domingo, 31 de diciembre de 2017

Sayonara. 2017

Muy al estilo de los blogs que sigo, aquí dejo un pequeño resumen de lo que fue este casi pasado o simplemente pasado, dependiendo de cuando se lea. En pocas palabras fue un año bastante bueno a pesar de las bajas y altas.  Espero que cada persona que pase por aquí tenga un buen año y excelente metas por cumplir para el próximo. Aquí dejo lo que fueron mis entradas más populares y comentario sobre ellas. 



Dulce o muerte 
Un extraño sueño que tuve días antes de jalowín. Una suerte de parálisis de sueño, en la que las cosas eran más reales de lo que parecían. Felizmente me levanté con la idea aun fresca. En resumen es una epifanía de hombre mujeriego en la que descubre que tiene tendencias más oscuras de las que esperaba. Un raro sueño que termina en una ruptura amorosa. Pretencioso y confuso. 






Tu concha es mía
Una radionovela universitaria. Estudio Comunicación y periodismo, para el curso de Radio se me pidió algún cuento o algo para realizar la tarea de radioteatro y pues luego de una lluvia de ideas llegó esta extraña y candente historia. Particularmente me agrada la idea de estar con una profesora, aunque el relato no va por ese rumbo. Un estudiante guapo, una profesora despampanante, una novia ilusa y una mejor amiga enamorada de la novia de su amigo. 


Cinthia
Tal vez de los más raro y pretencioso que intentado. Más que un cuento o relato son ideas perdidas sobre la persona idealizada, un primer amor que terminó en mejores amigos que con el tiempo se perdieron. Tal vez sea algo tonto pero son mis más puros sentimientos para una persona que realmente siento que amé y ahora solo espero este bien. Gracias, Cinthia. 



Estamos de aniversario
Otro sueño perdido. Durante los primeros días de Abril cada año me llega la nostalgia de un desamor. Una microhistoria basada en lo que pudo ser y no fue. Exceso de drogas y un poco de machismo. 




Demonios internos  Ch. 19
Es complicado hablar sobre un capítulo de lo que es un intento de novela. Demonios internos es algo muy propio que escribe hace año y que fui publicando de poco a poco que tiene mucho cariño de mi parte. Un vago e innecesario intento de secuela para Saana, ahora con la batuta su hija, Akemi. Durante este capítulo Diego enfrenta a lo que sería su muerte, basado en la pelea de Héctor y Aquiles. 






Los locos van al cielo
Una vieja historia producto de la frustración y la pequeña obsesión de un universitario que apenas leía Fausto.  Una historia de frustración, paranoia y asesinato que recicla los míticos nombres de una excelente obra como Fausto. 



El mundo según Lunática Ch. 10
Honestamente he escrito mejores capítulos de El mundo según Lunática. Particularmente me agrada el último. Lunática cuenta la vida de Santos, un hombre que quedó ciego por mano propia, quien en su exilio en la una playa del sur de Lima se encuentra con una vieja amiga, quien desea ayudarlo sin decirle quien era. Solo la llama Lunática. Este capítulo narra cómo es que Santos toma la decisión de ir a buscar a Galia. Un hombre que perdió todo, recupero y finalmente dejo de ser un cobarde y aposto por lo que deseaba. 



Saana Ch. Final 
La conclusión de la primera historia que escribí. Sin duda tal vez el más ficticio y tonta de todas pero es a la que más cariño le tengo. Cualquiera  que la lea notará que fue escrita por un colegial con traumas con Naruto, Mirai Nikki, Gantz y otros animes. Saana cuenta la historia de Sebastián un colegial hipócrita que al conocer a Saana su vida da un giro increíble. Un amor pretencioso y la ilusión de lo bello que es el colegio.  






Cuando se lo vas a decir
Extraño pero cierto.  El cuento que escribí y publique hace dos días ha tenido una gran cantidad de visitas. Este relato habla sobre Erick y Emilia, dos amigos más cercano de lo que parecen. En resumen es una idea perdida que tenía y que por fin me anime a relatar.



La demonio, Akemi
Más que un relato son solo pensamientos sobre Demonios internos, mi segunda pseudonovela. Ideas que tuve cuando la escribía, viejos recuerdos e ilusiones.  Prueba clara de mi fetiche con lo de tener hijas.  Akemi, es una persona especial para mí, aunque nunca existió. 


Y con esto termina el resumen de mi año. Espero me vaya mejor el próximo año y mejore. Gracias a los que solo vieron, leyeron o comentaron a todos los estimo mucho y fuerte abrazo. 


jueves, 28 de diciembre de 2017

¿Cuándo se lo vas a decir?

Erick 

Eran escasas dos semanas para navidad y tres para año nuevo. Estudiantes de  5 ° media reñían por sandeces.
-¡Eso te pasa por maricón! 
Su teléfono vibró, tal vez era un mensaje de texto. El sol ardía con fervor, el pasto era áspero como una esponja metálica y él yacía ahí tirado, luchando por no perder el reconocimiento mientras era pateado como balón de futbol por delincuentes disfrazados como alumnos.
Los padres invertían por montones en colegios de prestigio y academias descuidando valores fundamentales que se aprenden en casa, desde lo más básico como un no robar.  Muchos alumnos llegaron desde distintos distritos con el fin de aprender y terminan involucrados en peleas por tonterías con menos sentido que un perro manejando un auto. 
De seguro Emilia se burlaría de él por como lo habían dejado. Se reiría gritándole idiota y sin dudarlo se lo contaría a su estúpido novio universitario que trabajaba en Mc Donald´s. 
Erick Félix llegó al colegio Santa Ana de Ingeniería en San Martin de Porres desde el Callao, una mañana risueña y tristona para cualquier alumno en la primera semana de marzo. Un viaje de 40 minutos para ir a la escuela, desde un distrito popularmente peligroso hacia otro no tanto. 
Amplio, extramadamente azul, vistoso como una prisión, con barrotes en las ventanas como si alguien se fuera escapar y tres instructores  de control de disciplina sacados de una película militar. Los salones eran grandes, las carpetas estaban pintarajeadas con diversos equipos del emblemático futbol peruano. Los baños eran museos del arte del grafiti y el alumnado tenía el aspecto del tipo de persona del cual escondes tu celular cuando la ves andar por la calle. 
-Enrique quiere pasar año nuevo conmigo…- leyó aun tirado en el pasto. 
Emilia era su mejor amiga, casi hermana. No se acordaba cuando la conoció ni cómo. Tal vez producto de los golpes o realmente no tenía ni idea. No era la primera vez que peleaba pero si la primera vez que lo golpeaban todo. 
Entre papeles y lapiceros, Erick logró hacerse de amigos fácilmente. Su aula, 4to “B” de secundaria, eran chicos tranquilos. “Pavos”, como pensó él ya que, Imperio Grone y Los Destructores, bandas fanáticas del futbol eran parte de los quintos. El nivel de educación era decente, como en la mayoría de colegios había simulacros por periodos y algunas universidades con un examen bajo el brazo buscando alumnado. 


Emilia 


Aproximadamente eran las ocho de la noche. Emilia se encontraba sentada en una banca dentro del centro comercial, Megaplaza, jugaba con sus pies y revisaba su maquillaje cada tres segundos. Le daba miedo que notaran aquellos golpes que se había hecho esa mañana más temprano. 
La muy tonta se había golpeado la cara al tropezarse esa mañana más temprano. Se maquillo el hematoma hasta más no poder y según ella parecía no notarse. Sin embargo, pensaba que seguro su novio lo notaria. Reviso el celular para ver la hora y notó el mensaje de Erick. “Cuando le vas a decir?” 
Se recogió el cabello ya que el viento fuerte la despeinaba. Había un mar de gente que aun hacia sus compras navideñas como hormigas trabajando para el invierno. Su novio trabaja en un fast food y estudiaba ingeniería en la universidad, pronto saldría de turno e irían a pasear. Emilia no deseaba verlo hasta navidad, pero él insistía. Hace ya algunas semanas sus besos se tornaban más intensos y aquello le daba miedo. 
Erick era su mejor amigo, casi hermano. Ella no recordaba como lo conoció pero sabía que desde que él apareció le había empezado a ir mejor. Ambos cursaban el 5° año de secundaria y él era un tipo problema. Durante ese año juntos, ella empezó a arreglarse aún más, consiguió novio y le iba bien en lo que iba del año. “¿Cuándo se lo diras?”, recordó. 
Hace cuatro meses conoció a Enrique en un juego online. Intercambiaron números de celular y empezaron a conversar a diario. A las semanas él se le declaró y ella aceptó. Se vieron mensualmente desde entonces, pero él pedía en que fuera más seguido. “Mándame una foto caliente”, recordó. Luego de que se negará. Los besos era más fogosos en sus encuentros.
Suspiró. 
-Hola, mi amor.


Erilia


Lo llamó desesperada. Había tenido el peor día de su vida. Se tiró en su cama mirando al cielo, que en realidad era su techo. Con nostalgia cerro los ojos. “¡Me das asco!”, recordó.
-¿Qué paso?- preguntó. 
-Fue horrible. 
-Te dije que debías decirle…
-Nos besábamos y entonces me empezó a tocar…- Emilia frotó sus ojos y miro hacia el techo.- Me agarró el trasero y…
-Te dije que se lo digieras. 
-Él quería ir a un hotel y me negué. Nos seguimos besando y entonces que quiso tocar adelante…
-Qué asco, ahora tenemos más golpes en la cara.- dijo en tono burlón.- Debes tener más cuidado, Emilia. Ese gordo pavo solo quería cogerte.  
-Yo también lo quería.
-Pero es mi trasero el que se cogerá, Emilia. 
-...
Erick se levantó y se miró al espejo. Tenía un nuevo moretón, pero pasaría desapercibido con la paliza que había recibo en la mañana. Su celular vibró. Erick lo tomó y reviso. Era un recordatorio. “Lo siento- Emilia”
Dejó el celular sobre la cama, se desvistió y se dirigió hacia la ducha. 
-Te dije que ninguno de nosotros puede tener pareja. – suspiró.- ¿Cuándo planeabas decirle que eras hombre? 





jueves, 14 de diciembre de 2017

La segunda luna - Capítulo 3

Noche gris

Gris
La ceremonia comenzó luego de disipar algunas dudas de los festejados. Ellos no sabían de la existencia de lugares como aquel palacio de piedra donde se encontraban. La excusa barata del 4° era aquellas edificaciones ya existían, apenas descubiertas y las reservaban para eventos importantes. 
Las parejas se disponían a bailar el vals, fueron al centro de la pista. La máxima autoridad de aquella nación los observaba, Saru se encontraba en la parte de arriba junto al resto de maestros.
Inicio la canción con los soplidos de una anciana sobre un jarrón, el choque de unas piedras y Miru cantando. 
Usui era amigo de Adrián y Kaname, de Micaela. Los cuatro habían llegado juntos y ahora se disponían a bailar entre otros graduados entre los que destacaba Ai, quien observaba a los jóvenes de mirada excéntrica con recelo. Determinando un momento algunos maestros acompañaron en la danza, seguidos del mismo Saru.
-Ese tipo me cae muy mal- comentó Micaela.
-Tranquila, Ektsuko.- respondió su pareja. 
La tarde iba tan perfecta pero en los alrededores del palacio yacían dos sombras grises que se acercaban lentamente. Cada nación tenía un grupo de rebeldes con ciertos conocimientos demás que el que se permitía para el pueblo. 
Los guardias notaron las irregularidades entre sus subordinados y ante la sospecha avisaron al 4° sobre posibles problemas con algún grupo terrorista. Hace algunos años se acusó de traición a la segunda Luna a un hombre, el cual poseía habilidades extrañas.  
El ambiente se tornó tenso al momento que Saru, el 4° se retiró de la fiesta. Segundos después una luz cegadora invadió la sala. Se escucharon pasos y los presentes comenzaron a gritar. Micaela caminó con cuidado y entonces sintió que le tomaron la mano. 
-Tu si puedes ver…- escuchó. Ella inmediatamente abrió los ojos sonrojada y había dos personas frente a ellos. Ambas cubiertas del rostro y con armas punzo cortantes en las manos. 
-¿Quiénes son?- consultó Micaela. 
-Solo vengan con nosotros y nadie saldrá herido.- dijo uno de ellos extendiendo su mano.
-Te ordeno que salgas de mi vista o atente a las consecuencias- dijo el 4° poniéndose entre ellos.- Ustedes, vayan a fuera. Los escoltaran a su nuevo hogar de una vez, 
-El más corrupto de todos los gobernantes…- dijo el aparente líder quitándose el pasamontañas.- Saru, Saru… hasta cuando continuaras con esta farsa. 
-Lárguense de aquí.- Reafirmó el 4° 
Adrián jaló del brazo a Micaela corriendo hacia adentro. El compañero del terrorista los siguió inmediatamente. 
-Bueno, siempre quise matarte. 
-Siempre fuiste un asqueroso rojo, Aníbal.- respondió Saru.- No permitiré que detengas nuestro progreso como nación. 
- ¿Qué estás dispuesto hacer?- preguntó. 
- Acabare contigo con mis propias manos.  
Aníbal emprende carrera hacia afuera, seguido por Saru. Los guardias restantes comienzan a evacuar a las personas. Pronto anochecería y se encontrarían en una gran desventaja. Los terroristas pueden ver en la oscuridad.
-Terminare con esto de una vez…
-¿Cuánta sangre derramaras para seguir con esta farsa?- gritó Aníbal rodeado de cadáveres. Habían acabado con los guardias antes de ingresar. 
-La que sea necesaria.- respondió pateando los cuerpos que le impedían el paso. 
Dieron cuatros pasos y empezó la pelea. Aníbal tenía ventaja en la velocidad, logró golpearlo dos veces en la cara y esquivarlo. Su apariencia era la de un hombre de 40 años pero se movía como si apenas llevara 19. Al tercer golpe, Saru salta hacia un costado y con una navaja aprovecha el momento e intenta cortarlo. Es consiente que perderá. 
-Te has vuelto viejo.- dijo caminado hacia él.- Lo curioso es que yo soy el que realmente envejece, viejo amigo. 
“Maldición, no puedo ni si quiera tocarlo.”, se recriminó mentalmente. Aníbal saca un pergamino de traje y lo observa sonriendo. Se reincorporó y también saca de su traje uno pergamino. “Si lo mató se termina todo aquí”
-¿Aun le tienes miedo a la oscuridad?- preguntó Aníbal señalando al cielo.- La noche llegó. Es la hora de jugar de los demonios, como yo. 
 -Aún tengo esperanzas.- respondió.- No volveré a morir pero tu sí. 
- Amigo mío, ya dominó mis siete pecados…- explicó.- y domino los poderes de ella también. Soy dios en la tierra.   
Dentro de la mansión Adrián había llevado a Micaela hacia el sótano. Usui los había seguido pero se quedó peleando contra el acompañante de Aníbal. Yami, ya a solas con Etsuko, se encontraba muy impotente. Quería salir a apoyar, Etsuko se encontraba muy preocupada. 
-Tu puedes pelear…yo soy la inútil.- dijo. 
Entonces, se escucharon golpes en la puerta. De pronto Usui entra golpeado, seguido del encapuchado. Adrián lo miró y su ira aumento. Sin embargo, Etsuko lo tomó de la mano y se lo llevó corriendo de nuevo. 
-Voy a tener que pelear.- dijo soltando su mano.- No son problema para mí. Y mi odio va creciendo aún más. 
- Pero…
-Escóndete.- ordenó Yami dirigiéndose de regreso hacia el sótano. 
En el sótano, Usui recibía una completa paliza. Su torturador lo pateaba en el piso. 
-¿Por qué lo hacen?- consultó a duras penas, ni levantarse podía.- ¿Qué ganan con estos?
-Es por la libertad. – Dijo sacándose la capucha.- Lo siento, amigo. Seras un mártir para nuestra causa.
-¿Pedro? Maldito hijo de puta…
Pedro, el exnovio de Micaela, tomaba un cuchillo. Usui se pregunta cuando y como es que su amigo se había unido a los terroristas. Pedro se arrodillo y con el cuchillo se disponía a matar a Usui cuando dejo moverse.
-¿Qué demonios?
-Ahora pelearas conmigo.- dijo Adrián observándolo con desprecio. Sus ojsos rojos reflejaban su odio. 
Aquella noche gris prometía teñirse del rojo del a sangre, la decepción y el engaño.  En las afueras, donde la oscuridad ya había cubierto todo. 
- Estoy suplicando poder al Dios, este uno de los siete pergaminos.- Gritó el 4°.- Existen siete arcángeles  y son siete las  armas divinas que dan al portador una gran ayuda en cualquier combate por una paga de sangre.
-Esto toma un giro inesperado.- dijo Aníbal cortándose tres dedos.- es un juego de dos. 
Saru de igual manera se cortó tres dedos y con el pergamino manchado de sangre una espada luminosa apareció. Sin embargo, aquella espada cayó al suelo y desapareció.  
-¿Qué paso?
 -Eres malo y crees que puedes usar algo para hacer el bien…- respondió.- Era un completo imbécil. 
Aníbal alzo una espalda rojiza contra Saru, el cual venia sus últimos segundos de vida en aquella noche gris. 


jueves, 7 de diciembre de 2017

Conejo negro - Capítulo 3

La última bruja limeña 

Rímac, Lima. 
2: 48, viernes 12 de Setiembre.
Desvelarse seguido era una muy mala costumbre, más aun sabiendo que al siguiente día tendría que volver a levantarse temprano a trabajar. “Tristemente no tengo sueño”, se dijo Allison. Ya había terminado y empaquetado el pedido de la cosplayer de pechos plásticos, Kanako. Se lo entregaría a su hermano, quien andaba de anfitrión el viernes en una discoteca del centro de Lima, la Casona de Camana.  
Esa noche tendría ingreso libre y además le pagarían el otro 50% de su trabajo. Allison había coordinado con Alita de ir aproximadamente a las 10 p. m. solo le faltaba un pequeño detalle: su padre seguía preocupado. En la mañana le pediría el número del taxista de confianza a Doña Roció, de todas formas deseaba divertirse.  
Del escritorio tomó las impresiones que había sacado el día anterior, andaba muy metida en el tema de la brujería por obvias razones. Encendió la lámpara y se sentó frente al escritorio lleno de rayas y cortes. Ya había renunciado a la idea de dormir y no deseaba diseñar o confeccionar algo. 
“Wicca es una religión neopagana orientada hacia la convivencia pacífica con la Tierra o la madre naturaleza, donde los que la practican”, leyó. Conversando días atrás con Gabina, llegó a pensar que tendría alguna habilidad de wicca. Pero solo era una aficionada con problemas con la marihuana. “¿Problemas con las drogas?”, la recordó decir. “No tenemos problemas. Es más, somos los mejores amigos”
-De seguro me quemarían de decir que soy wicca.- dijo.- Todo lo que hagas te será devuelto multiplicado por tres…- leyó.- aterrador. 
Ella había usado sus poderes por molestar muchas veces. Nunca supo exactamente cuando llegaron, si realmente siempre estuvieron ahí. El gusto por el dibujo le llegó durante la secundaria, solía esbozar anime o chicos guapos. Meses después sus compañeros de clases le pagan un par de monedas por dibujos para sus enamoradas.  Pero nunca les había pasado nada, aunque eso tal vez podría explicar como aquellos idiotas las conservaban.
Suspiró y continúo con su lectura. “La Wicca es típicamente duoteista, adorando una Diosa y un Dios. Estos son tradicionalmente vistos como la Diosa de la Luna y Dios Astado, respectivamente. Estas deidades pueden considerarse en un henoteísmo”, dejó las notas en el escritorio. 
-¡Que mierda es henoteísmo! 
Tomó su celular y comenzó a googlear. La respuesta fue más sencilla de la que esperaba, muchos dioses. Se recostó en el escritorio y suspiró, aquellas impresiones eran aburridas. Aprovecho el celular y revisó sus redes sociales.  “Duerme mañana tenemos clases”, leyó un imbox de Felipe. Decidió ni si quiera vistearlo y se regresó a su cama. Era un buen amigo, pero no le gustaba para nada que no fuera un buen amigo.  
-Si lo dibujo enamorándose de alguien más…- dijo mirando al techo. Parpadeo un par de veces y a los segundos se quedó… 
Dormida.
Se recostó al lado de su pared. Entonces su conciencia regresó, de pronto no podía moverse y le costaba respirar. “Mierda”, se calmó e intento despertar, no era la primera vez que sentía que moría en un sueño. Al menos aun no entraba a aquel asqueroso bucle en que algo estaba sentado sobre ella y cada que lograba levantar, nuevamente se encontraba echada con algo o alguien encima. 
Se maldijo por dejar la lámpara encendida, observó su pared e intentó moverse en un fracaso rotundo. 
-¿Problemas?- escuchó una voz. Sonaba a Gabina, pero se distorsionada y empezaba a sonar a su madre.- las parálisis de sueño se considera un viaje astral se produce por la separación momentánea y natural del psicosoma.
Gabina era una chica extraña. Es decir, no era cualquier chica de universidad pública con problemas con las drogas. Vestía extraño, era como una rapera que no le gustaba ese tipo de música, de hecho parecía lesbiana. Allison pensó en que podría deshacerse de la parálisis e intento mover la lengua o algo pero era en vano. Había leído en internet que podría salir de su cuerpo en esa situación pero ella siempre se desesperaba, más aun cuando la cosa sobre ella comenzaba hablar.  
Cerró los ojos y suspiró. 
-Padre nuestro…-comenzó a orar.- que estás en el cielo…
-No, no, no…- escuchó.- No te funcionara ninguna gloria al padre, hijo o espíritu santus. 
- Venga a nosotros tu reino…
-Tonta como todas las brujas a las que he conocido. 
- Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo…- Allison notó que la voz se iba distorsionando.- Danos hoy nuestro….
- Rosa se enamoró de Diego, y él aparentemente de ella. Sin embargo ella estaba destinada a otro hombre.- escuchó e ignoró.- Rosa Rodas era tan estúpida como tú…
-Pan de cada día…
Era un peso parlante muy insistente. Cuando Allison era niña y sufría parálisis optaba por rezar, casi siempre la terminar lograba moverse. Desde que descubrió sus poderes le costaba más pensar que aquello era un sueño. 
- La traición de Diego y la desesperación de Rosa la convirtieron en lo que es… siempre son tan estúpidas de creer en el amor y los sentimientos.- explicó.- ¿Te interesa saber qué paso con la última bruja limeña? Rosa Rodas. 
- Perdona nuestras ofensas, como también nosotros…
-Rosa fue delatada y acusada de bruja, fue capturada y masacrada.- Hubo silencio entre ambas voces.- ¿Qué tan lejos se llega por una venganza?
-Perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.- abrió los ojos y observó a aquella sombra sobre ella parada gracias a la lámpara prendida. Era una mujer. 
-En la Biblia está escrito que los antiguos israelitas, en caso de desobediencia a Dios, serían castigados con grandes calamidades incluyendo el comer carne de sus propios hijos e hijas.- dijo la voz.- Amén. 
De pronto su respiración se calmó. Con miedo a moverse, pues la sombra seguía así un estruendoso sonido la despertó. Su celular no dejaba de sonar. Ya había amanecido y la luz de la lámpara seguía prendía. 
-Que horrible sueño- dijo frotándose los ojos. Miró a toda su habitación y lucia exactamente igual. Se destapó y no pudo evitar preocuparse.- jaja, debí suponerlo. 
Habían huellas de zapatillas de marca Converse en su cubrecama. Se intentó tranquilizar y recordó que tenía la mala costumbre de no quitarse las zapatillas y de seguro la había pisado en el desorden que hizo mientras empaquetaba el pedido. Su teléfono sonó nuevamente. 
“Me quedó mejor de lo que pensé. Te lo mandaré de regalo, apenas dormiré”, leyó. Sin cara también hacia trabajos en madera, hace unos días Allison le mandó un tutorial de empastado de libros en madera y él se había propuesto intentarlo. Respondió rápidamente y se fue a la ducha. “Y no me mandas una sola foto? Tuve una parálisis extraña. Hubiera preferido que me fastidies a pasar por ello”
Conversaron un par de horas entre mensajes sobre ello. Las parálisis de sueño en Allison comenzaron hace varios años pero no salían ser tan extrañas como la que había tenido esa noche. “¿Tu madre no te ha dicho nada sobe ello?”, leyó. “No tengo madre.”, respondió de camino a la Univ. 
“Ese tipo de cosas se dicen antes de formar una amistad sólida. Ahora me siento como un imbécil. Usted es diabólica, señorita Conejo”, soltó una carcajada en el buz. “Bueno yo tampoco sé mucho de ti. Mis padres se separaron hace mucho y desde entonces vivo con mi papá”, respondió. 
“¿Entonces, vive?”, suspiró. Sin cara no era mala persona y en realidad a veces se sentía ligeramente heterosexual cuando él le hacía compañía virtual. “Si. Hace varios años que no la veo. La última vez me sacó la mierda por el tatuaje que me hice”, respondió. Ya está cerca de la universidad. Pronto bajaría y no deseaba que le robaran el celular. 
“Mi madre me quitaría el apellido, su ADN y todo lo que me ha dado de ver mis tatuajes.”, respondió. “Las madres son una estúpidas. La mía tiene un hijo odioso. Demoraré en responder ya bajaré del auto.”, escribió. 
-¡Baja San Marcos!- gritó y entre una multitud de personas logró bajar. 
Caminó casi trotando a la universidad. Ingresó rápidamente y se fue hacia su edificio. 

Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima. 
11: 35, viernes 12 de Setiembre.
“Los míos sigues en Cajabamba, voy a visitarlos algunas veces al año. Es complicado lidiar con el sol de provincia y tener que esconder tatuajes”, le había respondido. “Los tatuajes son para lucirlos. ¿Tenias 25, cierto?”
“24. Se cocinar, planchar, lavar, hago confecciones de mascara, soy carpintero y próximamente planeo aprender herrería”, suspiró e ingresó al aula. Alita se burló de ella al verla escribir entre explicaciones y vueltas a la pizarra del catedrático. “Hombre completo. Si mis gustos fueran por ese lado, tal vez te daría oportunidad”
“Serias una bruja como novia”, se quedó paralizada al leer la respuesta. Guardó el celular e intento concentrarse en la clase. Había logrado olvidar aquel feo sueño y esa palabra la tenía paranoica.  Cuando describió su poder, decidió experimento las posibilidades y básicamente era sencillo. No manipulaba a las personas solo las acciones de su alrededor.
Su mente se quedó en blanco durante unos segundos. “¡Monstro!”, visualizó a una multitud enardecida, de esas de películas. Se preguntó si intentarían quemarla de saber lo que podía hacer. Pero debía haber más como ella, suponía. Allison no podía ser la única con una extraña habilidad.
“¡Espeluznante! Se encontró un dedo meñique, aparentemente mordido, en las calles de  Jr. De la Unión. Las autoridades ya están con la señora, que encontró el dedo en la comisaria. Se realizaran pruebas necesarias, para determinar quién era este meñique y si guarda relación con las personas desaparecidas.”, recordó las noticias como un balde de agua fría. “En la Biblia está escrito que los antiguos israelitas, en caso de desobediencia a Dios, serían castigados con grandes calamidades incluyendo el comer carne de sus propios hijos e hijas.”, sus piernas empezaron a temblar. Si ella era una especie de pecadora y esa cosa la estaba buscando. 
“Todo lo que hagas te será devuelto multiplicado por tres…”, entonces, ella había hechizado aproximadamente a unas 15 personas. La cabeza le comenzaba a doler. Esa criatura que la visito durante la noche tendría algo que ver con los desaparecidos. “¿Me comerá y se comerá los míos?”, imagino a su papá y hermano menor. 
-¡Hazme caso, estúpida!
Sintió un terrible golpe en la cabeza que por poco le estampa la cara contra la carpeta. Su mente volvió en sí. Alejandra la había golpeado con un cuaderno terriblemente duro.
-¡Me dolió, tarada!- respondió.
La clase había terminado hace algunos minutos. 
-¡Te he estado hablando y no me haces caso!- exclamó.- Bueno, Pietro te mandó esto.
Aquel cuaderno con el que la había golpeado era el recado de Sin cara. Allison lo tomó y comenzó a revisarlo. Tenía un precioso acabado: Las tapas eran madera tallada, la frontal tenía el dibujo de un conejo de orejas caídas y la posterior una especie de dragón; los ojos en ambas tapas estaban remarcados con una piedra preciosa. Tenía una hebilla de color bronce, al abrirlo la primera hoja decía: “para: el conejo negro, de: Sin cara”
Revisó el resto de las hojas de color amarillento como si fuera un libro antiguo  y era un cuaderno de dibujo. Había quedado encantada, se preguntó si a ella le quedaría uno igual si lo intentaba, 
-Quisiera tener pretendientes así…- comentó Alita, acomodándose los lentes.- Pobre Felipe, no tiene posibilidades de competir contra alguien así. 
-Solo somos amigos, celosa.- respondió Allison jalándole la nariz.- Es un buen amigo. 
Salieron caminando del aula rumbo a la cafetería. De seguro tontería un rato hasta la próxima clase de Alejandra y luego Allison se iría, ya que se día solo tenía una materia. 
-Hacerte la difícil es lo que los motiva más, ¿no?- dijo.- Invítalo para mañana. 
-Es solo noche de chicas.- respondió Allison levantándose de su sitio.- Con suerte consigues algo bueno. 
-Jaja, no lo creo. – Respondió.- De hecho estoy saliendo con alguien…
-¿Qué?
-Es un chico que estudia en la Universidad de Lima, lo conocí en una fiesta.- explicó.- Es muy buen tipo, he estado saliendo con él unas semanas.
-No me dijiste nada…
-Lo siento no era nada serio pero parece que ahora sí. – Respondió riendo.- No tienes que preocuparte, de hecho seria genial si vamos los cuatro. 
-Bueno… creo que lo invitaré. –respondió. Realmente no le había causado nada de gracia la situación.- Ya no tengo hambre.
-Bueno, yo sí y él sí que sabe comer.- dijo.- Jaja.
-Eres una asquerosa.
-Lo siento. Me da risa lo sana que eres.- respondió. 
Conversaron un poco más e inmediatamente Allison se marchó. Le agobiaba la idea de Alita nuevamente en una relación. Siempre le iba mal y era demasiado hueca para esas cosas. Recordó que estaba conversando con Sin cara y revisó su celular, “¿Cómo te gustó tu amiga?”, leyó. Suspiró. “¿Quieres ir a la casona, mañana?”
Caminó hacia el paradero y subió a un buz. Sintió la vibración del celular y revisó nuevamente. “Ignoraste mi pregunta e ignoraste mi cuaderno de dibujo. Me agrada la idea, debo suponer que ella ira con alguien y soy tu pantalla”, comenzó a reír. “Resentido. Iremos a las 10 p. m. Gracias estuvo bastante bueno y pues no sé cómo paso” 
“estúpido amor, estúpido amor… Una vez tuve una novia y aprendí las ventajas de ser soltero”, soltó algunas risas e inmediatamente respondió.- “¿Eres de los que sale por una noche? Fue raro solo me gusto, luego nos besamos ebrias y desde entonces me gusta.”
“Soy de los que prefiere la tranquilidad. ¿Solo es unilateral?”, caminó a casa luego de bajar el buz. “Me alegra, al menos con eso sé que no me intentaras besar o más. Si, de hecho me gusta que sea así aunque no me gusta cuando anda de perra” 
“Un conejo enamorado. No te preocupes, solo iré para evitar que ebria le pegues al saliente de tu amor”, finalmente Allison se recostó en su cama con el celular en mano. Eran las 15 p. m. “Recuperaré el sueño perdido. Nos vemos allá”, cerró los ojos y pensó en descansar.  “Descansa, conejo. Mañana iremos al nido de ratas”

La Casona de Jr. Camana, Lima. 
10: 48, sábado 13 de Setiembre.
-Eres una demorona.- comentó Allison. 
Salieron tarde de la casa de Allison debido a que Alita no podía ponerse los lentes de contacto. La peliazulada terminó de alistarse rápido y guardo el paquete en la maletera del taxi rápidamente, confinó la entrega del paquete para cuando llegaran y la pelirosada continuaba batallando con las lentillas durante casi 10 minutos que terminaron siendo el doble. 




Acababan de bajar del taxi, el que también las pasaría a recoger más tarde. Alejandra se había puesto demasiado atractiva, que incluso la conejo la quiso besar y Allison le había hecho retoques a una vieja mascara durante el tiempo de sobra. Ya tenía la que usaría más tarde lista. Había quedado de encontrarse con Sin cara dentro y ambos usarían mascaras. 
-Él ya está dentro.- respondió Alita revisando su celular.- No te preocupes, somos chicas. Es natural que ellos nos esperen. 
-Eso no justifica nuestra tardanza.
Fueron a la entrada, dónde el tipo de seguridad recibió el paquete con las máscaras y le entregó un vale a Allison por ellas. El paquete no pasaría, ni tampoco se entregaría de no estar ambas parte. Su cliente la iba buscar dentro e irían juntos por ellas. Tanto ella como Alita estaban en la lista de los que pasaban libres, les sellaron la muñeca y entraron. 
La famosa Casona de Camana, era una discoteca de mala muerte. De aquellas en las que los baños daban asco al par de horas de abrir y las partes más oscuras servían de motel gratuito. Habían tres deeler de varios tipos de drogas en cada zona divididas según el género musical que predominaba. 
A pesar de aquellas condiciones era un antro muy popular entre jóvenes. Sobre todo los de universidades nacionales.
-Vamos a la zona de bachata, André esta allá. – Dijo.-¿O buscarás a tu chico? 
-Un momento.- respondió Allison, colocándose una máscara de conejo negro con orejas caídas que le cubría la mitad del rostro. La había hecho de cuero con detalles en cobre en un solo día. El modelo era simple pero a ella le fascinaba.- Es la primera vez que veré a Sin cara y él estará con una máscara. 
-Jajá, que romántico. Serán como el príncipe y la cenicienta. 
Ambas amigas se separaron y se reencontrarían en la zona de rock. Sin cara se encontraba en el bar, según le había avisado a Allison.  El lugar estaba tan repleto que Allison se preguntaba cómo era que nadie temía por los desaparecidos. 
Caminó con dificultad entre personas que se quedaban observándola por la máscara. Era divertido pero se sentía demasiado acosada. Llegó al bar y se mantuvo parada unos segundos.
“Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra; Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día...”, escuchó. Volteo a todos lados pero nadie hablaba. “¿Qué demonios?”, comenzó a preocuparse. 




-Ha sido un mal día para venir, conejo.- escuchó detrás de ella.- Soy Sin cara y debemos irnos. 
-¿Qué pasa?- consultó viéndolo. 
No entendía que pasaba pero él estaba parado frente a ella. 
-El credo… el padre Matías II, es un cazador de brujas.- explicó.- Es quien se comió a los desaparecidos. 

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jueves, 23 de noviembre de 2017

Cinthia.


Sigues chorreando ese líquido
Que proviene de tu asqueroso corazón apátrido.
Y por ti
Todo seguirá siendo igual

Para siempre,
Para siempre,
Para nunca,
Desde ahora
Perdida.

Yo te vi caer,
Te levanté
Y te volví a soltar.
Sangre oxidada- André Arcela  

Pasaron 500 años y nuevamente se encontraba frente al mar, escuchaba estruendo en el cielo. Pronto llovería, observo nuevamente y a lo lejos vio a un ente rubio y débil. “Conserva la sonrisa de idiota”, se dijo mentalmente. 
-Porque siempre pararas rodeada de la oscuridad.- dijo. Había escuchado de ella que las mejores historia empezaban con un “hola” y terminaba en “adiós”, él estaba seguro que lo había escuchado en otro lado y en aquel entonces ella solo deseaba sonar cool. 
Cuenta la historia, no de un mago y un hada enamorados como lo diría el Mago de Oz, sino más bien una hada que se enamoró de un pequeño Kraken, de un mundo de pies arriba y nada sensato a los ojos de un demonio errante.  
Fueron los mejores amigos, fueron hermano y hermana, Quijote y Sancho panza, Fujimori y Montesinos. A ella le gustaba el baile, las amistades y los finales felices. Cinthia era un hada como Tinkerbell a sus ojos, una actriz porno a los de sus amigos y una hermana mayor a los del demonio errante. Él era unos 400 años menor que ella. Dariel no sabía que le gustaba exactamente, se limitaba a observar, escuchar y callar. 
“Mujer preciosa”, se dijo al verla la primera vez. En aquel entonces Dariel era un crio que apenas apreciaba lo bello de la pubertad ajena. Dulce y bella adolescencia, cada mañana se levantaba pensándola. Una mañana intranquila Dariel la vio sin tomarle importancia, meses después mando una paloma a decirle “Hola” en escaso mensaje de 128 caracteres. 
Entre risas y malos ratos, comenzaron a conversar un poco más. Ella le regalo de forma tan fácil su amistad.
Escuchó historias sobre ella y sus diversas aventuras. “Le gustaban los troll”, decían otras hadas envidiosas ya que cada novio o cualquier persona con la que se besaba o más era más feo que el anterior. Se susurraba que tenía un novio hace un par de años y se daban descansos para variar del tipo de esperma que recibía. Hasta cosas aún peores sobre raros fetiches con caballos. 
“Mentiras todas”, o al menos eso creía Dariel. Cinthia se convirtió en su mejor amiga o tal vez él se transformó en su mascota. Él la admiraba, la consideraba especial. Ella lo veía como un mejor amigo más, de aquellos que la apuñalaban y al par de meses perdonaba. 
Ella extraña… perdonaba a todos. A los que le hacían daño, hablaban pestes de ellas, incluso a los que la lastimaban físicamente. Dariel la consideraba ridículamente ficticia, tenía un talento eficaz para olvidar y recuperar a las personas que perdía.  “¿Es tan difícil dejar a esos entes que te aportan nada?”, se preguntaba. 
Aquel defecto era su principal encanto. “No puedes frenar la corriente de un rio, tampoco mucho menos evitar que ella razonara”, se decía internamente cada que conversaban bajo un árbol o frente a algún caldero. Eran el claro ejemplo de opuestos que se atraían, pero no del a forma en que todos deseaban estar con ella.  Los sentimientos nublaban la razón de Cinthia. 
-Eres bruta. 
-Y tu un resentido total. 
Entonces, una noche intranquila la perdió. 
Particularmente a ella le gustaban los enanos. Uno de ellos, acompañado de un troll se bañaron en su sangre. Dariel juró venganza, años después los asesinado de su querida amiga se volvieron sus compañeros. 
Se maldijo por no ser un guerrero, se maldijo por no estar cuando todo paso. No le dolía el hecho que ya no estuviera. Dariel sufrió al notar que aquel cariño, aquella hermandad, aquella figura materna nunca lo vio igual él. Perdido entre sus pensamientos, en una esquina bajo el árbol donde conversaron alguna vez. 
No era una historia de amor, menos de amistad. Sino de una decepción… cada noche la pensó y pensó hasta hartarse.  Aquel nombre lo atormentaba y sus recuerdos le daban dicha. “Gracias, Cinthia”, se dijo. Debió dudar de ella, pero su imagen era tan buena pura, una gran ilusión. 
Suspiró ante al mar y luego de 500 años la observo nuevamente. Desconocidos. 
Su figura siempre era la misma ante sus ojos. Una bella hada de ojos preciosos, de un puro corazón, un ente tan sublime que no era digno de un mundo porquería. Ni digno de ella. 
Ella era un hada y él un demonio. Una vez hermanos, él la levantó, ella lo levantó, se abrazaron y se dejaron caer. Nuevamente divagaban  por el mundo como desconocidos, pero Dariel siempre recordara a su hermana, aquella bella persona que lo tomó en brazos cuando más lo necesito. 
Cinthia, su mejor amiga, su hermana, su opuesta, aquella prefirió su mundo de fantasía a una realidad errante de él. 



Dedicado a Cinthia.  

viernes, 17 de noviembre de 2017

La segunda luna - Capítulo 2

Rosa, rojo, rosa…

Rosa. 
Era un chiste barato. Su pueblo vivía en condiciones deprimentes y aquel palacio subterráneo parecía una mansión. Cosas que nunca habían visto, más que oído en historias. Era tan contradictorio con todo lo que creían. “No se puede crear nada”; sin embargo, en dicho lugar existían cosas que no eran obra y gracia del espíritu santo. 
-Bienvenidos- dijo cuarto gobernante en lo que iba de la gran nación conocida como Nueva Brejaña. - Los he citado aquí para informarles que después de su graduación ambos se alejaran de la aldea. No podremos mantenerlos en esas condiciones. Es decir, se mudaran a nación a una zona mejor ubicada.
-¿Motivos?- preguntó Adrián. 
- Brejaña es la más nueva de todas las naciones. Se puede decir que somos pobres y nuestros guerreros son de un nivel demasiado bajo.- respondió- No podemos crecer económicamente. Son un desperdicio tenerlos aquí. 
-Siempre iba a vernos usted… ¿por qué escondía esto?- preguntó Micaela aun indignada. Se sentía engañada. 
-No entienden el progreso. Ustedes son nativos, no saben nada de la vida.- explicó extendiendo las manos por lo largo de su escritorio.- Es parte de la evolución, un grupo crece a base de otro. Cuando se muden a Argento entenderán. 
-Son unos malditos…- Micaela presionó sus puños indignada.- Esconden la información y los dejan vivir de esa manera…
-Busco lo mejor para ustedes y lo mejor para mi nación.- respondió.- No digan nada de lo que saben o se les considerara traidores y nos desharemos de ustedes. 
-¿Lo de la oscuridad es verdad?- consultó Adrián. 
-Sí, es la principal limitante de nuestro progreso.- dijo levantándose de su asiento.-tranquilos. Ustedes son mi prioridad, pero no podemos permitir que se repita la historia.
“Pero no podemos permitir que se repita la historia.”, se repitieron mentalmente. Ambos asintieron con tristeza de no poder hacer nada. Preferían vivir el engaño a lo que acaban de presenciar. 
Saru los observó desde lejos. Ambos se alejaban, “Adrián es fuerte pero su poder a disminuido por Micaela, quien apenas descubre que tiene poderes…”, se dijo mentalmente. “Mientras ella su fortaleza es el amor, de él es el odio.”, suspiró y cerró la puerta de su oficina. “Sin ellos nosotros no podremos ser dioses.”
Rojo.
Días atrás había pasado la noche lejos de sus familiares. Era de terror no poder decirles que existía una vida mejor, pero ese día ya no podía alejarse de ellos. Llegó a lo que podía llamar casa y se preparó. Micaela se graduaba ese día. 
Durante esos tres días lejos de casa practicó despertar aquellos poderes que pensaba tener, pero había fracasado. Llegó a pensar que sus ojos eran más que un simple adorno y Yami era el único especial. El asociaba su poder a sus sentimientos negativos, pero ella no sentía nada de eso. 
-No tengo ningún pecado…- se dijo. 
El día empezó muy agitado por el gran evento que aguardaba. Las chicas llenaban los salones de belleza o el intento barato de ellos. Micaela se sentía hastiada de comparar lo que había visto en el palacio del 4° gobernante. Los chicos más tranquilos solo se preocupaban en el baile de la noche. Los de ojos extravagantes habían quedado en ir juntos.
Los preparativos para la tarde empezaron con los primeros rayos de luz. Algunos de los compañeros de Micaela y Adrián se preparaban alardeando de su cuarta graduación. Midori era la más serena y recordaba que en su graduación como enfermera, ella dio el discurso. Enrique, un amigo de Adrián, iba acompañarla. Ambos pensaban que sus respectivos amigos podrían llegar a algo mejor. 
 Luego de estar lista, Micaela caminó de regreso a su hogar. Se detuvo al creer que era seguida. Pensó en Yami, pero era imposible. Suspiró y continúo su camino con cuidado, ya que no podía arruinarse el maquillaje sino Miru la mataría. 
-feliz graduación- escuchó. 
Micaela volteo muy sorprendida y con un mal presentimiento por aquella sensación tan escalofriante. Lo que le preocupaba aún más era que aquella voz le recordaba a Pedro. 
El ritmo de aldea siguió muy agitado ya no faltaba mucho para la gran celebración de gala por otro lado. Todo debía estar listo para el segundo cuarto de día ya que el cuarto solo era la oscuridad. 
Rosa. 
Adrián conversaba con su hermana antes de alistarse. Era de los pocos que no tenía ganas de formar parte de la sociedad al graduarse. Aún más saber lo siniestro de la situación de su pueblo. Su hermana le había comentado que hace tres días había muerto el único familiar de Ai, una exnovia de él. A regañadientes accedió de acompañar a Akane a verla. 
Se encontraron algunos amigos de ella en la entrada a la cueva donde ella vivía. Entraron sin permiso, pues sabían que solo quedaba Ai sola en aquel lugar. 
-Me deprime verte así…- dijo la pequeña de 22 años pero lucia de nueve. Su hermano se limitaba a observar, mientras los otros compañeros se acercaban a abrazarla. 
Triste era más hermosa que sonriente. Su cabello rubio estaba desordenado y sus ojos azulados estaban completamente cristalizados. 
-Él no quisiera que estés así este día tan especial, él quería que disfrutes este día- dijo uno de los chicos. 
-¿Crees que soy una mocosa, estúpida? Él hubiera querido estar. No he vivido tanto para llegar a esta mierda de lugar y perder a otra persona que quiero… ¡No sabes cómo me siento yo! - Gritó Ai muy alterada sus ojos estaban rojos se le caían las lágrimas mientras su voz se iba rompiendo en llanto poco a poco.
-Sabes que no hubiera querido el que estuvieras así por él... Hubiera querido que su hija disfrute de su gran día- dijo Akane mirándola muy fijamente.
Ai la ignoré y observó a Adrián a su lado. Su mirar estaba lagrimeando mientras él la mira con sus ojos demoniacos tocándole suavemente la frente y se va. Ella estaba en un trance pasado un minuto, no sentía nada… 
-¿Qué paso? Preguntan los sobrantes. 
Adrián pensaba lo raro de su poder, hace unos días sentía haberlos perdido pero las extrañas sensaciones de querer golpear a Ai lo habían hecho sentirlo nuevamente. Envidiaba esa facilidad para llorar y conmover a otros. 
Rojo. 
Pasaron un par de horas, Etsuko estaba lista con un hermoso vestido rojo cola larga que se le veía muy lindo, salió de su casa hacia la de Yami  normalmente el chico va por la chica pero en este caso ella no confiaba en él y daba por hecho que ni siquiera listo estaría.  
Toc, toc, tocó en la entrada a la caverna. De ella salió una niña. Akane, sabía que su hermano andaba saliendo con ella y no lo aprobaba a cierto punto. Ambos eran polos opuestos y tenía rencor por las preferencias que ella recibía. 
-Hola, ¿Tu eres Micaela?- preguntó la pequeña de cabello azulado. La vio de pies a cabeza y aguanto la sonrisa. Juraría que ella intentaba seducir a él. No le molestaba de todo la idea, era una chica guapa y su hermano casería de experiencia. 
-Si. 
Etsuko recordó que Yami le había dicho que tenía una hermana. Se preguntó si realmente tendría la edad que aparentaba o al igual que Miru, era mayor con un cuerpo prematuro a la adolescencia. 
-Soy Akane, mucho gusto.- respondió la hermana de Yami. 
Ella entró a la caverna pensando en él. “Dejará a su hermana”, se consultó internamente. Pronto saldrían de ese lugar ambos, juntos. Considero que tal vez su único amigo real podría ser él. “Nos iremos a la mierda juntos”, un leve sonrojo acompaño sus mejillas al recordar aquello. 
-Ahora viene mi hermano.- dijo marchándose. Etsuko miro hacia todos lados. Le agradaba la decoración, se veía mucho mejor que pocilga donde ella vivía. 
Etsuko se sentó en la cama, la cual era un cumulo de pieles. Recordó los salones de la mansión del gobernante y se llenó de ira. Mirando hacia todos lados  se preguntó “¿Dónde está Yami?”, se paró y reviso el lugar. Parecía su habitación. 
-No agrada que revisen mis cosas, Etsuko…
Etsuko se volteo inmediatamente. Luego su rubor aumento aún más al verlo y baja la mirada para despistarlo. Para su sorpresa Yami solo estaba en toalla. Acaba de darse un baño. “Genial ellos tienen agua para bañarse”, pensó intentado observar a cualquier lado menos él. Yami no pudo contenerse y soltó un par de carcajadas.
-¿De qué te ríes?- pregunto Etsuko. Hizo un puchero de resentimiento con la boca y regreso a sentarse. -Ya no te burles, ni quiera estás listo.
Él regresó al baño a cambiarse, mientras que Etsuko jugueteaba en la cama. “La última vez que estuve en el cuarto de un chico, me dolió mucho”, se dijo. Mientras él en baño pensaba que tal vez era mala idea ir con ella. De por si las personas lo odiaban, agregarle salir con la chica buena que todos aman, no parecía muy rentable.  
Él salió del baño con un pantalón de vestir blanco con la mitad de la cintura para abajo lista dejando su abdomen descubierto, ella al verlo casi se cae de donde estaba sentada. “Pedro también salió sin polo antes de lanzarse encima mío”, se dijo. Era guapo y no le molestaría que pasara algo, pero se había demorado mucho en arreglarse y ella terminaría llena de sudor… 
Rojo.
-Espera, te ayudare- dijo. 
Tomó su camisa y empezó a abotonarle cada botón en lo que seguían conversando de cosas que ni a ellos les importaban, pero cada vez se acercaban más. Él la veía como se acerca poco a poco a su cuello pensando en lo hermosa que estaba esa noche. Ella seguía haciéndolo mientras pensaba lo lindó que era y todo lo que había pasado entre ellos. Todos en aquel mundo no tenían pudor porque ella sí. Ella lo deseaba, cuando terminó de abotonarlo se acercan más al hablar.
Ella trata de pensar pero la distancia se acortaba más y más. Una parte no quería pasar su noche de graduación sin sus amigos, pero otra le decía que podría ser una oportunidad única. Ella también tenía derecho a divertirse, por qué tendría que estar limita por ser la chica buena. De un instante al otro sus labios terminan rozándose con un beso el tiempo se detiene volviendo más profundo el beso.




Etsuko dirigió sus brazos hacia la nuca de Yami, mientras él lo hacía a la cintura de ella. Ambos pierden el equilibrio y caen al piso pero no paran por nada ese momento tan mágico y excitante. El beso se hacía más profundo no importara que estaban en piso cada vez se dejaban llevar más y más.
-Hermano, vas a llega…
Ambos se sobresaltaron y recobraron la compostura al ver a la niña con un saco y una sonrisa burlona en su rostro. No se dicen ni una palabra. El color rosa de sus mejillas los delatan y lo rojo de la noche indicaba que no iban a parar en otra situación. Yami tomó su saco y salió de la mano con ella. 
-Akane, no esperes despierta. 
-Adiós, suerte un gusto cuñada.- respondió.  
 Se encuentran con sus amigos de camino. La noche apenas empieza para ellos y los colores de amor e ilusión pronto se oscurecerán. 





martes, 31 de octubre de 2017

Dulce o muerto, epifanía de un mujeriego.

Acariciaba un rechoncho trasero pálido, le encaban grandes y claros como la nieve pero ese no le gustaba. No era liso, él sentía pequeñas erupciones cada que pasaba su mano. Consideraba nauseabundo aquello, pero su acompañante lo había satisfecho en cada antojo que había tenido, no podía quejarse.
Entre sabanas naranjas, colchón de cuero y con la luz apagada observaba la película porno que habían imitado hace apenas minutos. Eran aproximadamente las diez de la noche y era hora que ella se vaya. Arleth había  faltado a clases, no por la diversión que acaba de tener, sino más bien por un fantasma del pasado la acosaba. Su ex había ido de visitar a su Univ. y no tenía ganas de verle la cara, afortunadamente Bruno la había llamado. 
Se habían agitado más de lo normal, pero no negaban lo bien que se la pasaron. Arleth se levantó y empezó a buscar su ropa, sabía que Bruno pasaría la noche ahí y no planeaba quedarse con él. Bruno tenía novia pero no estudiaban en la misma universidad, así que él hacía de las suyas. 
-Alexis con tus amigos riendo y tú aquí buscando tu ropa- comentó.- Deberías usar calzones más chicos.- agregó con el ceño fruncido, no le gustaba cuando ella usaba calzones de tía. 
-Deja de joder…- respondió.- Pobrecita tu flaca
A Bruno eso no le importaba más que una papa, la había pasado bien y era lo único que importaba. Esa mañana temprano había ido a casa de su novia y también habían tirado. Durante la tarde por fin había logrado besar a la prima de su amigo. Y finalmente terminó su día teniendo sexo con Arleth. Sentía que había roto su record de polvos, dos con su novia y tres con quien se subía el bluyín.



Él se quedó viéndola por unos segundos y recordó como hace un momento había estado montado sobre ese derrier granoso. “Fue un día de sexo”, se dijo. Observo de reojo a su acompañante terminar de arreglarse. Faltar a clases de economía por cogérsela había valido la pena aunque ella se hubiera ido sin despedirse. 
-Que malagradecida- dijo recostándose nuevamente luego de escuchar el portazo. 
Seguía a muchas blogger de sexo y todas concordaban en que se debía agradecer luego de tener el acto sexual. “las peruanas son cholas sin cultura”, se decía cada que alguna chica no le agradecía por el placer. La única que no debía agradecerla era Tatiana, su novia de cabello crespo, actitud chabacana, piel clara y rellenita. 
Con ella era distinto porque era su novia. Ambos no debían agradecer porque sabían cómo satisfacer al otro. Bueno, no del todo. Ya que Bruno era consientes que entre sus gustos ella podría darle todo desde besos negros, gargantas profundas, sexo anal pero nunca podría con una. A él le gustaba la variedad, y la única que tenía ella era ser venezolana.
Parpadeo los ojos pensando en Tatiana, la primera vez ella lloro y dijo que le dolió como mierda pero que no lo sacara. Era la primera vez que estaba con una primeriza. Suspiró.
-Su trasero es maravilloso- comentó. Le agradaba la idea de ser novio de una extranjera y una que estuviera tan deliciosa. Rememoró aquellas piernas preciosas, una cintura deliciosa y senos pequeños, pero suaves. – Venirse en ella es ir a las estrellas. 
Recordó cuando salió con sus amigos hace algunos años. Apenas comenzaban a emigrar venezolanos a Lima y estaban por todos lados. La arepa les gustaba sobretodo porque eran chicas guapas las que las vendían. 
Bruno caminaba por la Plaza Dos de mayo acompañado del bullicio de algunos carros y vendedores ambulantes. No le agradaba caminar por esas calles solo, su madre siempre le decía que era muy peligroso. Y la verdad no era tan diferente de noche las caras de las personas que la transitaban parecían mascaras de jalowín, como las de la película La Purga. 
Se detuvo en seco y se preguntó que hacía por ese lugar y a esa hora. Lo meditó durante varios segundo y al minuto le restó importancia. Se detuvo en el paradero de autos que iban hacia el Rímac, espero unos minutos esperando buces que vayan a casa. Reviso la hora en su celular y eran las 25: 67… 
Luego de tirar y recoger su teléfono, lo reviso de nuevo, una y otra vez para estar seguro. Intento recordar que estaba haciendo antes de llegar aquí pero su mente seguía en blanco. Cruzó la pista hacia donde vio personas, ya que no le parecía seguro estar en el paradero solo al costado de baños públicos donde se decía que la gente se drogaba. 
No había notado que aquella plaza tenia forma de pulpo, por sus diferentes salidas y el pseudoparque al medio de ellas.  Rodeada de edificios antiguos que parecían caerse en cualquier momento. Su madre tenía razón, era un horrible lugar.
-Oe papi no tienes pa mi pasaje….- escucho a un tipo que se le había acercado. De gorra negra, polera azul, bluyín desgastado y un par de tajos en la cara.- Un sol pe…
Sin dudarlo le dio un sol, que un parpadeo eran caramelos de limón y el tipo se sacó la cara. Un niñato de 11 años le había robado o pedido dulces.  Entonces, lo notó. Estaba soñando. 
Hace un rato había tenido sexo de jalowín con Arleth. Él iba pasar la noche en ese hotel porque no quería irse de fiesta pero tampoco quería torturar a sus pobres oídos con el cantar de su familia que andaba en plena noche de canción criolla. 
Más tranquilo se puso a pasear. Una vez que sabía que era un sueño podía tomar el control y divertirse un rato. Agradeció internamente que no haya tenido alguna parálisis de sueño y decidió subir a algunos de los edificios del lugar. Eran de madera y parecía que adobe. 
Le daba risa el chillar de cada escalón de manera del que subiera. Llegó al segundo piso del edificio de la esquina. Entró y todo estaba oscuro. Había un moreno gigante y de piel azul que lo saludaba con la mirada.
-bienvenido Sr.- dijo. 
-Gracias.- respondió Bruno. 
Vio sillones color rojo y mesas de restaurante de comida rápida de color plomo. Había algunos viejos sentados en ella con tenedores y cuchillos esperando la comida, decidió sentar en alguno de los sillones y el moreno azulado se acercó a entregarle los respectivos cubiertos. 
-Si gusta tenemos sillones rojos a dentro también.- dijo.
-¿Por?- consultó él. 
-Algunos prefieren comer rojas en privado- respondió.
Bruno ignoro lo que aquel moreno le decía. De hecho pensó en hacer que le explotará la cabeza ya que después de todo era su sueño y él tenía el poder. Espero unos minutos y aparecieron meseras que fueron hacia las mesas plomas. “Definitivamente es sueño”, se dijo al ver a las chicas tan hermosas. Podría jurar que cada una de ellas eran extranjeras. 
Su emoción aumento al ver que ellas se desvestían y subían sobre las mesas echadas. “Es un burdel”, se dijo emocionado. A los segundos llegaron algunas adolecentes vestidas de colegialas. De hecho algunas si lo eran, niñas de nueve años entraban a otra habitación. Una de ellas subió al sillón con él.
 Bruno no respondió, era un sueño. Nadie lo juzgaría por acostarse con una niña, de hecho le excitaba aquella idea. La niña comenzó a desvestirse y él tuvo una erección casi inmediata. Su cuerpo era pequeño delicado y blanco. La pequeña se echó de espalda sobre él. Su pequeño trasero se veía apetitoso. 
-Párate- ordenó. – quiero que lo chupes primero. 
Ella no respondió y solo se paró. Bruno observo de reojo a todos lados y notó algo extraño. Aquellos viejos que estaban con las meseras no se las estaban tirando. Literalmente uno de ellos se estaba comiendo sus senos. Otro ya le había arrancado un brazo. 
Sintió algo de asco, pero él estaba por violar a una niña y todo era un sueño. Llamó al moreno azulado y le pidió ir a un lugar privado. Él los condujo hacia una parte más adentro del edificio.  Y los dejo solo.
Bruno se bajó los pantalones y tomó a la pequeña. Desertó que se la chupara porque notó que no tenía lengua, pero el resto estaba en su lugar. La tomó de espaldas y empezó a lamerle el ano para no embarrarse el pene de sangre cuando empezara. Lo desconcertó que supiera a chocolate. 
Era extraño la textura de su cuerpo era piel humana; sin embargo, parecía estar hecha de algo comestible. “Si existieran en la vida real, valdrían una fortuna”, se dijo. La cargo y colocó en cuatro frente a él. Lincy Acosta, una bloggera que sería decía que el mejor sexo anal se hace de perrito. De seguro al despertar tendría una gran erección, consideró ir a buscar a Tatiana antes que vaya al cementerio cuando despertara 
Segundos antes que pudiera meterla comenzaron los disparos y se distrajo. 
-¡Así que eres mañoso, concha tu madre!- escuchó.- Se cagaron la los tenemos. 
-¡Corran!- empezaron los gritos. Era un operativo.
Solo en sueños la policía nacional podía ser tan efectiva de llegar a dos segundos que se la metiera. Pensó en hacer que se derrumbara el edificio o en matar a los policías y seguir con su primera violación infantil, ya que esa noche de sueños planeaba violarse cualquier cosa que pesara más que un pollo.  
La niña de chocolate se levantó y empezó a tirar las cosas. Estaba buscando hacer ruido para salvarse. Bruno al notarlo la tomo del cuello y empezó a estrangularla. 
-No te iba comer de la forma que pensabas, mocosa de mierda- dijo. En un descuido el cuerpo de la niña cayó y él se quedó con la cabeza. –Mierda…
No había sangre pero la mocosa estaba decapitada. Era un sueño muy extravagante, pero ahora debía encargarse de los policías. Luego le pediría al morena otra niña, tal vez una mesera extranjera y un transgénero también. El límite estaba en su imaginación. Se escondió detrás de algunas repisas de color gris. De hecho noto que toda la habitación era gris menos el mueble. 
Extendió su mano hacia la puerta para abrirla como la fuerza de Star wars, pero la puerta seguía cerrada. Se extrañó al ver que no podía hacer nada. Abrió el sofá rojo y notó que era un hueco. Aprovecho en esconderse y vio a los policías entrar a su habitación. Bruno se preguntaba porque no podía controlar nada. 
Optó por empezar a pellizcarse las manos para poder levantarse pero no pasaba nada. Suspiró y vio de reojo a los policías con una bolsa negra que derramaba sangre.  “Ya comienza a parecer pesadilla”, se dijo. Espero que los policías de traje azul, ya que los recordaba verde, se fueran. 
En la noche se empezó a escuchar una tonada rara, parecía que algún saxofonista de jirón tocaba afuera.  Ni bien perdió de vista a los azulados salio del sofá y abrió las ventanas. No debería haber problema en lanzarse y a los segundos lo hizo. Pensó que volaría pero se fue de cara contra el suelo, su nariz empezó a sangrar y le dolían los huevos.
-¡Mierda!- empezó a gritar.- ¡Mierda, mierda, mierda! Que estúpido sueño…la puta madre. 
Entonces las personas que caminaban por ahí le empezaron a lanzar monedas. “Vaya, ya luzco muy patético”, se dijo y se levantó. Le dolía todo y no sabía cómo despertar. Tenía esperanzas que lanzarse lo despertaría antes de caer y era la primera vez que experimentaba un dolor de sueño. 
-Bueno siempre hay un plan b- dijo acercándose a otro de los edificios. Notó que era uno más iluminado que el anterior. Lástima, ya que él deseaba tirarse el trasero de una niña de chocolate. Hasta una instancia se imaginó hacerle sexo anal mientras se iba comienzo su cuello, descabezarla eventualmente pero pensó que sería una experiencia única. 
Subió a duras penas las escaleras. 
Al llegar tocó la puerta y le abrió una señora de edad mayor. Era una abuelita. “No, tirarme abuelas no”, se dijo al entrar. Aunque no descartaba ver alguna abuelita con todo en su sitio y sin arrugas como para considerarlo. De hecho pensaba que si encontraba alguna abuela como la tía Mai de la última de Spiderman valdría la pena. 
-¿Qué te paso, hijo?- dijo la señora con un vaso de agua.-¿Cómo te llamas, qué paso?
-Me llamó Bruno.- respondió. 
-¿Bruno?, ¿Y dónde vives?- preguntó.- No deberías andar por aquí en noche de brujas. 
-Del Rímac, Pizarro.- respondió.- ¿Por qué? 
-Hijo, no estás en tu mundo.- Aquello le provoco un escalofrió a Bruno.- Este es el reino de las brujas y hoy es su noche también…
-¿Qué quiere decir abuela?- Preguntó.- Esto es un sueño.
-Sí, es un sueño. Un sueño de brujas. – Respondió pasando su mano por su cabello blanco y largo.- Como te lo explicó… existen personas con habilidades especiales, son las brujas… ellas están llenas de poder. Los sueños de ellas no son solo sueños, sus sueños llegan aquí y se vuelve realidad. 
-Me están cojudeando…
-Lo que pasa es que a veces ese poder se transmite…-Se tomó la cabeza.- Yo era la amante de un hombre brujo… una noche no me bañe después de tener sexo con él y fui a parar aquí. Sus poderes se quedaron en mi a través de sus fluidos. 
-¡Vayasé a la mierda!- gritó.
Se levantó a los segundos empezó a caminar hacia la puerta. Solo era un sueño y no importaba.
-A mí también me engañaron… Yo no quería que me llevará pero me engaño.- dijo un anciano que andaba en otra habitación. 
Bruno lo observo de reojo y se quedó helado.  Hace algunos años el padrastro de su madre, quien vivía con ellos, se mudó con una de sus ilegitimas hijas y la familia de Bruno no supo nada de él durante los próximos dos años. Hasta que un día se les ocurrió sacar una partida de nacimiento del abuelo y notaron que figuraba como fallecido.
-¿Abuelo Gaudencio?- preguntó. Se veía más horrible que la última vez que lo vio. Se encontraba sucio, ya no tenía nada de cabello, a sus arrugas se le agregaron verrugas y uno de sus ojos no tenía iris. Tenía un corté en la cara. -¿No estaba muerto?- Le costaba la idea de saber que su abuelo estaba vivo.
-Esa hija de puta de la Nelly… me engaño. Me hizo trabajar, me metió en un asilo. Yo no quería irme pero ustedes me abandonaron.- dijo molesto. Bruno suspiro, cuando no ese viejo los culpaba de lo que le pasaba. 
-¿Es tu nieto, Gaudencio?- preguntó la abuela.- En el asilo que lo metieron una de las enfermeras era bruja y un 31 de octubre se acostó con él. Algunas enfermeras aburridas de los ancianos tenian la mala costumbre de darles vinagra a los ancianos y acostarse con ellos. 
-No puedes ser…- dijo Bruno. 
-Aun no acaba el día de las brujas.-  respondió la anciana.-  Aun puedes buscar a la bruja con la que te acostaste y pedirle que te regrese.
-Pongamos que sea verdad… ¿Cómo sé que me están ayudando y no me comerán como a esas chicas del otro edificio?- consultó. Su abuelo se sentó en el sofá y no le dijo nada. La otra anciana me miraba.
-Ese edifico fue el sueño de alguien. Las personas de adentro también…- respondió.- Gaudencio también intento escapar de aquí y no pudo. Él lleva solo dos años aquí, yo estoy hace 15 años. Aun eres joven tu puedes ir, encontrarla. 
Bruno lo pensó y aun no entendía la situación. Solo era un sueño, un maldito sueño. 
-Si logras salir de aquí… mañana cuanto te levantes pensarás que es un sueño también.- dijo la anciana.- Inténtalo nada pierdes. Sino para mañana ya estarás muerto… así son las cosas cuanto tienes sexo con una bruja en jalowín. Dulce o muerto. 
-¿Dónde puede estar?- preguntó.
- Por lo general están en estos edificios. Cada vez que entres a uno se rotan. Uno de esos es sueño actual- respondió. 
-¿Este de quien fue sueño?
-No, lo sé. Pero de este los atrapados aquí hicimos nuestro hogar.- explicó.- Cuando salgas es poco probable que vuelvas aquí. Suerte. 
Salió del edificio sin despedirse de su abuelo. Le daba pena que muriera violado por una enfermera bruja, pero siempre le cayó muy mal. Debía pensar en su escape. Observo el centro y aún era de noche. 
Optó por investigar un poco y se fue por uno de los caminos. Si no sé equivocaba, porque era pésimo en orientación, debía estar yendo hacia la Av. Colonial; sin embargo al correr por esa calle regreso de nuevo al medio. 
-Genial…- dijo. Solo podía entrar a los edificios y rezar encontrarla.  
Fue al tercero. Era un total de 13 edificios por revisar. Subió las escaleras de madera y tocó la puerta. “La próxima vez que vea a esa perra de Arleth se lo hare por el culo sin saliva”, se dijo. Abrió la puerta un moreno azulado. 
-¿Ya no he estado aquí?- preguntó Bruno.
-No, señor. Bienvenido- respondió el moreno. 
Nuevamente estaba en el burdel de las mesas grises y sillones rojos. Pensó en irse, pero no podía desperdiciar la oportunidad. Así que pidió una habitación de sillón rojo. “Is piqui pribibli qui vuilvis”, repitió burlón y se acomodó en su sillón. Espero ansioso. 
A los minutos llego una adolecente, no era tan pequeña como la anterior pero también le servía esa. Sin perder más tiempo se bajó los pantalones y tomó la chica dulce sin lengua. La sentó sobre él primero y cuando acomodaba su pene para violar su trasero.
Operativo.
Nuevamente se escuchó bulla en la parte de afuera. Y la chica empezó a lanzar cosas para hacer radio. Bruno molestó la tomó de la cintura y la lanzó por la ventana por la cual él se había lanzado la vez anterior. Pensó que el sueño era uno incompleto en la que el brujo se había levantado antes de poder violar a alguien y por eso era en vano que lo intentara. Se escondió detrás de unas sillas y espero que todo acabara.
Salió por la puerta y vio todo destruido. El moreno azulado tenía tres disparos en la cara. Los viejos que estaban en las mesas grises eran cerdos muertos literalmente… en la mesa yacían restos de las chicas que se comían. Era un sueño muy bizarro para alguien.
Sin perder tiempo fue corriendo hacia el otro edificio. Trato de pensar en cosas que le gustaran a Arleth para salir de ahí tan pronto como pudiera. Llego de pronto a un jardín con muchas tortugas. 
El lugar se veía muy amplio y soleado como para que estuviera dentro de una edificación. Suspiró y no había nada interesante. 
-¡Chicho! ¿Qué haces aquí?- escucho. Era Luis, un viejo amigo de él. – Oe deja a mis tortugas follador de mierda.
-¿Luis?- se dijo al verlo.- ¿Eres brujo o estás muerto por snu snu?
-¿Qué hablas, wey?- dijo.- Estamos con los chicos. 
Era imposible. Así que Bruno llego a la conclusión que uno de ellos soñaba y el resto era pura imaginación del soñador. Vio a sus viejos amigos de los primeros ciclos jugando con tortugas. 
Él había llevado cursos con Arleth en los primeros ciclos. Eso explicaba que podía ser un sueño de ella. 
-Luis, siempre me llegabas al pincho- dijo y fue con Arleth, dejándolo con la tortuga en las manos. 
Se sentía de terror ver la evolución que habían tenido todos. Brandon tenía un cuerpo atlético hasta que conoció a Tania y ahora ambos eran una pelotitas. Arleth tenía el cabello negro y largo, cuando se acostó con ella hace unas horas llevaba era rubia y ligeramente más corto. 
-Arleth… regrésame a la normalidad.- pidió.
-¿Qué hablas, huevon? – preguntó. Le dio la espalda y se acercó a Alexis. Bruno sentía pena que en sus sueños, ella aun estuviera con él. 
-Bruja de mierda, regrésame… por tus fluidos vaginales de mierda estoy aquí.- la tomó del brazo molesto y la jaloneo. 
Entonces de un par de golpes de Alexis, Bruno cayó al suelo pastoso, espantando a las tortugas que andaban por ahí.
-¡Que chucha le hablas así a mi flaca, concha de tu madre!- gritó Alexis comenzándolo a patear. 
-¡Oe cálmate!- pidió Luis agarrándolo. Bruno se levantó molesto y vio a Arleth. – No sé qué pasa pero, somos amigos todos. Tranquilos. 
-¡Deja de soñar y regrésame! – Gritó.- Hace un rato teníamos sexo y ahora estas soñando que sigues con ese tarado. Cachuda de mierda.
-¡Ya te cagaste!- dijo Alexis. 
-Oe vete…- dijo Luis agarrando al iracundo.- No te quiero verte morir aquí. 
Bruno suspiró y buscó la puerta por donde había entrado. Al divisarla cargo a Arleth y se fue corriendo. La tiró por las escaleras para que callera y cerró la puerta con Alexis corriendo tras ellos. Bajo las escaleras rápido evitando caerse y tomó a la chica en él suelo. 
-Arleth, sácame de aquí…
-¿Qué te pasa, huevon?- preguntó.- ¿Dónde estamos? Por qué me secuestras…
-Te lo explicó rápido. Estas dormida, eres una bruja, tuvimos sexo y ahora estoy aquí.- dijo.- Según he averiguado tengo hasta el amanecer para evitar quedarme atrapado aquí.
-¿Qué te has fumado?- preguntó. 
Pasaron varios minutos en los que discutieron sobre todo lo que pasaba. Arleth no entendía a qué se refería y mucho menos con lo de ser una bruja. Pero luego de escucharlo tantas veces decidió darle la razón, con suerte se podría deshacer de él. 
-¿No has pensando qué yo puedo ser parte del sueño de alguien más?- preguntó.- Porque no se de lo que hablas… si alguna bruja como les dices sueña conmigo es otra Arleth, que es distinta a la perra con la que tiraste. 
-Mierda no lo había pensando.- respondió.
-Que tan mal me puede haber dejado Alexis para acostarme con un cabeza hueca como tú. 
-Pero no tienes recuerdos de ser una bruja… tal vez no lo eres- dijo molestó había perdido el tiempo buscándola.- Pero solo contigo me acosté…
-¿No dices que tienes novia?- preguntó.- Seguro ella.
-No lo había pensando, de hecho no me bañe luego de estar con ella.- dijo.- luego lo hice contigo. 
-Ojala le de sífilis a la verdadera yo, por cojuda.- respondió. 
Luego de conversarlo Arleth decidió ayudarlo a escapar a modo que volvía a su propio sueño. Finalmente optaron por ir al quinto edificio, abrieron la entrada y al caminar había un campo de flores. 
-Sabes… si tienes flaca no deberías hacerle eso.- dijo mientras caminaban.- Sé que no tengo derecho si mi otro yo se acuesta contigo pero no deberías hacerlo.
-Ella me quiere así- se excusó.- Y a ti te sacaron los cuernos por pensar así. 
-Puedo ser cachuda, pero mi yo de ahora es feliz.- respondió.- En cambio tu…solo perderás a esa flaca.  
Aquella puerta no era la correcta y fueron a un sexto edificio. Bruno solo pensaba en deshacerse de Arleth pero no podía aun. En aquel edificio había una fiesta donde volvió a encontrarse con sus amigos y una segunda Arleth. Salieron apresurados pensando que alterarían las cosas en el sueño de alguien más.
Finalmente caminado por las calles antes de ir a otro edificio, el sol comenzaba a salir.
-Ya me cague…
-No creo.- respondió su amiga.- No solo es noche de brujas, es dia de los muertos…
-¿Qué pasa?- Preguntó.
- Estas más que muerto.- sonrió.- Hubiera querido que recapacitaras…
De un momento a otro Arleth se sacó la cara y lo miro con desprecio. Era Tatiana. 
Parpadeo tres veces y de pronto todo era oscuro se levantó de infarto y su celular vibro. Trató de recordar pero todo se iba esfumando de su mente. Solo sabía que había hecho algo mal. 
Reviso su celular y eran las 11 p. m. solo había dormido una hora. El mensaje era de Tatiana. Su contenido era más decepcionante de lo que había sido aquella aventura. 
-Bañate bien. Cuando despiertes estarás soltero.- leyó. -Feliz noche de brujas y dia de los muertos, muerto.