Demonios internos - Capítulo 15

Antonia 

Desperté en mi casa, noté que estaba con mi pijama, parecía todo un sueño, pero lo que sucedió ayer era una realidad inevitable. Le arruiné la vida a Diego, perdí más o igual de lo que perdió él. Fui salvada por Kotomi. Quería olvidar todo, fue una noche espeluznante. “¿Qué pasara con él?”, me pregunté. 
Me levante de mi cama, noté una carta en la mesa de noche, la cogí y leí. "Te traje a tu casa, tu ropa ensangrentada está bajo tu cama. Si, si es lo que piensas yo te cambie de ropa ayer.”, suspiré ruborizada. Era una jodida idiota. “PD: Te creció a el pecho”, ahora solo deseaba golpearlo con todas mis fuerzas. “PD2: Ven a mi casa al medio día, Vlad. Anderson."
Me sonrojé inmediatamente, no sé porque pero observe mis senos. Salí de mi cuarto, eran las 11 a. m. Me metí a la bañera y me di un baño, demoré 30 minutos, aun me quedaba media hora, tomé desayuno y fui a la casa de Vladimir. Mis padres estaban en el trabajo y mi hermano entrenaba artes marciales chinas ese día. 
El camino era algo largo, pero él pagaría el taxi hasta allá así que no me queje.  
Él tenía una gran casa tan solo para Lizbeth y el mismo, ahora que lo pensaba tenía varias habitaciones. Según lo que sabía a veces se quedaban a dormir ahí. Luego de unos 35 minutos llegué, toqué el timbre. Linda me abrió, estaba con una blusa rosa y un pantalón morado, su cabello amarrado. 
Dentro vi a Lizbeth en pijama al igual que Vladimir, apenas tomaban desayuno. Enrique estaba con una camisa blanca y un bluejean junto a Dominic, siempre muy formal.
Omar y Tamara se encontraban en una habitación según lo que me dijo Linda, quien por cierto me ofreció ir a escucharlos con un vaso.
-Que fastidio- Comentó Vladimir- Vienen tan temprano, levantarse el domingo es pecado. 
-¿Por qué?- Preguntó Enrique, aun sentía vergüenza al tenerlo cerca, le respondí de una manera horrible en mi ira y aun no me disculpaba con él.
-Jaja, para empezar…- Dijo poniéndose a de pie, al notar llegar a Omar y Tamara- Los felicitar por este tiempo a mi lado.
-¿Qué?- Dominic y Enrique, fueron los primeros en reaccionar –Ellos….
-Omar, Tamara fue un gusto haber compartido tanto con ustedes- Dijo mientras, ellos parecía aun en shock.-Ambos se conocieron hace mucho, pero ninguno se correspondió.
-No, pero aun no estamos listos….-Omar parecía deprimido.
-Eso, lo decido yo –Respondió Vladimir – Se les extrañará por aquí… 
Vladimir regreso a su habitación al igual que Lizbeth, me gustó mucho la pijama de Lizbeth tenía un toque punk. Esa chica tenía buen gusto, para su edad lucia tan tierna, si no fuera una mocosa engreída le aplastaría los cachetes. Regresando de mi pensamiento, observé a Linda.
-¿Qué sucede?-Pregunté, mientras observaba a la pareja algo afligida.
-Ya no los volveremos a ver por aquí…
-¿Qué? –No sabía nada sobre una posible libertad, pero -¿Cómo?
-Ya no son los mismos que era cuando llegaron aquí. En el caso de ellos teniéndose uno al otro, su vida dejo de ser miserable.-Respondió-Ya no tiene por qué seguir a un demonio, ya pueden seguir con su vida. 
-Entiendo –Atiné a responder, aun confundida –¿Son los primeros de Vladimir? ¿Qué pasara con ellos?
-No ha habido más, pero los que siempre los quedamos somos los mismos –Respondió con algo de frustración. Sus manos formaron puños llenos de cierto autodesprecio, el cual distinguía en sus ojos semividriosos –Siempre llegan otros, pero se van. Solo quedamos Enrique, Dominic, Lizbeth y yo.-Noté que el tema la afectaba mucho, en mi caso apenas iba unos meses, tengo entendido que Omar y Tamara iban ocho o 14 meses aquí.- Incluso tú te iras antes.
Vladimir y Lizbeth salieron del sus habitación, el largo día paso más rápido de lo que pudiéramos esperar. Consideré mucho esa idea de irme como ellos; sin embargo, otra imagen recorrió mi mente, anoche después de la pelea con Diego. Cuando Vladimir me trajo a mi casa, cuando cogió mi espada… “¿Sangre?”, pensé. 
-Lo han hecho bien –Dijo Vladimir, mientras Omar y Tamara se acercaban a él –Los lazos con sus amistades no se perderán, recuerdos con cada uno de ellos quedara presentes en sus mentes.
-Gracias- Dijo Omar inclinándose, sus voz se quebraba en cada palabra –Muchas gracias.
-Gracias por cambiar nuestras vidas, por darnos una segunda oportunidad –Gritó Tamara con el llanto en la garganta, al igual que su pareja.
-Cuando se coloquen estos rosarios –Dijo sacando unos rosarios de madera-Al caer la noche perderán todo recuerdo, sobre mí, los trabajos y todo lo que tenga que ver con los demonios o ángeles. No obstante sus buenos recuerdos con sus amigos, siempre estarán presentes.
Ambos asintieron colocándose los rosarios, que una vez en sus cuellos desaparición, nosotros los despedimos. Era triste, aunque no recordaran nada sobre nuestras aventuras, si podrían llamarse a sí, aun seriamos amigos. Pero la confianza, esa unidad se perdería. Ellos dejaban de girar alrededor de Vladimir, para girar en otro a sus propios mundos, y buscar sus futuros.
Regresé a casa, la noche había caído como un manto oscuro. Me encerré en mi cuarto y recordé el día, para este instante Omar y Tamara habrían olvidado todo. “¿Yo quería recibir esa unción y ser libre?”, me pregunté, no sabía esa respuesta. Pero…
-¿No sabias sobre la unción?- Esa voz… en mi mente acaso era la muerte…- Si lo soy, quería probar si esta conexión servía para algo más.
-¿Ahora tengo que escucharte en mi mente?- No era ella. Era él. 
-Jaja, si me tuvieras en frente, estarías temblando.- Era Diego. 
-No le veo lo gracioso.
-Vamos, tú no eres la expulsada.
-¿Qué eres un ángel o un demonio?
-Soy humano, varón y con un gran pene por si te interesa. 
-¡Idiota!
-Soy la llave maestra de Kotomi, cuando ella llego a este mundo, un pequeña cantidad de su poder se selló en una llave por la muerte. Esa llave debía tenerla un humano de su confianza, esa llave es la única que le permitirá volver a su mundo. El cielo. 
-¿Por qué tú? Incluso intentaste herirla. 
-Es difícil que yo encuentre una unción. Soy su pasaje de largo plazo aquí en el mundo de los vivos. Y ahora que estoy exiliado ella estará aquí un buen tiempo asegurado.   
-No sabía nada sobre eso, por eso tienes una parte de su poder…
-Que brillante deducción. Por si no lo entiendes lo dije con sarcasmo. En fin tengo mejores cosas que hacer.
-¡Espera!
No obtuve respuesta alguna, fue extraño conversar con Diego, pero él hablaba en mi mente y yo en la suya. 
-¿Estas con alguien Akemi?- Escuché a mi padre. Apagué la luz y lo ignoré. 
Solo deseaba descansar. 
Pasaron tres días y aun no me acostumbraba a la idea de que Omar y Tamara ya no estaban más. Pudé hablar un par de veces con ellos, parecían los mismo; sin embargo, ya no pertenecían al taller, eran personas normales, solo mis amigos. En el fondo los extrañaba, ellos eran parte de ese grupo de subnormales que me cambiaron. 
Continúe mi camino al taller, cuando entré note que todos estábamos juntos, era algo extraño coincidir que todos estuviéramos en el mismo lugar. Debido a nuestros horarios.
No me di cuenta pero detrás de mí entraron cuatro chicas. Eran muy lindas todas: altas, de tez clara, cabello castaño claro y ojos preciosos. Definitivamente eran extranjeras. Incluso, sentí un poco de envidia de sus bellas figuras. 
-Vladi, Vladi, Vladi…- Dijo una de las chicas, su cabello era corto, color azul cielo. Sus ojos eran rojo cielo de brujas, su vestimenta era simple un short negro con una polo lila con un diseño de sastre- ¿Cómo te ha tratado la vida, primito?




-Que feo verte…- Respondió con una sonrisa arrogante. - ¿A qué se debe la desagradable sorpresa?
-Jajaj, que mal educado primito- Comentó con ironía, acercándose a él- Se te pegan las costumbres humanas.
Esa chica era una demonio, su prima. Un familiar de Vladimir, realmente no me espere eso. 
-¡Oh!- Se acercó con ternura a Lizbeth –Has creído mucho mi pequeña prima humana – Agregó, mientras aplastaba los cachetes de Lizbeth, sabía que alguien pensaría lo mismo que yo. Yo también quiera hacerlo.
-Bueno, que tienes que decirme… 
-Es privado, querido –Respondió la prima de Vladimir.-Para los siervos de Vladimir, soy Jane Anderson, prima de este bueno para nada.
No sabía que los demonios tenían familia, pero de algún lugar debía haber salido Vladimir, consideraba preguntarle a Diego, en fin él si deseaba escucharía esto o yo escucharía lo que él piensa, me gustaba esa conexión, pero me gustaría más con otra persona, no con ese cretino. 
Dentro solo quedaron Lizbeth, Vladimir, Jane y una chica llamada Fabiane.
Sentía que las cosas se complicarían, tal vez sería porque últimamente han aparecido muchos demonios y ángeles. Albus, Kotomi, Onna y Jane, quien sabe cuántos más.
Los próximos días se tornaron, extraños tenía el temor de recibir la dichosa unción y ser libre, perder estos recuerdos. Estos amigos, tanto me había afectado…
-Dudo que la recibas pronto….
-¡Cállate!
-Estaba aburrido, además es económico hablar contigo.
No le respondí. 
Era sábado, estábamos en la casa de Vladimir, para ser exactos en su oficina. Durante la semana él nos citó este día, según escuché había un hombre que lo había descubierto. Él bromeo con matarlo pero, su mirada era distinta, realmente parecía un demonio cuando se tocaba el tema, desde la visita de su prima cambio un poco pero ahora más evidente, incluso Linda se dio cuenta. 
Por otro lado intenté saber lo de la llave maestra, raramente conversaba seguido con Diego, tal vez era mi amigo, pero él mencionaba seguido que me mataría, no me sentía segura. Noté que teníamos ciertas cosas en común, su padre también era distante con él, por otro lado su madre tenía una gemela, me pareció graciosa ya que por instante lo confundían con su primo. 
Regresando a la actualidad, el ambiente era tétrico, Vladimir estaba en frente de aquel hombre de blanca cabellera, su cuerpo era decadente, estaba sucio y la luna de sus gafas rajadas. Me parecía familiar.  
Nosotros estábamos con los rostros cubiertos excepto Lizbeth.
-¿A qué has venido?- Preguntó Vladimir, algo estaba mal. “¿Por qué Vladimir se comportaba así?”, me pregunté. No solía tratar así a los que llamaba sus clientes. 
-Sé muy bien todo lo que hacen, sé que no es humano… -Estaba comenzando a arrodillarse –No sé qué hacer…solo quiero pedirle un favor.
-Lo sé. 
Vladimir mantuvo silencio mientras, el tipo se tiraba al suelo, se estaba humillando, pero Vladimir aun lo miraba con desprecio.
-Por favor….yo quiero.
- Quieres que vaya con tu hija y la haga mi sierva. No estoy interesado. 
-¿Cómo tú?-El hombre estaba aterrado.
-Seguí el caso –Respondió –Fuiste con Albus y Jane por el mismo pedido… Haz viajado por todo el mundo buscando a alguien que lo haga. 
-Por favor…
Una chica de apenas 17 años tal vez, hija de un importante senador en acensó, próximo a lanzarse a la presidencia de su país. La mayor de dos hermanas, tranquila, suave, bondadosa pero débil. Sin carácter alguno.
Las elecciones presidenciales estaban cercas, el candidato tenía problemas en la competencia, su hija mayor fue descubierta en un bar con unos amigos, algo normal entre la juventud. Pero, en una campaña el más mínimo detalle te hunde. “¿Cómo puedo tener una hija tan estúpida? Me estas hundiendo”, le gritó feroz. “Eres una vergüenza de hija”
Palabras duras de un orate, los días continuaron, la joven se sentía de peor solo su hermana menor la entendía. Tal vez era mucha mala suerte…Aquella noche ella saldría con una amiga. Salió de su casa, sin antes despedirse de su papá. Quien la desprecio una vez más. Entre lágrimas buscó a su amiga, eran las 11 p. m., paso por una zona muy oscura, notó que era seguida. Pero, antes que pudiera reaccionar fue atrapada y golpeada la metieron a la maletera de un coche y se la llevaron.
Apenas reacciono cogió su celular buscando un escapé, marco rápidamente a la única persona que ella pensaba que la ayudaría, pero su padre nunca contesto, pues no le interesaba lo que quisiera la inútil de su hija.
La sacaron de la maletera estaban en un garaje, ella estaba asustada.
-Por favor déjeme ir…- Rogó. 
Ellos no respondieron, uno se fue dejándolo solos a ella y al tipo que la había atrapado.
-Sí que eres linda….
El tipo comenzó acariciarle la piel, comienzo a tocar lugares distintos mientras ella trababa de defensa, fue golpeada contra el suelo. Le arranco toda la ropa. Empezó a golpear esa piel tan dulce y suave propia de su edad hasta que del dolor no pudiera defendersé. 
-Deténgase por favor… Yo soy virgen. 
-Eso lo hace mucho mejor.
Ella sintió un dolor terrible, la peor experiencia de su vida, sentía que la partían por la mitad y con brusco movimientos la destrozaban por dentro. Mal recuerdo de su primera vez. 
-Me duele….
-¡Calla y grita mi nombre!
Sátiros con el cerebro en el pene. 
Ella no respondió, recibió golpes por su desobediencia, su mente se nublada, no sabía cuanta veces la había violado, pensó que todo terminaría hay pero su amigo llego.
-Veo que empezaste sin mí…. Los chicos llegaran en un rato
La mente de joven se nublo, llegarían más…
Vagina. 
Boca. 
Culo. 
Una noche aterradora continuó, fue violada en cada forma que podían imaginarse, la pobre solo gritaba “Papá”, “Alguien sálveme”. Su pesadilla duro tres días más, su padre, ni nadie vinó a salvarla. Luego de esos días la dejaron tirada pensándola muerta.
A duras penas se levantó y regresó a su casa, su hermana la llevo al hospital, estuvo interna una semana, pero a su padre parecía importarle más su campaña. Ella lo ignoró pero aún tenía un temor….Un mes después de aquello, su peor temor se cumplió. Estaba embaraza.
¿Qué tan mal se vería que la hija del futuro presidente quedara embaraza por una violación?
Ella no se esperaba lo que se le venía, ella fue al hospital para un chequeo sin esperarse lo que se aproximaba, quedo dormida mientras escuchaba a su padre.
-Le sacaremos ese engendro.
Mis piernas temblaban ante lo que escuchaba narrar a Vladimir. 
-¡Para!- Grito aún más desesperado, era tan horrible todo, note a Linda afligida, tanta crueldad contra alguien.
-Espera llegamos a la mejor parte- Respondió. 
Al despertar…Todo está conforme. Sin embargo, había consecuencias. No podría volver a engendrar un niño.  Algo en ella se rompió, a ese tipo que se hacía llamar su padre no le importó, estaban cerca al cierre de campaña. Aquella chica murió ese día.
A los pocos días del cierre de campaña un video salió a la luz, una chica gritando por su padre mientras perdía todo bajo el eslogan: “Quiere ser presidente y no puede ser buen padre”. 
El tipo perdió las elecciones, su hija quería venganza busco a los tipos que arruinaron su vida, ella quería odiar a su padre, pero no podía desfogaría esa ira contra ellos, no le importaba nada más. Su padre tuvo la dicha de seguirla, no quería arruinar más su carrera política por la estúpida de su hija.
Ella llego al lugar y los atacó pero fue vencida fácilmente, la humillaron una vez más pero esta vez no estaba sola.
El amor fraternal es algo tan hermoso.
Las hermanas juntas y humilladas, la maldad es un don de pocos. El contrincante presidencial que también perdió fue claro : “Úsenlas hasta que no sirvan más”
Comenzarón una vez más, ella trato de hacer que sea solo ella pero también golpearon a su hermana, fue entonces que todo empeoro.
-Humanos, humanos….
-¿Qué quieres?-Preguntarón –Espera tu turno.
En un instante le arranco el cuello a uno, mientras que otro era quemado por un rayo, de maneras despeadas fue matándolos uno a uno. Cuando el padre llegó era tarde, él estaba con ellas.
-Apartir de hoy sus miserables vidas me pertenecen, soy su amo-Dijo con desprecio –Soy Zelig, su dios, su amo.
-Zelig…-Enrique, parecía en un trance ese era el ángel que mato a su novia hace mucho. Esto había tomado un giro distinto. 
-Asquerosa alimaña –Dijo Vladimir – Planeas que salvé a tu hija, cuando perdió lo que le hacía pura. Por tu culpa.
-Te lo suplico…-Los llantos de un perro arrepentido se hicieron presentes- El mato a Rose ante mis ojos, solo queda ella.
-Me tiene sin cuidado, son propiedad de Zelig- Respondió- El caso de mayor es imposible, va contra las reglas.
Lizbeth estaba apretando su falda en furia, este tipo era un maldito, todo lo que paso su hija y ahora pedía que la salven.
Los ojos de Vladimir, se tornaron el dorado clásico, con el filo carmesí, era realmente aterrador. El hombre realmente parecía arrepentido-
-No me importaba la vida, solo quiero que viva –Respondió- Sé que soy el peor padre, que no valgo ni siquiera estar en tu presencia, pero quiero verla libre, quiero que viva esa vida que le robe.
-No- Respondió Vladimir –Si anhelas su libertad sálvala tú.
-Te lo ruego….por favor salva a Antonia.
Me sentía demasiado impotente, quería ayudar a la chica pero no podía ir contra Vladimir. Esa chica Antonia no merecía sufrir tanto.

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