sábado, 26 de marzo de 2016

Demonios internos- Capitulo 8.

Fines lucrativos. 

Me encontraba frente al demonio que me había salvado la vida, tenía que enfrentarlo, me sentía extrañamente emocionada hace tiempo que no sentía una verdadera espada entre mis manos o mejor dicho katana, pues ese era su verdadero nombre. 
-¿Una espada?, pensé que no te gustaban- Dijo Dominic buscando una entre sus cosas-¿Estas segura que aun recuerdas todo lo que te enseñaron? 
-Sii- Respondí asintiendo levemente, tenía algo de miedo pero sentía que todo saldría bien. Además, pelear no era muy distinto a hacer danza. 
Un florete negro, su hoja metálica brillaba, su empuñadura era blanca con detalles en negro. Era perfecta, recordé que mi papa tenía una espada roja en medio de la sala. Sus gustos no eran muy peruanos, curiosamente de mi madre sí. Mi familia era una mistura de cultura. 
Lo cogí entre mis manos y la observe, me sentía como una niña con su primera muñeca, toque la hoja con mis dedos en se instante sentí que la piel se me erizaba, era perfecta lo que estaba buscando.
-Un consejo –Dijo Dominic-No trates de atacarlo directamente.
-Muchas gracias –Agradecí sonriente, mientras me llevaba el florete negro conmigo. Vladimir me dijo que danzara o entrara a algún torneo pero, yo insiste enfrentarlo. 
Vladimir apareció en mí delante, estaba con el cabello recogido, con un bivirí negro y un buzo del mismo color. “Maldición”, pensé, él tienia un cuerpo muy, muy caliente. Estaba demasiado bueno “¿Qué estoy diciendo? Tengo que dejarme de juntar con Linda se pega lo morbosa”, reaccione. Trate de ignorarlo, yo estaba con ropa deportiva también, un buzo azul claro y un bivirí blanco con un dibujo de un corazón roto al medio. Desenvaine la espada mientras él se colocaba unos guantes de pelea negros.
-Tienes tendencia suicidas –Dijo el demonio mientras, se colocaba en posición de pelea-El primero que logre golpear al otro gana. No quiero matarte. Carol me mataría a mí. 
El nombre del a muerte, era Carol. Demasiado simple creí cuando lo escuche pero, se dice que alguna vez ella fue humana y ese es nombre que sus padres le pusieron. 
Asentí mientras, alzaba la espada, ya lo había visto pelear antes, contra Lisbeth y Enrique, no parecía tan difícil pero, considerando que ambos eran súperdotados, aunque no lo parecieran, yo no tendría ni la más remota posibilidad de si quiera tocar con la espada al demonio de ojos dorados.
-3…-Era la voz de Linda.
-2- Era la voz de Enrique. La tensión aumentaba en mí.  
-1 – Las voces combinadas de la pareja del Taller, Omar y Tamara.
Lisbeth toco fuerte un silbato, provocando algo de irritación a Dominic que estaba a su lado, regrese mi mirada al frente observando los ojos de ese demonio, que antes desaparecía, “¿Era tanta su velocidad?”, rápidamente me aleje un poco observando a mi lado. “Maldición no tengo oportunidad”, me dije. Él parecía estar aburrido.
-Para ser un espadachín, no confías en tus reflejos –Dijo el bostezando. Se estaba burlando de mi – No tienes confianza, perdiste antes de empezar.
No dije nada, solo baje la mirada mientras apretaba más fuerte la empuñadura. “Maldición Akemi tranquilízate, solo te está provocando”, me dije. “La vida es un sorbo de aire”, escuche en mi mente. “El límite está en ti. En dejarte hundir por una decepción o levante y hacerte más fuerte”.
“¿Quién eres y por qué me dices esto?”, me dije. Me estaba empezando a irritar esta situación, todos me observaban apenas un instante había comenzado el enfrentamiento y no había sido capaz de ni siquiera tocarlo, seguía en el mismo lugar en donde empecé.
-¡Concéntrate!–Grito Vladimir, desapareciendo antes, observé sus ojos demoniacos a escasos centímetros míos. Estaba al frente mío, tomando por el cuello empezaba a estrangularme. Me perdí por un instante esos dorados. 
Los estruendo de las espadas eran devastadores, ambas espadas cargaban ira, furia y deseos que acabar con el otro. Me preguntaba qué era lo que observaba. “¿Que me motiva a ganar… es Saana o tal vez vengar a José…o quiero ganar? Jaja que estupidez ¿Qué me motiva? Me motiva desarme de esta sensación que siento…. Este placer este remordimiento. Lo único que deseo es saber lo que realmente deseo”, esos eran los pensamientos de él con una enorme sonrisa cogiendo los rosarios del cuello del demonio, los arranco.
“¿Qué me motiva a mí? Estaba siendo asfixiaba poco a poco perdería la conciencia. ¿Qué me motiva? ¿Saana? Es el nombre de mi madre, ¿Quién es Diego? ¿Por qué los veo? ¿Quiénes son el payaso y el demonio?”  
-Con quien te enfrentaras a su tiempo, él ya te está esperando-Escuche una voz, a mi mente vino la imagen de un chico, con el cabello blanco como la luna, sus ojos era achinados, con un toque rojo. 
-Realmente eres patética- Escuche a Vladimir mientras, me soltaba, caigo al suelo tosiendo.-Si no eres capaz de enfrentar a tus demonios internos, estas demás aquí. Solo fuiste una pérdida de tiempo.
“No, no vine aquí para ser humillada de esta manera, ¿Qué me motiva? Me motiva no ser más la persona que fui, me motiva cambiar ese error de querer vengarme y convertirme en lo que más odiaba, ya no soy así.”, entonces reaccione. 
-Zorra….-Esa palabra, estoy harta de escuchar esa palabra.
Me levante a duras penas contra Vladimir, estaba agotada con problemas para  respirar. Él me recibió con un golpe en estómago, iba quedarme inconsciente. Él me tomo por la cintura, mientras caía le golpee la entre pierna. Vi su gesto de dolor, con la empuñadura golpee su cara. Se hizo para atrás y antes que alzara el rostro una patada con el peine mía lo tiro al suelo.  
-¿Por qué tengo que humillarte para que dejes de ser idiota?-Lo escuche preguntar, pero no me importaba yo voy a ganar- Eso fue sucio. 
Escuche unos cuantos aplausos  observe a Dominic, Linda, Enrique, Tamara y Omar. Lisbeth se veía contenta pero no aplaudió.
- ¡Que bajo golpear la entrepierna de un hombre no tiene perdón!- Dramatizo. 
-¡Cállate!- Grite aún estaba molesta con él; sin embargo, ni yo podía creer lo que acababa de hacer.
-Pónganse decentes, iremos a celebrar –Dijo Vladimir, recibiendo una toalla por parte de Lisbeth –Omar y Tamara quiero el informe.
-¿Informe?
-Todo a su tiempo –Me dijo Linda dándome una toalla también, no lo había notado pero estaba agotada y sudosa. Observe a Omar entregarle un fajo de billetes a Vladimir, eso sí me confundió bastante, ¿De verdad era un demonio narcotraficante?
-¿Eres un mafioso?-Me anime a preguntar.
-No, después de explicare todo –Dijo el demonio saliendo del salón.
¡Kya! Todo en el restaurante estaba delicioso, no podía parar de comer. No me importaba engordar, me sentía en el cielo todo en la carta era algo caro pero, como todos pidieron como si nada, no sabía cómo iba pagar lo que yo pedí pero no me importaría lavar platos toda la noche ,era el paraíso de mis papilas gustativas. 
Yo estaba sentada entre Enrique y Linda, al costado de Linda estaba Omar y al frente estaba Tamara, a su costado estaban, Dominic, Vladimir y Lisbeth en ese orden, todos comíamos tranquilos. Creó que era la única que por dentro se agradecía por esta hermosa experiencia.
Una vez terminada la mejor cena de mi vida…
-Estaba delicioso –Dijo Dominic limpiándose con la servilleta.
-Sí, pero yo cocino mejor –Dijo Linda satisfecha también, eso lo dijo ¿enserio? , como se notaba que esta chica no probaba lo que hacia 
-Claro que si campeona, claro que si- Bromeo Enrique, mientras que el resto contenía sus risas.
Debía admitir que la pasaba bien con ellos, mis compañeros del Taller. Aunque, Vladimir dijo ser  mi amigo pero, creo que aún falta mucho para considerarlos así. 
-Vladimir ¿Por la iniciaste tan pronto? –Escuche a Enrique ponerse un poco más serio.- ¿Otra vez haremos algo de eso? 
-Yo iba preguntar lo mismo –Agrego Dominic.
-¿Iniciarme?
-Arf….-Dejo escapar un suspiro –Recibí un trabajo, esta semana.
-¿De qué se trata? –Pregunto Linda.
-Una demonio se está divirtiendo demás – Respondió Vladimir –Dominic, explica todo por favor –Pidió, mientras se daba otro bocado a esa deliciosa carne. 
-Kemi, te debes haber preguntado ¿Cómo es que este demonio tiene una casa así? ¿Cómo pudo mantener y dar estudio a Lisbeth? ¿Pagarse las múltiples universidades que ha tenido? ¿Cómo pagar esta cena?, claro que no es obra y gracia del espíritu santo.
-Sii –Dije, repentinamente Dominic había leído mi mente, esa eran todas mis dudas.- ¿Es narco?
-Son trabajos extraños –Respondió – Hay personas que además de nosotros saben de la existencia de ellos. Los buscan y por una buena cantidad de dinero hacen cosas que ellos no pueden. Básicamente Vladimir cobra según el nivel desde matar a alguien o cocinarle hasta acabar con otro demonio.  
-¿Quién lo contrataría?- Pregunte, de verdad no estaba claro. “¿Qué clase de persona en su sano juicio pagaría a un demonio?” 
-Personas de mente abierta con necesidades. – Respondió él mismo demonio- Aunque algunas veces es gratis.
-¿Por?
-He conseguido buenos amigos –Dijo Vladimir sonriendo.
-¿A qué te refieres?-Pregunte. 
-A nadie le gusta estar solo en el mundo, Akemi –Respondió- La primera vez gane una hermana.
En ese instante, Lisbeth sonrió, me di cuenta que esas veces éramos nosotros, él quería amigos, fue demasiado extraño. Creo que me gustaba más el concepto de demonios malvados, Vladimir era demasiado buena persona. 
-No hagan planes para el próximo fin de semana, viajaremos a la tierra de Akemi –Explico el líder demonio –A Osaka en Japón, esta vez iremos todos.
-¿Qué le diré a mis padres?-Pregunte.
-Enrique, encárgate de eso- Respondió –Prepárense –Nos dijo mientras pagaba la cuenta.
Los días pasaron como un abrir y cerrar los ojos, era ya Martes estaba en la Univ. Algo preocupada nunca había viajado, ni siquiera a alguna provincia del país. Enrique vivía solo, Linda tenía su familia en provincia, Dominic era un adulto y bueno de la pareja no sabía nada.  
-¿Sigues nerviosa?- Me pregunto.
-Sí, es la primera vez que saldré del país –Respondí tímida. 
-Jaja, yo he perdido la cuenta –Dijo el, a veces me preguntaba por qué una persona así no existía realmente, si conociera un chico como él, de seguro me enamoraría. Aun así nunca intentaría nada con ese demonio.
-¿Nos dejaras hacer turismo?-Pregunte.
-¿Qué acaso no conoces tus orígenes?
-Yo nací aquí, igual que mi madre. No tengo ni siquiera la más mínima idea sobre el kanji o cosas así-Era vergonzoso no saber nada de mis origines pero ni siquiera mi madre le tomaba importancia, en cambio mi padre parecía adorar ese país. Bueno por algo se casó con mi madre.
-Ojala tengamos tiempo, solo tenemos 3 días. No gano tanto para más tiempo. 
-¡A ver esa parejita si se dejan de cuchichear o los saco del aula a los dos!-Grito el profesor, yo lo ignore no éramos los únicos que hablábamos –Si ustedes, Anderson y Gonzales. 

“Mierda”, fue lo único que se me ocurrió en ese instante, ya más que un rumor era un chisme de mi supuesta relación con Vladimir ,si tan solo no hubiera dicho nada ese día que nos cruzamos con Giancarlo, ese chisme no se hubiera extendido.
Una vez terminada la clase, fuimos al taller estuvimos haciendo unos ensayos ya que estaba cerca las fechas de actividades y presentaríamos una obra. Luego de eso ya casi terminando el ensayo.
-Enrique hoy iras a la casa de Akemi –Dijo Vladimir mientras bebía un poco de agua, habían estado ensayando un ridículo baile de Claun con Linda. Ambos tenían mucho talento –Linda llamo a sus padres, pero hoy anda tú por si las dudas.
Él asintió y henos ahora aquí, en frente de la puerta de mi casa observando la puerta, me daba temor era la primera vez que traía un chico a casa y ni siquiera era mi enamorado, era un compañero nada más.
Me arme de valor saque mis llaves y abrí la puerta, entre como si fuera un día normal detrás mi entraba Enrique, mi casa no era la gran cómo, era diminuta comparada con la de Vladimir, entramos a mi sala. Era la primera vez que hablaba de cerca con Enrique, él me era un tanto familiar.
-Ya llegue –Dije como de costumbre dejando mi bolso en el sofá, le pedi a Enrique que se siente.-Ma, tengo visita – Anuncie, nunca había traído amigos a casa. 
Mi madre salió de la cocina con un delantal blanco, ella tenía 45 años; sin embargo, se conservaba muy bien, incluso recuero que cuando estaba en secundaria mi compañeros solo veían para verla.
-Hola, mucho gusto, soy la mamá de Akemi- Se presentó mientras le daba la mano.
-Un gusto Sra. Soy Enrique –Se presentó, ahora él parecía nervioso. Me dieron ganas de reírme pero me contuve.
-Bueno estaré arriba, no hagan cosas malas que ya debe estar por llegar tu papá –Dijo mi madre mientras subía las escaleras.
¿Cosas malas? Era enserio…. Que podía esperar estaba trayendo un chico a mi casa, no debería sorprender que crean que es mi enamorado.

-Hola, ahijado…
-¿Papá?



sábado, 19 de marzo de 2016

Saana - Capitulo 10.

Luces en la oscuridad.

Finalmente llego la semana de aniversario en el Reino de los cielos, los números de las diversas actividades empezaban a circular entre cuchicheos, para los alumnos era como simples vacaciones pues no hacían nada más que querer su colegio y participar en actividades. Finalmente empezaron los 10 días que duraría esta festividad, que para algunos era más un martirio. 
La semana iniciaba con el concurso literario, los alumnos harían gala de nivel de redacción y creatividad.  Después que el director diera su discurso por las festividades que se aproximaban los jóvenes regresaban a vagar a sus aulas, antes de entrar Karen fue a su casillero, tenía una por ser hija del director, iba sacar algunas cosas. 
-Por fin–Dijo a si misma abriendo el casillero, del cual cayó una nota, “¿Cuándo se la chupas a Maldad le puedes ver la cara o solo la panza?”, leyó mentalmente Karen, asustada, mientras una foto que estaba junto a la nota caía-No puede ser…-Se dijo observando una foto de ella y del líder del Imperio Grone, banda de pandilleros de San Martin de Porres. Sus piernas temblaron y viendo la letra la reconoció- Saana…  
Karen regreso a su salón asustada, para el concurso literario que consistía en armar un cuento o una poesía, la mejor sería expuesta antes de la salida por el autor, observo a Saana algo sonriente escribiendo. “Zorra, quien te crees para mandarme ese tipo de nota”, pensaba iracunda, pero no le quedaba más que escribir también. Como en todo secundaria el día educativo se había perdido, entre guerras de papel y chismes de salón en salón. 
-Onii-chan, ¿Sobre qué escribiste?-Pregunto Yliana acercándose a, él y a Diego. 
-Nada en especial, un itakonan y ¿Tu?-Respondió Sebastián, con una cara de no haber dormido una semana, pero en realidad era el aburrimiento, “Y una amenaza que espero que haya sido muy motivadora”, sonrió para sí mismo. 
-Jajá, yo un Lemmon Ichiruki 
Sebastián empiezo a reír, su amiga era adicta al sexo escrito, mientras Diego se preguntaba ¿Qué demonios es un lemmon?, sin darse cuenta su primer día de vagancia terminaba cada vez más rápido. Fueron llamados al patio central, donde se acomodaban mientras que el director anunciaba al ganador o ganadora. 
-Bueno chicos ha sido una gran jornada el día de hoy, pero ya tenemos una ganadora, el primer lugar en el concurso literario este año es…-Dijo dramáticamente tratando vagamente de aumentar la tensión, pero siendo las 3 de la tarde, los estómagos empezaban a entonar el himno de la hora del almuerzo. “Apura panzón me quiero ir a mi casa, pensaba Sebastián renegando su lentitud junto a Diego, quien pensaba que era una mierda ese tipo de actividades-Paraaaaaaaaaaaaaaa…. Gutiérrez, Saana del 4to A, con su cuento: “El héroe de mis sueños”. “¡Mierda!”, pensó Sebastián observando a Saana ir al medio del patio junto a director.- ¡Por favor, leemos tu hermoso trabajo!- Pidió, con una expresión de exigencia. 
El héroe de mi sueños…. 
Vivo perdida en el mundo de los demás atrapada en fantasías ajenas… sola y triste camino por las calles pensando: ¿Cómo llegue aquí?, extraño a mi familia y amigos pero, no puedo salir siento que estaré aquí por siempre…por favor sálvenme… me desesperaba sin darme cuenta se acercaban a mi personas extrañas que me ofrecían protegerme, yo ingenua acepte y caí víctima de esas personas malvadas.
-Por favor mamá sálvame- Grite  sin que nadie me auxiliara -¿Por qué estoy sola? -Me pregunte  sin darme cuenta alguien se acercaba muy sonriente… 
-¿Por qué esperabas ser rescatada?-Me pregunta.
-Porque soy muy débil- Respondí sin aguantar las lágrimas, él se acercó a mi limpiando mis lágrimas me ofreció su calor y su fuerza sin darme cuenta solo estábamos él y yo .
-Gracias por salvarme- Le dije… 
-No tienes nada que agradecer, te salvaste sola… 
-¿Quién eres? 
-No soy tu príncipe azul soy tu amigo -Me respondió sin dejar de sonreír.
-¿Cómo puedo salir de aquí? -Sin embargo, él dio media vuelta y se marchó - ¿A dónde vas? - Pregunte. 
-A la realidad
Sin darme cuenta desperté estaba en mi cama junto a una rosa negra y una pequeña nota,
-El destino nos unirá. 
-Aun puedo sentir como si estuviera, yo sé que volverá y me salvara detrás de esa mascara el me vera y sonreirá –Concluyo con su narración, Saana, botando alguna lágrimas. Agradeció. 
-Felicidades Gutiérrez muy emotiva historia- Felicito el cerdito, como ella le decía al director, “Definitivamente mi vida me comienza gustar”, pensó Sebastián mientras sonreía para si mismo. 
-Oe chipi ¿Por qué solo tu estas en el cuento? – Diego comenzó a fastidiar a su compañero camino a su casa a fumar un poco- Yo también me meche con Imperio. ¡Que injusto!
-Te invitare un abanó mierda – Respondió sonriendo.
El 2do día de la semana de aniversario era nada más que las olimpiadas de la escuela, Sebastián y Diego faltaron este día, no obstante Sebastián fue a ver a Demetri pero, no lo encontró y Diego degustaba de los abonos que le acaban de obsequiar, entonces escucho esa voz, “Pareces divertirte”, era la demonio o mejor dicho la loca, pues él la consideraba así.   
-¿Cuánto tiempo más falta?- Se preguntaba, ignorándola –Quiero acabar con esto ya. Yo quiero ser la muerte. 
El 3er día, más interesante aún era la jornada religiosa, un jodido paseo religioso, cargando la imagen de la Virgen Maria, al estilo de procesión. Era más que obvio que Diego no asistiría a la escuela y Sebastián fue recordando años pasados que le toco cargar a la imagen. “Pesaba como mierda”, pensó. Parado frente al frontis de la escuela se sentó en la vereda, observo el coro con nostalgia. “Carol cantaba hermoso”, recordó.  
Los alumnos ya se estaban retirando, se acercó con nostalgia a la imagen de la Virgen. Dibujo una sonrisa en su rostro. No creía para nada en las estupideces religiosas. Pero, con lo que había pasado al lado de Saana en esos escasos 2 meses, le hacían pensar que incluso la religión tenía una lógica. 
 -Comienzo a pensar que me odias-Dijo observando detenidamente la imagen, chasqueo la lengua-¿Qué tan mal te caigo? 
-Ella es incapaz de odiar –Dijo una voz femenina que se hacía  familiar. Su corazón salto desde de su pecho a su garganta, sus piernas temblaban. Sintió asco de sí mismo, pero parecia una señal divina para él.  “Retiro lo dicho”, pensó inmediatamente Sebastián volteando a un costado a observar a Saana.  “Gracias”, pensó. 
-Sabes él nos ama a todos, tal vez no te des cuenta pero, yo he pasado mucho y siempre ha estado ahí. Sabes se lo agradezco demasiado–Dijo Saana observando la imagen también. Se persigno.  
-Puede ser, solo suerte- Contradijo Sebastián. Recordó que ella lo llamo patán antes de desaparecer.  Tal vez así lo recordaría. 
 -Tal vez aun no te das cuenta que esta ahí. No quiero sonar egoísta pero me he salvado de muchas –Dijo Saana sonriéndole. Él comenzaba a alterarse. “Genial, resulta que me gusta una monja”, pensaba Sebastián observando la imagen junto a ella, él también se persigno- puede que tengas razón-Respondió sonriendo también. 
-No sé por qué me siento también. Ayer pelee con mi novio –Comento Saana, le sonrió también.  
-¿Por?-Pregunto Sebastián tratando de parecer desinteresado. 
-Este celoso de un chico que no existe. Jaja, es tierno -Respondió Saana riendo. Realmente lo amo bastante. 
-¿Qué no existe?- Pregunta Sebastián- “¿Bastante? “, repitió mentalmente, ese había sido un golpe bajo. 
-Es un chico con que soñaba, que me protegía por más que parecía un completo idiota estaba ahí cuando estaba sola, pero la semana pasada lo vi… reconocí sus ojos llenos de valor tras esa mascara– Agrego Saana inclinándose a la imagen. 
-Los sueños son lo más bonito de la vida- Respondió Sebastián. 
-¿Cuál es ese sueño? 
-Algo sin importancia. 
 -Pues oremos por nuestros sueños. Para que algún día los alcancemos. –Propuso, él se lamentó.  Y juntos oraron, Sebastian no recordaba del todo la oración; sin embargo, la oración a la virgen le dio una inusual paz.
-Bueno amigo, fue un gusto por cierto mi nombre es Saana – Se presentó antes de irse.  
-Sebastián, un gusto – Respondió muy serio Sebastián observando cómo se marchaba. “¿Qué es lo que ese supuesto Dios quiere?”, pensó.  
El día central de los 10 días de aniversario tal vez era el más importante en la escuela, claro para el director a los alumnos les daba igual, el dia paso aburrido con el discurso del director y los números artísticos de los alumnos de primaria, los de secundaria se lucirían luego. Sin más emociones este día no pudo terminar. 
Se agotaban los días de celebraron, las aulas eran caravanas preparándose para la anhelada noche de talentos. Los chicos de secundaria debían lucirse en diversos números, en su mayoría baile y canto. 
 Sin contar a las aulas de 4to y 5to preparaban una quermes profondos para sus respectivos viajes y fiestas de promoción.  Ya en el octavo día de celebraron todo estaba listo, y durante la tarde de brujas comenzaría el paseo de antorchas del nivel primaria.
Las horas pasaron, se dio pasacalle de antorchas acompañado de una bulliciosa banda y arlequines, que regresaban a la escuela. El escenario estaba montando con gran majestuosidad, los puestos de ventas y actividades estaban listos también. 
-José, Valeria ¿Aún no se casan?-Pregunto Rosa, sonriendo entre los alumnos que paseaban por el lugar que tenía varias atracciones. 
-¿Casarnos?-Pregunto José tragando saliva, era en el puesto de matrimonios de 4to A, el precio era 20 soles. Incluía anillos y firma de tratado. 
-Si…-Dijo Rosa asustada, al ver la cara de Valeria al notar la reacción de José.  Era obviamente un matrimonio de mentira; sin embargo, José consideraba el precio algo elevado. 
Mientras comenzaban a presentarse los números artísticos de los niveles de 1ero y 2do, dentro de la escuela, las otras presentaciones se preparaban y ensayaban esperando su turno. Saana estaba más que nerviosa que el resto de sus compañeras. 
-Tranquila todo va a salir bien- La alentaron.  
-Gracias- Respondió Saana, tratando de tranquilizarse, cerca de allí Sebastián, Diego y otros chicos conversaban muy tranquilos. “No sé por qué me llama la atención ese chico… es como… si lo conociera de antes”, pensaba observando al grupo de 5to, hacer raros pasos de baile. Recordó haber conversado con el día de la jornada deportiva. Luego en casa de su amiga Gabriela, quien era hermana de Diego,  los vio fumando y escuchando a YMCA.  
En ese momento su celular sonó índico la llegada de un mensaje, ella no tardo en revisarlo era de Marco.
“Mucha suerte amor, lamento mis celos irracionales, Te amo” -Marco <3 
Sana sonríe, guarda su celular y sigue practicando su canto. Sin dejar de observar de reojo a los chicos de 5to. 
-¿Cómo me convenciste para hacer esto?- Cuestiona Sebastián a Diego observando su atuendo. Vestía unas legins negras, una casaca de cuero, sin polo y un gorro negro. Era idéntico al Sr. Esclavo de South Park. 
-Jajaja- Se burló Diego, recordó cuando fueron a ver los vestuarios y parecían más grandes, hasta que se los probaron- Mírame a mí, soy el policía poton – Efectivamente tenía un traje de policía y el pantalón ajustado que usaba, era saca cola. 
Siguieron bromeando junto al resto de los chicos sobre sus vestuarios, estaban Raúl y Jordán junto a ellos. Definitivamente perderían sus dignidades, pero se divertirían. Era la primera vez que Sebastián participaba en las actividades de la noche de talentos. 
-¡Ahora con ustedes el aula de 4toa de secundaria!- Anuncio el director- Ellas representan a Pandora- En ese instante empezó a sonar mientras las chicas empezaban a cantar. 
Su canto fue más aplaudido que ningún otro acto, una vez terminado las chicas bajaron tratando de aguantar la risa al ver los extravagantes vestidos del otro acto. Saana no pudo contener la risa al verlos.  Jordán iba sin polo con el traje de indio, Raúl era un vaquero, Sebastián un fetiche de motociclista y Diego un policía motorizado. 
-¡Ahora señoras y señores para cerrar la noche les presentamos el último acto, conformado por los más machos todo el 5to, son los Village People! 
“Gordo hijo de puta”, pensó Sebastián tomando aire para tener el valor de subir. “Maricon”,le siguió Diego igual de preocupado que Sebastián.  Las profesoras empezaron a gritar, se escucharon las palmas.
La canción empezó a sonar mientras se escuchaban las carcajadas del público, un indio, un policía, un constructor, un vaquero y aparente motociclismo empezaban a bailar. 
It's fun to stay at the YMCA, It's fun to stay at the YMCA.
They have everything for young men to enjoy, You can hang out with all the boys..
It's fun to stay at the YMCA, It's fun to stay at the YMCA. You can get yourself clean, You can have a good meal, You can do whatever you feel..
-Jajaja- Reía José junto a las chicas- No creí que tuvieran el valor de hacer eso. Esos huevones. ¡Cómo no me anime! 
It's fun to stay at the YMCA, It's fun to stay at the YMCA. They have everything for young men to enjoy, You can hang out with all the boys..
♪♪♪♪
he can Hey! hey! hey, hey, hey! macho, macho man (macho man)
i've got to be, a macho man macho,  macho man i've got to be a macho! ow....
-¿Macho man? jajaja- Seguían las risas de tan divertido baile.  
Termino la noche de talentos, adornando la noche eterna con bombardas llenas de colores hermosos. Las risas estaban por doquier. Los chicos de 5to se tomaban fotos con sus compañeros.  La noche había sido perfecta.  Esa calidez del momento toco en lo más profundo de todos y ese compañerismo hizo entender a Sebastián, todo lo que perdió al enamorarse. 
El último día de este largo aniversario era un baile de gala celebrando la clausura del aniversario, consistía en alumnos invitaran a las alumnas para esta noche. Una ridiculez pretenciosa, según mucho pero, habría comida gratis. La mayoría de parejas eran quienes se regocijaban en esta festividad. 
-Sebastián ¿Con quién iras estas noche?-Pregunto José acercándose a él que se encontraba con Diego y Cecilia. 
-No planeaba ir-Respondió sin interés. 
-¿Y tú Diego?  
-Con la Srita. Cecilia Guerrero –Respondió abrazando a Cecilia. 
-Cecilia, llega un cinturón de castidad –Recomendó Sebastián. 
-¿Eh?- Cecilia, parecía no entender. -¿Por qué?
-¡Puto!- Grito Diego. 
-¡Cochino!
Desde hace ya varias semana, Diego era el saco de box de Cecilia, sobre todo con sus bromas calientes, que a la dulce e inocente Cecilia no entendía. 
Rápidamente llego la hora de salida, todos se dirigieron a sus casas sin excepción, pues en la noche seria la gran gala. Las horas pasaron más rápido sin darse cuenta la noche llego.
La escuela estaba preparada el patio central estaba libre con una hermosa decoraciones y mesas en las esquinas más al frente un estrado donde se encontraban el director y los profesores ya esperando la llegada de los alumnos… cabe resaltar que esta fiesta solo era  de 3°,4° y 5°.Unos minutos después llegan las parejas acomodándose por el lugar. 
Llegan José junto a Valeria y Diego con Cecilia poco después entran Rosa y Branco, Flor y Jordán. Poco a poco se van acumulando las personas  tanto de los 3 grados del nivel secundaria, alguna parejas causaban intriga, otras ya no eran novedad, eran ya las 9 p. m. y se daría inicio a la gran noche. 
“¿Para qué vine?, creo que será mejor dejar a Saana y a Diego en paz… pero, cuando empiece ese juego”, se detuvo de pensar observando la escuela y recordando a Saana “Ya no será mi problema”, concluyo su pensamiento ya dispuesto a marcharse. 
-No vas a entrar…-Escucho volteando a observar. 
Era Saana con un hermoso vestido y muy arreglada, se veía realmente hermosa dejando boquiabierto a Sebastián.  Era viernes por la noche, los demonios jugaban cartas. La noche ocultaba algo increíble que pronto se desataría. Su sonrisa lo cautivo. 
-Esto es muy pretencioso- Respondió Sebastián mirando al frente para no mostrar interés. – Pues no tengo pareja.  
-Ya somos dos…- Dijo Saana sentándose junto a él, en el columpio de alado.-  Si es algo pretencioso.  
-Es una noche muy oscura –Comento observando el cielo Sebastián - ¿Entonces?
-Sí, pero es muy hermosa –Respondió Saana observándola también- Me dan ganas de perderme en esta perfección y olvidar mis problemas.  Pues… ¿Vamos?
Sebastián se para dándole la mano, Saana se para con ayuda de él y van juntos hacia al colegio, entran juntos observando que estaban en pleno vals se dijeron a la pista también. Ambos se observan fijamente, Sebastián toma por la  cintura a Saana y coge su mano empezando a baila.“Saana y Sebastián…. Pero, es cierto cuando fui al hospital ya no estaba, no sé qué demonios está pasando pero llegare al fondo de esto”, se dijo a si mismo José al verlos bailar, mientras que el bailaba con Valeria. 
-Oye, ¿Por qué nos miran tanto?-Pregunta Saana al ver como los observaban. Una extraña calidez emergió de su pecho, el tacto tan tosco de Sebastián la ponía nerviosa. 
-Pues… tienes novio.  
-Es raro… pero, me siento bien… esto es algo que quería. 
-¿Qué si?, seguro que quería ir a baile de este tipo- Respondió Sebastián observándola. 
-No… es algo más fuerte- Observándolo fijamente a los ojos.  
-No te vayas a torcer el tobillo de nuevo -Concluye Sebastián una vez terminado el vals mientras que Saana seguía observando sus ojos.  “Esos ojos…. ¿El tobillo? No, no, ¿Sebastián?”, reacciono aterrada Saana dejando caer una lagrima por su mejilla “¿Por qué mis padres me ignoran…? Sé que he sido una mala hija pero no lo merezco…”, escucho, sus piernas temblaban.
“¡Muévete! ¡Mierda! “,“¿Quién es este chico que corre contra mí?…no puedo creerlo me ha salvado pero parece fastidiado….”,“Espero que le guste el bento que le prepare, es un chico lindo pero se le ve tan fastidiado siempre…creo que le gusto eso me alegra”, “Le falta cerebro para ser mi amiga…..”,“Es un tonto, pero porque me afecta tanto…. Es un idiota como todos los demás…. Marco me pregunto qué estarás haciendo, extraño mucho a mis padres y a ti”, “Lo siento de verdad, pero tengo tanta presión creo que Karen no me lo perdonara, aceptare mi castigo”, “A Soledad no le gustara saber de esto”, “Sebastián otra vez tu… porque siempre apareces cuando me pasara algo…. Es tan fuerte y decidido.”  
“No es capaz ni de disculparse, pero sin embargo me coge la mano y me sonríe es un chico algo raro pero él me gusta… y su carta fue muy linda” –“Creo que nos tendieron una trampa.” 
“Podemos salir el otro sábado…” 
“Me pidió que salga con él…. Es una cita no puedo creerlo ya quiero estoy decidida seguiré con mi vida pero quiero a él en ella”
“Cuando te de la señal corres…”
“No puedo dejarlo así, no quiero ver más volverle…. Siento mucho dolor pero me siento bien a su lado gracias por esta oportunidad… espero que si llego a sobrevivir pueda darte gracias y besarte una vez más… Adiós Sebastián”- Recordó Saana en apenas un instante observando a Sebastián.  
-Miren, hay estrellas fugases –Dijo una chica observando por las ventanas. 
La noche oscura se iluminaba, las cartas fueron jugadas. Los demonios salían de cacería. 
-Eso quiere decir que…-No pudo completar Sebastián que era abrazado por Saana. 
-Idiota… ¿Por qué no hiciste nada porque recordara?-Reprocho Saana solloza mientras lo abrazaba con todas sus fuerzas. 
-Jaja, era algo fastidioso, tenías novio-Respondió Sebastián abrasándola también. – La vida es extraña. Saana aun sigues maldita.  
-¿Qué?- Lo miro aterrada. - ¿Qué quieres decir?
-Tu dios te eligió para ser la muerte. 

domingo, 13 de marzo de 2016

Demonios internos- Capitulo 7.

Linda, valiente, inteligente y mañosa. 

Ha pasado un mes desde que soy parte del Taller de Teatro de esta universidad. Los entrenamientos eran duros todos parecían tener un físico muy destacado aunque, no lo aparentaran, me sentía como una inútil pero, Linda me decía que era por ser la nueva. 
La más antigua era Lisbeth, quien ha vivido 9 años con Vladimir, él es un demonio, no envejece, conserva la misma apariencia siempre y resulta que esta es su 3 carrera profesional. Luego le seguía Enrique quien aparentaba ser el más cercado a Vladimir, según escuche él lo conoció hace 2 años, luego estaba Linda quien lo conocía hace un año y medio y finalmente la pareja Omar y Tamara que lo conocían hace 6 meses.
Si bien he mejorado, no es suficiente todos destacan en algo y yo soy una buena para nada. Recordaba que mi papá insistió que haga Sanda como él, pero el boxeo chino no era lo mío. De hecho el Taulo me gustaba pero, era danzar.
-Relájate…
-Vladimir…-Susurre, en  saludo mientras se sentaba a mi lado. A veces consideraba si leía mi mente o solo llegaba en el momento preciso. 
En ese mes trascurrido, se rumoreaba nuestra supuesta relación, ya que solíamos a conversar mucho, de hecho era agradable que estudiáramos lo mismo, incluso me fastidiaba pero, bueno era imposible, el taller de teatro se hizo aún más misterioso ya, que la zorra se unió. 
Bryan nunca más me dirigió la palabra, aun no entiendo muchas cosas pero hago mi mejor esfuerzo, con el tiempo fue fácil asimilar lo ocurrido conmigo. 
-Es un día agradable. –Comento.
-Jaja, esa es la manera en que le dices a una chica “¿Quieres ir al parque conmigo’” –Bromee, ya había terminado la clase de Lenguaje Audiovisual y teníamos unos minutos antes de la próxima clase–¡Es muy demonio! Jaja.
-He salido con mejores -Su nivel de arrogancia era impresionante –Tendrás en honor de estar en el parque, conmigo y que use tus piernas de almohada.
-¿Perdón, mis piernas de almohada? Jaja. –Debía admitir que me llevaba muy con él, era divertido. Desde que me uní a ellos me sentía muy bien, aunque solo seamos compañeros me sentía feliz –Si me prestas tu auto….
-¡No!- Casi grito –No te dejare tocar a Yossy.
Sí, es lo que piensan. El nombre de su auto es Yossy. Aunque estaba comprobado que era un demonio, era más humano que cualquiera. De hecho solía conversar a menudo con Enrique y me imagino que no hablaban de religión.  
Salimos de la clase, como de costumbre me llevaba del brazo, aparte de Lisbeth era la única con quien lo hacía, la razón fue que me dio fue que estábamos en la misma aula y era parte de su caballerosidad y la razón de Linda fue…
Estábamos en el baño, en la enorme bañera de Vladimir,  bañándonos juntas, ya que ella estaba interesada en el estilo de baño japonés, estaba segura que era por los animes. Fue, entonces que lo dijo.
-Después de Lisbeth eres la que mejor se lleva con él- Comento mientras, me lavaba la espalda 
-Jaja, no creo. Solo me molesta, parece que disfrutara haciéndome sufrir. 
-Eso crees tú…-Dijo abrazándome, pude sentir los pezones de sus senos en mi espalda, eso me perturbaba mucho –Pero imagínalo, una bella historia el poderoso demonio que callo enamorado de la belleza de una hermosa chica…Un amor prohibido lleno de pasión. Mejor que Fallen o Crepúsculo. 
-¡Estás Loca! –Grite levantándome, realmente sentí mucho terror, me estaba seduciendo o acosando, pero era mucho más promiscua que las proporciones de los cerdos en las calles. ¿Linda era lesbiana?-No, eso no puede ser…
-Jaja. -Rio levantándose, tenía un cuerpo bonito pero con algunos golpes, viejas marcas, pude ver toda una historia reflejada en su cuerpo –Realmente eres interesante. –Comento acercándome –Intenta enamorar al demonio. –Me susurro mientras yo le daba la espalda. 
-Jaja, inténtalo –Dijo riendo, yo estaba aterrada – Tienes un cuerpo muy bonito –Agrego, sobando mis senos nuevamente, esta maldita pervertida. 
Justo antes de golpearla la puerta se abrió, era Enrique que entraba con un periódico en mano. Nunca me había sentido tan avergonzada. 
-Pero, que demo….-Dijo sorprendido, mientras se tapaba los ojos. Cosa que me sorprendió – ¡Maldición el baño es para cagar no para que se mañoseen! 
-Vaya, vaya de verdad confirmo mis sospechas –Respondió Linda sin tapase, yo ya tenía la toalla pero, para ella estar con las tetas al aire, parecía lo más normal-¡Eres gay! ¡Quieres que Vladimir te la meta! 
-¿Qué? –Grito Enrique, sin abrir los ojos – ¡Chibola agrandada! Te das de perra y eres más sana que Santa Rosa de Lima 
-¡Oye!- Grito Linda sonrojándose, curiosamente se tapó con la toalla luego de ese comentario sacrilegito – ¡Tú también lo eres!-Realmente parecía que le afecto lo que le dijo Enrique.
-A mí no me molesta serlo –Respondió con él una sonrisa – ¡Chibola pava!
Ese día me di cuenta que ellos se gustaban y que uno de los requisitos para ser salvada por Vladimir era ser virgen, o eso parecía. 
Luego de regresar al planeta Tierra desde el mundo de mis recuerdos, ya había llegado al parque que estaba en la Universidad. Vladimir había traído algo de comer Linda había preparado que luego fue votado y reemplazado por algo que hizo Lisbeth. Ella si cocinaba muy bien a comparación de la monstruosidad que me dio Linda la primera vez que estuve en la casa casi mansión de Vladimir.
Él se hecho bajo el árbol mientras yo me sentaba a su lado, rápidamente las miradas se dirigieron hacia nosotros, lo ignore ya era casi costumbre, teníamos 15 minutos antes de ir al taller de teatro, no entraríamos a Teoría de Comunicación. Saqué uno de los tapers, era una comida sencilla, algunas cuantas frituras y ensalada pero en manos de Lisbeth era uno de los más deliciosos platillos.
-Tenemos 15 minutos -Dijo mientras se acomodaba en mis piernas, “hoy me llevo su auto”, pensé con una sonrisa. Recordé que desde que llegue nunca había tenido la oportunidad de preguntarle  sobre mis dudas, ya que Linda y los otros habían aclarado mis dudas, claro todos menos Lisbeth.
-¿Por qué haces esto?
-Este es un bonito lugar… 
-¿Eres una especie de héroe?
-No, solo soy un humilde demonio de buen corazón...
-¿Te estas burlando de mí?
-No, mucho. 
-¿De quién se te pego lo idiota?- Fruncí el ceño. 
-De ti. 
-¡Ya me arte! - Grite  y suspire, me recordaba a mi hermano, pero a él no le podía pegar -¿Crees que encajo en tu grupo de atletas? Soy una buena para nada. 
-Sí, Linda me comento que hacia danzas chinas. Deberías probarlo.  
-No me tengo confianza…
-Entonces, yo te la daré…-Me quede estática por un instante, eso fue tan extrañamente cálido –Bien se terminó el tiempo, vamos a al aula.
Fuimos al aula, pero nos topamos con el equipo de Futbol  de la facultad de Derecho. “De todas las personas de la Universidad ¿Por qué con él?”, pensé. Odiaba mi mala suerte. 
-¡Uy! Que tenemos aquí- Dijo uno de los estudiantes.
-La chica de la facultad de meretrices...
-¡Basta!-Dijo Giancarlo –No gasten palabras en ella, no lo vale.
-¿Tanto me odias?-Me atreví a preguntar. No debí hacerlo. 
-¿Odiarte? Jaja no te odio, odiarte seria decir que significas algo para mí –Explico con malicia –Tu para no eres más que la nada.
No tenía ninguna respuesta, realmente me había dolido lo que dijo pero, no iba llorar. Ya no era así, después de todo ahora podría decir que era fuerte. Tal vez no físicamente pero, mentalmente si
-Entonces, porque no me dejas en paz. Ahora tengo un novio que si confía en mí y no le importa mi físico- Respondí abrazando al demonio que sonreía, esperaba que no se moleste que lo use.
-Solo es un iluso más….
-Jaja-Rio. 
-¿Algún problema?-Grito un coordinador acercándose.
Aquí vamos de nuevo, ellos nos echarían la culpa y recibiríamos la regañada y sanción como siempre me pasaba. Ellos rápidamente como buitres rodearon al coordinador de piso exageraron todo mientras, Giancarlo se iba. A veces me preguntaba que le vi… 
-Sr Anderson, que explicación me puede dar. 
Luego de un rato muy incómodo llegamos al aula, como de costumbre se veía oscura, solo estaba Dominic leyendo un libro de literatura y Lisbeth descansado en una de las sillas. Esa niña solía pasar todo el día en esta aula y gozaba de un sinfín de lujos para su edad. Su celular era última generación, una consola de videojuegos portátil entra tantas cosas.   
-¿Y el resto?- Pregunto él. 
-La pareja están de aniversario, Enrique tiene examen y  bote a Linda por acosar a Lisbeth –Explico sin moverse el profesor, cambio la página y continúo con su lectura. 
-Bien, hagamos algo divertido. – Comento mirándome. – Dominic pásame las narices. 
Entonces note que algo raro iba pasar, Dominic dejo el libro y Lizbeth se levantó del asiento. Fuimos al medio del escenario, con sillas. Los vi ponerse las narices rojas y entregarme una a mí. No tenía intenciones de ser una payasa pero me explicaron que era Claun¸ y debía burlarme de mi misma, pero que podría hacer o de que burlar si era muy orgullosa para eso, entonces recordé.
-Los muchachos tienen retraso mental. 
-¿Cómo?- El coordinador parecía estar molesto.-Ya estas lo suficientemente grandes para este tipo de cosas. No están en el colegio. 
-Vámonos- Él me jalo de la mano. Y con una sonrisa me dijo- No debes dejar pisar, si la vida te dio la espalda tócale las nalgas.  
Reí mucho viendo a Vladimir y Dominic hacer el ridículo y mucho más de ver a la pobre Lizbeth taparse la boca para no soltar carcajadas, era ameno darme cuenta como los problemas se convertían en risas, como no se dejaban pisar y se burlaban de sí mismos. Uno bailaba mal, el otro cantaba peor pero ambos eran dichosos y nos hacían dichosas a nosotras. Entonces llego mi turno, me coloque la nariz con miedo y frente a ellos, me dijeron “Déjalo salir”, y pues llore como una frente a ellos. 
A los minutos siendo consolada, llego Linda. Me había humillado a mí misma; sin embargo, me sentía algo mejor, no sabía el motivo de mi tranquilidad pero, mi nariz roja estaba llena de moco y yo sumamente avergonzada.  
-¿Qué paso? –Pregunto Linda. 
-Nada –Respondió Vladimir levantándose junto a mí –El resto te lo dejo a ti.-Él se fue dejándome con Linda, Lizbeth lo siguió y Dominic tenía que dictar clases.
-Vamos te acompaño a tu casa – Me dijo Linda yo asentí y me fui con ella. Ella tenía un habitación algo cerca a mi casa, cuando me di cuenta de la hora era algo tarde mis clases habían acabado hace casi una hora.  
En el camino iba preocupada, el tema de la nariz y lo me dijeron mientras lloraba era que debía enfrentar ese miedo. Él dijo que me daría confianza pero enfrentándolo. No sabía qué hacer. 
-Tranquila todo estará bien…-Me dijo la chica de lentes de mi costado.
-Oye linda te puedo preguntar algo…-Ella asintió dándome consentimiento, lo dije -¿Cómo conociste a Vladimir?
-Vaya, te estabas demorando –Dijo sonriente y empezó su relato.
Yo solía tener un novio, él era gentil y bondadoso o al menos eso pensaba yo. Conocí a Vladimir gracias a él, ellos tenían un trabajo y el día que lo realizaron yo estuve presente. En ese tiempo Vladimir estaba de viaje en Cajamarca. 
Todo empezó cuando tenía 13 años, era un adolecente apenas, recuerdo bien que llamaba la atención por mi cuerpo, no gustaba de vestir polleras, de hecho siempre mostraba un poco demás. Pero, no solo llamaba la atención de alumnos, un profesor siempre me veía con deseo, yo lo ignoraba.
A los pocos meses después de notar su pequeño acoso se hizo más grande, yo le dije a mi papá lo que pasaba y él fue a encararlo. Hoy me arrepiento de hablar hablado ese día. Lo peor que podía pasarme era que me comprometa por él. Eran las 9 de la noche cuando recibí la noticia, el profesor había asesinado a mi papá, por mi culpa. Los crímenes en provincia siempre pasan desapercibidos pero tuve suerte esa vez. 
La policía lo capturo y encerró pero, mi padre ya no estaba, mi madre no pudo contenerlo su pobre y viejo corazón se desvaneció con el pasar de los años. Yo me quede con mis tíos fui adoptada por ellos y continúe con mi vida con esa carga de haber causado la muerte de mi padre. 
Con el pasar de los años, lo supere gracias a las terapias que recibía, ingrese a una Universidad y continúe con mi vida, esa vez estudiaba Derecho. En esa Universidad, me hice de un novio, joven y un mototaxista que se pagaba solo los estudios.  Un día iba con el de regreso cuando casi atropella a un limeñito, esos que usaban lentes de sol sin sol y que pregunta el porqué de todo. Él iba con un chico y una chica. Mi novio los llevo por San Miguel a modo de día turístico.
Ese día conocía Vladimir, Lizbeth y Enrique.  Pasaron unas semanas y cuando iba camino a la Universidad y subió al buz uno de esos vendedores ambulantes o aquellos que pedían ayuda por su miserable vida. 
-Sres. Pasajeros, yo he sido un hombre que sufrió mucho, me acusaron de un crimen que no cometí- Dijo el hombre, yo lo ignoraba –Hoy vengo venderles estos caramelos de limón…
El tipo se pasó por los asientos vendiendo y cuando llego a mí.
-Espinosa… ha pasado tiempo.
Esa voz hizo que me aterrara, alce la mirada aterrada era él ¡Estaba libre el maldito hijo de puta estaba libre!, él me sonrió y guiño un ojo mientras seguía su camino. Qué clase de injustica era esta. Esa noche llegue a casa acongojada, me metí a la ducha con ropa y deje caer el gua sobre mi tratando de olvidar pero todo estaba ahí.

A partir de ese él empezó sus acosos yo solo ignoraba mientras trataba de seguir, no  quería hablar, no quería que se repitiera la historia. No le conté nada a mi novia y seguía tranquila hasta que alguien me cogió del cuello y me pusieron un pañuelo en la cara que me dejo inocente.
Cuando recobre la conciencia estaba desnuda en una tina de agua y él me miraba con el mismo deseo de hace muchos años.
-Mi Linda, sí que le haces honor a tu nombre –Dijo tocando mis senos con su manos ocre, callosas y toscas. 
Cerré los ojos mientras las lágrimas caían, todo había término. “Lo siento papá.”, pensé. 
Un ruido fuerte se escuchó junto con un grito. Apenas abrí los ojos lo vi, era ese chico, tenía cadenas en sus manos y estaba vestido de manera extraña. Con las cadenas estaba ahorcándolo.
-Tranquilo…-Escuche esa voz, ya la había escuchado antes –Lisbeth ayúdala. 
Una chica se me acerco tapándome con una toalla. Al instante los reconocí eran los chicos de la moto. 
-Déjame acabarlo –Pidió el chico de las cadenas.
-No, este es mío Enrique…
Ese día fui salvada por Vladimir, a los días termine con mi novio e inicie los trámites de mi traslado de Universidad. Me mude a la capital con ellos, tratando de dejar el pasado atrás. Ese día me di cuenta que mi yo de antes había muerto y debía reencontrarme a mí misma. Aprendí que la muerte era una mujer hermosa y cruel. Que el amor no es una ilusión, sino una fuerza extraordinaria. El amor de mi taita me salvo. 
.
Luego de regresar a mi casa, después de la historia de Linda, estuve meditando que podría hacer para reencontrarme a mí misma.  Sin ideas solo pensando en lo fuerte que había sido Linda, valiente, inteligente y algo mañosa, ella se ganó mi admiración. Antes de dormir ese día eche un vistazo a la luna llena….
Observe a una mujer de cabello blanco, con unos hermoso ojos azules, era realmente hermosa tanto como la luna. 
-Terminamos…. –Dijo ese extraño payaso lentamente alzo su espada contra la cara de una chica enmascarada que solo pudo retroceder, mientras se rompía su máscara.
-Jaja, creo que te subestime –Le respondió quitándose lo que le quedaba de mascara, dejando caer su cabello largo y blanco...abre los ojos tan azules como el cielo. Creí que me volvía a enamorar de una chica. 
-Con esa mascara eres el demonio pero sin ella eres muy linda –Alago, y yo le daba la razón.   
Parecía un sueño despierta, tal vez alguna habilidad de Vladimir. No me sorprendía. Ya lo había visto antes pero, ahora entendía lo que necesitaba.  
-Una espada… 

domingo, 6 de marzo de 2016

Saana - Capitulo 9.

Desconocidos.

Con cansancio y nostalgia, mientras se bañaba en sudor en cada vuelta, Sebastián recordó sus tiempos de gloria. Cuando apenas entraba a la secundaria y su madre lo obligaba a practicar deporte. Era realmente pésimo para el futbol, básquet o alguna otra disciplina que implicara una pelota. 
Sin embargo, entre practicas descubrió el kung fu , el cual con el tiempo se convertiría en su pasión, tenía el talento para Taolu, pero demasiado encantado con Sanda o Sanshou.  
Un mes que pareció eterno paso rápidamente, Sebastián se alejó un poco del mundo y sus amigos dedicándose a entrenar con Demetri, él que se autodenomino demonio, con todo lo que había presenciado el último mes, ya no temía a lo desconocido y agradeció nunca llegar a ser ateo, porque de seguro sus amigos que si lo eran. Estarían depresivos. 
José aun trataba de ubicarlo. ¿Qué pasaba con la impostora? ¿Por qué parecía ser el único en notarlo? Además, de ser acosado por esas voces, que cada vez más diferenciaba una voz femenina en ellos. 
-Ten cuidado te va jalar el Pudge.-Diego lo saco de sus pensamientos, estaba jugando Dota en un internet, cerca de la casa de Diego, en el popular pasaje de la Universidad Nacional de Ingenieria. El MOBA , era popular en San Martin de Porres.  
-Ya hice rampage con el tarado ese – Respondió –“¿Sebastián, donde mierda estas?” , recordó nuevamente a su amigo perdido, sí que era un perro malagradecido, pensó. 
-Ya ganamos el Dota- Diego se acomodó los audífonos, mientras clickeaba, “Pronto yo are, rampage con todos ellos.”, pensó el chico Nacarino mientras celebra la precoz victoria del día. 
.
-Has desperdiciado un mes, en entrenamiento físico, ¿Cuándo piensas enseñarme algo de pelea?-Pregunto Sebastián muy cansado y fastidiado, durante un mes lo tenía corriendo como loco, en vez de entrenar para pelear más parecía pelear parecía entrenar para una maratón. 
-No me culpes de tu pésima condición física, empezaremos cuando estés listo-Respondió Demetri, desde su asiento en donde observaba a Sebastián correr. – Además el tercer puesto de la categoría adolecente del Torneo Metropolitano de Sanda en Lima debe saber pelear, ¿No?
-¡Maldición! -Grito Sebastián agotado- ¡Ya me retire de eso!  
-Si- Respondió algo aburrido de las quejas del chico. -¿Por qué no lo retomaste cuando terminaste? 
-Era una promesa. 
Mientras Sebastián continuaba su calentamiento que en un mes no había podido concluir, José se encontraba preocupado pues, su amigo no daba señales de vida desde  su pelea con Luis en la escuela y nadie sabía nada más de él. A un día de regresar todos a la escuela nuevamente después de un mes algo aburrido de vacaciones.  
-Este chico sí que era un desastre…. Al menos algo de resistencia habrá obtenido-Dijo a la nada el demoniaco Psiquiatra de Sebastián, apenas este se retiró de su casa.  
-Lo has hecho correr durante un mes entero, me parece poco coherente para ti…-Respondió una mujer que aparecía de la nada. Tez blanca, ojos negros, acompañados de una cabellera rubia desteñida y un cuerpo pequeño y delicado. 
-Micaela con el tiempo has perdido educación, es muy grosero entrar sin tocar- Dijo Demetri. 
-Lo tomaste muy pronto -Respondió con una sonrisa- Sebastián y Saana. Ellos son mis favoritos. 
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Al día siguiente era el primer día de clases del Reino de los Cielos, luego de las vacaciones de medio año, Sebastián no comento lo de su suspensión a sus padres sabiendo del castigo que le esperaría así que se puso el uniforme y salió pero fue a buscar Demetri para seguir con su entrenamiento. Por otro lado, en la escuela se daban los clásicos encuentros dramáticos de amigos que no se veían escasamente un mes y parecían años.   
-¡José!-Exclamo Raúl al ver a su amigo entrar a su aula. 
-Hola, ¿qué tal tus vacaciones? –Pregunto José, el chino le sonrió. 
-Bien, por fin termine One Piece y Fairy Tail- Comento orgulloso –Estoy al día en los 5 Shonen más importantes. 
-Por fin…. Yo veré Yu-gi-oh nuevamente –Respondió el chico pez acomódense en su sitio. 
-Por cierto José, Valeria me dijo que la busques apenas llegaras.
Martínez solo asintió y salió de su aula a buscar a su novia pero, antes decidió ir al baño sin darse cuenta paso por 4to A, volteando a ver queda boquiabierto. 
-¿Cuándo cambio tanto?-Pregunto a la nada siguiendo con su camino “¿Solo en un mes? Creo que me estoy volviendo loco” ,pensó mientras observaba a su amiga como una desconocida total. 
.
-¿Trajiste lo que te pedí?-Pregunto Demetri- Sera rápido.   
-Sí, aquí esta- Respondió Sebastián sacando de su mochila la Benihime que compro tiempo atrás. Recordó que ese día conoció a Saana de vista y su vida tomo ese rumbo, que en el fondo lo emocionaba. Sin darse cuenta ignoraba algo muy importante. La verdad es que todo en su momento también sueñan con ser héroes. 
-Veamos de que estas hecho.
Sin la más mínima compasión, Demetri golpeo en el estómago a su paciente, seguido de una patada al pecho lo tiro al suelo. De su saco una pequeña navaja, reluciente y sumamente punzante cual colmillo de un león hambriento. Sebastián logró defenderse con su Benihime del próximo corte y ponerse de pie; sin embargo, los ataques de Demetri era rápidos y muy certeros al nivel que no podía de desenvainar la katana por protegerse. “¿Un psiquiatra por el día y de noche, Kenshin Himura? ¿Qué otros secretos esconde?”, se cuestionó internamente.  
-Deja de ver tanto anime–Le respondió como cuando lo acosaba con esa voz demoniaca en la escuela, sin detenerse en sus ataques. Sus cortes eran parecidos al de un verdadero samurái.- Te está dañando el cerebro.  
-¿Cómo es que eres tan rápido?-Pregunto Sebastián retrocediendo más y más antes tan fuertes ataques. -¿Cómo hablas en mi mente? O mejor dicho la lees. 
-La vida es un sorbo de aire Sebastián. -Dijo Demetri deteniendo su ataque. – El limite esta en ti. En dejarte hundir por una decepción o levante y hacerte más fuerte. 
-¡Esto no es una de nuestra terapias!-Reclamo Sebastián cayendo agotado. “Mierda….”, se lamentó. 
-Tu corazón es débil - Explico Demetri envainando su katana – Careces de ambiciones, de esperanzas. La Srita. Carol no te arrebato tu vida, tu la tiraste al tacho solo – Continua dándole un descanso. -Sin importar lo que suceda, no dejes ir a la persona que es importante para ti. No escojas la muerte para protegerla. No importa lo que pase, debes vivir para protegerla- Explico con una sonrisa- ¿Ella es la verdadera culpable de lo que eres? O tu no pudiste protegerla. Moriste por ella y quedo desprotegida. 
-¡Silencio! – Grito - ¡Ella me traiciono! ¡Yo confié en ella!  ¡Le di todo!
-Y ahora tú no eres nada. – Lo miro fijamente antes de retirarse- Eres como Saana, pero ella puede recuperar su vida.
Sin darse cuenta la semana término llegando nuevamente el Lunes de mierda, después de un entrenamiento y enseñanzas, Sebastián regreso nuevamente a la escuela. Se negaba aceptar esas terapias hostiles que le daba su psiquiatra mientras entrenaban.  
El día era frio, el autobús apestaba más de lo habitual. El desodorante carecía en el transporte peruano y en el verano era mejor caminar. 
-Mierda, me pase de paradero, tendré que bajar en el puente –Dijo Sebastián al notar que se pasó de paradero en el bus. Ahora debería bajar en el pasaje de la Universidad Nacional de Ingeniería.  
Bajo del buz fastidiado, empezando mal el día, se dispuso a cruzar el puente para poder llegar a sus escuela después de una semana se suspensión y un mes de vacaciones. No tenía intenciones de llegar temprano, sus planas caligráficas de castigo ya las había escrito con anterioridad el día anterior.  
-¡Permiso, por favor!- Grito una chica corriendo que se tropezaba con él, cayendo ambos al piso. Él había reconocido la voz. “Esto debe ser una broma….ha cambiado tanto…pero es ella”, pensó él,  al observar a la chica
- Ten cuidado.-Fue frio, a pesar de su asombro, él era buen actor, por no decir buen mentiroso.   
-Lo siento mucho-Dijo ella levantándose y haciendo una reverencia siguió con su camino. Enigmática, sonriente. Y una completa desconocida.  
-No tienes que disculparte siempre Saana –Se dijo a si mismo Sebastián levantándose, sonriendo siguió yendo su camino a la escuela, no estaba apurado. Él y Saana harían planas por tardanza hoy. “No pensé que volverías tan rápido pero, como sospeche no recuerdas nada. Quizá será mejor así”, pensaba, entrando a la escuela.
Pasaron un par de horas, en las que se sintió un acosador pero, le resultaba bastante divertido ver a Saana preocupada en acabar su castigo, mientras él intentaba dibujarla, ya tenía el trabajo listo y no quería entrar a clases.   
Sebastián se dirigió a su aula aburrido, como de costumbre entro observando a todos que lo miraban como preguntándose ¿Qué hay con este? Era el primer día del Tercer Bimestre para él y además, de llegar tarde se saltaba casi 3 horas de clases.  
-Hey Sebastián aquí hay asiento-Le llamo esa voz cachacienta. “Justo a quien buscaba”, pensaba Sebastián sentándose junto a él.
-Buen día Diego. 
El día en su totalidad siguió aburrido para Sebastián pero, lo ignoraba sabiendo que todos sus días serian así.
Llego el receso esta vez no busco a sus amigos de siempre tan solo se quedó con Diego y Cecilia que conversaban de música. Diego era músico , amaba la música casi tanto como su madre. Tocaba guitarra, violín, trompeta y vaginas, eso último lo había hecho merecedor del Ceciliapunch.  
Pronto llego la salida el momento que esperaba salió dispuesto a seguir a Saana, pensando que Diego le haría algo. Durante ese mes de reencontrarse con el deporte físico y psíquico. Llego a la conclusión de que Diego era ese tipo. 
Ambos eran zurdos.
Ambos tenían aprecio por la música, el tipo que los ataco iba al estilo de Marilyn Manson.
Ambos conocían al hijo de puta, que se acostó con su novia. 
Ambos le decían Gianqui. 
Entre otras cosas, que se reducían a que simplemente le caía mal.  
-Oye Sebastián, ¿Estas bien?-Pregunto José cogiéndolo del hombro.  
-Horrible niño con cara de pez, no pasa nada- Respondió Sebastián sacudiéndose la cabeza-“Si realmente supieras….” 
-Dime ¿Qué está pasando con Saana? Parece no recordar nada y mira ahí está con un tipo de la mano, ¡Explícame Sebastián! –Exigió José 
“Como es que la recuerdas…. No tengo tiempo para ti”, se sombro bastante  Sebastián, al notar que Saana se iba sale tras ella dejando solo con la palabra en la boca a su amigo Martinez, recordó que Saana le dijo que tenía un novio antes del accidente y ahora estaba con alguien de la mano yendo a casa. Esto se tornaba interesante para él; sin embargo, se decepcionaba de sí misma. “¿Cómo me volví un acosador? a cierto un loco compañero de mi aula casi me mato a mí y a mi casi novia fantasma, pero si nota que la sigo será muy extraño pero no puedo confiarme”, pensaba, mientras seguía la pareja muy amorosa que no dejaba de besarse y acariciarse, “Esto es incómodo, bah” 
Las horas parecían meses y aun que se aferraba a lo imposible, él sabia lo bien que se siente cuando sus ojos encontraban esa vieja mirada valdría la pena seguir esperando. Aunque tal vez sería muy tarde  
.
-Hey Sebas, vamos a mi casa a la salida para meditar un poco –Ofrecio Diego muy aburrido en la clase de literatura “Quien diría que este tipo me caería tan bien.”, reconoció. 
Había pasado aproximadamente mes y medio del regreso a clases. En los cuales la vida escolar era tan escuálida como de rutina, clases, tareas, chismes y chacota. Semanas en las cuales Saana recuperaba su vida con su novio y familia, en las cuales Sebastián se había hecho amigo de Diego, en las que José dejo de escuchar las voces y semanas en las que la vida perdía su brillo característico desde que esa chica fue atropellada y las noches oscuras se volvieron doradas. 
-Me parece bien, estoy muy estresado- Respondió, recordando los gusto peculiares. Y como nuevamente se decepcionaba de si mismo. “Un atleta no fuma”, recordó a su viejo maestro de Sanda  y ahora conocía todo tipo de tabacos, cortesía de Diego.  “El cigarro hace más daño que el tabaco, chipi”
-Chicos, voy a participar en la noche de talentos del aniversario- Los interrumpió una muy contenta Cecilia, la joven estudiante era una chica muy guapa y Sebastián juraría que Diego le quería clavar el diente, como diría Yliana.   
-¿Participamos? –Pregunto Sebastián observando a Diego. Inconscientemente luego se dio cuenta de lo que había dicho.  
-Uhmmm no es mala idea, ya se nos ocurrirá algo –Respondió mientras la clase continua en su monotonía – Hay que decirle a los chipis.  
-¿Un baile?-Propone. – O eres muy chipi- Rio, mientras se burlaba del tamaño de su pene.  
-¿Qué es chipi?- Pregunta Cecilia.
-Las personas que tienen el miembro viril chiquito como Sebastián- El agraviado le dio un codazo- Y también están los chalones como yo que les mide más de 30.- Luego de las declaraciones del Sr. Nacarino, este recibió nuevamente un poderoso CeciliaPunch. 
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El resto del día transcurrió como cualquier otro, llegando la hora de salida. Entre un mar de alumnado que se moría por escapar de esa prisión académica, se hizo el anuncio oficial del itinerario de la semana de aniversario del Reino de Cielos. 
-Que aburrido la otra semana empieza la semana del aniversario- Comento Sebastián observando dicho itinerario.  
-Ni tanto, hay cosas entretenidas –Respondió José.  
-Y vamos a estar de vagos –Agrego Raúl. 
-Me cago en dios… ¿Habrá un concurso de cuentos? Es enserio son mariconadas chipis -Dijo Diego señalando en el itinerario –Por cierto me ocurrió algo muy gay. 
-Jaja, ya veremos cómo queda en la noche de talentos- Respondió -Si, en fin vamos – Sebastián despidiéndose de José y Raúl. 
-Estaremos en los videojuegos –Dijo José, mientras se iban “Acaso él también se olvidó de Saana, tendré que ir al hospital a observar que pasa realmente”, pensó. 
Sebastián se fue con Diego a su casa, mientras que Saana salía a esperar a su novio fuera de escuela detrás de ella estaban Karen y sus amigas, quienes aun le tenían cierto rencor a la oriental y su novio. 
Una vez dentro de la casa de Diego, los jóvenes subieron al 2do piso a un cuarto aparentemente vacío. Donde solían conversar y curiosamente donde su novia de aquel entonces se acostó con otro. 
-¿Gustas?-Pregunto Diego ofreciéndole un cigarro.  
-Esta vez no...-Respondió Sebastián sentándose en suelo. 
Conversaron muy tranquilos entre humo y colillas de cigarro hasta que Sebastián se paró observando una rara mascara en un estante. Entre tantas cosas curiosas y revistas porno. 
-Es una la mascaras del Joker-Dijo Diego al ver el interés de Sebastián.- Todos quedaron idiotas con el tipo que se murió.  
-Si no note, es de la película El Caballero de la Noche –Agrego Sebastián tomándola- Esta muy buena.   
-Si no estaba muy cara así que la compre, aunque no me gusta ahora –Respondió Diego sacándola del estante – Esa película es muy comercial y todos quieren ser el Guasón. 
-Me llama la atención.
-Es tuya llévatela.
-¿Es en serio?-Pregunto Sebastián dudoso y se la puso. 
-Si o ¿tú también quieres cartas Yu-gi-oh  como José  y Raúl? –Bromeo Diego, ya que el nuevamente había traído de moda ese juego entre los quintos. Sebastián asiente guardándola en su mochila pasa a retirarse, sale y se dirige a su casa muy tranquilo. Diego lo acompaña al paradero, uno nunca sabe cuándo los amigos de lo ajeno acosan y muy cerca al barrio más peligroso del distrito más valía prevenir que lamentar.  

“Todo es como si nunca hubiera pasado….nunca conocí a Saana, nunca me enamore... Nunca vi ese lado de Diego que intento nos, acaso solo soñé”, pensaba Sebastián caminando observa a Karen y a sus amigas “¿A quién siguen? Que están tramando esta vez” – Esas son…

-¿Son de 4to, no? – Cuestiono.- Ella es la flaca del Maldad.  
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-Amor, ¿qué estás pensando?-Pregunto el chico sonriéndole. 
-Siento que ignoro algo que era importante para mí, pero no sé qué es -Respondió Saana deprimida. “¿Qué es esta rara sensación?” 
-Ha pasado mucho pero al fin tus padres ya me han aceptado, ya nada nos separa…-Dijo el chico tratando de animarla, se acercó acortando la distancia entre sus labios- Te amo.  
-Sii, pero lamento haberlos asustado tanto todo lo que pasaron fue mi culpa –Dijo algo solloza, evito el beso, no se sentía bien. 
-Pero, gracias a Dios estas aquí y nada nos va separar, solo confía en mí – Dijo el chico abrasándola. Ella dibujo una sonrisa en sus labios. 
Continúan caminando mientras que por cosas de la vida una chica caminaba cerca de ahí observando a un grupo de chicas detrás de la pareja y detrás de ella a un chico que reconoció rápidamente. 
-¿Sebastián?- Se preguntó Carol acercándose a observar también. 
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“Y nuevamente soy un acosador… pero de Karen y sus amigas, demonios cada día me desconozco más”, pensaba Sebastián observando que de pronto se separan, Diego solo aguantaba la risa, “Encima vengo con Diego, que mierda”. – Amigo Diego, ¿Quieres hacer huevadas?- Consulto. 

-Puta chipi, no me fume a la tía María- Se sacó la mochila, sonriendo se colocó un pasamontañas que llevaba en la mochila. 
-Mierda…-“Ahora que hago si aparezco de la nada será muy sospechoso tampoco puedo crearle conflicto con su novio, Dios mío que marica me eh vuelto a mi cuando me ha importado quedar mal frente a otros”, pensaba Sebastián sacando de su mochila la máscara, “Pero si voy, ellos me reconocerán y buscaran” –Reflexiono un poco y luego -Nunca pensé que diría esto pero gracias Diego-Dijo.
-Ya chipi, esos huevones siempre me han llegado al pincho. 

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-Ya perdiste –Dijo un tipo junto a varios hombres acercándose a una pareja. 
-No tenemos nada-El chico escondió a Saana detrás de él. Ella comenzaba a dudar de su buena suerte, felizmente no había llevado su celular a escuela. 
-Ten cuidado Marco- Dijo Saana escondiéndose en él, “Esto se me hace muy familiar pero de donde”, pensaba mientras observada como se acercaban. 
Marco se lanza contra uno de los tipos, golpeándolo en la cara pero otro lo coge del cuello con una llave, el clásico cogoteo peruano, mientras que otro se acercaba a golpearlo. 
-¡Saana, Corre! –Grito Marco desesperado. De todas formas no extrañaría mucho su celular.  
Saana intenta correr pero también es atrapada y tocada por sus las asquerosas manos de esos tipos.
-Déjenla hijos de…. –Dijo Marco interrumpido al observar como Saana era rescatada. “¿Qué mierda eran ellos?”, se pregunto
-¡Quien te has creído concha de tu madre! –Grito uno de los tipos al ver a un sujeto con el mismo uniforme que Saana pero, una máscara de Joker que estaba golpeando al que cogió a Saana.
-Esa mirada…- Dijo Saana al observar sus ojos tras la máscara. 
Diego con el pasamontañas también ayudo a Marco, hace tiempo que ambos no peleaban y sentían una extraña adrenalina y eso que ambos estaban en sus casillas. 
-¿Qué me creo? –Respondió, “Soy el dueño del circo”, recordó - Tan solo un triste payaso que quiere vengarse del dueño del circo.  Inconscientemente Diego se atoro con saliva y recibió unos cuantos golpes. Eran 2 contra 5. 
Diego se recompuso algo avergonzado ante la burla de Sebastián. Los tipos comenzaron a rodearlos, entre ellos sacaron brillosas navajas. Pero pocos les importaban. 
Los delincuentes peruanos eran idiotas, sobre todo si eran de San Martin de Porras, típico intento de apuñalo. Nada como una patada a los huevos para que vayan al piso, así era como lo veía Diego tumbando a uno así. Y pisándole la entre pierna por si acaso. 
Sebastián golpeaba y pateaba, sin ninguna idea. No recordaba la última vez que peleo. Solo aquel accidente. “Ya no hagas eso, me lastima ver cómo te golpean”, recordó esas palabras y esas lágrimas de aquel entonces. Recordó el odio y al primer intento de corte, cogió ese brazo, se agacho y cual película de Karate Kid, lo levanto en peso y lo tiro al piso. Nacario lo vio y rio. 
A los minutos los otros dos se alejaron por completo. Ya que, Sebastian no dejaba al que golpeaba, su cara estaba completamente roja. Ya le había roto el labio, tal vez un diente, sus ojos estaban hinchados.
-Lo siento ya fue, por favor no me mates –Dijo el chico muy asustado, estaba demasiado adolorido, Diego detuvo a Sebastián, quien no podía controlarse la imagen de Carol y Gianqui, estaba en su mente, completamente desnudos y tirando. Una lagrima se le escapo y finalmente lo soltó.  
-¿Te orinaste? Jaja - Ríe Sebastián golpeando al tipo con una patada en la entre pierna, ya que Diego no lo soltaba el abrazo de oso. 
- Gracias….-Dijo Saana asustada viéndolo al chico irse. “Lo conozco, siento que si?” 
-Ya chipi, mucho por hoy.  
Ambos se alejaron rápidamente y guardaron su cubrecaras, pues con el uniforme del colegio, eso podía ameritar expulsión.   
-¿Son tus amigos?-Pregunto Marco abrasando a su novia.- Hoy en día hay cada loco.- Se refirió a Sebastián, estaba descontrolado golpeando al pobre pandillero.
“Porque siento estas punzadas en mi corazón, me siento aliviada pero porque me siento que él, es el chico del sueño”, pensaba Saana, ignorando a su novio. 
“Odio mucho verte pelear, siempre me asustas demasiado y me terminas haciendo llorar”, pensaba Carol siguiéndolo asombrada al ver el espectáculo que dio para salvar a Saana.- ¿Por qué esa chica es tan importante?- Se preguntó recordando que hace menos de un años, 6 meses tal vez. Él dijo que ella era el amor de su vida.  
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Al llegar a su casa Saana, entra a la sala viendo a Micaela, su antigua profesora conversar con sus padres. 
-Micaela Sensei, buenas tardes-Saludo Saana sentándose junto a ellos. 
 -Hola, ¿cómo has estado?-Pregunto Micaela sonriéndole. 
-Bien gracias a Dios, hace mucho tiempo que no la veía-Dijo Saana. 
-El tiempo es relativo, bueno debo irme deje el Dojo solo- Respondió Micaela levantándose. 
-Iré a visitarla en estos –Saana sonriente, observo que dejo una jaula -¿Es suyo el conejito?-Pregunto.
-No, es tuyo-Respondió abriendo la puerta. 
-Gracias, siempre quise uno-Respondió Saana sacando de la jaula al pequeño. 
-No lo compre yo, es un amigo tuyo que te lo regalo mientras aun dormías-Dijo Micaela guiñándole el ojo.
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