Dulce o muerto, epifanía de un mujeriego.

Acariciaba un rechoncho trasero pálido, le encaban grandes y claros como la nieve pero ese no le gustaba. No era liso, él sentía pequeñas erupciones cada que pasaba su mano. Consideraba nauseabundo aquello, pero su acompañante lo había satisfecho en cada antojo que había tenido, no podía quejarse.
Entre sabanas naranjas, colchón de cuero y con la luz apagada observaba la película porno que habían imitado hace apenas minutos. Eran aproximadamente las diez de la noche y era hora que ella se vaya. Arleth había  faltado a clases, no por la diversión que acaba de tener, sino más bien por un fantasma del pasado la acosaba. Su ex había ido de visitar a su Univ. y no tenía ganas de verle la cara, afortunadamente Bruno la había llamado. 
Se habían agitado más de lo normal, pero no negaban lo bien que se la pasaron. Arleth se levantó y empezó a buscar su ropa, sabía que Bruno pasaría la noche ahí y no planeaba quedarse con él. Bruno tenía novia pero no estudiaban en la misma universidad, así que él hacía de las suyas. 
-Alexis con tus amigos riendo y tú aquí buscando tu ropa- comentó.- Deberías usar calzones más chicos.- agregó con el ceño fruncido, no le gustaba cuando ella usaba calzones de tía. 
-Deja de joder…- respondió.- Pobrecita tu flaca
A Bruno eso no le importaba más que una papa, la había pasado bien y era lo único que importaba. Esa mañana temprano había ido a casa de su novia y también habían tirado. Durante la tarde por fin había logrado besar a la prima de su amigo. Y finalmente terminó su día teniendo sexo con Arleth. Sentía que había roto su record de polvos, dos con su novia y tres con quien se subía el bluyín.



Él se quedó viéndola por unos segundos y recordó como hace un momento había estado montado sobre ese derrier granoso. “Fue un día de sexo”, se dijo. Observo de reojo a su acompañante terminar de arreglarse. Faltar a clases de economía por cogérsela había valido la pena aunque ella se hubiera ido sin despedirse. 
-Que malagradecida- dijo recostándose nuevamente luego de escuchar el portazo. 
Seguía a muchas blogger de sexo y todas concordaban en que se debía agradecer luego de tener el acto sexual. “las peruanas son cholas sin cultura”, se decía cada que alguna chica no le agradecía por el placer. La única que no debía agradecerla era Tatiana, su novia de cabello crespo, actitud chabacana, piel clara y rellenita. 
Con ella era distinto porque era su novia. Ambos no debían agradecer porque sabían cómo satisfacer al otro. Bueno, no del todo. Ya que Bruno era consientes que entre sus gustos ella podría darle todo desde besos negros, gargantas profundas, sexo anal pero nunca podría con una. A él le gustaba la variedad, y la única que tenía ella era ser venezolana.
Parpadeo los ojos pensando en Tatiana, la primera vez ella lloro y dijo que le dolió como mierda pero que no lo sacara. Era la primera vez que estaba con una primeriza. Suspiró.
-Su trasero es maravilloso- comentó. Le agradaba la idea de ser novio de una extranjera y una que estuviera tan deliciosa. Rememoró aquellas piernas preciosas, una cintura deliciosa y senos pequeños, pero suaves. – Venirse en ella es ir a las estrellas. 
Recordó cuando salió con sus amigos hace algunos años. Apenas comenzaban a emigrar venezolanos a Lima y estaban por todos lados. La arepa les gustaba sobretodo porque eran chicas guapas las que las vendían. 
Bruno caminaba por la Plaza Dos de mayo acompañado del bullicio de algunos carros y vendedores ambulantes. No le agradaba caminar por esas calles solo, su madre siempre le decía que era muy peligroso. Y la verdad no era tan diferente de noche las caras de las personas que la transitaban parecían mascaras de jalowín, como las de la película La Purga. 
Se detuvo en seco y se preguntó que hacía por ese lugar y a esa hora. Lo meditó durante varios segundo y al minuto le restó importancia. Se detuvo en el paradero de autos que iban hacia el Rímac, espero unos minutos esperando buces que vayan a casa. Reviso la hora en su celular y eran las 25: 67… 
Luego de tirar y recoger su teléfono, lo reviso de nuevo, una y otra vez para estar seguro. Intento recordar que estaba haciendo antes de llegar aquí pero su mente seguía en blanco. Cruzó la pista hacia donde vio personas, ya que no le parecía seguro estar en el paradero solo al costado de baños públicos donde se decía que la gente se drogaba. 
No había notado que aquella plaza tenia forma de pulpo, por sus diferentes salidas y el pseudoparque al medio de ellas.  Rodeada de edificios antiguos que parecían caerse en cualquier momento. Su madre tenía razón, era un horrible lugar.
-Oe papi no tienes pa mi pasaje….- escucho a un tipo que se le había acercado. De gorra negra, polera azul, bluyín desgastado y un par de tajos en la cara.- Un sol pe…
Sin dudarlo le dio un sol, que un parpadeo eran caramelos de limón y el tipo se sacó la cara. Un niñato de 11 años le había robado o pedido dulces.  Entonces, lo notó. Estaba soñando. 
Hace un rato había tenido sexo de jalowín con Arleth. Él iba pasar la noche en ese hotel porque no quería irse de fiesta pero tampoco quería torturar a sus pobres oídos con el cantar de su familia que andaba en plena noche de canción criolla. 
Más tranquilo se puso a pasear. Una vez que sabía que era un sueño podía tomar el control y divertirse un rato. Agradeció internamente que no haya tenido alguna parálisis de sueño y decidió subir a algunos de los edificios del lugar. Eran de madera y parecía que adobe. 
Le daba risa el chillar de cada escalón de manera del que subiera. Llegó al segundo piso del edificio de la esquina. Entró y todo estaba oscuro. Había un moreno gigante y de piel azul que lo saludaba con la mirada.
-bienvenido Sr.- dijo. 
-Gracias.- respondió Bruno. 
Vio sillones color rojo y mesas de restaurante de comida rápida de color plomo. Había algunos viejos sentados en ella con tenedores y cuchillos esperando la comida, decidió sentar en alguno de los sillones y el moreno azulado se acercó a entregarle los respectivos cubiertos. 
-Si gusta tenemos sillones rojos a dentro también.- dijo.
-¿Por?- consultó él. 
-Algunos prefieren comer rojas en privado- respondió.
Bruno ignoro lo que aquel moreno le decía. De hecho pensó en hacer que le explotará la cabeza ya que después de todo era su sueño y él tenía el poder. Espero unos minutos y aparecieron meseras que fueron hacia las mesas plomas. “Definitivamente es sueño”, se dijo al ver a las chicas tan hermosas. Podría jurar que cada una de ellas eran extranjeras. 
Su emoción aumento al ver que ellas se desvestían y subían sobre las mesas echadas. “Es un burdel”, se dijo emocionado. A los segundos llegaron algunas adolecentes vestidas de colegialas. De hecho algunas si lo eran, niñas de nueve años entraban a otra habitación. Una de ellas subió al sillón con él.
 Bruno no respondió, era un sueño. Nadie lo juzgaría por acostarse con una niña, de hecho le excitaba aquella idea. La niña comenzó a desvestirse y él tuvo una erección casi inmediata. Su cuerpo era pequeño delicado y blanco. La pequeña se echó de espalda sobre él. Su pequeño trasero se veía apetitoso. 
-Párate- ordenó. – quiero que lo chupes primero. 
Ella no respondió y solo se paró. Bruno observo de reojo a todos lados y notó algo extraño. Aquellos viejos que estaban con las meseras no se las estaban tirando. Literalmente uno de ellos se estaba comiendo sus senos. Otro ya le había arrancado un brazo. 
Sintió algo de asco, pero él estaba por violar a una niña y todo era un sueño. Llamó al moreno azulado y le pidió ir a un lugar privado. Él los condujo hacia una parte más adentro del edificio.  Y los dejo solo.
Bruno se bajó los pantalones y tomó a la pequeña. Desertó que se la chupara porque notó que no tenía lengua, pero el resto estaba en su lugar. La tomó de espaldas y empezó a lamerle el ano para no embarrarse el pene de sangre cuando empezara. Lo desconcertó que supiera a chocolate. 
Era extraño la textura de su cuerpo era piel humana; sin embargo, parecía estar hecha de algo comestible. “Si existieran en la vida real, valdrían una fortuna”, se dijo. La cargo y colocó en cuatro frente a él. Lincy Acosta, una bloggera que sería decía que el mejor sexo anal se hace de perrito. De seguro al despertar tendría una gran erección, consideró ir a buscar a Tatiana antes que vaya al cementerio cuando despertara 
Segundos antes que pudiera meterla comenzaron los disparos y se distrajo. 
-¡Así que eres mañoso, concha tu madre!- escuchó.- Se cagaron la los tenemos. 
-¡Corran!- empezaron los gritos. Era un operativo.
Solo en sueños la policía nacional podía ser tan efectiva de llegar a dos segundos que se la metiera. Pensó en hacer que se derrumbara el edificio o en matar a los policías y seguir con su primera violación infantil, ya que esa noche de sueños planeaba violarse cualquier cosa que pesara más que un pollo.  
La niña de chocolate se levantó y empezó a tirar las cosas. Estaba buscando hacer ruido para salvarse. Bruno al notarlo la tomo del cuello y empezó a estrangularla. 
-No te iba comer de la forma que pensabas, mocosa de mierda- dijo. En un descuido el cuerpo de la niña cayó y él se quedó con la cabeza. –Mierda…
No había sangre pero la mocosa estaba decapitada. Era un sueño muy extravagante, pero ahora debía encargarse de los policías. Luego le pediría al morena otra niña, tal vez una mesera extranjera y un transgénero también. El límite estaba en su imaginación. Se escondió detrás de algunas repisas de color gris. De hecho noto que toda la habitación era gris menos el mueble. 
Extendió su mano hacia la puerta para abrirla como la fuerza de Star wars, pero la puerta seguía cerrada. Se extrañó al ver que no podía hacer nada. Abrió el sofá rojo y notó que era un hueco. Aprovecho en esconderse y vio a los policías entrar a su habitación. Bruno se preguntaba porque no podía controlar nada. 
Optó por empezar a pellizcarse las manos para poder levantarse pero no pasaba nada. Suspiró y vio de reojo a los policías con una bolsa negra que derramaba sangre.  “Ya comienza a parecer pesadilla”, se dijo. Espero que los policías de traje azul, ya que los recordaba verde, se fueran. 
En la noche se empezó a escuchar una tonada rara, parecía que algún saxofonista de jirón tocaba afuera.  Ni bien perdió de vista a los azulados salio del sofá y abrió las ventanas. No debería haber problema en lanzarse y a los segundos lo hizo. Pensó que volaría pero se fue de cara contra el suelo, su nariz empezó a sangrar y le dolían los huevos.
-¡Mierda!- empezó a gritar.- ¡Mierda, mierda, mierda! Que estúpido sueño…la puta madre. 
Entonces las personas que caminaban por ahí le empezaron a lanzar monedas. “Vaya, ya luzco muy patético”, se dijo y se levantó. Le dolía todo y no sabía cómo despertar. Tenía esperanzas que lanzarse lo despertaría antes de caer y era la primera vez que experimentaba un dolor de sueño. 
-Bueno siempre hay un plan b- dijo acercándose a otro de los edificios. Notó que era uno más iluminado que el anterior. Lástima, ya que él deseaba tirarse el trasero de una niña de chocolate. Hasta una instancia se imaginó hacerle sexo anal mientras se iba comienzo su cuello, descabezarla eventualmente pero pensó que sería una experiencia única. 
Subió a duras penas las escaleras. 
Al llegar tocó la puerta y le abrió una señora de edad mayor. Era una abuelita. “No, tirarme abuelas no”, se dijo al entrar. Aunque no descartaba ver alguna abuelita con todo en su sitio y sin arrugas como para considerarlo. De hecho pensaba que si encontraba alguna abuela como la tía Mai de la última de Spiderman valdría la pena. 
-¿Qué te paso, hijo?- dijo la señora con un vaso de agua.-¿Cómo te llamas, qué paso?
-Me llamó Bruno.- respondió. 
-¿Bruno?, ¿Y dónde vives?- preguntó.- No deberías andar por aquí en noche de brujas. 
-Del Rímac, Pizarro.- respondió.- ¿Por qué? 
-Hijo, no estás en tu mundo.- Aquello le provoco un escalofrió a Bruno.- Este es el reino de las brujas y hoy es su noche también…
-¿Qué quiere decir abuela?- Preguntó.- Esto es un sueño.
-Sí, es un sueño. Un sueño de brujas. – Respondió pasando su mano por su cabello blanco y largo.- Como te lo explicó… existen personas con habilidades especiales, son las brujas… ellas están llenas de poder. Los sueños de ellas no son solo sueños, sus sueños llegan aquí y se vuelve realidad. 
-Me están cojudeando…
-Lo que pasa es que a veces ese poder se transmite…-Se tomó la cabeza.- Yo era la amante de un hombre brujo… una noche no me bañe después de tener sexo con él y fui a parar aquí. Sus poderes se quedaron en mi a través de sus fluidos. 
-¡Vayasé a la mierda!- gritó.
Se levantó a los segundos empezó a caminar hacia la puerta. Solo era un sueño y no importaba.
-A mí también me engañaron… Yo no quería que me llevará pero me engaño.- dijo un anciano que andaba en otra habitación. 
Bruno lo observo de reojo y se quedó helado.  Hace algunos años el padrastro de su madre, quien vivía con ellos, se mudó con una de sus ilegitimas hijas y la familia de Bruno no supo nada de él durante los próximos dos años. Hasta que un día se les ocurrió sacar una partida de nacimiento del abuelo y notaron que figuraba como fallecido.
-¿Abuelo Gaudencio?- preguntó. Se veía más horrible que la última vez que lo vio. Se encontraba sucio, ya no tenía nada de cabello, a sus arrugas se le agregaron verrugas y uno de sus ojos no tenía iris. Tenía un corté en la cara. -¿No estaba muerto?- Le costaba la idea de saber que su abuelo estaba vivo.
-Esa hija de puta de la Nelly… me engaño. Me hizo trabajar, me metió en un asilo. Yo no quería irme pero ustedes me abandonaron.- dijo molesto. Bruno suspiro, cuando no ese viejo los culpaba de lo que le pasaba. 
-¿Es tu nieto, Gaudencio?- preguntó la abuela.- En el asilo que lo metieron una de las enfermeras era bruja y un 31 de octubre se acostó con él. Algunas enfermeras aburridas de los ancianos tenian la mala costumbre de darles vinagra a los ancianos y acostarse con ellos. 
-No puedes ser…- dijo Bruno. 
-Aun no acaba el día de las brujas.-  respondió la anciana.-  Aun puedes buscar a la bruja con la que te acostaste y pedirle que te regrese.
-Pongamos que sea verdad… ¿Cómo sé que me están ayudando y no me comerán como a esas chicas del otro edificio?- consultó. Su abuelo se sentó en el sofá y no le dijo nada. La otra anciana me miraba.
-Ese edifico fue el sueño de alguien. Las personas de adentro también…- respondió.- Gaudencio también intento escapar de aquí y no pudo. Él lleva solo dos años aquí, yo estoy hace 15 años. Aun eres joven tu puedes ir, encontrarla. 
Bruno lo pensó y aun no entendía la situación. Solo era un sueño, un maldito sueño. 
-Si logras salir de aquí… mañana cuanto te levantes pensarás que es un sueño también.- dijo la anciana.- Inténtalo nada pierdes. Sino para mañana ya estarás muerto… así son las cosas cuanto tienes sexo con una bruja en jalowín. Dulce o muerto. 
-¿Dónde puede estar?- preguntó.
- Por lo general están en estos edificios. Cada vez que entres a uno se rotan. Uno de esos es sueño actual- respondió. 
-¿Este de quien fue sueño?
-No, lo sé. Pero de este los atrapados aquí hicimos nuestro hogar.- explicó.- Cuando salgas es poco probable que vuelvas aquí. Suerte. 
Salió del edificio sin despedirse de su abuelo. Le daba pena que muriera violado por una enfermera bruja, pero siempre le cayó muy mal. Debía pensar en su escape. Observo el centro y aún era de noche. 
Optó por investigar un poco y se fue por uno de los caminos. Si no sé equivocaba, porque era pésimo en orientación, debía estar yendo hacia la Av. Colonial; sin embargo al correr por esa calle regreso de nuevo al medio. 
-Genial…- dijo. Solo podía entrar a los edificios y rezar encontrarla.  
Fue al tercero. Era un total de 13 edificios por revisar. Subió las escaleras de madera y tocó la puerta. “La próxima vez que vea a esa perra de Arleth se lo hare por el culo sin saliva”, se dijo. Abrió la puerta un moreno azulado. 
-¿Ya no he estado aquí?- preguntó Bruno.
-No, señor. Bienvenido- respondió el moreno. 
Nuevamente estaba en el burdel de las mesas grises y sillones rojos. Pensó en irse, pero no podía desperdiciar la oportunidad. Así que pidió una habitación de sillón rojo. “Is piqui pribibli qui vuilvis”, repitió burlón y se acomodó en su sillón. Espero ansioso. 
A los minutos llego una adolecente, no era tan pequeña como la anterior pero también le servía esa. Sin perder más tiempo se bajó los pantalones y tomó la chica dulce sin lengua. La sentó sobre él primero y cuando acomodaba su pene para violar su trasero.
Operativo.
Nuevamente se escuchó bulla en la parte de afuera. Y la chica empezó a lanzar cosas para hacer radio. Bruno molestó la tomó de la cintura y la lanzó por la ventana por la cual él se había lanzado la vez anterior. Pensó que el sueño era uno incompleto en la que el brujo se había levantado antes de poder violar a alguien y por eso era en vano que lo intentara. Se escondió detrás de unas sillas y espero que todo acabara.
Salió por la puerta y vio todo destruido. El moreno azulado tenía tres disparos en la cara. Los viejos que estaban en las mesas grises eran cerdos muertos literalmente… en la mesa yacían restos de las chicas que se comían. Era un sueño muy bizarro para alguien.
Sin perder tiempo fue corriendo hacia el otro edificio. Trato de pensar en cosas que le gustaran a Arleth para salir de ahí tan pronto como pudiera. Llego de pronto a un jardín con muchas tortugas. 
El lugar se veía muy amplio y soleado como para que estuviera dentro de una edificación. Suspiró y no había nada interesante. 
-¡Chicho! ¿Qué haces aquí?- escucho. Era Luis, un viejo amigo de él. – Oe deja a mis tortugas follador de mierda.
-¿Luis?- se dijo al verlo.- ¿Eres brujo o estás muerto por snu snu?
-¿Qué hablas, wey?- dijo.- Estamos con los chicos. 
Era imposible. Así que Bruno llego a la conclusión que uno de ellos soñaba y el resto era pura imaginación del soñador. Vio a sus viejos amigos de los primeros ciclos jugando con tortugas. 
Él había llevado cursos con Arleth en los primeros ciclos. Eso explicaba que podía ser un sueño de ella. 
-Luis, siempre me llegabas al pincho- dijo y fue con Arleth, dejándolo con la tortuga en las manos. 
Se sentía de terror ver la evolución que habían tenido todos. Brandon tenía un cuerpo atlético hasta que conoció a Tania y ahora ambos eran una pelotitas. Arleth tenía el cabello negro y largo, cuando se acostó con ella hace unas horas llevaba era rubia y ligeramente más corto. 
-Arleth… regrésame a la normalidad.- pidió.
-¿Qué hablas, huevon? – preguntó. Le dio la espalda y se acercó a Alexis. Bruno sentía pena que en sus sueños, ella aun estuviera con él. 
-Bruja de mierda, regrésame… por tus fluidos vaginales de mierda estoy aquí.- la tomó del brazo molesto y la jaloneo. 
Entonces de un par de golpes de Alexis, Bruno cayó al suelo pastoso, espantando a las tortugas que andaban por ahí.
-¡Que chucha le hablas así a mi flaca, concha de tu madre!- gritó Alexis comenzándolo a patear. 
-¡Oe cálmate!- pidió Luis agarrándolo. Bruno se levantó molesto y vio a Arleth. – No sé qué pasa pero, somos amigos todos. Tranquilos. 
-¡Deja de soñar y regrésame! – Gritó.- Hace un rato teníamos sexo y ahora estas soñando que sigues con ese tarado. Cachuda de mierda.
-¡Ya te cagaste!- dijo Alexis. 
-Oe vete…- dijo Luis agarrando al iracundo.- No te quiero verte morir aquí. 
Bruno suspiró y buscó la puerta por donde había entrado. Al divisarla cargo a Arleth y se fue corriendo. La tiró por las escaleras para que callera y cerró la puerta con Alexis corriendo tras ellos. Bajo las escaleras rápido evitando caerse y tomó a la chica en él suelo. 
-Arleth, sácame de aquí…
-¿Qué te pasa, huevon?- preguntó.- ¿Dónde estamos? Por qué me secuestras…
-Te lo explicó rápido. Estas dormida, eres una bruja, tuvimos sexo y ahora estoy aquí.- dijo.- Según he averiguado tengo hasta el amanecer para evitar quedarme atrapado aquí.
-¿Qué te has fumado?- preguntó. 
Pasaron varios minutos en los que discutieron sobre todo lo que pasaba. Arleth no entendía a qué se refería y mucho menos con lo de ser una bruja. Pero luego de escucharlo tantas veces decidió darle la razón, con suerte se podría deshacer de él. 
-¿No has pensando qué yo puedo ser parte del sueño de alguien más?- preguntó.- Porque no se de lo que hablas… si alguna bruja como les dices sueña conmigo es otra Arleth, que es distinta a la perra con la que tiraste. 
-Mierda no lo había pensando.- respondió.
-Que tan mal me puede haber dejado Alexis para acostarme con un cabeza hueca como tú. 
-Pero no tienes recuerdos de ser una bruja… tal vez no lo eres- dijo molestó había perdido el tiempo buscándola.- Pero solo contigo me acosté…
-¿No dices que tienes novia?- preguntó.- Seguro ella.
-No lo había pensando, de hecho no me bañe luego de estar con ella.- dijo.- luego lo hice contigo. 
-Ojala le de sífilis a la verdadera yo, por cojuda.- respondió. 
Luego de conversarlo Arleth decidió ayudarlo a escapar a modo que volvía a su propio sueño. Finalmente optaron por ir al quinto edificio, abrieron la entrada y al caminar había un campo de flores. 
-Sabes… si tienes flaca no deberías hacerle eso.- dijo mientras caminaban.- Sé que no tengo derecho si mi otro yo se acuesta contigo pero no deberías hacerlo.
-Ella me quiere así- se excusó.- Y a ti te sacaron los cuernos por pensar así. 
-Puedo ser cachuda, pero mi yo de ahora es feliz.- respondió.- En cambio tu…solo perderás a esa flaca.  
Aquella puerta no era la correcta y fueron a un sexto edificio. Bruno solo pensaba en deshacerse de Arleth pero no podía aun. En aquel edificio había una fiesta donde volvió a encontrarse con sus amigos y una segunda Arleth. Salieron apresurados pensando que alterarían las cosas en el sueño de alguien más.
Finalmente caminado por las calles antes de ir a otro edificio, el sol comenzaba a salir.
-Ya me cague…
-No creo.- respondió su amiga.- No solo es noche de brujas, es dia de los muertos…
-¿Qué pasa?- Preguntó.
- Estas más que muerto.- sonrió.- Hubiera querido que recapacitaras…
De un momento a otro Arleth se sacó la cara y lo miro con desprecio. Era Tatiana. 
Parpadeo tres veces y de pronto todo era oscuro se levantó de infarto y su celular vibro. Trató de recordar pero todo se iba esfumando de su mente. Solo sabía que había hecho algo mal. 
Reviso su celular y eran las 11 p. m. solo había dormido una hora. El mensaje era de Tatiana. Su contenido era más decepcionante de lo que había sido aquella aventura. 
-Bañate bien. Cuando despiertes estarás soltero.- leyó. -Feliz noche de brujas y dia de los muertos, muerto. 

Comentarios

  1. Hola
    Fue... ¿caotico?, ¿revuelto?, ¿raro?, fue como una mala pesadilla. Eso si, el prota no me gusto ni tantito.
    Feliz día de muertos para ti tambien XD

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    1. Jajaja, de hecho fue un mal sueño. Que bueno que se entendió así xD Gracias. Un abrazo.

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  2. ¡Hola!
    Coincido con Janet. ¡Qué confuso todo! Ha sido extraño, pero no ha estado mal. Muy apropiado para Halloween :)
    ¡Besitos sonámbulos! ★🌙

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    1. Gracias, era la intención. Un fuerte abrazo sonámbulo para usted también. <3

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  3. ¡Hola! Ha sido una historia más que hilarante owo me ha dejado sorprendida y por poco creí que realmente, no era un sueño y que realmente estaba muerto XD por partes, me ha recordado a Paprika, un poco con el estilo de Ghilbli, pero tantito más oscuro.
    ¡Un abrazo!

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    1. ¡Genial! Que gusto que te haya agradado la historia. Me emociona mucho ello.
      ¡Gracias por leer!

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  4. !Que hilarante!! un trasero granoso, nunca se me hubiese pasado por la mente algo así! de verdad existirán? me has matado de risa! y bueno, pero parece que para el chico han de ser lo mejores para satisfacer su apetito sexual. Joder! como sera el sexo de jalowín? pero qué tormentosa, onírica y escalofriante experiencia. Pero qué chico más libidinoso, bendito, pero traga de todo color, sabor y mixto!
    Que gozada tu historia, Gian. Te a quedado genial.
    Abrazo!

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    1. Que gusto que te agrado, querida Yessy. ¡Un fuerte abrazo! Y nuevamente muchas gracias por leer.

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