domingo, 31 de diciembre de 2017

Sayonara. 2017

Muy al estilo de los blogs que sigo, aquí dejo un pequeño resumen de lo que fue este casi pasado o simplemente pasado, dependiendo de cuando se lea. En pocas palabras fue un año bastante bueno a pesar de las bajas y altas.  Espero que cada persona que pase por aquí tenga un buen año y excelente metas por cumplir para el próximo. Aquí dejo lo que fueron mis entradas más populares y comentario sobre ellas. 



Dulce o muerte 
Un extraño sueño que tuve días antes de jalowín. Una suerte de parálisis de sueño, en la que las cosas eran más reales de lo que parecían. Felizmente me levanté con la idea aun fresca. En resumen es una epifanía de hombre mujeriego en la que descubre que tiene tendencias más oscuras de las que esperaba. Un raro sueño que termina en una ruptura amorosa. Pretencioso y confuso. 






Tu concha es mía
Una radionovela universitaria. Estudio Comunicación y periodismo, para el curso de Radio se me pidió algún cuento o algo para realizar la tarea de radioteatro y pues luego de una lluvia de ideas llegó esta extraña y candente historia. Particularmente me agrada la idea de estar con una profesora, aunque el relato no va por ese rumbo. Un estudiante guapo, una profesora despampanante, una novia ilusa y una mejor amiga enamorada de la novia de su amigo. 


Cinthia
Tal vez de los más raro y pretencioso que intentado. Más que un cuento o relato son ideas perdidas sobre la persona idealizada, un primer amor que terminó en mejores amigos que con el tiempo se perdieron. Tal vez sea algo tonto pero son mis más puros sentimientos para una persona que realmente siento que amé y ahora solo espero este bien. Gracias, Cinthia. 



Estamos de aniversario
Otro sueño perdido. Durante los primeros días de Abril cada año me llega la nostalgia de un desamor. Una microhistoria basada en lo que pudo ser y no fue. Exceso de drogas y un poco de machismo. 




Demonios internos  Ch. 19
Es complicado hablar sobre un capítulo de lo que es un intento de novela. Demonios internos es algo muy propio que escribe hace año y que fui publicando de poco a poco que tiene mucho cariño de mi parte. Un vago e innecesario intento de secuela para Saana, ahora con la batuta su hija, Akemi. Durante este capítulo Diego enfrenta a lo que sería su muerte, basado en la pelea de Héctor y Aquiles. 






Los locos van al cielo
Una vieja historia producto de la frustración y la pequeña obsesión de un universitario que apenas leía Fausto.  Una historia de frustración, paranoia y asesinato que recicla los míticos nombres de una excelente obra como Fausto. 



El mundo según Lunática Ch. 10
Honestamente he escrito mejores capítulos de El mundo según Lunática. Particularmente me agrada el último. Lunática cuenta la vida de Santos, un hombre que quedó ciego por mano propia, quien en su exilio en la una playa del sur de Lima se encuentra con una vieja amiga, quien desea ayudarlo sin decirle quien era. Solo la llama Lunática. Este capítulo narra cómo es que Santos toma la decisión de ir a buscar a Galia. Un hombre que perdió todo, recupero y finalmente dejo de ser un cobarde y aposto por lo que deseaba. 



Saana Ch. Final 
La conclusión de la primera historia que escribí. Sin duda tal vez el más ficticio y tonta de todas pero es a la que más cariño le tengo. Cualquiera  que la lea notará que fue escrita por un colegial con traumas con Naruto, Mirai Nikki, Gantz y otros animes. Saana cuenta la historia de Sebastián un colegial hipócrita que al conocer a Saana su vida da un giro increíble. Un amor pretencioso y la ilusión de lo bello que es el colegio.  






Cuando se lo vas a decir
Extraño pero cierto.  El cuento que escribí y publique hace dos días ha tenido una gran cantidad de visitas. Este relato habla sobre Erick y Emilia, dos amigos más cercano de lo que parecen. En resumen es una idea perdida que tenía y que por fin me anime a relatar.



La demonio, Akemi
Más que un relato son solo pensamientos sobre Demonios internos, mi segunda pseudonovela. Ideas que tuve cuando la escribía, viejos recuerdos e ilusiones.  Prueba clara de mi fetiche con lo de tener hijas.  Akemi, es una persona especial para mí, aunque nunca existió. 


Y con esto termina el resumen de mi año. Espero me vaya mejor el próximo año y mejore. Gracias a los que solo vieron, leyeron o comentaron a todos los estimo mucho y fuerte abrazo. 


jueves, 28 de diciembre de 2017

¿Cuándo se lo vas a decir?

Erick 

Eran escasas dos semanas para navidad y tres para año nuevo. Estudiantes de  5 ° media reñían por sandeces.
-¡Eso te pasa por maricón! 
Su teléfono vibró, tal vez era un mensaje de texto. El sol ardía con fervor, el pasto era áspero como una esponja metálica y él yacía ahí tirado, luchando por no perder el reconocimiento mientras era pateado como balón de futbol por delincuentes disfrazados como alumnos.
Los padres invertían por montones en colegios de prestigio y academias descuidando valores fundamentales que se aprenden en casa, desde lo más básico como un no robar.  Muchos alumnos llegaron desde distintos distritos con el fin de aprender y terminan involucrados en peleas por tonterías con menos sentido que un perro manejando un auto. 
De seguro Emilia se burlaría de él por como lo habían dejado. Se reiría gritándole idiota y sin dudarlo se lo contaría a su estúpido novio universitario que trabajaba en Mc Donald´s. 
Erick Félix llegó al colegio Santa Ana de Ingeniería en San Martin de Porres desde el Callao, una mañana risueña y tristona para cualquier alumno en la primera semana de marzo. Un viaje de 40 minutos para ir a la escuela, desde un distrito popularmente peligroso hacia otro no tanto. 
Amplio, extramadamente azul, vistoso como una prisión, con barrotes en las ventanas como si alguien se fuera escapar y tres instructores  de control de disciplina sacados de una película militar. Los salones eran grandes, las carpetas estaban pintarajeadas con diversos equipos del emblemático futbol peruano. Los baños eran museos del arte del grafiti y el alumnado tenía el aspecto del tipo de persona del cual escondes tu celular cuando la ves andar por la calle. 
-Enrique quiere pasar año nuevo conmigo…- leyó aun tirado en el pasto. 
Emilia era su mejor amiga, casi hermana. No se acordaba cuando la conoció ni cómo. Tal vez producto de los golpes o realmente no tenía ni idea. No era la primera vez que peleaba pero si la primera vez que lo golpeaban todo. 
Entre papeles y lapiceros, Erick logró hacerse de amigos fácilmente. Su aula, 4to “B” de secundaria, eran chicos tranquilos. “Pavos”, como pensó él ya que, Imperio Grone y Los Destructores, bandas fanáticas del futbol eran parte de los quintos. El nivel de educación era decente, como en la mayoría de colegios había simulacros por periodos y algunas universidades con un examen bajo el brazo buscando alumnado. 


Emilia 


Aproximadamente eran las ocho de la noche. Emilia se encontraba sentada en una banca dentro del centro comercial, Megaplaza, jugaba con sus pies y revisaba su maquillaje cada tres segundos. Le daba miedo que notaran aquellos golpes que se había hecho esa mañana más temprano. 
La muy tonta se había golpeado la cara al tropezarse esa mañana más temprano. Se maquillo el hematoma hasta más no poder y según ella parecía no notarse. Sin embargo, pensaba que seguro su novio lo notaria. Reviso el celular para ver la hora y notó el mensaje de Erick. “Cuando le vas a decir?” 
Se recogió el cabello ya que el viento fuerte la despeinaba. Había un mar de gente que aun hacia sus compras navideñas como hormigas trabajando para el invierno. Su novio trabaja en un fast food y estudiaba ingeniería en la universidad, pronto saldría de turno e irían a pasear. Emilia no deseaba verlo hasta navidad, pero él insistía. Hace ya algunas semanas sus besos se tornaban más intensos y aquello le daba miedo. 
Erick era su mejor amigo, casi hermano. Ella no recordaba como lo conoció pero sabía que desde que él apareció le había empezado a ir mejor. Ambos cursaban el 5° año de secundaria y él era un tipo problema. Durante ese año juntos, ella empezó a arreglarse aún más, consiguió novio y le iba bien en lo que iba del año. “¿Cuándo se lo diras?”, recordó. 
Hace cuatro meses conoció a Enrique en un juego online. Intercambiaron números de celular y empezaron a conversar a diario. A las semanas él se le declaró y ella aceptó. Se vieron mensualmente desde entonces, pero él pedía en que fuera más seguido. “Mándame una foto caliente”, recordó. Luego de que se negará. Los besos era más fogosos en sus encuentros.
Suspiró. 
-Hola, mi amor.


Erilia


Lo llamó desesperada. Había tenido el peor día de su vida. Se tiró en su cama mirando al cielo, que en realidad era su techo. Con nostalgia cerro los ojos. “¡Me das asco!”, recordó.
-¿Qué paso?- preguntó. 
-Fue horrible. 
-Te dije que debías decirle…
-Nos besábamos y entonces me empezó a tocar…- Emilia frotó sus ojos y miro hacia el techo.- Me agarró el trasero y…
-Te dije que se lo digieras. 
-Él quería ir a un hotel y me negué. Nos seguimos besando y entonces que quiso tocar adelante…
-Qué asco, ahora tenemos más golpes en la cara.- dijo en tono burlón.- Debes tener más cuidado, Emilia. Ese gordo pavo solo quería cogerte.  
-Yo también lo quería.
-Pero es mi trasero el que se cogerá, Emilia. 
-...
Erick se levantó y se miró al espejo. Tenía un nuevo moretón, pero pasaría desapercibido con la paliza que había recibo en la mañana. Su celular vibró. Erick lo tomó y reviso. Era un recordatorio. “Lo siento- Emilia”
Dejó el celular sobre la cama, se desvistió y se dirigió hacia la ducha. 
-Te dije que ninguno de nosotros puede tener pareja. – suspiró.- ¿Cuándo planeabas decirle que eras hombre? 





jueves, 14 de diciembre de 2017

La segunda luna - Capítulo 3

Noche gris

Gris
La ceremonia comenzó luego de disipar algunas dudas de los festejados. Ellos no sabían de la existencia de lugares como aquel palacio de piedra donde se encontraban. La excusa barata del 4° era aquellas edificaciones ya existían, apenas descubiertas y las reservaban para eventos importantes. 
Las parejas se disponían a bailar el vals, fueron al centro de la pista. La máxima autoridad de aquella nación los observaba, Saru se encontraba en la parte de arriba junto al resto de maestros.
Inicio la canción con los soplidos de una anciana sobre un jarrón, el choque de unas piedras y Miru cantando. 
Usui era amigo de Adrián y Kaname, de Micaela. Los cuatro habían llegado juntos y ahora se disponían a bailar entre otros graduados entre los que destacaba Ai, quien observaba a los jóvenes de mirada excéntrica con recelo. Determinando un momento algunos maestros acompañaron en la danza, seguidos del mismo Saru.
-Ese tipo me cae muy mal- comentó Micaela.
-Tranquila, Ektsuko.- respondió su pareja. 
La tarde iba tan perfecta pero en los alrededores del palacio yacían dos sombras grises que se acercaban lentamente. Cada nación tenía un grupo de rebeldes con ciertos conocimientos demás que el que se permitía para el pueblo. 
Los guardias notaron las irregularidades entre sus subordinados y ante la sospecha avisaron al 4° sobre posibles problemas con algún grupo terrorista. Hace algunos años se acusó de traición a la segunda Luna a un hombre, el cual poseía habilidades extrañas.  
El ambiente se tornó tenso al momento que Saru, el 4° se retiró de la fiesta. Segundos después una luz cegadora invadió la sala. Se escucharon pasos y los presentes comenzaron a gritar. Micaela caminó con cuidado y entonces sintió que le tomaron la mano. 
-Tu si puedes ver…- escuchó. Ella inmediatamente abrió los ojos sonrojada y había dos personas frente a ellos. Ambas cubiertas del rostro y con armas punzo cortantes en las manos. 
-¿Quiénes son?- consultó Micaela. 
-Solo vengan con nosotros y nadie saldrá herido.- dijo uno de ellos extendiendo su mano.
-Te ordeno que salgas de mi vista o atente a las consecuencias- dijo el 4° poniéndose entre ellos.- Ustedes, vayan a fuera. Los escoltaran a su nuevo hogar de una vez, 
-El más corrupto de todos los gobernantes…- dijo el aparente líder quitándose el pasamontañas.- Saru, Saru… hasta cuando continuaras con esta farsa. 
-Lárguense de aquí.- Reafirmó el 4° 
Adrián jaló del brazo a Micaela corriendo hacia adentro. El compañero del terrorista los siguió inmediatamente. 
-Bueno, siempre quise matarte. 
-Siempre fuiste un asqueroso rojo, Aníbal.- respondió Saru.- No permitiré que detengas nuestro progreso como nación. 
- ¿Qué estás dispuesto hacer?- preguntó. 
- Acabare contigo con mis propias manos.  
Aníbal emprende carrera hacia afuera, seguido por Saru. Los guardias restantes comienzan a evacuar a las personas. Pronto anochecería y se encontrarían en una gran desventaja. Los terroristas pueden ver en la oscuridad.
-Terminare con esto de una vez…
-¿Cuánta sangre derramaras para seguir con esta farsa?- gritó Aníbal rodeado de cadáveres. Habían acabado con los guardias antes de ingresar. 
-La que sea necesaria.- respondió pateando los cuerpos que le impedían el paso. 
Dieron cuatros pasos y empezó la pelea. Aníbal tenía ventaja en la velocidad, logró golpearlo dos veces en la cara y esquivarlo. Su apariencia era la de un hombre de 40 años pero se movía como si apenas llevara 19. Al tercer golpe, Saru salta hacia un costado y con una navaja aprovecha el momento e intenta cortarlo. Es consiente que perderá. 
-Te has vuelto viejo.- dijo caminado hacia él.- Lo curioso es que yo soy el que realmente envejece, viejo amigo. 
“Maldición, no puedo ni si quiera tocarlo.”, se recriminó mentalmente. Aníbal saca un pergamino de traje y lo observa sonriendo. Se reincorporó y también saca de su traje uno pergamino. “Si lo mató se termina todo aquí”
-¿Aun le tienes miedo a la oscuridad?- preguntó Aníbal señalando al cielo.- La noche llegó. Es la hora de jugar de los demonios, como yo. 
 -Aún tengo esperanzas.- respondió.- No volveré a morir pero tu sí. 
- Amigo mío, ya dominó mis siete pecados…- explicó.- y domino los poderes de ella también. Soy dios en la tierra.   
Dentro de la mansión Adrián había llevado a Micaela hacia el sótano. Usui los había seguido pero se quedó peleando contra el acompañante de Aníbal. Yami, ya a solas con Etsuko, se encontraba muy impotente. Quería salir a apoyar, Etsuko se encontraba muy preocupada. 
-Tu puedes pelear…yo soy la inútil.- dijo. 
Entonces, se escucharon golpes en la puerta. De pronto Usui entra golpeado, seguido del encapuchado. Adrián lo miró y su ira aumento. Sin embargo, Etsuko lo tomó de la mano y se lo llevó corriendo de nuevo. 
-Voy a tener que pelear.- dijo soltando su mano.- No son problema para mí. Y mi odio va creciendo aún más. 
- Pero…
-Escóndete.- ordenó Yami dirigiéndose de regreso hacia el sótano. 
En el sótano, Usui recibía una completa paliza. Su torturador lo pateaba en el piso. 
-¿Por qué lo hacen?- consultó a duras penas, ni levantarse podía.- ¿Qué ganan con estos?
-Es por la libertad. – Dijo sacándose la capucha.- Lo siento, amigo. Seras un mártir para nuestra causa.
-¿Pedro? Maldito hijo de puta…
Pedro, el exnovio de Micaela, tomaba un cuchillo. Usui se pregunta cuando y como es que su amigo se había unido a los terroristas. Pedro se arrodillo y con el cuchillo se disponía a matar a Usui cuando dejo moverse.
-¿Qué demonios?
-Ahora pelearas conmigo.- dijo Adrián observándolo con desprecio. Sus ojsos rojos reflejaban su odio. 
Aquella noche gris prometía teñirse del rojo del a sangre, la decepción y el engaño.  En las afueras, donde la oscuridad ya había cubierto todo. 
- Estoy suplicando poder al Dios, este uno de los siete pergaminos.- Gritó el 4°.- Existen siete arcángeles  y son siete las  armas divinas que dan al portador una gran ayuda en cualquier combate por una paga de sangre.
-Esto toma un giro inesperado.- dijo Aníbal cortándose tres dedos.- es un juego de dos. 
Saru de igual manera se cortó tres dedos y con el pergamino manchado de sangre una espada luminosa apareció. Sin embargo, aquella espada cayó al suelo y desapareció.  
-¿Qué paso?
 -Eres malo y crees que puedes usar algo para hacer el bien…- respondió.- Era un completo imbécil. 
Aníbal alzo una espalda rojiza contra Saru, el cual venia sus últimos segundos de vida en aquella noche gris. 


jueves, 7 de diciembre de 2017

Conejo negro - Capítulo 3

La última bruja limeña 

Rímac, Lima. 
2: 48, viernes 12 de Setiembre.
Desvelarse seguido era una muy mala costumbre, más aun sabiendo que al siguiente día tendría que volver a levantarse temprano a trabajar. “Tristemente no tengo sueño”, se dijo Allison. Ya había terminado y empaquetado el pedido de la cosplayer de pechos plásticos, Kanako. Se lo entregaría a su hermano, quien andaba de anfitrión el viernes en una discoteca del centro de Lima, la Casona de Camana.  
Esa noche tendría ingreso libre y además le pagarían el otro 50% de su trabajo. Allison había coordinado con Alita de ir aproximadamente a las 10 p. m. solo le faltaba un pequeño detalle: su padre seguía preocupado. En la mañana le pediría el número del taxista de confianza a Doña Roció, de todas formas deseaba divertirse.  
Del escritorio tomó las impresiones que había sacado el día anterior, andaba muy metida en el tema de la brujería por obvias razones. Encendió la lámpara y se sentó frente al escritorio lleno de rayas y cortes. Ya había renunciado a la idea de dormir y no deseaba diseñar o confeccionar algo. 
“Wicca es una religión neopagana orientada hacia la convivencia pacífica con la Tierra o la madre naturaleza, donde los que la practican”, leyó. Conversando días atrás con Gabina, llegó a pensar que tendría alguna habilidad de wicca. Pero solo era una aficionada con problemas con la marihuana. “¿Problemas con las drogas?”, la recordó decir. “No tenemos problemas. Es más, somos los mejores amigos”
-De seguro me quemarían de decir que soy wicca.- dijo.- Todo lo que hagas te será devuelto multiplicado por tres…- leyó.- aterrador. 
Ella había usado sus poderes por molestar muchas veces. Nunca supo exactamente cuando llegaron, si realmente siempre estuvieron ahí. El gusto por el dibujo le llegó durante la secundaria, solía esbozar anime o chicos guapos. Meses después sus compañeros de clases le pagan un par de monedas por dibujos para sus enamoradas.  Pero nunca les había pasado nada, aunque eso tal vez podría explicar como aquellos idiotas las conservaban.
Suspiró y continúo con su lectura. “La Wicca es típicamente duoteista, adorando una Diosa y un Dios. Estos son tradicionalmente vistos como la Diosa de la Luna y Dios Astado, respectivamente. Estas deidades pueden considerarse en un henoteísmo”, dejó las notas en el escritorio. 
-¡Que mierda es henoteísmo! 
Tomó su celular y comenzó a googlear. La respuesta fue más sencilla de la que esperaba, muchos dioses. Se recostó en el escritorio y suspiró, aquellas impresiones eran aburridas. Aprovecho el celular y revisó sus redes sociales.  “Duerme mañana tenemos clases”, leyó un imbox de Felipe. Decidió ni si quiera vistearlo y se regresó a su cama. Era un buen amigo, pero no le gustaba para nada que no fuera un buen amigo.  
-Si lo dibujo enamorándose de alguien más…- dijo mirando al techo. Parpadeo un par de veces y a los segundos se quedó… 
Dormida.
Se recostó al lado de su pared. Entonces su conciencia regresó, de pronto no podía moverse y le costaba respirar. “Mierda”, se calmó e intento despertar, no era la primera vez que sentía que moría en un sueño. Al menos aun no entraba a aquel asqueroso bucle en que algo estaba sentado sobre ella y cada que lograba levantar, nuevamente se encontraba echada con algo o alguien encima. 
Se maldijo por dejar la lámpara encendida, observó su pared e intentó moverse en un fracaso rotundo. 
-¿Problemas?- escuchó una voz. Sonaba a Gabina, pero se distorsionada y empezaba a sonar a su madre.- las parálisis de sueño se considera un viaje astral se produce por la separación momentánea y natural del psicosoma.
Gabina era una chica extraña. Es decir, no era cualquier chica de universidad pública con problemas con las drogas. Vestía extraño, era como una rapera que no le gustaba ese tipo de música, de hecho parecía lesbiana. Allison pensó en que podría deshacerse de la parálisis e intento mover la lengua o algo pero era en vano. Había leído en internet que podría salir de su cuerpo en esa situación pero ella siempre se desesperaba, más aun cuando la cosa sobre ella comenzaba hablar.  
Cerró los ojos y suspiró. 
-Padre nuestro…-comenzó a orar.- que estás en el cielo…
-No, no, no…- escuchó.- No te funcionara ninguna gloria al padre, hijo o espíritu santus. 
- Venga a nosotros tu reino…
-Tonta como todas las brujas a las que he conocido. 
- Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo…- Allison notó que la voz se iba distorsionando.- Danos hoy nuestro….
- Rosa se enamoró de Diego, y él aparentemente de ella. Sin embargo ella estaba destinada a otro hombre.- escuchó e ignoró.- Rosa Rodas era tan estúpida como tú…
-Pan de cada día…
Era un peso parlante muy insistente. Cuando Allison era niña y sufría parálisis optaba por rezar, casi siempre la terminar lograba moverse. Desde que descubrió sus poderes le costaba más pensar que aquello era un sueño. 
- La traición de Diego y la desesperación de Rosa la convirtieron en lo que es… siempre son tan estúpidas de creer en el amor y los sentimientos.- explicó.- ¿Te interesa saber qué paso con la última bruja limeña? Rosa Rodas. 
- Perdona nuestras ofensas, como también nosotros…
-Rosa fue delatada y acusada de bruja, fue capturada y masacrada.- Hubo silencio entre ambas voces.- ¿Qué tan lejos se llega por una venganza?
-Perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.- abrió los ojos y observó a aquella sombra sobre ella parada gracias a la lámpara prendida. Era una mujer. 
-En la Biblia está escrito que los antiguos israelitas, en caso de desobediencia a Dios, serían castigados con grandes calamidades incluyendo el comer carne de sus propios hijos e hijas.- dijo la voz.- Amén. 
De pronto su respiración se calmó. Con miedo a moverse, pues la sombra seguía así un estruendoso sonido la despertó. Su celular no dejaba de sonar. Ya había amanecido y la luz de la lámpara seguía prendía. 
-Que horrible sueño- dijo frotándose los ojos. Miró a toda su habitación y lucia exactamente igual. Se destapó y no pudo evitar preocuparse.- jaja, debí suponerlo. 
Habían huellas de zapatillas de marca Converse en su cubrecama. Se intentó tranquilizar y recordó que tenía la mala costumbre de no quitarse las zapatillas y de seguro la había pisado en el desorden que hizo mientras empaquetaba el pedido. Su teléfono sonó nuevamente. 
“Me quedó mejor de lo que pensé. Te lo mandaré de regalo, apenas dormiré”, leyó. Sin cara también hacia trabajos en madera, hace unos días Allison le mandó un tutorial de empastado de libros en madera y él se había propuesto intentarlo. Respondió rápidamente y se fue a la ducha. “Y no me mandas una sola foto? Tuve una parálisis extraña. Hubiera preferido que me fastidies a pasar por ello”
Conversaron un par de horas entre mensajes sobre ello. Las parálisis de sueño en Allison comenzaron hace varios años pero no salían ser tan extrañas como la que había tenido esa noche. “¿Tu madre no te ha dicho nada sobe ello?”, leyó. “No tengo madre.”, respondió de camino a la Univ. 
“Ese tipo de cosas se dicen antes de formar una amistad sólida. Ahora me siento como un imbécil. Usted es diabólica, señorita Conejo”, soltó una carcajada en el buz. “Bueno yo tampoco sé mucho de ti. Mis padres se separaron hace mucho y desde entonces vivo con mi papá”, respondió. 
“¿Entonces, vive?”, suspiró. Sin cara no era mala persona y en realidad a veces se sentía ligeramente heterosexual cuando él le hacía compañía virtual. “Si. Hace varios años que no la veo. La última vez me sacó la mierda por el tatuaje que me hice”, respondió. Ya está cerca de la universidad. Pronto bajaría y no deseaba que le robaran el celular. 
“Mi madre me quitaría el apellido, su ADN y todo lo que me ha dado de ver mis tatuajes.”, respondió. “Las madres son una estúpidas. La mía tiene un hijo odioso. Demoraré en responder ya bajaré del auto.”, escribió. 
-¡Baja San Marcos!- gritó y entre una multitud de personas logró bajar. 
Caminó casi trotando a la universidad. Ingresó rápidamente y se fue hacia su edificio. 

Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima. 
11: 35, viernes 12 de Setiembre.
“Los míos sigues en Cajabamba, voy a visitarlos algunas veces al año. Es complicado lidiar con el sol de provincia y tener que esconder tatuajes”, le había respondido. “Los tatuajes son para lucirlos. ¿Tenias 25, cierto?”
“24. Se cocinar, planchar, lavar, hago confecciones de mascara, soy carpintero y próximamente planeo aprender herrería”, suspiró e ingresó al aula. Alita se burló de ella al verla escribir entre explicaciones y vueltas a la pizarra del catedrático. “Hombre completo. Si mis gustos fueran por ese lado, tal vez te daría oportunidad”
“Serias una bruja como novia”, se quedó paralizada al leer la respuesta. Guardó el celular e intento concentrarse en la clase. Había logrado olvidar aquel feo sueño y esa palabra la tenía paranoica.  Cuando describió su poder, decidió experimento las posibilidades y básicamente era sencillo. No manipulaba a las personas solo las acciones de su alrededor.
Su mente se quedó en blanco durante unos segundos. “¡Monstro!”, visualizó a una multitud enardecida, de esas de películas. Se preguntó si intentarían quemarla de saber lo que podía hacer. Pero debía haber más como ella, suponía. Allison no podía ser la única con una extraña habilidad.
“¡Espeluznante! Se encontró un dedo meñique, aparentemente mordido, en las calles de  Jr. De la Unión. Las autoridades ya están con la señora, que encontró el dedo en la comisaria. Se realizaran pruebas necesarias, para determinar quién era este meñique y si guarda relación con las personas desaparecidas.”, recordó las noticias como un balde de agua fría. “En la Biblia está escrito que los antiguos israelitas, en caso de desobediencia a Dios, serían castigados con grandes calamidades incluyendo el comer carne de sus propios hijos e hijas.”, sus piernas empezaron a temblar. Si ella era una especie de pecadora y esa cosa la estaba buscando. 
“Todo lo que hagas te será devuelto multiplicado por tres…”, entonces, ella había hechizado aproximadamente a unas 15 personas. La cabeza le comenzaba a doler. Esa criatura que la visito durante la noche tendría algo que ver con los desaparecidos. “¿Me comerá y se comerá los míos?”, imagino a su papá y hermano menor. 
-¡Hazme caso, estúpida!
Sintió un terrible golpe en la cabeza que por poco le estampa la cara contra la carpeta. Su mente volvió en sí. Alejandra la había golpeado con un cuaderno terriblemente duro.
-¡Me dolió, tarada!- respondió.
La clase había terminado hace algunos minutos. 
-¡Te he estado hablando y no me haces caso!- exclamó.- Bueno, Pietro te mandó esto.
Aquel cuaderno con el que la había golpeado era el recado de Sin cara. Allison lo tomó y comenzó a revisarlo. Tenía un precioso acabado: Las tapas eran madera tallada, la frontal tenía el dibujo de un conejo de orejas caídas y la posterior una especie de dragón; los ojos en ambas tapas estaban remarcados con una piedra preciosa. Tenía una hebilla de color bronce, al abrirlo la primera hoja decía: “para: el conejo negro, de: Sin cara”
Revisó el resto de las hojas de color amarillento como si fuera un libro antiguo  y era un cuaderno de dibujo. Había quedado encantada, se preguntó si a ella le quedaría uno igual si lo intentaba, 
-Quisiera tener pretendientes así…- comentó Alita, acomodándose los lentes.- Pobre Felipe, no tiene posibilidades de competir contra alguien así. 
-Solo somos amigos, celosa.- respondió Allison jalándole la nariz.- Es un buen amigo. 
Salieron caminando del aula rumbo a la cafetería. De seguro tontería un rato hasta la próxima clase de Alejandra y luego Allison se iría, ya que se día solo tenía una materia. 
-Hacerte la difícil es lo que los motiva más, ¿no?- dijo.- Invítalo para mañana. 
-Es solo noche de chicas.- respondió Allison levantándose de su sitio.- Con suerte consigues algo bueno. 
-Jaja, no lo creo. – Respondió.- De hecho estoy saliendo con alguien…
-¿Qué?
-Es un chico que estudia en la Universidad de Lima, lo conocí en una fiesta.- explicó.- Es muy buen tipo, he estado saliendo con él unas semanas.
-No me dijiste nada…
-Lo siento no era nada serio pero parece que ahora sí. – Respondió riendo.- No tienes que preocuparte, de hecho seria genial si vamos los cuatro. 
-Bueno… creo que lo invitaré. –respondió. Realmente no le había causado nada de gracia la situación.- Ya no tengo hambre.
-Bueno, yo sí y él sí que sabe comer.- dijo.- Jaja.
-Eres una asquerosa.
-Lo siento. Me da risa lo sana que eres.- respondió. 
Conversaron un poco más e inmediatamente Allison se marchó. Le agobiaba la idea de Alita nuevamente en una relación. Siempre le iba mal y era demasiado hueca para esas cosas. Recordó que estaba conversando con Sin cara y revisó su celular, “¿Cómo te gustó tu amiga?”, leyó. Suspiró. “¿Quieres ir a la casona, mañana?”
Caminó hacia el paradero y subió a un buz. Sintió la vibración del celular y revisó nuevamente. “Ignoraste mi pregunta e ignoraste mi cuaderno de dibujo. Me agrada la idea, debo suponer que ella ira con alguien y soy tu pantalla”, comenzó a reír. “Resentido. Iremos a las 10 p. m. Gracias estuvo bastante bueno y pues no sé cómo paso” 
“estúpido amor, estúpido amor… Una vez tuve una novia y aprendí las ventajas de ser soltero”, soltó algunas risas e inmediatamente respondió.- “¿Eres de los que sale por una noche? Fue raro solo me gusto, luego nos besamos ebrias y desde entonces me gusta.”
“Soy de los que prefiere la tranquilidad. ¿Solo es unilateral?”, caminó a casa luego de bajar el buz. “Me alegra, al menos con eso sé que no me intentaras besar o más. Si, de hecho me gusta que sea así aunque no me gusta cuando anda de perra” 
“Un conejo enamorado. No te preocupes, solo iré para evitar que ebria le pegues al saliente de tu amor”, finalmente Allison se recostó en su cama con el celular en mano. Eran las 15 p. m. “Recuperaré el sueño perdido. Nos vemos allá”, cerró los ojos y pensó en descansar.  “Descansa, conejo. Mañana iremos al nido de ratas”

La Casona de Jr. Camana, Lima. 
10: 48, sábado 13 de Setiembre.
-Eres una demorona.- comentó Allison. 
Salieron tarde de la casa de Allison debido a que Alita no podía ponerse los lentes de contacto. La peliazulada terminó de alistarse rápido y guardo el paquete en la maletera del taxi rápidamente, confinó la entrega del paquete para cuando llegaran y la pelirosada continuaba batallando con las lentillas durante casi 10 minutos que terminaron siendo el doble. 




Acababan de bajar del taxi, el que también las pasaría a recoger más tarde. Alejandra se había puesto demasiado atractiva, que incluso la conejo la quiso besar y Allison le había hecho retoques a una vieja mascara durante el tiempo de sobra. Ya tenía la que usaría más tarde lista. Había quedado de encontrarse con Sin cara dentro y ambos usarían mascaras. 
-Él ya está dentro.- respondió Alita revisando su celular.- No te preocupes, somos chicas. Es natural que ellos nos esperen. 
-Eso no justifica nuestra tardanza.
Fueron a la entrada, dónde el tipo de seguridad recibió el paquete con las máscaras y le entregó un vale a Allison por ellas. El paquete no pasaría, ni tampoco se entregaría de no estar ambas parte. Su cliente la iba buscar dentro e irían juntos por ellas. Tanto ella como Alita estaban en la lista de los que pasaban libres, les sellaron la muñeca y entraron. 
La famosa Casona de Camana, era una discoteca de mala muerte. De aquellas en las que los baños daban asco al par de horas de abrir y las partes más oscuras servían de motel gratuito. Habían tres deeler de varios tipos de drogas en cada zona divididas según el género musical que predominaba. 
A pesar de aquellas condiciones era un antro muy popular entre jóvenes. Sobre todo los de universidades nacionales.
-Vamos a la zona de bachata, André esta allá. – Dijo.-¿O buscarás a tu chico? 
-Un momento.- respondió Allison, colocándose una máscara de conejo negro con orejas caídas que le cubría la mitad del rostro. La había hecho de cuero con detalles en cobre en un solo día. El modelo era simple pero a ella le fascinaba.- Es la primera vez que veré a Sin cara y él estará con una máscara. 
-Jajá, que romántico. Serán como el príncipe y la cenicienta. 
Ambas amigas se separaron y se reencontrarían en la zona de rock. Sin cara se encontraba en el bar, según le había avisado a Allison.  El lugar estaba tan repleto que Allison se preguntaba cómo era que nadie temía por los desaparecidos. 
Caminó con dificultad entre personas que se quedaban observándola por la máscara. Era divertido pero se sentía demasiado acosada. Llegó al bar y se mantuvo parada unos segundos.
“Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra; Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día...”, escuchó. Volteo a todos lados pero nadie hablaba. “¿Qué demonios?”, comenzó a preocuparse. 




-Ha sido un mal día para venir, conejo.- escuchó detrás de ella.- Soy Sin cara y debemos irnos. 
-¿Qué pasa?- consultó viéndolo. 
No entendía que pasaba pero él estaba parado frente a ella. 
-El credo… el padre Matías II, es un cazador de brujas.- explicó.- Es quien se comió a los desaparecidos. 

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