Cinthia.


Sigues chorreando ese líquido
Que proviene de tu asqueroso corazón apátrido.
Y por ti
Todo seguirá siendo igual

Para siempre,
Para siempre,
Para nunca,
Desde ahora
Perdida.

Yo te vi caer,
Te levanté
Y te volví a soltar.
Sangre oxidada- André Arcela  

Pasaron 500 años y nuevamente se encontraba frente al mar, escuchaba estruendo en el cielo. Pronto llovería, observo nuevamente y a lo lejos vio a un ente rubio y débil. “Conserva la sonrisa de idiota”, se dijo mentalmente. 
-Porque siempre pararas rodeada de la oscuridad.- dijo. Había escuchado de ella que las mejores historia empezaban con un “hola” y terminaba en “adiós”, él estaba seguro que lo había escuchado en otro lado y en aquel entonces ella solo deseaba sonar cool. 
Cuenta la historia, no de un mago y un hada enamorados como lo diría el Mago de Oz, sino más bien una hada que se enamoró de un pequeño Kraken, de un mundo de pies arriba y nada sensato a los ojos de un demonio errante.  
Fueron los mejores amigos, fueron hermano y hermana, Quijote y Sancho panza, Fujimori y Montesinos. A ella le gustaba el baile, las amistades y los finales felices. Cinthia era un hada como Tinkerbell a sus ojos, una actriz porno a los de sus amigos y una hermana mayor a los del demonio errante. Él era unos 400 años menor que ella. Dariel no sabía que le gustaba exactamente, se limitaba a observar, escuchar y callar. 
“Mujer preciosa”, se dijo al verla la primera vez. En aquel entonces Dariel era un crio que apenas apreciaba lo bello de la pubertad ajena. Dulce y bella adolescencia, cada mañana se levantaba pensándola. Una mañana intranquila Dariel la vio sin tomarle importancia, meses después mando una paloma a decirle “Hola” en escaso mensaje de 128 caracteres. 
Entre risas y malos ratos, comenzaron a conversar un poco más. Ella le regalo de forma tan fácil su amistad.
Escuchó historias sobre ella y sus diversas aventuras. “Le gustaban los troll”, decían otras hadas envidiosas ya que cada novio o cualquier persona con la que se besaba o más era más feo que el anterior. Se susurraba que tenía un novio hace un par de años y se daban descansos para variar del tipo de esperma que recibía. Hasta cosas aún peores sobre raros fetiches con caballos. 
“Mentiras todas”, o al menos eso creía Dariel. Cinthia se convirtió en su mejor amiga o tal vez él se transformó en su mascota. Él la admiraba, la consideraba especial. Ella lo veía como un mejor amigo más, de aquellos que la apuñalaban y al par de meses perdonaba. 
Ella extraña… perdonaba a todos. A los que le hacían daño, hablaban pestes de ellas, incluso a los que la lastimaban físicamente. Dariel la consideraba ridículamente ficticia, tenía un talento eficaz para olvidar y recuperar a las personas que perdía.  “¿Es tan difícil dejar a esos entes que te aportan nada?”, se preguntaba. 
Aquel defecto era su principal encanto. “No puedes frenar la corriente de un rio, tampoco mucho menos evitar que ella razonara”, se decía internamente cada que conversaban bajo un árbol o frente a algún caldero. Eran el claro ejemplo de opuestos que se atraían, pero no del a forma en que todos deseaban estar con ella.  Los sentimientos nublaban la razón de Cinthia. 
-Eres bruta. 
-Y tu un resentido total. 
Entonces, una noche intranquila la perdió. 
Particularmente a ella le gustaban los enanos. Uno de ellos, acompañado de un troll se bañaron en su sangre. Dariel juró venganza, años después los asesinado de su querida amiga se volvieron sus compañeros. 
Se maldijo por no ser un guerrero, se maldijo por no estar cuando todo paso. No le dolía el hecho que ya no estuviera. Dariel sufrió al notar que aquel cariño, aquella hermandad, aquella figura materna nunca lo vio igual él. Perdido entre sus pensamientos, en una esquina bajo el árbol donde conversaron alguna vez. 
No era una historia de amor, menos de amistad. Sino de una decepción… cada noche la pensó y pensó hasta hartarse.  Aquel nombre lo atormentaba y sus recuerdos le daban dicha. “Gracias, Cinthia”, se dijo. Debió dudar de ella, pero su imagen era tan buena pura, una gran ilusión. 
Suspiró ante al mar y luego de 500 años la observo nuevamente. Desconocidos. 
Su figura siempre era la misma ante sus ojos. Una bella hada de ojos preciosos, de un puro corazón, un ente tan sublime que no era digno de un mundo porquería. Ni digno de ella. 
Ella era un hada y él un demonio. Una vez hermanos, él la levantó, ella lo levantó, se abrazaron y se dejaron caer. Nuevamente divagaban  por el mundo como desconocidos, pero Dariel siempre recordara a su hermana, aquella bella persona que lo tomó en brazos cuando más lo necesito. 
Cinthia, su mejor amiga, su hermana, su opuesta, aquella prefirió su mundo de fantasía a una realidad errante de él. 



Dedicado a Cinthia.  

Comentarios

  1. Hola
    Este cuento me ha gustado, aunque he sentido pena por los dos protagonistas, solo hubo una cosa que no entendí: " Dariel juró venganza, años después los asesinado de su querida amiga se volvieron sus compañeros".
    ¿Los asesinos de su amiga se volvieron sus compañeros?, ¿los compañeros de ella en la tumba o de Dariel?, no entendí, OMG!!
    Un beso.

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    1. Que gusto. Muchas gracias. Bueno creo que no fui claro, pues si se vuelven sus camaradas. Es una extraña situación en la que pierdes a tu amada amiga por personas x que luego terminan convirtiéndose en tus amigos. Un abrazo, gracias por leerlo y que te haya gustado.

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  2. ¡Hola!
    Lo he sentido todo realmente confuso si te soy sincera... Si la asesinan, ¿cómo es que después él la observa?
    ¡Besitos sonámbulos! ★🌙

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    1. Hola, lamento mi pésima narrativa xD Pues era simbólico, creo que debo mejorar mucho y ser más especifico. Gracias por el apoyo.

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  3. Pobre Dariel, como el agua y el aceite, que no se puede mezclar. Entonces todo quedó en un amor sublime y platónico. Me pregunto qué hubiese pasado si esa relación se daba, siendo él demonio y ella una hada. Muy original, Gian.
    Abrazo!

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    1. Gracias, Yessy. Que gran gusto que te agrade como escribo.
      ¡Un abrazo!

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