domingo, 22 de mayo de 2016

Saana - Capitulo 12

 A la luna le gusta el chaufa.  

 -Sebastián, levántate tienes que ir a la escuela –Gritaba su canto de guerra, de cada semana. La madre de Sebastián se encontraba levantando a su perezoso hijo. “Mierda…. ¿A quién se lo ocurre presentar un juego de muerte el día lunes, no pudo ser un fin de semana?”, pensaba , mientras hacia el esfuerzo de levantarse. “Según Demetri, debo llevar el objeto al cual se impregno el talento siempre. ¿Dónde carajo piensa que meteré una katana? ¿En mi maleta?”, reflexiono sobándose los ojos.  
-¡Caracho levántate! Todos los días llegas tarde a la colegio- Aun gritaba la señora iracunda a punto de tomar un balde de agua. 
-Más vale tarde que nunca mamá-Respondió Sebastián soñoliento. Se levantó de su cama y estiro. La flojera del día a día era fuerte en él.   
-Tú abusas de esa frase- Comento Adrián, apurando a su hermano. “Que fastidio estoy en un juego macabro y tengo que ir a la escuela…” pensó Sebastián, metiéndose a la ducha. “Que estúpida es la vida”, sonrió. 
En la fatídica escuela, se encontraba meditando una y otras vez: “¿Matarlos, robarles? No puedo hacer nada”, reflexionaba José. “No me gusta perder, pero Saana es mi amiga” se dijo así mismo. Se tomó la cabeza y jalo el cabello con frustración. 
-Brother tienes una cara… ¿Qué paso? ¿Peleaste con Valeria?-Pregunto Raúl preocupado, acomodando sus cosas en su sitio. 
-No es eso chino-Respondió observando por la ventana del aula a Valeria, quien conversaba con Rosa y Flor en la puerta de su salón.- Me metí una ameciDota con mi primo, fue un torneíto.    
-¿Ganaste?- Pregunto curioso, José era demasiado vicio en cuanto a videojuegos se trataba. 
-Claro.  
Mientras tanto, Saana en su aula también estaba preocupada pero no precisamente por el juego, más bien por su mala suerte. Es que el destino parecía divertirse con burlarse de ella. “Justo cuando pensé que mi vida se había solucionado… ¡Los odios a todos!” suspiro, tomándose la cabeza vio al cielo, encontrándose con el techo de su salón.
-Sebastián… 
-Karen… ¿no vas a hacerle nada a Gutiérrez? – Pregunto una chica de la misma aula. La mencionada negó con una sonrisa de preocupación. La observo tomándose la cabeza. – Todos parecen desanimados hoy-  Agrego su amiga. 
La campana suena, la jordana escolar comenzara. Los alumnos regresan a sus aulas, los profesores llegan a su respectiva clase. El profesor Edwin Caballero, entraba al 5to “A” acompañado de su regla de madera y sonriendo noto la ausencia de su engreído. 
-Muy bien empecemos el tema de hoy es Identidades trigonometrías del ángulo doble – Comenzó con su clase, de pronto un leve “toc toc” lo interrumpió. 
-Hola profe…-Dijo Sebastián bostezando desde la puerta.  
-Llegas tarde, vienes con sueño y quieres que te deje pasar –Reprocha el profesor. Su engreído siempre tan hilarante como siempre. 
-Ya pe, hace frio –Respondió Sebastián riendo, se abrazó asimismo buscando piedad -Vamos, no sea malo. 
Caballero lo deja pasar, no sin meterle un par de reglasos antes. Las risas rompen la tensión de un día frio y apagado de una Lima macabra, que condenaba a luchar a jóvenes, casi niños, entre ellos. 
Finalmente, Sebastián termino sentándose con Rachel, quien lo invita a un club en Chosica. Sus padres eran policías y sus compañeros planeaban ir un día entero. 
-¿Crees que puedes?-Pregunto Rachel mientras copiaban la clase- Anímate, últimamente andas más raro de lo normal. 
-Supongo, que si- Respondió Sebastián mientras continúa la clase.-No me vendría nada mal. 
Suspiro. Ella era una buena chica, novia de un cretino. La única que le comento lo que sucedía con Saana en su momento, antes de olvidarlo. 
En el receso, Saana y Sebastián ni se hablaron, mientras que José no bajo a la cafetería y Diego compartían mucho tiempo con Cecilia, ya de regreso el salón les tocaba literatura. La jornada escolar peruana era tediosa e insípida, sobre todo en los días del infierno helado, invierno.  
-Hola muchachos los tengo dos anuncios importantes – Dijo el profesor Richard. 
-¿Cuáles?- Respondieron a un solo sonido los chicos. 
-El primero es que si la Srita. Cecilia Guerrero no me regresa mi libro “Sobreviviendo al apocalipsis”, jalara este bimestre – Dijo el profesor riendo. 
-Mañana se lo trajo – Respondió Cecilia muy avergonzada.  
-Jaja eso espero- Bromeo el profesor, luego de la conmoción- Bueno el 2do es que abriremos un taller de teatro los sábados, espero que se inscriban -Anuncio el profesor sonriente. “Que pérdida de tiempo”, pensaba Sebastián bostezando. 
-Cariño. ¿Qué sabes tocar?- Rachel pregunto, al notar la guitarra de Sebastián. Él había traído su arma escondida en un estuche de guitarra. No sabía ni siquiera como coger la guitarra.  
-¿Eh? En realidad Diego me enseñara- Respondió, suspiro inmediatamente. Si abrían ese estuche sería un problema para él. 
-Por fin te animaste- Agrego Diego, desde la carpeta trasera- Te lo dije, las chicas aman a los que tocamos guitarra. 
La clase continúo en su transcurso hasta la campana de salida. José salió rápido dejando a sus amigos y novia atrás, Saana salió decidida a buscar a Sebastián, pero ve a Marco, su novio, esperándola. 
-No lo dejes esperando se puede impacientar- Le susurró al oído Sebastián, marchándose rápidamente con Diego. 
-Pero yo…-No pudo completar, pues Sebastián ya se había marchado sin nada más que hacer fue con Marco.  
Sebastián se alejó rápidamente aburrido y fastidiado ve a Demetri en el parque donde normalmente se sienta en los columpios. Dejo a Diego, excusándose con llegar temprano a casa y va con el psiquiatra.  
-¿Qué haces aquí?-Pregunto fastidiado. 
-Cuido que no rompan las reglas –Respondió bostezando también. – Vamos a pasear un poco- Recomendó. Sebastián solo accedió. 
Las calles se abultan rápidamente durante las horas del día. Un mar de personas, ocupadas, amorosas, desafortunadas y demás llenan las calles de Jirón de la Unión. Un dragón baila y canta para los niños, músicos tocan una melodía triste de esas, que como cualquier cuento y como diría nada más y nada menos que el narrador de cuentos. “Las que empiezan con un hola y terminan con un adiós”
Una mujer de cabello largo y blanco como la inexistente nieve limeña camina por las calles doradas opacadas por el esplendoroso sol. Revisa en distintas tiendas una buena sartén Wong. Sonrió.  
-Esta parece bien- Suspiro, a su lado una cabellera igual de albina pero más corta se acercaba. 
-¿Cómo van hermana?- Pregunto. – El señor José, desea hablar contigo. 
Una pareja de novio se acerca hacia la plaza San Martin, escolares tomados de la mano. Él se muestra contento, ella preocupada. Saana iba observando a las personas pasar, al lado de su novio indagaba sobre los problemas que sentía. “Micaela-sensei nos está siguiendo”, noto al verla con un café cerca a ella y su novio. Seria incomodo que él intentara besarla. 
-Esa mujer es el ángel Micaela-Dijo la deidad de nombre José, quien acompañaba a las gemelas. 
-Eso quiere decir que la chica que esta con ese chico- Respondió la del cabello largo sonriendo- Es Xena.  
Saana no tenía ni la más mínima idea de lo que ocurría. Caminaron un poco más alejándose de todos entre pasajes del gran laberinto del centro de Lima. 
-Marco… hay algo que debo decirte-Dijo Saana muy insegura, sus temores aumentaban de recordar esos seis meses que permaneció en coma y viviendo como fantasma.-Yo…
-Dime, Saana-Respondió tranquilo al notarla afligida. 
-Yo….yo no…-No pudo completar lo que iba decir. El temor aumento al posar su mirada al frente y ver una máscara conocida. Apenas hace unas horas la había visto. – No puede ser… 
-Xena así que apenas eres una escolar- Dijo acercándose, era Luna. Llevaba una chaqueta roja, un pantalón negro y su máscara blanca. – Es una pena. 
Luna salto contra, dispuesta a golpearla en la cara. Llevaba en su espalda una especie de espada.   
-¡Cuidado!-Grito Marco interponiéndose cogió el puño de la chica- Para eso. – Pidió, no pensaba en pegarle a una mujer. Luna fastidiada le pateo la entrepierna, él cayó contra el suelo, retorciéndose de dolor. Cogió su espada envainada y lo golpeo. 
Las piernas de Saana temblaban, se sentía demasiado aterrada. Recordó de nuevo a ese demonio que la ataco el día de su cita con Sebastián, nuevamente no podía hacer nada.  Luna desenvaino su katana, era blanca y muy bella, tanto como ella. 
Marco cerro fuerte los ojos para no ver el corte que sufría pero cuando los abrió observo a otro enmascarado defendiéndolo. Con lo que parecía una guitarra había frenado el ataque. Él al verlo, lo reconoció era uno de los tipos que los ayudaron esa vez que estaban por ser asaltados. “¿Sebastián? ¿Qué haces aquí?”, se preguntó. 
-¡Que estas mirando!- Grito Sebastián observando a Saana- ¡Lárgate! –Exigió. 
Saana salió corriendo junto a Marco, dejando solos a Sebastián y a la chica. Él dejo carel estuche del a guitarra y saco su Benihime. Se vieron por un momento  
-Joker pensé que serias más listo- Dijo la chica bajando su espada. Acomodo un mechón rebelde de su cabello tras su oreja. 
-No sé a qué te refieres –Contesto Sebastián. 
-Por más que lleves una máscara. Reconozco tu voz y tu espada – Respondió Luna.-Fue algo estúpido ponerte una máscara idéntica a la de tu seudónimo y aún más pensar que no lo notaria, como hoy en día todos usan katanas…. -“Mierda…creo que fui algo descuidado”, reacciono Sebastián tratando de mantenerse calmado. 
Entonces, regreso unos minutos antes. 
-El talento, para ser activado se aferra a un objeto en tu caso, es tu katana. Tu límite de ilusiones es tres por día y debes esperar una hora para volver a usar otra- Explicaba Demetri, mientras tomaban un café en Jirón – Ah se me olvidaba, si abusas del poder tu katana se romperá y no podres a volver usar su poder. De hecho no debes perderla tampoco.  
-Eso es malo.- Respondió frustrado- Esos son… 
Los había reconocido, eran Saana y novio caminando de la mano. Entonces, Luna los ataco.
-¡Es algo tarde para que me lo digas!
-Más vale tarde que nunca ¿no?-Bromeo Demetri al ver la expresión del rostro de Sebastián. Saco el estuche de la guitarra y su máscara del Joker, la que le obsequio Diego. 
-Ten cuidado.
-Quédate aquí si te ven conmigo sabrán que soy el payaso-Dijo Sebastian ya listo. 
“Todo para nada”, se frustro aún más. No tenía más opción que ganar. Sin perder más tiempo ella ataco, el primer estruendo se vio. Sebastián esquivo mandando otro corte en contra con su Benihime, ella lo recibió con su espada observándose los dos fijamente.  
-Uhmm… lindos ojos –Comento Sebastián retrocediendo por si activada su talento el cual el aun desconocía. 
Luna observa muy tranquila sin darse cuenta que Sebastián ya estaba usando su talento pues cuando se sacó la máscara ya estaba pintando de la misma forma que la noche anterior. Había tratado de ser lo menos obvio posible. Su única salida era ganar.  
–Me llama la atención ¿Por qué Joker?- Pregunto al ver sonreír a Sebastián observando su espada.
-Una sonrisa es la mejor manera de afrontar las situaciones difíciles, aun si son falsan… 
“¿Habría evitado esto?”, se preguntaba recordando como salvo a Saana aquel día. La pelea con Luna apenas comenzaba, él no sabía mucho de espadas y ella parecía toda una profesional “Veamos”, se dijo así mismo. 
Saana deja a su novio y regresa corriendo, sin querer se tropieza con José, quien iba acompañado de Diego. Ambos planeaban comprar algunos cigarrillos de canela. José la interrogo, pero esta solo respondió que debía encontrar ayuda y que Sebastián estaba en peligro.  “Quisieron atacar a Saana y Sebastián interfirió… ese estúpido no sabe en lo que se mete... maldición”, pensaba José apresurándose en ir a su casa también. 
Ambos corren hacia sus casas por sus máscaras dejando solo a Marco realmente fastidiado con todo. Diego sonrió notando que la impostora metía en problemas a su amigo
-¿Debería ayudar a Sebastián?- Se pregunta marchándose.
Durante el camino, ella se encontraba demasiado preocupada. Se maldecia el hecho de no haber hecho caso de su ángel y haber llevado siempre consigo su talento. Sin embargo, la situación era mucho más compleja de lo que pensaba. Luego de varios minutos y poco congestionamiento, corriendo a su cuarto, rápidamente saco su Tenza Zangetsu y su máscara.  Entonces, “Ese teléfono parece carpintero, ese teléfono parece carpintero”, sonó su teléfono. “Porque hace rin, porque hace rin”
-Alo, Saana ¿estás bien?- Pregunto Micaela quien aún estaba en el lugar de la pelea de Sebastián y Luna. 
-Sí, ¿Cómo esta Sebastián? 
 -Mejor de lo que piensas, pero apresúrate –Respondió Micaela colgando y continuo observando junto a Demetri y José que se encontraban junto a ella.- Es una pena que niños peleen a muerte en sí. 
La batalla que aún se daba iba muy pareja para ambos; sin embargo, Sebastián tenía una ligera ventaja, pero aún se preguntaba cuál era el poder de su talento y si lo estaba usando.  Se sentía un samurái, ella parecía divertiste también. 
-Terminamos…. –Dijo Sebastián lentamente alzando su Benihime contra la cara de Luna quien solo pudo retroceder, mientras se rompía su máscara. 
-Jaja, creo que te subestime –Respondió Luna quitándose lo que le quedaba de mascara, dejando caer su cabello largo y blanco... abre los ojos observando fijamente a Sebastián con sus ojos tan azules como el cielo. 
-¿Qué te parece? Con esa mascara eres el demonio pero sin ella eres muy linda –Alago Sebastián acercándose alzando su Benihime, “Es la chica de la vez anterior, Yue” la reconoció. Aquella chica que pondría un restaurante chifa cerca de su escuela. “Quien lo diría a la luna le gusta el chaufa”, sonrió. Llevaba la ventaja 




-No me subestimes Joker-Dijo Yue sacando otra espada aparte de la que ya tenía. 
-Esas con espadas……-No pudo completar lo que diría al observar como la lanzaba hacia atrás de este, Sebastián volteo observando a otra chica idéntica pero con el cabello más corto atravesarlo con ella. “Espadas gemelas”, se dijo así si mismo rompiendo la ilusión -Eso pudo ser muy doloroso -Respondió con la máscara puesta aun. 
-El talento de las ilusiones increíble –Dijo Luna al notar que su máscara estaba intacta.- Lograste hacer que me la quitara. 
-Aún están en mi ilusión- Respondió Sebastián poniéndose de pie – Realmente me han complicado las cosas…- Dijo acercándose a las gemelas Luna.  
-Es hora que veas el poder de nuestro talento- Dicen a una sola voz las gemelas corriendo desde puntos distintos contra Sebastián. 
-Jajaja… -Empieza a reír Sebastián yendo contra Yue, quien esquivaba con facilidad sus ataques. Las miro extrañado como parecían leer sus movimientos pues no lograba hacerle ni un rascuño.
-Cuidado atrás payasito- Dijo la hermana cortando parte de la ropa de Sebastián que casi no pudo esquivar. “Pero ¿Cómo?”, pensaba Sebastián preocupado. Ya había usado su talento y debía esperar otra hora para usarlo.-Jiji, eres un payasito muy aburrido- Dijo riendo.
-La noche de la reunión nos mostraste el poder de tu talento y mientras peleabas conmigo quería confirmar que tan buenas eran tus ilusiones. Podría jugar que esto ya es una realidad, ¿No?- Sonrió 
-No cantes victoria Luna- Dijo Sebastián observando a las gemelas reírse. 
-Tus ilusiones no pueden contra nuestra premonición- Dijeron a una sola voz lanzándose ambas contra el- Nuestro talento nos permite ver cinco segundos antes el ataque que harás- Explico Yue dejando un corte en su brazo-Se terminó- Concluyo Tai cortando su marcara en dos.  
-¡Mierda!- Grito Sebastián del dolor pues, ya estaba sangrando. 
-¿Tu? – Yue lo reconoció en ese momento. Era el chico guapo del colegio. – Vaya, vaya. 
-¡Sebastián! –Se escucha un grito a lo lejos, era la voz de Saana que había regresado a ayudar Sebastián. “Mierda justo ahora se te ocurre aparecer….”, pensó Sebastián angustiado. 
El grito de alerta hizo que la hermana le entregara su máscara a Yue, ella se cubrió el rostro y se acercó a Sebastián. 
-¿Qué te parece? Con esa pintura eres un demonio pero sin ella eres muy guapo –Dijo burlándose Yue. “Niño, ¿Quién lo diría?”, pensó. 
-¿Estas bien?- Pregunta Saana poniéndose delante de Sebastián ya con su espada y su máscara puesta. 
-Xena, pensé que no volverías- Dijo Yue haciendo para atrás a su hermana ya que ella no tenía ninguna mascara puesta.   
-No debiste regresar –Dijo Sebastián parándose escondio su espada de regreso al estuche de guitarra. Sin que Saana se dé cuenta y sube los brazos dispuesto a continuar.  
-No te permitiré pelear, no te involucres más en esto-Dijo Saana en un tono dominante hace para atrás a Sebastián. Ella se la que se lanza contra Yue. 
Ella esquiva con facilidad golpeándola con el codo en la espalda, Saana cae al piso pero se levanta nuevamente y nuevamente trata de cortarla, pero Sebastián patea la espada de Yue y comienza a golpear sin atinar ni un solo golpe, ella retrocede y le patea la cara. Por detrás la gemela le patea la cara de regreso. 
-¡Usa el talento!
- ¡No puedo!– Grita Saana desesperada.  
Él continua peleando contra ambas, ellas dejan las espadas y lo golpean de forma sincronizada. Eran agiles, muchos más que él.  Como una dolorosa lluvia los puños no se hicieron esperar. 
-¿Porque aun así sonríes?- Pregunto Yue intrigada ante la sonrisa de Sebastián, quien era masacrado. 
-No pensé que serían tan divertidas- Respondió atacándola en vano pues esta leía todos sus movimientos por su talento.  
-Su camino termina aquí Luna- Aparece José ante ellas, con su máscara de anonymous y espada también. 
-Jaja, Alem tú también –Dijo Yue. Aprovechando el descuido de un golpeado Sebastián, coge el estuche de la guitarra, sabiendo lo que ahí contenía.  
-Hasta pronto gemelas Luna –Respondió José desvaneciéndose junto a Saana y Sebastián, con el poder de su espada. 
Un silencio incomodo rodea el lugar, Yue se saca la máscara suspirando.
-Lo siento hermana, escaparon.
-No te preocupes Meilyn.- Le sonríe- Las ilusiones son nuestras.- Saca la Benihime del estuche.- Hemos ganado.   

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