Demonios internos- Capitulo 11

No estoy celosa

No sabía cómo Linda me convenció a esto, me sentía rara, pero: “¿Qué sentía realmente?”, me preguntaba. No lo entendía pero, estaba en el bosque de alguna parte de Japón, de la cual no tenía ni idea .Escondida junto a mi pervertida compañera espiando.
Espiando a Vladimir en su cita. 
-Hace tiempo que no hacia esto –Dijo Vladimir con una cara de preocupación, mientras armaba algo  que no distinguía. Nos encontrábamos a unos cuantos metros viéndolos, ella lo ayudaba. 
-Sera divertido –Agrego la voz irritante de Kotomi, mientras intentaba ayudarlo –Recuerdo la última vez que vivimos a Japón. Fueron lindos días.
-Si fue divertido, Lisbeth casi se muere del susto cuando la arrojaste.
Ambos comenzaron a reír. 
-Ella ha sido una alegría en nuestras vidas en este mundo. – Sonrió.  
-Está listo–Concluyo él, parecía molesto su semblante había cambiado completamente.
Era un planeador en forma de triángulo, recordaba que era  usado para planear, me preguntaba que estaban tramando, de pronto recordé lo  de la noche anterior. “¿Ellos querían volar?”, pensé. Entonces, las imágenes regresaron a mi mente: 
-Vladi, yo gane así que ya sabes lo que me debes-Dijo el ángel, que vestía una yutaka roja, junto a sus seguidores con una yutaka respectiva.
-Soy hombre de palabra –Respondió, yo tenía brazo enredado al suyo estábamos por pasear con juntos, pero ella había llegado.
-Mañana a las 10 a. m., en el bosque Pao.  
-Me parece bien…
“¿Por qué me sentía así?”, reflexionaba.  Era la primera vez que me sentía tan incómoda, tanto me irritaba esta chica, era un fenómeno con alas que se creía la muy linda. “Solo era una zorra”
-¿Sal conmigo mañana, chica payaso?- Escuche. 
-¿Ah?- Se me escapo, era Diego. Hace ya algún tiempo no recibía invitaciones de ese tipo. Me encontraba completamente helada ante tal situación.- ¿Chica payaso?  
-Mañana a las 8 p. m.- Informo él de la cabellera blanca, me sonrio coquetamente. –Nos vemos chica payaso. Se puntual.
-¡Espera!
Fue demasiado tarde para que reaccionara. Tenía una cita también. 
-Jaja, no soy el único con una cita –Comento irónico el demonio. Parecía divertirse con esa situación. 
-¿Deberíamos ir los cuatro?-Consulto. Esa tipa se estaba ganando todo mi odio. – Es raro ver a Diego invitar a salir a alguien.
-Uhmm. No me gustan las orgias-Respondió con un ligero toque agrio al final. “Ese estúpido”, me dije-Prefiero los tríos. 
-Idiota… 
Ellos se fueron dejándonos solos de nuevos, sentía que había ganado había librado una muerte segura y él la había puesto en su lugar.
-Ten cuidado 
-¿Te preocupas por mí?-Respondí, la verdad quería aprovechar el momento ya que, él siempre me molestaba.-Lo siento, no eres mi tipo.
-Jaja, tengo a Kotomi –Atacó él. “Estúpido juego del cagón”, me dije. Solo buscábamos jodernos. -Ella tiene algo que tú no tienes.- Sonrió.
-¿Alas? Después de eso soy demasiado para ti.
-Más pecho…
-¡Hijo de puta!
-Jaja 
Mi pechos no eran grandes, pero era de una talla aceptable  y me constataba; ya que, Linda no dejaba de tocarme, aunque comparándolo con los de ellas eran unas manzanas contra melones.Él se burló ante mi silencio, había sido derrotada nuevamente.
 Al rato, nos juntamos todos de nuevo. Converse durante un rato con Linda. Ya era de noche y me sentía agotada. El cielo oscuro brillaba, me sentí relajada. Ella minutos luego me acompaño de nuevo, con dos tazas de café. Me sonrió y se sentó a mi lado, en el jardín del hotel donde nos hospedábamos.   
-¿La tina o las aguas termales?- Linda lo estas logrando. Ella no había dejado de hablarme de ellos juntos, ellos teniendo sexo, ellos haciendo muchas cosas demasiado humanas para un par de deidades. -Estarán completamente solos, iré a verlos. Pero, sola seré descubierta, de seguro querrán matarme. ¡Oh! ¿Quién podrá acompañarme?
-Esta bien… –Odio tartamudear cada vez que estoy en situaciones incomodos, realmente me había convertido en una lady – No digas nada. 
-Vaya. Vaya ¿Acaso son celos?-Dijo ella con una sonrisa maliciosa, sus lentes reflejaban su maldad interna. –Aunque me gustaría que pase algo entre ustedes dos.- Su sonrisa desapareció- Ella de seguro los mataría. 
-¿La muerte?-Dije, mire al cielo con una triste mirada. “¿Ella sabrá cada que hablamos de ella?”, pensé- Es perturbador pensar que ella puede estar viendo como tienes sexo con alguien. 
-Lo sabía, te quieres tirar a Vladimir. – Mis sienes se recargo.
-¡Calla loca!
Luego de aquella reacción, Linda quedo inconsciente debido a mis tres golpes en el estómago. Descubrí que era muy pesada y que era lindo tener una amiga.  
-Se escapan –Escuche su voz entre pensamientos, Linda, me había sacado del recuerdo de la noche anterior-Si van a usar el planeador debe ir a un risco muy alto…
Los fuimos buscando, aunque ella era decía ser de imaginación sexy, era una mañosa con las trusas siempre húmedas. Era realmente una loca. pero me caía muy bien. Nos habíamos perdidos esto era realmente frustrante. 
-No sabía que le gustara volar –Comento Linda al verlo mismo tiempo que yo, ambos estaban volando, esa volaba con su alas de ángel y Vladimir usando el planeador junto a ella. Tenía mucha química. 
-Sí, bueno creo que no tenemos nada más que hacer aquí.-Dije era más que evidente que tenían algo; sin embargo, no tenía por qué afectarme tan solo éramos compañeros y él tenía derecho a divertirse. Yo tendría una cita ese día, más tarde. 
Esa cita fue divertida. Diego era encantador y yo, una aburrida. 
Al día siguiente, hicimos nuestras cosas para regresar a casa, el día fue aburrido aun me sentía muy extraña y no tenía la más mínima idea del por qué me sentía tan frustrada. Llegue a casa de noche, mis padres me saludaron y mi hermano me abrazo, les entregue los recuerdo que compre, esos que vendían en los terminales ya que, debía ocultarles donde estuve realmente. Y fui a mi habitación. 
-¿Por qué me siento así?-Me dije mientras me recostaba en mi cama, cerré los ojos un instante pensando en Diego –Ese chico… Podría ser mi oportunidad.
Mis ojos se trasladaron nuevamente a otro lugar. La muerte parecía gustar de jugar con mi cabeza. Nuevamente vi a ese chico ambicioso pelear contra una joven indefensa. 
-No creas que ganaste –Dijo el demonio, levándose. La  golpeo en estómago, se veía cansando. Ella retrocedió al sentir el aquel puño, se veía patética, escupió un poco de sangre por la boca. “¿Por qué peleaban?”, me pregunte. Era una película entretenida y gratis -Terminemos paradoja….
-¡No! –Grito una chica cogiéndolo por el cuello con una espada, su largo cabello blanco se balanceaba con el viento. Me recordó a Diego. “Yo busco un heroe”, indague. 
-¿Incognito?, ¿Luna?-Se sorprendió al notar que eran ellos. –Traicionaron al payaso y; sin embargo, se pintan el rostro como él-Comento al verlos tan aterradores.- Por fin formaste una religión, debes estar orgulloso amigo mio. 
-Creí que te lo dijo antes….-Se escuchó acercarse, parecia que ellos tenían algo personal. –La vida es un chiste. Trata de verle un poco la gracia-
-Terminemos con esto amigo. Solo uno será la muerte. Yo seré Dios. 
-Aspiras a mucho para ser un músico de rock comercial.
-¡Rock comercial tu abuela!
Era un payaso realmente, se burlaba de él, pero de la vida en sí. Ellos bailaban, en una danza de rencores y risas. Ambos disfrutaban cada patada y cada puñetazo. La chica que al principio peleaba los veía con una sonrisa, entre lágrimas.   
-¡Gana!- Ánimo. 
-Sabes Diego…-Ese nombre, “Una señal de ella”, me imagine- Me llegas al pincho, pero llego más al pincho que Saana lloraba dos veces por tu misma cojudez. Entonces, todo desapareció.
-¿Qué fue eso?- Me dije. 
-La pelea que definió quien sería la puta más odiada del mundo.- Me levante de mi cama y observe a la muerte sentada en mi silla viéndome- Las personas piensan que llevo una túnica negra y una enorme oz y de hecho me gustaría ser un esqueleto andante sin sentimientos. Pero, la verdad es que la muerte es humana. Yo perdí mi vida, y ahora robo la vida de otros. Soy una puta que tira con asesinos, una golfa que satisface enfermedades y una rompe hogares. 
Nunca había sentido tanto miedo al verla hablarme de esa manera. Me alegraba de no haber bebido nada, pues ya me estaría orinando. 
-¿Por qué me dices eso?- Estaba temblando. -¿Extrañas tu vida humana?

Lunes, por la tarde las clases habían terminado. Me dirigía al taller para los ensayos de la obra que se presentaría en el festival. En el camino, recordé que Lisbeth se decidió por estudiar en mi facultad, era extraño ella no hablaba y quería estudiar Ciencias de la Comunicación, solté una sonrisa y entre al aula. Deseaba hablar con Linda de manera urgente, de seguro ella lo sabría de ver mis ojeras. 
-Bienvenida –Dijo Linda, quien estaba en la puerta –Ha habido unos cambios…
-¿Cambios?-Dije, luego lo note en el centro estaba Kotomi y amigos conversando con Dominic y Vladimir-Dios por que…
-Eso es sacrilegio. – Kotomi me había escuchado, sonrió- Mentira, a Dios no le interesa que usen su nombre. 
-Quiero hablar contigo….-Escucha una voz muy tenebrosa, sentí que todo mi cuerpo se erizo en un instante- ¿Podemos salir hoy?
-Diego, perdón -Maldición odio tartamudear, lo detesto – Bueno, más tarde no podré. 
-Ven conmigo –Pidió, sacándome de la mano. Esto se podía feo. “¿Por qué mis padres me hicieron tan bella?”, sonreí. 
Fui con él hacia los vestidores que había en el aula. Ahí, él me miro, su mirada azul era muy penetrante y su cabello blanco alborotado le daba un aspecto de rockanrolero de los 80. Debía admitir que era muy guapo. 
-Ayer en la noche, tú también lo viste…
-¿Qué?-Él había la misma visión. La muerte también había estado con él. -¿A qué te refieres?
-El payaso y el otro tipo –Explico, maldición tenía razón yo vi lo mismo en la noche.- Luego la chica, la señorita Carol. 
-Sii-Dije levemente-¿Por qué? ¿Qué te dijo a ti?
-Parece que quiere que nos matemos mutuamente–Dijo de repente –No quiero matarte, al menos aún no.
-No quiero pelear contigo –Respondí, él me acabaría en un instante.- ¿Cómo que aún no?- Me preocupe. 
-Aun no aceptas volver a salir conmigo-Se acercó peligrosamente a mí. Mis piernas temblaban de nuevo-Tienes miedo –Me sentía atemorizaba, me amenazo a muerte y estaba a punto de acortar la distancia entre nosotros.
-No….
-Jaja, eres un ratoncito asustado…-Murmuro en mi oído-Conozco toda tu trayectoria, me agradas, pero no nadie cambia de la noche a la mañana sigues siendo la misma. 




Él se marchó al instante, estaba a punto de besarme, me sentía tan aterrada bueno, no tenía nada que decirle era cierto. “¿Seguía siendo la misma?”, salí pensativa de los vestidores, observe al frente del estrado estaba Dominic y la profesora de música, Nadia. Ese chico de cabello blanco había perdido todo su atractivo. 
-Bueno el acuerdo, fue dado –Dijo ella.-Todos nos esforzaremos en hacer un gran trabajo  -Agrego Nadia tratando de animarnos.
-A pedido de Kotomi y Vladimir - Dijo Dominic- Los estelares serán Akemi y este último.
-¿Qué?-Grite. 
-Tranquila…-Escuche a Bryan.
-Akemi chan, tienes una hermosa voz. –Dijo Linda, me sobo la cabeza.-Te escuche en el baño del hotel, mientras te bañabas. 
-Si yo también –Agrego Vladimir-A decir verdad, cantas muy bien amante bandido.
-Opino igual –Esta vez fueron Omar y Tamara.
-Tus acompañantes serán Linda y Tamara, Vladimir no tienes canto por cantar pero lo harás bien –Concluyo Dominic – La obra es original. No usaran narices Akemi, descuida no lloraras.
-¡Calla Dom malo!

Ya había pasado una semana del cambio de ensayos, debo admitir que el musical me gustó mucho y bueno después de la humillación de que todos me escucharan cantar en la ducha, acepte.
Aun me intimidaba mucho estar cerca de Diego, sentía que me devoraba con la mirada pero sus ojos tenían sed de sangre. Sangre de mi primera vez. Y pensar que pensé en tener algo con él. No había tenido oportunidad de contarle a Linda, mi encuentro con Carol, la muerte tenía un bonito nombre. 
Me encontraba caminando hacia el aula, tenía clases de filosofía, eran de lo más aburridas. Realmente tenía ganas de saltearme la clase, pero no quería jalar la materia. Como era de esperarse Vladimir si se salteo la clase, todos aun me despreciaban, bueno las chicas, los chicos me trataban muy bien, pero yo seguía despreciándolos, en eso decidí por sentarme con Bryan, aquel chico lindo que me trababa como una reina y quiso salvarme ese día, también resulto uno de los seguidores de la resbalosa de Kotomi, un ángel.
Suspire. “Me gusta más esta vida, que mi vida habitual”, reconocí. 
-Estas muy pensativa hoy- Me dijo sonriente. Me recordaba mucho al gato de Alicia en el país de las maravillas. 
-Sí, estoy preocupada de equivocarme –Mentí, no quería decirle que Diego me amenazaba y que odiaba a su salvadora. 
-Jaja, lo haces muy bien, tienes una voz casi tan linda como tú-Siempre era muy lindo conmigo –Hey ahora que lo pienso, ¿ Diego te ha dicho algo?
-No – Me llega.Sin darme cuenta me delate, el tartamudear me echaba por completo. 
-Jaja, no tienes que mentir. Él vive enamorado de Kotomi, lograste hacer que se interese en otra persona. 
-Yo, ¿Por qué?- Pregunte, lo acaba de conocer y él me quería matar y por instante me daba la impresión que también violar. De hecho estaba más segura de lo segundo. 
-No como explicarlo. ¿Te ama y odia?- Indago. Cada vez ese chico perdía más su encanto. 
¿Amarme y odiarme? Estaba completamente loco, nunca lo vi en mi vida. Solo tenemos sueños extraños, no creo en el destino ni en el amor y no empezaría hacerlo ahora, ya había vivido suficiente de eso, no quería experimentar más. En ese momento la profesora nos separó y no pude escuchar la historia; sin embargo, él me amaba, era ridículo. Entonces recordé la muerte. 
“No estoy celosa ustedes, solo curiosa”
Tal vez ella buscaba que nos matemos mutuamente. “¿Por qué?”, me dije, con el pasar de la clase. Esa chica era rara. 
Salí del aula al receso, tenía miedo a pasar por la facultad de Giancarlo, pero ya no me afectaba tanto, fui tranquila caminando. Diego me preocupaba más que ese idiota, que tuve por novio hace mucho. 
Entre al aula de teatro, estaba vacía me escondí ahí en los vestidores me eche, quería estar relajada, sin darme cuenta quede profundamente dormida, sentí una lagrima deslizarse por mi mejilla, recordé esos tiempos en que me encerraba en mi cuarto y me escondía en mi cama tapada entre las sabanas y lloraba por ser salvada. “Gorda, marrana”, “Nadie te quiere”, “Tus padres de odian”.
-Papá, ¿Por qué nunca hiciste nada por ayudarme?- Dije, mientras mis ojos se cerraban. La gravedad me obligaba a entregarme a Morfeo o tal vez a Carol. La religión había perdido sentido para mí. 
…..
-¡Despierta! , vamos son las 10 de la noche-Escuche entre sueños, abrí mis ojos encontrándome con una mirada marrón de sus lentes de contacto que escondían sus ojos de demonio, él estaba cargando a Lisbeth en la espalda, también estaba dormida.- ¡Vamos!
-¿Qué paso?- Pregunte desconcertada.
-Te quedaste dormida aquí, tienes suerte que me quede hoy si no pasabas la noche aquí- Me explico mientras me ayudaba a levantarme. - ¿Fuiste a Filosofía?- Me pregunto. 
-Si… - Me sobaba los ojos.
-Hay exposiciones en dos semanas. Seremos grupo. 
Vladimir me acompaño a mi casa, eran las 10, llegaríamos a las 11. Mi madre me mataría. Pero, no importaba aún seguía afligida, él me hablo de la obra y la exposición, era cierto en la escena de la boda tendríamos que besarnos, yo me prometí no besar a nadie más a menos que sintiera algo , ya que la última vez que bese a alguien casi muero. 
Él parecía ignorar cómo me sentía y habla muy normal con Lisbeth en la espalda, yo solo mostraba mi sonrisa fingida hasta llegar. Sin darme cuenta me anime a preguntar
-Vladimir, ¿Qué significa amor? –Pregunte.  
-Una interesante pregunta – Dijo sorprendido –No puedo responderla.
-¿Por qué?
-Soy un demonio, no tengo sentimientos nunca he experimentado eso a lo que llaman amor –Respondió, me sentí aun peor. Él era diferente a Carol, ella sabía lo que significaba una familia, el amor, la vida y él nunca había experimentado nada de eso. Me deprimió. 
-Te envidio…
Entonces, se sacó la casaca y cubrió a Lizbeth. Me di cuenta que hacia frio. Él no sabía que lo era, pero le tenía estima a ella. Sentí envida.
 -Si llegas a saber que es el amor, me puedes decir –Dije aun cabizbaja, ya estábamos fuera de mi casa.
-Te lo prometo. –Me regalo una sonrisa, no sabía si era fingida por lo que él no tenía sentimientos, pero era muy cálida.- Pero, date una oportunidad de vida o yo abre fracasado. 
-Podemos….-Susurre – ¿Podemos practicar la escena del beso?
Él se acercó a mí, vi sus ojos marrones posarse en mí, mientras tomaba mis mejillas con sus manos. La distancia se acortaba, mi respiración se aceleraba, sin pensar más me perdí en esa cálida sensación, no sé cuándo duro pero me sentía muy bien, un beso tan suave y cálido nunca me habían besado así…
-Buenas noches…
-¿Papá?
Odiaba mi puta vida. 

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