lunes, 30 de mayo de 2016

Saana - Capitulo 13

La gata en celo contra los claun 

La semana paso rápidamente como la corriente fuerte del rio Rímac recorre Lima. Desde el ataque de las gemelas Luna, Sebastián falto toda la semana por sus heridas, le dijo de excusa a sus padres que lo asaltaron ya que eran unos cuantos cortes y el resto eran golpes. Saana continúo preocupada por él y por todo lo que le causo su debilidad. José estaba molesto por la testarudez de Sebastián al no hacerle caso en no involucrarse. 
Finalmente era viernes de gloria para los estudiantes, Sebastián decidió ir a la hora de salida a desestresarse un poco con sus amigos en los video juegos, apenas llego se sentó en el columpio de siempre, observando al novio de Saana esperarla. Él iba de civil como un reguetonero de moda. Con zapatillas Nike, pantalón dos tallas más y un gorra plana. Ambos se observaron. Fue incómodo.  
“Las gemelas Luna me hacen mierda por ayudarla y ella se besuquea con otro. Aunque, yo siempre fui el otro”, reflexiono el estudiante rebelde, esperando el toque de salida “Tal vez debería arrebatarle su talento”, considero. 
Unos minutos después sonó la campana, saliendo todo el alumnado de la escuela, Sebastián se acercó caminando tranquilo y como toda una celebridad sus compañeros de aula lo rodearon, después de salir del círculo de preguntas, vio a Saana salir. “Vaya, vaya”, pensó al notar que iba caminando hacia él. 
-Lo siento-Dijo al verlo ya recuperado- Prometo ser más fuerte y protegerte –Entonces, lo abrazo. 
El iracundo novio se acercó, Sebastián no pudo evitar sonreír de la manera que Saana podía ocasionarle muchos problemas de forma tan natural. 
-Así que tú eres Sebastián –Dijo Marco algo molesto, bueno, quien no lo estaría si su novia lo abrazaba a otro de esa manera. 
-Sí, soy yo – Respondió volteando a ver a Marco. Él lo tomo del cuello, molesto, se dispuso a propinarle un golpe en el rostro. 
En dos por tres, Sebastián pateo la entrepierna del novio antes del golpe, por reacción le agrego un directo y cruzado a la bonita cara de su rival de amor. Lo disfruto. Sus compañeros como témpanos de hielo, quedaron helados ante la intransigencia. 
-¡Maldito marica!- Grito Marco tratando de recuperarse. Pero el dolor era insoportable.
-Hey Sebastián, ¿Vamos a mi casa?- Grito Diego ignorando lo que ocurría. Desde unos cuantos pasos más atrás lo esperaban el chico pez y el que gritaba. Saana se acercó su pareja y lo vio con lastima. Asimismo, Diego y demás escapaban antes que el instructor de disciplina viera lo ocurrido. 
Saana iba de regreso a su casa sola nuevamente; ya, que era más que obvio el rompimiento con Marco, sin darse cuenta era seguido por Karen, quien la observaba molesta.  “Si vas tirar todo lo nuestro por ese tipo. Pues bien”, recordó con cierto dolor. “Vete a la mierda Saana”
-Así que por fin estas sola – Murmuro observando la chica que solía atormentarla en clases.  
Mientras tanto, José y Sebastián estaban con Diego en su casa conversando de Yu-gi-oh y algunos otros temas frikis, que eran muy de su gusto. “¿Cómo recupero a Benihime?”, pensaba Sebastián “Tu talento no sirve sin tu espada, pierde la espalda estas muerto”, recordó. 
-Juguemos un poco- Sugirió José, barajeando su maso de juego. – Los violare sin compasión. 
Al día siguiente, sábado, Sebastián había sido invitado por Rachel a Chosica hace unos cuantos días. Lo medito un poco y deseaba relajarse. Su madre insistió en que vaya también y finalmente accedió. Se reunieron temprano en la casa de la anfitriona del viaje, con maletas y muy veraniegos. Sebastián fue a comprar un bebida helada por el calor que se avecinaba. 

-¿Qué haces aquí? ¿Acaso me estas siguiendo?- Pregunto Sebastián al notar a Demetri tomar una gaseosa en dicha tienda.
-Jaja, mi deber es vigilar –Respondió, con una sonrisa sarcástica- Además, no tienes espada estas indefenso. Pensé que durarías un poco más que decepcionante. 
-Ese es mi problema.
-Tranquilo, relájate un poco aprovecha el día–Dijo Demetri dándole algo de dinero, 
-Eso cambia todo –Técnicamente fue comprado.
Mientras tanto, Saana llego a la escuela, encontrándose con José y Valeria que también estaban en dicho taller, poco después llegaron Raúl, Yliana y hasta Luis. Pasaron a una de las aulas donde se encontraba el profesor Richard junto a otra mujer aparentemente de unos 27 años. 
-Son más de lo que pensé… -Comento el profesor observándolos acomodarse.
-Bueno chicos, soy Marcela y seré su profesora de este curso de Teatro junto a Richard –Se presentó y explico la atractiva mujer. 
-Bueno muchachos están todos los que esperaba excepto por uno, ¿Alguien sabe algo de Sebastián?-Pregunto Richard al no verlo entre los chicos.
-Está en Chosica con otros chicos de su salón – Respondió José, pues Sebastián le había comentado eso ayer- Me dijo que no estaba interesado.  
La clase comenzó con una presentación, muy de primer día de clases. Se comentaron: Edades, gustos, grados, metas a futuros, relaciones sentimentales, etcétera. Luego de una clases rápidas de ridículo o claun como andaba de moda. Las narices rojas se esparcieron por el aula. Todos se juntaron en parejas como indico Marcela, José estaba con Raúl, Valeria con Yliana y finalmente Saana junto a Luis, este último no pudo contener la risa. 
Empezaron las prácticas con las narices, una práctica suave nada más, pero se pondría fuerte pues no se esperaban lo que sucedería. Entre risas y ridiculez, los lazos de amistad se fortalecieron. Y luego de un rato las fotos también aparecieron. Por un instante, tanto José como Saana se sintieron aliviados, relajados y libres de toda carga. 
-Bueno, chicos es todo por hoy la próxima semana seguiremos – Indico Marcela algo agotada.
Todos se despidieron y salieron de taller de teatro, algo cansados caminan en grupo hasta el parque cercano a la escuela sin notar que eran seguidos. Entre conversaciones se escucharon los rumores sobre como golpearon a Sebastián. 
-Saana, ¿cómo es que te metiste en eso?-Pregunto Yliana rompiendo el hielo ya que todos se preguntaban lo mismo.- Cuando vi esos cortes en Onii-chan me preocupe mucho. 
-No lose la verdad…. –Respondió Saana aun preocupada por meter en el juego a sus amigos.- Nos siguieron y bueno felizmente no fue grave. 
-¿Sigues con tu novio?- Pregunto Valeria. Era algo que muchos se preguntaban. 
-No…-Respondió, suavemente recordando a las gemelas Luna y a Sebastián con su novio, luego las duras palabras que Marco le dijo al final de todo. – Es normal, después de todo no le di su lugar con Sebastián. Me dolió, pero es mi culpa. 
-Ese tonto igual no entiende, creo que le gusta la idea de ser tu héroe –Dijo José- Me refiero a Sebastián- Finalmente le logro sacarle una sonrisa a Saana.
-Por cierto, ¿Por qué no son pareja?-Pregunto Yliana ya extrañada de que se gustaran tanto y nada.
Saana se sonrojo rápidamente sin responder. Bajo la mirada “Porque resulto que tenías novio”, reconoció José, aguantando la risa. Fueron caminando durante unos minutos más.  
-Que tenemos aquí…- Se escuchó una voz femenina acercarse. “Cat….”-Pensaron José y Saana al voltear y ver a la chica con la máscara de felina y con un machete en mano- Deberían vender armas de fuego con mayor facilidad- Comento. 




-Pensé que ya había pasado Halloween- Hablo perturbado Luis al observarla.
-Muy bien zorra ahora no tienes a nadie que te defienda-Dijo Cat acercándose lentamente ignorando la presencia de sus amigos.- Solo entrégame el talento.  
-¡Aléjense!- Pidió Saana retrocediendo.- Ella me quiere solo a mí.  
Sus compañeros retrocedieron un poco. Ella no podría usar su talento frente a ellos. Era demasiado malo, no podía hacer nada.  Se encontraba en la espada y la pared, solo le quedaba entregar su rosario. 
-No has traído tu mascara. Estas indefensa. – Sonrió  “No importa hoy por fin me desquitare todo maldita estúpida”, pensaba Cat mostrando su talento que tenía oculto en el pecho. Era un encendedor.  
-¿Que planeas hacer?-Preguntaron a un solo los chicos. Saana aun meditaba que hacer. 
-Solo quiero a la zorra del medio-Respondió Cat señalando a Saana con el dedo.- Dame en este momento el talento- Exigió, no quería hacerle daño frente a otros.  
Entonces, todos cayeron al piso. Completamente inmóviles. 
-¿Qué pasa?-Pregunto al notar lo que pasaba
-Jajaja – Solo ríe, Cat acercándose a Saana. –Zorra, hoy sentirás el poder del sometimiento –Refiriéndose a su talento- El poder que poseo es el de someter a todas las personas que vean este talento.- Con el encendedor en la mano tomo la cara de Saana- Por favor, dámelo. 
Saana sometida no pudo responderle, solo observo lentamente como alza su arma para acabarla, pero apenas cierra los ojos nota que pasaba nada escuchando la voz de la chica Cat.
-¿Luna?- Dijo Saana mientras abría los ojos viendo a la Benihime de Sebastián clava a su costado sube su mirada y ve a una de las gemelas Luna mirándose con la chica gato. “Mierda por que no traje mi kurikara, pude haber evitado esto ahora son dos contra Saana, ya no puedo hacer nada lo siento por ella”, pensaba José también sometido por Cat.
-No pensé encontrarte aquí… debe ser mi día de suerte-Dijo irónica Luna sacando la Benihime de donde estaba clavada.“¿la espada de Joker?”, reconoció Saana al observar empuñada por Luna.
-No puede ser….
-Sí, ya acabe con el payaso- Yue sonrió bajo su máscara.- Puedes entregarme ese encendedor por las buenas. 
-Tendré un talento más- Respondió Cat- Corrección tendré 3 más. 
Mientras tanto, Sebastián seguía en Chosica distrayéndose con sus amigos sin imaginarse lo que ocurría. Todo iba demasiado trágico para Saana. 
-Alo- Contesto Demetri su teléfono desde el club; pues, este había seguido a Sebastián y logro entrar sin problemas, disfrutaba bebiendo una CocaCola helada. 
-Hola Demetri- Respondió Micaela.
-¿Qué tal?- Pregunto Demetri, mientras observaba a Sebastián y a su amigos.
-Bien y ¿Tu? Qué envidia estas relajado por allá y yo aquí viendo cómo transcurre la pelea –Dijo Micaela observando lo que sucedía junto a los jueces José y Jorge. 
-¿Qué si? Felizmente Sebastián esta por acá una pelea sin su espada sería un suicido seguro.
-Creo que bien, pero si no toma carácter no durara mucho. –Dijo Micaela-Cuando lo conociste te pareció interesante. 
-Sigo pensando que es más acto para ganar- Observándolo en la piscina junto a otros chicos. 
-Eso está por verse- dijo Micaela cortando y observando la pelea.
Como demonios, jugaban con destino de personas y como ángeles planeaban alivianar sus penas. Mientras que la Luna peleaba con un gato, y la princesa guerrera y sus amigos estaban bajo el poder del gato. 
-Eres muy ingenua para ser mujer –Dijo Yue confiándose.
-¡Que quieres decir! –Exclamo molesta Cat.
-Cuando lancé la espada fue notar probar mi teoría que estaba errónea dejando la segunda como confirmada-Explico Yue desenvainando su espada aparte de la Benihime de Sebastián- Primero pensé que tu poder tenía que ver con tu concentración por eso lance la espada, pero al ver que no se desvaneció confirmo lo que pensaba tienes que ver directamente a los ojos a quien sometes como paso con los otros.
-¡No es cierto; entonces, porque no caes en mi poder! –Grito Cat
-Por esto- Dijo Yue sacándose la máscara mostrando unos lentes de contacto rojos ya que sus ojos originalmente eran azules.
-¿Qué cosa?-Pregunto Cat
-Lentes…..-Menciono lanzando la espada que había desenvainado.
Cat volteo la mirada siguiendo la espada viendo a otra chica con la misma mascara que usaba Yue que también lanzaba una. “Espadas gemelas”, pensó al observar el suceso.
-Se terminó… Dijo Yue corriendo contra ella con su espada y la Benihime al igual lo hacían Meylin y la otra espada.
-Idiotas- Menciono suavemente la Cat haciendo parar a Valeria y a Yliana como escudo para ella.
Las gemelas se detuvieron al notarlo mientras, Cat corre para escaparse, sin darse cuenta lo que se avecinaba. 
-Que tenemos aquí…. ¿Gemelas? no sabía que estaba permitido- Comento Diego ya como el demonio Chalo acercándose al lugar.- ¿Luna ese es tu verdadero rostro o una ilusión de talento del payaso?- “No puede ser el otra vez….”, pensaba Saana aterrizada pues, ya recordaba lo que paso con él y Sebastián la última vez.
Yue se cubre el rostro escapando junto a su hermana, mientras que Cat se abría un camino usando a Valeria como escudo.
-¿Crees que no puedo matarla?- Pregunto Chalo desenvainado su espada del bastón.
-No importa… siempre cuando pueda escapar – Respondió haciendo que Valeria corra contra Diego. “Tienes suerte que este de buen humor”, pensó Diego golpeando a su a un costado en vez de atravesarla como esperaba hacer.
Finalmente, la chica gato logro escapar y Diego también pues, estaba algo desanimado como para jugar. Pasaron unos minutos después de lo ocurrido ya nuevamente dentro de la escuela Saana y sus compañeros conversaban. Todos esperaban una explicación de lo ocurrido. 
-No puedo dejar que les pase algo por mí- Dijo Saana muy triste. “Tengo que dejar de ser tan descuidado llevare mi mascara y a Kurikara conmigo siempre ya veré la manera”, reconoció José, luego de que sus compañeros del taller supieran que la leyenda de la muerte, aquella del cuento alemán era verdad y su compañera era una de las elegidas.  
-Somos el equipo Saana –Dijo Luis, dándole papel higenico.- Te ayudaremos en lo que podamos, si es necesario solo te mantendremos feliz. 
Mientras tanto.
-Gracias por todo Rachel me divertí bastante –Agradeció y se despidió Sebastián después de un largo día de relajamiento.
-De nada cariño, cuento contigo la próxima vez- Respondió Rachel mientras este se iba de regreso a su casa rápido, pues las calles de Piñonate eran peligrosas.
Entre pensamientos ya relajados, camino durante varios minutos hasta llegar a la Av. Eduardo Habich, listo para tomar un buz a casa. Entonces, una vieja siluata apareció ante él. 
Cintura delgada, estatura baja, piel pálida y caballera rizada. La reconoció inmediatamente  “Este era un día feliz”, pensó. 
-¿Qué es lo que quieres?- Pregunto tratando de no perder su buen humor. 
-Solo conversar- Respondió una chica. Era ella, su peor pesadilla. 
-No tengo nada de qué hablar contigo – Dando mediavuelta, deseaba abandonarla ahí. 
-¿Estás seguro Payaso?- Pregunto la chica. Un escalofrió recorrió su espalda. No podía ser cierto. “¿Ella también?”, pensó Sebastián. 
-Está bien, Carol.

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