domingo, 20 de mayo de 2018

Golden time


Uno de los principales problemas con los animes que giran su narrativa al romance suele ser el cliché. En su mayoría, suelen pecar de mantener el formato y no apostar por algo diferente. Es decir, generalmente la protagonista o chica principal del romance suele ser torpe, tímida o incluso una tsundere; en cuanto, al protagonista o héroe su personalidad es fría, torpe o puede simular ser un chico malo o un completo tonto. 




En conjunto, estos animes pecan en reunir todo lo usual como un beso accidental y contarlo de forma distinta, aprovechando en ganar puntos mediante la comedia, así como también, alguna situación romántica en la que el chico cumpla el rol de héroe o sea un bad boy abriendo su corazón. Sin embargo, hay tramas que logran cambiar ese estereotipo, tocan los tópicos habituales pero en vez de seguir el curso, apuestan por otros caminos. Ese es el caso de Golden Time, una comedia universitaria que basa su narrativa en el proceso del amor. 



La historia sigue a Banri Tada, un estudiante recién admitido a una facultad de derecho en Tokio, quien ha perdido sus recuerdos por haber caído accidentalmente de un puente poco después de graduarse de la preparatoria. En el momento del accidente, su alma escapó de su cuerpo, llevándose sus recuerdos. Luego de la ceremonia de entrada a la facultad, Banri se pierde en el campus intentando buscar la sala de orientación de primer año, y en su camino conoce a Mitsuo Yanagisawa, que también se había perdido buscando dicha sala. 
De algún modo logran llegar a tiempo y se encuentran con una chica llevando un ramo de rosas, con el que golpea a Mitsuo en la cara. Esa chica tan perfecta, a ojos de Banri, es Koko Kaga, la amiga de la infancia de Mitsuo, con quien había prometido casarse al ser mayores. Para poder escapar de dicha promesa, Mitsuo había tomado en secreto el examen de ingreso a la facultad, pero Koko al enterarse hizo lo mismo con tal de estar con él.

Con una demografía shonen, la historia fue producto del bolígrafo de Yuyuko Takemiya, autora de Toradora! A pesar de que la sinopsis nos vende una clásica comedia romántica y su predecesora tiene uno de los ejemplares más reconocidos de una tsundere, el relato está muy bien llevado y a diferencias de otras del género, este se enfoca netamente en una relación casi real, al punto que la persona que mira el anime llega a identificar las situaciones con su experiencia amorosa.
Si bien el anime presenta una típica tsundere engreída e irritante, esta muestra una evolución a lo largo de la trama y de la mano del protagonista, quien sufre el hecho de ser una persona distinta a la que fue antes de su accidente, vuelven esta historia de la vida cotidiana de un grupo de amigos universitarios en una graciosa y dramática novela juvenil bastante agradable de ver. 
El punto fuerte de Golden Time se encuentra en enfocarse en todo el proceso de una relación, a diferencia de otras obras del género que se concentran en que la pareja se consolide, en este caso se ve todo el proceso de relación con diversos problemas y cuando se consolida continúan los problemas. Es decir, en vez de recurrir a una amiga de la infancia o un triángulo amoroso, se enfoca en los celos de una novia hacia la mejor amiga y como el novio debe tomar una decisión con eso. 
Asimismo, otra fortaleza de esta narrativa son los personajes secundarios, que si bien suelen ser parte del alivio cómico en los momentos de tensión, logran ser agradables y simpatizar con la persona que visualiza el anime. Si bien las subtramas son algo flojas, ellas nutren la trama principal y la fortalecen.
En este anime podemos encontrar desde clichés hasta tema que no suelen tocarse en una historia romántica. Sin embargo, conforme avanza el anime hay ciertas partes que se tornan densas debido a la comedia. Es decir, se muestra una escena de tensión en la que se ve sufrir a la protagonista y casi de forma inmediata minutos después la historia retoma su rumbo cómico. 
Este único problema se ve reflejado en la trama sobre la perdida memoria de Banri, ya que uno no le toma la importancia suficiente hasta el clímax de historia. Sin embargo, no es suficiente excusa para condenar una narrativa sublime que rescata el amor durante los días de universidad.
Por otro lado la banda sonora no destaca mucho y el estilo de animación si bien es agradable, no ayuda a uno a tomarse en serio la historia. Consideró que este anime pudo tener un mejor impacto con estos puntos reforzados. La historia es buena; sin embargo, estos detalles son los que generan huella en el espectador. 



Golden Time es una comedia romántica con los toques dramáticos precisos. La historia envolverá a cualquiera que se aventure en ella mediante situaciones similares a la vida amorosa de uno. Sin embargo, no es un anime que tenga la capacidad de impactar a quien lo vea. Excelente para disfrutarlo una sola vez, en una tarde tranquila solo o en la compañía de su pareja.  

jueves, 10 de mayo de 2018

Conexión ineficiente - Capítulo 1

¿Pervertido, yo? 

A pesar de que mi vida había logrado encaminarse, nunca deje de ser un stalker. Muchos creaban segundas cuentas en Facebook por diversos motivos; ya sea, por juegos de rol, o cuentas de trabajo para mantener una buena reputación, o simplemente hay podían ser otras personas y eso era fascinante. Sin embargo, mi único motivo por el cual dejaba de ser Samuel Moreno, y me convertía en Monaka Izumi, era: saber de ella. 
Lo que comenzaba con un konichiwa, terminó con un horroroso letrero de conexión ineficiente. La historia de mi primer amor no era precisamente una historia bella entre personas que luchaban por estar juntos; más bien, yo siempre fui el utilizado o así me consideré durante aquellos días. No puedo negar que sufrí por cómo se dieron las cosas pero ella sigue siendo el amor de mi vida. Quien me enseño a vivir nuevamente y que solo era un cobarde disfrazado de un adolecente estúpido.
Y a estas alturas de mi vida, no podía dejar de recordarla. Aquella sonrisa dibujada en su rostro con los ojos hinchados y con un hilo rojizo en ellos había ilustrado una sonrisa. No sentía dolor, solo felicidad. Su piel era tan clara como la recordaba, su cabello ligeramente maltratado y ese modelo de gafas sin la parte inferior le daban clase, un estilo refinado que solo me hacía reafirmar que estaba loco por ella.  
Mi corazón saltaba de felicidad. “Así que tú también encontraste tu camino”, me dije con una paz solo igualable a la una gato durmiendo. Aquella foto de ella sonriendo con los ojos levemente hinchados, solo me hacía reafirmar que ella siempre seria el amor de mi vida. Una etapa de mi vida terminaba con aquella foto y mi nuevo camino se reflejaba en mi celular. Ambos iniciaríamos un nuevo viaje. 
“Amigos míos… me caso”
Solo sabía que la conocí cuando se emitía el anime de Tokyo Ghoul y hoy, que ella dejaba su juventud por la adultez, se emité la tercera temporada de aquel anime. Quisiera decir que la conocí un día como hoy o que era el último abril sin ella pero la verdad era que ya no podía recordar cómo habían sucedido las cosas. 
Habían pasado tres años desde que la conocí…Almendra se iba casar.

Luego de unas partidas la había agregado como amiga a mi Facebook. Entonces, era lunes o tal vez martes, no cualquier martes, era un martes de buena suerte. Ya que, según una página mierdera de internet, los martes eran el día de buena fortuna para los Aries. Como buen carnero, esperaba poder sobrevivir al día y sacarle algún provecho. Sin embargo, era un martes de mierda. Uno que hace hacia rememorar que no sabía porque aún vivía.  
Recordaba que cuando era niño y mi madre me requintaba o pegaba dependiendo de su humor, solía encerrarme en mi cuarto, taparme con una sábana y murmurar entre lágrimas: “Deseo ir a mi mundo ideal, deseo ir a mi mundo ideal”, una y otra vez. Con el tiempo perdí aquella práctica; sin embargo, me recordaba a mí en una versión adolecente en ese mundo. Mi novia era Videl de Dragon Ball Z y a veces le era infiel con Belinda, la cantante mexicana. 
Mi mente no recordaba cuando había dejado de imaginar aquella fantasía. Mi adolescencia había sido muy contraria a lo que mi yo anterior esperaba. Le debía a mi madre todo mi autodesprecio. 
Por ello, me encantaban los iseakai, generó del anime en que el protagonista llevaba a otro mundo. Siempre me encanto ver anime, pero a veces sentía que me autodañaba. Mi mente pensaba con una mínima parte, como un deseo oculto, que ahora que me dejaban como un pantalón usado o un perro abandonado, mis nuevas amigas descubrirían que era encantador, eventualmente se enamorarían de mí y en menos de un mes o a lo mucho dos tendría mi harem personal.
Y solo una de ellas tocaría mi corazón y la escogería como mi querida novia. Un sueño tan cierto como una japonés con demasiado pecho natural con un cabello rojizo fuego natural. 
Tristemente en la universidad las cosas no eran como las imaginaba. Y eso era deprimente, si bien era imposible que tuviera mi propio harem de chicas de grandes pechos y cabelleras de colores, esperaba al menos tener una novia plana, morena o tal vez una mayor y algo gordita. Tomé el celular y suspiré perdido entre aquellos pensamientos. 
Era difícil no pensar que todo sería más sencillo si dejaba de existir. Maldije a mis padres que me presionaban a vivir, maldije a la vida por ser complicada, maldije a Erika por creer que estaría para cuando la necesitara y me maldije a mí mismo por no morir en ese  entonces y evitarme todo lo que vino después. La vida era una y sentía que la estaba viviendo para todos, ya no podía disfrutarla y no deseaba que otras la vivieran. 
Me encontraba en la cafetería, tenía clases pero me había quedado. No deseaba entrar a otra clase aburrida y pensar nuevamente que vivir solo era un fastidio. Era demasiado temprano para deprimirme por tonterías, aún más si pasado mañana había un examen para el cual no había estudiado y tampoco estudiaría ese día. Debía alcanzar la siguiente división en el juego clasificatorio del Lol, League of Legend, y ese no se lograría solo. Era consiente que había un serio problema en mis prioridades, pero no me importaba realmente. Además, tenía pendiente lectura de algunos fanfics de categoría M, lo que en idioma natural significaría; + 18.  Revisé mis notificaciones en Facebook, no había nada nuevo.
Suspiré y nuevamente sentí que no debí haber nacido, alguien debía pensar en mi y crearme en un mundo de magia o al menos en uno donde yo fuera el protagonista de mi vida y no lo fueran mis padres o algún amor. Donde todo girara a mí alrededor. Mi teléfono vibró. 
“Hola, señor devorador de palomas. Espero nos llevemos bien”, leí. Quise evitar la carcajada pero me fui inevitable. Algunas personas me miraron. 
Había agregado apenas ayer a aquella chica y me había saludo en el muro. Aquello era una tradición virtual de la época en que existía Hi5. “¿Estaría marcando territorio?”, me pregunté. Normalmente las novias neuróticas tendían a hacerlo, pero apenas la conocía. Tal vez mi falta de amor o de sexo no me dejaba pensar tranquilo, pero ella tenía todo lo que necesitaba. Cosplays y buen cuerpo. 
Entré a su muro para responder. Antes pensé en darle una revisada. “En un relación con Samuel Velezmoro”, leí. No era de esperarse menos. Era una chica preciosa en todo sentido, hacia cosplay, jugaba LoL y seguro tendría alguna que otra característica que en mi país no hubiera. Continúe viendo algunas de sus fotos. 
Las fotos con sus cosplay eran encantadoras. Se notaba la calidad amateur en los rasgos del traje pero le daban un toque humano que me gustaba. No era tan irreales como las cosplayers rusas o húngaras. La peluca roja del que parecía un cosplay de Karin Uzumaki le encajaba a perfección. Durante aquellos 10 minutos que se convertían en una hora empecé a dar like a cada foto que me agradará.
Todas las fotos que marcaba eran del presente año, no deseaba que me viera como un stalker. Cuando empecé a ir más allá me topé con la sorpresa que iba cuatro años de relación con su novio, el cual tenía cara de idiota. Literalmente era idéntico a Carlitos de la caricatura infantil, Rugrats. “Que suerte tienen los feos de otros países”, me dije mentalmente. 
Ese maldito, no solo tenía el lujo de estar con ella, sino también la había engordado. 
Sus primera fotos del 2014, era literalmente una fina muñeca de porcelana y ahora, si bien los cachetes le asentaban bien, era un cambio drástico. El viento se iba haciendo presente y mi mente seguía metida entre álbumes viejos de dibujos, cosplay e incluso sus recuerdos familiares. “¿Por qué las extranjeras son más bonitas que las peruanas?”, me dije.  
Entonces, una burbuja apareció sobre las fotos que observaba. La foto del círculo era ella. «Tenía 120 notificaciones y 17 eran tuyas, Sr. Main Ahri.», leí. «¿120? Eres muy popular para ser soporte. Tenía curiosidad, eres mi primera amiga cosplayer», respondí. 
Me levanté del cafetín y comencé a caminar por el campus de la universidad. Aquellas palabras habían hecho que mi corazón saltara, como si se tratara de alguna ex. Almendra me generaba aquel nudo en estomago que solo había sentido con Erika. 
«Es por la hora hard de mi grupo. ¿No te has pasado por ahí? Te va hacer muy feliz», me contestó a los segundos. Me senté en una de las bancas cerca al pasto y entré a mi Facebook del celular. «No te asustes, solo disfruta», apareció en otra burbuja de ella. Revisé entre mis grupos y llegué al de ella. 



“Iniciamos la #HH”, leí. “Ya saben de todo con el hashtag de la hora hard. Todo se borrara mañana temprano.”, decía el post acompañado de una imagen de Rize de Tokyo Ghoul desnuda haciendo sexo oral al protagonista. Ese era en definitiva un fanart. La publicación era de hace una hora y habían varias publicaciones porno en aquel grupo. Entre ella una graciosa foto de Almendra con un fondo negro y la frase: “Empezó la hora hard” 
«Ninfómana», le respondí de inmediato. « ¿Un chico tímido? Vamos hombre a todos les gustan las tetas», me escribió casi de inmediato. «Me gustan las tetas reales», me creí muy audaz. «Yo las prefiero así, son más grandes y se ven mejor». Pasé mi lengua entre mis dientes, no había entendido su respuesta. «Eres muy virgo para saber de tetas»
Revisé en el grupo y en vez de excitarme, no podía dejar de reír. Desde yaoi hasta furry. La creatividad que tenían las personas para hacer porno era incomparable, pero aún más asombroso era como las personas de aquel grupo disfrutaban de ello y lo compartían. 
“¿Qué dicen chicos, me parezco?”, leí una de las publicaciones. La imagen era un intento de cosplay de Rize, en el cual la chica estaba; además que con peluca y lentes, un polo blanco corto que dejaba ver la raya de los senos y mostraba su ombligo y estaba literalmente en solo con una tanga roja. Maldije que no estuviera de espaldas. “¿Me parezco?”, releí. Ni si quiera dude entrar al perfil de la muchacha. Era colombiana, cosplayer igual que Almendra. Su nombre en Facebook era Hina Leonhart, pero en sus comentarios le decían Stefanie. 
Entonces, vibró mi teléfono. « ¿Te hice llorar?», era Almendra. No le había respondido por revisar las publicaciones. «No, solo miraba las publicaciones», respondí. « ¿Te la andas jalando? Parecías un pibe serio y seguro ayer cuando jugábamos. Que decepción, puros cenes me topo » 
«No tengo idea de lo que hablas. Esa chica… ¿Stefanie publica fotos calata como si nada? », Pregunté. «Hina chan es mía. Si, mientras no salgan del grupo y las vea su familia, normal, ¿no? », Respondió. «Ya le mandé solicitud de amistad.», le dije. « Pajero»
«Jaja. ¿No te tomas fotos así? », Pregunté. «Solo las tiene mi novio. Una pena que Hina sea de Colombia y no puedas tener nada con ella.», leí y de inmediato respondí: «Con esas fotos no necesito de ella en persona…», « Sabia que eres un pajero»
Durante todo el resto de ese día conversamos. Su nombre completo era Almendra Ana Gutiérrez Justo, Mendra para algunos amigos. Tenía 23 años, un novio friki hace cuatro, amante declarada del sexo anal y varias cosas que no creí que aprendería de ella tan poco. Luliana, su seudónimo del juego, se definía por su primera palabra: Lula, como se refería a su abuela y su segundo nombre. «Estudio Psicología, es mi segunda carrera. La primera no la terminé, pues resulta que el periodismo apesta.»
« Touka es una perra tsundere, Rize en cambio es una sádica y misteriosa. Es obvio quien es la mejor chica de ese anime» Mi mente se nublaba de pensar que nos gustaban los mismo animes, gustos musicales, sin contar su gracia y perversión. No tenía pelos en la lengua para hablar. «Pues mi primera vez fue un asco. No tenía ni idea de que hacer y el hijo de su pinche madre me lo metió por ambos lados, excusándose que no se dio cuenta. Sí, me hizo llorar con ambas»
Suspiré sobre cama. Era tarde y aun no veía el capítulo de Tokyo Ghoul. Me senté frente al ordenador e ignoré todo durante los siguientes 20 minutos. Mi teléfono vibro un par de veces pero no iba dejarme engatusar, aquel tiempo que invertía en anime era sagrado. 
«Que descanse Sr. Moreno», leí al final de ese día. 



Fueron dos semanas tal vez o incluso menos. Ya no lo recordaba con claridad pero aquellas conversaciones se convirtieron en un ritual diario en mi vida. Almendra tenía muchas cualidades: Escribía fanfiction y aun no le gustaba el yaoi, hacia cosplay i no era del tipo que los hacia horrible, era mayor y pervertida aunque me acusara a mí de ello, era muy buena jugando al lol y de hecho me había ayudado a subir un par divisiones. 
Estaba terminando de cenar, cuando mi teléfono empezó a vibrar. Por alguna extraña razón aun no notaba que ella me gustaba. «Ya regrese de comprar. Odio las colas del centro comercial», leí. « ¿Compran mucho sostén con relleno en Argentina?», entre bromas y discusiones sobre Sakura y Hinata; además, de otros personajes de gran y pequeño pecho, ella me había confesado su falta de busto. 
«Pendejo…», solté un par de carcajadas. «Tabla de planchar», respondí sentándome sobre el sofá luego de terminar de comer. Habíamos hablado durante unos días sobre la ley de la vida. Eran pocas las bendecidas, según ella, que tenían un cuerpo parejo. Por lo general, si bien tenía adelante se carecía de retaguardia y viceversa. 
«Tengo flojera de mandar la #HH. Creo que dormiré temprano, dejaré spamear a los grupos de rol», dijo. Suspiré, realmente me agrada la hora porno que manejada como actividad del grupo y la chica Hina chan incitaba a otros a intentar hacer un cospobre, cosplay pobre, sensual a otros miembros. Eventualmente la única casidesnuda era ella pero había cierta hermandad en el grupo y nadie la publicaba. 
«Una pena, me quedaré con ganas de ver a Stefanie», respondí. A los segundos la vi escribiendo. « Pervertido. Ya le dije que te acepté como amigo»
«De todas formas no es una camgirl », respondí. Unos amigos del grupo me habían comentado que le habían propuesto algo de cibersexo y ella los habia bloqueado. « ¿Por qué todos a tu edad solo piensan en sexo?», preguntó. « Lo dice la pervertida que cada jueves en la noche publica porno en un grupo.»
«Soy una administradora responsable de su comunidad. Les doy lo que pidan siempre y cuando tenga que ver con Kaneki y Ryze», era tarde y no deseaba desvelarme hablando con ella nuevamente. Los últimos días habíamos conversado hasta la media noche en mi país y en el de ella hasta las dos de la madrugada. « Justifica que eres una mañosa. Solo porque eres una tabla de planchar sin cuerpo, buscas resaltar con ello»
-Seguro lo dice porque tiras con tu novio a diario…- dije dejando el celular.
A pesar de que fuera mayor que yo, era como hablar con otra chica de mi edad. Sentía que era una burla decir que las mujeres maduraban más rápido. « ¿El nene se molestó? Por esos berrinches te dejo tu novia », suspiré. Le había contado sobre Erika, pero nunca le dije que no fue mi novia. 
Coloqué un corazón, « No tenías que ser tan cruel. No me burlaría si te dejara tu novio ». Aquella conversación se había tornado deprimente. Yo era una persona patética, pero no se lo admitiría. Escribí y en ello una imagen empezó a cargar.
«Auch», agregué. Segundos después, mi cuerpo se estremeció. «Te dije que las planas de pecho tenemos culo grande. Descansa, pervertido. »



-¿Pervertido, yo?- casi grité. Mis mejillas se habían sonrojado, mi columna se había estremecido como si hubiera visto un fantasma. Incluso una línea de baba brotó de mi boca. 
Si quería humillarme, lo había logrado. Mi rostro estaba desencajado ante su redondo trasero en forma de melocotón.  « Visto hace cuatro minutos. Eso fue un jaque mate, mocoso»

domingo, 6 de mayo de 2018

A un mes de su partida




Hace exactamente un mes, la comunidad otaku y el mundo entero en general se vistió de luto ante la pérdida de uno de los mayores exponentes del anime. Isao Takahata fue unos de pioneros del anime junto a su amigo, Hayao Miyazaki. Ambos fundadores del Studio Ghibli durante 1985, colocando el anime a los ojos del mundo mediante un cine creativo y reflexivo que logró cautivar a grandes y chicos. 

Primeros años…

Nacido en Japón el 29 de octubre de 1935, fue director, productor y guionista. Cuando tenía nueve años, sobrevivió a un duro ataque aéreo, conflictos bélicos que luego expresaría mediante sus filmes. Su pasión por la cultura lo llevó a la animación, tras descubrir el cine de Paul Grimault. Estudió literatura francesa durante su época universitaria. Decidido a dedicarse a esta disciplina, aprovechó la oportunidad que le brindó un amigo que le dijo que Toei Animation buscaba a un asistente de realización, ese amigo fue Hayao Miyazaki. 
En Perú, durante los inicios del nuevo milenio era común prender el televisor y sintonizar el canal cinco donde pasaban animes de antaña como Marco y Heidi. Ambos fueron sus trabajos más emblemáticos durante su estancia en Toei Animation y su carrera. Los dos animes han trascendido el tiempo y multitud de generaciones y sigue siendo adorado por muchos niños de todo el mundo. 
En 1982 Takahata fue elegido para dirigir la película El pequeño Nemo, la producción japonesa y americana que debía garantizar la llegada de la compañía TMS a los Estados Unidos. Sin embargo, debido a las dificultades de comunicación entre otros factores, el sensei se retiró del proyecto. Años después, saldría a la luz: Goshu el violonchelista, escrita y dirigida por el propio Takahata. La obra recibió todo tipo de alabanzas por parte de la crítica. Pero no sería hasta años después que se consagraría como el arquitecto del anime con la fundación de Studio Ghibli junto a su amigo, Hayao Miyazaki.




Studio Ghibli

Hablar del cine de anime, es hablar del emblemático Studio Ghibli, quienes abrieron las puertas del anime al mundo con sus películas. Siendo El viaje de Chihiro es la primera y única película de animación japonés que ha ganado el Oscar a mejor película animada. Su cine se caracterizaba por sus altas dosis de creatividad, sus historias desbordantes de imaginación y calidez, dando siempre gran importancia a una serie de valores fundamentales en el mundo de hoy.
La tumba de las luciérnagas fue la primera película de Takahata en Ghibli, la cual se estrenó junto a Mi vecino Totoro de Hayao Miyazaki, en un estreno doble. Ambos, tanto Isao Takahata como Hayao Miyazaki, querían mostrar la cara y cruz de la temática que ambas trataban. La película de Miyazaki iba dirigida hacia un público infantil contando una curiosa historia sobre dos hermanas y un personaje singular que presentaría al estudio hasta la actualidad. 
Sin embargo, La tumba de las luciérnagas se enfocaba en el público adulto. Probablemente por esto el éxito fue desigual, mientras que una era aclamada y un éxito comercial, el filme de Takahaya tuvo un éxito más discreto debido a su carácter adulto y realista y su ambientación en el Japón bombardeado por aviones de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, esto probamente influenciado por lo vivido durante su niñez. 
Durante las últimas tres décadas, Studio Ghibli, ha creado las mejores películas de animacion, con imágenes y personajes que no podría haberlas creado ningún otro.  Durante su estancia en este estudio, Isao Takahata dirigió cinco películas. De las cuales, El cuento de la princesa Kaguya se hizo de una nominación a los premios Oscar. 


El genio escondido en las sombras 

Takahata empezó este viaje junto amigo, Miyazaki, sin saber el éxito que les depararía. Sin embargo, mucho en su momento lo tacharon como la sombra de un genio. Siempre bajo la alargada sombra de Hayao Miyazaki, Takahata nunca quiso ser el protagonista y aceptó que su compañero y amigo acaparara más éxitos y elogios. Él era feliz haciendo lo que le apasionaba. 
Muchos consideramos a Miyazaki como el padre del anime, otros como el mejor artesano de historias dejando en las sombras a quien fuera su mentor con talento igual o incluso mejor. Si bien es un pecado mortal si quiera pensar en comparar a estos exponentes del anime. Ambos poseen un talento increíble en la creación de historia. 
Lo cierto es que si Miyazaki es un artesano, Takahata sin duda sería un arquitecto. Pues, su arte se basa en reflexionar sobre conceptos del habitar bajo necesidades sociales; es decir, su cine refleja lo que la sociedad necesita. Basándose en su film, La tumba de las luciérnagas, podemos entender la desesperación que lleva a la población la guerra. Con personajes tan bien estructurados que uno lográ identificarse y sentir el dolor de aquella persona. 
El talento de Takahata se encuentra en construir sentimientos que produzcan reflexión en los receptores, esto se ve reflejando en su cine. Que si bien no es reconocido al nivel que el de su compañero, es un precioso talento. Siempre discreto, en un segundo plano, Takahata ha preferido tradicionalmente dejar que Miyazaki acaparase el protagonismo y el reconocimiento. Tomando de partida el formato de una historia tradicional. Miyazaki seria el protagonista y Takahata el personaje secundario badass que lo apoya.

Muchas personas cercanas a Hayao Miyazaki, afirman que es una persona fría hasta poco empático con los demás. La relación de ambos amigos era muy cercana, incluso hay documentales que recopilan anécdotas sobre los años que trabajaron juntos. La pérdida de un talento como el del cineasta nipón ha dejado un nudo en el corazón de quienes seguimos su trabajo. Sus obras se conservarán para que nuevas generaciones sigan disfrutándolas, tanto como lo hicimos nosotros.

  • La tumba de las luciérnagas (1988)

Cuenta una desgarradora crónica del horror de la II Guerra Mundial, desde la perspectiva de dos hermanos que son víctimas de las consecuencias de los enfrentamientos bélicos. Sin duda una de las mejores crónicas de guerra en el mundo del cine. 




  • Recuerdos del ayer (1991)

Es quizás una singularidad dentro de las películas de Studio Ghibli debido a que el género del filme es muy distinto a lo que se tiene acostumbrado en el mundo del anime. La película es un drama adulto dirigido a un público muy adulto. La historia sigue a Taeko Okajima, quien ira recordando su pasado.




  • Pompoko (1994)

Según cuenta la tradición popular, los tanuki, una especie de mapache japonés, tienen la habilidad de transformarse en humanos o en otras criaturas con sólo desearlo. Cuando una familia de estos animales descubre que los hombres están acabando con el bosque donde viven para construir una nueva urbanización, se preparan para combatirlos haciendo uso de todo su poder y de sus habilidades en una guerra como nunca antes se ha visto.




  • Mis vecinos los Yamada (1999) 

A modo de tiras cómicas, la película muestra la rutina, las aventuras, la vida de una familia típica de clase media japonesa. La familia Yamada que está compuesta por Takashi, el padre, marido y cabeza de familia que lleva el sustento al hogar con su trabajo en la oficina; Matsuko, la madre, esposa y ama de casa abnegada y dedicada a su familia; Shige, la abuela, suegra de Takashi y antigua dueña de los terrenos de la vivienda que decide vivir con su hija y su yerno para poder disfrutar de sus nietos; Noboru, el hijo mayor, joven adolescente que intenta sobrevivir en el instituto; Nonoko, la hija menor, la pequeña de la casa que observa con su gran imaginación al resto de la familia; y Pochi, el perro de la familia.




  • El cuento de la princesa Kaguya (2013)

De la mano de un estilo de animación tradicional, esta película fue nominada al Oscar a la mejor película de animación. La historia comienza cuando una pareja de ancianos campesinos encuentran a una niña diminuta dentro de una planta de bambú y deciden adoptarla como si fuera su hija. Convertida rápidamente en una hermosa mujer, es pretendida por muchos hombres, incluido el emperador. Sin embargo, su inicial júbilo se ve reducido a tristeza, pues asegura que vendrán por ella las personas de la luna, lugar del que es originaria.




Siempre en contra de la guerra. Con un estilo de cine sublime y reflexivo con influencias italianas. Ha un mes de su partida el mundo no recuperara ese brillo que esfumo cuando la estrella de Isao Takahata se extinguió. 

martes, 1 de mayo de 2018

Gokukoku No Brynhildr



La mejor definición para esta ficción es: potencial desperdiciado. De la mano de  Lynn Okamoto, autor de Elfen Lied, este relato cuenta una trágica historia de un amor infantil y el cruel destino de un grupo de chicas que fueron condenadas a un espeluznante destino por la ambición de la humanidad. Sin embargo, la verdadera tragedia en esta narrativa es la evolución de un drama de ciencia ficción a un harem común que resalta por su comedia estúpida. 



Esta historia sigue a Ryouta Murakami, de niño, él estaba enamorado de una niña de su edad que él llamaba Kuroneko. Ella aseguraba que los extraterrestres existían y que incluso se reunió con ellos, pero nadie le creyó, ni siquiera Murakami, quien se mostraba escéptico. Entonces, Kuroneko decidió mostrarle a los extraterrestres, pero en el camino ambos sufrieron un accidente en donde la niña pierde su vida y Murakami logra sobrevivir.
Luego de aquella tragedia Murakami se obsesiona en la búsqueda de pruebas de la existencia de los extraterrestres debido a una promesa que había hecho con Kuroneko, para lo cual se convierte en un integrante permanente del club de astronomía de su escuela. Un día, Murakami se llevó una impactante sorpresa cuando una chica llamada Neko Kuroha aparece en su clase como una nueva estudiante de transferencia; sin embargo, ella es físicamente muy parecida a su amiga de la infancia Kuroneko. Más tarde se revela que Kuroha es una hechicera que había escapado de un misterioso laboratorio junto con otras hechiceras.


Hasta aquí es una premisa intrigante, esta historia contó con una adaptación anime por parte de Estudio Arms durante el 2014 junto a titanes como lo eran Tokyo Ghoul y Terraformars. Sin embargo, a mal augurio de lo que se aproximaba en los siguientes meses con el manga, la adaptación fue literalmente mediocre, empeorando hacia el final al nivel de incluso omitir un arco entero de la historia original. 
Asimismo, luego de tan atroz adaptación, el manga perdió su rumbo mostrándonos el poco respeto del autor por su propia obra. Durante los primeros 100 capítulos de este, se jugó con el misterio del por qué el protagonista asesinaría a Kuroneko y reflejaba la frialdad del ser humano cuando se trababa de experimentar con seres humanos, la codicia por obtener poder y muchos otros factores que nutrían a la historia.
Gokukoku no Brynhildr tenía el potencial suficiente para ser la obra máxima de Okamoto, superando incluso a su obra emblemática. Lastimosamente, luego de cerrar el arco que revelaba el misterio del primer capítulo, Lynn Okamoto nos reafirmó que no tenía intenciones de superar el éxito que tuvo con Elfen Lied y los próximos capítulos se centraron en destruir todo lo previamente logrado. Los arcos cada vez tenían menos sentidos y el enfoque se enrumbaba más hacia los pechos que ha seguir profundizando en el grupo político tras los experimentos.  
Esta historia tiene varios puntos a favor durante sus primeros arcos; sin embargo, a lo largo de los 181 capítulos son más los desatinos que se cometieron. Como un producto en general, el resultado fue un fracaso.  
Partiendo por los personajes, el protagonista en un comienzo se muestra como un tipo arrepentido y que carga con la muerte de su amiga, con el paso de los capítulos demuestra valentía al enfrentarse a quienes están detrás de Neko y sus amigas hechiceras al punto de tener que decidir sobre la vida o muerte de una de ellas. Sin embargo, durante la segunda parte de la historia se ve a un Murakami cobarde que pasa de ser un protagonista aguerrido a un estereotipo clásico del harem; es decir, solo resalta por tener chicas a su alrededor.
En el caso de coprotagonista, Neko Kuroha, este se ve afectaba por la naturaleza de su magia que le borra los recuerdos cada que la usa. Este problema no se había resaltado tanto debido a que conservaba la esencia de la persona. Sin embargo, durante el resto la historia pierde todos sus recuerdos y su nueva personalidad es la de una niña malcriada que superaba lo irritante de cualquier otra tsundere ya vista.



La segunda parte de la historia pese a sus deficiencias y su final apresurado logra poseer al menos un par de arcos que conservan la esencia de la historia original a pesar de estar infestados de fanservice innecesario y situaciones cómicas demasiado forzadas como justificar que una persona sacrifique su vida por otra solo porque desea tener sexo con ella. 
En la actualidad, Lynn Okamoto lleva dos obras que están en su totalidad enfocadas al sexo y la comedia. Tal vez descubrió que ello le iba mejor que la ciencia ficción; sin embargo, no deja de ser el autor de una de las mejores historias del anime, Elfen Lied. Sin duda, se ganó ser el mayor exponente del refrán: Cada quien cava su propia tumba. 


Esta serie de deficiencias en una narrativa que había comenzado con buen pie, la llevaron al final apresurado que tuvo hace unos años. La historia finaliza dejando cabos sueltos, una mal sabor de boca en todo sentido y la decepción de quienes la seguimos con devoción. Gokukoku no Brynhildr está destinado a ser la sombra de Elfen Lied e incluso la obra más desconocida de Lynn Okamoto o el inicio de su declive como mangaka. 

Capítulos: 12 + 1 OVA
Online: Japones 
Manga: tumangaonline.com/Gokukoku-no-Brynhildr
Descarga:  Japones 
Año: 2014

jueves, 19 de abril de 2018

Uchiage Hanabi, Shita Kara Miru ka? Yoko Kara Miru ka? (Luces en el cielo)




De la mano de Nobuyuki Takeuchi y el equipo del estudio Shaft, se cuenta una preciosa historia que puede llegar a golpear la nostalgia de los espectadores, confundirlos y meditar si las decisiones que se tomaron a lo largo de su vida son las correctas. Fireworks, como es conocida mundialmente, nos conmueve mediante el concepto de la toma de decisiones a una corta edad en la que uno duda de todo. 



La historia comienza en la estación de verano, con el festival de fuegos artificiales cerca. Durante ese tiempo, Nazuka Oikawa se ve afligida por el traslado de instituto que sufrirá como consecuencia del nuevo matrimonio de su madre. La joven querrá huir del incierto destino que le espera y decide convencer a Norimichi Shimada para que se escape con ella. Sin embargo, su amigo por miedo a las represalias no acepta su propuesta. 

Arrepentido de su decisión, Norimichi lanzará una misteriosa bola al mar que hará que regrese al día y momento en el que Nazuna le pide que se fugue con ella. La película presenta como su tema principal la siguiente pregunta: “¿Cuáles serán las consecuencias de este mágico acontecimiento, en un día que se repite una y otra vez?”.
A lo largo de la cinta podemos sentirnos reflejados en los protagonistas debido a diversos factores que se presentan cuando uno apenas cursa la secundaria. La película logra resaltar los sentimientos de un hijo que se ve afectado por el nuevo compromiso de sus padres y como este se ve arrastrado por ellos. Asimismo, el romance manifestado muestra el amor inocente entre dos niños que sufren la transición a adolescentes y el arrepentimiento por no tomar las decisiones a tiempo.

Esta película se centra en Norimichi Shimada y sus decisiones al no saber cómo reaccionar a tiempo y buscar repetir aquel momento. Algunas de ellas son los cuestionamientos acerca de la elección entre sus amigos y la niña que le gusta, ser valiente o cobarde, entre otras. La trama maneja conceptos sobre las líneas temporales y el caos que produce jugar con el tiempo, esto se vuelve tedioso a medida que avanza la historia. Uno puede llegar a pensar que se basa en el hilo rojo del destino o incluso la teoría del caos. 
En general, la película cuenta una tierna historia de amor de colegio tocando temas - como la lealtad, la amistad y la familia - que conmueven al espectador. Cada decisión crea un nuevo mundo en el que todos se ven afectados y algunos obtienen lo que desean pero otros lo pueden llegar a perder todo. 

El principal problema de Fireworks es que su trama se enreda de la misma forma que lo hace el protagonista al intentar cambiar todo para lograr compartir un día con Nazuna. Llega un punto en que el espectador lograr perderse; asimismo, la historia termina centrándose en los protagonistas dejando sin desarrollo al resto de personajes. Llegando a generar con una sensación de vacío al espectador al final. 
El doblaje realizado para su distribución en Latinoamérica deja mucho que desear. No aportar a la historia, la complica aún más y deja al espectador con más dudas de las que por si genera esta cinta. Además de reemplazar algunas bromas o referencias niponas por mexicanas.
La animación del estudio Shaft es impecable, por momentos uno puede llegar a crecer que está viendo Monogatari series por el cambio en el estilo de dibujo. El manejo de los planos y los detalles son preciosos, de la igual manera la banda sonora posee maravillosas piezas que nutren de fluidez los momentos mágicos entre los protagonistas.


Luces en el cielo, como se le conoce en Latinoamérica, está lejos de ser una película emblemática como los éxitos que hemos presenciado recientemente pero sin duda es una hermosa que tocará la nostalgia de quien la vea y de seguro le sacara una sonrisa a más de uno, ya que refleja con claridad lo que significa el amor durante la niñez. 


Esta reseña fue escrita para Anime sama. Publicada el pasado 7 de Abril. Los invito a visitarlos y leerlos. Escribo para ellos, en su proyecto de la Revista Anime Sama.