Conexión ineficiente -Prefacio.




Mi vida se resumía en 147 clics y a veces en dos. O bien era una partida de League of Legend, sino un anime de 22 minutos cada capítulo. No podía enorgullecerme de ello pero era lo que mejor hacía. A veces soñaba con que pudiera vivir así eternamente y luego mi madre a gritos me despertaba. 
Actualmente me agrada despertar y leerla. “Buenos días, daarling.”, Almendra era una gran amiga, soporte emocional, musa y posiblemente el amor de mi vida. 
Tenía 14 años cuanto conocí el primero de mis amores y el peor. Cursaba 4° de la escuela media y mis notas por más que fuera un asco, me bastaban para pasar los cursos. Mis compañeros pensaban en academias, universidad, trabajos y planes de vida. Yo pensaba en lo feliz que fui al perder mi virginidad con Erika, la punketa de la clase. Ella era hermosa y su actitud tan mierdera me fascinaba. 
Algunos de mis compañeros se graduaron ingresando hasta dos universidad, otros con familias antes de tiempo, algunos ya estaban encaminados en academias y finalmente yo continuaba en relación de solo satisfacción con Erika. Tal vez, mi principal pecado fue mi poca ambición o mi estúpido conformismo.
Una mañana después de que saliera del hotel de paso con Erika, ella no dejo que la abrazara. Con una sonrisa me dijo: “Se acabó, adiós.”, en aquel momento no entendía. Ella había empezado a tener ese tipo de relación de solo placer con otro. No lo acepté y la continúe buscando solo para que se burlara de mí con sus nuevos amigos. Ella era universitaria, andaba con chicos en autos y estudiando para exámenes. Yo pasaba ocho horas jugando en la computadora y viendo anime. 
Apenas tenía 15 años y aun podía dar más pero ya no lo deseaba. Mis ambiciones se guiaron entorno a Erika y ella me había abandonado. Es más, nunca le había importado. Solo fui placer temporal para ella, uno que ocupo el lugar de su novio que le había sido infiel. Había desperdiciado un año de mi vida en solo ser un pedazo de carne para ella. 
Quise no ser estúpido pero ya lo era. Y la busqué. 
Luego de ser tratado como un perro, una mañana intranquila en la que solo deseaba ser un insecto, mire por la ventana y había aguacero. Colgué la manguera, con la que mi madre regaba el jardín, en una de las columnas del tendero en el techo. Mire al horizonte y me dije. “Bueno, eso es todo.”, de pronto, una cachetada me hizo sangrar la nariz. Recordaba aquel liquido rojizo de sabor acido, nunca había probado sangre y la mía sabia acida. Mi padre tenía la mano dura, me alegró que no fuera un puñete que rompiera la nariz. Ya era infeliz de vivir, infeliz de amor. No podía permitirme ser feo también, al menos no ahora que tendría que vivir. 
Los próximos meses de terapia me ayudaron. Logré ingresar a una universidad nacional, de aquellas que la mayoría en mi país buscaba ingresar. No pagabas ni un centavo, podías jalar cursos y vendían marihuana; además, de otras drogas en cada lugar. Felizmente mi vicio no fueron las drogas, fueron los juegos y el anime. 
Imaginaba mi vida en cada anime que veía y en cada partida de mi juego. Era más divertido así. Eventualmente dejé las pastillas de la depresión. No porque estuviera sano, sino más bien porque era un negocio rentable y deseaba invertir dinero en mis vicios. Eran vicios sanos y mi madre estaba orgullosa que no fueran un hippie moderno de los que andaban hoy en vida con un porro en la mano y esperando salir en una manifestación lanzando piedras. 
Sin embargo, la herida que Erika me dejo nunca cerro. Aun soñaba con ella y cuando veía hentai optaba por masturbarme pensando en ella. No podía evitar recordar su belleza: ojos marrones, piel mestiza y suave como un pudin de vainilla. 
Una noche, luego de discutir con unos amigos virtuales sobre el anime de moda, Tokyo Ghoul. Me invitaron a jugar con ellos. La mayoría de mis amigos eran así y me agrada conversar con ellos. Me sentía especial de tener amigos en Argentina, España y otros países. 
-Samuel, vas de soporte.- Me comentaron en el Skype. 
Jugábamos por videollamada con amigos de ellos. Era más divertido, así podía gritarlos si jugaban mal. Y los chistes xenofóbicos eran lo mejor. Yo era un comedor de paloma, mi amigo Eliezer era un qlo y Mateo decía que hacia buenos tacos. 
-¿Quién es Samuel?- preguntó el dúo con el que compartiría línea. Su voz era femenina y sonaba traviesa, tal vez por el dejo argentino o porque todas las chicas que escuchaba jugar sonaban a travestis en cosplay de loli.- ¿Nightray?- ese era mi nickname. 
-Soy yo.- respondí. 
-Apoyarás a Luliana, no la putees o te pego.- dijo uno de mis compañeros. 
Luego de 40 minutos de peleabas y bromas machistas, xenofóbicas, etc. Luliana me había caído bastante bien. No jugaba mal y sus bromas acompañadas del dejo eran fascinantes. Mi mente visualizaba a una gordita con lentes, acné y pelo horrendo. 
-Me gusta Kaneki como protagonista.- dijo Luliana.- Pero su evolución es muy mala.
-No la escuchen- gritó mi compañero. Fue tan estruendoso que quise golpearlo por lastimar mis oídos.- Ella ha leído el manga y siempre hace spoiler. 
-Son muy minas.- respondió ella.- Ya me voy, no olviden unirse a mi grupo, guapos. 
Luliana se desconectó a los segundos dejando un enlace a un grupo de Facebook en chat del Skype. Sentí curiosidad por ella y abrí el enlace. “Fans de Kaneki x Rize- Tokyo Ghoul.”, leí al abrirlo. Observe en los miembros, eran 782, y solo había una administradora. “Almendra Gutiérrez” 
Entre al perfil de la administradora por curiosidad. En su sobrenombre decía “Lulianasss”, sospeché que era la chica con la que terminaba de jugar. No era tan horrenda como pensé. Era 7 años mayor, yo tenía 16 y ella 23 años. Estudiaba psicología y parecía que estaba por terminar. No era una Barbie argentina rubia y de grandes proporciones pero era linda. Usaba lentes, era cachetona, tenía ojos color caramelo, su cabello era semirizado de color negro y poseía una sonrisa perturbadora. 
Ese día me uní a su grupo de Facebook y la agregué como amiga. Entonces, comenzamos a conversar y conversar. Como diría el narrador de cuentos, “la mejor historia empieza en una y termina en un adiós”. Pero, nosotros comenzamos con un “Konichiwa.” 

Comentarios

  1. Vaya, tuve que tomarme unos minutos para procesar todo. El prefacio va a mil xDDD

    La ilustración me ha encantado y el título igualmente, fue lo que me atrajo. Ahora tienes 1 seguidores

    Saludos~

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. Me alegra que te guste. Muchas gracias nuevamente.
      Un abrazo.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares