sábado, 26 de marzo de 2016

Demonios internos- Capitulo 8.

Fines lucrativos. 

Me encontraba frente al demonio que me había salvado la vida, tenía que enfrentarlo, me sentía extrañamente emocionada hace tiempo que no sentía una verdadera espada entre mis manos o mejor dicho katana, pues ese era su verdadero nombre. 
-¿Una espada?, pensé que no te gustaban- Dijo Dominic buscando una entre sus cosas-¿Estas segura que aun recuerdas todo lo que te enseñaron? 
-Sii- Respondí asintiendo levemente, tenía algo de miedo pero sentía que todo saldría bien. Además, pelear no era muy distinto a hacer danza. 
Un florete negro, su hoja metálica brillaba, su empuñadura era blanca con detalles en negro. Era perfecta, recordé que mi papa tenía una espada roja en medio de la sala. Sus gustos no eran muy peruanos, curiosamente de mi madre sí. Mi familia era una mistura de cultura. 
Lo cogí entre mis manos y la observe, me sentía como una niña con su primera muñeca, toque la hoja con mis dedos en se instante sentí que la piel se me erizaba, era perfecta lo que estaba buscando.
-Un consejo –Dijo Dominic-No trates de atacarlo directamente.
-Muchas gracias –Agradecí sonriente, mientras me llevaba el florete negro conmigo. Vladimir me dijo que danzara o entrara a algún torneo pero, yo insiste enfrentarlo. 
Vladimir apareció en mí delante, estaba con el cabello recogido, con un bivirí negro y un buzo del mismo color. “Maldición”, pensé, él tienia un cuerpo muy, muy caliente. Estaba demasiado bueno “¿Qué estoy diciendo? Tengo que dejarme de juntar con Linda se pega lo morbosa”, reaccione. Trate de ignorarlo, yo estaba con ropa deportiva también, un buzo azul claro y un bivirí blanco con un dibujo de un corazón roto al medio. Desenvaine la espada mientras él se colocaba unos guantes de pelea negros.
-Tienes tendencia suicidas –Dijo el demonio mientras, se colocaba en posición de pelea-El primero que logre golpear al otro gana. No quiero matarte. Carol me mataría a mí. 
El nombre del a muerte, era Carol. Demasiado simple creí cuando lo escuche pero, se dice que alguna vez ella fue humana y ese es nombre que sus padres le pusieron. 
Asentí mientras, alzaba la espada, ya lo había visto pelear antes, contra Lisbeth y Enrique, no parecía tan difícil pero, considerando que ambos eran súperdotados, aunque no lo parecieran, yo no tendría ni la más remota posibilidad de si quiera tocar con la espada al demonio de ojos dorados.
-3…-Era la voz de Linda.
-2- Era la voz de Enrique. La tensión aumentaba en mí.  
-1 – Las voces combinadas de la pareja del Taller, Omar y Tamara.
Lisbeth toco fuerte un silbato, provocando algo de irritación a Dominic que estaba a su lado, regrese mi mirada al frente observando los ojos de ese demonio, que antes desaparecía, “¿Era tanta su velocidad?”, rápidamente me aleje un poco observando a mi lado. “Maldición no tengo oportunidad”, me dije. Él parecía estar aburrido.
-Para ser un espadachín, no confías en tus reflejos –Dijo el bostezando. Se estaba burlando de mi – No tienes confianza, perdiste antes de empezar.
No dije nada, solo baje la mirada mientras apretaba más fuerte la empuñadura. “Maldición Akemi tranquilízate, solo te está provocando”, me dije. “La vida es un sorbo de aire”, escuche en mi mente. “El límite está en ti. En dejarte hundir por una decepción o levante y hacerte más fuerte”.
“¿Quién eres y por qué me dices esto?”, me dije. Me estaba empezando a irritar esta situación, todos me observaban apenas un instante había comenzado el enfrentamiento y no había sido capaz de ni siquiera tocarlo, seguía en el mismo lugar en donde empecé.
-¡Concéntrate!–Grito Vladimir, desapareciendo antes, observé sus ojos demoniacos a escasos centímetros míos. Estaba al frente mío, tomando por el cuello empezaba a estrangularme. Me perdí por un instante esos dorados. 
Los estruendo de las espadas eran devastadores, ambas espadas cargaban ira, furia y deseos que acabar con el otro. Me preguntaba qué era lo que observaba. “¿Que me motiva a ganar… es Saana o tal vez vengar a José…o quiero ganar? Jaja que estupidez ¿Qué me motiva? Me motiva desarme de esta sensación que siento…. Este placer este remordimiento. Lo único que deseo es saber lo que realmente deseo”, esos eran los pensamientos de él con una enorme sonrisa cogiendo los rosarios del cuello del demonio, los arranco.
“¿Qué me motiva a mí? Estaba siendo asfixiaba poco a poco perdería la conciencia. ¿Qué me motiva? ¿Saana? Es el nombre de mi madre, ¿Quién es Diego? ¿Por qué los veo? ¿Quiénes son el payaso y el demonio?”  
-Con quien te enfrentaras a su tiempo, él ya te está esperando-Escuche una voz, a mi mente vino la imagen de un chico, con el cabello blanco como la luna, sus ojos era achinados, con un toque rojo. 
-Realmente eres patética- Escuche a Vladimir mientras, me soltaba, caigo al suelo tosiendo.-Si no eres capaz de enfrentar a tus demonios internos, estas demás aquí. Solo fuiste una pérdida de tiempo.
“No, no vine aquí para ser humillada de esta manera, ¿Qué me motiva? Me motiva no ser más la persona que fui, me motiva cambiar ese error de querer vengarme y convertirme en lo que más odiaba, ya no soy así.”, entonces reaccione. 
-Zorra….-Esa palabra, estoy harta de escuchar esa palabra.
Me levante a duras penas contra Vladimir, estaba agotada con problemas para  respirar. Él me recibió con un golpe en estómago, iba quedarme inconsciente. Él me tomo por la cintura, mientras caía le golpee la entre pierna. Vi su gesto de dolor, con la empuñadura golpee su cara. Se hizo para atrás y antes que alzara el rostro una patada con el peine mía lo tiro al suelo.  
-¿Por qué tengo que humillarte para que dejes de ser idiota?-Lo escuche preguntar, pero no me importaba yo voy a ganar- Eso fue sucio. 
Escuche unos cuantos aplausos  observe a Dominic, Linda, Enrique, Tamara y Omar. Lisbeth se veía contenta pero no aplaudió.
- ¡Que bajo golpear la entrepierna de un hombre no tiene perdón!- Dramatizo. 
-¡Cállate!- Grite aún estaba molesta con él; sin embargo, ni yo podía creer lo que acababa de hacer.
-Pónganse decentes, iremos a celebrar –Dijo Vladimir, recibiendo una toalla por parte de Lisbeth –Omar y Tamara quiero el informe.
-¿Informe?
-Todo a su tiempo –Me dijo Linda dándome una toalla también, no lo había notado pero estaba agotada y sudosa. Observe a Omar entregarle un fajo de billetes a Vladimir, eso sí me confundió bastante, ¿De verdad era un demonio narcotraficante?
-¿Eres un mafioso?-Me anime a preguntar.
-No, después de explicare todo –Dijo el demonio saliendo del salón.
¡Kya! Todo en el restaurante estaba delicioso, no podía parar de comer. No me importaba engordar, me sentía en el cielo todo en la carta era algo caro pero, como todos pidieron como si nada, no sabía cómo iba pagar lo que yo pedí pero no me importaría lavar platos toda la noche ,era el paraíso de mis papilas gustativas. 
Yo estaba sentada entre Enrique y Linda, al costado de Linda estaba Omar y al frente estaba Tamara, a su costado estaban, Dominic, Vladimir y Lisbeth en ese orden, todos comíamos tranquilos. Creó que era la única que por dentro se agradecía por esta hermosa experiencia.
Una vez terminada la mejor cena de mi vida…
-Estaba delicioso –Dijo Dominic limpiándose con la servilleta.
-Sí, pero yo cocino mejor –Dijo Linda satisfecha también, eso lo dijo ¿enserio? , como se notaba que esta chica no probaba lo que hacia 
-Claro que si campeona, claro que si- Bromeo Enrique, mientras que el resto contenía sus risas.
Debía admitir que la pasaba bien con ellos, mis compañeros del Taller. Aunque, Vladimir dijo ser  mi amigo pero, creo que aún falta mucho para considerarlos así. 
-Vladimir ¿Por la iniciaste tan pronto? –Escuche a Enrique ponerse un poco más serio.- ¿Otra vez haremos algo de eso? 
-Yo iba preguntar lo mismo –Agrego Dominic.
-¿Iniciarme?
-Arf….-Dejo escapar un suspiro –Recibí un trabajo, esta semana.
-¿De qué se trata? –Pregunto Linda.
-Una demonio se está divirtiendo demás – Respondió Vladimir –Dominic, explica todo por favor –Pidió, mientras se daba otro bocado a esa deliciosa carne. 
-Kemi, te debes haber preguntado ¿Cómo es que este demonio tiene una casa así? ¿Cómo pudo mantener y dar estudio a Lisbeth? ¿Pagarse las múltiples universidades que ha tenido? ¿Cómo pagar esta cena?, claro que no es obra y gracia del espíritu santo.
-Sii –Dije, repentinamente Dominic había leído mi mente, esa eran todas mis dudas.- ¿Es narco?
-Son trabajos extraños –Respondió – Hay personas que además de nosotros saben de la existencia de ellos. Los buscan y por una buena cantidad de dinero hacen cosas que ellos no pueden. Básicamente Vladimir cobra según el nivel desde matar a alguien o cocinarle hasta acabar con otro demonio.  
-¿Quién lo contrataría?- Pregunte, de verdad no estaba claro. “¿Qué clase de persona en su sano juicio pagaría a un demonio?” 
-Personas de mente abierta con necesidades. – Respondió él mismo demonio- Aunque algunas veces es gratis.
-¿Por?
-He conseguido buenos amigos –Dijo Vladimir sonriendo.
-¿A qué te refieres?-Pregunte. 
-A nadie le gusta estar solo en el mundo, Akemi –Respondió- La primera vez gane una hermana.
En ese instante, Lisbeth sonrió, me di cuenta que esas veces éramos nosotros, él quería amigos, fue demasiado extraño. Creo que me gustaba más el concepto de demonios malvados, Vladimir era demasiado buena persona. 
-No hagan planes para el próximo fin de semana, viajaremos a la tierra de Akemi –Explico el líder demonio –A Osaka en Japón, esta vez iremos todos.
-¿Qué le diré a mis padres?-Pregunte.
-Enrique, encárgate de eso- Respondió –Prepárense –Nos dijo mientras pagaba la cuenta.
Los días pasaron como un abrir y cerrar los ojos, era ya Martes estaba en la Univ. Algo preocupada nunca había viajado, ni siquiera a alguna provincia del país. Enrique vivía solo, Linda tenía su familia en provincia, Dominic era un adulto y bueno de la pareja no sabía nada.  
-¿Sigues nerviosa?- Me pregunto.
-Sí, es la primera vez que saldré del país –Respondí tímida. 
-Jaja, yo he perdido la cuenta –Dijo el, a veces me preguntaba por qué una persona así no existía realmente, si conociera un chico como él, de seguro me enamoraría. Aun así nunca intentaría nada con ese demonio.
-¿Nos dejaras hacer turismo?-Pregunte.
-¿Qué acaso no conoces tus orígenes?
-Yo nací aquí, igual que mi madre. No tengo ni siquiera la más mínima idea sobre el kanji o cosas así-Era vergonzoso no saber nada de mis origines pero ni siquiera mi madre le tomaba importancia, en cambio mi padre parecía adorar ese país. Bueno por algo se casó con mi madre.
-Ojala tengamos tiempo, solo tenemos 3 días. No gano tanto para más tiempo. 
-¡A ver esa parejita si se dejan de cuchichear o los saco del aula a los dos!-Grito el profesor, yo lo ignore no éramos los únicos que hablábamos –Si ustedes, Anderson y Gonzales. 

“Mierda”, fue lo único que se me ocurrió en ese instante, ya más que un rumor era un chisme de mi supuesta relación con Vladimir ,si tan solo no hubiera dicho nada ese día que nos cruzamos con Giancarlo, ese chisme no se hubiera extendido.
Una vez terminada la clase, fuimos al taller estuvimos haciendo unos ensayos ya que estaba cerca las fechas de actividades y presentaríamos una obra. Luego de eso ya casi terminando el ensayo.
-Enrique hoy iras a la casa de Akemi –Dijo Vladimir mientras bebía un poco de agua, habían estado ensayando un ridículo baile de Claun con Linda. Ambos tenían mucho talento –Linda llamo a sus padres, pero hoy anda tú por si las dudas.
Él asintió y henos ahora aquí, en frente de la puerta de mi casa observando la puerta, me daba temor era la primera vez que traía un chico a casa y ni siquiera era mi enamorado, era un compañero nada más.
Me arme de valor saque mis llaves y abrí la puerta, entre como si fuera un día normal detrás mi entraba Enrique, mi casa no era la gran cómo, era diminuta comparada con la de Vladimir, entramos a mi sala. Era la primera vez que hablaba de cerca con Enrique, él me era un tanto familiar.
-Ya llegue –Dije como de costumbre dejando mi bolso en el sofá, le pedi a Enrique que se siente.-Ma, tengo visita – Anuncie, nunca había traído amigos a casa. 
Mi madre salió de la cocina con un delantal blanco, ella tenía 45 años; sin embargo, se conservaba muy bien, incluso recuero que cuando estaba en secundaria mi compañeros solo veían para verla.
-Hola, mucho gusto, soy la mamá de Akemi- Se presentó mientras le daba la mano.
-Un gusto Sra. Soy Enrique –Se presentó, ahora él parecía nervioso. Me dieron ganas de reírme pero me contuve.
-Bueno estaré arriba, no hagan cosas malas que ya debe estar por llegar tu papá –Dijo mi madre mientras subía las escaleras.
¿Cosas malas? Era enserio…. Que podía esperar estaba trayendo un chico a mi casa, no debería sorprender que crean que es mi enamorado.

-Hola, ahijado…
-¿Papá?



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