lunes, 4 de julio de 2016

Demonios internos- Capitulo 12

Narices rojas 

-Hola, papá. 
-Buenas noches, señor –Saludo él, Lisbeth que también se había despertado. Se inclinó ante mi papá.  
-Si que son buenas noches –Bromeo con una sonrisa zorruna en su rostro, estaba completamente roja. Era la primera vez que mi papá me veía en esa situación, “¿Qué pensaría él?”, me pregunte. Siempre era un poco fría, pero recuerdo que siempre me decía que era su princesita- ¿Cuál es su nombre, caballero?
-Vladimir Anderson y ella es mi hermana Lisbeth –Respondió el demonio sonriendo.  
-Un gusto Sr. Vladimir, no desea pasar –Dijo mi padre abriendo la puerta-Adelante, por favor…
“Tierra trágame, por favor”, deseaba desesperadamente. Nunca antes estuve en una situación tan complicada, “¿Por qué a mí? He besado cientos de chicos y nunca me habían visto…Pero ese beso”, reflexionaba de mi situación. “Ni si quiera era mi novio”, me dolía que el primer chico que trajera a casa no fue mi novio. 
-Akemi, estas no son horas de llegar – Escuche a mi madre apunto de regañarme –Cariño, buenas noches. – Vio a mi padre entrar con nosotros. 
-Saana, ¿A que no adivinas que vi en la puerta? –Dijo mi padre, sentía que se burlaba de mí. Era un bullying familiar. 
-Buenas noches, señora –Saludo Vladimir, mientras que Lisbeth se inclinaba. Nuevamente me dolía que esta situación sea así.  
Mi papá se fue con mi mamá a la cocina, dejándonos solos en la sala. Lisbeth se reía observando lo avergonzaba que estaba, mientras que a Vladimir no parecía importara. Él observó la espada roja que tenía mi papá sobre la chimenea de mentira, como algún trofeo. Sonrió. 
-Está servida la cena –Dijo mi madre, invitándonos al comedor.
Pasamos al comedor, seguía muy avergonzada, mi padre no soltó ni una sola palabra desde que entramos, no me había ni siquiera mirado. “¿Qué pensara?”, me pregunte. “¿Acaso nunca pensó que traería un novio a casa?”, indague, mientras comíamos el asado de mi madre. 
-Muy delicioso todo –Comento Vladimir, luego de cenar, Lisbeth asintió junto a él.
-Muchas gracias y: ¿Cuánto tiempo llegan saliendo? –Pregunto mi madre, nunca le había contado de él. –Ella no nos había dicho nada.
Vladimir, no dijo nada solo me miro y sonrió.
–Media hora…
“No puedo creerlo…”, me dije. Realmente tenía que decir “media hora”, pudo haber mentido. Siempre lo hacía y bueno lo estaba haciendo, pero no tenía que ser tan sincero hace media hora nos habíamos besado y no era nada en sí, solo practicamos una escena, no sé qué me paso.
-Que interesante –Comento mi padre.
Luego de la cena, recogí todo junto a mi madre y Jonathan, mi hermano menor y engreído de mi madre, que acosaba mucho a  Lisbeth, ella solo sonreía .Mi padre se quedó con Vladimir en la sala. Me las ingenie para escuchar lo que conversaban, mi padre tenía una expresión fría, mientras que él conservaba la calma. Él podía matarlo si deseaba, tenía miedo.
Recorde aquellas veces en las que conversábamos y me hablaba de lo relativa que era la maldad. “Solo es malo si te hace daño”, dijo con una sonrisa en aquel entonces.  Él podía poseerlo y obligarlo a matarse o torturarlo de alguna otra forma. Pero, ella seria quien vendría por él. La recordé. 
-Cuídala…..
Fue lo único que escuché, antes que Jonatán saliera. 
Los acompañe al paradero para que regresaran a su casa, había sido un día muy largo solo quería descansar. Antes de dormir toque mis labios, pensativa. “Solo fue una actuación”, me dije, mientras me recostaba en mi cama. Sonreí. 
Había pasado una semana desde ese día, me sentía extraña. Definitivamente era débil, pero lo ignore y continúe. Vladimir no me había comentado nada como era costumbre, siempre ignoraba cosas obvias. El chico de cabellera blanca continuaba amenazándome. No sabía cómo distinguir si realmente quería salir conmigo, violarme o asesinarme como decreto esa estúpida chica, 
-Queda una semana y aun estas algo confundida –Dijo Vladimir, mientras se sentaba. A su lado estaba Dominic, quien también lucia fastidiado. Tenía demasiadas cosas en la cabeza. 
-Si te fallas, todo se arruinara –Comento el profesor – Aun no estas lista para una improvisación. 
-Quieres saber sobre Diego ¿no?- Comenzó a soltarse el cabello, parecía fastidiado. Le gustaba lo que hacía-Bueno por dónde empezar…
Entonces, escuche. 
Diego era un chico particular, su madre era de China. Ella le enseño el Sanda, boxeo chino, y su padre le obligo a saber sobre cómo danzar con las armas, Taulo. Vivió durante los primeros años de su existencia en Hong Kong. A los 12 años gano su primer torneo de Sanda en Perú, a los 15 años ya era campeón nacional de Taulo. Siempre buscapleitos en la escuela y padrino de cualquiera que no pudiera defenderse. Un pícaro con las chicas, sobretodo de las ajenas. 
Durante su época de vago, luego de terminar la escuela. Se unió a unos pandilleros de San Martin de Porres, él vivía por allá en ese entonces, el grupo conocido como DestrUctores, que solían querer golpearlo a menudo. Pasado unos meses los dejo y se convirtió en profesor de Kung fu, ya que dominaba tanto Sanda como Taulo. Entonces, paso: 
-Diego, esta noche tu y yo en el callejón.
Ese día por la tarde Diego se encontró con una chica, muy bonita según él.
-Estas tomando mucho, ¿Planeas matar a alguien?- Pregunto ella, notando la chata, un pequeña botella de ron, en su mano.- ¿Puro? Debe ser grave.
-Jaja, ¿Eso no es de una película?- Consulto divertido.- Todo tranquilo.- La miro de pies a cabeza. Parecía extranjera y eso le gustaba. Recordó a la chica que lo vio beber, pero no era ella.-No eres de por aquí, ten cuidado es una zona muy peligrosa –Recomendó. 
La pelea estaba cerca, la noche se apodero del cielo, un azul oscuro adornado de una hermosa luna llena en cielo. Los invitaba a sumergirse en la eterna oscuridad y dormir en ella, como la amante más tierna y cálida. Lo enamoraba en cada pequeño brote de luz, diminutas estrellas, que se extinguían en el cielo limeño. Diego estaba confiado.
-Caíste redondo…. –Escucho notando que estaba siendo rodeado. Con tubos y palos –Te creíste le gran pendejo, huevon. 
“Mierda”, pensó cuando se lanzaron contra él. Se defendió, mientras pudo, pero los tubos caían con fuerza en su espalda, como latigazos a esclavos en la antigüedad, haciéndolo sucumbir ante las patas y golpes.
-Maldito…-Dijo al momento que lo alzaron y mostraron al batutero, el dueño del circo, de la pandilla frente a sus ojos.
-Adiós
Le chavo una navaja  en el estómago tirando en suelo, antes de perder la conciencia sintió una patada caer contra su cara. Cerro los ojos, mientras escuchaba como se alejaban los pasos. 
-Aquí se acaba todo….
“la vida es un chiste, pero soy el único que le ve la gracia…jajajajajaja”, escucho. Tal vez deliraba, tal vez deseaba reírse de su situación. No pensó en su familia, ni su futuro. Solo pensaba que era una bonita noche y que era demasiado malo muriendo. De niño soñaba morir como Goku o Jiraija y terminaba como cualquier asesinato del día a día. 
-¿Quieres vivir?-Una voz femenina, se acercó -¿Quieres seguir viviendo?
-Sí, sí quiero – Ni si quiera lo dudo.- Vamos, yo merezco una muerte mejor. 
-¿Cuál es tu nombre?-Pregunto, acercándose a él, su mirada era azul, una hermosa mirada azul, su tez blanca lo hipnotizo. “Hermosa”, pensó. 
-¿Qué eres?
-Un ángel que ha venido a salvarte.
-No jodas, no estoy para locas. 
-Mi nombre es: Kotomi –Respondió ella sanando sus heridas con una aura verde brillante, en verdad su cuerpo se recuperaba– ¿Cómo te llamas? 
-Soy Diego. ¿Ahora podré volar?- Consulto. Quería ignorar lo extraordinario que pasaba con él. 
-Muy bien Diego, ¿Te gusta la música? 
-Sí, ¿Por?
-Nos llevaremos muy bien, mi amigo. 
.
Me había conmovido, un pasado enigmático y en otra situación diría que él la amaba a ella. No le había hecho nada, pero sospechaba quien era esa chica que le había advertido. Era esa tipa la muerte. También se me había presentado antes que me salvara Vladimir. 
-Ahora que sabes sobre él. Ponte a ensayar, falta poco – Me indico Dominic , mientras buscaba al resto.
-Es muy vergonzoso que cante eso. ¿Por qué tanto doble sentido?
-Hacer drama es más difícil y tú no eres muy buena. – Respondió Vladimir colocándose de nuevo la nariz roja. 
Fui hacia el estrado, detrás de la cortina vi a Enrique y Linda junto a Lisbeth me acerque y note que ensayaban. Lisbeth parecía querer reírse, pero no se permitía soltar carcajadas.
-¿Qué significa amor? –Pregunto Enrique en burla. 
-Una interesante pregunta – Respondió Linda, fingiendo voz masculina –No puedo responderla 
-¿Porque?
-Soy un demonio, no tengo sentimientos nunca he experimentado eso a lo que llaman amor –Dramatizo y exagero la chica de lentes. 
-Te envidio…-Enrique se lo tomaba enserio, pero esa no era la obra o el musical. Mis sienes empezaron a resaltar. -Si llegas a saber que es el amor, me puedes decir –Enrique se agacho y escondió su cara.
-Considéralo una promesa –Dijo Linda levantándole la mirada.- Pero, date una oportunidad de vida o yo abre fracasado. 
 – ¿Podemos practicar la escena del beso? –Respondió Enrique. Tomándola del cuello. 
-Sí, bésame, bésame, quiero ser tuyo –Respondió Linda lanzándose contra él. 
-¡Ya basta! –Grite interrumpiéndolos, ahora que lo pensaba ellos estaban a punto de besarse, Lisbeth se tapó la boca, parecía realmente divertido para ella.-Tu les dijiste –La señale.
Ella alzo las manos haciendo un gesto de desentendida. Observe a la pareja de bufones. Me observaban asustados, bueno tenía mi florete en manos, no me molestaría usarlo, estaba muy fastidiada.
-¿Quién les dijo? –Pregunte, blandiendo mi espada – ¿Fue Lisbeth?
-Bueno -Linda tartamudeaba, cuando ella lo hacía significaba que algo escondía –Nosotros los…
-¿Qué? –Grite, ahora si estaba muy molesta. 
-Que los seguimos –Aclaro Enrique escondiéndose detrás de Linda –Es que, los vinos ir juntos  y….-Creo que no sabía que decir, se veía preocupado, aunque él podía vencerme sin dificultad alguna solo atacaba enemigos –Fue idea de Linda. Ella me obligo –Grito , mientras corría. Escuche la puerta del aula cerrarse.  
-¡Oye!- Grito Linda –Tú me dijiste que irían a un hotel, por eso la seguí...
-¿Un hotel?
Lisbeth, también salió de la habitación, vi a Linda ponerse en posición de pelea, ella ya sabía lo que se avecinada. Yo simplemente deje que mi espada expresara mi ira.
Luego de que Linda sanara sus múltiples heridas por seguirme esa noche, continuamos los ensayos hasta el gran día, realmente estaba muy nerviosa. 
Llego el fatídico día. Me había enterado que Vladimir le había dicho a mi hermano del evento, era la primera vez que lo golpeara. La obra era demasiado vergonzosa y ese tarado le había dicho. “Estúpido, mi dignidad, idiota”, grite llenándole de golpes el pecho. Jonatán, mi hermano, les contó a mis padres así que también estarán esta noche. 
Todo parecían tranquilos, yo era la única que moría de nervios.
-Salimos en 15 minutos –Informo Dominic, los músicos estaban ya listos, de ellos solo actuaba Diego, quien se había ofrecido.  
-Relájate, todo estará bien –Dijo Vladimir, él estaba con el pelo amarrado y con un pantalón oscuro y una camisa roja que parecía mantel de mesa. Se colocó su nariz roja y sonrió. -¿Lista para hacer el ridículo frente a tus padres?
-¡Hijo de puta demonia! 
La obra se dividía en 3 actos, la primera era la introducción, la segunda era la despedida y la última era la boda. La última era la que me tenía mucha más preocupada, no sabría si podría hacerlo.
-Vamos Akemi –Escuche a Linda, ella coloco su mano en mi hombro. Vestia un vestido de flores y un chal morado fosforescente horrible. Su cabello amarrado en un moño y con nariz tambien –Todo saldrá bien.
-Debemos pensar la en la celebración –Dijo Enrique, quien llevaba un short amarillo, polo fucsia y saco azul –Que les parece un karaoke.
-Me parece bien…-Respondió Vladimir –Hey, ya a sus posiciones, Lisbeth cuidado con los telones- Indico, mientras nos preparamos para dar a inicio.
Fuimos, al escenario. Todo estaba ya listo el telón estaba bajo, tenía miedo. Observe a Diego hablar con Kotomi, parecía estar nervioso también. Tenía un pantalón jean, un polo rojo y finalmente me colocaba la nariz. 
-Yo te daré valor….-Logre leer de los labios de Kotomi, sentí un poco de envidia. 
Habíamos pasado casi por lo mismo y de alguna manera era feliz junto a ella, él tenía esos amigos que deseaba. 
-Akemi-Chan, ven…-Linda me llamo, ignore a los músicos. Y fui con ella quien estaba reunida con el resto. 
-Muy bien llego la hora de la verdad –Dijo Vladimir, estábamos todos: Omar, Tamara , Enrique , Lisbeth ,Linda , Dominic y yo. El grupo entero – Confió en ustedes, salgamos y demostremos todo el esfuerzo. No se olviden que Akemi será humillada frente a toda su familia.
- ¡Cállate idiota!
-Porque somos los mejores –Agrego Enrique entusiasmado – Haremos la mejor presentación.
-Si- Gritaron Omar y Tamara.
-Junten sus manso chicos-Pidió Linda, hicimos caso y las juntamos- ¡A dar el todo por el todo! –Grito.
-Si- Incluso yo grite junto a ellos, repentinamente el miedo se fue. “¿Esto se sentía tener amigos?”, me pregunte. 
Nos separamos y fuimos a nuestras posiciones, la música empezó a sonar, Kotomi tocaba muy bien, el telón estaba por alzarse ,yo estaba con Linda y Tamara .
El telón se alzó.
-No puedo creerlo en verdad, Rosa – Dijo Linda saliendo hacia adelante.- Te vas a comer a tremendo papacito, que está más bueno que pan con mantequilla. 
-¿Segura que no estas embaraza? –Pregunto Tamara saliendo hacia su lado- Eres tremenda jugadorasa Rosa.  Siempre te dicen la moneda, porque todo mundo te para tocando. 
-¡Ay como hablan chicas!- Empecé a sonreír.- Solo les diré chico, chico.   
Empezó a sonar la música, empezamos a bailar levemente al ritmo y ellas cantaron. “Todas las mañanas solo pienso en mi…”
-Chico, chico – “Y al llegar la tarde, también pienso en mi…”- Chico, chico-“ Y hasta en mis sueños solo pienso en mi…”- Chico, chico- “Cuando estamos juntos, el mundo nos parece…”- Chico, chico- “Yo lo quiero tanto, aunque tenga el miembro…”- Chico, chico.
Entonces, estallaron las carcajadas. 
Continuamos con la obra, todos parecían muy interesados, era demasiado humor morboso. Pero eso era el claum, nos burlábamos de nuestros prejuicios  y ya que esto iba dedicado a mí. Todo se refería mi chico, chico. 
Yo había salido de escena. Enrique y Diego estaban con Vladimir en escena según la obra Enrique era gay y quería comerse a Vladimir antes que se case y Diego era el curita. Kotomi reía, mientras Diego con su guitara y biblia quería exorcizar a Vladimir. Eso tenía otro sentido y no uno morboso.  
Termino el primer Acto, inmediatamente comenzó el segundo, era una despedida de soltero, en ese caso yo estaba junto a mis amigas y el striper, era Omar.
-Vamos bebe un poco más –Pidió él.  
-No, ya no –Respondí cabizbaja – Si sigo tomando, me vas a tomar a mí.
Entonces las chicas entraban bailando de nuevo al ritmo de la música.  “Yo tengo una cucarachi, yo tengo una cucarachi. Yo tengo una cucarachita que tiene varias patitas”, note a mi padre no dejar de reírse. Me sentía asalvo bajo esa nariz. Entonces, empezó Linda “Y tiene muchos ami, y tiene muchos ami. Y tiene muchos amigos que de noche la visitan”, las risas seguían al ritmo de una cumbia chonguera. Era mi turno. “Le gusta mucho la pi, le gusta mucho la pi. Le gusta mucho la pinturita, porque es una artista”. Ahora en coro: “Y siempre pone cua, siempre se pone cua. Siempre se pone en cuadros para las revistas”
“Ay mi cucarachita, siempre se vuelve loca cuando le mueven las antenitas”
Mi papá no paraba de reír ante la letra y mis torpes intentos de gemidos. 
Terminado el 2do Acto faltaba en más difícil, Dominic nos felicitó por no equivocarnos y bailar. Sonreímos y nos cambiamos. El chiste del niño de mamá con Vladimir había sido un éxito. Éramos bufones en el escenario, nos burlábamos de nuestros defectos y ellos, el público, reían con nosotros.
“Tengo que llamar a mi mami.” Los tonos de voz del demonio eran divertidos. Él salió de escena y llegaron las chicas riendo.
-¿Qué paso Rosita, la golocita?- Preguntaron.
-Por las tangas de la Virgen María, chicas- Grite- Yo solo me quería casar para recibir mis 10 comidas al día. 
-¿No solo son tres?- Preguntaron.
-Tres solo son por la boca de arriba, chicas. 
La boda comenzó, la última parte del Acto, la obra estaba casi en las últimas, la escena que más odia se aproximaba, mi voz estaba casi apagada, había cantado un total de cuatro canciones y Vladimir solo tres. Los chicos eran un chiste, al comienzo me parecía de mal gusto sus chiste homosexuales, pero me reía demasiado y el público también. Inclusos gais conocidos míos. 
Él se acercó a mí, como esa noche me perdí una vez más en esa cálida sensación. Sus manos estaban en mi cintura, yo coloque mis brazos entre su cuello, no sé cuándo tiempo paso pero mientras el beso se daba se bajó el telón, nosotros quedamos fuera como lo planeado, apenas nos separamos. Saque el vestido que llevada, quedándome con un short negro bajo y el corsé blanco.
-¡Vamos por banquete de bodas, papacito!- Grite. 
-¡Mami, hoy me siento como taladro!- Agrego. Todos rieron. 
Todo había terminado, estábamos descasando, después del show, las palmas fueron tantas, me sentía orgullosa de mi misma. Estábamos detrás del telón, ya habíamos agradecido sin embargo, estaba agotada. Kotomi me molestaba por insinuar que la virgen María usara tangas. 
Los músicos me felicitaron, al igual que los de mi grupo, Vladimir y Lisbeth había desaparecido.
-Fue un éxito –Comento Linda sentándose a mi lado, se soltó el cabello y saco la nariz –Todos a fuera estaban impresionados. Tu familia también se veia contenta. 
-Sí, gracias a tu esfuerzo compañera –Dijo Enrique junto a Enrique y Tamara, también estaban aquí.- ¿Así que tu cucarachita le gusta la pi?
-Cállate idiota- Respondí riendo. Dominic también se acercó a felicitarnos.
-Qué alegría que estén juntos –Dijo Vladimir con una botella de champán en la mano –Listo para celebrar….
Sentía tan bien, había pasado mucho tiempo sin sentirme tan cómoda, este era mi lugar y ellos eran mis amigos. 
-¡Oh Vladi estuviste increíble!- Una rubia, con senos exagerados abrazo a Vladimir y puso esa delantera sobre él, hasta tumbarlo contra el suelo. 




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