viernes, 24 de junio de 2016

El mundo, según Lunática - Capitulo 3

Pastillas felices y un redondo trasero. 

-Tienes que estar drogado. 
Mi asombro no se reducía si quiera un poco, más bien aumentaba la preocupación por mi lucidez. Me encontraba completamente consternado, sentados en el buz, con rumbo a la bulliciosa, desesperante, contaminada y poco segura Lima, la vida del Perú. El vaivén de la de horrenda carretera me mareaba y ella, Lunática, parecía divertirse mientras, aun me explicaba sobre la sombra del mundo, el espejo de la luna o como parecía ser realmente.
Estar hasta el culo en drogas. 
-¿Cómo?- “Debe estar bromeando”, pensaba. Los asientos eran cómodos, la película un tanto irritante, la vida de un niño con bigote, si era aburrido de escuchar. No quería imaginar el martirio que sería verla. Panamericana sur era como una montaña rusa, de aquellas que te hacían arrojar el desayuno de hace tres semanas. Simplemente una completa mierda.  
-Es complicado.  Pero tú eres como Grillo. – Soltaba pequeñas risas al compás de los baches. Asco de carretera, las limeñas. – Nosotros debemos volar para llegar, tú lo haces completamente sano. Eso es lo increíble.
Ese mundo que me devolvía la vista había perdido su encanto; sin embargo, no quería dejar de verlo como dijo ella: “Entrar al espejo”. Quería recuperar eso que perdí. Me preguntaba si era mi bello carisma o encantadora apariencia, hace tiempo que no me veía a mí mismo. “¿Cómo me veré?”, pensaba en lo que ella me parloteaba. Hablaba demasiado. 
Ella me explicaba sobre nuestro autolimite. Como las personas nos limitamos y no podemos llegar más lejos. Es decir, creencias que la muerte es el final, que hay un Dios todo poderoso y que los hombres no pueden volar o todos nacemos con un solo destino. Esas son cadenas para la mente humana, que se encontraba atrapada en la prisión que llamábamos vida, pero siendo consiente, era todo lo contrario a la vida. 
El espejo de la luna, era ese estado de límite que te permitía alcanzar la droga. En una persona limitada, las substancias ilícitas lo arruinan completamente, son consumidos por ella y son las lacras de la sociedad. Casos recurrentes en la capital peruana. 
Sin embargo, en una persona sin límites ese estado le permite alcanzar a ver más allá de lo evidente. Se proyectan a sí mismo a la sombra del mundo, a ese espejo de la luna. En el cual, según Lunática, es la verdadera cara del mundo. Las grandes mentes han creado mundos y nosotros hemos vivido en ellos. 
-Tal vez sea por su consumo de antinflamatorios. – Indago- O por ser un completo tarado ciego. 
-Si quieres te ayudo a quedar ciega. – Yo era un experto en el tema. – Déjame quemarte los ojos. 
-No, gracias- Bufo- Yo también soy una persona limitada. De hecho Grillo me dijo que entraba en sueños. Grillo y Equis son los únicos que entran de manera consiente mientras duermen. Según cuentas viejas leyendas hay personas que viven dentro del espejo y duermen en el mundo común.  
Parecía afectarle el tener que drogarse. Yo recordaba a verla visto aquella noche en el boquerón, más no recordaba el resto. “¿Cómo salí?, ¿Cómo entre?”, era en lo único que pensaba durante los días de mudanza. 
Los había escuchado un par de veces durante la noche hablar por celular.  Me parecía extraño que le hablara con tanta familiaridad de mí. A él no lo escuchaba, pero ella era cariñosa y de hecho era muy normal para cómo se comportaba conmigo. “También te extraño”, me parecía demasiado gracioso. 
Sabía que llevaban seis meses de relación, que él era médico y ella sería su enfermera luego de regresar de ese viaje. Asimismo, sabía que ella me conocía y posiblemente él de igual forma. Una vez  escuche que hablaban sobre el idiota amigo de la Univ. que se quemó los ojos. Sospeche que era yo. 
Supuse que ella estuvo estudiando Derecho y política social conmigo. Había muchos que habían dejado esa carrera. Entre ellas estaba mi Yossy. Sería demasiado maravilloso que sea ella. Mi primera novia mayor, ella estaba por terminar su carrera y había empezado una segunda, yo la conocí en la segunda.
Ella me enseño que la marihuana era un buen energizante y si le agregabas sexo. No necesitabas más para vivir feliz en la vida. “¿Lunática seria ella? Imposible”, pensé, pero sería demasiado bueno que lo sea. Suspire, mientras continuaba empacando algunas de mis cosas. Ese día era abrumador.  
-Siempre fuiste muy detallista.- Dijo mientras me ayudaba a guardar lo que me quedaba de dinero.- ¿Cuánto te tomo hacer esto?
-Tres días – Respondí, ella se refería a las marcas en las paredes, las cantidades de paso y cada detalle que prepare para no dar pena en mi propia casa. – En los dos primeros contabilice los pasos y marque. En el último separe las cosas en espacios determinados y los memorice. 
-¿Cuándo escribiste “Kelly vete a la mierda” en la pared de tu baño con spray?
-Apenas llegue. 
Si, era una persona rencorosa. Escuche sus carcajadas nada femeninas. “Y si era un traviste”, indague. Bueno, lo usaría vilmente hasta poder ver ese lugar, donde los sueños se hacen realidad. Además, siempre había sido atractivo para con mi propio género. Los traía locos a todas las locas.  
Sonreí de forma arrogante y ella me golpeo. 
Pasajes comprados, días contados y una nula ansia por marcharnos.  El señor Rolo, había llegado esa mañana durante ese desayuno, el cual parecía más interrogatorio, y Lunática había cancelado el arrendamiento y sacado sus cosas.  Ella estuvo preparando la comida durante esos días. Estaba asqueado de comer tanta zanahoria y otras idioteces para la vista.  En ese momento nos encontrábamos preparando todo.
-Grillo es mi novio. 
-¿Y para que quiero saber eso?- Solía deambular mucho en mis pensamientos, a veces me sentía un mudo en vez de ciego. Y otra veces decía cosas que solo debían ser pensamientos. 
-Que idiota eres- Apostaba que me sacaba la lengua, pero con lo poco femenina y aniñada que era, de seguro era un dedo medio. – Pues, te importara, porque lo conocerás cuando lleguemos a Lima. 
El vaivén de la carretera de la Panamericana Sur, me saco de esos recuerdos. Había accedido a conocer al Grillo y otros drogadictos amigos de ella. Entonces, voltee hacia la ventana. Sonreí, porque veía a través de la ventana un mar marrón, con elefantes metálicos nadando en vaivén de la marea oscura. “Esto será estar drogado”, me dije a mi mismo. Me encontraba dentro de uno también. Grande, gordo, duro y con la misma estúpida película del niño con bigote. 




-No es justo. 
-¿Qué? – Pregunte observando aun fascinado. El mar marrón se elevó al cielo, su velocidad aumento y la luz del sol lo alumbraba como ríos de onzas de oro, cada gramo de arena un pequeño sol.- Nuestro elefante parece molesto. 
-No es justo que tu tengas un viaje divertido.- Voltee a verla, nuevamente veía su cabello, cuerpo, pero no su rostro. Era una sombra. – No puedo ver los elefantes. Te odio. 
“¿Eso era un berrinche?”, me pregunte.  Sonriendo, la ignore y continúe fascinado. Hasta que sentí un golpe de ella.  La mire furioso y me saco la lengua. 
-¿Cuídame, si?- Me dijo sonriendo. Tomo su pomo de Coca-Cola y se metió una pastilla a la boca, recordaba que me comento que tenía éxtasis- No dejes que haga el ridículo, ¿Sí?- “En que palo te arrimas”, me dije viéndola aun su enigmático rostro seguía incognito. 
-¿Por qué no puedo ver tu rostro?- Pregunte. 
-Porque no sabes quién soy, todo lo que vez es lo que puedes imaginar.- Ella comenzó a ver la ventana también- Normalmente tendría un rostro cualquiera, pero como sabes que me conoces y no sabes quién soy. Me ves así. – Se le veía muy lucida para alguien que acaba de tomar una pastilla de éxtasis- ¡Ese elefante nos quiere chocar! – Retiraba lo dicho. – Creo que gomitaré.
-No jodas. 
Lo peor fue, que tenía razón. Un elefante metálico casi nos envestía. “Conductor maneje bonito”, comenzaba a escucharse en el ambiente. Me suponía que estuvieron cerca de chocarnos. “Le regalaron el brevete a este concha de su madre”, eran esas cosas las que detestaba de los limeñitos. Eran pseudomatones, los muy cultos, los que tenían clase. “Me repugnan”, curiosamente yo era uno de ellos. 
-¿Cómo te hace efecto tan rápido?- Pregunte. 
-¡Gomitaré!- Grito. Los otros pasajeros empezaron a vernos. “Esta estúpida”, me irritaba, era como andar con una niña.
-¿Cuántos años tienes?- Pregunte. 
-¡24! – Respondió tapando su boca- Demonios, no debí comer esos alfajores. Lo gomitare todo. 
-Eso ni siquiera existe- Explique. “¿Por qué tenía que drogarse aquí?”, consulte internamente, ella seguía viendo a los elefantes sin dejar de taparse la boca. – Es vomitar. 
-Yo quiero decir gomitar- Suspiro, odiaba sus cambios repentinos de humor- En este lugar los sueños se hacen realidad-  Dijo, de hecho lo había repetido antes. 
-¿A qué te refieres?
-Coleccionamos mundos- Sonrió, sacando una bolsa de plástico me miro –Mira… mejor luego – Tomo la bolsa y comenzó a arrojar dentro. Tomo algunos minutos que se recuperaba, sospechaba que así mantenía la línea con todo lo que tragaba.- Moriré, aún faltan como dos horas para llegar. 
Continúe observando por varios minutos la carretera, debía aprovechar en verla.  Dentro de poco de seguro todo sería oscuridad. Voltee a ver a Lunática, la bolsa estaba amarrada en el carnoso suelo del elefante buz, ella parecía dormir o un milagro había hecho que se callara. 
-Es bonito ver, ¿No?- Consulto, “Pensaba que dormía”, me dije volteando de nuevo.- Eras el tipo de persona que parecía que no se desmoronaría.
-Te equivocaste, todos los que creían conocerme se equivocaron. – Sonreí, era cierto. Muchos me acompañaban, pero seguía completamente solo, por más que estuvieran ahí y se preocuparan por mí, siempre tuve un vacío que nunca supe cómo llegar. Solo que lo olvidaba y eventualmente recordaba. 
Entonces, todo se volvió oscuridad.
Habían pasado un par de horas desde que llegamos al departamento de Lunática, cerca de la universidad Cayetano Herrera de medicina, mis pulmones ya se habían llenado del contaminado aire y la sensación de brisa marina había desaparecido por completo. Me había quedado dormido el resto del viaje. Al bajar del buz, ella parecía encontrarse normal, me ayudo durante el resto del camino.
-Nos quedaremos aquí temporalmente- Dijo, tirándose en algún lado, había escuchado el pequeño rebote, de seguro era su cama. – Mis padres creo que dejaran de pagarlo pronto, ya tengo un trabajo que empieza aun el otro mes. 
-¿Planeas mantenerme?- Eso no sonaba del todo mal. De hecho cuando era joven soñaba ser mantenido y leer todo el día. 
-¡No!- Casi grito, de hecho solia ser muy eufórica como callada. Una enigma de esas que te dan dolor de cabeza – Solo estarás aquí temporalmente, en lo que contacto a tu familia. 
-Sí, lo supuse. – Suspire. 
Presione mis ojos con las palmas de mi mano. Estaba cansado y no sabía un carajo. Era aterrador moverse sin ver donde, había olvidado esa sensación, era horrible. 
-Descansa un poco- La escuche prender un fosforo, sentí un extraño hormigueo en los ojos ante el sonido. Sonreí, estaba aburrido y recordó cómo me quemaba los ojos. – Al lado tuyo esta mi cama. Más tarde saldremos un rato. – Sonreí, estaba cansando- Pensándolo mejor practiquemos. – Hablo alto y fuerte. No entendía lo que sucedía con ella, por un momento pensé que descansaríamos. Y me agravada la idea– Mañana iremos con los chicos, pero antes debes entrar al espejo, pero solo en mente. 
-¿De qué hablas?
Odiaba que me hablara con tanta familiaridad. No veía absolutamente nada, pero para ella eso no parecía ser un impedimento. Mi existencia era limitada, tarde o temprano empezaría a dar pena y con suerte moriría cruzando alguna pista. 
-Me tomare una pastilla feliz. Luego me echaré sobre mi cama y me acompañaras a la calle. Pero…- Su voz dudo.- Lo que sucede es que… No sé cómo explicarlo sin parecer una loca o una drogadicta.  
-Eres ambas cosas. No le veo diferencia, bueno loca, no. Solo una lunática. – Se complicaba demasiado. 
- No digas eso. – El tono de su voz cambia de manera tan perfecta, que podía distinguir su actitud. Era extraño parecía una mujer con las emociones muy bien marcada, lo suficiente para que un ciego supiera su estado de ánimo- Soy enfermera. Si, se enteran que me drogo nunca me contrataran. Posiblemente nunca consiga trabajo. A menos que mi novio inicie una clínica y lo dudo mucho que ese miserable lo haga. 
-Quiero dejarte de enredos y decirme de una futa vez lo que me ibas a decir. 
Me importaba un carajo su vida y no parecía tener la suficiente materia gris para poder entenderlo. 
-Bueno, bueno-  Juraba que sonreía cada que me sacaba de quicio.- Cuando me drogue saldré de mi cuerpo.  Es decir, viajare mentalmente contigo.
-¿Eh? 
-Ash- Chaqueo la lengua- ¿Cuándo te quitaron la diversión? Antes hubieras aceptado sin importar lo improbable que sea. 
- ¿Eres estúpida? 
-¡Calla idiota y hazme caso! 
Podía verla nuevamente, sacándome el dedo medio, con una polera verde, legins negra, su cabello amarrado en un moño alto y completamente descalza. Había ropa por todos lados. Estaba en una habitación de paredes azul marino, juraría que a mi madre le daría un ataque de ver tanto desorden. No me sorprendería ver una familia de ratones vivir entre sus sostenes y calzones. 
-¿En qué momento te cambiaste?-  Ella había viajado con un short blanco, corsé negro y una gorra oscura también. - ¿Me pregunto si este muladar es la sombra de tu habitación o de verdad vives como un animal?
-¡No es justo!- Grito empujándome contra su cama, que estaba detrás mío. Esta se movía demasiado, cuando vi el colchón habían peces dentro lo que parecía una bolsa de agua. - ¡Pude estar desnuda tarado!
Recordé algunos días antes de llegar. Caminábamos por boquerón del diablo en Pucusana, entre pescadores y brisa marina. Ella me dejo solo por un helado, al intentar seguirla casi moría atropellado por una moto. Luego de algunos juegos crueles, donde ella se alejaba de mí, se acercó a mí nuevamente entre risas. Quise tomarla de la ropa para no perder. Sin embargo, “Encajes”, inconscientemente sonreí ante mi tacto. “Quien diría que tendría un trasero suave.”, me dijo. Ella con un tono sorprendido me dijo: “¿Cómo lo supiste?”, no parecía molesta. Sonreí creyendo que era ese tipo de chica. “No subestimes el tacto de un ciego”
Trague grueso, mi mejilla izquierda ardía. Un cómico humo aparecía detrás de su figura.  
Luego de mi respuesta tan altanera, haciendo ego de mi tacto, sentí un terrible puño sobre mi mejilla, el cual de milagro no me había volado un diente. Unas manos, las de Lunática, me tomaron del cuello del polo. “Vuelve hacer eso y te arrancare esos ojos quemados y se los daré de comer a mi hanters” 
-No me mates- Suplique.
-Tomare la pastilla feliz y saldremos a pasear. ¿Vale?- Sonrió, luego de sacármela la lengua. Ella notó que tenía miedo de que me volviera a golpear. – No me toques el trasero mientras este drogada. 
-Ni muerto te toco. 
Ella soltó unas carcajadas en lo que tomaba su pastilla, la cual literalmente tenía una carita feliz.  Pasaron unos segundos en los que se hecho en su cama. Me senté en un pequeño sillón, que estaba repleto de ropa sucia. Suspire y cerré los ojos. 
“Santos, alguien te golpeare”, recordé con una sonrisa. Mi vida antes de la Universidad era más hermosa. Me encontraba atrapado en el día a día. “¿Qué será de ella?”, me pregunte.  Hace mucho perdí conectados con mis compañeros de la escuela y los de la Universidad ni que decir.  Abrí los ojos, viendo a Lunática frente mío. Esa enigmática sombre en su rostro era atrayente. Note detrás a otra ella. Sonreí al notar que hace se refería a dar un paseo.  
-Entonces, ¿Cuándo te drogas escapas de tu cuerpo?- Consulte. -¿Por qué en buz no paso eso?
-Tome una pastilla para dormir antes de drogarme.- Me dio la mano, pensé que la atravesaría; sin embargo, su tacto era más delicado de lo que había sentido antes. Su nívea piel eran tan suave, como nubes del cielo y una briza marina, Ella me recordaba al mar. – No podemos andar drogados por las calles con nuestros cuerpos. Pero, nuestras almas pueden andar libres mientras soñamos. 
-Que maravillosa sensación- Dije sin pensar.
-Sí, esto es el Espejo de la luna. El lugar donde tus sueños se hacen realidad.
Caminaba por las calles de San Martin de Porres nuevamente, acompañado de bastón y unos lentes oscuros. Al lado de una suerte de chica astral hablando de un montón de cosas sin sentidos. Me daba mucho asombro como se veían en realidad las calles que hace mucho creí conocer. 
Ella se burlaba cada que una persona me ayudaba a cruzar la pista.  Yo no podía responderle, pues solo era ciego no loco. Nadie además de mi o alguna otra persona que tuviera un paseo entre drogas podría verla. 




-Casi todas las iglesias mormonas se ven como prisiones aquí- Comentaba mientras caminábamos, rumbo a la Av. Tupac Amaru. No tenía ni idea de los metros de distancia. Ella me iba comentando todo lo que observaba- Los bomberos son caballeros, que se montan en dragones terrestres de agua. 
-Interesante. 
Un dragón terrestre de agua avanzaba con gran velocidad por las pistas de uno de los distritos más peligrosos de a gran Lima, la diva del Perú, que frente al espejo era una niña con mucha imaginación e inocencia. “¡Que gran contraste!”, pensé.  En el dragón había 5 caballeros de roja y reluciente armadura. Se veían demasiado fantásticos. 
-Se ven como héroes. 
-Son lo que en verdad son. 
Lunática le levanto la mano al dragón y este le guiño el ojo. Ella empezó a reír, mientras yo abría la boca cual niño asombrado.  Definitivamente era más divertido que ver leones en el zoológico. 
-¿Los objetivos inanimados tienen vida aquí? 
-Si tú crees en ellos. -Me tomo del hombro antes de cruzar la pista. –  Ellos vivirán para ti. 
El collar en su cuello en forma de mariposa, empezó a volar. 
-Nada aquí tiene sentido. Que hermoso lugar. 
-Hace mucho que no veía esa mirada- Me dijo dando un par de saltos frente mío.-  Mueve más el palo o pensaran que estas fingiendo.
-Hmph- Gruñí moviéndolo más- No le digas a un ciego como usar su bastón.- Con tristeza recordé que nunca les daba una futa moneda a los ciegos que subían a limosnear a los buces. – ¿Los ciegos son capaces de venir aquí?
-No lo sé. Pero sería muy lindo que sí. 
Llegamos a la Av. Tupac Amaru. Lunática deseaba ir a Jirón de la Unión, según me comentaba era el lugar más hermoso de todo Lima. Tenía vagos y toscos recuerdos de doradas calles conglomeradas de gente.  Sin embargo, ella me decía que era mejor que aún no. Si ella despertaba yo estaría solo allá, además que no controlaba mi entrada y salida del espejo. 




-No pueden estar aquí…
-Hagamos esto rápido. 
Ambos volteamos a ver a dos chicos vestidos de negros, con trajes que parecían caros. Se  acercaron con espadas que brotaban de sus manos, tan trillado como un viejo villano de los Power Rangers. Escuche a Lunática tragar saliva. “¿Ellos la podían ver?”, me pregunte.  No sabía la situación actual, pero parecía mala, muy mala. 
-Debemos huir.- La escuche. – Son los cuervos…
Pero ya era demasiado tarde. Todo era oscuridad para mí. No la veía a ella, ni a ellos, ni nada.  Solo escuchaba una gran congestión vehicular, asquerosas bocinas por doquier que me ensordecían a no poder más. La brisa del aire contaminado por incontables tubos de escape golpeaba mi cara. 
-¿Lunática? 
Estaba solo en calles que no recordaba. Y sin poder nada. 
-¿Dónde estás Lunática? 





domingo, 19 de junio de 2016

Saana - Capitulo 15

Son maquinas de matar. 

-Cómo es que lograron formar un circo de la muerte – Dijo Beelzebub, su mirada de desprecio era profunda y oscura- ¿Por qué mejor no se meten en sus asuntos?  Los dejare vivir. 
-No, no, no – Respondió  Sebastián, con una sonrisa abrió las manos, sin romper su contacto visual- Me temo que tú eres parte de nuestro asunto. Estas frente a la próxima muerte. ¡Siéntete feliz de morir por mi mano!
-¡Demasiadas palabras!-Grito Diego activando su talento corre contra Beelzebub- Tienes buen sentido de humor. El único que se convertirá en la muerte soy yo. 
-¿Miguel?-Dijo suavemente al ver a Diego corriendo contra él, se había convertido en el arcángel, el cual casi lo asesinaba hace años.- No engañas a mis ojos. 
“Creo que me toca a mí”, pensó Saana sacando el rosario de su cuello, activa el talento que le fue concedido. Sebastián nota, los movimientos de Saana y prepara una ilusión. 
-¡Es inútil! –Grito Beelzebub  golpeando a  Diego, pero este se desintegra en varios cuervos... “Esto será problemático”, pensaba al notarlo. Inmediatamente toma una distancia de los chicos. 
-¡Alguien ve mucho Naruto!- Se escucha, entonces Yue nota la desaparecieron de Sebastián. El ambiente del parque comienza transformarse en llamas. “Esta juntando el poder de sus talentos: los horrores de Chalo y las ilusiones del payaso, pero son solo visuales. Él puede detectar que no había nadie con sus otros sentidos…. A menos que “, reaccionaba Luna volteando a ver a Xena, señalando con su rosario a Beelzebub. “Una hipnosis de sentidos… ese es el poder del talento de Xena”, volteo su mirada hacia el demonio. “Mierda, eso es muy util” 
Diego peleaba de forma increíble contra el demonio. Esquivaba a pesar de la diferencias de velocidad y eso generaba preocupación entre los espectadores. “¿Cómo enfrentarse a él?”, pensaron algunos. Entre puño y puño, aparecieron más Chalos, obra y talento de Sebastián, quien seguía oculto observando. 
-Ahora si te tengo- Dijo victorioso, Beelzebub cogiendo por el cuello al verdadero Diego. Antes de propinarle el respectivo golpe, lo suelta y cae al suelo sin moverse. Diego sonríe. “Lo soltó contra su voluntad… está sometido es el poder de la Cat”, Yue sonríe mientras observa como combinaban sus poderes.- ¡Que mierda!

-¿Cómo?- Se preguntó Diego al observar que Beelzebub estaba contra el piso. Cogió su arma y se acercó lentamente.
-Esto esta ganado –Comento Yue al ver que era la única fuera de combate.- Debo pelear también. 
-Tranquila ahora regresaras- Respondió Incognito tocándole el hombro, mientras una sombra oscura recorría su cuerpo. En un dos por tres estaba completamente curada. Agradeció y se levantó buscando donde podría estar Sebastián. 
Beelzebub se desapareció por completo. Entonces, Diego se sorprendió al ver a Tobi golpearlo. Este último se elevó unos metros sobre ellos. Sonriondo cogió su la navaja que tenía y se apuñalo. Cayo a casi dos metros de alguna contra el suelo.    
-¡Ah!- Se escuchó el grito de terror de Saana y Joshi. Él estaba poseído. 
Aun desangrándose en el suelo, con la misma navaja empezó a cortarse. 
-Esto será problemático- Se escuchó a Sebastián- ¿Alguien con una habilidad genial de posesión, escudo o alguna estupidez que ayude?
-¡Yo!- Grito Saana acercándose al Tobi. Este tomo distancia pero fue tomado por Incognito del cuello. Saana le tomo el rostro, con su rosario en mano.- Mi hipnosis debería poder ayudar. 
Entonces, Beelzebub apareció detrás de ella, con una patada la tiro al suelo. Incognito tomo distancia junto al cuerpo mal herido de Tobi. El rosario de Saana cayó lejos de ella, quiso alcanzarlo, pero Beelzebub la tomo del pie y la jalo. 
-Ahora te suicidaras tú frente a ellos. 
El brazo con el que la alzaba fue cortado.  No hubo sangre solo un grito furioso de desesperación, de entre las sombras, el payaso diabólico había cercenado a Beelzebub. Antes, que este reaccionara, soltó la espada y le dio un par de golpes en el rostro.  El demonio, intentó cogerlo de la camisa pero en una proyección contra sus piernas, Sebastián lo levanto en peso. Desde atrás, Diego salto con un yac directo al rostro y este cayó con Sebastián encima. 
-¡Basta! 
Cogió a Sebastián del cuello, antes que pudiera reaccionar lo golpeo con su rodilla en el estómago y lo lanzo contra Diego.  Su brazo cercenado comenzó a caminar hacia él. Sus ojos se tornaron un rojo escarlata. “Mierda… eso si me dolió”, pensaba Sebastián, pero se sorprende al ver a su Benihime flotando. “Creo que tanto joker si me está afectando…”, sonrió para sí mismo, aun confundido hasta observar a Jade. “Telequinesis… habrá que colaborar”
-¿Gabriel?-Pregunto Beelzebub al ver a la benihime empuñada por el arcángel.- Creen que sus minúsculos poderes pueden contra los de un demonio. 
La tierra empezó a moverse. 
-¡Tiempo fuera!-Dijo Sebastián corriendo al lado de Saana, que trataba de no perder la concentración y Cat quien trataba de someter con mucha dificultad a Beelzebub. 
-Nosotros te suplimos –Indican las Gemelas corriendo contra Beelzebub. Jose aparece detrás de él y lo toma del cuello.   
Beelzebub  peleaba contra José, Yue, Meylin, Diego, Jean y la ilusión del arcángel de Sebastián que en si su espada moviéndose sola por la telequinesis de Jade  al mismo tiempo sin contar la hipnosis de Saana, el sometimiento de Cat. Sin embargo, no tenían oportunidad. 
Sebastián salva a Saana, pero recibe un fuerte golpe en el hombro cayendo al piso de dolor pierde el control de la ilusión. Regresaron a la normalidad. 
-Tranquilo-Dijo Incognito empezando a sanarlo. Saana le agradeció, pero estaba asustada. Pasaron los segundos como largas horas de horror poco a poco fueron cayendo, era demasiado poder para que pudieran detenerlo. Como pequeños ratones fueron perdiendo la fe. 
-Este es el fin –Dijo Saana que apenas podía levantarse. Sebastián se levantó cansado. 
-Comienzo a perderle la gracia a esto. 
Una lluvia intensa se desato, mientras que el demonio reía todo ya parecía perdido, mientras que Diego blandía nuevamente su espada. La bestia lo ataco con rapidez, este apenas pudo esquivar, Saana se levando recogiendo su rosario también por mas agotados que todos estaban sabían que no podían dejarlo así. La bestia se lanza contra ella golpeándola, la chica cae nuevamente, trata de levantarse, pero es detenida.
-¿Payaso?-Menciona suavemente Saana casi muerta de cansancio. Este le sonrió. 
-Tranquila, todo está por acabar –Dijo Sebastián alzándola en sus brazos. Antes que ella respondiera, Sebastián la golpea con fuerza en el estómago, ella pierde el conocimiento viéndolo- Lo siento, considera que me lo debes Saana- Sonrío una vez más tomando el rosario de su cuello.  
-Tranquilo, yo la cuidare –Dijo Yue observando cómo se le corría la pintura por el rostro debido a la lluvia. – No le hare nada, también estoy agotada y sin esperanzas. – Sonrió apenada, sacándose la máscara. Sebastián, solo sonrío recogiendo su Benihime.- ¡Ten! -Dijo Yue lanzándole un pequeño collar, con un yin yang en un círculo de plata-Si no mueres, regrésamelo.
Sebastián solo sonríe yendo a un suicidio seguro.
-Una sonrisa es la mejor manera de enfrentar situaciones difíciles. 
Entonces la noche se hizo más oscura, era tan negra como misteriosos el tiempo y todo se reducía a una deidad y dos humanos aspirantes a dios.  Sebastián alcanzo a Diego riendo, se había colocado la máscara de Yue, la pintura del rostro de Diego también se había perdido; sin embargo, él se la cubría con un pasamontañas. No eran el payaso y Chalo, eran Sebastián y Diego. 
-Izquierda- Grito Sebastián al notar Beelzebub iba por su compañero. Diego esquiva la cabeza “¿Cómo lo supo?”, voltea a ver a Luna y la ve junto a Xena. Inmediatamente lo noto, ellas le habían dado sus talentos. 
-Jajajajaja- Empezó a reír Sebastián al poder esquivar con facilidad los golpes de Beelzebub. Nuevamente logro abrirse camino y lo golpeo por segunda vez. - ¿No extrañas tu brazo?
-Payaso, deja de jugar- Exigió Diego al ver las bromas estúpidas al esquivar. “En verdad ha perdido la razón”, se dijo así mismo. 
-Necesito 15 minutos –Respondió Sebastián, dándole a entender que era lo que necesitaba para usar sus ilusiones.  -Payaso, no pensé que me fueras a caer también –Dijo Diego tratando de hacer tiempo también. 
-La vida es un chiste. – Él lo observo por un instante.- Creo que soy el único que le ve la gracia. El tiempo parecía eterno, entre esquives y chistes baratos, ambos trataban de no morir. -Llego el acto final de esta obra –Agrego Sebastián alzando a su Benihime.
La lluvia desapareció de pronto dejando una terrible oscuridad y se escuchaban las carcajadas mientras Diego y Sebastián se acercaban lentamente. Sebastián tiro la máscara en la cara de Beelzebub.
-Son máquinas de matar…. 
Fueron las palabras de Yue, al momento que comenzó la masacre.  Entre cortes y golpes, Beelzebub fue sucumbiendo ante la danza diabólica entre un melancólico payaso y un demonio sediento del poder de Dios. 
-¿Qué paso?-Pregunto Saana al notar a Luna observando fijamente. Habia recobrado el conocimiento, el resto de talentosos miraban también. 
-Están ganando- Respondió fría Yue al observar como ambos se movían con velocidad y lograban cortar finamente a Beelzebub,  mientras que la ilusión de Sebastián estuviera activa y las premoniciones del talento de Yue no perderían.
La velocidad de la pelea era increíble, los efectos de la hipnosis hacían confundir al demonio aún más que las ilusiones y los ataques eren precisos. Entonces, Beelzebub dejo de moverse. 
-¿Qué?- Grito Beelzebub  observando a Cat empezar a burlarse.“No te la llevaras tan fácil Sebastián”, pensaba la chica detrás de la máscara de gato al reconocerlo.
-¡Chalo!-Grito Carol lanzándole su talento de sombras.
Diego lo coge con facilidad y activándolo al instante, activándolo la batalla estaba desatada.
-Crees que me vencerán, ninguno de dos está a mi nivel- Grito nuevamente el demonio. –No podrán, no pueden poder.  
-Es tarde. 
-Hagamos un poco de magia. 
Lo último que se vio, antes que ambos cayeran muertos del cansancio era la cabeza de Beelzebub rodando.  Entonces el fuego empezó arder. 
Todo desapareció en un instante mientras el fuego consumía el cuerpo de Beelzebub. Inmediatamente los deidades aparecieron antes los talentosos llevándoselos para que no aprovecharan el momento. Sebastián lanzo el talento a Yue quien lo veía duras penas conservarse de pie para caer a los brazos de Demetri quien le cubría el rostro.
-Buen trabajo. 
Una semana después, las heridas sanaron, las confusiones se hacían más fuertes y las ganas de olvidar se reducían.  Entre sabanas y brazadas la verdadera paz era esa mientras dormían. 
 -Oye holgazán tienes que ir a la escuela- Dijo Adrián sacudiendo la cama de Sebastián.
-¿Ya se fue mi mama a trabajar?-Pregunto Sebastián acurrucándose en su cama. Todo le parecía extraño desde ese día, se dio cuenta que debía retomar eso que le daba fuerza. Durante esa semana había vuelto a colocar su saco de arenas en su habitación y empezaba su rutina de ejercicios de antes. 
-Si… -Respondió Adrián escuchando que tocaban la puerta. – Ya vuelvo. 
-No iré… déjame dormir- Respondió Sebastián cerrando los ojos nuevamente, mientras Adrián se dirigía a abrir la puerta.
Adrián abre la puerta viendo a una chica. Recordaba que su hermano nuevamente entrenaba como antes y pensó que ella había sido la solución. Sonriendo la dejo pasar. 
-Hola, ¿Se encuentra Sebastián?-Pregunto la chica muy tímida.
-Claro…-Respondió  Adrián invitándola a pasar. 
Mientras tanto, Sebastián ya no podía dormir, pensaba en que lo que sucedió la semana pasada,aun confundido sentía temor que se repita, pero al escuchar que alguien entraba se tapó con las sabanas y fingió estas dormido. Sebastián sintió manos que intentarían sacarle las sabanas este pensó que era su hermano cogiéndolas antes que lo hicieron provocando que la persona caiga encima de él.
-Deberían cerrar la puerta –Dijo Adrián desde la puerta del cuarto sonriendo. 
-¿Qué?- Se preguntó Sebastián al ver a su hermano cerrando la puerta.
-Buenos días, Sebastián- Escucho dela persona que estaba encima de él.- ¿Me puedes soltar?
-¿Saana? ¿Qué haces aquí?- Pregunto Sebastián aun en shock. “¿Por qué no eres una chica normal?”, se dijo a sí mismo. 
-Vine a levantarte para ir a la escuela, es que como siempre llegas tarde-Respondió Saana sin moverse de su cama.- Además José me dijo que no vendrías hoy. 
-“¿Es una broma?, ¿Es en serio?”, pensaba Sebastián sin poder creer que Saana estaba en su casa, en su cuarto, echada en su cama-No iré a la escuela 
-¿Por qué?- Pregunto Saana muy cómoda sobre él. -Bueno… ¿iras esta noche?-Pregunto Saana algo apenada.
“¿Esta noche? es cierto lo había olvidado iba ir a una disco con todos…. Ella también ira. Ella tiene novio”, relacionaba Sebastián asintiendo que iría. “Puedo decirle a Yue”
-Me alegra oír eso – Respondió Saana sonriéndole nuevamente. 
-¿Oír? Jajaja –Ríe Sebastián sonriéndole también -¿Iras con tu novio?-Pregunto.
-No tengo novio.
La sonrisa en su rostro no pudo ocultarse. 
-Por cierto ¿Estás muy cómoda no?- Pregunto irónico Sebastián, pues estaban junto en la cama.
Saana se levanto avergonzada y Sebastián también, aunque era evidente el cambio de trato que le daba al escuchar que no tenía novio. Ambos salieron pues, no querían quedarse en casa de Sebastián donde Adrián los molestaba, salieron junto a pasear conversando muy tranquilos.s
-Oye Sebas ¿Cómo te va con tu novia?- Pregunto Saana bajando la mirada.- ¿Si puedo decirte Sebas? 
-Sí, ¿Novia? ¿Otra vez Luis? – Pregunto Sebastián confundido. 
-¿No tienes novia?- Pregunto Saana cambiando su mirada “Esa chica me mintió”, pensó observando directamente los ojos de Sebastián.
Al momento que llegan a la escuela tocaba el timbre de salida, los alumnos salían mientras ellos estaban en el parque cerca a dicha escuela en los columpios esperando ver a alguien conocido, poco después se le acercan casi todo el club de teatro para confirmar si podrían salir esta noche, todo confirman y regresan a sus casas para la gran noche de Halloween.
Saana de regreso en su casa empezando a alistarse, mientras que Sebastián aun no podía de dejar de pensar en lo complicado que se ponía la situación pues  el juego debía concluirse pronto tarde o temprano Saana descubría que él estaba entrometido del juego. 
Las horas pasaron rápidamente dando las 9:30 p. m. la hora acordada para ir, el punto de encuentro era la escuela. Ya en la escuela los primeros en llegar fueron José con una camisa negra abotonada, un jean azul oscuro y Rosa con un jean negro y un polo blanco con la palabra Love escrito en el pecho.
-¿Tanto demoran?-Pregunto José aburrido de esperar. 
-Tranquilo hay viene Chino – Dijo rosa indicando que llegaba Raúl con un jean pitillo negro una camisa a cuadros verde, amarillo y negra y su inolvidable sombrero
-A Chino le dices una hora llega una hora después –Dijo José aun fastidiado.-Por fin llega Valeria –Indico Jose señalando a su novia que llegaba con Saana , ella tenía un jean celeste , un polo blanco en cuello V y una camisa azul enzima y Saana estaba con un pantalón blanco y un polo turquesa en cuello V también.
-¿Quiénes faltan?- Pregunto Rosa. 
-Faltan: Sebastián, Luis y Yliana – Indico Saana aburrido de esperar.
Poco después llego Luis con un jean azul oscuro y un polo con cuello a rayas negras y blancas.
-Ahí vienen- Dijo Saana señalando a Yliana y Sebastián que venía con una paciencia conversando, Yliana estaba con un Jean clásico y una camisa crema y Sebastián con un jean negro  , un polo blanco cuello V y una camisa verde oscuro abierta.
-Sebastián, por unas ves en tu vida llega temprano – Reprocho Rosa yéndose contra su amigo - ¡Cambia, carajo! ¡Cambia!
-Más vale tarde que nunca –Respondió  Sebastián irónico mientras cogía las manos de su amiga para que no le pegue.
Una vez todos juntos toman dos  taxis a la disco, entraron muy normal acomodándose en una mesa dejan sus cosas mientras que en la disco sonaba el ritmo de salsa, algunas parejas salen a bailar mientras que Saana estaba sentada junto Sebastián conversando, pues eran los únicos que no sabían bailar ,sin darse cuenta que eran observados.
En la mesa de los chicos estos parecían muy entretenidos, de pronto cambio el ritmo a perreo y regresaron a la mesas todos a un descanso para luego seguir.
-Bailas… -Dijo Luis apenas regreso dándole  la mano a Saana. Ella se negó. “Aprovechador”, pensó Sebastián tratando de contener la risa por la cara de Saana.
Entonces, llego un mesero con una jarra de cerveza. Sebastián como si no fuera nada fuera de lo común que le regalen una jarra de cerveza se sirve un poco. 
-Cuidado te mareas – Dijo Saana observando que tomaba como si nada.- ¿Quién la mando? 
-Tú tienes cara de polla –Dijo bromeando Sebastián. – Ni idea, pero si te dan bebida gratis son mis amigos. -Rio.  
Saana hizo un gesto de disgusto y se sirvió también mientras que desde otra mesa seguían mandándoles trago pues era muy divertido verlos pelear.
-En serio creíste que estaba con ella –Dijo Sebastián riendo.
-Que querías que pensara si estaban del a mano –Respondió Saana riéndose también.
-Eres muy celosa- Dijo Sebastián tomando otro trago. 
-Jaja, eres un idiota – Respondió Saana, sirviéndose nuevamente. Ya iban dos jarras. 
-Jaja, así te gusto-Dijo Sebastián terminando ya la tercera jarra que les mandaban.
-Si me gustas, pero tú prefieres irte con esa tal Yue – Respondió Saana mientras mordía la fresa un poco del jugo choreaba por sus labios.
-Estas tan ebria que no sabes lo que dices.
-Jaja, al menos lo digo admite que también te gusto.
-¿No lo escuchaste te antes? Te falta cerebro para ser mi novia – Respondió Sebastián acercándose a ella.
-Al menos no le tengo miedo a las mujeres como tú –Respondió  Saana acercándose más a él. Era extraño verla tan mordaz.  -Jaja, si me tienes miedo te gusto, pero no te atreves a besarme- Dijo Saana levantándose de la mesa.
-Jaja, crees que caeré en tu truco –Dijo Sebastián levantándose también la coge del mentón observándola fijamente. – No sabes en lo que te metes. 
-Entonces, bésame idiota –Respondió Saana colocando sus brazos sobre su cuello.
Mientras tanto, en otra mesa. Dos deidades bebían y se reían de la situación. 
-Jaja, te dije que sería divertido – Dijo Demetri sacando su celular para tomar algunas fotos. 
-Jajaja, al menos se besaron –Respondió Micaela observando lo que parecía un beso tierno de pareja. 
Lo que parecía un beso tierno de amor fue aumentando en calor debido al alcohol, Sebastián empezó a bajar su manso hacia la cintura de Saana mientras que esta le tocaba el pecho fuerte y amplio que tenía sin dejar de besarse el beso se hacía más profundo…




-Sabía que te gustaba –susurro Saana al oído de Sebastián mordiéndose los labios.
-Jaja, te aseguro que mañana te arrepentirás –Respondió Sebastián mientras la acercaba más a su cuerpo. 
-Jaja, oye te amo- Dijo Saana tocándole la cara.
-Yo también, aun que sea algo brutita- Dijo Sebastián besándola nuevamente.
Mientras tanto en la pista de baile, al ritmo de diablo de Bareto, las parejas bailan cumbia peruana. Entre risas y alcohol, unos chicos reían y observaban a su mesa. 
-Amor ¿Qué tanto ves?- Pregunto Valeria observando a José sonreír 
-Jaja, obsérvalo tú misma – Respondió  José señalando la mesa donde Saana y Sebastián no dejaban de besarse.
De regreso en la mesa de los alcoholizados amantes.  Ellos estaban solos, no escuchaban a nadie. Era un momento que esperaban tanto y por fin se dio. 
-Besas muy bien –Susurro Saana nuevamente a Sebastián sin alejar su cuerpo del suyo.
-Sabes, quisiera que esto no acabe. 
-Yo tampoco. 
-Entonces, sigamos. 

lunes, 13 de junio de 2016

Demonios internos- Capitulo 11

No estoy celosa

No sabía cómo Linda me convenció a esto, me sentía rara, pero: “¿Qué sentía realmente?”, me preguntaba. No lo entendía pero, estaba en el bosque de alguna parte de Japón, de la cual no tenía ni idea .Escondida junto a mi pervertida compañera espiando.
Espiando a Vladimir en su cita. 
-Hace tiempo que no hacia esto –Dijo Vladimir con una cara de preocupación, mientras armaba algo  que no distinguía. Nos encontrábamos a unos cuantos metros viéndolos, ella lo ayudaba. 
-Sera divertido –Agrego la voz irritante de Kotomi, mientras intentaba ayudarlo –Recuerdo la última vez que vivimos a Japón. Fueron lindos días.
-Si fue divertido, Lisbeth casi se muere del susto cuando la arrojaste.
Ambos comenzaron a reír. 
-Ella ha sido una alegría en nuestras vidas en este mundo. – Sonrió.  
-Está listo–Concluyo él, parecía molesto su semblante había cambiado completamente.
Era un planeador en forma de triángulo, recordaba que era  usado para planear, me preguntaba que estaban tramando, de pronto recordé lo  de la noche anterior. “¿Ellos querían volar?”, pensé. Entonces, las imágenes regresaron a mi mente: 
-Vladi, yo gane así que ya sabes lo que me debes-Dijo el ángel, que vestía una yutaka roja, junto a sus seguidores con una yutaka respectiva.
-Soy hombre de palabra –Respondió, yo tenía brazo enredado al suyo estábamos por pasear con juntos, pero ella había llegado.
-Mañana a las 10 a. m., en el bosque Pao.  
-Me parece bien…
“¿Por qué me sentía así?”, reflexionaba.  Era la primera vez que me sentía tan incómoda, tanto me irritaba esta chica, era un fenómeno con alas que se creía la muy linda. “Solo era una zorra”
-¿Sal conmigo mañana, chica payaso?- Escuche. 
-¿Ah?- Se me escapo, era Diego. Hace ya algún tiempo no recibía invitaciones de ese tipo. Me encontraba completamente helada ante tal situación.- ¿Chica payaso?  
-Mañana a las 8 p. m.- Informo él de la cabellera blanca, me sonrio coquetamente. –Nos vemos chica payaso. Se puntual.
-¡Espera!
Fue demasiado tarde para que reaccionara. Tenía una cita también. 
-Jaja, no soy el único con una cita –Comento irónico el demonio. Parecía divertirse con esa situación. 
-¿Deberíamos ir los cuatro?-Consulto. Esa tipa se estaba ganando todo mi odio. – Es raro ver a Diego invitar a salir a alguien.
-Uhmm. No me gustan las orgias-Respondió con un ligero toque agrio al final. “Ese estúpido”, me dije-Prefiero los tríos. 
-Idiota… 
Ellos se fueron dejándonos solos de nuevos, sentía que había ganado había librado una muerte segura y él la había puesto en su lugar.
-Ten cuidado 
-¿Te preocupas por mí?-Respondí, la verdad quería aprovechar el momento ya que, él siempre me molestaba.-Lo siento, no eres mi tipo.
-Jaja, tengo a Kotomi –Atacó él. “Estúpido juego del cagón”, me dije. Solo buscábamos jodernos. -Ella tiene algo que tú no tienes.- Sonrió.
-¿Alas? Después de eso soy demasiado para ti.
-Más pecho…
-¡Hijo de puta!
-Jaja 
Mi pechos no eran grandes, pero era de una talla aceptable  y me constataba; ya que, Linda no dejaba de tocarme, aunque comparándolo con los de ellas eran unas manzanas contra melones.Él se burló ante mi silencio, había sido derrotada nuevamente.
 Al rato, nos juntamos todos de nuevo. Converse durante un rato con Linda. Ya era de noche y me sentía agotada. El cielo oscuro brillaba, me sentí relajada. Ella minutos luego me acompaño de nuevo, con dos tazas de café. Me sonrió y se sentó a mi lado, en el jardín del hotel donde nos hospedábamos.   
-¿La tina o las aguas termales?- Linda lo estas logrando. Ella no había dejado de hablarme de ellos juntos, ellos teniendo sexo, ellos haciendo muchas cosas demasiado humanas para un par de deidades. -Estarán completamente solos, iré a verlos. Pero, sola seré descubierta, de seguro querrán matarme. ¡Oh! ¿Quién podrá acompañarme?
-Esta bien… –Odio tartamudear cada vez que estoy en situaciones incomodos, realmente me había convertido en una lady – No digas nada. 
-Vaya. Vaya ¿Acaso son celos?-Dijo ella con una sonrisa maliciosa, sus lentes reflejaban su maldad interna. –Aunque me gustaría que pase algo entre ustedes dos.- Su sonrisa desapareció- Ella de seguro los mataría. 
-¿La muerte?-Dije, mire al cielo con una triste mirada. “¿Ella sabrá cada que hablamos de ella?”, pensé- Es perturbador pensar que ella puede estar viendo como tienes sexo con alguien. 
-Lo sabía, te quieres tirar a Vladimir. – Mis sienes se recargo.
-¡Calla loca!
Luego de aquella reacción, Linda quedo inconsciente debido a mis tres golpes en el estómago. Descubrí que era muy pesada y que era lindo tener una amiga.  
-Se escapan –Escuche su voz entre pensamientos, Linda, me había sacado del recuerdo de la noche anterior-Si van a usar el planeador debe ir a un risco muy alto…
Los fuimos buscando, aunque ella era decía ser de imaginación sexy, era una mañosa con las trusas siempre húmedas. Era realmente una loca. pero me caía muy bien. Nos habíamos perdidos esto era realmente frustrante. 
-No sabía que le gustara volar –Comento Linda al verlo mismo tiempo que yo, ambos estaban volando, esa volaba con su alas de ángel y Vladimir usando el planeador junto a ella. Tenía mucha química. 
-Sí, bueno creo que no tenemos nada más que hacer aquí.-Dije era más que evidente que tenían algo; sin embargo, no tenía por qué afectarme tan solo éramos compañeros y él tenía derecho a divertirse. Yo tendría una cita ese día, más tarde. 
Esa cita fue divertida. Diego era encantador y yo, una aburrida. 
Al día siguiente, hicimos nuestras cosas para regresar a casa, el día fue aburrido aun me sentía muy extraña y no tenía la más mínima idea del por qué me sentía tan frustrada. Llegue a casa de noche, mis padres me saludaron y mi hermano me abrazo, les entregue los recuerdo que compre, esos que vendían en los terminales ya que, debía ocultarles donde estuve realmente. Y fui a mi habitación. 
-¿Por qué me siento así?-Me dije mientras me recostaba en mi cama, cerré los ojos un instante pensando en Diego –Ese chico… Podría ser mi oportunidad.
Mis ojos se trasladaron nuevamente a otro lugar. La muerte parecía gustar de jugar con mi cabeza. Nuevamente vi a ese chico ambicioso pelear contra una joven indefensa. 
-No creas que ganaste –Dijo el demonio, levándose. La  golpeo en estómago, se veía cansando. Ella retrocedió al sentir el aquel puño, se veía patética, escupió un poco de sangre por la boca. “¿Por qué peleaban?”, me pregunte. Era una película entretenida y gratis -Terminemos paradoja….
-¡No! –Grito una chica cogiéndolo por el cuello con una espada, su largo cabello blanco se balanceaba con el viento. Me recordó a Diego. “Yo busco un heroe”, indague. 
-¿Incognito?, ¿Luna?-Se sorprendió al notar que eran ellos. –Traicionaron al payaso y; sin embargo, se pintan el rostro como él-Comento al verlos tan aterradores.- Por fin formaste una religión, debes estar orgulloso amigo mio. 
-Creí que te lo dijo antes….-Se escuchó acercarse, parecia que ellos tenían algo personal. –La vida es un chiste. Trata de verle un poco la gracia-
-Terminemos con esto amigo. Solo uno será la muerte. Yo seré Dios. 
-Aspiras a mucho para ser un músico de rock comercial.
-¡Rock comercial tu abuela!
Era un payaso realmente, se burlaba de él, pero de la vida en sí. Ellos bailaban, en una danza de rencores y risas. Ambos disfrutaban cada patada y cada puñetazo. La chica que al principio peleaba los veía con una sonrisa, entre lágrimas.   
-¡Gana!- Ánimo. 
-Sabes Diego…-Ese nombre, “Una señal de ella”, me imagine- Me llegas al pincho, pero llego más al pincho que Saana lloraba dos veces por tu misma cojudez. Entonces, todo desapareció.
-¿Qué fue eso?- Me dije. 
-La pelea que definió quien sería la puta más odiada del mundo.- Me levante de mi cama y observe a la muerte sentada en mi silla viéndome- Las personas piensan que llevo una túnica negra y una enorme oz y de hecho me gustaría ser un esqueleto andante sin sentimientos. Pero, la verdad es que la muerte es humana. Yo perdí mi vida, y ahora robo la vida de otros. Soy una puta que tira con asesinos, una golfa que satisface enfermedades y una rompe hogares. 
Nunca había sentido tanto miedo al verla hablarme de esa manera. Me alegraba de no haber bebido nada, pues ya me estaría orinando. 
-¿Por qué me dices eso?- Estaba temblando. -¿Extrañas tu vida humana?

Lunes, por la tarde las clases habían terminado. Me dirigía al taller para los ensayos de la obra que se presentaría en el festival. En el camino, recordé que Lisbeth se decidió por estudiar en mi facultad, era extraño ella no hablaba y quería estudiar Ciencias de la Comunicación, solté una sonrisa y entre al aula. Deseaba hablar con Linda de manera urgente, de seguro ella lo sabría de ver mis ojeras. 
-Bienvenida –Dijo Linda, quien estaba en la puerta –Ha habido unos cambios…
-¿Cambios?-Dije, luego lo note en el centro estaba Kotomi y amigos conversando con Dominic y Vladimir-Dios por que…
-Eso es sacrilegio. – Kotomi me había escuchado, sonrió- Mentira, a Dios no le interesa que usen su nombre. 
-Quiero hablar contigo….-Escucha una voz muy tenebrosa, sentí que todo mi cuerpo se erizo en un instante- ¿Podemos salir hoy?
-Diego, perdón -Maldición odio tartamudear, lo detesto – Bueno, más tarde no podré. 
-Ven conmigo –Pidió, sacándome de la mano. Esto se podía feo. “¿Por qué mis padres me hicieron tan bella?”, sonreí. 
Fui con él hacia los vestidores que había en el aula. Ahí, él me miro, su mirada azul era muy penetrante y su cabello blanco alborotado le daba un aspecto de rockanrolero de los 80. Debía admitir que era muy guapo. 
-Ayer en la noche, tú también lo viste…
-¿Qué?-Él había la misma visión. La muerte también había estado con él. -¿A qué te refieres?
-El payaso y el otro tipo –Explico, maldición tenía razón yo vi lo mismo en la noche.- Luego la chica, la señorita Carol. 
-Sii-Dije levemente-¿Por qué? ¿Qué te dijo a ti?
-Parece que quiere que nos matemos mutuamente–Dijo de repente –No quiero matarte, al menos aún no.
-No quiero pelear contigo –Respondí, él me acabaría en un instante.- ¿Cómo que aún no?- Me preocupe. 
-Aun no aceptas volver a salir conmigo-Se acercó peligrosamente a mí. Mis piernas temblaban de nuevo-Tienes miedo –Me sentía atemorizaba, me amenazo a muerte y estaba a punto de acortar la distancia entre nosotros.
-No….
-Jaja, eres un ratoncito asustado…-Murmuro en mi oído-Conozco toda tu trayectoria, me agradas, pero no nadie cambia de la noche a la mañana sigues siendo la misma. 




Él se marchó al instante, estaba a punto de besarme, me sentía tan aterrada bueno, no tenía nada que decirle era cierto. “¿Seguía siendo la misma?”, salí pensativa de los vestidores, observe al frente del estrado estaba Dominic y la profesora de música, Nadia. Ese chico de cabello blanco había perdido todo su atractivo. 
-Bueno el acuerdo, fue dado –Dijo ella.-Todos nos esforzaremos en hacer un gran trabajo  -Agrego Nadia tratando de animarnos.
-A pedido de Kotomi y Vladimir - Dijo Dominic- Los estelares serán Akemi y este último.
-¿Qué?-Grite. 
-Tranquila…-Escuche a Bryan.
-Akemi chan, tienes una hermosa voz. –Dijo Linda, me sobo la cabeza.-Te escuche en el baño del hotel, mientras te bañabas. 
-Si yo también –Agrego Vladimir-A decir verdad, cantas muy bien amante bandido.
-Opino igual –Esta vez fueron Omar y Tamara.
-Tus acompañantes serán Linda y Tamara, Vladimir no tienes canto por cantar pero lo harás bien –Concluyo Dominic – La obra es original. No usaran narices Akemi, descuida no lloraras.
-¡Calla Dom malo!

Ya había pasado una semana del cambio de ensayos, debo admitir que el musical me gustó mucho y bueno después de la humillación de que todos me escucharan cantar en la ducha, acepte.
Aun me intimidaba mucho estar cerca de Diego, sentía que me devoraba con la mirada pero sus ojos tenían sed de sangre. Sangre de mi primera vez. Y pensar que pensé en tener algo con él. No había tenido oportunidad de contarle a Linda, mi encuentro con Carol, la muerte tenía un bonito nombre. 
Me encontraba caminando hacia el aula, tenía clases de filosofía, eran de lo más aburridas. Realmente tenía ganas de saltearme la clase, pero no quería jalar la materia. Como era de esperarse Vladimir si se salteo la clase, todos aun me despreciaban, bueno las chicas, los chicos me trataban muy bien, pero yo seguía despreciándolos, en eso decidí por sentarme con Bryan, aquel chico lindo que me trababa como una reina y quiso salvarme ese día, también resulto uno de los seguidores de la resbalosa de Kotomi, un ángel.
Suspire. “Me gusta más esta vida, que mi vida habitual”, reconocí. 
-Estas muy pensativa hoy- Me dijo sonriente. Me recordaba mucho al gato de Alicia en el país de las maravillas. 
-Sí, estoy preocupada de equivocarme –Mentí, no quería decirle que Diego me amenazaba y que odiaba a su salvadora. 
-Jaja, lo haces muy bien, tienes una voz casi tan linda como tú-Siempre era muy lindo conmigo –Hey ahora que lo pienso, ¿ Diego te ha dicho algo?
-No – Me llega.Sin darme cuenta me delate, el tartamudear me echaba por completo. 
-Jaja, no tienes que mentir. Él vive enamorado de Kotomi, lograste hacer que se interese en otra persona. 
-Yo, ¿Por qué?- Pregunte, lo acaba de conocer y él me quería matar y por instante me daba la impresión que también violar. De hecho estaba más segura de lo segundo. 
-No como explicarlo. ¿Te ama y odia?- Indago. Cada vez ese chico perdía más su encanto. 
¿Amarme y odiarme? Estaba completamente loco, nunca lo vi en mi vida. Solo tenemos sueños extraños, no creo en el destino ni en el amor y no empezaría hacerlo ahora, ya había vivido suficiente de eso, no quería experimentar más. En ese momento la profesora nos separó y no pude escuchar la historia; sin embargo, él me amaba, era ridículo. Entonces recordé la muerte. 
“No estoy celosa ustedes, solo curiosa”
Tal vez ella buscaba que nos matemos mutuamente. “¿Por qué?”, me dije, con el pasar de la clase. Esa chica era rara. 
Salí del aula al receso, tenía miedo a pasar por la facultad de Giancarlo, pero ya no me afectaba tanto, fui tranquila caminando. Diego me preocupaba más que ese idiota, que tuve por novio hace mucho. 
Entre al aula de teatro, estaba vacía me escondí ahí en los vestidores me eche, quería estar relajada, sin darme cuenta quede profundamente dormida, sentí una lagrima deslizarse por mi mejilla, recordé esos tiempos en que me encerraba en mi cuarto y me escondía en mi cama tapada entre las sabanas y lloraba por ser salvada. “Gorda, marrana”, “Nadie te quiere”, “Tus padres de odian”.
-Papá, ¿Por qué nunca hiciste nada por ayudarme?- Dije, mientras mis ojos se cerraban. La gravedad me obligaba a entregarme a Morfeo o tal vez a Carol. La religión había perdido sentido para mí. 
…..
-¡Despierta! , vamos son las 10 de la noche-Escuche entre sueños, abrí mis ojos encontrándome con una mirada marrón de sus lentes de contacto que escondían sus ojos de demonio, él estaba cargando a Lisbeth en la espalda, también estaba dormida.- ¡Vamos!
-¿Qué paso?- Pregunte desconcertada.
-Te quedaste dormida aquí, tienes suerte que me quede hoy si no pasabas la noche aquí- Me explico mientras me ayudaba a levantarme. - ¿Fuiste a Filosofía?- Me pregunto. 
-Si… - Me sobaba los ojos.
-Hay exposiciones en dos semanas. Seremos grupo. 
Vladimir me acompaño a mi casa, eran las 10, llegaríamos a las 11. Mi madre me mataría. Pero, no importaba aún seguía afligida, él me hablo de la obra y la exposición, era cierto en la escena de la boda tendríamos que besarnos, yo me prometí no besar a nadie más a menos que sintiera algo , ya que la última vez que bese a alguien casi muero. 
Él parecía ignorar cómo me sentía y habla muy normal con Lisbeth en la espalda, yo solo mostraba mi sonrisa fingida hasta llegar. Sin darme cuenta me anime a preguntar
-Vladimir, ¿Qué significa amor? –Pregunte.  
-Una interesante pregunta – Dijo sorprendido –No puedo responderla.
-¿Por qué?
-Soy un demonio, no tengo sentimientos nunca he experimentado eso a lo que llaman amor –Respondió, me sentí aun peor. Él era diferente a Carol, ella sabía lo que significaba una familia, el amor, la vida y él nunca había experimentado nada de eso. Me deprimió. 
-Te envidio…
Entonces, se sacó la casaca y cubrió a Lizbeth. Me di cuenta que hacia frio. Él no sabía que lo era, pero le tenía estima a ella. Sentí envida.
 -Si llegas a saber que es el amor, me puedes decir –Dije aun cabizbaja, ya estábamos fuera de mi casa.
-Te lo prometo. –Me regalo una sonrisa, no sabía si era fingida por lo que él no tenía sentimientos, pero era muy cálida.- Pero, date una oportunidad de vida o yo abre fracasado. 
-Podemos….-Susurre – ¿Podemos practicar la escena del beso?
Él se acercó a mí, vi sus ojos marrones posarse en mí, mientras tomaba mis mejillas con sus manos. La distancia se acortaba, mi respiración se aceleraba, sin pensar más me perdí en esa cálida sensación, no sé cuándo duro pero me sentía muy bien, un beso tan suave y cálido nunca me habían besado así…
-Buenas noches…
-¿Papá?
Odiaba mi puta vida. 

domingo, 5 de junio de 2016

Saana - Capitulo 14

Un demonio osado en Jirón. 

Aquella casa roja en medio de las Calaminas, con rejas negras que simulaban a la perfección la prisión de la doncella que ahí vivía. Estaba llena de recuerdos y lamentos en silencio. Las Calaminas de Caquetá, era tal vez la zona más tranquila de la zona comercial de San Martin de Porres, Sebastián había caminado por esas calles de su vida 2 años y podía afirmar que nunca fue asaltado. 
-¿Qué planeas?-Pregunto Sebastián sentándose en aquel sofá, que al revés de la funda del cojín tenía algunas manchas de semen propias de el de años atrás. La nostalgia lo hacía flaquear.  
-Hace tiempo que no vienes, a mi casa –Comento la chica viniendo de la cocina con una bandeja con una jarra de limonada. Sonrió, toda esa casa había sido profana por ambos. Famélicos uno por él otro.   
-No estoy jugando Carol.
Le fastidiaba estar ahí. Odiaba cada centímetro de esa casa en la que más de una vez se la tiro. Baño, cuartos, cocina y comedor. Frente a sus hermanas o escondidas de su abuela mientras la anciana se bañaba. 
-Tranquilo, solo quiero conversar –Respondió su ex.  
-Entonces, ¿Quieres matarme y robarme el talento?- Pregunto sirviéndose limonada. “¿Estará envenenada?”, pensó. “Si fue capaz de fingir siete embazaros”, reflexiono bebiendo. 
-Sé que perdiste tu talento, sé que te gusta mucho Batman y sé que aceptaras mi propuesta –Respondió confiaba Carol, sirviéndose limonada también. Su casa estaba vacía, sus hermanas seguro en la escuela. 
Era la primera vez que solo conversaban mientras estaban solos en casa. 
-¿Y?
-Te ayudare a recuperar tu talento a cambio del talento de las Luna –Respondió sonriendo y con nerviosismo. 
-¿Cuál es tu habilidad, Joshi? – Cuestiono Sebastián aun analizando la proposición.
-Es una muy peculiar pronto lo sabrás… -Respondió, regresando a la cocina de su morada. – Si yo gano, desaparece de tu vida. 
-¿Cómo?
-Sé que es lo que más deseas. 
Los días pasaron rápidamente, Saana y Sebastián en la escuela parecían completos desconocidos, por un lado ella no era capaz de darle la cara y Sebastián simplemente no le interesaba. Mientras, otros se volvían muy íntimos como Diego y José. Ellos se distanciaban más y más. Como una expareja luego de su ruptura. 
-Muy bien  chicos eso es todo- Finalizo Richard, concluyendo su muy aburrida clase.
-Hey Sebas, ¿Vamos a mi casa a la salida?-Pregunto Diego aburrido, guardando sus cosas. La dura semana de exámenes bimestrales se acercaba. 
-No podre. Tengo algunas cosas que hacer –Respondió  Sebastián guardando sus cuadernos también. 
-Normal, si te animas estaré con José ahí. 
Sebastián salió de la escuela aburrido, pero fue detenido por Rosa, que se encontraba con Valeria y Flor.
-Oye, ¿Quieres venir con nosotros este Halloween a una disco?-Pregunto. Se habían distanciado un tanto desde ese beso en una disco. Asintió con la cabeza, esperando por der escapar de una vez. –Perfecto. Iremos nosotros, José, Raúl  y Saana –Informó ágilmente Rosa, para luego salir corriendo antes que Sebastián no se retracte. 
-¿Por qué será que no me sorprende? –Dijo Sebastián sonriendo a la nada, siguió con su camino sin darse cuenta que era seguido. El chico caminaba muy tranquilo, hacia su casa sin darse que cuenta que Saana lo perseguía atrás “Tengo que hablar con él… pero como puedo darle la cara si no fui capaz de ayudarlo”, recapacitaba muy triste la acosadora. 
Sebastián siguió caminando entonces, una chica se le acerca tomándole la mano… este voltea a ver quién era. 
-¿Qué clase de broma es esta?-Pregunto al ver los ojos azules de Yue o tal vez Meylin, pues no la reconocía aun.
-Te falta sentido del humor para ser un payaso- Respondió  Yue burlándose. – Nunca viniste a comer a mi chifa. 
-Te sudan las manos –Comento Sebastián haciendo que Yue lo soltara- Posiblemente ese arroz tenga veneno de ratas.  
-¿Qué? 
Yue se avergonzó ante tales comentarios, pues de verdad le sudaban las manos. “Eres un idiota”, pensó sonriendo sínicamente.
-Tengamos una cita- Invitó. 
 -Tengo novia –Mintió. 
-Jaja, eso explica porque proteges a Xena –Respondió. Sus planes eran seducirlo, lograr que le dijera el talento de Saana, o dárselo él mismo de preferencia. Sebastián accedió a ir con Yue, con tal de recuperar su espada.
-¿De dónde eres?- Pregunto Sebastián aburrido, mientras caminaban.
-Soy de Hong Kong en China.- Sonrió andando, mientras muy de cerca Saana los observaba. – Vine con mi hermana a la casa de un tío. Y se murió, ahora solo estamos las dos.   
-Interesante… -Comento.
-¿Tu eres Sebastián no es así? Al menos a si escuche llamarte a  Xena, ¿Ella aún no sabe que eres el payaso no es así?-Cuestiono, comprando un gaseosa. 
-De hecho ya perdí –Respondió  Sebastián bostezando- Debería ignorarte y continuar con mi vida.  
-Jaja- Rio- Estoy segura que volverás y sabes quién soy.- Saco una pequeña navaja de su bolso, su mirada se tornaba oscura. – Si te metes en mi cami
-Te pateare la próxima vez que te vea… 
Y en ese instante salió corriendo por su vida, con una sonrisa en el rostro, tomo una distancia prudente.  
Los días pasaron con pesadez de exámenes de escuela y miradas frias, congeladas por el invierno limeño. Saana empezó a entrenar con Micaela al igual que alguna vez lo hizo Sebastián junto a Demetri. “Te enseñare a usar el talento, por los viejos tiempos. Yo aposte que tu ganarías”, Saana recordó. El tiempo no paso en vano el juego se ponía más interesante a pesar que apenas iban 15 días de inicio.
Todos las deidades sintieron un horrible escalofrió, poco después hubo un pequeño sismo, todos sintieron el remesón de la tierra “¡Maldición!”, gritaron los omnipotencias cada uno desde distintos terrenos sabían lo que pasaba.  Las calles doradas de un Jirón de la Unión nocturno se vaciaban. Unos cuantos paseaban por la oscuridad. Entonces. 
-¿Que sucede Sensei?-Pregunto Saana al ver que se detenía. Eran las 11 de la noche.  
-Alístate…. Algo grande esta por desatarse- Respondió Micaela muy seria.- Ten mucho cuidado “Tengo un mal presentimiento”, pensaba Saana mientras, corría a buscar sus cosas. 
Sin darse cuenta,José junto a Valeria caminaba por ahí hasta que su celular sonó. Las luces parpadeaban. Ella se asustó. 
-Alo Mar-Contesto al notar el número de su hermana- ¿Qué sucede?
-José, dile a Valeria que se valla –Respondió  Mar. 
-Pero ¿porque? ¿Qué pasa?-Cuestiono.
-No hay tiempo… haz lo que te digo. Por favor, confía en mí –Margiory era consciente de lo resentido de su hermano. 
-¿Cómo confiar en ti después de todo lo que me has ocultado?-Replica José 
-Soy tu hermana.
La llamada se cortó. José algo confundido le pidió a Valeria que se vaya ,este se acerca al parque, nota algo extraño se acerca más notando una gran imagen roja como hecha de energía que se expandía.
-Mierda -Dijo José sacando su Kurikara y mascara, que llevaba en su mochila. Había optado por usar una mochila de viaje para esconder sus cosas. Una persona camina lentamente bajo la noche, se acercada como un depredador a su presa. 
-¡Corre idiota!- Grito Margiory que acababa de llegar al lugar. 
Los hermanos salen corriendo hacia las afueras del parque, mientras notan a Luna en las afueras con el juez José.
-Margiory no podemos interferir- Aclaro el tocayo de José.- Están solos. Pronto llegara el resto. 
-Comprendo- Respondió apenada Margiory, mientras que José aún estaba confundido. 
-Alem, este es un demonio y solo nosotros podemos detenerlo. Cubriré tu espalda espero que cubras la mía -Explico Luna desenvainando sus espadas gemelas.
-Confiamos en ti Alem- Agrego Meylin, también con su máscara coge una del as espadas de su hermana.
-No se preocupen, siempre quise tirarme gemelas. –Sonrió, en lo que su hermana le metía un puñete-Somos tres contra él- Agrego José observando a las gemelas ya preparadas también desenvaina su Kurikara. 
-No les importa si me les uno- Tobi, quien también se acercaba con manos en los bolsillo, cubierto completamente por una polera negra con capucha y un jean negro. – Esto se ve mal. 
Los chicos asintieron, mientras esperaban que el demonio saliera del parque para intentar detenerlo, de pronto se escucharon los pasos que se acercaban junto  a una fuerte corriente de aire mostraban a un tipo alto de tés pálida y cabello largo y oscuro con un extraño traje de diseño antiguo.
-No se ve tan fuerte -Comento Tobi sin bajar la guardia. Las gemelas Lunas, retrocedían dejando a Tobi y Alem al frente. 
-No te confíes por su apariencia -Respondió Yue. Se amarro el cabello en una coleta. 
-No es la bienvenida que me imaginaba...-Dijo el demonio estirándose-Ustedes los condenados a morir pueden llamar Beelzebub. Simples humanos deseosos de poder....me los tragare- Dijo Beelzebub  tronándose los dedos.- He esperado tanto que la perra humada que se hace llamar Dios en la tierra estuviera tan débil. 
-¡¡Calla!! - Grito Yue lanzándose contra él, junto a Meylin que lo hacía desde otro ángulo. Beelzebub  coge la espada de Yue con los de sus dedos recibiendo el corte de Meylin por la espalda. Era rápido, ella comenzó a sudar frio."Mierda", pensaba Yue atemorizada, al no poder retirar su espada. 
José junto a Tobi se lanza inmediatamente al ver en peligro a las gemelas, Beelzebub  lanza la espada de Yue junto a ella como si no fuera nada recibe con un fuerte golpe a Tobi, quien no puede evitar retroceder botando algo de sangre de la boca. 
José lo golpea en la cara con la funda de Kurikara, pero esta no le hace ningún rascuño; entonces, se dispone a atacar con la espada, pero también es lanzado a gran altura y cae rápidamente pero es interceptado por Incognito ya que la caída podía haberlo matado.
-Así que ese es un demonio luce fuerte... me gusta- Comento incognito dejando en el suelo a José. 
-Tranquilo Alem. Hoy somos aliados- Agrega Cat acercándose también.- Y posiblemente de aquí salga el ganador y el resto muera. 
José solo asiente levantándose observo como Incognito lucha contra él con sus puños limpios, pero también la detiene con las manos. Beelzebub baila al compás de los fallidos intentos de ataque de cada hombre. 
-Que patético- Expresó Beelzebub  sin darse cuenta que Yue nuevamente trataba de cortarle la cabeza por la espalda.
-No puede ser-Dijo Yue aterrorizada al ver que su espada se había incrustado pero no había hecho ningún efecto- Esto es malo. 
Beelzebub golpeo el estómago de Yue, atravesándola como golpes fantasma. Ella escupió sangre. "Dios ayúdanos por favor", reflexiono Yue aterrorizada saca la Benihime, tratando de rebanarle el cuello nuevamente queda incrustada en él. No estaba lo suficientemente concentrada para una ilusión. 
-¡Aquí imbécil!-Grito Diego acercándose rápidamente clavo con todas sus fuerza su espada en el pecho de Belcebú , esto hace que suelte la espada de Incognito y da tiempo para escapar a Yue. Sin perder el tiempo, golpeo de directo y cruzado. “Yac. Cros”, reacciono tomando distancia. 
Los dueños de los talentos se reúnen junto a Diego, quien no acataba mucho la idea de unirse a ellos.  Aunque no estaban todos sabían que era un fuerte enemigo. Beelzebub  sonrío al notar el temor entre los elegidos para la nueva muerte. "Somos Tobi, Chalo, Alem, Cat, Incognito y yo. Somos seis y no podemos hacerle nada ", se encontraba preocupada. 
-Esto se ve mal -Dijo Jade, sacándose la capucha rosada.- No podremos. 
-Ya somos siete -Expuso Incognito.
-Ahora es mi turno. 
Un escalofrió recorrió la espalda de ellos, cual corriente de rio Yue salto nuevamente recogiendo su espada, va contra Beelzebub, quien la manda volar de un manaso, coge del cuello a Jade que aún estaba distraída. Entonces, la mano a Beelzebub sale volando, la velocidad incomparable de demonio había sido alcanzada por quien menos creían. Todos voltearon a ver observando a la Xena salvando a Jade.
-¿Estas bien?-Pregunto Saana aun asustada por lo que hizo.
-Si gracias –Respondió,
Beelzebub sonríe mientras su mano se regenera los dueños que ya eran ocho los rodean.
-Si atacamos a todos a la vez, no podrá defenderse - Dijo Saana alzando su Tenza Zangetzu.
Todos deciden seguir la sugerencia atacando al mismo tiempo a Beelzebub , pero este se toma a Yue como objetivo, haciendo que todos se detengan.
La cogio el cuello lanzándola contra uno de los árboles del parque, pero logra notar a Benihime se arrastra a recogerla pero alguien la pisa, Yue alza la mirada observándolo.
-Eso es mio. Jajaj - Ríe Sebastián ya pintado como el joker y con su otro peinado. Recoge a Benihime- Soy un hombre de palabra- Antes que Luna pudiera levantarse le pateo la cabeza un par de veces. La albina oriental cayo nuevamente con la cabeza sangrando. 
-Hijo de puta… 
-¿Listo?-Pregunto Joshi que estaba con él. Carol lo había llamado, cuando estaba de camino hacia Jirón. Entonces, decidieron ir juntos. 
Yue se levantó, soltándose el cabello. Diego y Jose se acercaron. Era diez personas que presentaban al ángel de la muerte, contra el demonio Beelzebub. 




-Por supuesto, nosotros somos el entretenimiento.