Saana - Capitulo 11

Demonios y ángeles de noche. 

-¿De qué hablas?- Pregunto algo temerosa de que su pesadilla no hubiera terminado aún. 

-Olvídalo – Él se dejó llevar por el momento, ella no era consciente de que lo que iniciaba esa noche. 

-Prométeme que no me dejaras sola de nuevo-Pidió Saana sin soltar a Sebastián- Nunca más... por más que no pueda verte o reconocerte, no me dejes. 

-Nunca lo hice…-Respondió Sebastián observando como Diego se iba. “Según la historia del payaso que enseña literatura, la noche de estrellas marca el inicio del juego”, pensó. – Estoy en una película – Sonrió para sí mismo, ignorando su compañía. 

-¿Tu eres ese raro payaso?-Pregunto Saana sin darle la cara ya que del llanto se le había corrido el maquillaje. – Estoy horrenda. – Lloriqueó aún más, el no puedo evitar sonreír. 

-Me ofende la pregunta…-Respondió Sebastián siguiéndole el abrazo, una vez que Diego se había marchado. -¿Cómo que patán? 

-Bueno…- Tartamudeo, recordando ese beso. 

Casi toda la escuela observaba a la pareja al medio de la pista. Abrazados, sin darse cuenta no les sorprendía y a que los habían visto antes estaban recordando los hechos con la anterior Saana y Sebastián, la lógica se perdía en la luz con oscuridad. “Que suerte tiene Gonzales”, pensaban algunos admiradores de la chica de 4to. “Él fue el maldito que me mando esa nota”, reacciona Karen, notando que ella no tendría los pantalones de enfrentarla. -Pero, hay algo más importante… 

“Parece que se reconciliaron; sin embargo, algo está mal y descubriré que es.”, pensó José al ver a Rosa y al resto de sus amigos hablar de Saana y Sebastián como si no pasara absolutamente nada. Ella fue al baño a arreglarse mientras, Sebastián observaba las estrellas caer. 

-Hermoso ¿no crees?-Pregunto Richard observando junto a él.- No suelen verse casi nunca en Perúsalen. 

-Si...-Respondió muy frio Sebastián. 

-Se supone que el juego de los demonios, ya empezó-Bromeo. 

Poco tiempo después, la fiesta ya había concluido, todos regresaban a sus casas cansados de una gran noche, maquillajes corridos, cuerpos sudosos, risas y un novio esperando a su novia al final. Saana observó a Marco esperándola afuera de la escuela. 

-Tu novio te espera-Dijo Sebastián soltándola ya que la tenía de la mano. La situación se tornó incomoda. Lo ellos no era más que un sueño. 

-Sí, gracias me divertí mucho contigo hoy…-Respondió como si nada hubiera sucedido. Fue junto a Marco con una presión en el corazón y Sebastián siguió con su camino.   

“¿El sol salía de noche?”, eso era lo pensaba José, en aquella oscuridad iluminada. Había dejado a Valeria en su casa, algo lejos de la suya.  “¿Por qué tan serio?”, nuevamente esa voz que lo judía en el colegio. Se detuvo en medio de la calle, con escasos postes de alumbrado que empezaban a fallar. 

-¿Qué haces, Mar?-Pregunto al ver a su hermana con un extraño traje blanco. Margiory, su hermana, solo sonrío al observar a su hermano completamente solo, abrazado por la noche. Las luces se habían terminado. -¿Mar?-Pregunto, caminado junto a ella, ya no podía ver con claridad. 

-Es una larga historia que te contare después….

-¿Mis papás te mandaron a buscarme? –Dijo José cogiéndola-“Te lo contare después”, esa voz en su cabeza era ella. Sus piernas palpitaron cual Japón en un día común de temblor. 

 -Resulta que soy la reencarnación de una demonio y debo tomar tu vida para participar en la elección de la muerte. 

Se encontraba en su habitación observando el techo. Ansioso, agitado incluso, nervioso. De pronto las luces se apagaron. Había llegado el momento, Diego se levantó de su cama iluminando con su celular. 

-Demoraste mucho Gabi… 

-Empecemos…-Respondió, al observando como este se preparaba.  

Los demonios empezaban sus apuestas, los ángeles bebían alcohol. El espectáculo comenzaba, diez eran los elegidos, cinco eran los ángeles y demonios que los atacaban, dos eran los que no estaban interesados y uno era el que realmente quería participar y ser la muerte. 


-Gracias por traerme-Dijo Saana, reconociendo a su novio quien la había dejado en su casa. 

-De nada...-Respondió sonriendo acercándose a ella.  

-Saana, esta no son horas de llegar –Dijo Micaela, su profesora, acercándose con un extraño traje blanco. Saana sonrió, no quería besarlo. 

-Micaela Sensei…. ¿Qué hace aquí? 

“Sigo siendo el otro”, reconoció, Sebastián de camino a su casa. “Si yo tuviera esa oportunidad”, pensó, una sonrisa se dibujaba en su rostro.- Yo sería la muerte.   

-¿Es una hermosa noche no crees?-Pregunto Demetri acercándose a él. 

-Que con ese atuendo-Dijo Sebastián riéndose de la vestimenta de Demetri- Ahora eres cosplay, arrancar. 

-Siempre tan elocuente… ¿Quieres ser la muerte?-Pregunto Demetri riendo también.- Ya volvió tu chica, no entiendo para que desearías tomar su lugar en esta maldición. 

-La verdad me tiene sin cuidado… decidí no involucrarme más-Respondió  empezando a desconfiar de medico mental.- Creo que esa maldición me caería mejor. 

-No sabes lo que quieres. Esa chica de verdad te arrebato todo. Metas, sueños, creencias.-Concluyo Demetri cortando el pase. 

-¿Qué crees que haces?-Dijo molesto, los postres de alumbrado dejaron de dar luz y un manto oscuro lo cubrió.- No me jodas. 

-Sebastián, sabes que soy un demonio –Dijo imponiéndose, él no podía verlo. – Y debo de matarte para poder convertirme en la muerte.

-Esto debe ser una broma…- Dijo Sebastián tomando distancia de Demetri, todo estaba oscuro.-Me siento traicionado.  

-Tienes un talento del ángel de la muerte. Uno muy peculiar y cuando te asesine será mío.  – Demetri lucia confiando, le lanzo algo antes de empezar.- Tu talento esta aferrado a ese objeto, lastimosamente no lo puedo usar hasta que acabe contigo. 

-¿Cómo demonios?….. Has estado en mi casa...-Dijo Sebastián preocupado, cogiendo su Benihime, era la katana que había comprado en arenales cuando conoció a Saana. – Yo, desde ese momento… 

-Le tienes un cariño especial, por eso se manifestó ahí. La espada que le devolvió la sonrisa a tu vida.  

Saana estaba aún confundida, “Tu dios quiere que seas la muerte”, recordó a Sebastián hace unos momentos. Su pesadilla no había terminado, su maestra, había declarado abiertamente ser una ángel y que iba asesinarla, por un poder que ella desconocía.    

-Este rosario es el que te dejo tu madre antes de morir. El mismo que llevabas puesto antes de tu atropello -Dijo Micaela  sacando la ringlera – Activaste el rosario, cuando el auto se aproximaba tus sentidos entraron en hipnosis y solo aplique una ilusión, tu creíste vivir todo y los que estuvieron bajo sus efectos creyeron vivirlo, pero solo engañe sus sentidos. Esos recuerdos con tu nuevo noviecito son falsos.  

-¿Cómo? Pero, pero… 

-No soy cualquier ángel, yo soy el de la muerte.- Saana temblaba ante tales declaraciones.-  Mi lugar se está jugando entre mocosos, por eso debo matarte mi querida Saana.  

La noche transcurrió muy lenta los minutos parecían horas, las horas no eran horas solo falacias de una mente en apuros y desesperada en tinieblas. Sebastián, intentaba esquivar cualquier golpe o corte que viniera. No podía ver, le resultaba demasiado difícil.  

-¿Por qué esto?-Pregunto Sebastián esquivando, ya tenía corte en el terno, que era rentado. Demetri no le respondía solo golpeaba. Alababa el hecho que sus sentidos eran muy agiles, que le permitían esquivar pero, no lo suficientes para responder. 

-Resultaste más inútil de lo que pensé-Dijo Demetri al observarlo cerrar los ojos. Sebastián trataba aun de analizar su situación, no sabía cómo usar ese talento que se le había encargado. Logro desenvainar la katana pero al primer estruendo entre ella y la navaja del psiquiatra vio algo, una extraña imagen de un niño viéndolo. 

-Jajaja… 

Durante ese transcurso pensó, “Tan solo quisiera dormir”, sonrió, mientras su arma caía con el suelo y el punzocortante de su guía lo atravesaba. Un pequeño hilo de sangre baja desde su boca. 

-Definitivamente lo abandonaría todo por solo dormir. 

-Felicidades….-Dijo Demetri observando la imagen desvanecerse. Las luces volvieron, como un fallo técnico cualquiera. Detrás de él se encontraba Sebastián observando su cuerpo. “Casi me matas y me brindas la mano…..es increíble este poder, en el instante que cruzamos, mirada él seguía atacando por más que estaba en otro lado, engañe sus ojos .Pero él pudo sentirlo”, pensó Sebastián dándole la mano a Demetri- Mi talento son la ilusiones. ¿No? 

.

-Felicidades José, no me sorprende que pasaras –Dijo Mar ofreciéndole la mano a su hermano. El menor tenia múltiples heridas, su mirada rencorosa hacia reír a su hermana. 

-Tienes mucho que explicarme- Respondió José molesto sin responderle el saludo de mano. 

Su hermana solo le sonrío. El retozo apenas empezaba y lo peor ya se acercaba y finalmente la última pelea de la noche termino, todo volvia a rumbo normal.  

-Saana, felicidades-Dijo sonriéndole. 

-Sigo sin entender lo que realmente pasa sensei- Respondió Saana deprimida y algo ensangrentada- Pero, ¿Qué es esto? 

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-Escóndete detrás de una máscara –Dijo raramente sincronizado con los otros deidades.  

-Tu identidad es lo más importante de este juego….-Agrego Gabi. 

-Dentro de 10 días se juntaran los adoloridos para dar inicio. A la media noche yo te llevare al lugar estate lista tu vida apenas inicia –Dijo finalmente Demetri, mientras Sebastián le prestaba atención. Todos separados, pero unidos por una causa. Una nueva muerte. 

-Esto ha dado un giro inesperado- Dijo Sebastián regresando a su casa-Saana no es mi problema. 

El miedo en algunos surgía como en Saana, en otro eran ansias como Diego y finalmente confusión como la de Sebastián y José. 

Una dura semana de exámenes en la escuela hizo pasar el tiempo volando, como una leve briza de viento marino, los exámenes terminaban y los 10 días se cumplirían dentro de unas horas. Eran aproximadamente las 11 p. m. en los que los elegidos se preparaban. Demetri estaba en casa de Sebastián, mientras sus padres dormían, él se alistaba para el momento. Saana acaba de salir de una larga ducha, había estado pensando en todo lo que pasaba con su vida. 

-¿Estas lista?-Pregunto Micaela echada en la cama de Saana. Sus padres también dormían. 

-¿Si, como me veo?- Aun estaba con el cabello mojado.  

-Muy bien, ¿Esa mascara no es la de que él te regalo?-Pregunto Micaela observando a Saana con un traje negro estilo samurái con su ,la katana que compro en arenales esa vez, en su espalda. La máscara hollow en sus manos y finalmente el rosario en su pecho. 

-Sí, ¿Ya nos vamos?- Saana estaba preocupada. 

-Si ya son 11:30, debemos llegar primeras- Alegó Micaela levantándose. 

-¿Primeras?-Cuestiono saliendo junto a ella. 

-Sí, es que yo el anterior ángel…-Respondió rápido , mientras se marchaban- Por eso pude, darte una media vida falsa cuando tuviste el accidente. 

-Entiendo- Respondió -¿Él estará, el chico que ataco a mi otra yo? 

-Si… 

-¿Tendremos que matarnos? 

- No es necesario, solo admitir la derrota – Rascando tiernamente su cabeza, la miro con cierta pena. Su pesadilla apenas empezaba.


-¿Ya terminaste Diego?-Preguntaba Gabi muy aburrida “Ni una mujer se demora tanto arreglándose”, pensó mientras revisaba la habitación de su electo. Grande, espaciosa, con distintos instrumentos musicales- ¿Eras músico?   

-Si…-Respondió saliendo del baño ya cambiado con un terno oscuro con camisa blanca y corbata negra, la cara pintada al estilo Manson y su pelo completamente lacio ya que, este era crespo. – Soy una banda anChalo, toco de todo. Hoy empieza mi réquiem de la muerte. 

José, salía en ese mismo instante junto a su hermana. Ambos vestidos de fiesta. Era domingo pero, convenientemente era el cumpleaños de una de las amigas de su hermana. Sin duda la excusa perfecta.  

-Mamá, saldremos regresaremos un poco tarde –Indico Margiory antes de salir con José.

-Cuida a tu hermano y no vuelvan muy tarde –Respondió la señora. 

-¿Estás listo? –Pregunto Mar observando a su hermano aun molesto con ella. 

-Si… -Manifestó colocándose una máscara de Anonymous y poniéndose su capucha, José iba más tranquilo con un jean, un polo negro y una polera y en la espalda su Kurikara, el regalo de cumpleaños de su hermana. 

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Eran las un cuarto para las 12  a. m. faltaba poco para el primer encuentro de los nominados por los talentos; sin embargo, en la casa de Sebastián. 

-¡Ni una mujer se demora tanto en el baño!-Grito Demetri algo desesperado, iba casi una hora en el baño- ¡Te puedes apurar!

-Que fastidioso eres… ¿Más vale tarde que nunca, no?-Respondió Sebastián abotonándose una camisa morada.  

-No tienes que ir tan estilizado- Dijo Demetri al observa que Sebastián se observaba en el espejo para peinarse- En el tiempo que te conozco no pensé que usaras peine-Comento.  

-Se supone que Saana estará hay así que no debe reconocerme y si me pongo la máscara del joker será más que obvio -Dijo Sebastián peinándose todo el cabello hacia atrás.  - Jaja, ¿Aterrador?- Pregunto Sebastián cogiendo a su benihime.  

-Te pareces a Diego -Respondió Demetri. 

-Si quiero ganar debo ser peor. El fin justifica los medios. 


Llego la media noche en un prado, el Parque de la Exposición, exactamente en el medio de este se juntaban los deidades y seleccionados para el nuevo juego, la nueva pesadilla, el fin de una era.  

“Todos han tapado sus rostros. Esto es muy aterrador”, pensaba Saana sin separarse de Micaela. Habían unas cuantas personas, los que vestían de blanco eran los ángeles o demonios que acompañaban a los que serían la muerte. 

“¿Un cosplay de Ichigo? Esa debe ser Saana eso explica mucho….”, pensó  José observando a los otros 8 elegidos “Si Saana está aquí, ¿Tal vez Sebastián?”, durante la semana había hablado con su hermana de lo que pasaba con Saana. Efectivamente Margiory le explicó lo que pasaba con la chica muerta y su otra vida, entonces, entendió que Saana también era una de las selectas. 

-¡Cuanto más vamos a esperar!- Reprocho un tipo con un pasamontañas. Tenía un machete de carnicero, un traje overol roto, botas manchadas con tempera roja. 

-Disculpen la demora – Dijo Demetri acercándose junto a Sebastián  

-Lo mejor llega al final ¿No? –Comento Sebastián al observarlos. Se encontraba con la máscara que le regalo Diego, una camisa morada, pantalón de vestir y la katana.  

 .

-Que chico tan vanidoso, juju –Comento la chica de su costado, su cabello blanco se balanceaba en la brisa de la noche. Su traje era una lila suave, con toques rojisos y se cubría la cara con una máscara de teatro. – Esto parece Halloween. 

-¿Nos hemos visto antes?- Pregunto. 

-No te lo dirá- Ella frunció el ceño.

Pasaron unos minutos, mientras todo se acomodaba observando al medio a las deidades. Se veían entre ellos, horrendos, escalofriantes e incluso divertidos. Ellos serían enemigos hasta que solo uno quedara. 

-Ya todo está consumado….ustedes 10 están condenados a este juego macabro, solo uno ganara y se convertirá en el recolector de almas por los próximos 100 años...-Explicaba Micaela-  Los otros si tienen suerte sobrevivirán. 

-¿Cuál es el objetivo?- Pregunta una voz femenina a través de una máscara gato negro, toda cubierta con una capucha y un pantalón viejo. 

-Cada talento es un poder del ángel de la muerte, obtén los 10 y ganaras… no importa el método con tal de conseguir los talentos – Contesto Demetri. 

-Y si nos  reusamos –Dijo José en un tono muy fuerte. Con una polera azul y una máscara de venganza  -¿Por qué debemos hacerlo? 

-El recolector de almas es indispensable, ustedes sentirán la necesidad de él en cierto momento. – Respondió Margiory.- Es su destino.  

-Bueno, si no es así no sería divertido –Dijo Sebastián sonriendo mientras el observaba con intriga. “¿Cómo es que puede ver divertido algo así?”, se preguntaba una chica con un antifaz, vestida completamente de negro y encapuchada también. Todos parecían jóvenes, fue lo que llamaba la atención.  

-Apresúrense antes que sea tarde…. Nosotros lo deidades los apoyaremos en sus dudas pero no interferiremos en el juego-Dijo uno de los otros deidades. 

-¿Cómo es que ustedes están metidos en esto?-Pregunto José 

-Nosotros ya participamos antes….- Respondieron todos a una sola voz. -Eso quiere decir…-No pudo completar Saana impresionada.  

-Asesinar es de mal gusto. Yo me encargare que sientan el verdadero terror.- Dijo Sebastián observando detenidamente a Diego quien también lo observaba.  

-La travesura ha empezado- Proclamaron las deidades.

Todos sintieron un escalofrió sus vidas cambiarían radicalmente pero, un demonio no aguanto su ira lanzándose contra un payaso no paraba de reír, en un instante lo atravesó con esgrima, un chorro de sangre salió del estómago de Sebastián. Saana grito inconscientemente, todos se habían quedado estupefactos. 

-Es exceso de confianza es malo –Dijo Diego burlándose del atravesado, entonces, noto que la sus manos estaban manchadas de sangre pero, no la sentía. Su arma estaba incrustada en su cuerpo, pero no salía como si fuera un árbol. 

-Vaya, vaya eso pudo ser muy doloroso –Dijo Sebastián colocándole su Benihime en el cuello a Diego, abrazándolo por la espalda con la hoja en su cuello. Nunca estuvo presente realmente. –Debiste notarlo al atravesarme  tan fácil… solo era aire. 

-Antes que sigan intentando matarse, preséntense-Exigió Micaela al observar la escena. 

- Chalo – Dijo Diego, luego que Sebastián lo dejara libre. Él solo quería avergonzarlo. 

-Soy Alem- Dijo José acercándose a Mar.

-Luna…..-Dijo una chica con un traje de pelea chino y una máscara blanca y celeste en forma de rostro mientras se acercaba a su deidad, estaba al lado de Sebastián, quien se sacó la máscara y dejo ver su rostro pintado como ese payaso excéntrico que presentaba.


  

-Soy…- Dijo Saana ,“Nadie me dijo que tendría que presentarme”, pensó nerviosa.  

-¿Impostora suena bien?- Comento Chalo, Diego, sonriéndole. Ambos ya se conocían. 

-Soy Xena – Respondió Saana, recordando una antigua seria de televisión, “La princesa guerrera”, sonrió tras la máscara e ignoro a Chalo, era la persona con la que menos quería chocar.

-Me pueden llamarme incognito –Dijo el tipo alto con un pasamontañas negro que solo dejaban ver sus ojos.

-Puede referirse a mí como Joshi- Sonrió la chica del antifaz, era la que menos cubría su rostro. 

-Jade…-Dijo una chica que apenas llevaba un velo, sus ojos eran del color de su seudónimo.

-Soy Cat- Dijo la chica de la máscara felina.  

-Miau… me gustan los gatos -Bromeo Sebastián – Soy el payaso, si gustan Joker si es más fácil de recordar –Se presentó yendo junto a Demetri que no pudo evitar reír, era otra persona. 

-Bueno lo mejor para el final… soy Tobi- Dijo un chico con la máscara naranja de Obito Uchiha y fue al lado del Juez Antonio. 

-Todo esta listo... La próxima vez que se vean serán enemigos… solo uno ganara. 



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