martes, 30 de agosto de 2016

Demonios internos - Capítulo 14

Ambos perdimos 

-Jodido idiota. ¿Por qué no le pides volver a tu forma?
Consultaba Vladimir, mientras le daba un sorbo a su café helado. A su lado estábamos nosotras: Linda, Cait y yo. Él acababa de llegar con Kotomi en buscada de Albus. De pronto todo parecía una estúpida trampa, pero luego recordé que no era tan importante para él como tontamente empezaba a creer. 
-Me da miedo. -Respondió sacudiéndose la cabeza- Dice que me matará la próxima vez. 
-Albus llegara el momento en que no puedas cambiar y permanecerás en la forma que estés en ese momento-Explico Kotomi.- No creo que a Cait le haga gracia la idea de tener por novio a un niño de cinco años o un conejo.- Se acomodó los lentes y me miro, luego de sonreír.- Pronto serás todo un mortal.  
-¿Qué hacen aquí?-No pude evitar preguntar, sentia que fue una trampa. Aprovecharse que Linda era mi amiga, de seguro ya sabían lo de Diego. No quería pelear con él. 
-Recuerda que leo mentes- Respondió agrio Vladimir-Albus nos citó aquí.
-Cierto -Agrego Kotomi- Hace tiempo que no estábamos juntos, siento algo de nostalgia. Somos como hermanitos. 
-¿Nostalgia?- Dijo irónico Vladimir- Ultimamente todos tienen actitudes muy mundanas. 
-Jaja - Tanto como ella y Albus rieron-Bueno preciosa, te dejo debo ir con ellos- Albus se despidió con una suave beso en los labios de Cait-Bueno chicas, cuídense -Agrego Kotomi colgándose de los brazos de Vladimir y Albus.
Los tres se marcharon, quien sabe dónde. Pero algo era seguro aunque sean demonios o ángeles. También formaban vínculos, amistades e incluso amores. Me sentí algo alivia en mi interior, no comprendía el por qué o de seguro no quería hacerlo.
-Bueno, Linda sé cómo llegaste con Vladimir, pero tu Akemi-Me quede observándola por unos segundos, y le sonreí -¿Que te paso?-Me pregunto Caitlyn, mientras me sonreía. Asentí y le conté mi historia, no era tan trágica como la de ella; sin embargo, ella parecia emocionada en cada instante, eso me gusto-Y finalmente amanecí en su cama a la mañana siguiente.
-Ya veo, eres una chica muy fuerte-Sonrió mientras lo dije, quise darle la razón, pero esa fuerza se desvaneció con el tiempo.- ¿Tu eres su llave maestra?
-¿Llave maestra?-Pregunto Linda, yo tampoco no había entendido la pregunta.
-Lo siento, es un secreto-Respondió apena, noto que metió la pata. Igual no me importaban las cosas celestiales o demoniacas. Solo tenía por objetivo que Diego no cause mi muerte y vengarme de Giancarlo la próxima vez que lo viera.  
El dia termino, regrese a mi casa algo tarde. Mis padres ya habían llegado. Mi madre me llamo la atención por la hora a la que llegaba, pero a papá parecía no importarle. Bueno era algo común en él.
Ignore a mi madre y fui a mi habitación.  
-Sebastián habla con tu hija -La escuche decir. Mamá siempre era muy estricta conmigo, siempre me repetía una y otra vez “Akemi eres una señorita”, “Akemi eres una señorita”
-Es joven, debe disfrutarlo-Fue lo único que respondió, siempre tan frio él. Me pregunto cuando deje de ser su princesa, bueno esa era lo de menos. Entre a mi habitación con mi cena ya servida la dejé en la mesa de noche.
Me cambie la ropa y nuevamente tome mi arma, era rápida pero no lo suficiente; era fuerte pero debía serlo aún más. Diego era ese demonio, yo debía ser ese payaso que lo acabara, fue entonces cuando lo volví a ver. “No quiero matarla”, escuché. 
La velocidad era algo impresionante, los estruendos de las espadas que colisionaban eran increíbles, tanto como katana roja del payaso y el bastón del demonio. Había una chica a su lado, detrás de cada uno ellas se tomaban de los cabellos, muy cómicas. “¿Mis antepasados?”, pensé. No podía reconocer a nadie.
-Ten más cuidado-Dijo el chico payaso defendiendo a la chica del golpe de la otra–No quiero que te pase nada.
-¡Ay chicos que lindos! 
La segunda chica, la del lado del demonio parecía poco interesada en esa situación. Incluso parecían menores que yo. 
-¿De qué lado estas?-Pregunto el demonio fatigado, al ver a su novia conmovida. Suspiro nuevamente y fue contra la pareja.   
-Yo tampoco quiero que te pase nada-Respondió la chica cubriendo a su novio, las espadas cruzadas formando una cruz. De pronto recordé esas series anime que mi padre me hacía ver de niña. -Por favor, ten cuidado-Pidió sacando su espada en estocada. Ambos parecían conectados.  
-No lo creo.
El chico demonio cogió la espada de ella por el filo para proteger a su encantada novia del amor de la pareja. En un descuido cortándose la muñeca jalo el arma del filo. La chica perdió el equilibrio. La cuchilla del bastón se aproximada como un depredador iba al asalto de su pobre presa, como un conejo indefenso a punto de ser devorada. 
“La vida es un chiste…vamos a reírnos un poco…José, Yue, Saana, Diego… ”, durante ese momento sentí mi conexión con él. Sentía lagrimas caer por mis mejillas, yo era él. Ambos moriríamos por ella, cubriendo el corte con un brazo, jalamos aquella chica que amaba y devolvíamos el golpe al demonio con un puño.
– ¡Empecemos con el entretenimiento! –Grito lazándose con las ataques, a puños libres y sangrando. Poco a poco las heridas sanaron. 
“¿Eran humanos con habilidades de deidad?”, consideré. Entonces, en un descuido caímos. Tenía miedo durante ese descuido; él, ese demonio, caímos. 
-Idiota…-Dijo incrustando el bastón en centro de nuestro pecho. Dio un giro bordando un círculo en nuestro pecho, la sangre empezó a salpicar. Empezaba llorar nuevamente. Pero, mi cara, la cara del payaso solo sonreía. “Yue, así que me traicionaste. Esa maldita no comerá pastel cuando acabe la fiesta. ”,pensaba mientras el payaso caía al suelo.-Se terminó-Concluyo.
Sentía mucha calidez. Estábamos desangrándonos pero éramos dichosos. 
-¡No!-Grito ella corriendo a verlo cae al suelo con una herida mortal.
-Siempre supe que eres tú. Siempre supe lo que pensabas y supe como reaccionarias. Jugué contigo desde el comienzo-Dijo sacando su espada del pecho. El payaso alzo su espada con la fuerza que aun tenia tratando de cortarlo, pero el arma se partió. –Cuando sea… yo te llevare al cielo, mi buen amigo-Dijo el demonio marchándose.
-¡Jaja!, ¡jaja!, ¡ja!- Reía.
-Adiós Seb…
Abrí los ojos en mi cama, mis ojos lloraban a mares violentos. “Así que perderé”, pensé, mientras continuaba practicando. Suspiré y tome mi teléfono. Él debía saber que deseaba acabar con esto. 
“Nos vemos en diez días. Deseo acabar pronto con esto.”- Akemi.
“No quiero hacerte daño.”- Diego.
“¿Que se sentirá desaparecer? ¿Qué dirán mis padres? mamá estaría muy mal, papá bueno”, meditaba en mi habitación. Creía que hace tiempo me dejo de querer y no me importa lo que piense alguien como él. Era extraño mi padre, él psiquiatra y yo su hija tenía una infinidad de problemas a los que él nunca presto atención. Ahora que lo pensaba mejor, él es el único culpable. 
Si tan solo me hubiera prestado un poco de su atención, no hubiera sido así e incluso podría ser normal ahora. Pero para que culparlo, él apenas sabía que existo. Si hay que morir, no habrá marcha atrás.  Siempre considere a la muerte una verdad absoluta, incluso ahora que sé que es una chica muy linda y engreida. 
Luego de terminar mi entrenamiento y cenar, aproximadamente a las 4 a. m. Me di un baño rápido, todos dormían y la ducha sonaba muy suave, y me acosté. Solo tenía 10 días... los cuales pasaron tan rápido como pasaban como las hojas caían de los árboles, cuando el frio invierno disfrazado de otro las hacia desplomar. 
El día llego, solo contaba las horas. Me encontraba mi aula, la clase de filosofía, la profesora Rosa explicaba sus creencias como si nada pasara ,Vladimir había faltado, Bryan el chico lindo quien resulto ser del grupo de Kotomi estaba a mi lado, como sospeche él no sabía nada.
-Linda, te ves perdida -Me dijo mientras la profesora salía.
-Sí, un poco -Respondí con una sonrisa fingida- Creo que la clase es algo pesada.- Aburrida para ser exacto. Bostecé.  
-Jaja, cierto- Me dio la razón- Por cierto, si Diego te hace algo, yo lo are pagar -Dijo sin mirarme, mientras apretaba sus puños-Yo soy el más fuerte.
-Gracias, pero no me hará nada - Respondí -Estoy segura, pero igual muchas gracias.
-Bueno- Concluyo sonriendo -¿Cuándo aceptaras una cita conmigo?
-Jaja, lo considerare- Respondí, ese chico me hacía sentir bien. 
-Gonzales, puedes explicarle a la clase. Todo sobre la iluminación de San Agustin o… ¿Prefieres dejar el aula”- “Mierda”, me dije. Comenzaba mal el día, la perra esta me saco de la clase, no sabía qué hacer. Bueno algo paso por mi mente, pero no.
A los segundos vi a Lizbeth que también era sacada de su clase, me acerque a la joven Anderson. Ella comenzó a usar el alfabeto mudo. Sonreía con cierta malicia, como si deseara burlarse de mi situación.
-H, o, l, a, y, a, s, e, t, e, p, a, s, o, l, o, i, d, i, o, t, a - Fueron las letras que uso, cuando las leí, me fastidie mucho. Esta pequeña engreída no sabía respetar a sus mayores, aunque solo le llevara un tres años me debía respeto. 
-Si- Respondí molesta. Hasta cierto punto, yo había errado con ellos. 
-G, e, n, i, a, l, v, a, m, o, s, a, l, c, l, u, b-Esta vez dijo eso, maldición no quería ir. “Si tan solo la estrangulara”, me dije internamente. –S, i, g, u, e, s, c, o, n, e, l, b, e, r, r, i, n, c, h, e, q, u, e, n, i, ñ, a, e, r, e, s.
Esa pequeña amenaza me ponía los cabellos de punta.
-Vamos -Respondí frustrada, mientras esta sonreía, la pequeña rata se salia con la suya, al llegar con temor entre.
El lugar seguía igual, Dominic con una laptop en una de las sillas, Linda estaba con Tamara y Omar. Vladimir se encontraba en clases, Enrique tampoco parecía estar. Me sentí más aliviada con eso. Los días lejos de mis amigos habían sido duros, ahora me sentía mal porque antes eso no me hubiera afectado. 
Linda me jalo del brazo, mientras Lisbeth iba tras el estrado, quien sabe a que. Estuve unos minutos con Linda hasta que la puerta se abrió de nuevo. Vladimir había llegado, entro tranquilo dejando su maleta a un costado.
-¿Alguna novedad?- Pregunto, hasta que me vio-Eso si es una novedad…
-No fastidies jodido diablo. 
-Es ofensivo que me digas diablo. 
-Solo acompañe a Lizbeth-Respondí y me dispuse a irme. Debía estar tranquila conmigo misma. 
Él me sacaba de quicio, este diablo de pacotilla y su hermana me irritaban tanto, pero esta era mi oportunidad me pare, Linda otra vez me observo mientras me marchaba, tome la manija.
-Bienvenida de regreso....
Fue todo lo que escuche mientras abría la puerta, puse un pie afuera pero entonces.
-Gana. 
“¿Porque me dijo eso? Acaso… ¿Él lo sabía?”, me pregunte. No importaba el día ya terminaría pronto y empezaría la cuenta regresiva para mi pelea. Llegué a mi casa, almorcé y entre a mi cuarto, hoy no entrenaría solo meditaría, saque mi florete y lo pulí, luego busque algo cómodo que me permitiera pelear con facilidad y que me vea bien. Recordé aquel viejo buzo negro que mi papá me regalo cuando empecé mi dieta y el gym. 
Finalmente, me despoje de todo y me metí a la bañera, aún faltaba mucho para la pelea, pero estaba ansiosa quería salir de esto de inmediato, sabía que moriría pero… Tenía las esperanzas que todo saliera bien, Diego no quería hacerme daño. Pero yo le insiste, no podía vivir con el peso que alguien provocaría mi muerte y yo la de él. 
"Déjate de mariconadas, que me haces quedar mal"
Me pregunto si él escucha lo que yo, por instante sentía que nuestras mentes estaban conectas, pero eso hoy acabaría. Esa muchacha enigmática parecía estar empeñada conmigo, me cuestionaba mucho el por qué; sin embargo, me cuestionaba más el cómo una chica se pudo convertir en el ángel de la muerte. 
Salí de la bañare y medite un poco más, en ese tiempo escuchaba sus pensamientos, él no me quería matar. Definitivamente nuestras mentes estaban conectadas e incluso tuve un par de ilusiones de la misma pelea, en todas el payaso juraba matar al demonio, él iba acabando con cada uno de sus seres queridos. Si mi destino era pelear contra él y morir lo cambiaria. “Yo puedo vencerlo”, me convencí. 
Ya casi llegaba la hora, me prepare. Me decidí por el buzo negro pegado y un bivirí del mismo color, me sentía lista, coloque mi florete en mi cintura, como una samurái. Saque un cubretodo y me lo coloque. Salí de mi cada 11:45 p. m.
Camine durante varios minutos, la luz de los postes me guiaba. Paso a paso se me iba la vida, el nudo en mi corazón se hacía más grande, comenzaba a sudar y ni siquiera estaba cansada. El parque se ubicaba cerca a la casa de mis abuelos, en frente del colegio Reino de los Cielos. Me senté en una de las pequeñas bancas a esperarlo. Tenía un poco de sueño, si no era asesinada por Diego, de seguro salía violada de aquí. 
-Llegas temprano...
-Terminemos con esto.-Llego la hora, estaba lista.
-No quiero hacer esto… Akemi de verdad no quiero. - Suplicó mientras se deshacía de la parte superior de su atuendo, su casaca de cuero, esa del chico malo. Él llevaba un pantalón suelto, estilo chino, de color azul jeans y una camisa sin mangas color blanco, cuello en forma de V.-Ni Vladimir, ni Kotomi saben que estamos aquí. No le des el gusto a Carol. 
-Lo lamento, no puedo vivir así… Diego, siento que debo ganarte. No podré seguir con mi vida…
Se tronó los dedos, suspiró y me observo con clemencia. Estaba desarmado y lo llevaba una esgrima. Noté que de su cuello colgaba una pequeña llave, recordé que Cait también.   
-¿Me puedes explicar lo de las llaves?- Pregunte confundida, mientras tomaba mi arma, él sonreía con arrogancia. “Llaves maestras…”, tenía un mal presentimiento. 
-Ríndete y te diré todo. 
Con esto concluyo la conversacion, antes que pueda responder él se lanzó contra mí, tomando la katana con ambas manos. Era estilo de boxeador, para su mala suerte sabía muy bien ese estilo y mi esgrima era mucho mejor.
Esquive con dificultad.
Golpee con una estocada en su pecho, él salto. No pude creerlo estaba parado sobre mi espada. Debía pesar al menos unos 85 kilos, pero no sentía su peso… como si volara. 
-Soy más fuerte, rápido y ágil. Acaba con esto.- Sentenció mientras pateaba mi cara, caí por primera vez, estaba preocupada. Me había dolido demasiado “¿Cómo era tan fuerte?”, me pregunté. Lo que acaba de pasar no era normal.- Paremos ahora. No tienes oportunidad.
-¿Cómo?-Pregunte, pero no obtuve respuesta, recibe un golpe en estómago, escupí un poco de sangre sentía que había pulverizado mi estómago. Este tipo no era humano, el siguiente golpe fue un rodillazo contra mi quijada. Sentía mucho dolor. 
-Se acabó chica payaso.
A duras penas me repuse, estaba realmente adolorida. Era una pelea a muerte, no iban ni cinco minutos y ya estaba por perder. “no puedo perder”, me convencí a mí misma, el seguía sin tomarme en serio. Una vez más blandí mi espada y esta vez ataque yo. Él esquivo con facilidad. Luego de esquivarme rosó con sus dedos mi rostro mientras se alejaba.
-Ya no pelearé más- Bajo su guardia. 
-¿Por qué?-Pregunte a duras penas- ¿Qué sientes?
-Pena.- Respondió con frialdad. Me acerque, me enfurecía su compasión, pero de una al estómago me desplomé. Ni siquiera lo había tocado. 
-No puedo vencerte....-Susurre aguantando el dolor, no sabía con exactitud pero sentía un par de costillas rotas. “Maldición este tipo ¿Qué clase de demonio es?”, en ese instante lo recordé algo importante- Eres humano...
-Sí, lo soy pero a un nivel superior- Respondió mientras alzaba sus manos a los costados- No te quiero matar, te llevaré a casa. 
Era patética, me entrene tanto y nunca tuve la más mínima oportunidad. Estaba acaba y él no tenía ni un rasguño. Nuevamente era pisoteada por alguien más. "Careces de ambiciones, de esperanzas. La Srita. Carol no te arrebato tu vida, tú la tiraste al tacho solo", esa voz. No era Vladimir pero era cierto. 
-Es fácil decirlo- Él me mirada extrañado, parecía que no me escuchará -Tu no estas a punto de morir. -"No escojas la muerte para protegerla. No importa lo que pase, debes vivir para protegerla”, suspiré.
-Cállate...
“Al menos le are un rasguño”, me dije a mi misma, blandí una vez más mi instrumento, él se lanzó contra mí , en una estocada, pude esquivar y atacar; sin embargo, solo corte unos cuantos cabellos, recibí nuevamente un puño en el estómago, quede casi noqueada inmediatamente, estaba a punto de perder el sentido. Lo observe.
-Ya basta… 
-Aun no-Susurré, rápidamente moví mi espada contra su cuello, era mi última oportunidad, aun lo notaba sin perder más el tiempo le corte la yugular, una gran choro de sangre salió.
-Eso no lo esperaba -Dijo irónico, me sentía mal. Una lagrima se me escapo, cuando caía al suelo. Él cayó de rodillas. 
-Lo siento mucho…Lo siento mucho, yo, yo tenía miedo. ¡Lo siento!
Mis lágrimas bajaban como lluvia invernal, gris y melancólica.
Él coloco su mano derecha en su cuello y una aura azul comienzo a sanarlo, todos mis esfuerzos se fueron ahi. Este tipo era un ángel como Kotomi. El dolor y arrepentimiento se convirtieron en miedo y desesperación. Me temblaba todo. “No puede ser…”, se levantó como si nada pasara. Lucia molesto. 
-No me esperaba eso… Lo entiendo ahora. Te mataré Akemi. 
Cerré mis ojos, estaba preparada para el golpe final, fui completamente acabada y lo único que pude hacer desapareció antes mis ojos. Él se curó solo. Tenía los poderes de Kotomi, él era un ángel como ella. El frio se sentía aun peor, mi cuerpo no reaccionaba. Este era el final, finalmente había una imagen en mi mente... aquel momento estaba desnuda en una cama ajena, un tipo dormía a mi lado, este estaba sobre la cama con la misma ropa. Una pequeña sonrisa se dibujó en mi rostro. Pero él golpe nunca llego.
Abrí lentamente los ojos, y vi a una chica detener la mano de Diego, era ella. “¿Por qué ella, no pudo ser otra?”, me dije más patética aun. 
-Diego ¿Cómo pudiste?- Exclamo ella; Kotomi, el ángel, estaba molesta observando. Parecía que había metido la pata. 
-No interfieras, acabare con esto- Respondió Diego. Completamente distinto a su actitud clemente de hace un momento, le había enfurecido que lograra matarlo. Él nunca quiso esto. Yo era la culpable.  
-Vaya, sí que te ves mal-Esa voz era, Vladimir.-Después de torturar un poco a Linda, accedió a decirnos donde estaban.
-No debió hacerlo-Respondí. Había involucrado a Linda en esto también. Era una completa estúpida, incluso ofendía a los verdaderos estúpidos con mi mentalidad. 
-Sí que has hecho un desastre. Espero te sientas bien con las consecuencias de tus actos -Respondió mientras me cargaba, observe a Linda detrás de él. Ocultaba su mirada, pude notar marcar en su cuello, como si la hubieran estrangulado. 
-¡No me interesan las escusas!- Grito, Kotomi realmente daba miedo estaba tan molesta. Sentía remordimiento. -Me has traicionado…
Una fuerte bofetada se escuchó, Diego tenía la mejilla roja.
-Aléjate de mí y de todos… no quiero verte en lo que resta de tu existencia…-Las duras palabras de Kotomi, se escuchaban feroces- Vive feliz, adiós Diego. 
-Jaja, me parece bien-Fue todo lo que dijo Diego, mientras recogía su casaca. "Este vacío, lo lamento. Gracias Akemi, me cagaste la vida", escuche en mi mente, no sabía que significaba.
Me sorprendí bastante al ver a Kotomi sollozar por él, “¿Ella también estaba en la misma situación que Albus?”, me pregunte. Tenía muchas dudas.
Diego no dijo nada y se marcho. La luz de la luna se hizo más intensa mientras se marchaba. Me sentía extrañamente triste, sentía ganas de llorar. “¿Sera que nuestros sentimientos también se conectan? ”, mi alma moría junto a de él. 
-Adiós Diego...-Susurro Kotomi, mientras comenzaba a curarme.
El duelo a la media noche termino, Diego fue expulsado de su grupo, la noche era triste, estaba siendo curada. 
Ambos perdimos. Por mi culpa. 





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