martes, 31 de julio de 2018

Conejo Negro - Capítulo 5

Tres gotas de sudor, dos de lagrimas y una seminal 

Rímac, Lima. 
14: 12, viernes 19 de Setiembre.
Sapos disecados, baba de rana, cabezas de puma, alas y patas de cóndor, eran tan solo algunas de las cosas que Allison había visto y adquirido en el mercado negro de la Parada, un mítico lugar de la capital que resaltaba por los roedores, basura, robos y desorden. Se había salteado clases para ir con la esperanza de encontrar pistas sobre lo que era en realidad.
Estaba desnuda y mojada sobre su cama, apenas había terminado de bañarse. Miraba fijamente su techo, había sido mucha impresión la que había tenido durante esa semana. Se sentía como una oveja a punto de canibalizar y convertirse en un lobo. Suspiró y vio su trabajo. Su asquerosamente religiosa tía tenía razón sobre ella. “Mi sobrina hace cosas horribles, esa chica tiene algo en la cabeza”, recordó. “¡No! ¡Estoy harta de cargar contigo!”, ahora la voz de su madre retumbaba en su mente. 
Los odiaba. Odiaba toda esa rama de su familia. 
Su familia estaba rota y ahora sentía que realmente los necesitaba. Su cuerpo estaba lleno de cicatrices, cada una de ella era una pelea de sus padres previa a su inminente separación, noches llorando, golpes por parte de su madre. “Nuestra madre hizo bien en dejarte con el fracasado de tu padre.”, le había dicho su medio hermano, el ultimo fin de semana que había podrido de su mente. 
-Supongo que algún día los convertiré en sapos y me los comeré… 
Se levantó de pronto.  No tenia ánimos para cambiarse o salir, dentro de un par de horas debía recoger a su hermano, David, del colegio. Su madre la había abandonado, Fabian la odiaba y David estaba limitado, aunque odiara decirlo. Eran ella y su padre contra el mundo. Era viernes nuevamente y se sentía agotada mentalmente. Entonces, su teléfono remeció su tocador. 
“¿Somos, Casona?”, leyó. Era el numero de la cosplayer con la que se había besado el fin de semana pasado. A todas sus inseguridades se le sumaba el echo que la chica que más adoraba, su amiga, estaba en una relación y otra que detestaba quería acostarse con ella. “¿O quieres venir a mi casa?”, otro mensaje insistió. 
-No puedo ir…- se dijo. – Rosa Rodas quiere comerme, un padre lunático quiere asesinarme, una cosplayer me quiere follar y odio todo en este momento…
“Lo lamento, soy una chica de penes”, respondió y apago el celular. Buscó un bluyín y alguna remera suelta, ya que no planeaba usar sostén.  Reviso sus impresiones. El antecedente histórico sobre brujas era muy desalentador y no quería delatar a Sin cara a pesar de lo ocurrido entre ellos. “¡No quieras verme la cara de imbécil!”, se avergonzó de recordarlo. 
No estaba ebria, pero había hecho un papelón en público digno de un borrachín, como una madre pegándole a un estudiante en una cabina de internet, porque su hijo se había salteado las clases para jugar. Felizmente nadie los había grabado y escapo. 
-Eres un imbécil…- dijo a la nada mientras se amarraba el cabello en una cola alta. 
Allison, en un descuido le había pateado la entrepierna y golpeado con un par de puñetes. Ni ella creía lo iracunda que se había vuelto en un instante, pero sentía que era culpa de aquel tipo que se hizo pasar por su amigo con otras intenciones. Una parte de ella deseaba que él fuera una suerte de admirador secreto, al menos un idiota mujeriego que se quiera acostar con ella. La realidad fantasiosa que le había tocado era más dolorosa que ello. Incluso considero engañare a si misma con él y ahora sentía asco de pensar que ese horrible rostro iba lamer su intimidad. 

Plaza Chabuca Granda, Lima. 
13: 30, lunes 15 de Setiembre.
Su mente se había nublado unos segundos. “¡Todo lo que yo siempre quise!”, escuchó y un terrible dolor en su cabeza empezó a palpitar desde un pequeño punzón a una fuerte jaqueca. Suspiró y alzó la mirada. Allison no entendía como su mente se sentía tan alterada ante tales palabras, dignas de un desquiciado que usaba mascaras para cubrir su rostro, pero recordaba la noche del fin de semana y ella lo había presenciado. 
Su realidad se había convertido una fantasía, una utopía de terror. Nunca le había tomado importancia a su don, ¿Por qué ahora parecía tan importante?, se preguntaba. Él sabía de ello y se acerco a ella. “Lo planeo.”, pensó. 
- ¿Eres idiota? - consultó. Su mirada se tornó furtiva, estaba molesta.
-Una Wicca no tiene poderes…- dijo, se cruzo de brazos antes de devolverle la mirada a través de su máscara. – Las Wicca son sensibles a la naturaleza y la entienden porque son parte de ella. Son lo más puro de la humanidad por ello son sensitivas ante la tentación del aquelarre. 
- Tú tienes poderes también y dijiste hace poco que no lo controlabas…- respondió - ¿Eres una bruja? 
-Desde hace dos años. – tomó su máscara con su mano izquierda, mientras cubría su rostro con la restante. – Somos sensibles a la fuerza de la naturaleza. Al aceptar el aquelarre, aceptamos al diablo en nosotros. Los poderes no son naturales, por ende nosotros tampoco lo somos. 
Un escalofrió recorrió el cuerpo de Allison como si un rayo que cayese y destrozara su cordura como un árbol en plena tormenta. Sus piernas temblaron y un retorcijón amenazo con evacuar su almuerzo. La mitad del rostro de Sin cara estaba podrida. El color era un verde espantoso y húmedo, como si una fruta podrida se tratase. Entre aquella asquerosidad, su plumo carecía de piel, era un pedazo de hueso al aire. 
Se cubrió la boca para evitar vomitar. Sus piernas y su lucidez flaqueaba. 
-No puede ser…
- Nuestra carne se pudre. - Sin cara reacomodo su máscara. – Vida eterna, dones sobrenaturales y poder a cambio de ser seres errantes que se alimentan de otros…Fuimos Wicca, todo lo que hagamos volverá multiplicado por tres. Es estúpido pero cierto. Cada acción nuestra conllevara siempre una consecuencia. 
- ¿Se comen a otros humanos? - Allison dio un par pasos hacia atrás. 
-Detente… 
-Tu…sabias quien era y por ello te acercaste a mi…- afirmó. Recordó viejos textos cuando investigaba sobre su don. “Una de las sociedades que más desarrollaron esta práctica fue la de los guaraníes, quienes lo practicaban con fines religiosos, bajo la creencia de que era una forma de adquirir ciertas capacidades y aptitudes de la víctima.”, decía Wikipedia en su momento. Juan Rincón, el desaparecido de la televisión había sido devorado por alguien más. - Quieres mi poder… 
-Deja el drama a un lado, conejo. – el tono se Sin cara se volvió serio. Como si un padre resondrara a su hija. – Si quisiera comerte lo hubiera hecho ayer. 
“Esa noche”, recordó. No era una parálisis de sueño, ni tampoco una pesadilla. Él estuvo en su habitación atormentándola bajo el nombre de Rosa Rodas. “No pueden morir…”, reflexionó. Aquello la aterraba, aquella bruja podía seguir viva. “Le agradas a la gran jefa”, le había dicho Sin cara hace apenas unos segundos. 
-Ayer André estuvo conmigo…- Suspiró y acortó la distancia entre ellos. – Dijiste que había alguien más interesada en mí y no dejas de hablar de Rosa Rodas. - lo tomó del cuello, pero él permanecía sereno. Sin cara era consciente de su posición. - No quieres comerme tu, quieres entregarme a ella.
-Allison…

Rímac, Lima. 
14: 45, viernes 19 de Setiembre.
Allison caminaba por las frías calles de un distrito que llevaba el título de patrimonio cultura, aunque resaltaba más por el peligro de sus avenidas. Llevaba consigo algunas de sus impresiones. No podía delatar al traidor y tampoco deseaba hacerle daño. Aquel día, después de llegar a su casa, furiosa se decidió a dibujarlo suicidándose como en un anime que había visto hace muchos años, pero sus dibujos no estaban al nivel de la caligrafía de aquel protagonista. Entonces su teléfono sonó nuevamente. Inmediatamente contesto, era Gabina.
- ¿Qué sucedió? - consultó Allison. 
-Me contaron que le pateaste los huevos a Sin cara. - dijo conteniendo la risa. - ¿Te intento besar muy pronto o te quiso llevar a un hotel?
-Algo parecido. - respondió cortante. Esa chica le daba muy mala espina. - ¿Es tu exnovio? 
-Éramos amigos de la infancia. - Allison se rascó la cabeza al oírla. - Oye, encontré a la tesista de La última bruja limeña. Iba entrevistarla mañana, pero pensé en consultarte ya que ambas estamos interesadas en el tema.
- No te preocupes. - interrumpió. - Encontré varios datos sobre la Villegas y enfocare mi tesis en eso.
- ¿La terrícola? - dijo.
-Los artistas y la prostitución durante el virreinato, es un buen tema.
-Es algo decepcionante, supongo que no me podré aprovechar de ti. - dijo riendo. – Sin cara me dijo que fueras a hacerte una limpia, que los hierbateros te pueden ayudar. 
- ¿Puedes meterle una patada? – dijo conteniendo la risa. – Nos vemos, Gabi.
Cortó. Gabina era una drogadicta como mucho de los chicos que conocía en la universidad, pero ella particularmente era la única que parecía siempre estar drogada. Si ni quiera Pietro, quien era uno de los principales proveedores de la universidad, parecía siempre estar ido como ella. 
A los minutos llegó al colegio, aún faltaban unos minutos para que la campana sonara y su hermano saliera. Miro hacia cielo gris y se imagino con un sombrero, sobre una escoba. “Me comprare un gato negro”, se dijo. Su papá siempre le repetirá que a mal tiempo debía tener una buena cara, ella no lo entendía al comienzo y pensé que se lo dijo porque era bonita.  Vio su brazo con nostalgia. 
Se había tatuado el nombre de su primer novio y ahora tenia a Frank, el conejo en su lugar. Retomó sus ojos, casi ninguna bruja en la historia se había salido con la suya y otras sonaban tan ficticias como para creer en ellas. No le molestaba la idea de tener un gato que hable, lamentablemente no había pruebas de que Sabrina, la bruja adolescente fuera real. 
-Y si fuera real su cara seria un vomito- comentó a la nada junto a madre que se acumulaban a su lado. Ya pronto saldrían. 
Se puso sus lentes y retomó. El antecedente era lamentable, Elly Kedward fue acusada de engañar a varios niños de su pueblo para sacarles sangre. Fue expulsada del pueblo, atada a una carretilla y empujada así a los bosques, donde, se supone, murió debido al invierno. Otra hoja hablaba sobre veinte personas ejecutadas y años después los jurados firmaron una confesión de error y suplicaron clemencia.
“Los hubieran convertido en sapos”, pensó. Consideraba que era torpe leer hechos históricos, pero era lo único que podía hacer. Cualquier bruja respetable que sobreviviera no tendría un antecedente como ese o quizás sí. Madame Blavatsky era ucraniana que desde pequeña mostró grandes dotes para la clarividencia, siendo consultada, incluso, por miembros de la realeza sobre sus asuntos privados y por la policía respecto a algunos delitos sin resolver. Viajó a varios países buscando más conocimientos y eventualmente desaparición.
-Ironías de la vida. - dijo bajando las hojas. – Su descendiente es la reconocida cosplayer Anna Reddei, quien es la viva imagen de su antepasado. ¿Coincidencia? No lo creo… jaja
Miro al frente, como si hubiera una cámara y fuera la protagonista de algún sitcom europeo y carcajeó. Algunas de las madres a su lado la miraron, pero a ella no le importo. Aquello le daba paz. 
A la media hora se encontraba rumbo a cada junto a su hermano. A la hora ya estaban almorzando. El tiempo volaba cuando uno se divertida, pero también lo hacia cuando uno más quería que no lo hiciese. “¿Somos, Casona?”, vibró su celular, entre mensajes de Kanako. Era Alita, quien la invitaba a salir esa noche. 
Realmente empezaba a considerarlo, sentía que pronto sufría una descompensación por estrés y por ella debía despejar su mente. Sutilmente Sin cara aún se mantenía en contacto con ella mediante Gabina. Ir con Alita de fiesta sonaba muy bien, pero ella estaría besuqueándose con su novio, de pronto perdió el hambre. La sangre del pollo mal cocinado le provoco náuseas y enrumbo hacia el baño. 
-Espero nos estés embarazada. - bromeo su padre. Ella le saco la lengua de regreso. – En la noche saldré con Alita. – anuncio antes de partir hacia su habitación. 
Alita tenía novio y ciertos complejos de coneja como ella. No estaba dispuesta tampoco a besuquearse o tirar con alguien que no conociera. Y mucho menos quería ir de nuevo a esa disco de mala muerte con olor a marihuana, ya tenía mucho con estudiar en una universidad donde lo respiraba a diario. “Eras muy grandes”, se dijo revisando su teléfono. “Tengo una sesión de fotos en mi casa”, “Si quieres tenemos una pijamada”, “Bueno, vaginamada”, leyó entre los siete mensajes que le había dejado.
-Bueno…- se dijo comenzando a teclear. “¿Dónde vives?”, escribió y dudando envió el mensaje. A los segundos obtuvo respuesta. “Ovalo de Miraflores. Las fotos de hoy son hot, ¿Me prestas tu mascara de conejo?” 
Sabia que se iba arrepentir de ir con ella, pero necesitaba relajarse y aunque se sonrojara de admitirlo. La verdad era que si le habían gustado el par de pelotas de silicona de la cosplayer. “¿La que llevaba en la casona? No me tomare fotos calata contigo”, respondió. “La del catálogo. No te preocupes, de verdad me gustas.”, leyó antes de recostarse en su cama.
-Yo solo quiero sexo casual. - se dijo hundiendo su cara sobre la almohada. - ¡Cierto! – se levantó y corrió hacia su escritorio. – Esta noche nada malo va a pasar…
Tomó un lápiz y reviso en celular fotos de Kanako. Era rápida en aquello, se sintió orgullosa de lo que había hecho. Eran ambas dentro de una tina y desnudas. Se aseguro disfrutar la noche y se puso así misma sobre las montañas ficticias que llamaba senos. Se rasco el trasero y pensó en reírse como un gordo mañoso, pero tomó otra hoja. 
Conocía perfectamente el cuerpo y cada detalle sobre Alita y no le tomó mucho dibujarla. La dibujó bailando con su novio, al que no recordaba así que dejo en blanco el rostro. “Perdóname, Alita”, se dijo y dibujo su celular en el suelo. Sabía de buena tinta que ella la llamaría durante la noche y era a quien menos quería ver. Mientras estuviera con su novio estaría bien.
-Sin cara diría que soy una idiota por esto. - dijo a la nada. - debo asegurar mi noche. No quiero saber de nadie hoy. 
Finalmente, en la última hoja comenzó a trazar. Suspiró y se maldijo no poder olvidar ese horrible rostro. Aquel brujo de asquerosa cara pasaría su noche haciendo mascaras y accidentalmente su celular caería una taza de café hibierno. 

San Juan de Miraflores, Lima. 
22: 17, viernes 19 de Setiembre.
El clima amenazaba con llorar y ella estaba ligeramente nerviosa. Algunos gatos del Parque Kennedy le hacían compañía. Lo único le agrada del distrito de Miraflores era aquel parte de gatos, el resto le parecía petulante. Estaba sentada en una banca esperando a Kanako y su fotógrafo. 
Vestía de negro porque a pesar de su buena figura se creía gorda. Su cabello estaba suelto y su mirada concentrada en los felinos que la acompañaban.
- ¡Hola! - escuchó. Ella vestía un short de bluyín corto, medias negras hasta las piernas, una camisa de hombre roja a cuadros abierta y un sostén deportivo. – vamos por André. - dijo dándole la mano.
- ¡Hola! – respondió y la siguió de inmediato. 
Se veía como una chica simple; es decir, no tan plástica como aparentaba. En realidad, se vestía como cualquier otaku a la que le haya vendido ropa antes y aquello la divertía. Allison considero dejar de juzgar libros por su portada, aquella prostituta otaku en realidad era una otaku cualquier que se había puesto senos y ganaba dinero vendiendo fotos de ello. Caminaron hasta atravesar el parque y una casa del fumador encontraron al fotógrafo. El rostro del muchacho se le hizo familiar a Allison. 
- ¿Así que están saliendo después de todo? - dijo el chico sonriendo. – Le quitaste la novia a Sin cara
-Jaja, podemos salir así los cuatro. - respondió Kanako; entonces, Allison notó que era el novio de Alita, quien estaba frente a ella. Quiso ignorar la mención del tipo de la cara podrida. 
- ¿No ibas a ir a la Casona con Alita? - preguntó. 
- ¿Alejandra? - repitió. - No, me dijo que iba ir con unas amigas y además me había comprometido con Liz. No te preocupes, yo iré a recogerla a las tres o cuatro. 
- ¿Liz? - se maldijo internamente. A veces era demasiado cabeza dura y aquello le hacía malas pasadas. Pudo estar con Alita aquella noche, pero eventualmente no llegaría a nada. Su padre siempre decía que por algo pasaban las cosas y suspiró. - ¿Te llamas Liz?
-Jaja, sí. Mi nombre es real es: Liz Salazar. – Junto las manos e hizo una referencia. -  Yoroshiku onegai shimasu.
- Jaja, ya lo hicieron antes otras clientas. – respondió Allison sin evitar sonreír. - Soy Allison Olaechea, doozo yoroshiku onegai shimasu.
-Jaja, no sabía que se decía eso. - Comentó André intentando no desencajar. - Soy André Arce. Yo roco onega chimaru…
Ambas soltaron una carcajada. 
Llegaron al departamento de Liz luego de 20 minutos caminando. Allison se puso cómoda mientras revisaba el lugar con la mirada, sigilosa para no parecer fijona. André armaba sus equipos en lo que su acompañante de esa noche se preparaba para la sesión.  Fuera de casa una tenue garua cubría la noche. 
-Matías no atacara a Alejandra. - comentó André sentándose sobre el sofá. 
La pared de Liz estaba cubierta por una tela blanca, había maquina de luz que Allison desconocía y la cámara estaba preparada. La única que faltaba era la estrella. 
- ¿Tú también estas podrido? - consultó. – Me preocupa que Sin cara quiera hacer algo. – mintió. No podía confiar en otro como ella, esta vez se aseguraría de memorizar su rostro.  
-No, solo las brujas se pudren. - respondió.- Yo me siento bien como Wicca, asi que no hay problema conmigo.
Quiso preguntarle más pero lamentablemente Liz salió de su habitación con baby doll color negro con transparencias.  Llevaba una tanga negra y una película de color azul. “¿Qué personaje se supone qué es?”, se preguntó mientras le entregaba la mascara.
-Los chicos que compran mis fotos no tienen interés por el cosplay. - dijo sonriendo. – Solo quieren mi cuerpo sin ropa, así que no me tengo que esforzar mucho.
-Lo sospechaba. - respondió Allison.
-Probablemente ni mi rostro les importe. - comentó.
- ¡Efectivamente! - agregó André. - La última sesión de Jessica Nigri fue en lentecería y con una mascara de pájaro. Nadie se quejo y hasta muchos comentarios decían que era de las mejores sesiones que hizo.
-Es decir, le dijeron fea. - dijo Allison. 
A los segundos Liz comenzó a posar y André fotografiaba. Allison sospechaba que ese par tenían encuentros de sexo casual en cada sesión. André era hombre y fotografías a una chica de grandes senos en ropa interior debía ser tentador. Tomó su celular y lo apagó. La noche había comenzado, como cantaría su padre en la ducha, era viernes sangriento. 

San Juan de Miraflores, Lima. 
02: 33, sábado 20 de Setiembre.
Parpadeo un par de veces antes de despertar. Su corazón latía a mil pero su mente no recordaba aquella pesadilla que la asechaba, solo conmemoraba lo que había pasado hace un par de horas. Miro a todos lados, seguía desnuda. Liz estaba a su lado baneando o al menos eso quería creer ella, ya que le perturbaba pensar que lo que tenia en la cara salió de ella. Robin, la gata de Liz, le estaba calentando los pies. 
- ¿Qué paso? – se dijo frotándose los ojos. Estaba sudando.
- ¿Estas bien? – murmuro su acompañante entre sueños. 
Se habían bañado, jugado y dormido juntas. Había sido una noche placentera para ambas, pero ella no podía dejar de sentir un nudo en el estómago. 
-Que desayunaremos lo mismo mañana. - le susurró al oído y busco levantarse. Era la primera chica de Liz y era su segunda vez con una chica también.
Llegó al baño y se miro al espejo. Por instante se imagino podrida y se auto golpeo. “Tonterías”, se dijo. No podía recordar su sueño. Sentada en el retrete tomó su celular y lo prendió. Lo dejó a un lado que vibrara todo lo que fuera a recepcionar durante el tiempo mientras se limpiaba. 
Kanako se había levantado también y estaba poniéndose ropa interior. La noche era fría y ya no compartían el calor corporal. Reviso los mensajes. “¿Qué has hecho, insensata?”, decía un numero desconocido. “El cara de vomito sabe lo que le hice”, pensó. 
- ¿Quieres hacerlo de nuevo para dormir más cómoda? – dijo con picardía, Liz. Allison sonrió. - Tienes una piel muy suave y cómoda. 
Ambas se dieron un suave pico de labios y se miraron. Liz se quitó la poca ropa que se había puesto y Allison por curiosidad abrió los mensajes de Alita. 18 llamadas perdidas visualizo antes de llegar a los textos.
“Estoy sola”, “Eres una pésima amiga”, “Creo que le seré infiel a André”, “Estoy muy ebria, te amo cojuda”, leyó sonriendo. Su amiga no iba cambiar y frente a ella tenia a una chica que parecía entenderla en la cama si quiera. Entonces, leyó: “¿Tu hermano se llamaba Fabian?”



Su mente se puso en blanco. Alejandra estaba tomando con su hermano. 
“Estoy con algunos de sus amigos y él”, “Soy una perra de lo peor acabo de besar a dos chicos, me iré a casa”, “Tu hermano es lindo. No me molestaría que seamos familia”, “ Adyunam”
- ¿Sucede algo? – preguntó Liz. 
- No…- respondió aun perpleja. - Un momento debo llamar a… 
El estrés la interrumpió y como un boxeador de un solo golpe la noqueo. Aquella noche mágica en realidad era una sangrienta. El auto corrector del teléfono de Alita le corregía la palabra “ayúdame”, por: “adyunam”
- ¡Allison!   

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4 comentarios:

  1. Me parece que estos problemas provienen del karma por haber estropeado el celular de Sin cara xdd
    Fuera bromas... Mierda, tenía que estar justo con su hermano! D:
    Y un ayúdame! D:

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    1. Le estropeó la cara a Sin cara xD
      Gracias por leerlo.

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  2. Que buen arranque de capítulo!
    De lleno se nota el resentimiento de tu personaje por conflictos, y abusos de diversa índole familiar. Sin Cara debe ser aterrador, un precio que debió pagar por adquirir poderes?
    Seguro que con Alita se le pasara muy bien ese estrés. Esta chica no sabe para dónde jalar.
    Liz creo tiene la razón, en esta clase de sesiones de lencería sexy y sensual, no creo que reparen en la belleza de su cara. Vaya tentación, no la pudo evitar. !Wow! que revoltillo de promiscuidad, y lo dejas en un reverendo misterio! pues genial te quedo, Gian. Comenzare a leer el primer capitulo, no importa me lleve tiempo, mientras posteas el siguiente.
    Abrazo!

    A propósito quién te hace los dibujos? Estan muy lindos.

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    1. Que gusto me ha dado tu comentario. Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer mi historia. Espero te guste como se desarollara.
      ¡Un fuerte abrazo!

      Los hace una amiga, se llama Maythe. Lamentablemente no tiene fanpage ni nada u.u
      Es una chica muy talentosa.

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