Demonios internos- Capitulo 9

Sonrisas rotas, alas blancas y memorias penetrantes  


-¿Padrino? – Enrique compartía mi asombro. “¿Ellos se conocían?”, pensaba mientras, mi amigo reaccionaba- Buenas tardes, padrino.  
¿Padrino?, ¿Ahijado? Qué clase de broma de mal gusto era esta. “Por favor destino deja de hacerme estas bromas pesadas”, pensé. Conocía a mi padre 19 años y recién me enteraba que tenía un ahijado.
-Pá, ¿Enrique es tu ahijado?-Pregunte.
-Primero se saluda señorita, que clase educación pensara mi ahijado que te he dado-Lo que me faltaba. Me llamaba la atención, me trague la ira y le di un beso en la mejilla. Tan dulce y amorosa como una niña de papi. Enrique reía ante mi sonrojo. “¡Que vergüenza!”, me maldije. 
-Enrique, ¿Cómo esta José?, ya no se deja ver el ingrato –Dijo mi papá mientras, se sentaba en el sillón.
-Está muy bien, pero está trabajando y mamá también ha tenido problemas con la editorial- Respondió mi compañero, ambos me ignoraban. 
-Ya veo. No he tenido tiempo de leer las últimas dos. 
-Sí, mamá está emocionada-No tenía ni idea de que hablaban pero, ese era mi padre y ese era mi compañero. Parecían llevarse mejor que conmigo.
-Sí, bueno y ¿A qué debo tu visita ahijado?-Pregunto mi papá, por fin directo al grano.
 -Sobre una viaje…-Dijo-Es por actividades del taller.
-¿Te refieres a que mi pequeña pase un fin de semana con chicos?
“¿Pequeña?”, repetí mentalmente. No podía creer lo humillada que estaba siendo, pero parecía que acedera. Aquella noche termino con un “Cuídala bien”, mi papá no era el, mejor pero si se preocupada por mí. 
Llegamos al viernes, estamos a unas horas de tomar el avión. Estaba ansiosa, eran las dos de la tarde, en la casa de Vladimir con Linda y Enrique esperando. Ella llevaba una blusa con letras chinas, ella pensaba que eran japonesas. “Jodida racista”, pensé. Con un pantalón negro y su cabello recogido en una cola. Enrique iba con polo negro manga cero, tenía amplios brazos creo que me podría cargar con uno solo, y pantalón jean. 
Los tres teníamos nuestro equipaje listo. El vuelo saldría a las 4 p. m. Lisbeth bajo minutos después con un polo morado y un short blanco, sus clásicas colitas, creo que encajaría bien allá. Tenía problemas con su equipaje, la maleta eran más grande que ella, pero Vladimir la alzo sin ningún problema mientras bajaba con ella. 
Él tenía una camisa color vino tinto y un pantalón negro, su cabello estaba suelto, le daba apariencia de mafioso. Me gustaba.
-Vi el auto de Omar afuera, pero no el de Tamara, supongo que están paseando –Comento Enrique, acomodando sus lentes.  
-¡Bah! -Gruño mientras salía con Lisbeth de la casa, inmediatamente lo seguimos.
Afuera encontramos a Tamara y Omar en el auto haciendo cosas de novios, para entrar en detalles compartían el asiento del chofer en el auto de Tamara. “Ninfómanas. Sin vergüenzas”, me dije riendo con los otros, al rato llego Dominic y fuimos a aeropuerto.
Subimos al avión, siguió emocionada, me toco sentarme con Lisbeth, la chica más social que había conocido, prendí mi reproductor mp4 y escuche un poco de música mientras, observaba al resto. Enrique parecía pelear con Linda, por otro lado Omar y Tamara dormían abrazados, finalmente Dominic  leía un libro y Vladimir jugaba con un Psp, el cual creía que era de Lizbeth.
Eran las 8:45 p. m.  acabamos de salir del aeropuerto en la ciudad de Tokio, Japón sentí algo de nostalgia siempre quise conocer este lugar. Inmediatamente un taxi nos llevó al hotel. “¿Qué tanto ganaba Vladimir por cada trabajo extraño?”, pensé.  En fin subí al taxi ,30 minutos después, llegamos  al hotel, era muy bonito. Me sentía como una niña en un parque  de diversiones.
-Solo tenemos 4 habitaciones –Dijo Vladimir sentándose en recepción con nosotros.
-Para variar….-Respondió Enrique molesto. 
-Bueno ¿Cómo serán las parejas esta vez? - Pregunto Linda.
-¿Ya ha pasado antes? –Pregunte, no tenía ni idea de lo que hablaron
-Las chicas sacaran los nombres del chico o demonio que les toque.- Dijo sacando una bolsa con papeles. 
La primera fue Linda, ella lo pensó mucho rebuscando en la bolsa aunque solo habían 4 papeles, se demoró demasiado.
-Oh, Tamara-Chan espero no se molesta….-Dijo ella- Me toco Omar-kun
Hey un momento, ni siquiera yo que tengo descendencia Japonesa hablo con los sufijos….Bueno, supongo que si sabía usarlo es que ya habían estado antes aquí. 
En mi caso era la primera vez. Luego de Linda, le toco a Lisbeth, la chica más locuaz del equipo, después de observar el papel hizo un gesto de protesta. Sin decir nada se sentó molesta en el sillón.
-Jaja, Lisbeth compartirá con Dominic –Dijo Vladimir notando el disgusto de su hermana adoptiva.-Dominic es conocido como el “Tenor Luciano Pavarotti”
-¿Qué?-Pregunte 
-Ronca como mierda -Enrique se dejó entender más. Pobre Lisbeth. 
Luego de Lisbeth fue Tamara a quien le toco Vladimir y por lo tanto me tocaba con Enrique. Todos fuimos a las habitaciones correspondientes. Yo esperaba camas pero cuando entre a la habitación solo había 2 futon. “Bueno mi madre estaría orgullosa”, pensé.
-Mañana será un largo día….
-Sí, tienes razón me pregunto que nos espera –Respondió Enrique sentando en una esquina. 
-Enrique, ¿Qué te paso a ti?
-Sospeche que dirías eso –Respondió tranquilo, en un instante su expresión cambio-Yo solía tener una novia, ella había sido salvada por un ángel.
Enrique tenía 17 en aquel tiempo, el nombre de su novia era Rosangela, tenían 2 años de relación e incluso planeaban en casarse. Ese mismo año él sabía que ella tenía problemas; sin embargo, lo ignoraba pensó que los solucionaría sola, ese fue su primer error. Aquel día hubo un incendio en su casa. Uno de sus primos estaba involucrado con terroristas y los atacaron. Solo quedo ella. 
-¿Estas bien? Me tenías muy preocupado –Dijo en su reencuentro, en aquel hospital. Su cuerpo casi no tenía quemaduras. 
-Si…-Respondió ella- Debí haber muerto- Se lamentaba, nunca lo entendió. 
Pasaron 3 meses desde aquel día donde todo empezó, ella lo evitaba, siempre tenía que ir con su amo, así llamaba a quien la ayudo en aquel incendio.
Enrique lo odiaba se sentía tan celoso. No sabía exactamente como sucedió, pero ese tipo la saco de las llamas y ella en agradecimiento le servía. Su ira no le dejaba ver más allá que imágenes de ella tirando con un desconocido, los celos creaban horrendas ilusiones en su mente. Entonces. 
-Lo siento, pero no lo entenderías.
Terminaron. 
-¡No! Ese tipo te pide que me dejes y lo aras .Dime que más te ha pedido. ¿Que tanto le has dado?
Los hombres son más irracionales que los animales. 
-¡No es lo que piensas!
Uno de sus mayores defectos era ese, era demasiado impulsivo .Siempre se arrepentí de todo lo que dijo.
-Pareces molesto…-Escucho a alguien en el bar mientras, tomaba -¿Con quien pelearas?
-No es tu problema….
-Relájate la vida es muy corta como para ahogarte en un vaso de agua.
-No me interesan tus consejos. 
Salió del bar aún más enojado, en ese instante la vio .Sin dudarlo, la siguió, ella iba muy rápido. Llego a una casa de estilo antiguo, ella entro al rato entre él.
Había varias mujeres, no quiso pensarlo. Pero esas imágenes vinieron a su mente. “Mierda”, se maldije y continúo. Al final del pasillo la encontró. 
-Enrique ¿Qué haces aquí?-Pregunto ella.  
-Creí haberte dicho que te alejaras de él.
-Amo Zelig…
-Tú eres el hijo de puta al que le dice amo –Dijo furioso
-¡Eres una inútil!- Dijo el acercándose, sus ojos eran verdes, su cabello rubio. No parecía muy fuerte –Tendré que desecharte.
-No, amo prometo deshacerme de él…
Ella tenía miedo de morir. 
-¿Qué tienes con él?- Grito el iracundo novio. 
-¡Enrique vete!- Grito ella entre sollozos.
-Pagaras por ser mala….-Susurro el a su oído, le labia la oreja mientras, ella se estremecía.
-Te voy a matar…
-Su amo, yo la salve a ahora ella me pertenece…-Dijo él-Mi nombre es Zelig Armstrong, yo soy quien te asesinara.
-No, por favor no amo Zelig –Pidió Rosangela, él le tiro una boteada callándola- Lo siento pero después de lo que vio.
Él se lanzó contra Enrique, él estaba estático al verlo con dos grandes alas brotar de su espalda. “¿Qué demonios paso?”, se dijo. Una mano lo jalo hacia a un costado. Era una chica, aparentaba 14 o 15 años. 
-La hermana del demonio también nos visita –Dijo Zelig.
Ella no respondió y puso una posición de pelear contra él.
-Escuche que fuiste acogida por Anderson, luego que tu padre mate a tu hermana y  tú lo mates a él. Una familia de asesinos. Jaja realmente encantador –Ella apreto fuertes sus puños, él no sabía que pasaba, pero ella parecida muy afectada por lo que dijo-¿Qué se siente saber que mataste al ser que te dio la vida?
-Zelig…-Escucho otra voz, era familiar.
-Vladimir, ¿Qué te trae a ti y a tu mascota por aquí?
-Venía a tomar el té, viejo pajarraco- Respondió el tipo del bar, él parecía molesto también.
-Luego te atiendo-Dijo señalándome
-¡Por favor amo Zelig, no!- Grito Rosangela ,yo aún estaba estático.
-Él me pertenece ahora. No permitiré que le toques ni un pelo. 
-Jaja.
Zelig rio. 
-De verdad lo siento mucho-Dije abatida, lo interrumpí- ¿Ella aun esta con él?
-Después de ir con Vladimir-Respondió Enrique algo sollozo- Llegaba a mi casa todos los días sin falta. Un dedo, una oreja, un ojo. 
-¿Cómo?-Pregunte aterrada. 
-Ellos no pueden matarnos, la muerte los exterminaría. Pero torturas, maltratos están permitidas.
-No puede ser…
Comencé a llorar de imaginarlo. Él también dejo caer lagrimas. Ambos eramos niños asustados. 





-Ella se suicidó dos meses después.- Él me sonrió- Vladimir dice que la Srita. Carol desea matarlo, quiero estar ahí cuando pase. 
Me sentí mal por hacerle recordar todo; sin embargo, me acosté tranquila, mañana sería un largo día.
Nos habíamos levantado temprano he ido con el negociador, él nos explicó sobre el demonio Kuchisake Onna también conocida como la mujer de boca cortada, ella cubre la mitad de su cara con  un velo.
Este demonio solo ataca mujeres. Debo admitir que me asusto un poco pero no tenía miedo. La misión era simple recatar a la hija del presidente del consejo de ministros que había quedado atrapada en su casa de campo por una avalancha de nieve. 
Partimos de inmediato, todos lucíamos algo raros Lisbeth se adelantó para observar la zona, estaba con un traje negro  muy pegado a su cuerpo y una máscara de gato, Linda quien iba conmigo y Enrique, ella llevaba un short negro y un polo gris con un cinturón con varias cosas, me parecía que tenía frio, estaban con los rostros tapados, Enrique estaba con un polo manga cero negro, un pantalón negro. Omar y Tamara estaban esperando en los autos, de negro también. 
Dominic se quedó en el hotel ya que el manejaba la comunicación, Vladimir dijo que iría aparte y yo estaba de negro con el florete negro. El negociador nos había dicho que había contratado otro servicio también.
Íbamos avanzado entre la nieve, observe a Enrique parecía estar emocionado, me apenaba lo que le paso.
-¡Cuidado!-Dijo Enrique cuando voltee, una cuchilla casi me atraviesa
-Eso estuvo cerca –Dije observando a 3 encapuchados viéndonos, tenían mascaras raras –Deben ser los otros.
-Sera divertido –Respondió Enrique yendo hacia ellos, los  tres esquivaron uno vino contra Enrique, de una patada lo tumbo, Enrique saco una navaja, el tipo también tenía otra cuchilla en mano con dirección a su cuello, evito nuevamente.
La cuchilla cayó a un lado junto con el arma. Ambos se miraron, Enrique soltó una risilla, el tipo saco esta vez wakizshi una en cada mano. Esto se veía demasiado feo. 
-Tu. 
-Demonio…-Era el chico que vi en las visiones.
Saque mi espada sin pesarlo fui contra, era raro el hizo lo mismo ¿Acaso él era mi enemigo? ¿Pelear contra el demonio de mis visiones?”, me cuestione.
-¡Suficiente!- Escuche a dúo la orden. Eran Vladimir y una chica de lentes y cabello castaño, muy formal de vestir.
-Vladimir, hace tiempo que no te veía. 




¿Quién era ella?


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