domingo, 13 de marzo de 2016

Demonios internos- Capitulo 7.

Linda, valiente, inteligente y mañosa. 

Ha pasado un mes desde que soy parte del Taller de Teatro de esta universidad. Los entrenamientos eran duros todos parecían tener un físico muy destacado aunque, no lo aparentaran, me sentía como una inútil pero, Linda me decía que era por ser la nueva. 
La más antigua era Lisbeth, quien ha vivido 9 años con Vladimir, él es un demonio, no envejece, conserva la misma apariencia siempre y resulta que esta es su 3 carrera profesional. Luego le seguía Enrique quien aparentaba ser el más cercado a Vladimir, según escuche él lo conoció hace 2 años, luego estaba Linda quien lo conocía hace un año y medio y finalmente la pareja Omar y Tamara que lo conocían hace 6 meses.
Si bien he mejorado, no es suficiente todos destacan en algo y yo soy una buena para nada. Recordaba que mi papá insistió que haga Sanda como él, pero el boxeo chino no era lo mío. De hecho el Taulo me gustaba pero, era danzar.
-Relájate…
-Vladimir…-Susurre, en  saludo mientras se sentaba a mi lado. A veces consideraba si leía mi mente o solo llegaba en el momento preciso. 
En ese mes trascurrido, se rumoreaba nuestra supuesta relación, ya que solíamos a conversar mucho, de hecho era agradable que estudiáramos lo mismo, incluso me fastidiaba pero, bueno era imposible, el taller de teatro se hizo aún más misterioso ya, que la zorra se unió. 
Bryan nunca más me dirigió la palabra, aun no entiendo muchas cosas pero hago mi mejor esfuerzo, con el tiempo fue fácil asimilar lo ocurrido conmigo. 
-Es un día agradable. –Comento.
-Jaja, esa es la manera en que le dices a una chica “¿Quieres ir al parque conmigo’” –Bromee, ya había terminado la clase de Lenguaje Audiovisual y teníamos unos minutos antes de la próxima clase–¡Es muy demonio! Jaja.
-He salido con mejores -Su nivel de arrogancia era impresionante –Tendrás en honor de estar en el parque, conmigo y que use tus piernas de almohada.
-¿Perdón, mis piernas de almohada? Jaja. –Debía admitir que me llevaba muy con él, era divertido. Desde que me uní a ellos me sentía muy bien, aunque solo seamos compañeros me sentía feliz –Si me prestas tu auto….
-¡No!- Casi grito –No te dejare tocar a Yossy.
Sí, es lo que piensan. El nombre de su auto es Yossy. Aunque estaba comprobado que era un demonio, era más humano que cualquiera. De hecho solía conversar a menudo con Enrique y me imagino que no hablaban de religión.  
Salimos de la clase, como de costumbre me llevaba del brazo, aparte de Lisbeth era la única con quien lo hacía, la razón fue que me dio fue que estábamos en la misma aula y era parte de su caballerosidad y la razón de Linda fue…
Estábamos en el baño, en la enorme bañera de Vladimir,  bañándonos juntas, ya que ella estaba interesada en el estilo de baño japonés, estaba segura que era por los animes. Fue, entonces que lo dijo.
-Después de Lisbeth eres la que mejor se lleva con él- Comento mientras, me lavaba la espalda 
-Jaja, no creo. Solo me molesta, parece que disfrutara haciéndome sufrir. 
-Eso crees tú…-Dijo abrazándome, pude sentir los pezones de sus senos en mi espalda, eso me perturbaba mucho –Pero imagínalo, una bella historia el poderoso demonio que callo enamorado de la belleza de una hermosa chica…Un amor prohibido lleno de pasión. Mejor que Fallen o Crepúsculo. 
-¡Estás Loca! –Grite levantándome, realmente sentí mucho terror, me estaba seduciendo o acosando, pero era mucho más promiscua que las proporciones de los cerdos en las calles. ¿Linda era lesbiana?-No, eso no puede ser…
-Jaja. -Rio levantándose, tenía un cuerpo bonito pero con algunos golpes, viejas marcas, pude ver toda una historia reflejada en su cuerpo –Realmente eres interesante. –Comento acercándome –Intenta enamorar al demonio. –Me susurro mientras yo le daba la espalda. 
-Jaja, inténtalo –Dijo riendo, yo estaba aterrada – Tienes un cuerpo muy bonito –Agrego, sobando mis senos nuevamente, esta maldita pervertida. 
Justo antes de golpearla la puerta se abrió, era Enrique que entraba con un periódico en mano. Nunca me había sentido tan avergonzada. 
-Pero, que demo….-Dijo sorprendido, mientras se tapaba los ojos. Cosa que me sorprendió – ¡Maldición el baño es para cagar no para que se mañoseen! 
-Vaya, vaya de verdad confirmo mis sospechas –Respondió Linda sin tapase, yo ya tenía la toalla pero, para ella estar con las tetas al aire, parecía lo más normal-¡Eres gay! ¡Quieres que Vladimir te la meta! 
-¿Qué? –Grito Enrique, sin abrir los ojos – ¡Chibola agrandada! Te das de perra y eres más sana que Santa Rosa de Lima 
-¡Oye!- Grito Linda sonrojándose, curiosamente se tapó con la toalla luego de ese comentario sacrilegito – ¡Tú también lo eres!-Realmente parecía que le afecto lo que le dijo Enrique.
-A mí no me molesta serlo –Respondió con él una sonrisa – ¡Chibola pava!
Ese día me di cuenta que ellos se gustaban y que uno de los requisitos para ser salvada por Vladimir era ser virgen, o eso parecía. 
Luego de regresar al planeta Tierra desde el mundo de mis recuerdos, ya había llegado al parque que estaba en la Universidad. Vladimir había traído algo de comer Linda había preparado que luego fue votado y reemplazado por algo que hizo Lisbeth. Ella si cocinaba muy bien a comparación de la monstruosidad que me dio Linda la primera vez que estuve en la casa casi mansión de Vladimir.
Él se hecho bajo el árbol mientras yo me sentaba a su lado, rápidamente las miradas se dirigieron hacia nosotros, lo ignore ya era casi costumbre, teníamos 15 minutos antes de ir al taller de teatro, no entraríamos a Teoría de Comunicación. Saqué uno de los tapers, era una comida sencilla, algunas cuantas frituras y ensalada pero en manos de Lisbeth era uno de los más deliciosos platillos.
-Tenemos 15 minutos -Dijo mientras se acomodaba en mis piernas, “hoy me llevo su auto”, pensé con una sonrisa. Recordé que desde que llegue nunca había tenido la oportunidad de preguntarle  sobre mis dudas, ya que Linda y los otros habían aclarado mis dudas, claro todos menos Lisbeth.
-¿Por qué haces esto?
-Este es un bonito lugar… 
-¿Eres una especie de héroe?
-No, solo soy un humilde demonio de buen corazón...
-¿Te estas burlando de mí?
-No, mucho. 
-¿De quién se te pego lo idiota?- Fruncí el ceño. 
-De ti. 
-¡Ya me arte! - Grite  y suspire, me recordaba a mi hermano, pero a él no le podía pegar -¿Crees que encajo en tu grupo de atletas? Soy una buena para nada. 
-Sí, Linda me comento que hacia danzas chinas. Deberías probarlo.  
-No me tengo confianza…
-Entonces, yo te la daré…-Me quede estática por un instante, eso fue tan extrañamente cálido –Bien se terminó el tiempo, vamos a al aula.
Fuimos al aula, pero nos topamos con el equipo de Futbol  de la facultad de Derecho. “De todas las personas de la Universidad ¿Por qué con él?”, pensé. Odiaba mi mala suerte. 
-¡Uy! Que tenemos aquí- Dijo uno de los estudiantes.
-La chica de la facultad de meretrices...
-¡Basta!-Dijo Giancarlo –No gasten palabras en ella, no lo vale.
-¿Tanto me odias?-Me atreví a preguntar. No debí hacerlo. 
-¿Odiarte? Jaja no te odio, odiarte seria decir que significas algo para mí –Explico con malicia –Tu para no eres más que la nada.
No tenía ninguna respuesta, realmente me había dolido lo que dijo pero, no iba llorar. Ya no era así, después de todo ahora podría decir que era fuerte. Tal vez no físicamente pero, mentalmente si
-Entonces, porque no me dejas en paz. Ahora tengo un novio que si confía en mí y no le importa mi físico- Respondí abrazando al demonio que sonreía, esperaba que no se moleste que lo use.
-Solo es un iluso más….
-Jaja-Rio. 
-¿Algún problema?-Grito un coordinador acercándose.
Aquí vamos de nuevo, ellos nos echarían la culpa y recibiríamos la regañada y sanción como siempre me pasaba. Ellos rápidamente como buitres rodearon al coordinador de piso exageraron todo mientras, Giancarlo se iba. A veces me preguntaba que le vi… 
-Sr Anderson, que explicación me puede dar. 
Luego de un rato muy incómodo llegamos al aula, como de costumbre se veía oscura, solo estaba Dominic leyendo un libro de literatura y Lisbeth descansado en una de las sillas. Esa niña solía pasar todo el día en esta aula y gozaba de un sinfín de lujos para su edad. Su celular era última generación, una consola de videojuegos portátil entra tantas cosas.   
-¿Y el resto?- Pregunto él. 
-La pareja están de aniversario, Enrique tiene examen y  bote a Linda por acosar a Lisbeth –Explico sin moverse el profesor, cambio la página y continúo con su lectura. 
-Bien, hagamos algo divertido. – Comento mirándome. – Dominic pásame las narices. 
Entonces note que algo raro iba pasar, Dominic dejo el libro y Lizbeth se levantó del asiento. Fuimos al medio del escenario, con sillas. Los vi ponerse las narices rojas y entregarme una a mí. No tenía intenciones de ser una payasa pero me explicaron que era Claun¸ y debía burlarme de mi misma, pero que podría hacer o de que burlar si era muy orgullosa para eso, entonces recordé.
-Los muchachos tienen retraso mental. 
-¿Cómo?- El coordinador parecía estar molesto.-Ya estas lo suficientemente grandes para este tipo de cosas. No están en el colegio. 
-Vámonos- Él me jalo de la mano. Y con una sonrisa me dijo- No debes dejar pisar, si la vida te dio la espalda tócale las nalgas.  
Reí mucho viendo a Vladimir y Dominic hacer el ridículo y mucho más de ver a la pobre Lizbeth taparse la boca para no soltar carcajadas, era ameno darme cuenta como los problemas se convertían en risas, como no se dejaban pisar y se burlaban de sí mismos. Uno bailaba mal, el otro cantaba peor pero ambos eran dichosos y nos hacían dichosas a nosotras. Entonces llego mi turno, me coloque la nariz con miedo y frente a ellos, me dijeron “Déjalo salir”, y pues llore como una frente a ellos. 
A los minutos siendo consolada, llego Linda. Me había humillado a mí misma; sin embargo, me sentía algo mejor, no sabía el motivo de mi tranquilidad pero, mi nariz roja estaba llena de moco y yo sumamente avergonzada.  
-¿Qué paso? –Pregunto Linda. 
-Nada –Respondió Vladimir levantándose junto a mí –El resto te lo dejo a ti.-Él se fue dejándome con Linda, Lizbeth lo siguió y Dominic tenía que dictar clases.
-Vamos te acompaño a tu casa – Me dijo Linda yo asentí y me fui con ella. Ella tenía un habitación algo cerca a mi casa, cuando me di cuenta de la hora era algo tarde mis clases habían acabado hace casi una hora.  
En el camino iba preocupada, el tema de la nariz y lo me dijeron mientras lloraba era que debía enfrentar ese miedo. Él dijo que me daría confianza pero enfrentándolo. No sabía qué hacer. 
-Tranquila todo estará bien…-Me dijo la chica de lentes de mi costado.
-Oye linda te puedo preguntar algo…-Ella asintió dándome consentimiento, lo dije -¿Cómo conociste a Vladimir?
-Vaya, te estabas demorando –Dijo sonriente y empezó su relato.
Yo solía tener un novio, él era gentil y bondadoso o al menos eso pensaba yo. Conocí a Vladimir gracias a él, ellos tenían un trabajo y el día que lo realizaron yo estuve presente. En ese tiempo Vladimir estaba de viaje en Cajamarca. 
Todo empezó cuando tenía 13 años, era un adolecente apenas, recuerdo bien que llamaba la atención por mi cuerpo, no gustaba de vestir polleras, de hecho siempre mostraba un poco demás. Pero, no solo llamaba la atención de alumnos, un profesor siempre me veía con deseo, yo lo ignoraba.
A los pocos meses después de notar su pequeño acoso se hizo más grande, yo le dije a mi papá lo que pasaba y él fue a encararlo. Hoy me arrepiento de hablar hablado ese día. Lo peor que podía pasarme era que me comprometa por él. Eran las 9 de la noche cuando recibí la noticia, el profesor había asesinado a mi papá, por mi culpa. Los crímenes en provincia siempre pasan desapercibidos pero tuve suerte esa vez. 
La policía lo capturo y encerró pero, mi padre ya no estaba, mi madre no pudo contenerlo su pobre y viejo corazón se desvaneció con el pasar de los años. Yo me quede con mis tíos fui adoptada por ellos y continúe con mi vida con esa carga de haber causado la muerte de mi padre. 
Con el pasar de los años, lo supere gracias a las terapias que recibía, ingrese a una Universidad y continúe con mi vida, esa vez estudiaba Derecho. En esa Universidad, me hice de un novio, joven y un mototaxista que se pagaba solo los estudios.  Un día iba con el de regreso cuando casi atropella a un limeñito, esos que usaban lentes de sol sin sol y que pregunta el porqué de todo. Él iba con un chico y una chica. Mi novio los llevo por San Miguel a modo de día turístico.
Ese día conocía Vladimir, Lizbeth y Enrique.  Pasaron unas semanas y cuando iba camino a la Universidad y subió al buz uno de esos vendedores ambulantes o aquellos que pedían ayuda por su miserable vida. 
-Sres. Pasajeros, yo he sido un hombre que sufrió mucho, me acusaron de un crimen que no cometí- Dijo el hombre, yo lo ignoraba –Hoy vengo venderles estos caramelos de limón…
El tipo se pasó por los asientos vendiendo y cuando llego a mí.
-Espinosa… ha pasado tiempo.
Esa voz hizo que me aterrara, alce la mirada aterrada era él ¡Estaba libre el maldito hijo de puta estaba libre!, él me sonrió y guiño un ojo mientras seguía su camino. Qué clase de injustica era esta. Esa noche llegue a casa acongojada, me metí a la ducha con ropa y deje caer el gua sobre mi tratando de olvidar pero todo estaba ahí.

A partir de ese él empezó sus acosos yo solo ignoraba mientras trataba de seguir, no  quería hablar, no quería que se repitiera la historia. No le conté nada a mi novia y seguía tranquila hasta que alguien me cogió del cuello y me pusieron un pañuelo en la cara que me dejo inocente.
Cuando recobre la conciencia estaba desnuda en una tina de agua y él me miraba con el mismo deseo de hace muchos años.
-Mi Linda, sí que le haces honor a tu nombre –Dijo tocando mis senos con su manos ocre, callosas y toscas. 
Cerré los ojos mientras las lágrimas caían, todo había término. “Lo siento papá.”, pensé. 
Un ruido fuerte se escuchó junto con un grito. Apenas abrí los ojos lo vi, era ese chico, tenía cadenas en sus manos y estaba vestido de manera extraña. Con las cadenas estaba ahorcándolo.
-Tranquilo…-Escuche esa voz, ya la había escuchado antes –Lisbeth ayúdala. 
Una chica se me acerco tapándome con una toalla. Al instante los reconocí eran los chicos de la moto. 
-Déjame acabarlo –Pidió el chico de las cadenas.
-No, este es mío Enrique…
Ese día fui salvada por Vladimir, a los días termine con mi novio e inicie los trámites de mi traslado de Universidad. Me mude a la capital con ellos, tratando de dejar el pasado atrás. Ese día me di cuenta que mi yo de antes había muerto y debía reencontrarme a mí misma. Aprendí que la muerte era una mujer hermosa y cruel. Que el amor no es una ilusión, sino una fuerza extraordinaria. El amor de mi taita me salvo. 
.
Luego de regresar a mi casa, después de la historia de Linda, estuve meditando que podría hacer para reencontrarme a mí misma.  Sin ideas solo pensando en lo fuerte que había sido Linda, valiente, inteligente y algo mañosa, ella se ganó mi admiración. Antes de dormir ese día eche un vistazo a la luna llena….
Observe a una mujer de cabello blanco, con unos hermoso ojos azules, era realmente hermosa tanto como la luna. 
-Terminamos…. –Dijo ese extraño payaso lentamente alzo su espada contra la cara de una chica enmascarada que solo pudo retroceder, mientras se rompía su máscara.
-Jaja, creo que te subestime –Le respondió quitándose lo que le quedaba de mascara, dejando caer su cabello largo y blanco...abre los ojos tan azules como el cielo. Creí que me volvía a enamorar de una chica. 
-Con esa mascara eres el demonio pero sin ella eres muy linda –Alago, y yo le daba la razón.   
Parecía un sueño despierta, tal vez alguna habilidad de Vladimir. No me sorprendía. Ya lo había visto antes pero, ahora entendía lo que necesitaba.  
-Una espada… 

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