
Giró los ojos hacia un lado para que ella no lo viera. “¿No eran tan grandes…?”, se preguntó, mientras se trataba de autoconvencer que los pechos de su novia era normales.
-¿Estas bien preguntó?- Preguntó.
-Si…
Suspiró y sus ojos se convirtieron en dos enormes platos. Aquel bivirí era como el golpe final del Samurai x. La majestuosidad del pecho de su amada solo se comparaba con el Amakakeru Ryu No Hirameki. 
-¡Pervertido!- gritó mordiéndole el brazo.- ¡Me pondré mi polera!
Aquel día romántico comenzaba mal. 
Tomó el celular y anotó algunas cosas que seguro le servirían. “Durante esos días se molestan por todo, tienen muy mal humor y sobretodo se le hinchan los pechos.”, pensó y escribió.  
Luego de una pequeña discusión por la polera, finalmente Anna accedió a ir sin ella. Una vez en el cine escogieron una película romántica a pedido de la chica, por Ronald no había ningún problema solo quería pasar un buen momento con ella. Dejar de sentirse frustrado por los repentinos cambios de humor de su novia. 
-¿Palomitas?- Preguntó.
-Si. – Le sonrió. –No tienen mantequilla… 
-No venden palomitas con mantequilla, Anna – respondió. Pensó a la velocidad de la luz y en los cines que había visitado desde niño nunca vio que le pusieran mantequilla a las palomitas más que en películas. 
-¡Mejor dime estúpida en vez de verme así!- Comenzó a lagrimear - ¡Sabes que me gustan! ¡Me haces quedar como una loca!
-No llores…
-¿Vas a terminar conmigo? –Preguntó solloza- De seguro quieres a una chica más delgada y menos engreída. 
El joven bachiller en derecho suspiró. Dos días más y o quien sabe cuánto tomaría recuperar de nuevo a su dulce novia, la que no parecía disfrutar verlo perder la paciencia. La abrazó y besó. 
-Te amo, tonta. 
-¿Piensas que soy tonta?- Preguntó mordiéndole de nuevo el brazo- ¡Ronald, eres un idiota! 
Suspiró, últimamente suspiraba a menudo. Cogió su teléfono y anotó. “Durante esos días son muy sensibles, exageradamente para ser exacto.  Cambian de actitud muy rápido y en el caso de Anna muerden…”
“No sentirá su periodo en meses”, pensó en el medico. Y con unas ganas de demandarlo observo el resto de la película. 
Salieron del cine de la mano, el día casi acaba aun eran las siete de la noche. “¿Llevarla a comer será prudente?”, se preguntó tratando de premeditar alguna otra mordida o patada. 
-Anna- Llamó.
-¿Qué pasa? – Preguntó asustada. Él sonaba serio, ella pensaba que de seguro estaba molesto.- Lo siento, quise ser una buena novia- Comenzó a llorar. “Es casi estúpido”, se dijo Ronald tomándose la cabeza. 
-Te amo…¡Maldita sea, te amo!
Sonrió de manera traviesa. Ronald pensó que le estaba viendo la cara. Se abrazaron y entonces Anna comenzó a morderle la oreja.
-¿Anna?- Se sonrojó. 
-¿estás bien, Ronald?- Preguntó sonrojada, mientras le daba  pequeños besos – Vamos  a mi casa…
-Bueno… 
-¿No te parezco atractiva?- Preguntó con picardía- Sabes últimamente creo que crecieron….
Entonces, Ronald empezó a toser. Se había atragantado con saliva. Sonrió y recordó los beneficios de la estúpida varilla que odiaba. Imaginó al médico bigotón con una sonrisa. “Se puede venir dentro”, ella se enganchó de su brazo y caminaron. “Durante esos días es muy sensible….y hasta caliente.”, pensó en anotar cuando pudiera. 



No podía resistirse a esa cara….el joven solo asintió. Entraron besándose hasta la cocina, él quería ser fuerte sabía que estaba mal ya que sus hermanas estaban durmiendo. Pero, ella nunca tenía la iniciativa “¿Por qué quitársela?”, se dijo.  
Pensó en sus amigos y en qué cosas pasarían por ellos cada que llegaba los días rojos en sus novias. 
Según Juan, Mariell en esos días era insoportable le gritaba por todo y en más de una ocasión su cuñado se molestaba con él por hacerla llorar. 
Según Bryan, Bambbieta comenzaba a tirarles cosas y pelearse con cualquiera chica que se le acercara, en más de una ocasión el pobre terminaba noqueado.
Según Jonathan, su novia era malhumorada, en más de una ocasión le pateaba le balón a la entre pierna mientras jugaban…
Pasaron tres días desde entonces. Se iban a encontrar en un centro comercial.
-¡Amor!- gritó ella al verlo.- ¡Adivina quién dejo de sangrar!
-Gracias al cielo…estúpido implante… ¡Por fin!
Se abrazaron y cambiaron los planes. Ya no cenarían comida, se cenarían a sí mismos.