sábado, 26 de diciembre de 2015

Demonios internos- Capitulo 2

Los raros amantes del teatro.

Aún estaba confundida, me costaba un tanto creer que estaba en el misterioso taller de teatro de la Universidad, este grupo tenía muchas características muy misteriosas, es decir, no cualquier será unía. Había un examen escrito y psicológico, la mayoría de jóvenes en nuestra edad, somos actores frustrados y pues, el taller de teatro en un régimen dictatorial solo aceptaba los que cumplieran las características que ellos buscaban.
Dominic Vásquez Domínguez, el tutor del taller,  un profesor de artes escénica muy peculiar, lo conocí cuando aún era pequeña. Él era el hijo mayor del padrino y madrina de bodas de mis padres. Si no mal recuerdo el Sr. Demetri era un psiquiatra y su madre Micaela fue la que me enseño el taulu a mi papá.
-¿Estás bien?-Me preguntó la chica que me condujo al aula, aun no sabía su nombre, debía admitir que era linda .Su larga cabellera oscura amarrada en una coleta de caballo que permitía ver su largo y delicado cuello blanco   , su mirada era muy penetrante tras sus lentes tenía unos ojos celestes. A las modelos de aquellas novelas coreanas que solía ver. Su expresión era tan fina como la de una diosa -¿Aun estas nerviosa?-Pregunto nuevamente al no obtener mi respuesta.
-Sí, si estoy bien –Respondí observando el lugar, note un escenario en la parte posterior  con un telón rojo y una especia de pasarela hacia adelante. Era la primera vez que entraba a esa aula, note a una chica dormida en una de las sillas. Su cabello era negro también con un flequillo, parecía casi de m tamaño. Tenía puesto un jean azul oscuro y un polo rojo con un gato al medio, tenía cierto toque infantil mientras dormía.


-Mi nombre es Linda Espinosa de la facultad de Medicina –Dijo la chica de lentes presentándose .Ella llevaba un pantalón negro pegado y una camisa blanca, se le veía como toda una mujer de sociedad.- Tu eres Akemi, ¿Cierto?
- Akemi Gonzales, facultad de Comunicaciones  -Me presente sin dejar de observar el lugar, vi la mirada del tío Vladi  acercase .Él llevaba un polo blanco y un jean azul oscuro.
-Linda, ¿Cómo te va?- Preguntó casual ignorándome por completo, aun que estaba fastidiada, me ahorré los comentarios ya que. este homosexual me había rescatado de ese momento tan incómodo en el que me encontraba.
-Jaja, conociendo a tu nueva amiga –Respondía sacando la lengua en son de burla, parecía que ambos se tenían una buena comunicación “¿En qué me estaba metiendo?”, “¿El taller de los antisociales?”, paso por mi mente mientras los escuchaba aun incomoda. -Bueno Akemi, espero que seamos amigas, nos vemos –Dijo despidiéndose, me dio un beso en la mejilla mientras, salía del aula. ¿Amigas? Ok, esto me comenzaba a asustar se supone que era odiada por toda la facultad de Comunicación y los rumores en toda la Universidad se expandían ¿Por qué quería ser mi amiga?
-¿Te planeas inscribir? – Me pregunto Vladimir –Debes saber que el profesor es exigente.
-Ni muerta–Respondí con sutiliza mientras el dibujaba una sonrisa en su rostro. No sabía si agradecerle lo de hace un rato o no. Pues parecía no importarle –Gracias…-Susurre finalmente.
-Eres muy interesante, considera lo que te dije esta mañana, Gonzales –Comentó mientras, se marchaba rumbo con la chica que se encontraba descansando a escasos metros.
Sonríe hacia un lado y voltee buscando la puerta, no buscaba amigos y menos hombres por mas tendencias homosexuales que tuvieran. Esa chica, Linda, realmente parecía amable pero de seguro Vladimir le menciono sobre mi reputación, además, parecía que ambos estaban en planes.
-¿Planeas unirte Kemi?-Escuche su voz tan inconfundible. Era Dominic el encargo de ese taller. Tan solo mis amigos más cercanos me decían así .En pocas palabras nadie. Quise asentir pero, no.
-Me temo que no-Respondí tratando de evitar su mirada, el notaria que mis ojos aún estaba hinchados por la escena de hace unos instante y estaba segura que no duraría en contárselo a mis padres.- Además, dicen que eres muy exigente.
-Es lamentable, pero si te aminas encantado te recibiré  sin examen.
Camine fuera del aula, sentí un gran alivio a no ver a nadie a fuera de seguro era porque estaban en clases, revise mi horario y tenía Psicología, esa materia me aburría así que sin pensarlo me dirigí hacia los casilleros, tome mis cosas y salí de la Universidad .Pude notar a Linda junto a Enrique, otro chico del taller, estaban conversando de seguro ella le estaba chismoseando lo que ocurrido.
Típica chica cabeza hueca. De pronto, note que ella me alzo la mano despidiéndose. Me sentí un poco mal yo pensando de la peor manera de una chica que apenas conocía y me había ayudado mucho. Respondí con mi mano también y salí de la Universidad.
Ya no tenía tiempo para pensar en lo ocurrido con Giancarlo o en mi pequeña visita al taller más anarquista de toda la Universidad .No, ya no podía pensar más en eso tenía una sola cosa en que pensar nada más .Hacer pagar a Víctor todas sus humillaciones. Repentinamente los recuerdos regresaron a mí. Cosa que ya era fastidiosa.
Recordé con rencor cada día que era humillada por ese tipo.
- ¡Gorda! ¡Gorda! ¡Gorda! ¡Gorda! -Gritaba aquel adolecente de apariencia desagradable, era todo un delincuente juvenil. Pantalón jean roto y sucio, una camisa cuadros excesivamente grande, una gorra pico plano que no combinaba para nada con el resto del ropa.- ¡La cerda china quiere llorar!
-¡Cállate idiota!-Respondí.
- ¡Nadie te quiere!, ¡Nadie te quiere!, ¡Nadie te quiere!-Repetía una y otra vez provocando que me hirviera la sangre. Su reducido cerebro no le daba para pensar otra cosa.
-¡¡Cállate!!- Grite desesperada. Y mi reducido cerebro no podía dejar de hacerme llorar.  
-Jaja, es tu verdad nadie te quiere gorda asquerosa, hasta Giancarlo se avergüenza de ti.
No pude contenerme las lo empuje al suelo y empecé a jalarle el pelo, estaba molesta veía como mis lágrimas caían sobre él. Estaba molesta pero, él se defendió me hiso para atrás y me golpeo. De pronto vi a Giancarlo en ese lugar.
-Ayúdame…-Pedí, pero él me ignoro ¿Qué podía hacer una chica de 12 años? Si acusándolo al profesor, las mofas aumentaban.
-¡Ya basta! – Escuche gritar al profesor, me sentí segura por un momento- ¿Qué paso?-Exigió saber el instructor de disciplina.
-Ella me dijo que le gustaba, la rechace y se puso así –Explico con increíble cinismo. Como envidiaba esa facilidad de evitar problemas de ese tipo.
-¡Eso, no es cierto! –Grite.
-¿Qué paso, Giancarlo?-Le pregunto el instructor a él.
-Él le dijo que no le gustaba y se puso a llorar.
Ese bastardo, todos estaban contra mí, todos los hombres son unos idiotas. Unos estúpidos que abusan de los más debilites, tan solo se aprovechan de los demás no, no, no, no voy a creer más en la palabra de un hombre son asquerosos.
Ese recuerdo me basto para reponerme y recordar por que cambie, ellos todos son iguales cortados por la misma tijera .Me importa un carajo si me convierto en una zorra o una cualquiera .Yo me vengare. Yo los pondré en su lugar .Hare que deseen poseerme, que sean adictos a mí y los echare al tacho después. Ahí es donde debe estar toda la basura en un tacho.
-Esa soy yo-Me dije –La dulce y linda Akemi…..la zorra más grande de la facultad de Comunicaciones.
Los días pasaron rápidamente luego de ese día que entre a aquel taller, me sentía raramente atraída .En el fondo quería formar parte del pero, sabía que ese no era mi lugar, sin embargo, los observaba debes en cuando me daba un poco de envida saber que ellos tal vez me hubieran aceptado. Ya dejando de pensar en eso me concentre había llegado el día.
Mi cita con Víctor.
Era sábado de farra, cuando las parejas follan y los cazadores salen de fiesta,  exactamente las 4 p. m., yo estaba con el cabello suelto con un short blanco  que llegaba hasta la mitad de mis muslos y un polo negro manga corta, en mis brazos llevaba mis clásicas pulseras .Estaba un poco maquillada aunque sabía que sería fácil hacerlo caer, no debía confiarme. Mis zapatillas negras estaban reluciente, normalmente no las utilizaba ya que eran mis favoritas pero la ocasión lo ameritaba .Debía estar con mi armadura de pelea completa. Luego de unos minutos lo vi llegar .Él usaba un chavito negro y un polo rojo, bastante sencillo en fin no me importaba.
Luego de un rato de pasear y fingir que estaba encantaba con tan aburrida cita, note que no dejaba de verme los labios, “¡Qué asco!”, pensé. Se había atrevido a besarme, tuve que contenerme las ganas de vomitar, no podía dejar que se arruinada todo, pero no podía  evitar estar tan asqueada al sentir recorrer su lengua nauseabunda por mi boca. Por un instante, me sentí violaba, los movimientos obscenos de su lengua como si me penetraba me daban nauseas.
-Eres traviesa…-Comentó luego del beso, como todo un pseudogalán, gran conquistador y todo un seductor. Yo solo asentí fingiendo estar tímida , completamente enamorada. A veces sentía vergüenza de mí.  – Tengo que decirlo, has cambiado tanto, ahora te ves mejor estas más apetecible que antes –Dijo observándome el pecho. Lo evite con la mirada para que pensara que estaba avergonzada aunque no me faltaban ganas de golpearlo por hacer ese tipo de comentarios.
Recordé que cuando era menor no pensé que existiera algo peor que el bulling, pero, en las calles limeñas los varones son salvajes que solo piensan en sexo, hombres controlados por el intelecto superdesarrollado de sus penes. Víctor era una de esas pobres víctimas.
-En ese tiempo me gustabas mucho –Dije aun ocultando mi mirada.
-Si lo sabía, pero, en ese entonces eras una pelota-Me respondió bromeando, trate de aguantar la ira –Parecía un globo mal inflado, jajaja.
Mierda ,yo lo mato, este hijo de puta se estaba burlando de mi nuevamente ,respire profundo y antes que soltara alguna otra estupidez lo bese, aguante el asco .En fin mi venganza comenzaba.
Durante mi tiempo de cambie. Me decepcione mucho del sexo contrario. Pero, aprendí que son frágiles. Que unos cuernos, los hacen llorar. Que burlarse del tamaño de su amiguito, podían dejarle traumas irreparables. Y son bufones del circo, los barre caca de la sociedad, dispuestos a cumplir todos nuestros caprichos. Solo por un guiño.
Terminada esa estúpida cita ya era la novia de Víctor todo iba tal como lo planeaba, tan solo tenía que esperar.
Finalmente, era lunes ya casi todos sabían que éramos pareja. Todo está listo. En un plano subjetivo, debía humillarlo frente a muchas personas y hacerlo quedar como un bueno para nada incapaz. Seria sencillo, ellos son el sexo débil.
-Akemi, luces mal- Escuché alguien, era una chica. Salí de mis pensamientos, reconociéndola. Era Linda.
-Hola Linda –Saludé cordialmente, ella lucia feliz, además, me caía bien. Ella vestía un pantalón jean con una blusa de tirante y llevaba su cabello suelto. “¿A ella la acosaran?”, pensé algo intrigada. Era una chica guapa y vestirse como secretaria, incentiva a chicos, como carnada a peces, listos para ser comidos.
-Hola, bueno solo quería decirte-La interrumpí.
-No me importa. No somos ni amigas, ni nada. –Solté lo que pensaba no iba permitir que una desconocida cabeza hueca me diera consejos.
-Cuanta lastima. -Continuo hablando, se apenaba de mí. Eso me llenaba de rabia.  – Espero no te pase nada malo.

-Vete a la mierda. 

sábado, 19 de diciembre de 2015

Demonios internos- Capitulo 1

Solo buscando venganza

Era lunes de mierda, eran 7 pisos que subir sin ningún ascensor y era una Universidad estatal. Estaba entrando a la clase muy tranquila, como de costumbre algo agotada por ese bucle casi eterno de escaleras. Hoy tenía que presentar el trabajo de investigación de Filosofía contemporánea.
En país machista como en que vivía era normal que mientras caminara ya sea con falda, pantalón o hábito de monja. Siempre existía un desubicado silbando, gritando obscenidades. “¡Qué no le haría a ese culito!”, “¡Que rica estas!”, era lo habitual. Y ni siquiera tenía un gran cuerpo.  
-Akemi, buen día – Era una voz familiar, el único chico que no tenía en ese concepto. Él era gay, no admitía pero estaba segura que lo era. Al menos nunca lo vi mirar el culo a alguien.  
Akemi Gonzales Gutiérrez es mi nombre, estudio ciencias de la comunicación en la universidad, ya curso el 5to siglo. Tengo 19 años recién cumplidos .Me considero una chica guapa, tengo el cabello marrón y lacio, ojos verdes como los de mi madre. Mi madre tiene orígenes japoneses por lo que soy achinada y mi padre también apasionado por esa cultura me enseño danzas tao lung, que en realidad eran chinas pero, en fin. Nunca cuestiones a tus padres. A mí me pareció totalmente absurdo pero, no me pude oponer. Detesto a los hombres  en su totalidad, bueno a excepción de los homosexuales. En pocas palabras los uso para mi diversión.
-Buenos días Vladimir –Respondí al saludo cordialmente, este chico alto de cabellera oscura y larga, ojos marrones y tez clara era Vladimir Anderson, solo sabía que era un chico extranjero .Este chico era un misterio en toda la facultad pues, no socializaba con nadie a menos que se sea necesario. Si tenía la dicha que me saludara, como él lo decía, debía sentirme agradecida. Sí, claro. Ja.
-¿Tienes el USB?
-Lo olvide, lo siento. –Respondí  muy serena, me preguntaba si le molestaría. A veces era repudiable. Completamente apático con el resto, no era como si me interesada pero , siempre he odiado a las personas que ven a otras por debajo del hombro.
-Igual, planeaba jalar esta materia –Dijo en un tono burlón marchándose a su asiento. En mi apreciación personal es gay y uno muy pasivo.
Luego de mi pequeño encuentro con el tío Vladi, como solían decirle porque se pensaba era mafioso,  continúe dirigiéndome a mi sitio, me senté  en una carpeta individual. La mayoría de chicas de aula no me dirigen la palabra, supongo que será envidia .Sin embargo, a muchas las eh escuchado decirme puta. Aborrezco a las chicas que solo piensas que algún día encontraran a su príncipe azul. Y ellas aborrecen que sus novios me vean con ganas. A los peruanos les gusta el producto extranjero, escuche una vez en noticias. Seguro es por eso que la mayoría las prefiere chinitas, como solía decir mi ex.
Estaba de lo más tranquila esperando que comenzara la clase y note al tío Vladi junto a otro de los antisociales, ahora que pienso bien. Vladimir está en el taller de teatro junto a esos antisociales como él. Seguro era una secta gay.
El chico con el que conversaba era Enrique Martínez, él era de otra facultad pero, se conocieron en dicho taller o al menos eso creo. Pocos minutos después la profesora Rosa Rey entro al aula, Enrique se marchó y empezó la clase, Vladimir y yo no íbamos a presentar trabajo o al menos eso creía él .Yo tenía mi as bajo la manga listo.
-Anderson y Gonzales, su USB –Pidió la profesora, sonriéndole a Vladimir.  
Inmediatamente baje la mirada acostándome sobre mi sitio, note que llame la atención de Bryan, quien estaba enamorado de mí, era lindo pero, era hombre. Este chico al verme desesperada me pasó su USB por la parte inferior de la carpeta .Definitivamente, soy una excelente actriz, me levante de mi sito y me dirigí junto a Vladimir a entregar el trabajo. Él noto lo que hice sin embargo, solo rio mientras, la profesora recibía el USB.
-¡Muy bien chicos!- Dijo la profesora mientras regresaba a mi asiento, pude notar las miradas de desprecio de las  chicas del aula, jaja creo que causo algo de envidia, recuerdo bien que cuando entre el primer ciclo me apodaron “La belleza oriental”, son una tira de orangutanes aguantados.
-Me alegra haber podido ayudarte –Me dijo Bryan apenas me senté.
-Sí, muchas gracias de verdad te pasaste –Con un sonrisa coqueta –Pero, ¿Qué vas a presentar tú?
-Tranquila, ya veré que hago, todo sea por verte sonreír –La profesora lo llamaba, pobre casi me da pena pero, apenas recuerdo lo que son los hombres. Me empieza a dar asco.
Luego de terminada la clase caminé por la facultad con destino a la cafetería, por un momento pensé “¿Cómo sería mi vida universitaria si hubiera elegido otro camino?”, “¿Tal vez tendría un lindo novio?” o “¿Tendría muchas amigas como en el primer ciclo?” No, no las necesito, no necesito nada eso. Continúe mi camino de pronto note a ese chico, mi actual víctima, Víctor Rodríguez, curse con él secundaria es uno de los peores tipos que conocido.
Rodrigo era uno de mis compañeros de secundaria, uno de los peores que me apodaban “cerda”, “marrana”, “Botija”, entre tanto insultos crueles.
-Oye Akemi, ¿Estas bien?-Recordé a ese chico gentil que me consolaba, Giancarlo Díaz. Curiosamente mejor amigo de Rodrigo.
-Estoy harta….-Respondí solloza aquellas vez -¿Por qué a mí?
-Eres la más débil….-Me dijo mientras, me animaba con caras graciosas –Tu eres buena persona.
-Juro que un día me vengare de ellos.
-Recuerda al chavo, kemi….-Dijo con una linda sonrisa-La venganza es mala mata el alma y la envenena.- Una sonrisa agria se dibujó en mi rostro al recordar a ese lindo chico, Giancarlo, si tan solo no te hubieras dejado contaminar por los demás.
-Preciosa –Escuche a Víctor susurrarme al oído, este idiota logro arruinar el lindo recuerdo que tenía - ¿Cómo estás? ¿Lista para el sábado?- Me preguntó entusiasmado.
-Bien, si estoy muy emocionada –Respondí con mi linda sonrisa fingida, este chico, Víctor, era popular entre las chicas huecas de mi facultad y yo la zorra de la facultad había lanzado mis redes contra él. Las chicas de mi generación eran tan dramáticas -¿A dónde me vas a llevar?-Pregunte como si me importara mientras, no borraba mi estúpida sonrisa.-Jiji, es la emoción.
-No lose, pero será inolvidable gordita…..-Me quede estática por un instante –Jaja, sí que has cambiado Akemi y pensar que antes no podías usar ese tipo de short- Bromeo, este idiota ¿Cómo se atreve a hablarme así? Estaba hirviendo por dentro. Lo odio, odio, odio y no descansare hasta tenerlo a mi merced como al resto. A veces me sentía una Hitler.  
-Pero, ahora soy distinta-Aguantando mi ira, le saque la lengua para lucir coqueta .Era sencillo seducir a los hombros tan solo con una sonrisa pensaban “Ya la tengo desnuda en mi cama”, con una sacada de lengua “Me la chupara toda la noche” .Si son una tira de desadaptados, todos por igual –Ahora me gustas más….
-A mí también me gusta la nueva tu-Dijo acariciándome la mejilla con sus asquerosas manos- Bueno espero ansioso el sábado.
¡Qué asco! De todos los hombres Víctor era uno de los más retrasados, nauseabundos y ordinarios que había conocido. Realmente entre más chicos conozco más quiero a mi perro, todos los chicos por igual son unos cerdos. Incluso pensé en un tiempo ser lesbiana  pero, falle en mi inútil intento .De recordarlo me duele la cachetada que recibí por parte de mi ex amiga  ya que nunca más me dirigió la palabra.
-Me pregunto cómo no nota que lo ves con asco.
Volteé inmediatamente a ver quién había dicho eso pero solo vi a ese tío Vladi sonreír mientras, pedía algo en la cafetería.
-¿Asco? Él me gusta.
-Sí y mucho– Me respondió sin expresión alguna, de pronto frunció el ceño- El papel de zorra no te queda bien.  
-Pero, aun no hago nada –Dije fingiendo ser la desentendida –Solo saldré con un chico.
-Jaja-Rio. ¿Acaso se burlaba de mí? ¿Escucho lo que pensé? ¿Leía mi mente? No, no lo creo ya estoy pensando como hombre –Recuerda que aquí es común el feminicidio-Mientras tomaba la hamburguesa que pidió en la cafetería.
-Creo que estas celoso-Bromeé tratando de mostrarme tranquila, era raro que hablara tanto con Vladimir ¿Acaso enamore al el tío Vladi sin notarlo?-Si quieres podemos salir después…-Eso lo dije por vanidad, si bien no me gustaba la fama de zorra. El resto de chicas morirán al verme con él.
-jaja, tengo mejores cosas que hacer, pero gracias….
¿Me ha menospreciado? ¿Acaso ha dicho que tiene algo mejor que hacer? Hace más de un año que nadie me había negado una cita, este chico…no hay más explicaciones .Tiene que ser gay, definitivamente es un homosexual pero no me rendiré lo are caer después de todo es hombre. Incluso Fleicher, la más pasiva de la facultad me beso ebria.
Camine de regreso al aula, aun que quería ser sorda al menos por ese instante no pude evitar escuchar.
-Mirra es la zorra esa… su nombre es Akemi.- Como odiaba a José López, el activo de Fleicher.
-La otra vez la vieron entrando a un hotel con 4 chicos.- “Soy virgen idiotas”, pensé.

-Su nombre significa meretriz en chino. – “Tu nombres significa hermosa, mi hermosa bebe”, recordé palabras de mi madre cuando era niña. A veces deseas ser fuerte todo el tiempo pero, simplemente no puedes.
No son más que estúpidas, no me afectara lo que digan un grupo de cabezas huecas como ellas, no puedo permitirme estar afligida por simples palabras. No me puede afectar lo que diga alguien que ha tenido más penes en culo que culos en los que ha metido.
-¡Perra!- Escuche el grito, esa voz me era demasiado familiar .Era Giancarlo que también estudiaba en la misma universidad que yo pero en otra facultad. Me contuve y seguí adelante. Él era mi primer amor y al primero que falle.
-No es más que una zorra….-Escuche a sus amigos comentar mientras, trataba de mantenerme en equilibro, no, no pueden afectarme las palabras ya nos más. En ese instante mis recuerdos me traicionaron.
Era apenas mi primer ciclo en la universidad, era una chica distinta en ese tiempo luego de terminada secundaria me prometí a mí misma ya no ser la chica estúpida de antes, cambie tanto físicamente como mentalmente. Ya no era una ingenua nunca más permitiría que un hombre jugara con mis sentimientos se burlara de mí. En ese tiempo descubrí que las chicas lindas sufrían algo peor que el bulling. Acoso.
Yo solía ser una chica introvertida, víctima de burlas ya que, era gorda e inocente, nunca me defendí, recuerdo esas noches en las que lloraba que viniera alguien a salvarme, rogaba por salir de ese infierno. Los odios a todos.
-Me gustas…-Me dijo el, el único amigo que me defendía.
-Y tú a mi…-Respondió conteniendo las lágrimas de la emoción.
Estaba perdidamente enamorada de Giancarlo, él era mi héroe el que me salvaría de ese infierno.
-Lo siento pero, me avergüenzas
En ese instante mi corazón se rompió, él también se burló de mí, de cómo era. Él y Rodrigo no dejaban de burlarse de mí. Necesitaba vengarme de ellos.
-Ya no me das la cara- Escuche su voz, regrese a la realidad, las lágrimas me habían traicionado mientras recordaba y él estaba hay frente a mí.
-Giancarlo…-No pude vocalizar con facilidad. Vi aproximarse a uno de los jefes de piso de la universidad también.
-Eres una…-Dijo con odio en su mirada pero en ese instante la puerta de uno de los salones se abrió.
-Oh Akemi estabas demorando-Dijo Vladimir, ese era el salón del Taller de Teatro-Por favor pasa se nos hace tarde.
En instante me quede estática ¿Acaso ese homosexual me había salvado? No puede ni siquiera moverme tan solo asentí levemente. En ese momento llego el jefe de piso hacia donde estábamos.  
-Perra –Escuche completar su frase a Giancarlo.
-Ven, pasa ya es tarde empezar con los ensayos –Dijo una chica de cabellera negra azulada amarrada en una cola de caballo, también llevaba lentes puesto. Mientras me jalaba hacia el salón.
-¿Qué es lo que está pasando?- Pregunto el encargado.
-Él Sr. Aquí presente, está acosando a una alumna.
-Pobre idiota –Dijo el mientras se marchaba- Me das pena, has caído también en las garras de esa zorra.
-¡Un momento Sr.!- Lo detuvo el encargado, ante la acusación del tío Vladi. - ¿Qué es lo que está pasando?
-Pues, está muy claro- Vladimir sonrio mientras, Giancarlo se enojaba aún más.- El joven está llamando zorra a la señorita, lo cual es un falta de respeto.
-¿Señorita?- No entendía que le daba más ira la sonría de Vladimir, o el hecho infantil que lo haga acusado. Entonces, lo note.
- Señor- Hablo el encargado.- Le pido por favor se retire, son exclusivos para los miembros. Y si va estar faltándole el respeto es mejor se retire.

Si bien no había hecho nada el encargado de piso. Por ese momento me sentí a salvo y aún más dichosa no podía ser. De verlo tan frustrado, no tanto como yo me sentí aquellas vez. Pero , mi venganza contra él ya había terminado hace mucho. 

martes, 15 de diciembre de 2015

Saana - Capitulo 5

Otakutadas


Nuevamente un lunes de mierda, odiado por los estudiantes y alabado por algún erudito que si le gustara estudiar a esa edad. Sebastián motivado por amenazas de su madre había logrado llegar temprano y junto a Luis habían tenido el honor de abrir la puerta de salón. “Ese idiota”, de pronto escucho pero, ya se había hecho a la idea de que odiaba a todos y cada persona que conocía.
-¿Qué haces aquí?- Pregunto Sebastián, dejando su mochila en su asiento. Se acercó a Saana que estaba sentada en el escritorio del profesor. “Te acosa….”- Silencio.
-¿Cómo?- Saana se alarmo un poco al ver su gesto de fastidio, luego de que le hiciera un ademan con la mano de que ya no pasaba nada, saco un pequeña jaula que estaba bajo el escritorio- Yo, no tenía donde dejarla… -“¿Por qué no eres una chica normal? ¿Por qué traes el conejo a la escuela no lo pudiste dejar en tu casa?”, pensaba el chico realmente consternado. Esa chica carecía de lógica. “¿Acaso Saana significa chica carente de uso de razón en japonés?”
- ¿Cómo planees que lo cuide yo si también tengo clases?
Ella solo se avergonzó cual jitomate, mientras su cachaciento compañero Luis, trata y luchaba arduamente contra esa carcajada que amenazaba con salir. Sebastián solo asintió fastidiado, lo único más jodido que un llamado de atención era Jose en su labor de padre con una chica que apenas conocían. “Mándala a la mierda”, escucho y sin querer una sonrisa escapo de sus labios “¿Qué rayos le voy a decir al profesor cuando vea al conejo?- se preguntó sin contener la risa de esa extraña situación. En ese momento entraron Teresa seguida de Alina y Ricardo, sus compañeros de clases. Saana salió inmediatamente del aula, no quería fastidiar de nuevo a Gonzales con el tema de las relaciones.
-¡Qué lindo! ¿De quién es? ¿Cómo se llama?- Pregunto Teresa, típica chica tenia debilidad por los animales tiernos comenzó a intentar acariciar sus pelaje a través de la reja.
-Es mío, se llama Kitty- Respondió Sebastián algo avergonzado-“Si hay un dios…el me odia”
-Pero, Kitty es nombre de gato,  o ¿Es un conejo con complejo de gato?- Pregunto Teresa, aprovechándose del momento. Era el momento de vengarse de todas esas veces que había sido molestada por él. -  ¿Te daba pena dejar a tu conejito en casa solo? Eres una ternurita Sebas.
Sebastián se quedó mudo y algo atomatado al ver que entraba el profesor de literatura y cual curioso hámster se acercó.
-¿De quién es esa bola de pelo?- Pregunto el Prof. Del águila refiriéndose al conejo, dejo su maletín barato en el suelo y cogió la jaula.  
-¡De Sebastián!
-No sabía que te gustaran esa clase de animales, es algo femenino para ti- Dijo el hámster parlante, que dictaba literatura- Y ¿Cómo se llama?
-Kitty… ¡Y no es mío! ¡Es de Saana!- Trato de defenderse el joven pero solo empeorándolo.
El profesor parpadeo un par de veces para luego empezar a reírse.
-¿Qué? ¿Es su hijito?- Bromeo sin contenerse la risa. -Si quieres yo lo puedo cuidar, ya que está prohibido traer animales al colegio.
Sebastián asintió, el profesor tomo la jaula y se la llevo a su escritorio mientras el resto de alumnos entraban, Sebastián se quedó hablando con Yliana sobre varias novelas fanfiction. 
-A final, no importa cuántos fanfics Ichiruki hagan, Ichigo terminara con Orihime.
-¡Todos los que escribimos Fanfics sabemos que Ichiruki es lo mejor!- Grito Yliana ganándose la atención de todos. Cuando el chico pensó que no podía gritarlo más alto , no espero lo que paso a continuación.  
-¡Si! ¡Ichiruki es lo mejor!- Animó el Prof. Del águila subiendo en su escritorio. Definitivamente no era un profesor sino un payaso. Todo el salón se hundió en risas. “Siempre supe que era un payaso de quinta, Profesora Elizabeth… ¿Qué estará haciendo? ¿Por qué nos dejó con ese cuy con lentes?” La clase siguió tan divertida hasta el final, hasta empezó a salir junto con el conejo.
-Quién diría que el profesor también escribe fanfictions- Comento Yliana quien tenía varios fics en sus brazos escritos por el profesor, en lo que Sebastián lo seguía con la mirada, preocupado por su conejo- ¡Ichiruki es lo mejor!
-¡Sí que lo es!- Se escuchó la voz del profesor desde el pasillo.
 “Como           extraño          a          la         profesora       Elizabeth”, pensaba           Sebastián recargándose en su asiento. El tiempo se fue más rápido que una diva escapando de los paparazi, el timbre de receso sonó, salió de su aula encontrándose a Saana a fuera de salón. “Dios yo que te hice para que me hagas esto, ¿Por qué?”, pensaba considerando que ella vendría a ver a su pseudohijo.
¿Qué paso?- Preguntó.  
-Quería llevarme a Kitty- Respondió ella.
-Lo tiene el profesor Richard.
Ella asintió, aprovechando de encaminarse junto a él hacia la cafetería. Ambos llegaron, Saana le dio a Sebastián su bento diario, pero este era 3 veces más grande de lo usual.
-¿Por qué uno tan grande?- Pregunto Sebastián observando el paquete que era más grande que su cabeza-“Esta chica me quiere engordar…”, “Cuando seas gordo solo serás de ella”- ¡No!
-¿Que? Es para todos- Respondió ella con una sonrisa.  
Algo ya fastidiado buscaron donde sentarse, las escasas mesas de su escuela era demasiado fastidiosos sobre todo cuando ni las usaban para comer sino para platicar amenamente mientras otros comían parados, a algunos se les caía el mostrito , que consistía en chaufa y pollo broster.  
-¿Cómo se encuentra los papás?- Pregunto José.
-De verdad que hace una linda familia- Complemento Raúl, jodiendolo también. “No puede ser….”- pensaba Sebastián mientras sus amigos se mofaban cuales burgueses observando un bufón.
-¿A qué se refieren?- pregunto Saana sin entender, pues esa chica era sumamente despistada. Demasiado para ser humana. “Estas muerta”, escucho, un escalofrió recorrió su espalda. Al verla algo perturbada José la interrumpió.  
- A su conejigato.
-¿Qué les toco antes del receso?- pregunto Sebastián sabiendo la respuesta, solo busco cambiar el incómodo tema. “Ella es como Carol”- Lose.- Su mirada se tornó oscura.
-Si sabes, ¿Para qué preguntas huevon?- Respondió José, este ultimo le dio un golpe en el estómago por lo serio que se había tornado su amigo. 
-Lililiteraturaaaa - Canturreó Raúl.
Poco después bajo Valeria, mientras Sebastián le explicaba lo del conejigato, todos ellos se sentaron en una mesa próxima y Saana repartió el bento. Felizmente uno de los grupos que solo perdían el tiempo salieron antes a su aula y ellos tomaron el sitio.
-Bueno… hay que hablar de algo importante- Propuso José, intentando de imitar una suerte de liderazgo de su grupo. “En la trampa que me tendiste ayer”, pensaba Sebastián comiendo.  “En nosotros”, pensaba Valeria soñadoramente pues pronto cumplirían 5 meses de relación.
-¡¡Si mi amor!!
-¡Tobi es Obito!- Grito José poniéndose de pie y golpeando la mesa.- ¡Maldito Kishimoto siempre lo supe!
-¡No es cierto!- contradijo Sebastián quien no había leído el manga aun.-
Mierda es imposible, Tobi era Kagami... ¡Maldito spolier horrible niño con cara pez!
-¡¿Tobi es Obito?!- Se escuchó una voz detrás de ellos. Todos giraron para encontrase con el profesor con cara de perplejo, con la jaula de conejo en mano, rápidamente dejo al conejo en brazos de Saana y se sentó junto a ellos, sin permiso alguno pero, el tema era más importante. -¡Es imposible que Tobi sea Obito!- Exclamo el profesor- ¡No hay lógica en eso Sr. Martínez!
-¿Ve Naruto profe?- pregunto Raúl tan desconcertado, que no noto que la respuesta era demasiado obvia.  
-Claro pero, ¿Cómo es eso que Tobi es Obito?- Volvió a preguntar.- Si eso es un spoiler,  dese por jalado Sr. Martínez.
José empezó a explicar el manga, ligeramente preocupado mientras, Valeria y Saana jugaban con el conejo, la primera observaba al profesor más como un amigo que como una seria autoridad le ofreció un bento, Richard lo recibió muy gustoso en cuanto dio el primer bocado.
-¡Que delicioso!- Dio su veredicto el profesor empezando a comer muy rápido.
-¡Gracias Profesor!
-¡Serias una excelente esposa!- Dijo el profesor dejando su bento vacío sobre la mesa- ¡Que suerte tienes Sebastián!
La mirada de Sebastián cambio rápidamente además, de haberse terminado la comida soltaba comentarios incomodos. “Hijo de…”, pensaba n tratando de controlarse “Al menos ya no me aburro tanto” , sonrió suspirando ese hámster si daba algo de risa. “Te estas enamorando de Carol nuevamente, Saana solo se sonroja ante esto y desvía la mirada para no ver a Sebastián, quien estaba algo consternado.  
-Bien chicos ¿Han visto el manga de Bleach de hoy?- Pregunto el profesor sacando su laptop.

-No – Responde a una sola voz mientras el profesor entraba a submanga con el wi fi de la escuela. Todos los chicos observaban muy atentos el manga detrás del profesor mientras,  las chicas seguían con Kitty.
-Es muy linda –Comentaba Valeria asiéndole cariños. “Tu novio prefiere el juego que a ti… no te juntes con muertas”-¿Saana, quien está muerta?- Pregunto inconsciente tratando de ignorar que le dijeron eso de su novio.
-Sí, es muy linda y especial- Responde Saana abrazándola mientras tanto sonaba la campana de fin del receso- ¿Muerta?  
-¡El bankai de Yamamoto!- Exclamo emocionado Sebastián “Por fin el viejo” , se dijo asimismo , interrumpiendo la conversación de las chicas.
-Si, por fin pero, pobre Kempachi- Agrego José igual de emocionado.
-Si los 2 mangas han estado de lo mejor –Siguió Raúl. 

-Ya muchachos vayan a sus aulas –Respondió el profesor guardando su laptop.-Deben ir a sus clases, yo aún tengo clases en 4to piraña que diga B.  
-Profesor, por favor cuide mucho a Kitty –Dijo Saana entregándole a su conejita- No somos pirañas- Con un puchero defendió a su sección.  
-No hay problema Gutiérrez, solo es una pequeña broma –Respondió el profesor tomando al pequeño.
-Bueno ,hasta luego profe.
-Hasta luego chicos, y sigan con las otakutadas- -Respondió el profe sonriéndoles. “¿Otakutadas? qué clase de profesor es este….”,pensaba Sebastián regresando a su aula.  
El resto del día pasa muy rápido hasta tocar la campana de la salida mientras que una sorpresa se avecinaba. Saana sale junto a José y Raül esperando a Sebastián quien se estaba demorando.
-¡Oh mierda¡ –Dijo José quien parecía ver un fantasma –Esto no es bueno.
-¿Qué pasa?- Pregunta Saana preocupada. 
Saana estaba muy confundida no sabía que pasaba, José la había dejado acercándose a otra chica del aula de Valeria ,5to B, y Raúl entro a buscar a Sebastián .De pronto, José de acerca con la chica hacia Saana.
-Saana, ella es Rosa, ve con ella a buscar a Sebastián y que por nada salga –Dijo pero, era algo tarde .La chica era alta, tez blanca, cabello rubio de lentes, muy guapa. Era extranjera. Sebastián había salido ignorando a Raül observando fijamente a una chica que estaba en el parque también observándolo. 
-¿Quién es?- Pregunta Saana que seguía confundida. 
-Es Carol –Responde José observando cómo se acercaban.- La culpable de la personalidad de Sebastián. 
-Esto va terminar mal –Agregaba Luis que acaba de salir con Yliana.- Pobre Gonzales, es protagonista de una telenovela. La nueva y la ex se conocerán.   
Todos observan el encuentro que parecía de telenovela con un Sebastián bastante fastidiado y una Carol aparentemente tranquila, ambos llevaban casi 6 meses sin verse.
-Ese idiota, no creo que le afecte.
-Me preocupa, ella le dirá perdón y el estará ahí como un perro faldero -
Responde José negándose a irse, ante lo que dijo Rosa.
-Circulen, se enfadara peor si provocan escandalo- Agrego la aparentemente mejor amiga, aunque la chica pseudoriental nunca la había visto en ese mes que conoció a Sebas. José asiento llevándose a Saana, Valeria, Yliana, Luis y Raúl mientras, que Rosa observaba a Sebastián con Carol.
 -¿Cómo estará?- Pregunta Saana sentándose en otro parque junto a los chicos. 
-Él estará bien el problema es si hará algo de lo que se arrepienta –
Responde José. “¿Qué le ven a ese idiota?”- No, lo sé.   
-Tranquilos, Rosa es la única que lo hace entrar en razón –Responde Valeria recordando cuando eran buenos amigos.- Chicos hay algo que me preocupa.
-¿Qué?- Responden a un solo sonido.
-¿Alguien más ha estado escuchando voces?- Se sintió un silencio incomodo, el cual los envolvía mientras se miraban y Saana trataba de contener unas inexplicables lágrimas.
.
-¿Qué se supone que tengo que escuchar esta vez?- Pregunta Sebastián.
-No, vine por ti –Respondió su ex novia, Carol, era: Baja, delgada, su cabello era corto, marrón claro casi rubio con unos risos hermosos, sus ojos eran acaramelados, muy tierna aparentemente. – ¿Es que no puedo venir a mi antiguo colegio?
 -Jaja, buen punto –Sonrió con arrogancia -¿Buscas otro incauto? 
-Tu, sabes q-ue no quería que terminara así….-Bajo su mirada, ella estaba arrepentida como aquel bello poema del chavo del 8, así de cómica la veía Sebastián. -Quiero que seamos amigo nuevamente, me duele que no nos hablemos después de tanto….
-Sí, claro –Sebastián le dio la espalda, notando a Rosa acercarse –Lo debiste pensar antes de revolcarte con ese…
Sebastián continuo su camino, Rosa se le acerca y van de regreso. Escucho una pequeña maldición de Carol, ellos mantuvieron una relación de 18 meses que termino por la frialdad de uno y la traición de la otra. Ambos era demasiado jóvenes y en su pocas experiencia hicieron cosas de las que se arrepentirían y les costaron.  
-¿Te gusta Saana? Es menor –Comento Rosa- Eres un pedobear
-¿Eh?-Sebastián casi se tropieza ante el comentario -¿Todos me involucran con esa chica? Es realmente fastidioso…
-Engañaras a mucho pero a mí, no –Respondió dando un pequeño salto hacia adelante de el –A mi mirabas con los ojos, con los que ahora miras a ella….
-¿Saana y yo?- Se preguntó sin querer tropezó con una chica, ambos cayeron al suelo. Rosa solo rio, mientras Sebastián ayudaba a la susodicha. Rosa era la ex de Sebastián, su primera novia con la que simplemente no funcionaba de novios. Su amistad quedo al final; sin embargo, tenían peleas constantes y dejaban de hablar por temporadas.- ¿Estas bien?
-Ten más cuidado niño –Dijo la extraña chica, sus ojos eran azules como el cielo, achinados pero penetrantes y su cabello blanco como la nieva. Una chica muy linda.-Wooh, eres guapo….. ¿Cuál es tu nombre?
-Ehmmm, Sebastián Gonzales –Respondió, Rosa le dio un pequeño golpe sonriendo con malicia -¿Tu? – “Ten miedo de ella”, escucho.
-Yue Long, nos vemos niño….
Luego de una tarde muy larga, al lado de su mejor amiga, quien se esmeró en convencerlo de intentar algo con Saana .Finalmente llego a su casa, solo para visitar a su psicólogo.
-Que interesante –Comentó Demetri al escuchar lo que le explicaba Sebastián.
-No sé qué le ves de interesante… -Responde molesto Sebastián.
-Que ya no te quejas de monotonía y tu actitud con esa chica Saana- Dijo Demetri sonriendo.
-Jaja , crees que me importa , ya te lo dije no necesito de nadie más que de mi- Responde Sebastián.
-Aunque no te des cuenta has cambiado mucho desde nuestro primer encuentro- Agrega Demetri levantándose de su escritorio. 
-Soy el mismo de siempre…- Responde muy a la defensiva. 
-No te lo dijeron antes por lo que veo.
-¿A qué te refieres?
-Si tomas el riesgo de amar recuerda que también tomaras el riesgo de odiar…-Responde Demetri observándolo con una mirada muy penetrante.
-No sirve conmigo, hace tiempo tape mis oídos al amor ahora no me importa nadie más que yo… -Responde Sebastián saliendo tira de la puerta con fuerza.
-Eres muy necio para darte pero deberías fijarte en una chica, que no esté muerta o por morir…. La paciente de la habitación 408.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Espejo roto

Este cuento participo y fracaso en los Juego Florales 2015-2 de la Universidad Privada del Norte, bajo el seudónimo de T Wayne. 

Se levantó dichoso esa mañana, Fabricio Ponce, había tenido una noche inolvidable. Se encontraba tendido sobre la cama de aquel motel de mala muerte, barato, completamente desnudo y con una sonrisa triunfante. Hace apenas unos segundos su bella doncella se había retirado, su esposo la aguardaba temprano en la casa de amiga, no podía demorar.
“Increíble noche la de ayer”, recordaba aquellas bellas curvas, esa piel palida con abundante y esponjoso culo nívea también, que no quería dejar de nalguear. “Toda una diosa”, sonrió mientras comenzaba a cambiarse, no había tenido tanta acción desde hace meses, aunque él sintiera que fueron años.  A los minutos de terminar de vestirse, cogió la tarjeta con el número telefónico de Ariadna, su querida.   
Entonces, su sonrisa se esfumo.
Una noche aburrida, de esas en las que aún se pregunta, “¿Cómo es que te convencieron de salir esos idiotas?”. Pudo pasar una noche tranquila leyendo poemas de Jorge Pérez o algún otro de esos poetas que le fascinaban. Pero, no. Aceptó salir con esos amigos suyos, a los cuales curiosamente no soportaba, pero muy contradictoriamente como un gato que no cae de pie, aceptó.
Dejó a Melanie, su esposa, descansando en casa. Se cambió la ropa por algo más adecuado para salir, a sus 35 lunas no deseaba verse demasiado achiquillado. No lo hacía por querer llamar atención de alguna jovencita sino, tan solo porque no quería escuchar los gritos de su viejo amigo fishman, como le decía en la universidad. Claro que al final si los escucho. El camino hacia la despidida de soltero de su amigo comenzaba.
Con una camisa negra entallada, marcando la buena figura que aun tenia, salió. La vida de casado era jodidamente aburrida, realmente no esperaba mucho de su matrimonio pero, ¡Joder! Melanie  era una buena mujer. A pesar de los años lo apoyó en cada decisión y ni que decir lo buena estaba. Pero, como dice el prototipo de cada hombre “El placer está en la variedad”, ella no supo cómo mantener ese matrimonio para él.
Durante su época de enamorados, todo podía ser tan rosa como los cerezos japoneses pero, tal como los sakura solo eran momentáneos en ciertas estaciones. Incluso, por momentos llego a sentir que lo comprendía y eso fue positivo pero, fue demasiado lejos. Sabía que en el fondo aún no se arrepentía pero simplemente no esperaba que fuera así. Esperaba algo más de emoción, no solo sexo mañanero, sexo antes de dormir o desayunos con mamadas. Faltaba algo más.
Un par de horas después de llegar a la reunión, ya eran las 2 de la mañana y esa reunión había sido un desastre, era normal preocuparse por la fidelidad pero, eran extremos casi senderistas para no invitar una stripper y pena de muerte el no comprar nada de alcohol. Terminó saliendo con José, fishman, y David nuevamente, sin rumbo conocido.
José lo había convencido de no perder la noche, no tenía ganas de volver y aceptó. Llegaron a un bulevar de discotecas de los Olivos, para darse con la sorpresa de que cual quinceañeros sus compañeros no podían hablarle a mujeres sin tartamudear. Eso lo enfureció más.
-¡Ay qué noche!- Escuchó una voz familiar, no solo él, sus compañeros también lo notan. Esa voz irritante solo podía de ser de…
-Es Natalia...- Susurró José un poco aterrado. Nada más peligroso que una exnovia engañada y nunca terminada formalmente. Ahí estaba la pelirroja con un vestido azul, bien entallado a su cuerpo y estraple. Caminaba de lado en lado, peor que un pato, completamente borracha para ser exactos. Era admirable como seguía caminando con tacos a pesar de su estado. Parecía que acababa de salir de la disco Zeven.
Junto a ella caminaban dos chicas, sin pasar desapercibida esa pequeña amenaza, la hermana menor de Natalia, Miluska, que, ya no era tan pequeña. Lucía un cuerpo ya de una adolecente, Fabricio estaba más que seguro que no deberían dejarla a entrar a estos lugares. Además, estaba otra chica de la cual no tenía la más mínima idea de quien era. También caminaba tambaleándose y estaba ligeramente sonrojada.
-¡Oh Fabricio, tiempo sin verte hip! ¿Por qué no me dijiste que tenías un gemelo?- Pregunto casi apoyándose sobre él.
-No, no son gemelos Natalia. Sería un infierno con dos de ese tipo- Habló la desconocida, llamando bastante su atención. ¿Lo conocía?
-Estas picada. Entremos rápido que el aire les afectara- Recomendó la menor, siendo la más sensata- Sigues igual de sexy como te recordaba, Ponce.-Inmediatamente a Natalia se fue contra su exnovio aterrorizado.
Fabricio observó a la enigmática con una leve sonrisa, no le importaba su matrimonio a estas alturas. En más de una ocasión quiso destruirlo pero, no lo hacía porque simplemente sentía una enorme flojera de volver a comenzar. Estaba más que seguro que esos ruidos provenientes del baño o esas veces que Melanie  llegaba muy tarde era porque andaba con otro. Otro que no la decepcionara como él. Porque al igual que su matrimonio lo decepciono. A ella también.
Falló como esposo, al igual que ella como esposa. Ambos esperaban más del otro pero no lo consiguieron, como ya todo estaba a estas alturas les daba pereza destruir todo. ¿Qué harían con su hija? Hacerla sufrir un divorcio no era una opción. Habían avanzando demasiado como para volver a empezar.
Triste pero cierto, el matrimonio era más que una farsa. Entre dos personas que en un momento de euforia aceptan estar uno con el otro el resto de sus vidas tirando y compartiendo un pseudoamor inmortal. Pero, con el tiempo comienza notar sus defectos, empiezas a odiar cada cosa que amabas del otro , las mamadas ya no eran iguales, el sexo comenzaba a ser repetitivo, su primera hija la hizo perder el trasero que él amaba. Ambos se aburrieron del otro hasta el extremo de engañarse, gritarse e incluso odiarse. Porque la falacia que del odio al amor hay un solo paso. Es realmente al revés.
Pero eso ya no era problema esta noche.
-¡Fabrizio, José entren con nosotras!- Recomendó Natalia  – Estábamos solas, será muy divertido. Tú también David.
Aceptaron sin problema, tenían el dinero suficiente para pasarla bien un par de horas más por lo menos. Entraron rápidamente, fueron por algunos tragos. La música estaba exhibamente alta, tanto que el malhumorado de Ponce se comenzaba a irritar.  
- Fabrizio, ¿Me invitas un trago?-Te pregunto la menor, haciendo a un costado un mechón de cabello rebelde con los dedos.
- Son 20 años preso.
-Ya, soy mayor de edad- Dijo orgullosa buscando en su cartera algo, saco su billetera- Esta este es mi DNI.
Genial, ahora se daba cuenta de que era realmente muy viejo. Hizo a un lado a nena, por más que tuviera un DNI, si verdadero interés era otra persona. Ella está sentada muy tímida, será que la intimida o sabe que está en su límite de alcohol. Su imagen era similar a la de una diosa de cabello noche, vestido lila, con un escote leve, nada atrevido ni vulgar y unos hermosos ojos celestes jalados. Ese toque achinado le provoca aún más.
-¿Me quiere emborrachar, señor?
-Para nada- Se sentó a su lado mientras José bailaba con Natalia  y la menor del grupo le buscaba alguna gracia a David, después que la rechazaran. - ¿Cuál es su nombre?- Preguntó, noto su vaso vacío y una botella de wiskhy al lado.
-Ariadna, ¿Usted?
-Fabrizio – Tan social como siempre, no sabía cómo expresarle su interés por llevarla a su cama, tomó la botella y se sirvió un poco.
-¿Casado?- Pregunto sagas ella, notando su anillo. Él afirmo con la cabeza y también observo uno en el dedo de ella- Casada, tengo una pequeña niña. Pronto me divorciare.
-¿Por?- Pregunto.
-Lo odio.
-¿Por?- Repitió.
-No me hace sufrir. Me tildan de rara o de enferma. – Levanto una ceja intrigado mientras la escuchaba – En un comienzo me golpeaba, me humillada y eso me excitaba.
-Me engañaba- Agrego él extrañado al sentir cierta familiaridad – Mi hija tiene los ojos de su ex.
-¿Tú lo entiendes?- Ella se sorprendió también, tomo la botella del wiskhy también- Mi esposo me engañaba y eso me encantaba, en más de una ocasión lo grabe y vi ese video una y otra vez.- Se avergonzó, se sentía una enferma.  
-El dolor es adictivo – El alcohol no lo había hecho hablar de más, pero el dolor era lo que mantenía las relaciones intactas. El dolor, la infidelidad y ese odio alimentaban el placer y el amor. Siempre lo supo pero nunca lo admitió.  
-Cuando se lo dije me tildo de loca y me dejo. – Respondió – Es un hipócrita, los hombres se excitan aún más imaginando a sus parejas tirando con otros.
-Las mujeres adoran ser tratadas como perras. – Agregó- Es como si conversara…
-Con un espejo – Concluyo ella.- La palabra perra, es algo muy feo.  
No tenía ni una pisca de ganas de dar marcha atrás, además notó como lo observaba. Ese deseo era el mismo que él sentías. Ella bebió y le volviste a servir. Comenzó a reír, mientras bebían. Ella le contaba anécdotas de su vida, él solo asentías. Era increíble encontrar a alguien que entendiera lo que sentía de imaginar a Melanie con otro. El dolor era el mejor estimulante para un matrimonio echado perder.
-¡Bailemos Fabricio!- Parecía que se pasó la mano con whiky, ella no deja de reírse, comenzó fastidiarlo. La música no tiene ni algún sentido, siempre odio la electrónica. Solo eran un grupo de ruidos vulgarmente llamados canción. Pero comenzaba a disfrutarlo.


Ya era tarde, logró notar a  Miluska, Natalia  y José ya no estaban. David solo se tomaba la cabeza, parecía haber bebido mucho. En un giro muy tosco vio los ojos cerrados de Ariadna, la chica misteriosa que conoció esa noche lo besaba y asfixiaba con un lívido que no desde su noche de boda.  
Recordó lo bella que se veía Melanie el día de su boda, recordó cuando Ricardo se fue de viaje con ella. Definitivamente su mano, no le hubiera arruinado el cuerpo a su esposa. Fue ese desgraciado pensó.
El dolor era un placer hipócrita, que solo pocos disfrutaban a conciencia. Fabricio se excitaba de imaginar a su esposa con otro o incluso con muchos al mismo tiempo. Solo sabía que esa noche se tiraría a la perra en la que se vio reflejado en un espejo. Alguien que se excitaba de la misma forma que él.
Ambos se miraron en el hotel y antes de desvestirla, ella lo golpeo con el florero y él casi arrancándole el cabello le arrebato el vestido. Fueron dichosos lastimándose mientras famélicos se entraban al sexo.
Es cuando volvió en sí mismo y leyó la nota que le dejo a la mañana siguiente. Ese espejo en el cual se había visto reflejado estaba completamente roto y lo peor había sido que se rompió él también.  
Welcome to the Sidaworld , Darling”

-Sida no se escribe así chola de mierda. 

jueves, 3 de diciembre de 2015

Demonios internos - Prefacio.



Aquellos que han abandonado la esperanza ,solo pueden morir. Si renunciaste a ganar antes de empezar, solo perderás sin luchar.
-¿Eres un demonio….?-Pregunte completamente agotada, ya completamente sin fe en mi misma y sin fe en el mundo. Estaba tan confundida, mi vida dio un giro tan repentino,  drástico y cruel. Era tarde de brujas y el cielo naranja se iba convirtiendo en tinieblas, al igual mi alma. “¡Zorra!”, recordé esas palabras que ya no me afectaban, pero en ese entonces era completamente débil. “Estarás sola el resto de tu vida cerda….”-¡Cállense!-Estaba perdida en mis recuerdos ignorando a quien me observaba completamente desnuda, ensangrentada y completamente humillada , mientras que en mi mente recordaba a los estúpidos de mi colegio.
-Si–Dijo sacándome de mis pensamientos .Sus ojos marrones a los que estaba acostumbrada desaparecieron, sus ojos eran dorados con un ligero toque rojo carmesí como la sangre que me cubría, él era realmente aterrador –Te ves asustada. –Comento acercándose a mí, estaba petrificada del temor.-Algún día pagarías lo que hacías.
-No es justo….-No pude vocalizar bien mis palabras, mi voz se estaba rompiendo poco a poco como la poca dignidad que me quedaba mientras el demonio se reía -Yo no quería que pase esto….yo solo quería que sientan lo que yo-Estaba cabizbaja mientras él se sentaba de cunclillas en mi delante. Solo atine a cubrir mis partes intimidas.
-Eres interesante…
¿Un demonio? Realmente era demasiado difícil de entender, no sabía si lo decía para hacerme sentir mejor o me veía la cara de cojuda como ya mucho lo habían hecho .Todo eran crueles… estúpidos hombres que piensan con el pene en vez del cerebro ¿Por qué cuanto decidí vengarme pasaba esto? ¡Era demasiado injusto! Me sentí tan aterrada al recordar esos horribles momentos en aquella habitación, mi cuerpo estaba bañado en sangre me sentía sucia, asquerosa, tan pero tan vulnerable, indefensa y patética.
-Que patética soy.
La lluvia de dolor bajaba por mis mejillas, ligeramente ruborizada y frustrada. Él ni siquiera se inmutaba, solo me observaba como un animal curioso de algún Zoo. Sentí unos brazos que me tomaban, abrí los ojos abruptamente y él me llevaba en sus brazos, no sabía a donde pero ya ni siquiera eso me importaba. “Asesina”
 - He visto peores.
-Yo lo mate.
Nuevamente me sentía atormentaba por mis acciones, no recuerdo como todo se salió de control. Solo sabía que esa persona no volvería a casa. Él también había acabado con una vida frente a mis ojos y apenas le importaba. ¿Cómo podría vivir con ese peso sobre mí? Soy una asesina.
-La muerte es muy gentil, no debes de preocuparte. – Sonrió – Ahora también eres una demonia, querida Akemi.
-No soy un mounstro como tú, Vladimir.
-Demonio.