domingo, 27 de agosto de 2017

Egusquiza sensei

Perfil de Roberto Egusquiza.

Entre la concentración y el bullicio de los golpes del metal, en un espacio reducido, con poca luz y escasa ventilación, más que la artificial se encuentra un “sensei”, quien manipula el fuego con la habilidad para fabricar los deseos de sus clientes. A sus 38 años, Roberto forja todo tipo de armas punzocortante y su especialidad son las conocidas como guillotinas de mano, las katanas.


(Fotografía: Alexis Huertas 2016)
https://www.facebook.com/alexisjosuehc/?fref=ts


Según los japoneses tradicionales, se les denomina “sensei”, no precisamente a un profesor. El término significa “él ya ha recorrido el camino”. Porque la única diferencia que hay entre un alumno y un guía es que, el maestro posee tanto el conocimiento como la experiencia. 
Al filo de Lima, en la Av. Canadá con San Borja, entre calles grises y frías se encuentra el taller de un artista de armas blancas. Roberto Egusquiza es un apasionado por las espadas, dedicado a la calidad en su trabajo y humilde con quienes admiran su talento y desean apoyarlo. “Uno mismo no se hace llamar maestro, es la gente que te llama así”, dijo recordando a viejos novicios. A los que no solo inspiró el arte de la forja de armas blancas, sino a seguir sus sueños y dedicarse a lo que uno gusta por más raro que ese deseo suene para el resto.  
A sus 13 años con mucha imaginación y entusiasmo por películas orientales que pasaban en canal cinco como Samurai fujitivo. Tomó un tubo de metal, de aquellos que son patas de silla, y con un martillo lo golpeó sobre una roca plana hasta dejarlo llano y curvado, luego con retazos de soguilla y alambre fabricó una empuñadura. 
A los 18 años ya tenía una pequeña colección de espadas, que en situación de necesidad monetaria, se vio obligado a venderlas entre sus conocidos. Su primera espada con un acabado tosco, comparado al de ahora, la vendió a un aproximado de 200 soles. Con los años mejoró los acabados y los materiales empleados. Cada desafío nuevo lo inspira a desear más, cada nueva persona que llegue a su taller significa un reto, el cual debe superar. 
Roberto describe cada arma nueva, como un renacer. La mejor forma de reencontrarse consigo mismo. En la actualidad su mejor katana, llamada titán dragón, su orgullo, con los mejores acabados y los métodos más pulidos de producción. Tiene un precio de 850 a mil soles según la exigencia del cliente.
La cotización del proyecto más ambicioso que tuvo uno de sus clientes fue de una armadura dorada del anime Saint Seiya. El costo por extremidad era de 2 500 soles, excepto por el casco, ya que esa parte se cobraba el 30% más. Siendo el precio de la armadura completa de 15 750 soles, monto que se asemeja al dinero que recibe un congresista recién electo como gastos de instalación.

(Fotografía: Alexis Huertas 2016)
https://www.facebook.com/alexisjosuehc/?fref=ts

El gusto por las espadas, en sus compradores, afirma que es de antaño. Desde personas que veían cine oriental, como hombres con gusto por aventura o deportistas de wushu, kung fu u otakus que desean tener la katana de algún personaje de anime. Más que un sable, son fantasías y deseos de soñadores.
Encubierto de una máscara y orejeras talla la madera para las fundas de sus katanas, con empeño y elegancia trabaja. Fabricando armas blancas descubrió otras de sus pasiones. Roberto adora esculpir en madera y la manipulación del metal ardiendo, estas son sus partes favoritas al momento de realizar su trabajo. Desde que comenzó en el negocio, investigó sobre la historia y otros métodos de forjado, además del propio, sin contar los tipos de metales, aleaciones y tipos de madera.
Con deseos de mejorar y poder manejar mejor el acero al rojo vivo, Roberto comenta que hasta hace unos años caminaba por la calle con una katana en la espalda.
En reuniones con sus viejos amigos, solían hacerle reverencias y llamarlo “sensei”. Él lo toma con humor, su negocio no solo son fabricar espadas, sino cumplir los deseos de soñadores que llegan a su taller. Ya sean discípulos o aficionados, él los recibe con los brazos abiertos ansioso.

2 comentarios:

  1. Hola
    La verdad es que a mí me chiflan las armas blancas, creo que compraría una solo para tenerla en un aparador en la pared, supongo que me quedo el amor porque mi primer anime (y el que más quiero a pesar del tiempo) es Samurai X

    Buena entrada

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    1. Hola, de hecho yo también las tendría por el mismo motivo. El señor es bastante agradable y su trabajo impecable. Gracias por comentar, estimada Janet.

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