miércoles, 28 de febrero de 2018

Risas fingidas


Sábado por la noche. La parranda comienza. Las bulliciosas discotecas abren sus puertas a jóvenes desenfrenados por una noche loca. Entre alcohol y música, las miradas se cruzan; ambos sonríen, ella va de la mano de su novio y él, solo. Los celos fluyen y es cuando su pareja la lanza contra una de las columnas para luego agredir al solitario como la bestia más iracunda. Ella se siente cómoda y feliz, a pesar de los golpes. 
Esa mañana, tras un sueño intranquilo, ella despertó golpeada al lado de un monstruoso insecto. “Me dijo que cambiaría, con lágrimas en los ojos y le creí”, recordó Karla, víctima de maltrato durante un año. La violencia hacia la mujer ha ido creciendo de manera alarmante a nivel mundial durante los últimos años. Las víctimas de estos tipos de abuso guardan heridas fuertes durante el resto de su vida, tanto en lo físico como en lo mental.
Según datos proporcionados por el Ministerio Público, durante 2013, se registraron 104 casos de asesinatos a nivel nacional. En el Perú, una de cada 10 mujeres ha sido víctima de maltrato por su pareja. En el Cusco, la proporción de mujeres que sufrió violencia física y sexual por parte de su pareja representó el 53%, seguido de Junín con 50%. 
En su mayoría, las víctimas tienen nivel de educación secundaria, le sigue educación primaria y, finalmente, están las personas que carecen de instrucción. Las cifras indican que la mayoría de agresiones son perpetradas por sus parejas. 
La violencia se aprende, tanto a ejercerla como a sufrirla. El sometido o sometida tenderá a repetir el patrón en su vida adulta. Eso es lo que señala el Ministerio de la Mujer. 

La voz y el martirio 

Karla nunca olvida esa noche en aquella discoteca del bulevar de los Olivos. Ella le había sonreído a un chico y su novio lo molió a golpes. “Es irónico, que a la mayoría de mujeres le guste ese tipo de actitudes, que son el inicio de un maltrato aun peor”, así lo señaló la psicóloga y especialista en Derecho Penal, Gisella Vizcarra.  
La violencia contra la mujer es una herencia social y cultural. No se puede combatir el maltrato sin un cambio en la formación de las personas. El Estado peruano viene fomentando la campaña contra la violencia y ha reformado las leyes con respecto a estos casos. 
Cada día es como vivir en una película de terror, entre falsas promesas e ilusorias sonrisas que rompen por completo el núcleo familiar. Gritos, humillaciones, limitación o simplemente violencia es el martirio que experimentan en la vida cotidiana.  La agresión a la mujer intenta el control y su sumisión, querer llegar a convertir a la víctima en una cosa de su propiedad para así poder hacer y deshacer sin consideración alguna hacia ella, hasta llegar a suprimirla completamente. 
“Todo es una cadena. Mis abuelitos trataron mal a mi papá. Por eso, es que con el pasar del tiempo mi papá me maltrataba a mí. Además, él también vio cómo que golpeaban a su mamá”, declaró doña Elizabeth, víctima de maltrato por parte de su padre y pareja. Su madre nunca denunció a su padre, porque no quería dejar a su hija sin padre.
Su madre la abandonó a una temprana edad, porque no podía seguir aguantando el maltrato. La fase llamada: la luna de miel es el bucle de repetición en un hogar con violencia. Luego de las disculpas, empieza nuevamente el coqueteo, los varones violentos nuevamente endulzan las orejas de sus parejas con promesas y así sucesivamente.  
La luna de miel termina en el momento en que nuevamente inicia las agresiones verbales. “Eres una tonta”, “Inútil” son frases comunes en esta fase, se acaba el romanticismo y empieza la violencia. Luego, regresan al coqueteo hasta que se repita el proceso. La madre de doña Elizabeth, cansada, dejó a su esposo, un militar de origen ayacuchano, quien continuó la agresión con su hija.  
La acometida física y el maltrato psíquico se han considerado un derecho de los hombres sobre las mujeres durante años, producto del machismo, protegido aún en algunos casos por la legislación o la ausencia de esta. 
La especialista Vizcarra señaló que uno de los principales pilares de la violencia a la mujer y familiar es la herencia social, ya que a pesar de aspirar a ser un país más desarrollado, el machismo está muy marcado. Los padres que maltratan a sus hijos están creando un futuro agresor que maltratará a su familia y a sus hijos. 
La cultura de violencia se desarrolla en nuestro entorno: desde el nido hasta la universidad, desde los cuentos a los libros de texto, en la música, en las películas, los programas de televisión, la religión sobretodo y en la propia familia, que enseña a los niños y a las niñas a perpetuar los roles machistas: mujeres a la cocina, hombres al espacio público y monarcas de la familia.
El machismo es parte de la cultura peruana, como comentaba doña Elizabeth. Los varones peruanos, desde pequeños, se les engendra la idea de ser el hombre de la casa, el macho alfa, etcétera. El machismo en provincia se ha convertido en la oz del maltrato de la violencia femenina. Desde siempre, en la cultura la mujer fue considerada un objeto.  
El miedo va de la mano con el machismo. Este se inyecta como el veneno de una serpiente cascabel en la mente femenina. “Ellas tienen la idea que esa persona es la única que la va querer, tienen miedo a quedarse sola. Tienen demasiada baja autoestima”, señaló la psicóloga Vizcarra y agregó: “Se sienten frustradas. Sin ellos, su vida no tiene sentido”. 
No saben cómo escapar. Su voz no es escuchada y su vida se convierte en un bucle eterno del popular y satírico amor serrano: más me pegas, más te quiero.
Sus vidas se han convertido en un martirio. Tanto agresor como agredido necesitan ayuda.   

Boca de papel 

“Él venía amenazándome diciendo que iría a buscarme y pegarme a la casa de mis padres. Es por eso que levanté la denuncia y bueno nunca más supe más de él”, recordó Karla, reflexionando sobre lo sucedido ese día en la discoteca, y si hubiera frenado la actitud. 
Como en muchas historias románticas de amor, Lorena, de 25 años, conoció en su trabajo de medio tiempo a un atento joven. Con el tiempo, se hicieron novios y comenzaron a convivir. “Me decía estúpida, buena para nada. Siempre trataba de hacerlo todo”. 
Muchas veces, el abusador llegaba a casa y no comía, porque le decía que su comida era un asco. Ella solo callaba. Luego, se dio cuenta de que su suegra era la culpable por engreírlo tanto. Nunca llegó a tocarla, pero sí a insultarla. Malditos los cuentos de hadas que no eran realidad. 
“Antes, si una denuncia de maltrato físico no era procesada, me imagino que una denuncia de maltrato verbal o psicológico menos. Pues creo que perdía el tiempo”, afirmó Lorena, antes de su separación. 
Durante los últimos años, se han reportado más y más casos de violencia contra la mujer. Violadas, quemadas, mutiladas y hasta asesinadas son noticias del día a día. Sin embargo, muchas de ellas no saben cómo hacerle frente a una situación así. 
Salían como una pareja normal, él quería llevarla a un hotel y Elizabeth no quería quedarse a dormir con él. Ella se escapó de él, se fue corriendo del hotel embalada. Se fue donde unos chicos que estaban tomando, pidió ayuda. Él, como alma que lleva el diablo o incluso peor, la agarró, le reventó la boca. Algunos pandilleros de la zona, que bebían la ayudaron. 
Los llevaron a la comisaría por el escándalo que tuvieron. Los policías le pegaron por abusivo. Al rato llegó su mamá, le rogó para que no lo denunciará, como él antes ya tenía robo agravado. Así que ella no lo denunció. “Tú también eres madre, por favor”, recordó Elizabeth, molesta. La violencia es hereditaria. 
En las comisarías, nueve de cada 10 casos de violencia contra la mujer o maltrato familiar son retirados por las demandantes luego de reconciliarse con sus parejas. Algunas comisarías ya no aceptan este tipo de demandas, pues las consideran absurdas. 
Asimismo, hasta el año pasado las denuncias, como el caso de doña Lorena, eran archivadas ya que violencia psicológica no era considerada un tipo de maltrato. Y algunas comisarías, como nos comentó Karla, consideraban estúpidas. 
Según la ley 30364, aprobada el pasado noviembre de 2015 por el presidente de la republica Ollanta Humala. Cualquier persona ajena a la agresión puede denunciar el caso; asimismo, el estado debe verla por el bienestar de la agredida tanto psicológicamente como físicamente. Además, de la creación de albergues.
Sin embargo, algunas comisarías piden como  requisito que el acto sea en el preciso momento debido a que esa persona ajena no es una fuente confiable, ya que cuando se inicie el proceso podrán negarlo todo.  Además, que a pesar de la nueva ley aún se han registrado casos de violencia que han terminado con el asesinato de la víctima. 
El paradigma de la familia peruana es un ambiente con los roles marcados. El estado peruano protege a ambas partes del núcleo familiar, el agresor puede buscar ayuda, con el fin de preservar el núcleo de la nación. Sin embargo, no podrá tener ningún contando con su familia en caso se niegue a colaborar con su reformación. 
“Una pareja joven con síntomas de violencia debe separarse o se terminarán matando”, afirmó la Abog. Vizcarra ante las primeras señales de maltrato en una pareja joven. La ministra del sector, Ana Jara afirmó que cada mes muere un promedio de 10 mujeres a manos sus esposos, enamorados, exparejas o familiares.
La violencia empieza desde muy corta edad. Jóvenes adolescentes, maltratan de juego en juego a sus parejas y terminan agrediéndolas físicamente, psicológicamente y estas chicas, aun desequilibradas entienden el amor así.  “No desconfío de ti, desconfió de los demás”, es la primera señal que esa relación no puede ir más, indico la psicóloga Vizcarra. 

Ambos son las víctimas. 

“En aquel tiempo fue una relación dura, porque mayormente cuando teníamos problemas fuertes nos agredíamos. Tanto como yo a ella como ella a mí.”, son las palabras de un hombre arrepentido. Las agresiones varían según el tipo de personas. Varones con problemas familiares, con mucha ira reprimida o con herencia social son los que caen en agresión de forma recurrente. 
Él, quien prefiere mantenerse en el anonimato, manifestó sentirse avergonzado y arrepentido de haber sido el agresor de su expareja. Son muy pocos los varones que aceptan o se arrepienten de haber sido maltratadores. Según la psicóloga Vizcarra, indica que una relación con violencia puede reparase siempre y cuando ambas parten colaboren, tanto por separado o en terapia conjunta. 
Llevaban un año de relación, con planes de casarse. Las concurrentes discusiones como gota a gota iban desgastando su paciencia. “Eres una mierda”, era su frase cada que peleaban.  Él sufría de violencia psicológica. 
En una habitación de hotel barato limeño, sentado en la cama mientras ella se bañaba estaba él. Su voz ya no sonaba como como un coro angelical, más bien como un irritante chillido, que desgarraba sus oídos en cada queja.  “¿Por qué no te callas?”, pensaba.  Él deseaba callarla. 
Entonces, la golpeó. La dejó tendida sobre la cama de ese hotel. “Mi cuerpo reaccionó solo”, declaró.  En un ambiente de violencia, tanto maltratador como agredida necesitan ayuda por igual. El estado peruano, a partir de la ley 30364, debe implementar un sistema de ayuda para ambas parte. 
El Dr. Ciro Guevara, fundador de Aprendizaje Ciata, una organización no gubernamental que lucha contra la violencia en el Perú, manifestó que el tratamiento de rehabilitación del agresor debe ser personal, ya que un hombre ataca por diversos factores: Autoestima baja, traumas psicológicos familiares y falta educación. 
El maltratador en muchas ocasiones agrede por temor de perder el control de su pareja, extraviar el respeto de su entorno. El machismo en la cultura peruana esta tan impregnado, que obliga de forma psicológica a la persona tomar medidas drásticas por el temor de convertirse en una burla. 
La violencia va de la mano con la educación peruana, siempre se busca el respeto a base del miedo. En provincia, como Cajamarca, la violencia está más centralizada con frases como: “Siempre es bueno debes en cuando una buena catana, para que sepan quién manda”  
Ambos especialistas tanto del maltrato a la mujer y de la violencia en general llegaron a la conclusión de que la violencia se enseña. Tanto los medios de comunicación, los padres y la sociedad, en realidad, tienen una cultura violenta que se engendra en la juventud. Durante los últimos años se ha venido canalizando, como ejemplo está el movimiento popular llamado “Chapa tu chorro y déjalo paralitico”  
“Las leyes son solo papel, lo que se necesita para detener la violencia contra la mujer es un cambio en la educación”, declaró el Director de Aprendizaje Ciata. Asimismo la Dr. Gisella Vizcarra manifestó que la reforma en la educación peruana debe iniciarse en los padres, pues como afirmaron con anterioridad la violencia se cría en casa. 

(Fotomontaje: Andrea Sanchez- Maquillaje: Deborah Fuentes)


Este informe periodístico fue escrito por Giancarlo Sesarego y Deborah Fuentes, durante el 2014 con el apoyo de Teresa Astoquilca. Tres apasionados del periodismo. Los nombres de las víctimas fueron cambiados a pedido de ellas mismas. 

12 comentarios:

  1. Excelente crónica, Giancarlo y Deborah.
    Es triste y doloroso arrastrar la vida cuando no se recibió amor, sobre todo de los padres durante la niñez. los mensajes-golpes son como dardos que llegan sin control a lo más profundo de ese ser indefenso. Estos niños quedan atrapados en el círculo vicioso de esta enfermedad.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Exactamente, como comentaron los especialistas. La mejor cura para la violencia es la educación y ella empieza en casa. Gracias por leer, estimada.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. En el Perú los indices de violencia en contra de la mujer va en aumento a pesar de existir una nueva ley (Ley 37364) que facilita el procedimiento legal de la denuncia; lamentablemente el problema desde mi punto de vista es el enfoque de la lucha contra la violencia en perjuicio de la mujer y la formación educativa en los colegios sobre este problema, la politica de prevención aún continúa siendo incipiente frente al problema

    Excelente revisión Giancarlo.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Eres peruano? Me dio mucha curiosidad que conocieras la situación con respecto a ello. Me meto que la política peruana es algo muy feo. Solo queda esperar que con el tiempo este horrible problema se solucione.
      Un abrazo y gracias por leer, Hecarleith.

      Eliminar
    2. Si, conozco del tema. El problema de la violencia familiar pese a que se ha venido tratando desde el primer lustro de la década de los noventa, ha sido en realidad abordado de forma muy superficial; y la ley 26260 (anterior a la que nos rige desde el 2015) pese a sus limitaciones en cuanto a las herramientas de investigación, abarcaban el problema de una forma un poco más especifica haciendo conocer el proceso al juez de familia, algo que actualmente se ha partido sin que exista una debida capacitación con el juez penal.

      Ese es uno de los tantos problemas que hay con esta norma.

      Saludos

      Eliminar
    3. Que gusto saber que eres un compatriota. Si pues, aun queda mucho por hacer.
      Un abrazo.

      Eliminar
  4. (。◕ ‿ ◕。)/ Holaaa!!!
    La verdad no conozco como es el indice de violencia de otros paises pero en chile existe igual que en todos los lugares, pues creo que el texto ha estado interesante y profundo, de hecho pensé que la imagen final era real hasta que leí fotomontaje xDDDD buenisimo texto!

    Espero puedas pasarte que estés bien!

    穛 S4Ku SEK4i®

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por leerlo. Fue un montaje de mi novia y le quedo espectacular. Incluso me sentí mal cuando lo vi.
      Un abrazo.

      Eliminar
  5. Hola
    Esto me recuerda a cuando hacia mi servicio social en un pueblo de México, ahí todavía existía mucha violencia contra las mujeres y para la mayoría eso se veía como normal, menos mal que los adolescentes ya no compartían las mismas ideas.
    Un beso, maravilloso escrito

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola.
      Felizmente, tal vez tomé un tiempo pero las nuevas generaciones cambiaremos el tema de la violencia.
      Gracias por leer, un fuerte abrazo.

      Eliminar