lunes, 30 de mayo de 2016

Saana - Capitulo 13

La gata en celo contra los claun 

La semana paso rápidamente como la corriente fuerte del rio Rímac recorre Lima. Desde el ataque de las gemelas Luna, Sebastián falto toda la semana por sus heridas, le dijo de excusa a sus padres que lo asaltaron ya que eran unos cuantos cortes y el resto eran golpes. Saana continúo preocupada por él y por todo lo que le causo su debilidad. José estaba molesto por la testarudez de Sebastián al no hacerle caso en no involucrarse. 
Finalmente era viernes de gloria para los estudiantes, Sebastián decidió ir a la hora de salida a desestresarse un poco con sus amigos en los video juegos, apenas llego se sentó en el columpio de siempre, observando al novio de Saana esperarla. Él iba de civil como un reguetonero de moda. Con zapatillas Nike, pantalón dos tallas más y un gorra plana. Ambos se observaron. Fue incómodo.  
“Las gemelas Luna me hacen mierda por ayudarla y ella se besuquea con otro. Aunque, yo siempre fui el otro”, reflexiono el estudiante rebelde, esperando el toque de salida “Tal vez debería arrebatarle su talento”, considero. 
Unos minutos después sonó la campana, saliendo todo el alumnado de la escuela, Sebastián se acercó caminando tranquilo y como toda una celebridad sus compañeros de aula lo rodearon, después de salir del círculo de preguntas, vio a Saana salir. “Vaya, vaya”, pensó al notar que iba caminando hacia él. 
-Lo siento-Dijo al verlo ya recuperado- Prometo ser más fuerte y protegerte –Entonces, lo abrazo. 
El iracundo novio se acercó, Sebastián no pudo evitar sonreír de la manera que Saana podía ocasionarle muchos problemas de forma tan natural. 
-Así que tú eres Sebastián –Dijo Marco algo molesto, bueno, quien no lo estaría si su novia lo abrazaba a otro de esa manera. 
-Sí, soy yo – Respondió volteando a ver a Marco. Él lo tomo del cuello, molesto, se dispuso a propinarle un golpe en el rostro. 
En dos por tres, Sebastián pateo la entrepierna del novio antes del golpe, por reacción le agrego un directo y cruzado a la bonita cara de su rival de amor. Lo disfruto. Sus compañeros como témpanos de hielo, quedaron helados ante la intransigencia. 
-¡Maldito marica!- Grito Marco tratando de recuperarse. Pero el dolor era insoportable.
-Hey Sebastián, ¿Vamos a mi casa?- Grito Diego ignorando lo que ocurría. Desde unos cuantos pasos más atrás lo esperaban el chico pez y el que gritaba. Saana se acercó su pareja y lo vio con lastima. Asimismo, Diego y demás escapaban antes que el instructor de disciplina viera lo ocurrido. 
Saana iba de regreso a su casa sola nuevamente; ya, que era más que obvio el rompimiento con Marco, sin darse cuenta era seguido por Karen, quien la observaba molesta.  “Si vas tirar todo lo nuestro por ese tipo. Pues bien”, recordó con cierto dolor. “Vete a la mierda Saana”
-Así que por fin estas sola – Murmuro observando la chica que solía atormentarla en clases.  
Mientras tanto, José y Sebastián estaban con Diego en su casa conversando de Yu-gi-oh y algunos otros temas frikis, que eran muy de su gusto. “¿Cómo recupero a Benihime?”, pensaba Sebastián “Tu talento no sirve sin tu espada, pierde la espalda estas muerto”, recordó. 
-Juguemos un poco- Sugirió José, barajeando su maso de juego. – Los violare sin compasión. 
Al día siguiente, sábado, Sebastián había sido invitado por Rachel a Chosica hace unos cuantos días. Lo medito un poco y deseaba relajarse. Su madre insistió en que vaya también y finalmente accedió. Se reunieron temprano en la casa de la anfitriona del viaje, con maletas y muy veraniegos. Sebastián fue a comprar un bebida helada por el calor que se avecinaba. 

-¿Qué haces aquí? ¿Acaso me estas siguiendo?- Pregunto Sebastián al notar a Demetri tomar una gaseosa en dicha tienda.
-Jaja, mi deber es vigilar –Respondió, con una sonrisa sarcástica- Además, no tienes espada estas indefenso. Pensé que durarías un poco más que decepcionante. 
-Ese es mi problema.
-Tranquilo, relájate un poco aprovecha el día–Dijo Demetri dándole algo de dinero, 
-Eso cambia todo –Técnicamente fue comprado.
Mientras tanto, Saana llego a la escuela, encontrándose con José y Valeria que también estaban en dicho taller, poco después llegaron Raúl, Yliana y hasta Luis. Pasaron a una de las aulas donde se encontraba el profesor Richard junto a otra mujer aparentemente de unos 27 años. 
-Son más de lo que pensé… -Comento el profesor observándolos acomodarse.
-Bueno chicos, soy Marcela y seré su profesora de este curso de Teatro junto a Richard –Se presentó y explico la atractiva mujer. 
-Bueno muchachos están todos los que esperaba excepto por uno, ¿Alguien sabe algo de Sebastián?-Pregunto Richard al no verlo entre los chicos.
-Está en Chosica con otros chicos de su salón – Respondió José, pues Sebastián le había comentado eso ayer- Me dijo que no estaba interesado.  
La clase comenzó con una presentación, muy de primer día de clases. Se comentaron: Edades, gustos, grados, metas a futuros, relaciones sentimentales, etcétera. Luego de una clases rápidas de ridículo o claun como andaba de moda. Las narices rojas se esparcieron por el aula. Todos se juntaron en parejas como indico Marcela, José estaba con Raúl, Valeria con Yliana y finalmente Saana junto a Luis, este último no pudo contener la risa. 
Empezaron las prácticas con las narices, una práctica suave nada más, pero se pondría fuerte pues no se esperaban lo que sucedería. Entre risas y ridiculez, los lazos de amistad se fortalecieron. Y luego de un rato las fotos también aparecieron. Por un instante, tanto José como Saana se sintieron aliviados, relajados y libres de toda carga. 
-Bueno, chicos es todo por hoy la próxima semana seguiremos – Indico Marcela algo agotada.
Todos se despidieron y salieron de taller de teatro, algo cansados caminan en grupo hasta el parque cercano a la escuela sin notar que eran seguidos. Entre conversaciones se escucharon los rumores sobre como golpearon a Sebastián. 
-Saana, ¿cómo es que te metiste en eso?-Pregunto Yliana rompiendo el hielo ya que todos se preguntaban lo mismo.- Cuando vi esos cortes en Onii-chan me preocupe mucho. 
-No lose la verdad…. –Respondió Saana aun preocupada por meter en el juego a sus amigos.- Nos siguieron y bueno felizmente no fue grave. 
-¿Sigues con tu novio?- Pregunto Valeria. Era algo que muchos se preguntaban. 
-No…-Respondió, suavemente recordando a las gemelas Luna y a Sebastián con su novio, luego las duras palabras que Marco le dijo al final de todo. – Es normal, después de todo no le di su lugar con Sebastián. Me dolió, pero es mi culpa. 
-Ese tonto igual no entiende, creo que le gusta la idea de ser tu héroe –Dijo José- Me refiero a Sebastián- Finalmente le logro sacarle una sonrisa a Saana.
-Por cierto, ¿Por qué no son pareja?-Pregunto Yliana ya extrañada de que se gustaran tanto y nada.
Saana se sonrojo rápidamente sin responder. Bajo la mirada “Porque resulto que tenías novio”, reconoció José, aguantando la risa. Fueron caminando durante unos minutos más.  
-Que tenemos aquí…- Se escuchó una voz femenina acercarse. “Cat….”-Pensaron José y Saana al voltear y ver a la chica con la máscara de felina y con un machete en mano- Deberían vender armas de fuego con mayor facilidad- Comento. 




-Pensé que ya había pasado Halloween- Hablo perturbado Luis al observarla.
-Muy bien zorra ahora no tienes a nadie que te defienda-Dijo Cat acercándose lentamente ignorando la presencia de sus amigos.- Solo entrégame el talento.  
-¡Aléjense!- Pidió Saana retrocediendo.- Ella me quiere solo a mí.  
Sus compañeros retrocedieron un poco. Ella no podría usar su talento frente a ellos. Era demasiado malo, no podía hacer nada.  Se encontraba en la espada y la pared, solo le quedaba entregar su rosario. 
-No has traído tu mascara. Estas indefensa. – Sonrió  “No importa hoy por fin me desquitare todo maldita estúpida”, pensaba Cat mostrando su talento que tenía oculto en el pecho. Era un encendedor.  
-¿Que planeas hacer?-Preguntaron a un solo los chicos. Saana aun meditaba que hacer. 
-Solo quiero a la zorra del medio-Respondió Cat señalando a Saana con el dedo.- Dame en este momento el talento- Exigió, no quería hacerle daño frente a otros.  
Entonces, todos cayeron al piso. Completamente inmóviles. 
-¿Qué pasa?-Pregunto al notar lo que pasaba
-Jajaja – Solo ríe, Cat acercándose a Saana. –Zorra, hoy sentirás el poder del sometimiento –Refiriéndose a su talento- El poder que poseo es el de someter a todas las personas que vean este talento.- Con el encendedor en la mano tomo la cara de Saana- Por favor, dámelo. 
Saana sometida no pudo responderle, solo observo lentamente como alza su arma para acabarla, pero apenas cierra los ojos nota que pasaba nada escuchando la voz de la chica Cat.
-¿Luna?- Dijo Saana mientras abría los ojos viendo a la Benihime de Sebastián clava a su costado sube su mirada y ve a una de las gemelas Luna mirándose con la chica gato. “Mierda por que no traje mi kurikara, pude haber evitado esto ahora son dos contra Saana, ya no puedo hacer nada lo siento por ella”, pensaba José también sometido por Cat.
-No pensé encontrarte aquí… debe ser mi día de suerte-Dijo irónica Luna sacando la Benihime de donde estaba clavada.“¿la espada de Joker?”, reconoció Saana al observar empuñada por Luna.
-No puede ser….
-Sí, ya acabe con el payaso- Yue sonrió bajo su máscara.- Puedes entregarme ese encendedor por las buenas. 
-Tendré un talento más- Respondió Cat- Corrección tendré 3 más. 
Mientras tanto, Sebastián seguía en Chosica distrayéndose con sus amigos sin imaginarse lo que ocurría. Todo iba demasiado trágico para Saana. 
-Alo- Contesto Demetri su teléfono desde el club; pues, este había seguido a Sebastián y logro entrar sin problemas, disfrutaba bebiendo una CocaCola helada. 
-Hola Demetri- Respondió Micaela.
-¿Qué tal?- Pregunto Demetri, mientras observaba a Sebastián y a su amigos.
-Bien y ¿Tu? Qué envidia estas relajado por allá y yo aquí viendo cómo transcurre la pelea –Dijo Micaela observando lo que sucedía junto a los jueces José y Jorge. 
-¿Qué si? Felizmente Sebastián esta por acá una pelea sin su espada sería un suicido seguro.
-Creo que bien, pero si no toma carácter no durara mucho. –Dijo Micaela-Cuando lo conociste te pareció interesante. 
-Sigo pensando que es más acto para ganar- Observándolo en la piscina junto a otros chicos. 
-Eso está por verse- dijo Micaela cortando y observando la pelea.
Como demonios, jugaban con destino de personas y como ángeles planeaban alivianar sus penas. Mientras que la Luna peleaba con un gato, y la princesa guerrera y sus amigos estaban bajo el poder del gato. 
-Eres muy ingenua para ser mujer –Dijo Yue confiándose.
-¡Que quieres decir! –Exclamo molesta Cat.
-Cuando lancé la espada fue notar probar mi teoría que estaba errónea dejando la segunda como confirmada-Explico Yue desenvainando su espada aparte de la Benihime de Sebastián- Primero pensé que tu poder tenía que ver con tu concentración por eso lance la espada, pero al ver que no se desvaneció confirmo lo que pensaba tienes que ver directamente a los ojos a quien sometes como paso con los otros.
-¡No es cierto; entonces, porque no caes en mi poder! –Grito Cat
-Por esto- Dijo Yue sacándose la máscara mostrando unos lentes de contacto rojos ya que sus ojos originalmente eran azules.
-¿Qué cosa?-Pregunto Cat
-Lentes…..-Menciono lanzando la espada que había desenvainado.
Cat volteo la mirada siguiendo la espada viendo a otra chica con la misma mascara que usaba Yue que también lanzaba una. “Espadas gemelas”, pensó al observar el suceso.
-Se terminó… Dijo Yue corriendo contra ella con su espada y la Benihime al igual lo hacían Meylin y la otra espada.
-Idiotas- Menciono suavemente la Cat haciendo parar a Valeria y a Yliana como escudo para ella.
Las gemelas se detuvieron al notarlo mientras, Cat corre para escaparse, sin darse cuenta lo que se avecinaba. 
-Que tenemos aquí…. ¿Gemelas? no sabía que estaba permitido- Comento Diego ya como el demonio Chalo acercándose al lugar.- ¿Luna ese es tu verdadero rostro o una ilusión de talento del payaso?- “No puede ser el otra vez….”, pensaba Saana aterrizada pues, ya recordaba lo que paso con él y Sebastián la última vez.
Yue se cubre el rostro escapando junto a su hermana, mientras que Cat se abría un camino usando a Valeria como escudo.
-¿Crees que no puedo matarla?- Pregunto Chalo desenvainado su espada del bastón.
-No importa… siempre cuando pueda escapar – Respondió haciendo que Valeria corra contra Diego. “Tienes suerte que este de buen humor”, pensó Diego golpeando a su a un costado en vez de atravesarla como esperaba hacer.
Finalmente, la chica gato logro escapar y Diego también pues, estaba algo desanimado como para jugar. Pasaron unos minutos después de lo ocurrido ya nuevamente dentro de la escuela Saana y sus compañeros conversaban. Todos esperaban una explicación de lo ocurrido. 
-No puedo dejar que les pase algo por mí- Dijo Saana muy triste. “Tengo que dejar de ser tan descuidado llevare mi mascara y a Kurikara conmigo siempre ya veré la manera”, reconoció José, luego de que sus compañeros del taller supieran que la leyenda de la muerte, aquella del cuento alemán era verdad y su compañera era una de las elegidas.  
-Somos el equipo Saana –Dijo Luis, dándole papel higenico.- Te ayudaremos en lo que podamos, si es necesario solo te mantendremos feliz. 
Mientras tanto.
-Gracias por todo Rachel me divertí bastante –Agradeció y se despidió Sebastián después de un largo día de relajamiento.
-De nada cariño, cuento contigo la próxima vez- Respondió Rachel mientras este se iba de regreso a su casa rápido, pues las calles de Piñonate eran peligrosas.
Entre pensamientos ya relajados, camino durante varios minutos hasta llegar a la Av. Eduardo Habich, listo para tomar un buz a casa. Entonces, una vieja siluata apareció ante él. 
Cintura delgada, estatura baja, piel pálida y caballera rizada. La reconoció inmediatamente  “Este era un día feliz”, pensó. 
-¿Qué es lo que quieres?- Pregunto tratando de no perder su buen humor. 
-Solo conversar- Respondió una chica. Era ella, su peor pesadilla. 
-No tengo nada de qué hablar contigo – Dando mediavuelta, deseaba abandonarla ahí. 
-¿Estás seguro Payaso?- Pregunto la chica. Un escalofrió recorrió su espalda. No podía ser cierto. “¿Ella también?”, pensó Sebastián. 
-Está bien, Carol.

domingo, 22 de mayo de 2016

Saana - Capitulo 12

 A la luna le gusta el chaufa.  

 -Sebastián, levántate tienes que ir a la escuela –Gritaba su canto de guerra, de cada semana. La madre de Sebastián se encontraba levantando a su perezoso hijo. “Mierda…. ¿A quién se lo ocurre presentar un juego de muerte el día lunes, no pudo ser un fin de semana?”, pensaba , mientras hacia el esfuerzo de levantarse. “Según Demetri, debo llevar el objeto al cual se impregno el talento siempre. ¿Dónde carajo piensa que meteré una katana? ¿En mi maleta?”, reflexiono sobándose los ojos.  
-¡Caracho levántate! Todos los días llegas tarde a la colegio- Aun gritaba la señora iracunda a punto de tomar un balde de agua. 
-Más vale tarde que nunca mamá-Respondió Sebastián soñoliento. Se levantó de su cama y estiro. La flojera del día a día era fuerte en él.   
-Tú abusas de esa frase- Comento Adrián, apurando a su hermano. “Que fastidio estoy en un juego macabro y tengo que ir a la escuela…” pensó Sebastián, metiéndose a la ducha. “Que estúpida es la vida”, sonrió. 
En la fatídica escuela, se encontraba meditando una y otras vez: “¿Matarlos, robarles? No puedo hacer nada”, reflexionaba José. “No me gusta perder, pero Saana es mi amiga” se dijo así mismo. Se tomó la cabeza y jalo el cabello con frustración. 
-Brother tienes una cara… ¿Qué paso? ¿Peleaste con Valeria?-Pregunto Raúl preocupado, acomodando sus cosas en su sitio. 
-No es eso chino-Respondió observando por la ventana del aula a Valeria, quien conversaba con Rosa y Flor en la puerta de su salón.- Me metí una ameciDota con mi primo, fue un torneíto.    
-¿Ganaste?- Pregunto curioso, José era demasiado vicio en cuanto a videojuegos se trataba. 
-Claro.  
Mientras tanto, Saana en su aula también estaba preocupada pero no precisamente por el juego, más bien por su mala suerte. Es que el destino parecía divertirse con burlarse de ella. “Justo cuando pensé que mi vida se había solucionado… ¡Los odios a todos!” suspiro, tomándose la cabeza vio al cielo, encontrándose con el techo de su salón.
-Sebastián… 
-Karen… ¿no vas a hacerle nada a Gutiérrez? – Pregunto una chica de la misma aula. La mencionada negó con una sonrisa de preocupación. La observo tomándose la cabeza. – Todos parecen desanimados hoy-  Agrego su amiga. 
La campana suena, la jordana escolar comenzara. Los alumnos regresan a sus aulas, los profesores llegan a su respectiva clase. El profesor Edwin Caballero, entraba al 5to “A” acompañado de su regla de madera y sonriendo noto la ausencia de su engreído. 
-Muy bien empecemos el tema de hoy es Identidades trigonometrías del ángulo doble – Comenzó con su clase, de pronto un leve “toc toc” lo interrumpió. 
-Hola profe…-Dijo Sebastián bostezando desde la puerta.  
-Llegas tarde, vienes con sueño y quieres que te deje pasar –Reprocha el profesor. Su engreído siempre tan hilarante como siempre. 
-Ya pe, hace frio –Respondió Sebastián riendo, se abrazó asimismo buscando piedad -Vamos, no sea malo. 
Caballero lo deja pasar, no sin meterle un par de reglasos antes. Las risas rompen la tensión de un día frio y apagado de una Lima macabra, que condenaba a luchar a jóvenes, casi niños, entre ellos. 
Finalmente, Sebastián termino sentándose con Rachel, quien lo invita a un club en Chosica. Sus padres eran policías y sus compañeros planeaban ir un día entero. 
-¿Crees que puedes?-Pregunto Rachel mientras copiaban la clase- Anímate, últimamente andas más raro de lo normal. 
-Supongo, que si- Respondió Sebastián mientras continúa la clase.-No me vendría nada mal. 
Suspiro. Ella era una buena chica, novia de un cretino. La única que le comento lo que sucedía con Saana en su momento, antes de olvidarlo. 
En el receso, Saana y Sebastián ni se hablaron, mientras que José no bajo a la cafetería y Diego compartían mucho tiempo con Cecilia, ya de regreso el salón les tocaba literatura. La jornada escolar peruana era tediosa e insípida, sobre todo en los días del infierno helado, invierno.  
-Hola muchachos los tengo dos anuncios importantes – Dijo el profesor Richard. 
-¿Cuáles?- Respondieron a un solo sonido los chicos. 
-El primero es que si la Srita. Cecilia Guerrero no me regresa mi libro “Sobreviviendo al apocalipsis”, jalara este bimestre – Dijo el profesor riendo. 
-Mañana se lo trajo – Respondió Cecilia muy avergonzada.  
-Jaja eso espero- Bromeo el profesor, luego de la conmoción- Bueno el 2do es que abriremos un taller de teatro los sábados, espero que se inscriban -Anuncio el profesor sonriente. “Que pérdida de tiempo”, pensaba Sebastián bostezando. 
-Cariño. ¿Qué sabes tocar?- Rachel pregunto, al notar la guitarra de Sebastián. Él había traído su arma escondida en un estuche de guitarra. No sabía ni siquiera como coger la guitarra.  
-¿Eh? En realidad Diego me enseñara- Respondió, suspiro inmediatamente. Si abrían ese estuche sería un problema para él. 
-Por fin te animaste- Agrego Diego, desde la carpeta trasera- Te lo dije, las chicas aman a los que tocamos guitarra. 
La clase continúo en su transcurso hasta la campana de salida. José salió rápido dejando a sus amigos y novia atrás, Saana salió decidida a buscar a Sebastián, pero ve a Marco, su novio, esperándola. 
-No lo dejes esperando se puede impacientar- Le susurró al oído Sebastián, marchándose rápidamente con Diego. 
-Pero yo…-No pudo completar, pues Sebastián ya se había marchado sin nada más que hacer fue con Marco.  
Sebastián se alejó rápidamente aburrido y fastidiado ve a Demetri en el parque donde normalmente se sienta en los columpios. Dejo a Diego, excusándose con llegar temprano a casa y va con el psiquiatra.  
-¿Qué haces aquí?-Pregunto fastidiado. 
-Cuido que no rompan las reglas –Respondió bostezando también. – Vamos a pasear un poco- Recomendó. Sebastián solo accedió. 
Las calles se abultan rápidamente durante las horas del día. Un mar de personas, ocupadas, amorosas, desafortunadas y demás llenan las calles de Jirón de la Unión. Un dragón baila y canta para los niños, músicos tocan una melodía triste de esas, que como cualquier cuento y como diría nada más y nada menos que el narrador de cuentos. “Las que empiezan con un hola y terminan con un adiós”
Una mujer de cabello largo y blanco como la inexistente nieve limeña camina por las calles doradas opacadas por el esplendoroso sol. Revisa en distintas tiendas una buena sartén Wong. Sonrió.  
-Esta parece bien- Suspiro, a su lado una cabellera igual de albina pero más corta se acercaba. 
-¿Cómo van hermana?- Pregunto. – El señor José, desea hablar contigo. 
Una pareja de novio se acerca hacia la plaza San Martin, escolares tomados de la mano. Él se muestra contento, ella preocupada. Saana iba observando a las personas pasar, al lado de su novio indagaba sobre los problemas que sentía. “Micaela-sensei nos está siguiendo”, noto al verla con un café cerca a ella y su novio. Seria incomodo que él intentara besarla. 
-Esa mujer es el ángel Micaela-Dijo la deidad de nombre José, quien acompañaba a las gemelas. 
-Eso quiere decir que la chica que esta con ese chico- Respondió la del cabello largo sonriendo- Es Xena.  
Saana no tenía ni la más mínima idea de lo que ocurría. Caminaron un poco más alejándose de todos entre pasajes del gran laberinto del centro de Lima. 
-Marco… hay algo que debo decirte-Dijo Saana muy insegura, sus temores aumentaban de recordar esos seis meses que permaneció en coma y viviendo como fantasma.-Yo…
-Dime, Saana-Respondió tranquilo al notarla afligida. 
-Yo….yo no…-No pudo completar lo que iba decir. El temor aumento al posar su mirada al frente y ver una máscara conocida. Apenas hace unas horas la había visto. – No puede ser… 
-Xena así que apenas eres una escolar- Dijo acercándose, era Luna. Llevaba una chaqueta roja, un pantalón negro y su máscara blanca. – Es una pena. 
Luna salto contra, dispuesta a golpearla en la cara. Llevaba en su espalda una especie de espada.   
-¡Cuidado!-Grito Marco interponiéndose cogió el puño de la chica- Para eso. – Pidió, no pensaba en pegarle a una mujer. Luna fastidiada le pateo la entrepierna, él cayó contra el suelo, retorciéndose de dolor. Cogió su espada envainada y lo golpeo. 
Las piernas de Saana temblaban, se sentía demasiado aterrada. Recordó de nuevo a ese demonio que la ataco el día de su cita con Sebastián, nuevamente no podía hacer nada.  Luna desenvaino su katana, era blanca y muy bella, tanto como ella. 
Marco cerro fuerte los ojos para no ver el corte que sufría pero cuando los abrió observo a otro enmascarado defendiéndolo. Con lo que parecía una guitarra había frenado el ataque. Él al verlo, lo reconoció era uno de los tipos que los ayudaron esa vez que estaban por ser asaltados. “¿Sebastián? ¿Qué haces aquí?”, se preguntó. 
-¡Que estas mirando!- Grito Sebastián observando a Saana- ¡Lárgate! –Exigió. 
Saana salió corriendo junto a Marco, dejando solos a Sebastián y a la chica. Él dejo carel estuche del a guitarra y saco su Benihime. Se vieron por un momento  
-Joker pensé que serias más listo- Dijo la chica bajando su espada. Acomodo un mechón rebelde de su cabello tras su oreja. 
-No sé a qué te refieres –Contesto Sebastián. 
-Por más que lleves una máscara. Reconozco tu voz y tu espada – Respondió Luna.-Fue algo estúpido ponerte una máscara idéntica a la de tu seudónimo y aún más pensar que no lo notaria, como hoy en día todos usan katanas…. -“Mierda…creo que fui algo descuidado”, reacciono Sebastián tratando de mantenerse calmado. 
Entonces, regreso unos minutos antes. 
-El talento, para ser activado se aferra a un objeto en tu caso, es tu katana. Tu límite de ilusiones es tres por día y debes esperar una hora para volver a usar otra- Explicaba Demetri, mientras tomaban un café en Jirón – Ah se me olvidaba, si abusas del poder tu katana se romperá y no podres a volver usar su poder. De hecho no debes perderla tampoco.  
-Eso es malo.- Respondió frustrado- Esos son… 
Los había reconocido, eran Saana y novio caminando de la mano. Entonces, Luna los ataco.
-¡Es algo tarde para que me lo digas!
-Más vale tarde que nunca ¿no?-Bromeo Demetri al ver la expresión del rostro de Sebastián. Saco el estuche de la guitarra y su máscara del Joker, la que le obsequio Diego. 
-Ten cuidado.
-Quédate aquí si te ven conmigo sabrán que soy el payaso-Dijo Sebastian ya listo. 
“Todo para nada”, se frustro aún más. No tenía más opción que ganar. Sin perder más tiempo ella ataco, el primer estruendo se vio. Sebastián esquivo mandando otro corte en contra con su Benihime, ella lo recibió con su espada observándose los dos fijamente.  
-Uhmm… lindos ojos –Comento Sebastián retrocediendo por si activada su talento el cual el aun desconocía. 
Luna observa muy tranquila sin darse cuenta que Sebastián ya estaba usando su talento pues cuando se sacó la máscara ya estaba pintando de la misma forma que la noche anterior. Había tratado de ser lo menos obvio posible. Su única salida era ganar.  
–Me llama la atención ¿Por qué Joker?- Pregunto al ver sonreír a Sebastián observando su espada.
-Una sonrisa es la mejor manera de afrontar las situaciones difíciles, aun si son falsan… 
“¿Habría evitado esto?”, se preguntaba recordando como salvo a Saana aquel día. La pelea con Luna apenas comenzaba, él no sabía mucho de espadas y ella parecía toda una profesional “Veamos”, se dijo así mismo. 
Saana deja a su novio y regresa corriendo, sin querer se tropieza con José, quien iba acompañado de Diego. Ambos planeaban comprar algunos cigarrillos de canela. José la interrogo, pero esta solo respondió que debía encontrar ayuda y que Sebastián estaba en peligro.  “Quisieron atacar a Saana y Sebastián interfirió… ese estúpido no sabe en lo que se mete... maldición”, pensaba José apresurándose en ir a su casa también. 
Ambos corren hacia sus casas por sus máscaras dejando solo a Marco realmente fastidiado con todo. Diego sonrió notando que la impostora metía en problemas a su amigo
-¿Debería ayudar a Sebastián?- Se pregunta marchándose.
Durante el camino, ella se encontraba demasiado preocupada. Se maldecia el hecho de no haber hecho caso de su ángel y haber llevado siempre consigo su talento. Sin embargo, la situación era mucho más compleja de lo que pensaba. Luego de varios minutos y poco congestionamiento, corriendo a su cuarto, rápidamente saco su Tenza Zangetsu y su máscara.  Entonces, “Ese teléfono parece carpintero, ese teléfono parece carpintero”, sonó su teléfono. “Porque hace rin, porque hace rin”
-Alo, Saana ¿estás bien?- Pregunto Micaela quien aún estaba en el lugar de la pelea de Sebastián y Luna. 
-Sí, ¿Cómo esta Sebastián? 
 -Mejor de lo que piensas, pero apresúrate –Respondió Micaela colgando y continuo observando junto a Demetri y José que se encontraban junto a ella.- Es una pena que niños peleen a muerte en sí. 
La batalla que aún se daba iba muy pareja para ambos; sin embargo, Sebastián tenía una ligera ventaja, pero aún se preguntaba cuál era el poder de su talento y si lo estaba usando.  Se sentía un samurái, ella parecía divertiste también. 
-Terminamos…. –Dijo Sebastián lentamente alzando su Benihime contra la cara de Luna quien solo pudo retroceder, mientras se rompía su máscara. 
-Jaja, creo que te subestime –Respondió Luna quitándose lo que le quedaba de mascara, dejando caer su cabello largo y blanco... abre los ojos observando fijamente a Sebastián con sus ojos tan azules como el cielo. 
-¿Qué te parece? Con esa mascara eres el demonio pero sin ella eres muy linda –Alago Sebastián acercándose alzando su Benihime, “Es la chica de la vez anterior, Yue” la reconoció. Aquella chica que pondría un restaurante chifa cerca de su escuela. “Quien lo diría a la luna le gusta el chaufa”, sonrió. Llevaba la ventaja 




-No me subestimes Joker-Dijo Yue sacando otra espada aparte de la que ya tenía. 
-Esas con espadas……-No pudo completar lo que diría al observar como la lanzaba hacia atrás de este, Sebastián volteo observando a otra chica idéntica pero con el cabello más corto atravesarlo con ella. “Espadas gemelas”, se dijo así si mismo rompiendo la ilusión -Eso pudo ser muy doloroso -Respondió con la máscara puesta aun. 
-El talento de las ilusiones increíble –Dijo Luna al notar que su máscara estaba intacta.- Lograste hacer que me la quitara. 
-Aún están en mi ilusión- Respondió Sebastián poniéndose de pie – Realmente me han complicado las cosas…- Dijo acercándose a las gemelas Luna.  
-Es hora que veas el poder de nuestro talento- Dicen a una sola voz las gemelas corriendo desde puntos distintos contra Sebastián. 
-Jajaja… -Empieza a reír Sebastián yendo contra Yue, quien esquivaba con facilidad sus ataques. Las miro extrañado como parecían leer sus movimientos pues no lograba hacerle ni un rascuño.
-Cuidado atrás payasito- Dijo la hermana cortando parte de la ropa de Sebastián que casi no pudo esquivar. “Pero ¿Cómo?”, pensaba Sebastián preocupado. Ya había usado su talento y debía esperar otra hora para usarlo.-Jiji, eres un payasito muy aburrido- Dijo riendo.
-La noche de la reunión nos mostraste el poder de tu talento y mientras peleabas conmigo quería confirmar que tan buenas eran tus ilusiones. Podría jugar que esto ya es una realidad, ¿No?- Sonrió 
-No cantes victoria Luna- Dijo Sebastián observando a las gemelas reírse. 
-Tus ilusiones no pueden contra nuestra premonición- Dijeron a una sola voz lanzándose ambas contra el- Nuestro talento nos permite ver cinco segundos antes el ataque que harás- Explico Yue dejando un corte en su brazo-Se terminó- Concluyo Tai cortando su marcara en dos.  
-¡Mierda!- Grito Sebastián del dolor pues, ya estaba sangrando. 
-¿Tu? – Yue lo reconoció en ese momento. Era el chico guapo del colegio. – Vaya, vaya. 
-¡Sebastián! –Se escucha un grito a lo lejos, era la voz de Saana que había regresado a ayudar Sebastián. “Mierda justo ahora se te ocurre aparecer….”, pensó Sebastián angustiado. 
El grito de alerta hizo que la hermana le entregara su máscara a Yue, ella se cubrió el rostro y se acercó a Sebastián. 
-¿Qué te parece? Con esa pintura eres un demonio pero sin ella eres muy guapo –Dijo burlándose Yue. “Niño, ¿Quién lo diría?”, pensó. 
-¿Estas bien?- Pregunta Saana poniéndose delante de Sebastián ya con su espada y su máscara puesta. 
-Xena, pensé que no volverías- Dijo Yue haciendo para atrás a su hermana ya que ella no tenía ninguna mascara puesta.   
-No debiste regresar –Dijo Sebastián parándose escondio su espada de regreso al estuche de guitarra. Sin que Saana se dé cuenta y sube los brazos dispuesto a continuar.  
-No te permitiré pelear, no te involucres más en esto-Dijo Saana en un tono dominante hace para atrás a Sebastián. Ella se la que se lanza contra Yue. 
Ella esquiva con facilidad golpeándola con el codo en la espalda, Saana cae al piso pero se levanta nuevamente y nuevamente trata de cortarla, pero Sebastián patea la espada de Yue y comienza a golpear sin atinar ni un solo golpe, ella retrocede y le patea la cara. Por detrás la gemela le patea la cara de regreso. 
-¡Usa el talento!
- ¡No puedo!– Grita Saana desesperada.  
Él continua peleando contra ambas, ellas dejan las espadas y lo golpean de forma sincronizada. Eran agiles, muchos más que él.  Como una dolorosa lluvia los puños no se hicieron esperar. 
-¿Porque aun así sonríes?- Pregunto Yue intrigada ante la sonrisa de Sebastián, quien era masacrado. 
-No pensé que serían tan divertidas- Respondió atacándola en vano pues esta leía todos sus movimientos por su talento.  
-Su camino termina aquí Luna- Aparece José ante ellas, con su máscara de anonymous y espada también. 
-Jaja, Alem tú también –Dijo Yue. Aprovechando el descuido de un golpeado Sebastián, coge el estuche de la guitarra, sabiendo lo que ahí contenía.  
-Hasta pronto gemelas Luna –Respondió José desvaneciéndose junto a Saana y Sebastián, con el poder de su espada. 
Un silencio incomodo rodea el lugar, Yue se saca la máscara suspirando.
-Lo siento hermana, escaparon.
-No te preocupes Meilyn.- Le sonríe- Las ilusiones son nuestras.- Saca la Benihime del estuche.- Hemos ganado.   

martes, 17 de mayo de 2016

El mundo, según Lunática - Capitulo 2

Quemaduras.

Era de noche, tenía frio. El silencio período eterno, los segundos oscuros y mi vida angustia. Me gustaba dormir pero, me enloquecía la mudez. Entonces, escuche uno pasos llegar desde la entrada de la cocina. Me fingí dormido, percibía el sonido de la refrigeradora abrirse, luego escuche un bufido. En mi casa nadie encontraría nada, porque no tenía nada. Ni siquiera a mí mismo. 
Se acercó a mí, mientras dormía y me tapo con una colcha. “Ridículamente maternal”, pensé ante tal escena, sacada de novela mexicana. Me observo durante varios minutos, luego se acercó hacia mi rostro y percibí una pequeña risa. Recordé algunas horas previas, en las que me unto una crema hidratante por las quemaduras del sol, sus manos recorrían mi cuerpo como el rio Rímac, lo hacía con Lima.   
-¿Qué es lo que paso contigo?- Dijo, se levantó y apago la luz.
Nuevamente el silencio me ardía, como me ardían las quemaduras en mis ojos cada que deseaba sollozar por impotencia. Quemaba. Cada noche ardía en mí.   
Las gaviotas empezaban chillar, como todas mañanas. Me dolía la espalda, ese sillón era jodidamente incomodo pero, pese a todo había paz. Como si viera algo, aunque  fuera en vano, frote mis ojos antes de estirarme y ponerme de pie. Una noche tranquila pero, perturbadora.
“¿Vendrías a Lima conmigo?”, recordé.
Llamaradas de fuego en cielo, una noche más oscura de lo normal, una cueva cual boca amenazaba con comerme y luego escupirme, su agua se tornaba roja. Y lo más impactante es que lo veía. Con tratamiento podría volver a ver pronto. Sin embargo, nunca seguí ninguna tonta receta, más que para las pastillas contra el dolor, fueron semanas duras y con el tiempo me acostumbre.
-Buenos días.
-¿Cuánto llevas ahí?- Pregunte, ella solía levantarse temprano y cantarle a los pescadores o al sol, igual ambos la ignoraban. Ella era una orate.
-Pues unos minutos. Tienes una casa peculiar.
-¿Por? 
 -¿Dónde venden casas para ciegos?- Cuestiono con un tono sarcástico.- En las paredes hay marcas cada 10 pasos, las cosas de la mesa tienen una marca donde corresponden.
-Pues fue difícil- Mentí, era la casa fantasma de mi primo, Augusto,  utilizada solo con fines calientes y morbosos.  Y las marcas eran obra mía antes de la fatídica noche. 
-¿Te quedaste ciego al propósito, Santos?-  Ahora era un tono burlón, recordaba tener un cuchillo cerca al sofá, lo necesitaba en ese momento- ¿Por qué? Tú no eras así.
-¿No suenas muy cuerda?
-Pff- Bufo-  Te preparare el desayuno, debo ir a mi casa por ropa antes.
-Tomate tu tiempo.
“Soy enfermera”, recordé nuevamente esa fatídica noche de apenas unas horas con ella. “Este viaje es mi regalo de graduación, yo podría cuidar de ti”. No era rico, ni mucho menos alguien bien posicionado, de hecho viviría escasos meses antes de quedarme en la pobreza extrema y empezar a mendigar. 
Apenas habían pasado horas y esas escenas no desaparecían de mi mente. No le pregunté si veía lo que yo, mucho menos era consciente de lo que me proponía. “Yo puedo ayudarte un tiempo, hasta que vuelvas a ser el patán que todos conocemos y queremos”, en ese momento solo trataba de ver todo lo que podía. Pero, no la vi a ella.
Cabello decolorado en un blanco casiperfecto, a excepción porque según bajaba se matizaba hasta negro. Piel nívea ligeramente bronceada. Pero, no veía su rostro. “¿Me había vuelto un lunático también?”, más tarde esa noche la acepte como enfermera. 
De seguro ya estaba descerebrado, había aceptado una desconocida en mi casa, que si bien podía quitarme los órganos o prostituirme de fleté barato, al menos esta noche solo me robo mi cama. “Ehmm esto es incómodo, olvide mis llaves dentro. El Sr. Rollo vendrá mañana para que se las entregue.”, no era muy bien parecido y estaba seguro que no me veía nada bien, como para una insinuación a una noche de sexo intenso. Ella se iría mañana.
“Piensa lo que te dije”, fue lo último que me dijo antes de escuchar la puerta de mi habitación cerrarse.  Y la noche iba con ritmo al abuelo muerto de Bareto que sonaba en la cantina del tío Grau, entre botellas de licor y carcajadas. Era una noche que invitaba a embriagarse en su bulliciosa oscuridad, tomando masato ¡Ole lola! ¡Ole lola! ¡Y lelo le!
-Está listo.
Salí de mis pensamientos. Dirigí mis manos hacia la pared, no pensaba que ella notaria la función de las marcas, al menos no antes de que las usara. Estaba a 5 pasos del comedor, 3 a la derecha y se encontraba la silla.  Me sentía observado. “¿Cómo esa loca podía ser enfermera?”, pensé mientras cogía la silla, no usaba ese comedor desde que aun podía ver.
Mi vida estaba planificada en derrochar el dinero de mi pseudoboda en sobrevivir a punta de menús baratos, hasta que no me quedara de otra que mendigar. El tío Grau, quien me conocía desde crio, me daba mis tres comidas diarias y le pagaba semanalmente.
En mi habitación había un cajón con separaciones, donde tenía el dinero por cantidad: monedas, billetes, etc. A estas alturas Lunática ya me debería haber dejado en bancarrota pero, solo adelantaría lo inevitable.
Tomé asiento, esperando no ser cuestionado nuevamente por sus dudas sobre mi dulce y humilde morada. Podía escuchar a ella poniendo la mesa, sentí cierta nostalgia. Recordaba a mi madre dándome el desayuno antes de la escuela. Recordaba a Yossy, mi primera novia mayor, sirviéndome la cena luego de horas de sexo en aquel motel. Recordaba lo que se sentía ser atendido por alguien más.  Comencé a escucharla sorber, parecía tomar una chocolatada o un jugo, quien sabe. Soy ciego.



-Toma las pastillas antes de comer.- Interrumpió su bebida.  
-¿Cuáles pastillas?- Ella tomo mi mano abierta y las coloco, su piel era suave, extrañamente electrizante, no recordaba un tacto tan frágil, hasta cierto puntos mis conocidos tenían manos toscas e incluso ásperas. “Pajeros de mierda”, pensaba-¿Por qué?- Solo tomaba pastillas para el dolor y las deje cuando el dolor e infecciones desaparecieron.
-Son para el tratamiento. Anoche llame a mi novio y le consulte sobre ti.
-¿Tienes novio?- Eso no me lo esperaba. Para nada. - ¿Qué demonios haces metida en la casa de otro?
-No es celoso- Escuche algunas mofas, parecía no poder contener la risa- ¿Creo que te rompí el corazón?
 -No, de hecho…-Me interrumpí intrigado- ¿Qué te hace pensar que quiero volver a ver?
-¡Lo sabía!- Grito, note que estaba más cerca y algo emocionada, me recordaba a mi hermana en sus quinceañero.- ¿Por qué?
-¿Por qué, qué?- Repregunte, ahora me estaba enfadando. Ella me estaba mintiendo. Buscando que me delate. Era una chica hábil. - ¿Por qué haces esto?
-¡No me cambies el tema!- Grito nuevamente, ahora parecía molesta. Sus cambios de actitud me confundían aún más. “Jodida lunática”, me dije -¿Por qué te quemaste los ojos?
-¡Que mierda te importa!
Luego de eso regreso el silencio. Felizmente no podía verla, me repugnaba pedir disculpas. 
-Bueno.
Fue todo lo que dijo luego de que la mandara a la mierda.
Recuerdo que deseaba matarlas, las mujeres eran un error en mi vida. Ambas me recordaban mi fracaso, tanto ella como mi madre. “Fallaste con la beca al extranjero”, “Me fallaste en aquella fiesta con la rara esa”, recordaba. La beca la perdí por culpa suya y la rara hasta me caía mal. Ambas eran torpes y superficiales, absurdas e histéricas.
Era demasiado irritante, no podía sopórtala. Tome la taza a mi lado y bebí, la situación era aún más incómoda que aquella vez, cuando Kelly me rechazo y luego me buscaba como un amigo. “Nos conocemos demasiado”, argumento para una futura amistad. Entonces, regrese a la realidad casiescupiendo la porquería que acaba de tomar.
-¿Qué mierda es esto?
-Extracto de zanahoria con apio, es para vista. – Suspiro riendo- Ayer, estabas asombrado. Por un instante pensé que si podías ver.
-Lunática. -Debía tomar el toro por las astas, como decía mi madre cada que temblaba y me orinaba por tenerle que pedir un permiso para salir cuando era niño. -No estoy interesado en ver. Mucho menos en volver a Lima. De hecho lo único que me interesa es…
-¿De qué hablas?- Pregunto con un tono suave, me interrumpía, su voz parecía tan frágil como una flor. – Si tengo novio.
-No me interesa eso- De hecho si me interesaba, si tenía novio, ¿Por qué me jodia tanto?- Anoche, cuando te vi.
- ¿Tú me viste? – Su tono de voz cambio, sonaba a un malicioso zorro asechando a un conejito, esponjoso y ciego- Esto sí que se ha puesto interesante. – Podía notar que sonría, sentía una increíble maldad en ella.- Un trato. Yo te diré que fue lo que viste, pero antes tú me dirás que te paso.
- Bien.
Me arrepentiría. Lunática dejó escapar una risa.
Un grave error tal vez, no deseaba profundizar en mi pasado nuevamente. El yo de entonces y el yo de ahora eran polos opuestos de una misma moneda, inclusive por momentos pensaba que en realidad eran dos monedas distintas.  
Mis recuerdos más bellos, los llevaba siempre dentro de mi mente. Viajes de verano familiar a este hermoso balneario, parrillas por cumpleaños, reuniones familiares llenas de alcohol, fiestas escolares con chicas masturbándonos con sus traseros y un amor colegial venenosamente dulce.
El joven lleno de ilusiones, apasionado de la literatura y el arte, al que llame “él”, empezaba su vida universitaria con el pie derecho al frente y una botella de licor siempre a su lado. Sin embargo, los problemas siempre existieron, hasta el punto de convertirse en lo que llamo “yo”. 
-¿Qué fue lo más difícil?- Pregunto ella, era sagaz y calculadora.  Mis pensamientos se vieron interrumpidos por esa simple pregunta, que respondería todo en un instante. No tenía sentido negarlo.
-Quemar el otro ojo.
No podía verla, pero estaba seguro que Lunática tenía los ojos abiertos, de seguro una mano en la boca. “¿Qué clase de enfermo es él?”, de seguro estaría pensando.
Esas cicatrices nunca dejarían de quemarme.
Antonia, mi madre, con sus exigencias y celos a Galia, mi mortífera novia de aquel entonces, eran mis vitales dolores de cabeza. Un amor no correspondido por un profesora de matemáticas, que tiraba con el instructor de disciplina cada que podía en nuestra aula. Una separación familiar, por mi muy imbécil padre que no supo cómo ocultar a su amante. Una pasión perdida en alcohol, sexo y drogas. Una carrera insípida y mundana que me encadenaba. Y un dolor imperial me hizo arder hasta perder la vista.
Cuando él tenía 16 que la conoció, la víbora más nociva, Galia. Ella era fue su primera novia formal, diferente a otras cualquiera para pasar el rato. Con ella conoció el dulce veneno de la obsesión disfrazado de amor.
Lo delicioso del sexo y desconsolado de que su madre odiara a su novia.
Él era positivo. Idiota para ser exacto.
Iniciaron una carrera juntos, se aventurarían al mundo de la Literatura. En un país europeo, un literato puede vivir de lo que escribes, en un país como el Perú pues el literato se convierte en profesor de sueldo bajo y malhumorado.
Él termino con ella durante sus primeros ciclos, abrió los ojos y escapo. La vida universitaria suele ser dura. Trabajos por montones, distracciones a la vuelta de la esquina y vicios esperando como ladrones a puntos de arrebatarte todo.
Él dejo su carrera, estudio algo aburrido y bien remunerable. Tiro con quien quiso, bebió cuando deseo y se drogo hasta decir basta. Años después él empezó a ser yo. 
Durante esos años que mi vida no era muy distinta a la de un vagabundo sin necesidades fundamentales.
-Fue demasiado - Me interrumpió, no sabía que era lo que le estaba contando, solo estaba concentrado en lo que me pasaba. – Y me dices a mi loca.
-Al menos déjame terminar.- “Que mal educada”, me dije. – Y luego de dos dias internado en la posta médica. Regrese a mi casa ciego.
-¿Te dejo tu novia y escapaste de todo el mundo, además de quemarte los ojos?- Cuestiono con sarcasmo. “¿Realmente le dije todo eso?”, me preguntaba. - ¿Eres idiota?
-Me supongo que sí. –Quise reír, pero me contuve. Me daba gracia recordarme retorciéndome de dolor en el piso, echándome tanta agua al ojo, como un africano bebiéndola.
-Me recuerdas a un idiota que conocí en el colegio. – Ahora parecía molesta, yo seguía recordando con nostalgia.
-Jaja.
No pude contenerme más y solté una carcajada. Era cierto, era un completo tarado que tomó un pedazo de madera, lo encendió y lo coloco en su ojo derecho. Luego lloro, sufrió y orinándose de miedo volvió a prender la madera y se quemó el otro. Retorciéndose de dolor tropezó con las escaleras y de milagro de la Rosa de Guadalupe sobrevivió y logro salir a la calle a pedir ayuda.
-Eres un idiota.- Suspiré. No pensé que el dolor fuera divertido o tal vez la idiotez de mi vecina, vieja amiga, se me había pegado. -¿Yo  soy la lunática? ¿En serio?
-Bueno…
Entonces, la risa se convirtió en un momento vergonzoso, me sentía como ese niño que dijo un chiste tonto entre sus compañeros y se cubre para no ser apanado.
-Déjame revisarte.
Pude escuchar como movía la silla y se levantaba, la iba detener, pero no deseaba hacerlo. Sentí su dulce y gentil tacto tomar mi rostro y levantarlo. Con delicadeza y un leve: “No te preocupes”, sonrió, no lo veía pero podía estar seguro que lo hacía. Con finura movió mi rostro para verlo. Dejo sonar un pequeño “Uhmmm”
-No fue una quemadura profunda.- Luego sentí una fuerte abofeteada. Sí que me dolio - ¡Eres un completo tarado!
-¡Que te pasa! – Grite ante el golpe.- Eso fue bajo, golpear a un minusválido.
-Es la sombra de este mundo, nosotros le decimos el espejo de la luna. 
Me cambio el tema. ¡Que cobarde!
No entendía a lo que se refería. Era difícil interpretar su noto de voz, era tan cambiante como su humor. No entendía si estaba molesta o feliz, si era un tema serio o un chiste. Como el mar tan difícil de predecir, tranquila, inmensa y misteriosa como atrevida, aterradora e impredecible. 
-¿Qué cosa?
-Lo que viste anoche en el boquerón. Me viste a mí en el espejo de la luna. – Podía percibir una risilla, como si me tomara el pelo- Felicidades también esta mal de la cabeza.
-¿Te parece?- Ironice- Como todos los días, jóvenes brillantes se queman los ojos.
-Bueno, entonces ¿Lunático o solo loco?




-No. – Sonreí – Locos quieren ser todos. Tú de verdad estás demente de verdad. Por eso te empecé a llamar así.
-¿Tú no?
Podría apostar mi título profesional a que estaba haciendo un berrinche o inflando los cachetes.
-No. – Me burle un poco de ella.- A ti si te patina el coco.
-¡Hey! – Estaba seguro que iba empezar a protestar.- ¿Vamos a Lima? Déjame mostrarte todo lo que hay en el espejo. Además, creo que podrás volver a ver.
-Ni de mierda, me quedare aquí.
-¡Por qué!- Sospechaba esa reacción, a veces era predecible y otras una completa tarada. – ¡Vamos!
-No quiero que tu novio me golpee. Además, una vez que me vaya de aquí no podré volver. 
 -Pero, una vez que vayas. – Nuevamente me tomo por el rostro, no había notado que aún estaba a mi lado y yo hablándole a una silla vacía al frente. – Veras que recuperaras eso que perdiste. ¿Apostamos?
-¿Apostar?- Esto se ponía interesante. Me encantaban las apuestas, siempre ganaba.
-Si.
¡Maldita ludopatía!
- Vamos.
Entonces me di cuenta de algo. Yo amaba al mar, por eso vine aquí. En mis recuerdos siempre estaba presente. Una vez leí que no podías enamorarte de lo que nos ves, pero si de lo sientes.
Y si piel era muy suave y su carácter como el mar.

¡Ni de mierda me enamoro de esa lunática! 


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sábado, 14 de mayo de 2016

Demonios internos - Capitulo 10

La muerte es una chica muy linda. 

-Por favor, Diego- Dijo la chica sin borrar la sonrisa cálida de su rostro ,era realmente hermosa, su  tez blanca se perdía en la nieve, su cara era muy fina y sus facciones eran muy delicadas , parecía una tierna muñequita de aquellas que sueles guardar –Tu también, Bryan- Hizo un pequeño puchero, mientras los chicos revelaban sus identidades.
-Si-Respondió el chico con él que me iba a enfrentar, Diego era su nombre. Bastante guapo y misterioso, el color blanco de su cabello me recordaba las noches de luna llega, grande y misteriosa. 
-De tantas personas debías ser tú- Vladimir suspiro. 
-¿No te alegra verme?- Consulto graciosa, “Que irritante”, me dije. Ella le hablaba de una manera tan coqueta y a las vez tierna, nadie lo notaria, menos yo, ya que solía hablarle a si a mis victimas – ¿Ellos son nuevos? Bryan me había comentado que tenías una chica nueva pero, son más de los que pensé.
-En teoría solo es ella, los otros llevan más tiempo conmigo. –Respondió Vladimir –Akemi, te presento a la federación peruana de música. 
No me sorprendía, siempre supe que había demonios en la política de mi país. 
-Akemi, has mejorado –La voz era familiar, pero  ¿Quién?, en ese instante el chico se sacó el pasamontañas –Me alegra verte ya recuperada.
-¡Bryan!-Grite conmocionada, el chico de mi clase, él único que no me juzgaba sin conocerme. El héroe sin espada que intento sacarme de la casa de Víctor aquel día. Estaba al frente mío y él había logrado luchar a la par de Enrique. Esto es demasiado para mí.—Tu…-Mierda, estaba tartamudeando de nuevo.
-Luego sabrás muchas cosas que te han ocultado- Me respondió, siempre tan encantador. 
-Vaya esto será un problema-Comento Linda, mientras la chica con la que se enfrentaba se sacaba el pasamontañas.- Solo uno puede tener el dinero. 
-¿Así que la zorra ahora es la mascota del demonio Anderson?-Dijo con acides, era María Cortez de la facultad de Ingeniería para ser más específica. La actual novia de Giancarlo. Cada que revisaba las redes sociales de Giancarlo veía fotos de ambos. Juntos. 
-Por favor, discúlpate- Pidió la chica con que coqueteaba con Vladimir –Todos somos compañeros y ese comentario fue muy desatinado 
-¿Por qué me tengo que disculpar con esta?
“La matare”, pensé. Sin embargo, el tipo de mi lado se adelantó. A pesar de todo lo que acaba de pasar, él era guapo y bien parecido. Tenia amplios brasos y una bonita mirada.
-Por favor Diego tranquilízate….
La chica se acercó a él y le tomo el brazo, pero él no dejaba el agarre. Me sentí frágil. 
Él la tenía por el cuello, comenzaba a estrangularla y nadie decía nada. Por un instante sentí miedo, al verla como se elevaba y su cara comenzaba tornarse morada. 
-Lo siento…-La escuche decir, a duras penas.  Me sentí bien con eso.  
La emboscada había arruinado por completo. Kotomi, la otra demonio, había planeado algo más sencillo tres chicas caminando solas por la nieve de noche, debia ser tentador. Ambos, Vladimir y ella, hablaban de Onna con mucha familiaridad. 
Linda me comentaba habían muchos demonios entre nosotros y también ángeles, muchos más cerca de lo que esperaba. Caminamos por unos minutos, mientras los líderes estaban buscando a la niña. Era incomodo caminar con esa tipa. El grupo de Kotomi estaba formado solo por cuatro personas, de las cuales conocía a dos: Bryan y María. 
Todo iba bien hasta ahora, no había aparecido la demonio y Kotomi había salido con la niña en brazos. Simplemente perfecto. Todos regresamos a los autos, realmente pensé que sería muchas más….
-¡Por qué mierda no contestaban!- Grito Omar, mientras aceleraba el carro contra un árbol, parecía atropellar a alguien. Ese alguien empezó alzar el auto con sus brazos, cante victoria muy rápido. La demonia Onna había ido tras Tamara, eso explicaba por qué faltaba un auto y Omar la detenía contra el árbol.
-¡Mierda!-Exclamo mientras se bajaba del auto y corría hacia nosotros. Fue gracioso verlo tropezar un par de veces. Nosotros nos separamos y empezamos a correr.
Onna lanzo el auto y comenzó a acercase hacia nosotros, parecía una mujer normal, su cara estaba cubierta, no parecía muy inteligente incluso sabiendo que la vinos se hizo la desentendida. En ese momento desapareció entre la oscura noche y la blanca nieve que se contrastaba.




-Dime, ¿Te parezco bella?-Escuche detrás miedo, me sentía aterrada de voltear. Nadie decía absolutamente nada, en ese momento me sentí envuelta en llamas, golpeada y violada como aquella vez que burle a la muerte y mi vida cambio.
“La muerte es muy linda”, me dije regresando a mi situación actual. Voltee levemente con mi espada guardada, golpee lo que sea que estuviera detrás de mí.
- ¡Eres horrenda perra! – Grite. 
-“Que esperas… lo puedes ver no es así”-Escuche en mi mente, cuando abrí los ojos por completo, cogí el florete, sacando mi arma. Todo estaba en cámara lenta. Pude ver a Vladimir intentar protegerme. Ya no necesito ser protegida
-¿Cómo te atreves, muchacha insolente?-Dijo Onna, logre tomar una distancia prudente. Vladimir le dio una patada para alejarla y me mantuvo detrás de él. 
-¿Hace cuánto que no salimos?-Escuche su irritante voz, esta demonia era un dolor de cabeza, solo se colgaba de Vladimir.
-Si no mal recuerdo fue con Albus  –Respondió Vladimir sonriendo-¿Crees que puedas ir a mi ritmo? 
-Te consta que puedo satisfacer tu ritmo y mucho más…
… 
Esta chica iba ser un dolor de cabeza, “Ni siquiera yo era tan ¡Tan!  ¡Tan! ¡Tan! ¡Zorra!”, grite internamente. Curioso, como da vueltas la vida ahora yo creo que una chica que conozco es una zorra.
-¿Apostamos?-Dijo Vladimir sacándose toda la ropa de la parte superior, quedando con un bivirí negro. Era tan… “¿Por qué me quedo mirando como boba su cuerpo?”, me dije en ese momento. La perversa de Linda tiene la culpa, esas revistas de chicos que tiene no dejan nada a la imaginación.- ¿Qué quieres perder?
-Jaja, si gano tendremos una cita como antes-Los odiaba mucho-Si pierdo, ya tu sabes que…
Sentí muchas ganas de usar mi espada en ese momento, que clase de tipa era esa. Se estaba aprovechando lo linda que era para seducirlo es una zorra. Agarre con más fuerza mi espada, estaba molesta aunque “¿Aprovecharse de lo linda, no era lo que yo hacía? Debe ser una broma”, reflexionaba.   
A partir de este día, 4 de Octubre, en Japón, Osaka. Yo Akemi Gonzales Gutiérrez empiezo a creer en el karma y que el mundo siempre te da vuelta.
-Empecemos-La voz de Vladimir me hizo salir de mis pensamientos.
-Está bien –Dijo la chica sacándose la ropa también, quedo en un polo blanco, mangas cero.
“¿Ella no puede ser un…?”, mis pensamientos se vieron interrumpidos. 
-Si, lo es-Escuche a Linda leer mis pensamientos de una manera realmente aterradora.
-¿Qué clase de broma es esta?
-Una muy graciosa –Respondió la chica extendiendo sus alas, salta hacia el cielo.- ¿Ella aun no aparece?
-Ni idea –Respondió Vladimir yendo contra la demonio.- Se supone que es omnipotente. 
Parecía que yo era la única sorprendida. Era increíble la única vez que vi pelear en serio a Vladimir fue aquella vez que me salvo y en entrenamientos, pero ahora era incluso, más rápido, golpeaba sin piedad a Onna, sus golpes la atravesaban causando daños internos, mientras que Kotomi solo observaba sonriendo.
Odiaba admitir que esa tipa, peleaba muy bien, usaba las alas para cubrirse y contratacaba, sin contar la fuerza sobre humana, los ángeles y demonios, son iguales a nosotros los humanos. Me sentía estúpida imaginándolos como deidades superiores y eran parecidos a una persona normal.  
No estaba segura de poder afírmalo ya que Vladimir  tenía ese extraño poder de atravesar a las personas como si su mano fuera fantasmal o algo así y bueno la tipa esa no había mostrado nada fuera de lo normal sin contar sus alas. “Ellos se entienden muy bien…”
-Ellos fueron pareja….
Linda nuevamente leía mi mente, esta chica comenzaba asustarme, no solo era una pervertida necesitaba a sino, también era psíquica.
-Recuerdo que el día que desperté, noche antes de que me salvaran, estaba asustada, le pedí a Lisbeth que me indicara el baño, ella me lo señalo pero un gesto de negación y cuando entre…-Fue interrumpida por lo que sucedía.
-Vladimir… - Hablo la demonio- Ella es tu enemiga natural, nosotros somos del mismo bando. 
-Vámonos…-Dijo el ángel cargándolo y llevándoselo, las tijeras empezaban a agrandarse, “¿Este era el poder de un demonio?”, me pregunte. 
Ella la lanzo desde lo alto, las tijeras cayeron lejos de ella. 
-Vaya, si tengo buena puntería.-Su voz irritante se escuchó a lo lejos, mientras que el lugar del impacto, Vladimir tenía por el cuello a la demonio- Esa mierda, no da la cara 
-Etto Vladimir…-  Kotomi parecía asustada, tenía un mal presentimiento, alguien estaba, detrás de Vladimir.
Los ojos de Vladimir se abrieron, al sentir la misma presencia. Era aquella chica linda. 
-No me digas que
-¿Esa mierda?-Pregunto su voz femenina muy familiar, no sé dónde ya la había escuchado-Que mal concepto tienes de mi Vladi, creo que mereces un correctivo.
Kotomi bajo hacia nuestro lado, observando a la chica mirar a Vladimir muy divertida. Esta cogió a Onna y en un leve chasquido aplasto su cabeza. La demonio comenzó a desvanecerse. Ella era la muerte. 
Entonces, Vladimir cayó al suelo gritando de dolor. Ella solo mantenía su mirada fija. 
-¿Sabes que puedo acabar con tu existencia? Yo soy lo más cercado a Dios en la tierra.  
-Ya, lo sé –Respondió mi demonio salvador, contenido el dolor. 
- Tal vez un poco más. 
Se acercó a él, mientras se retorcía en el piso de dolor. Todos estaban tan fríos como la nieve que nos rodeaba, pero ardiendo en miedo. Incluso ella, la ángel, no decía nada. También distinguía miedo. 
-Muere…
-¡No!- Grite y fui contra ella. 
Pero mis piernas perdieron la fuerza y caí de rodillas. Ella me mirada fijamente, sus ojos eran levemente achinados, su cabello rizado, castaño claro y con una sonrisa resplandeciente se agrandaban más. Su mirada lograba aplastarme por completo, me faltaba el aire. Sentía que me ahogaba en su belleza.
-Juju- Río. 
Diego se había parado frente a mí, cubriéndome de ella. Le siguieron Linda y el resto de chicos. Me sentía aun diminuta, incluso sentía que lagrimas bajaban por mis mejillas.  Se acerco a nosotros, Vladimir aun se retorcia de dolor. Entonces, escuchado un grito desgarrador. Ella, Kotomi, también comenzaba sentir ese dolor.
-¡Basta!- Grito Diego, el chico del cabello blanco le lanzo un cuchillo.- ¡Detente! 
Parecía también tenerle afecto a ella, tal vez parecidos a los míos por Vladimir. El cuchillo se desintegro antes de tocarla.
-Tu amiga te manda saludos- Susurro cerca de Enrique- Ustedes dos.- Me señalo a mí y a Diego- Se mataran mutuamente. Suerte. 
Ella desapareció por completo, aun intentaba recuperarme. Vladimir se habai levantado, Kotomi de igual manera.  
Todas las miradas se posaron en mí, me sentía algo avergonzada, lo grite sin pensar. La muerte tenía una sonrisa dibujada en rostro al verme, antes de aplastar todo mi ser con su presencia.  
.
Eran aproximadamente las seis de la tarde del día siguiente del trabajo, los chicos amantes de la música habían ganado y cobrado el dinero, por lo tanto Vladimir saldría con Kotomi, no me gustaba la idea; sin embargo, hoy hay un festival aquí. Siempre quise venir a uno y tener que usar una yutaka y todo lo tradicional, seguro mi padre y madre matarían por verme así ya que nunca me deje poner una por ellos.
La situación actual era, en baños terminales con: Tamara, la pervertida y Lisbeth, a ellas tampoco parecía agradarles el otro grupo. Y la situación pasada había sido demasiado tensa. Linda me había dicho que no volviera a retar así a la muerte y que ahora estaba maldita. 
-Tamara-chan, tus pechos son muy grandes- Realmente tenia mido de compartir el baño con esa chica –Me gustan los pequeños de Lisbeth-chan, me da ganas de…
-Te aprovechas de que no puede defenderse –Espete, mientras entraba con ellas al agua.
-Vaya por fin llego mi engreída, tu piel es la más suave, ¿Quieres que te lave la espalda?
-Ni muerta-Respondi al ver ese brillo en sus ojos.
-Vamos….Kotomi-sama si me dejaría.
“Mierda”, fue lo único que pensé, mientras accedía a que me lavara la espalda, pude ver la mueca de burla de Lisbeth quien se sentaba a mi lado mientras que Tamara salía del agua con una toalla.
-En el tiempo que llevo con Vladimir ella siempre me da escalofríos es la maldad hecha persona-Respondió.
-Habla de la muerte- Intervino Tamara viendo al cielo.- Fue humana hace mucho, su nombre era Carol. 
-No me parece tan mala, solo una chica tonta con mucho poder- Tenía miedo a que se apareciera, pero no era mi problema eso era lo que pensaba y no me retractaría.
-Cuando murió tu abuela, ella la asesino. –Dijo Linda seria- El día que tus padres muera, ella será la culpable. 
-Lose…
-Por otro lado, tienes una buena competencia. 
-¿A qué te refieres?-Lisbeth sonrió en ese instante e hizo varias señas con las manos, trataba de decirme algo
-E, s, t, a, s, c, e, l, o, s, a, p, o, r, q, u, e, -Linda estaba deletreando las señas de Lisbeth –e, l, l, a, t, e, n, d, r, a, u, n, a, c, i, t, a…
-Esta celosa porque ella tendrá….-Estaba leyendo lo deletreado sin darme cuenta
-c, o, n, m, i, h, e, r, m, a, n, o…-Concluyo Linda.-Si Lisbeth-chan
-¿Qué?- La sangre subió hacia mi cara inmediatamente, esta pequeña no decía ni una sola palabra y solo para fastidiarme empezó hablar en mudo-¡No!
-Ahora que recuerdo ellos han sido pareja, la primera vez que llegue a la casa de Vladimir y entre al baño-Se detuvo observando a Lisbeth negar con la cabeza.
-¿Qué paso?-Pregunte, era evidente que no me dirían-Linda si eres mi amiga dilo-Eso ni yo lo creía pero tenía que saber que paso. Insistí. 
-Bueno…entre y ellos estaban en la tina y bueno tu sabes un demonio también tiene necesidades y como eran pareja….
-¿Qué?-Ellos estaban…
Era mejor no saber las imágenes llegaron a mi mente, pero un demonio podía? Cielos necesito relajarme un poco
-Pero tranquila- Escucho su voz en un tono más sensual-Tu también tienes un par muy llamativo-Agrego.
De pronto sentí sus manos nuevamente…
-¡Maldita depravada! –Grite, sacando mi espada del florete empezó a atacarla desnuda.
Lisbeth seria en expresión, ya que ni un solo sonido soltó. De pronto escuche risas del otro lado de la pared, era el baño de los varones.
-Jaja
-Linda no puedes con tu genio-Ese definitivamente era Enrique
-Jaja y Vladimir no quería baños públicos-Ese era Dominic, “Dios que vergüenza”, me arrepentía de gritar. 
-Jaja, considerándolo pudo ser divertido, Akemi trata de no maltratar mucho a nuestra pervertida.
 .
Ya nos encontrábamos en el festival cada uno con su yutaka respectiva. Todo era como lo imagina y veía en animes. Mi yutaka era color azul marino, la de Linda era rosa, la de Lisbeth era lila y en caso de los hombres de Enrique era azul oscuro y Vladimir era negra. Omar y Tamara tenían otros planes así que no vinieron.
-Enrique nos invitas unas manzanas acarameladas –Pidió Linda junto a Lisbeth hacían unas muecas muy divertidas.
-Usar a Lisbeth para que te compre algo… ¡Que bajo!-Dijo irritado. Termino accediendo
Cuando lo note estábamos, solo observe fijamente su rostro que aparentaba un chico distraído y descuidado con su cabello largo alborotado y una sonrisa de “todo está bien”.
-Hola, veo que llegaron temprano…-La irritante voz planeaba arruinarme la noche.