Ojeras

Este cuento participo y fracaso en los Juegos Florales 2015-2 de la Universidad Privada del Norte bajo el seudónimo de Saana. 

Desesperada, ajustando y casimuriendo.
¡Maldita vejiga! , me maldije mientras a duras penas me acercaba a aquella taza, que en estas circunstancias era un trono. Un bello trono mojado para una reina que se orinaba y se encontraba a una hora de casa.   
-Ag.
El trono estaba pegajoso y sucio pero, la necesidad vence el asco, así como el hambre al engreimiento, así como un culo al amor y una vagina a un hombre comprometido.
Como una pequeña cascada, mis piernas dejaron de temblar.
Pero, mi vida se empezaba arruinar y en mi descuido subestime al destino, el verdadero Dios o simplemente la mala fortuna.
Me encontraba esperando mi turno en aquel castillo de la bruja mala. Asustada, preocupada y decepcionada de mi misma. Los minutos pasaban y el jodido tic tac del reloj me daba dolor de cabeza.  Me dirigí hacia el baño a lavarme un poco la cara, no podía quedarme quieta sentía que cada segundo en este lugar me convertía a mí en la mala del cuento de hadas.
Me lave el rostro y al secarlo pude ver que ya no tenía ojos, solo agujeros negros en su lugar. Una sonrisa triste adorno mi rostro.
-¡Señorita Sotomayor, es su turno!
La bruja mala me esperaba.
A veces siento que deseo quedarme profundamente dormida y no despertar hasta que llegue un príncipe galopando en un caballo blanco con una brillante armadura a despertarme con beso de amor verdadero, casarme y vivir felices por siempre. Pero, luego recuerdo que ese príncipe antes de besarme me violaría y hasta haría a su caballo cogerme porque todos están enfermos de sexo.
El camino del corredor es demasiado largo, no había demorado tanto en llegar. Es que realmente no quería ir y mis pasos eran más lentos.
Recuerdo que mis padres se divorciaron cuando apenas tenía 9 años y que el felices por siempre solo es momentáneo para el hijo, ya que en pleno divorcio es llenado de regalos y paseos en una competencia casi de campaña electoral por el cariño. Nuevamente sonreía tristemente mientras la enfermera me recibía y me llevaba hacia la torre donde me encerrarían durante los próximos 45 minutos.
Tuve que desvestirme por completo y colocarme una bata a modo de armadura de batalla. Yo debía ser mi propia heroína en este enfrentamiento. Un hechizo de la bruja malvada que vestía de blanco y no tenía una verruga en la nariz pero si muchas pecas, me puso a dormir en cuestión de segundos. Cuando despertara todo pasaría. Todo estaría bien, yo habría ganado la batalla. El valiente caballero Jazmin  rescataría a la princesa Jazmin.
-¿Qué hora es?- Me pregunte en un murmullo, me dolía la cabeza.  
Entre sudor, sabanas y olores desagradables como a pescado putrefacto recupero la noción del tiempo y me levanto. Veo dos cuerpos extraños al mío en mi cama y desnudos. Cierto ayer estábamos haciendo la tarea de biología con Steven y Jhonathan. “Sí, que hicimos bien la tarea”, me digo a mi misma.  Observo el lugar buscando mi trusa y el resto de mi ropa. Noto los condones usados y me siento aliviada, el éxtasis no me jodio la vida, no de la manera que no quiero.



Cuando cumplí 18 años mi papá me regalo un departamento cerca de la universidad, mi mamá no se quiso quedar atrás y me regalo un automóvil. Siempre pensé que mis padres podían ser narcos, luego note que los abogados eran casi lo mismo.
Tenía un extraño dolor de cabeza, además de recuerdos borrosos de una horrible pesadilla. ¿Yo ,embarazada? Ni de mierda. Cogí mi ropa y comencé a vestirme, debía avanzar la tarea de verdad y ese par de holgazanes solo se levantarían a pedir su desayuno, del cual yo también tenía ganas pero las responsabilidades eran primero. Estudiaba obstetricia desde hace un año.
Perdí la virginidad a los 15 años, recuerdo que ese enamorado era un animal, no la perdí de forma bonita. Me dolía como mierda, las piernas me temblaban sentía que me partían en dos y el retrasado solo se dedicaba a gritar y a preguntar si me gustaba como me daba; sin embargo el tipo me hizo un gran favor quitándomela. Nunca me considere una mujer promiscua y mucho menos una zorra cualquiera, solo disfruto de mi vida.
Desde que el sexo se hizo más fácil de encontrar, el amor se convirtió en lo realmente difícil. Acompañado de vodka y éxtasis recuerdo mi primera fiesta en la universidad, nunca me había acostado con alguien solo por placer y no sabía de todo lo que me perdía. Solo así pude comprender porque mi papá engañaba a mi madre y como porque cuando se separaron mamá no tardo en conseguirse otro. El matrimonio y el amor puro solo eran patrañas para obtener la exclusividad sexual de alguien. Solo para satisfacer el ego de una persona posesiva, que desee alardear como lo mueve su pareja y que solo es de él.
Siento un aliento en mi nuca mientras transcribía el informe. Sonrió coqueta, es hora del desayuno.
-¿Qué haces preciosa?
-La tarea. – Respondí.
-Tengo un trabajo especial para ti, mi putita.
Me excitaba la vulgaridad de los tipos que me cogía. Las envidiosas puritanas me llamaban la griega, la que solo busca sexo, alcohol y drogas, solo porque era más deseada que ellas. Jhonathan me levanto de la silla y comenzó a agarrarme el culo, me tomo de cintura y antes que pudiera reaccionar ya había perdido la conciencia. No demoro mucho en que Steven nos escuchara y se uniera también.
-¿Tomando desayuno sin mí? Así no es Jaz.
Mientras me cogía a Jhonathan fui contra Steven, felizmente ya se encontraba desnudo. Ellos se comenzaron a reír de cómo nos encontrábamos. Entonces me vi al espejo con una pija en la boca y otra en el culo. Mi excitación desapareció al ver que en vez de ojos solo tenía dos oscuros agujeros negros. Grite y todo se volvió oscuro de pronto. Tenía miedo.
Cuando recupere la conciencia sentí un dolor horrible en mi entrepierna, estaba cansada. Por un instante sentí que nada fuera real, nuevamente me sentía sola como cuando mis padres se separaron, ni siquiera la bruja malvada y su malévola asistente estaban. Fui agarrándome de las paredes hasta llegar al baño nuevamente. El sueño que temí no era un sueño y realmente estaba embarazada.
Entonces me vi en el espejo del baño, irónicamente un inodoro era su padre. Unas cuantas lágrimas cayeron por debajo de mis grandes ojeras, no dormía bien desde que tome mi decisión. Se dice que los ojos son el reflejo del alma. Yo ya no tenía alma.

- Pequeña Diana, lo siento. 

Comentarios

  1. Una mezcla de comedia, sarcasmo y ciertas vulgaridades bien hechas. Me ha gustado y la protagonista se plantea varias cosas interesantes y sobre todo cuando vi como es, quería convertirme en uno de los chicos :c

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    1. Que bueno que haya sido de su gusto distinguido caballero xd

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