jueves, 7 de diciembre de 2017

Conejo negro - Capítulo 3

La última bruja limeña 

Rímac, Lima. 
2: 48, viernes 12 de Setiembre.
Desvelarse seguido era una muy mala costumbre, más aun sabiendo que al siguiente día tendría que volver a levantarse temprano a trabajar. “Tristemente no tengo sueño”, se dijo Allison. Ya había terminado y empaquetado el pedido de la cosplayer de pechos plásticos, Kanako. Se lo entregaría a su hermano, quien andaba de anfitrión el viernes en una discoteca del centro de Lima, la Casona de Camana.  
Esa noche tendría ingreso libre y además le pagarían el otro 50% de su trabajo. Allison había coordinado con Alita de ir aproximadamente a las 10 p. m. solo le faltaba un pequeño detalle: su padre seguía preocupado. En la mañana le pediría el número del taxista de confianza a Doña Roció, de todas formas deseaba divertirse.  
Del escritorio tomó las impresiones que había sacado el día anterior, andaba muy metida en el tema de la brujería por obvias razones. Encendió la lámpara y se sentó frente al escritorio lleno de rayas y cortes. Ya había renunciado a la idea de dormir y no deseaba diseñar o confeccionar algo. 
“Wicca es una religión neopagana orientada hacia la convivencia pacífica con la Tierra o la madre naturaleza, donde los que la practican”, leyó. Conversando días atrás con Gabina, llegó a pensar que tendría alguna habilidad de wicca. Pero solo era una aficionada con problemas con la marihuana. “¿Problemas con las drogas?”, la recordó decir. “No tenemos problemas. Es más, somos los mejores amigos”
-De seguro me quemarían de decir que soy wicca.- dijo.- Todo lo que hagas te será devuelto multiplicado por tres…- leyó.- aterrador. 
Ella había usado sus poderes por molestar muchas veces. Nunca supo exactamente cuando llegaron, si realmente siempre estuvieron ahí. El gusto por el dibujo le llegó durante la secundaria, solía esbozar anime o chicos guapos. Meses después sus compañeros de clases le pagan un par de monedas por dibujos para sus enamoradas.  Pero nunca les había pasado nada, aunque eso tal vez podría explicar como aquellos idiotas las conservaban.
Suspiró y continúo con su lectura. “La Wicca es típicamente duoteista, adorando una Diosa y un Dios. Estos son tradicionalmente vistos como la Diosa de la Luna y Dios Astado, respectivamente. Estas deidades pueden considerarse en un henoteísmo”, dejó las notas en el escritorio. 
-¡Que mierda es henoteísmo! 
Tomó su celular y comenzó a googlear. La respuesta fue más sencilla de la que esperaba, muchos dioses. Se recostó en el escritorio y suspiró, aquellas impresiones eran aburridas. Aprovecho el celular y revisó sus redes sociales.  “Duerme mañana tenemos clases”, leyó un imbox de Felipe. Decidió ni si quiera vistearlo y se regresó a su cama. Era un buen amigo, pero no le gustaba para nada que no fuera un buen amigo.  
-Si lo dibujo enamorándose de alguien más…- dijo mirando al techo. Parpadeo un par de veces y a los segundos se quedó… 
Dormida.
Se recostó al lado de su pared. Entonces su conciencia regresó, de pronto no podía moverse y le costaba respirar. “Mierda”, se calmó e intento despertar, no era la primera vez que sentía que moría en un sueño. Al menos aun no entraba a aquel asqueroso bucle en que algo estaba sentado sobre ella y cada que lograba levantar, nuevamente se encontraba echada con algo o alguien encima. 
Se maldijo por dejar la lámpara encendida, observó su pared e intentó moverse en un fracaso rotundo. 
-¿Problemas?- escuchó una voz. Sonaba a Gabina, pero se distorsionada y empezaba a sonar a su madre.- las parálisis de sueño se considera un viaje astral se produce por la separación momentánea y natural del psicosoma.
Gabina era una chica extraña. Es decir, no era cualquier chica de universidad pública con problemas con las drogas. Vestía extraño, era como una rapera que no le gustaba ese tipo de música, de hecho parecía lesbiana. Allison pensó en que podría deshacerse de la parálisis e intento mover la lengua o algo pero era en vano. Había leído en internet que podría salir de su cuerpo en esa situación pero ella siempre se desesperaba, más aun cuando la cosa sobre ella comenzaba hablar.  
Cerró los ojos y suspiró. 
-Padre nuestro…-comenzó a orar.- que estás en el cielo…
-No, no, no…- escuchó.- No te funcionara ninguna gloria al padre, hijo o espíritu santus. 
- Venga a nosotros tu reino…
-Tonta como todas las brujas a las que he conocido. 
- Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo…- Allison notó que la voz se iba distorsionando.- Danos hoy nuestro….
- Rosa se enamoró de Diego, y él aparentemente de ella. Sin embargo ella estaba destinada a otro hombre.- escuchó e ignoró.- Rosa Rodas era tan estúpida como tú…
-Pan de cada día…
Era un peso parlante muy insistente. Cuando Allison era niña y sufría parálisis optaba por rezar, casi siempre la terminar lograba moverse. Desde que descubrió sus poderes le costaba más pensar que aquello era un sueño. 
- La traición de Diego y la desesperación de Rosa la convirtieron en lo que es… siempre son tan estúpidas de creer en el amor y los sentimientos.- explicó.- ¿Te interesa saber qué paso con la última bruja limeña? Rosa Rodas. 
- Perdona nuestras ofensas, como también nosotros…
-Rosa fue delatada y acusada de bruja, fue capturada y masacrada.- Hubo silencio entre ambas voces.- ¿Qué tan lejos se llega por una venganza?
-Perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.- abrió los ojos y observó a aquella sombra sobre ella parada gracias a la lámpara prendida. Era una mujer. 
-En la Biblia está escrito que los antiguos israelitas, en caso de desobediencia a Dios, serían castigados con grandes calamidades incluyendo el comer carne de sus propios hijos e hijas.- dijo la voz.- Amén. 
De pronto su respiración se calmó. Con miedo a moverse, pues la sombra seguía así un estruendoso sonido la despertó. Su celular no dejaba de sonar. Ya había amanecido y la luz de la lámpara seguía prendía. 
-Que horrible sueño- dijo frotándose los ojos. Miró a toda su habitación y lucia exactamente igual. Se destapó y no pudo evitar preocuparse.- jaja, debí suponerlo. 
Habían huellas de zapatillas de marca Converse en su cubrecama. Se intentó tranquilizar y recordó que tenía la mala costumbre de no quitarse las zapatillas y de seguro la había pisado en el desorden que hizo mientras empaquetaba el pedido. Su teléfono sonó nuevamente. 
“Me quedó mejor de lo que pensé. Te lo mandaré de regalo, apenas dormiré”, leyó. Sin cara también hacia trabajos en madera, hace unos días Allison le mandó un tutorial de empastado de libros en madera y él se había propuesto intentarlo. Respondió rápidamente y se fue a la ducha. “Y no me mandas una sola foto? Tuve una parálisis extraña. Hubiera preferido que me fastidies a pasar por ello”
Conversaron un par de horas entre mensajes sobre ello. Las parálisis de sueño en Allison comenzaron hace varios años pero no salían ser tan extrañas como la que había tenido esa noche. “¿Tu madre no te ha dicho nada sobe ello?”, leyó. “No tengo madre.”, respondió de camino a la Univ. 
“Ese tipo de cosas se dicen antes de formar una amistad sólida. Ahora me siento como un imbécil. Usted es diabólica, señorita Conejo”, soltó una carcajada en el buz. “Bueno yo tampoco sé mucho de ti. Mis padres se separaron hace mucho y desde entonces vivo con mi papá”, respondió. 
“¿Entonces, vive?”, suspiró. Sin cara no era mala persona y en realidad a veces se sentía ligeramente heterosexual cuando él le hacía compañía virtual. “Si. Hace varios años que no la veo. La última vez me sacó la mierda por el tatuaje que me hice”, respondió. Ya está cerca de la universidad. Pronto bajaría y no deseaba que le robaran el celular. 
“Mi madre me quitaría el apellido, su ADN y todo lo que me ha dado de ver mis tatuajes.”, respondió. “Las madres son una estúpidas. La mía tiene un hijo odioso. Demoraré en responder ya bajaré del auto.”, escribió. 
-¡Baja San Marcos!- gritó y entre una multitud de personas logró bajar. 
Caminó casi trotando a la universidad. Ingresó rápidamente y se fue hacia su edificio. 

Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima. 
11: 35, viernes 12 de Setiembre.
“Los míos sigues en Cajabamba, voy a visitarlos algunas veces al año. Es complicado lidiar con el sol de provincia y tener que esconder tatuajes”, le había respondido. “Los tatuajes son para lucirlos. ¿Tenias 25, cierto?”
“24. Se cocinar, planchar, lavar, hago confecciones de mascara, soy carpintero y próximamente planeo aprender herrería”, suspiró e ingresó al aula. Alita se burló de ella al verla escribir entre explicaciones y vueltas a la pizarra del catedrático. “Hombre completo. Si mis gustos fueran por ese lado, tal vez te daría oportunidad”
“Serias una bruja como novia”, se quedó paralizada al leer la respuesta. Guardó el celular e intento concentrarse en la clase. Había logrado olvidar aquel feo sueño y esa palabra la tenía paranoica.  Cuando describió su poder, decidió experimento las posibilidades y básicamente era sencillo. No manipulaba a las personas solo las acciones de su alrededor.
Su mente se quedó en blanco durante unos segundos. “¡Monstro!”, visualizó a una multitud enardecida, de esas de películas. Se preguntó si intentarían quemarla de saber lo que podía hacer. Pero debía haber más como ella, suponía. Allison no podía ser la única con una extraña habilidad.
“¡Espeluznante! Se encontró un dedo meñique, aparentemente mordido, en las calles de  Jr. De la Unión. Las autoridades ya están con la señora, que encontró el dedo en la comisaria. Se realizaran pruebas necesarias, para determinar quién era este meñique y si guarda relación con las personas desaparecidas.”, recordó las noticias como un balde de agua fría. “En la Biblia está escrito que los antiguos israelitas, en caso de desobediencia a Dios, serían castigados con grandes calamidades incluyendo el comer carne de sus propios hijos e hijas.”, sus piernas empezaron a temblar. Si ella era una especie de pecadora y esa cosa la estaba buscando. 
“Todo lo que hagas te será devuelto multiplicado por tres…”, entonces, ella había hechizado aproximadamente a unas 15 personas. La cabeza le comenzaba a doler. Esa criatura que la visito durante la noche tendría algo que ver con los desaparecidos. “¿Me comerá y se comerá los míos?”, imagino a su papá y hermano menor. 
-¡Hazme caso, estúpida!
Sintió un terrible golpe en la cabeza que por poco le estampa la cara contra la carpeta. Su mente volvió en sí. Alejandra la había golpeado con un cuaderno terriblemente duro.
-¡Me dolió, tarada!- respondió.
La clase había terminado hace algunos minutos. 
-¡Te he estado hablando y no me haces caso!- exclamó.- Bueno, Pietro te mandó esto.
Aquel cuaderno con el que la había golpeado era el recado de Sin cara. Allison lo tomó y comenzó a revisarlo. Tenía un precioso acabado: Las tapas eran madera tallada, la frontal tenía el dibujo de un conejo de orejas caídas y la posterior una especie de dragón; los ojos en ambas tapas estaban remarcados con una piedra preciosa. Tenía una hebilla de color bronce, al abrirlo la primera hoja decía: “para: el conejo negro, de: Sin cara”
Revisó el resto de las hojas de color amarillento como si fuera un libro antiguo  y era un cuaderno de dibujo. Había quedado encantada, se preguntó si a ella le quedaría uno igual si lo intentaba, 
-Quisiera tener pretendientes así…- comentó Alita, acomodándose los lentes.- Pobre Felipe, no tiene posibilidades de competir contra alguien así. 
-Solo somos amigos, celosa.- respondió Allison jalándole la nariz.- Es un buen amigo. 
Salieron caminando del aula rumbo a la cafetería. De seguro tontería un rato hasta la próxima clase de Alejandra y luego Allison se iría, ya que se día solo tenía una materia. 
-Hacerte la difícil es lo que los motiva más, ¿no?- dijo.- Invítalo para mañana. 
-Es solo noche de chicas.- respondió Allison levantándose de su sitio.- Con suerte consigues algo bueno. 
-Jaja, no lo creo. – Respondió.- De hecho estoy saliendo con alguien…
-¿Qué?
-Es un chico que estudia en la Universidad de Lima, lo conocí en una fiesta.- explicó.- Es muy buen tipo, he estado saliendo con él unas semanas.
-No me dijiste nada…
-Lo siento no era nada serio pero parece que ahora sí. – Respondió riendo.- No tienes que preocuparte, de hecho seria genial si vamos los cuatro. 
-Bueno… creo que lo invitaré. –respondió. Realmente no le había causado nada de gracia la situación.- Ya no tengo hambre.
-Bueno, yo sí y él sí que sabe comer.- dijo.- Jaja.
-Eres una asquerosa.
-Lo siento. Me da risa lo sana que eres.- respondió. 
Conversaron un poco más e inmediatamente Allison se marchó. Le agobiaba la idea de Alita nuevamente en una relación. Siempre le iba mal y era demasiado hueca para esas cosas. Recordó que estaba conversando con Sin cara y revisó su celular, “¿Cómo te gustó tu amiga?”, leyó. Suspiró. “¿Quieres ir a la casona, mañana?”
Caminó hacia el paradero y subió a un buz. Sintió la vibración del celular y revisó nuevamente. “Ignoraste mi pregunta e ignoraste mi cuaderno de dibujo. Me agrada la idea, debo suponer que ella ira con alguien y soy tu pantalla”, comenzó a reír. “Resentido. Iremos a las 10 p. m. Gracias estuvo bastante bueno y pues no sé cómo paso” 
“estúpido amor, estúpido amor… Una vez tuve una novia y aprendí las ventajas de ser soltero”, soltó algunas risas e inmediatamente respondió.- “¿Eres de los que sale por una noche? Fue raro solo me gusto, luego nos besamos ebrias y desde entonces me gusta.”
“Soy de los que prefiere la tranquilidad. ¿Solo es unilateral?”, caminó a casa luego de bajar el buz. “Me alegra, al menos con eso sé que no me intentaras besar o más. Si, de hecho me gusta que sea así aunque no me gusta cuando anda de perra” 
“Un conejo enamorado. No te preocupes, solo iré para evitar que ebria le pegues al saliente de tu amor”, finalmente Allison se recostó en su cama con el celular en mano. Eran las 15 p. m. “Recuperaré el sueño perdido. Nos vemos allá”, cerró los ojos y pensó en descansar.  “Descansa, conejo. Mañana iremos al nido de ratas”

La Casona de Jr. Camana, Lima. 
10: 48, sábado 13 de Setiembre.
-Eres una demorona.- comentó Allison. 
Salieron tarde de la casa de Allison debido a que Alita no podía ponerse los lentes de contacto. La peliazulada terminó de alistarse rápido y guardo el paquete en la maletera del taxi rápidamente, confinó la entrega del paquete para cuando llegaran y la pelirosada continuaba batallando con las lentillas durante casi 10 minutos que terminaron siendo el doble. 




Acababan de bajar del taxi, el que también las pasaría a recoger más tarde. Alejandra se había puesto demasiado atractiva, que incluso la conejo la quiso besar y Allison le había hecho retoques a una vieja mascara durante el tiempo de sobra. Ya tenía la que usaría más tarde lista. Había quedado de encontrarse con Sin cara dentro y ambos usarían mascaras. 
-Él ya está dentro.- respondió Alita revisando su celular.- No te preocupes, somos chicas. Es natural que ellos nos esperen. 
-Eso no justifica nuestra tardanza.
Fueron a la entrada, dónde el tipo de seguridad recibió el paquete con las máscaras y le entregó un vale a Allison por ellas. El paquete no pasaría, ni tampoco se entregaría de no estar ambas parte. Su cliente la iba buscar dentro e irían juntos por ellas. Tanto ella como Alita estaban en la lista de los que pasaban libres, les sellaron la muñeca y entraron. 
La famosa Casona de Camana, era una discoteca de mala muerte. De aquellas en las que los baños daban asco al par de horas de abrir y las partes más oscuras servían de motel gratuito. Habían tres deeler de varios tipos de drogas en cada zona divididas según el género musical que predominaba. 
A pesar de aquellas condiciones era un antro muy popular entre jóvenes. Sobre todo los de universidades nacionales.
-Vamos a la zona de bachata, André esta allá. – Dijo.-¿O buscarás a tu chico? 
-Un momento.- respondió Allison, colocándose una máscara de conejo negro con orejas caídas que le cubría la mitad del rostro. La había hecho de cuero con detalles en cobre en un solo día. El modelo era simple pero a ella le fascinaba.- Es la primera vez que veré a Sin cara y él estará con una máscara. 
-Jajá, que romántico. Serán como el príncipe y la cenicienta. 
Ambas amigas se separaron y se reencontrarían en la zona de rock. Sin cara se encontraba en el bar, según le había avisado a Allison.  El lugar estaba tan repleto que Allison se preguntaba cómo era que nadie temía por los desaparecidos. 
Caminó con dificultad entre personas que se quedaban observándola por la máscara. Era divertido pero se sentía demasiado acosada. Llegó al bar y se mantuvo parada unos segundos.
“Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra; Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día...”, escuchó. Volteo a todos lados pero nadie hablaba. “¿Qué demonios?”, comenzó a preocuparse. 




-Ha sido un mal día para venir, conejo.- escuchó detrás de ella.- Soy Sin cara y debemos irnos. 
-¿Qué pasa?- consultó viéndolo. 
No entendía que pasaba pero él estaba parado frente a ella. 
-El credo… el padre Matías II, es un cazador de brujas.- explicó.- Es quien se comió a los desaparecidos. 

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