martes, 13 de marzo de 2018

Conejo Negro - Capítulo 4

Sangre cortada

Plaza Chabuca Granda, Lima. 
13: 18, lunes 15 de Setiembre.
Se encontraba sentada bajo la sombra desde hace unos 10 minutos, corría un viento ligero que refrescaba el ambiente caluroso. Tenía su cuaderno de dibujo en la mano y un lápiz también. Allison no había logrado procesar todo lo que había sucedido hace dos noches; además, durante los siguientes ocasos a su encuentro con Sin cara, había tenido pesadillas. Y la gota que llenaba el vaso y lo rebalsaba sin duda era el novio de Alita. Parecía un buen tipo, pero para ella era un idiota de lo peor. 
“Él es André, estudia medicina, tiene 23 años y es muy guapo”, dijo ella cuando se lo presentaba. André era un miraflorino alto, de tez clara y ojos claros. Durante aquella terrible noche lo vio besar a su amiga como si le intentará succionar el alma, sin contar las manos traviesas de ambos. Pero, eso no había sido lo peor. “¿Sin cara?, no me digas que…”, ambos acompañantes se conocían y si, él también tenía “habilidades especiales”, como ellos se referían a su poder. 
“El lunes venme a buscar a las tres de la tarde. Estaré en plaza Chabuca”, recordó sus palabras de aquella agitada noche. “Ahí te diré todo.”
Sin cara abusaba del factor misterioso. Incluso, le empezaba a caer mal. 
Alzó la mirada y vio a su amigo enmascarado atrayendo niños, escolares y algunas madres. Era la hora de salida de los colegios aledaños. “Acérquense, queridos. Pronto empezaremos”, resultaba que Sin cara no solo era un bicho raro, sino uno anticuado también. “Los lunes, miércoles y viernes cuento relatos en la plaza Chabuca.”, le había dicho mediante mensajes durante aquella mañana. “Me gusta considerarme un juglar.”
Él estaba parado al medio de un grupo de personas con un equipo de sonido que reproducía una melodía sinfónica folclórica, acompañado de un pequeño estandarte. Las personas se alejaron formando un circulo a su alrededor y él se paraba al medio de ellos. Como los cómicos ambulantes que tomaban su lugar en las noches. Allison siempre se preguntaba si se podría vivir de esa forma. Solo de las limosnas de aquellos que apreciaban el talento o simplemente sentían pena por los que se ganaban la vida de esa forma. 
-Queridos amigos- dijo abriendo las manos a los costados.- No todas las historias tienen un final feliz. En una época en que las tragedias están pasadas de moda. Hoy les contare sobre la última mujer en su especie, la última hija de la Lima, la bruja. 
Una vena se dibujó en la frente de Allison, quien consideraba eso un chiste barato. Se acercó entre las personas hasta lograr verle la máscara al juglar. Rodeado de 20 personas, Sin cara empezó a moverse entre ellas como lo haría un mono entra bananas. 
-Durante la época del virreinato, cuando Lima, nuestra Lima era una señora de alcurnia donde transitaban grandes señores de tez claras, campesinos con carretas de mirada siempre baja, damas torturadas por un corsé y otras que se ganaban quitándoselo. Además de algunos sujetos más bajos con la cara como una pasa además de una polvorienta peluca como el cabello de una abuelita. – Narraba mientras se colocaba aquella peluca que parecía un gato alvino muerto y cambia de accesorio según iba hablando.- Cuando esta bella ciudad no era tan horrenda, en aquel entonces nació una flor. En aquellas épocas en la todo se decía con una canción. 
Allison por un instante se perdió así misma. Imagino aquella flor, que parecía por hadas cultivada. Una hermosa mujer de tez blanca, dos trenzas, de estatura baja y con un mirar profundo. Una flor de pétalos de oro. De pronto el ambiente blanco y negro tomó color. Suspiró y abrió los ojos. 
-Entre las calles de Lima, la hechicera nació un amor. Aquella flor enamoró a un pescador.- dijo alzando las manos. Con el control en su mano cambio la música de fondo a una guitarra y cajón.- Aquellas calles mágicas los vieron amarse. Tristemente aquella felicidad se secó. Una mañana…no señores, no esa flor no se convirtió en un insecto y mucho menos un gato la enloqueció. Una mañana, ese amor vivió. Aquella flor se enamoró. Se enamoró…
-Rosa Rodas, la última flor de esta bella ciudad cuando aún era bella- escuchó Allison. Volteó la mirada y vio a su compañera de clases hippie a su lado.- Entre estas calles, ella camino. Ella amo. 
-Gabina…-dijo. 
-Debe cambiar las historias de vez en cuando, es la cuarta veces que la escucho.- respondió. Cruzando sus brazos. 
-Aquel pesquero zarpo hacia la furia del mar. Entonces, todo oscureció.- Susurró el juglar, que pasaba sus días haciendo mascaras.- Al fondo de las calles, la luz se apagó. Una mañana perdida entre sus sueños, trágicamente despertó. Atacada y con un saco que no la dejaba ver fue llevada ante unos ángeles con mirada de demonios. “Somos la palabra de Dios”, dijeron. No, no somos dios. Somos los que creen serlo.- aclaró.- Aquella tarde, entre barrotes, fuego, dolor y uno que otro cariño nada santo y más bien actos crueles hasta un demonio. Una flor, se marchito. 
-¿Qué paso?- preguntó alguien entre el público. Era una niña de ojos saltones y piel mestiza, usaba un uniforme escolar.
-Fue limeña como tú y yo.- respondió.- Una flor de pétalos de oro se marchito. La ultima luz de esa bella ciudad fue acusada de bruja, torturada y sepultada. Una mañana una flor amo, una tarde aquella flor se marchito. La ciudad lloró y al sonido de una guitarra la tarde naranja se manchó de negro por la oscuridad y rojo por su sangre. Un atardecer de brujas, como recuerdo de aquella flor que amo. 
Sin cara le dio un tulipán naranja a la niña y entre aplausos empezó a pasar un sombrero. Monedas de varios números cayeron en su sombrero. Allison regreso a hacia la sombra a esperarlo seguida de Gabina. 
-¿Qué haces aquí?- consultó Gabina.- Pensé que tenías clases. 
-No fui.- respondió. Esa chica era un dolor de cabeza.- ¿Y tú?
-Vine a comprar hierba y pues siempre es divertido oír a Sin cara.- agregó.- Parece que le gustas.
-Si, a mí también un poco.- mintió. Pero prefería que pensaran ello y lo culparan de su depresión cuando Alita hablará de su novio. 
Era mejor escusa decir que tenía algo con un tipo raro, misterioso y podría ser capaz de enamorar cualquier niña tonta a decirle que tenía poderes y él también. Que un viejo loco asesinaba a otras brujas y se las comía para limpiar al mundo del pecado pagano.  
-Eso es muy genial- respondió.- Incluso te salteas a clases por él. ¿Alita sabe de esto?
-Eres irritante cuando hablas tanto, Gabina. 
-Lo siento.- juntó sus manos como si fuera a orar.- Te dejo con tu hombre. 
Caminó de frente, se perdió entre las multitudes, ambulantes. Cuando logró tener algo de paz, vio a su amigo recogiendo sus cosas. “Se llama desesperación a la pérdida total de la esperanza y también a la cólera, despecho o enojo.”, fue lo que le había dicho. 

La Casona de Jr. Camana, Lima. 
22: 12, sábado 13 de Setiembre.
-¿Quién es el padre Matías? Espera…no te entiendo.- se comenzó a sentir frustrada e incluso timada.- Se supone que nos íbamos a conocer… qué esto debía ser algo distinto.
-No deberías pensar que me agrada ser tu segundo plato.- Respondió, ella entendió que lo decía por Alita. Fue una reacción torpe por parte de ella. Habian sido amigos y fingir que él le gustaba cuando realmente amaba a otra era engañarse a si misma y usarlo.- No es necesario que finjas que te gusto, yo tampoco lo haré. Nuestro problema es otro…- agregó tomándola del brazo.- Evita pensar.
-Espera…- dijo mientras lo seguía entre las zonas de distinto género musical. Sin cara la llevo hasta la zona de electrónica y cerca de la fila del baño la empujo contra la pared y simulo bailar. 
Ella se quedó estática observándolo detenidamente. Era una especie de hippie enmascarado. Llevaba pantalón gris y una camisa floreada manga corta de colores rojizos. Su cabello era oscuro, largo y aparentemente con un tratamiento de queratina. Era unos 10 centímetros más alto que ella. 
-Y bueno…- dijo intimidada pues estaban demasiado cerca.- Sé que no soy tu tipo tampoco pero quisiera que no bailes tan cerca.
-Lo lamento.- respondió.- No pensé esto pasaría hoy. ¿Tienes como volver a casa?
-Sí, pero aún es demasiado temprano.- dijo.- Ni si quiera me han pagado. 
-Esperemos un par de canciones más y busquemos a tu amiga.- dijo.- Ya luego te explicaré todo.
-Sabes que eso solo hace que desee saberlo más…
-Lo lamento, querida coneja.- respondió con un tono burlón que logró que Allison frunciera el ceño.- Cuando dibujas a alguien pasa algo fantástico, ¿No?- Ella tragó saliva, entonces si lo sabía.- Felicidades no estás sola en el mundo, pero hay más que debes saber. 
-Pero como lo sabes…
-La gran jefa te conoce bien.- la volvió a jalar hacia otra de las zonas.- Existen muchos tipos de hechiceros por el mundo, por lo general así llaman a quienes tienen una habilidad especial o más.
-¿Quiénes la gran jefa?
El mar de personas las irritaban y el hecho de evitar analizar lo que le decía su pareja de esa noche también la frustraba. Caminaron entre una multitud de erráticos jóvenes que con cada paso parecían primates saltando e intentándose aparearse. La música era una tortura auditiva, demasiado fuerte que producía gopeantes ondas de aire,  que buscaban esparcir el olor a marihuana por toda aquella casona.
-Los poderes no son el problema, sino más bien como se usan.- explicó tomando su mano. Allison alzo la mirada y entonces la vio.- Es lo que puedes hacer con ellos cuando caes en desesperación… matar, manipular o en el caso de quien escapamos, comer a otros como nosotros para obtener sus dones. 
Llegaron a la zona de reggaetón. Y Alejandra se encontraba con un chico besuqueándose. Un retorcijón ataco el estómago de Allison, de pronto lagrimas amenazaron con bombardearla. No entendía porque de pronto se sentía tan mareada, pero no era solo eso. Deseaba acabar con ese momento y ellos. Una lágrima la traicionó. 
-No entiendo.- fue todo lo que dijo antes de ocultar su rostro en el pecho de Sin cara.- Ósea soy un fenómeno. ¿Solo un monstro que debe ser destruido?  
-No me engañas.- dijo.- Sé que esa ha sido la menor impresión que has tenido hoy. Sígueme. 
Continuaron atravesando la zona de reggaetón, la cual hablaba sobre si podían ser felices cuatro personas. Llegaron a la entrada  vieron un grupo de personas, ambos salieron con un sello en la mano. El viento soplaba fuerte y el centro de Lima vivía con energía la noche del fin de semana. 
Se acercaron a una vendedora ambulante y Sin cara compró cigarrillos. Ambos se sentaron en la entrada de la Casona  de Camana. El chico rompió un pedazo de mascara, el cual mostraba su boca, y comenzó a fumar. Allison había permanecido muda desde varios minutos. No quería hablar porque sabía que su voz la traicionaría al igual como ya lo habían hecho sus ojos. 
Pasaron varios minutos en silencio, en los que personas entraban al local y otras salían ebrias luchando por permanecer de pie. La mente en blanco de Allison de pronto recordó lo que había escuchado, realmente no le había prestado casi nada de atención a su amigo. Recordó aquella palabra “Desesperación”, aquella se personificaba en una mujer que caía desplomada como ella, con un puñal en el pecho y una rama de ciprés en la mano, teniendo a sus pies un compás roto. También se representa por un hombre de rostro ensangrentado y lívido, cejijunto y sombrío y cuyos cabellos son serpientes, en el momento de arrojarse sobre un puñal sujeto en el suelo por la empuñadura.
-¿Somos brujas?- consultó en voz baja. 
-Aun no.- respondió.- Somos personas con estrella, con una suerte increíble. 
-Y ¿por qué hay un cazador?- reconsultó.- ¿Acaso la iglesia aun casa brujas?
-Hace años que no existen las brujas, querida.- respondió. Le extendió un cigarro pero ella lo rechazo.- Matías es un hombre miserable que se sumergió en la desesperación. Fue expulsado de su iglesia por violar un niño y ahora solo busca acabar con los que somos como él. 
-Que motivador.- dijo limpiándose el maquillaje corrido.-Al menos no soy una bruja… y, y, y no puedo encontrar algo positivo a este día. Solo quiero irme a casa.   
-Esperaba más impacto de tu parte.- comentó apagando una colilla.- Kanako llegará en una hora. Cobra y vete. 
-Eso haré.- respondió.- Solo por curiosidad, ¿Qué haces tú?
-Veo el futuro. 

La Casona de Jr. Camana, Lima. 
23: 34, sábado 13 de Setiembre.
-¡Están increíbles, huevona!- rechinó.- ¡Increíbles, huevona! - repitió. 
Kanako no solo era una sexy cosplayer de la farándula friki y otaku limeña, sino también era una persona irritante, sobretodo cuando estaba ebria. Había llegado borracha hace media hora y apenas revisaba el paquete que cobraba a Conejo Negro. Allison sentía que no la toleraba pero esperaba ansiosa su dinero. Invirtió  mucho en calmarse como para que una cosplayer con pechos de silicona la fastidiaría. 
-No esperaba menos de la Conejo negro.- dijo su acompañante. Tal vez su novio o representante- Esto es lo que acordamos.
-¡Están de puta madre!- gritó la embriagada. Tomó las manos de Allison.- En serio, creo que te besaría. Están demasiado buenas, tienes demasiado talento. 
-No creo que le guste la idea.- respondió Sin cara.- Por otro lado, yo encantado puedo hacerlo. 
-¿Sin cara?- dijo el chico.- ¿Conejo es tu novia? 
-No.- respondió Allison. 
-Aun.- agregó Sin cara.
-¡Que buena pareja!- respondió la cosplayer.- Podríamos divertirnos los cuatro… ¡Pero ahora regresemos a la fiesta! ¡Concha de su madre!
Kanako los empujo adentro nuevamente. A los segundo casi se cae por lo ebria como se encontraba.
A la media hora se encontraron con Alita y compañía. Bailaron durante media hora más. Allison había logrado superar aquella crisis y solo contaba las horas para que pronto llegará el taxi que la llevaría a casa y lejos de ese horrible lugar. Suspiró y vio nuevamente a su amiga besarse con ese chico. Buscó a Sin cara con la mirada pero obvio que él no la ayudaría a disimular, al menos no de la manera que era deseaba. 
“¿Qué te cuesta ser un tipo normal y aprovecharte de mí?”,  se preguntó mirándolo. Realmente no necesitaba a un tipo que jugará al misterio y fuera compresivo. No era una historia americana de un triángulo amoroso. Ella solo quería distraerse de ese momento, no le importaba besarlo. 
-¡Que buena fiesta, huevones!- gritó su clienta. Allison se sorprendio con que facilidad esa muchacha hacia escandalo.- ¡Suban el volumen, puta madre!
Era una muy mala noche, una que solo deseaba que se terminará. Tomó la botella de cerveza que tenia en la mano Kanako y la bebio de pico, sin asco a los segundos la termino.
-Necesitaba eso…- dijo recuperando el aliento.
-¡Esa es la actitud, huevona!
Kanako la tomó por la cintura y la beso. Allison no reaciono hasta que notó que Alita se habia quedado estrupefacta viéndola. No era lo que esperaba pero estaba conforme. Vio a Sin cara tomarle fotos, parecía sonreir a través de esa mascara. No lo dudo, se justificaría como ebria y correspondio.
La tomó por la cintura y la acercó hacia ella. Kanako alzo las manos hasta su cuello y sus cuerpos rozaron más de las cuenta. “Quien diría que las tetas de silicona era suaves”, se dijo a si misma mientras cortaban el beso para respirar.
-¡Allison, has tomado demasiado!- demandó Alejandra de la mano de su novio.- ¡Vamos al baño!
-¡Dejanos, huevona!- gritó Kanako.- Conmigo no va quedar embarazada. ¿Qué dices, conejito? Lo siento Sin carita, si mostrarás tu bello rostro seguro caia contigo. 
-Yo digo que debo ir al baño.- dijo Allison, abriéndose camino entre la multidad. 
Más que el alcohol que habia bebido, sentía que aquel beso con la chica de silicona la habia embrigado más. Entró al baño y agradeció que no hubiera cola. Se sentó en el retrete y bajo su ropa interior. Todo empezaba darle vuelta. 
“Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra; Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día...”, escuchó. “Te encontré…”
Allison se sobresaltó. Sentía que como si alguien a su espalda lo hubiera dicho. Había olvidado por completo todo lo anterior. Se maldijo por levantarse antes de tiempo. Se sacó la ropa interior mojada y la guardo. Inmediamente se lavó la cara y salió corriendo del baño. 
-¡Ten más cuidado, tarada!- gritaron. 
La multitud no la dejaba pasar; entonces, entre empujones se golpeó con un tipo. Y la cerveza la había bañado por completo. Subió la mirada y deseo no haber corrido nunca. 
-Lo siento…
-¡Tu!- se sobresaltó.- Que asco verte aquí… 
-¿Qué paso, amor?- dijo una chica acercándose. De pronto Allison se vio rodeada por el grupo del tipo que le causaba espanto. Ambos tenían la misma mirada y expresión en el rostro.- ¡Ten más cuidado por donde andas, borracha de mierda!
-Lo siento, Fabián.- dijo levantándose. Era más alto que ella, aunque solo se llevaban tres años. 
-¡Vete a la mierda, Allison!- dijo.- Nuestra madre hizo bien en dejarte con el fracasado de tu padre. 
Era su hermano menor, Fabián. Hijo de su madre con otro hombre, mientras aún estaba con su padre. Se habían criado juntos por nueve años. Al décimo sus padres se separaron al no tolerarse más y su mamá regreso con el hombre, con quien lo había engañado.  “Él no es tu hijo, no sería hijo de un bueno para nada como tu”, recordó. “¡Basta, mujer. Me tienes harto!”, suspiró. Nunca se había llevado bien con él y menos cuando se enteraron que eran hijos de diferentes padres. 
-¡Cállate, imbécil!- gritó molesta.- No olvides quien tenía que lavar tus sabanas cuando te orinabas hasta los ocho años. 
-¡Vete a la mierda, antes que te saque la puta madre!- gritó. La multitud empezó a verlos. Era hermanos de sangre cortada. 
-¡Ya basta!- escuchó.- ¡Vamos!
Allison volteo a ver y era el novio de Alita, quien la había ayudado. Aquella noche no podía ser peor. Lograba olvidarse de todo por un momento y el recuentro con su asqueroso hermano la había dejado agotada, todo para ser salvada por la personaba que más odiaba seguido a su madre y hermano. 
-¡Usa protección con esa sidosa!- escucharon mientras se alejaban. Allison deseo pensar que era el alcohol, pero no. Su hermano la odiaba y ella lo odiaba. 
Caminaron entre la multitud con problemas. Ninguno dijo nada. “Los gatos suelen correr cuando tienen miedo…”, escuchó de pronto y se paró en seco. Eso sonaba demasiado cerca. André la miró.
-¿Tu también?- preguntó. Ella no respondió.- Perdóname, sigue tú. Están en la zona de salsa. Los alcanzo luego.
-¿Qué quieres decir?- preguntó.
-No dejaré que otro más sea asesinado por ese tarado…
André corrió entre la gente y ella lo siguió. Extrañamente aquello había sonado demasiado bien, a diferencia de Sin cara que ni siquiera pensó en ayudar a quienes fueran atacados, él empezó a recordarle a su padre. Tal vez era nostalgia por lo que acaba de pasar. 



Llegaron a la parte más profunda. Bajo las escaleras notaron a dos personas. Ambas estaban enmascaradas. Allison sintió mucho temor, pero sin nada en que dibujar no podría ni si quiera pensar en defenderse. 
-No pienses en nada.- dijo en voz baja.- ¡Ah…
Lo ultimó que recordó de aquella noche era la sangre… y desesperación. 

Plaza Chabuca Granda, Lima. 
13: 30, lunes 15 de Setiembre.
-¿Por qué ese cura nos quiere matar?- preguntó.- ¿Tu y André son diferentes a él?
-Es complicado.- respondió Sin cara.- Allison, conejo negro. Eres una persona con estrella como nosotros. Tienes magia como cualquier wicca, pero la desesperación hace a uno hacer cosas terribles y ello hace que lo pagues tres veces peor.
-¡Puedes dejar de hacerte el interesante, mierda!- exigió. Se sentía molesta.  
-Rosa Rodas aún está viva y Matías busca matarla.- dijo.- Y a ella le interesas tú. 
-¿Por qué?, ¿Cómo puede estar viva?- respondió, de pronto se sentía demasiado alterada. Tal vez con mucho miedo. Ya había visto morir a alguien a manos de otra persona. 
-Ella es una bruja de verdad. Vendió su alma al diablo y vive eternamente.- respondió.- Eres especial, porque a diferencia mía o de André. Tú tienes control sobre tu poder.- explicó y se sentó.- Si llegarás a caer en el alquerre y te conviertes en una bruja, serias una de las más peligrosas. 

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6 comentarios:

  1. No sabía que escribías y que hacías graficos de tus relatos, excelente amigo. Saludos

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    1. Gracias amigo. Me daría gusto que les dieras una leída.
      Un abrazo.

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  2. (。◕ ‿ ◕。)/ Holaaa!!!
    Es un capítulo muy bueno, escribes muy bien la verdad. Me gusta mucho que coloques imágenes hechas por ti a cada capítulo, gracias por compartirlo!

    Espero puedas pasarte por mi humilde espacio ♥

    穛 S4Ku SEK4i®

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    1. Hola, muchas gracias por leerlo. Espero puedas seguir la historia.
      Un abrazo y gracias nuevamente.

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  3. Jo, vaya montaña rusa de eventos y emociones me has metido con esta historia jaja!
    Creo que de algún modo Allison tiene tanta mala suerte que dió la vuelta y es buena suerte, con todo lo que le pasa (?)

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    1. La regla de vida de una wicca como ella es: "Todo lo que hagas te regresara tres veces peor"
      Un abrazo !

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