Saana - Epilogo

 Ahora es tu nombre

Apenas paso una década y se sentía agobiada. Ella observaba el mar con un sonrisa en los labios, desde pequeña amaba la naturaleza y era lo único que pudo rescatar de su maldición. “Ya solo faltan 90”, se dijo. Carol se habia convertido en una nostálgica fatalidad. Se sentía mal cada que una nueva vida la acompaña, para su mala suerte experimentaba eso al menos tres veces al dia.  

Era verano y sus amigos se encontraban divididos por el mundo, experimentando lo bello de vivir. Sentia algo de envidia, pero con el tiempo aquellos sentimientos desaparecían y se llanaban de ternura. Algo que habia olvidado decirle Micaela era como combatir aquel odio por su empleo. Al final lo averiguo por cuenta propia, necesitaba amor.

Karen habia estudiado Educación inicial y era la actual subdirectora de su antigua escuela. Se iba casar el próximo año con su novio, un profesor universitario de Literatura.  Jean era ese profesor. Él terminó con Crystel, luego de tres años de relación, y continúo con sus estudios. Publicó tres poemarios y ahora era un decente universitario. Se conocio nuevamente con la profesora de inicial en la presentación de us tercer libro: “Arde mi amor”

Cesar se casó nuevamente y trabaja en una gran empresa de confitería. José a su tercera carrera por fin se convirtió en un cineasta independiente, felizmente su novia fue exitosa con su novela “La chica muerta” y actualmente trabajan juntos. Crystel era abogada, seguía soltera y era feliz. 

Yue se habia reencontrado en varias ocaciones con Sebastian, incluso este ultimo le habia prestado un libro de sus preferidos, Sword art online, él insistia que ella debía volver a creer en el amor.  

-Si que te hizo caso, Sebas- dijo Carol al verla entrar a un hotel de la mano con quien menos esperaba. 

En la actualidad,  ella habia regresado a China por negociosos. Su tia la apoyo en estudios, además de sus trabajos como maestra de Taulo y cocinera en su chifa la convireron en una administradora profesional.  Luego de amistarse con su madre, ella realmente era muy feliz.

-Quien diría que ese par seria pareja- se dijo al verlos. Los dos desnudos en una cama.- Ese tipo desagradable tiene suerte. 

Diego habia ingresado al Conservatorio de música y le habia ido demasiado bien.  Se amistó con su hermana y toco cumbia selvática en su boda, se habia hecho de una banda con sus compañeros de estudio. Le iba tan bien que viajo a China a conocer, con ganas de comer gato no espero comer un pedazo de luna. 

Diego y Yue se gustaron y comenzaron a salir. A Carol le daba nauseas verlos desnudos en un hotel. Aunque admitia que eso de ser omnipresente le era bastante genial. Entonces, aquel teléfono sonó. 

-¿Qué paso?- contestó el funesto aparato. Diego lucia agobiado, la estaban pasando bien. –No jodas… ¿Embazaste a Saana?

 -¿Saana?- se preguntó Carol. – Ese par…

De regreso a su querido Perú, los buscó con la mirada. Debes en cuando ella hablaba con ellos, como con los demás. Se le permitia interactuar entre los vivos, pero no vivir con ellos. Los demonios que habitaban la tierra eran agradables pero arrogantes, a veces tenia que amenazarlos y los angeles eran literalmente idiotas. 

Preferia mil veces tratar con ellos, aunque la olvidaran eventualmente. 

Saana era profesora y Sebastian, medicó. Aun eran novios, sin planes de casarse. Hasta que Saana salio embazarada. 

-Me parece haberte visto antes- escuchó Saana, ella comenzó acercarse. Vestia un kimono lila, era el festival Matsuri.- ¿Tú? ¡Rayos!

-No lo creo –Respondió sonriente.

-Es raro hoy en sentido eso mucho. –Agregó Sebastián. El vestia normal, no habia cambiado mucho. Ahora era un hombre de 27 años.- ¿Carol? ¿Cómo has estado?

-Hacen una linda pareja-Comento marchándome.- ¡Felicidades!



-¡Carol!- Gritó Saana antes que ella se desvaneciera y se llevara aquellos recuerdos con ella.- Se llamará Akemi…

-Seré su madrina simbolica. 

-Hasta luego, amiga-Les escucho decir mientras retomanaba su camino de la mano como si nada pasara. Ella los ve besarse. 

“No puedo evitar imaginar a un chico desinteresado por el resto que camina por una pista observando a una linda chica que parece muerta en vida, siendo apunto de ser atropella”, se dijo. “Es una tonta historia, pero es nuestra historia. Si vuelven hablar de mí en esta que sea en lo que me convertiste. En dios.”, una sonrisa se dibujó en su rostro.

-Hasta que nos volvamos a ver, amigos míos…


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