domingo, 14 de febrero de 2016

Saana - Capitulo 8.

Me enamore de un fantasma. 

El miedo es un instinto de supervivencia que se activa justo cuando estas en algún peligro. Esos horrores, se alimentan del miedo y frenan, hasta el punto de ahogarte y no poder escapar de ellos.  
-Saana no te apartes de mí, cuando te de la señal, corre –Le susurró al oído a Saana, quien estaba muy asustada. 
Acorralados por un grupo de pirañas, comandados por lunático. Debían buscar la forma de escapar, pero como si no fuera poco. Ambos observaban algo que temían, algo que no podían enfrentar. 
-Debiste escuchar las voces. 
-¿Voces?, ¿A qué te refieres?- Pregunto buscando un hueco para el escape, pero en el fondo sabía a qué voces se refería. Estaban en una situación complicada, Sebastián podría pelear, pero ella…  
-La chica que está detrás de ti, posee un talento y uno muy peculiar. Me llama bastante la atención ¿Dime cual es poder de tu talento que te permite estar en 2 lugares a la vez?- Pregunto el chico, con rostro del ogro que la hizo vivir ese infierno durante esos meses, ese ogro al que le temía y con martirio debía llamarlo padre. 
-¡No sé de qué está hablando!-Grito Saana algo solloza, desesperada para ser exacto. Ella había escuchado los rumores y todo era extraño para ella. Esos escalofríos la aterrorizaban, ¿Estaba realmente muerta? 
-No te hagas la estúpida, que vi tu cuerpo en el hospital el día que esos buenos para nada de su escuela fueron a revisar. 
-No sé de qué estás hablando, yo estoy aquí –Respondió acongojada, temerosa cual ratón acorralada por un gato. Uno que no deseaba comerla, más bien solo destruirla. “Es cierto por eso es que Luis no sabía de ella, pero eso significa que”, pensaba Sebastián, buscando un punto de salida. “Saana está en el hospital pero, quien es la chica que está aquí conmigo… ¿Una impostora?”, se cuestionó. Recordando esas voces que le decían esas cosas raras. 
- ¡Corre! – Grito. 
Saana corrió logrando escapar pero, Sebastián se quedó no por querer; sino,  fue retenido por el  chico. 
-Eso fue sucio, bueno iré a matar a la del hospital, supongo que será igual si mato a una mueren las dos- Dijo el chico sin perder la sonrisa.- Me da algo de curiosidad, ¿Siempre tienes mala suerte en el amor?  
Sebastián no respondió, solo se lanzó contra él pero fue golpeado, sin misericordia. Su cuerpo estaba oxidado, ya no tenía sus viejos reflejos .El chico sonreía al ver que no era capaz de golpear, su horror, su temor se lo impedía pero ¿Qué era ese poder? Sebastián observaba al bastardo que se acostó con su novia, esa novia que le quito todo, incluso una de sus viejas pasiones. 
-Te tengo una pregunta, ¿dime que ves en mí?- Pregunto el chico mientras lo pateaba en el suelo– Dime a que le temes miedoso –Dijo acercándose a él mirándolo fijamente a los ojos. “A ese maldito y a ella”, pensaba Sebastián sin responderle. – Recuerdo que tu novia, nos contó que tenías el pene chico. 
La mirada de Sebastián cambio, en su mente solo recorrían esas palabras... Se burló de él, lo engaño y rio. Nunca quiso odiarla, la amo demasiado como para hacerlo. Pero, pero, pero esa palabras recorrían sus mente, junto con esas imágenes que lo aterraban. Carol y el tan Gianqui, juntos desnudos, famélicos mientras, él se ahogaba en la agonía, de haberlo dado todo y perderlo.  
-¡Vete a la mierda!–Grito metiéndole un cabezazo en la cara, le había logrado reventar el labio, al menos era algo. Sebastián no pudo responder porque automáticamente después del cabezazo empezó a golpearlo de nuevo. Sonría al verlo escupir sangre. Sebastián logro notar que los otros chicos no se movían. Era extraño. 
-Jajajaja…. – Rio, mientras que Sebastián observa asustado como de su boca caían gusanos y sus ojos lagrimeaban sangre.- Esto apenas empieza.
Sebastián no respondió dé la impresión, al observar algo tan repulsivo, sin palabras no se pudo defender del corte que le hizo con su katana el chico mientras soltaba carcajadas como loco. 
-¡Beberé tu sangre y la de la chica que tantos amas, maldito infeliz! –Grito el chico mientras nuevamente cortaba a Sebastián. 
“Voy a morir… no quiero morir…. Por favor despiértenme de esta pesadilla, como es que llegue aquí  por favor alguien ayúdeme….”, pensaba Sebastián sin poder soltar una sola palabra. “No me puede matar, es una vía pública”
-Pequeña cucaracha asustada, está lista para ser aplastada –Dijo el chico a punto de dar un corte letal.  
El corte nunca se dio…
-¡No!,  Déjenlo- Grito Saana, quien había regresado por él. 
El chico se quedó observándolo directamente a sus ojos llenos de temor por la imagen repulsiva que veía  Sebastián, “Todos temen su muerte”, escucho, pero lo ignoro. Lo que realmente buscaba había llegado.  
-“¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué no lo puedo sacar de mi mente? ”, Pensaba Sebastián mientras observaba con frustración y horror al sujeto, “No puedo hacer nada….tengo que, tengo que ser más fuerte que él…no puedo permitirme perder. Yo no me dejare pisotear de nuevo. ”,Sebastián incapacitado mentalmente no pudo defender a Saana que era brutalmente golpeada también. 
-Eres una paradoja, Gutiérrez Saana –Dijo el chico, cogiéndola del cabello y comenzó a patearla. Saana no pudo responder por el dolor que sentía, estaba muy débil y más al ver a Sebastián tan sometido a sus horrores. 
-Déjalo a él, por favor te juro que no sé nada de lo que hablas –Pidió Saana tratando de levantarse. 
-¿Me pregunto si mato ahora la del hospital ¿morirá, también?- Dijo el chico acercándose con su katana. 
Sebastián corrio contra Saana al ver que el chico se aproximaba a matarla, ella observo a Sebastián correr contra ella como la primera vez que la salvo de ser atropellada. No pudo evitar a sonreír aceptando su destino. 
-Suficiente. 
-¡No te metas Gabi!- Grito el chico muy molesto. 
-Esta es la última vez que te lo diré, el momento aún no llega-Reprocho Gabi haciendo para atrás al chico. Saana se descompenso y cayo contra el piso. Sebastian intento de levantarse , aun estaba adolorido y golpeado.- Es suficiente.
La imagen del chico regresa a la normalidad y se marcha junto a la mujer dejando a Saana en el suelo junto a Sebastián quien la abrazaba. Es cuando se la cuenta que nunca hubo ese grupo que los rodeo y solo era chico. No quiso indagar más, su cerebro no podía procesar tanto. 
-No debiste regresar –Dijo Sebastián acomodándole el cabello.  
-idiota….-Susurro débilmente Saana empezando a sollozar- Creo que no fue tan mala la cita.  
-Si lo sigues diciendo, tal vez lo crea -Respondió Sebastián ignorando el insulto. 
-En Marso yo tenía un novio, era muy cariñoso pero, a mi papá no le gustaba él. Pensaba que era muy niña para meterme en esas cosas, a mí no me importaba lo que pensara y me escape junto a él pero, no paso ni un día y mi padre me encontró…-Contaba Saana derramando lagrimas mientras Sebastián escuchaba asintiendo mientras la llevaba al hospital. No to que las personas no los veían o al menos a ella. Sintió un agujero en su interior.- Yo lo amaba, pero mi papá no entendía, tuvimos una horrible discusión, el me pego no pude contener mi dolor y salí corriendo pero, no me di cuenta que un auto venia contra mí solo pude escuchar a mi papá gritar “¡Cuidado Saana!” ,poco después desperté en el hospital ya mejor me levante pero mi madre adoptiva y mi padre a quien se le veía destrozado ,me ignoraron por completo. Me sentía mal fui a buscar a mi novio pero, también me ignoro me sentía sola y triste fue hay entonces donde fui acogida por mi sensei de Kendo en su casa  poco después empecé a asistir a la escuela nuevamente pero seguía sola… hasta ese día iba regreso a la casa de mi sensei sin darme cuenta que se aproximaba nuevamente un auto hacia a mi…. En ese instante pensé que dejaría este infierno finalmente pero escuche una voz nuevamente que se lanzaba contra mi cerré los ojos fuertes del temor pero cuando los abrí te vi… mi héroe–Dijo Saana cerrando fuerte los ojos sin parar de llorar... – Me siento idiota de creer que el amor podría solucionar todo. Pero, fue bonito enamorarme de ti, aunque hayas sido un patán. 
Sebastián solo asintió. “Siempre fui una persona fría, ¿Qué es este sentimiento?, ¿Por qué me siento tan triste? No llore ni siquiera viendo Clannad; sin embargo, ella”, pensaba  –Hmp- Gruñó.  
Saana abrió los ojos a obsérvalo, como miraba al frente sin bajar la mirada para no demostrar debilidad. 
-En la escuela, escuchaba voces. Voces que me recordaban lo que era. 
-Tu sonrisa tan desplaciente... a mi corazón deja encantado… ven toma mi mano para huir de esta terrible oscuridad  -Cantaba suavemente Sebastián, fue lo único que vino a su mente ante la situación. Algunos cuantos adultos se acercaban a él, ofreciéndole ayuda. Pero, ninguno notaba lo que realmente pasaba. 
-Quiero estar solamente junto a ti –Dijo Saana abrasándolo fuerte. 
-Quiero saber si acaso tu conmigo quieres bailar… si me das tu mano te llevare por camino de luz y oscuridad….-Seguía su melodía mientras llegaba al hospital –Voy amarte para toda la vida…-Concluyo Sebastián entrando al hospital junto a Saana. 
Sebastián entro pasando desapercibido, se dirigió a las habitación encontrando la habitación 408, giro la perrilla con temor encontrando a una chica en una cama en aparente estado de coma. Sudo frio, era cierto. Se enamoró de una fantasma.

-No puedo ver nada -Dijo Saana sin soltar a Sebastián, poco a poco su voz se desvanecía.   

-Es lo mejor –Respondió Sebastián observando a Saana tendida en una cama y a otra entre sus brazos.- Es increíble.   
-Soy yo ¿no?-Pregunta dudosa la pobre chica, aumentando el agarre en sus manos. 
-Si…-Responde Sebastián “¿Qué significa esto? ¿Cómo es posible algo como esto?”, pensaba pero, considerando lo que acaba de vivir. Se sentía un enfermo mental. Saana le había arrebatado la lógica a su vida y ahora su vida le arrebata a Saana. 
-Gracias-Dijo Saana acercándose a Sebastián, lo mira fijamente dejando caer muchas lágrimas-¿Si ella es yo?¿Yo que soy? 
-Eres la chica que me gusta….  
-Tú también me gustas mucho- Sonrió débilmente. 
-Lo sabía –Sonrió –Soy un adonis después de todo. 
-Idiota…-Murmuro -¿Puedo besarte? 
-No creo que tengas lo suficiente para pagarlo- Acorto la distancia entre ellos, la beso de manera tierna…como un inocente beso de niños.
-Gracias…. 
Sebastián abrió los ojos nuevamente después del beso, observando absolutamente nada…. Saana había desaparecido, contuvo el remordimiento y salió del hospital. Sin decir una palabra, se dirigió al parque cerca de su escuela sentándose en uno de los columpios se perdía en sus pensamientos mientras gotas lluvia empezaban a caer. 
-Esto es más estúpido que una telenovela mexicana- Se maldijo a la nada mientras sus lagrimeaban tanto como el cielo lo hacía. -¿Qué estupidez? 
-Oh, niño ¿te rompieron el corazón?- Esa voz, a su lado estaba la chica que conoció hace una semana. Yue Long, la joven del cabello blanco como la nieve estaba parada a su costado con un paraguas. 
-¿Qué haces aquí?-Pregunto, sin alzar la cara. Una de las pocos desvirtudes de Sebastián era el orgullo. 
-Pasaba por aquí….-Dejo el paraguas a un lado de Sebastián – Devuélveme la próxima vez que te vea…Estoy por abrir un chifa cerca al KFC  de Habich.  
Ella se fue dejándole el paraguas a Sebastián, era una chica extraña según Sebastián pero no se mostraría débil ante nadie. Tenía un objetivo en lo que le quedaba de vida, una sola misión. 
Se paró del columpio y el paraguas, sentía como la lluvia lavaba su espíritu sucio…quería estar al máximo antes de tomar su decisión pero ¿Por qué sus ojos no dejaban de llover? 
-¿Cuándo deje de ser yo? 
“Cuando dejaste de estar solo…”, escucho de nuevo, pero era una voz conocida que estaba detrás de él.  
-¿Que mierda haces aquí?-Pregunto Sebastián- ¿Tú eras esa voz?
Nuevamente se sintió aterrado e indefenso. 
-Es una pregunta estúpida para tu inteligencia ¿No crees?- Respondió Demetri acercándose a él, era su psiquiatra, la voz en su cabeza que advertía sobre Sana.- Debiste decir lo de la voz en tu cabeza, en nuestra última platica. Sino colaboras no puedo ayudar.  
-¿Qué eres?- Sus piernas temblaban. 
- Me gusta el termino, demonio. – Sonrió acercándose, Sebastián intento tener una distancia prudente, estaba aterrado. Ya eran dos veces en un día que se topaba con un tipo así. - ¿Quieres poder enfrentarte al demonio de esta tarde de nuevo?
-¡No es de tu interés!-Grito Sebastián. 
-Dejaste el deporte por amor, perdiste amistades por el mismo, sufriste inmensamente por amor.-Dijo Demetri sentando en el otro columpio.- Te va mal en el amor, pero si buscan venganza por odio. Tal vez podría funcionar.  
-¿Qué propones?-Preguntó.- ¿Qué de bueno tiene el odio? He vivido un año de mi vida odiando a esa perra y al tipo que me la quito.   
-Es bueno porque es una fuerza muy potente y que no se rinde fácilmente y mala porque poco a poco te haces adicto a él….-Respondió Demetri volteando a observarlo- Estas cosas deberían decirse en nuestras platicas. En fin, ¿Aceptas? – Sonrió – Tal vez la volverías a ver.     
-Sí, quiero vengarme-Respondió alterándose. 
Esas serían las vacaciones más largas para Sebatian, y mucho menos esperaba lo que vendrían después de ellas. Solo esperaba poder llegar a donde ella. Y sobre todo desquitarse con él. 
 .
-Alo Sr. Gutiérrez? – Dijo la recepcionista. 
-Si soy yo –Respondió.  
Venga inmediatamente al hospital. 

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