viernes, 19 de febrero de 2016

Ojala todo sea un sueño

 Este cuento participo y fracaso en los Juego Florales 2015-2 de la Universidad Privada del Norte, bajo el seudónimo de Payaso Desquiciado. 


-Luego de activar la herramienta lazo poligonal, procedan a seleccionar con el puntero toda el área de la modelo, hasta lograr calarla toda.
“¿Nunca has sentido la necesidad de escapar de un lugar?”, comenzó a indagar mientras el viento entraba por la ventana. La clase de diseño gráfico de la universidad lo aburría. “Ver una gran altura y desear saltar solo para salir volando, escapando de tus problemas y de las estúpidas herramientas del Adobe Photoshop cs6”, si necesitaba escapar. 
-José, cierra la ventana hace frio. – Pidió su compañera.
Se encontraban en el octavo piso con la ventana abierta, el frio era congelante pero el cerrar la ventana implicaba que esa aula se convirtiera en un sauna. “Saltar y escapar volando, lejos de aquí. Lejos, lejos, lejos”
-¡José, que haces!
El aire corría muy fuerte y ya no escuchaba a nadie, solo se dejaba llevar por el momento. Solo escapar y muy lejos volar. Entonces, es cuando la estupidez le gana a la cordura. José Valencia era un estudiante de publicidad, estaba en el 4to ciclo y tenía una novia. Solía escuchar música mientras estaba en el baño, solo se encerraba ahí a escuchar música e imaginar. Nunca le gusto drogarse, eso no lo estimulaba tanto como en su baño, escuchar música a alto volumen y dar aplausos mientras saltaba. 
José salto por la ventana del salón, el aire era demasiado fuerte y le daba de lleno en la cara. No recordaba sentirse tan emocionado. Deseo empezar a volar pero no lo hacía, la sonRiza en su rosto se comenzó a esfumar. De pronto los gritos de sus compañeros lo alcanzaron “¿Qué mierda hizo Valencia?”, “¿De verdad se lanzó?”, “¿Se metió demás el huevon?”. Cerró los ojos mientras poco a poco se aceraba al duro asfalto. Más aterrado que un ratón acorralado por la escoba de una madre asustada o un musulmán en la CIA, comenzó a moverse, pero no había de dónde agarrarse. El piso se aproximaba cada vez más. La desesperación aumentaba conforme iba aproximándose al duro asfalto de la vereda. 
-Ya casi llegamos. 
Valencia abrió los ojos antes de chocar contra el agua de una suerte de rio, fue un chapuzón suave, salió del agua asombrado y  comenzó a observar a todos lados. “¿Dónde estoy?”, se detuvo a pensar, mientras otra figura surgía del agua.
-Que bien se siente el agua.
Una chica en bikini lo acompañaba, él no la conocía, aunque no podía evitar ver lo linda que era tanto que parecía un sueño. Era un estereotipo perfecto de rubia con grandes atributos y aparentemente con poco cerebro pero con unos peculiares ojos purpura con rasgos felinos.
-No me mires así enfermo.-Se burló-Creo que te golpeaste la cabeza antes de bajar por el tobogán. Solo sigue disfrutando este día. Mañana posiblemente nos encontremos con la muerte. 
Como un balde de agua fría, empezó a pensar que hubiera sido mucho mejor haber caído del 8vo piso. Se encontraba en la tierra de Zaq donde los reinos de Demitria y de Davis, ambos se encontraban en conflicto durante años y finalmente se habían declarado la guerra. Los ejércitos estaban preparados para destruirse entre ellos. Unos días antes el rey de Davis Marcos K Davis, había dado unos días de relajo a sus fieles guerreros que defenderían su reino con esfuerzo, honor  y si eran necesarias sangre y lágrimas. José estaba completamente desconcertado de lo que le explicaba la extraña rubia que lo acompañaba. Riza también se sintió algo extrañada de las continuas preguntas. 
-¿Sucede algo José?- Pregunto. – En la noche nos reuniremos con su majestad Marcos y los otros generales de guerra.- Le dedico una sonrisa burlesca al verlo tan asustado.
-¿Qué son ustedes?, ¿Qué es Demitria?, ¿Por qué estoy aquí?
La sonrisa de Riza, la rubia de ojos gatunos, desapareció por completo. Comenzó a interrogar al que aparentemente era su amigo y compañero de armas para luego llevarse con la decepción de que era un pequeño niño asustado ante lo que se avecinaba. Su día en la piscina término más rápido de lo que había empezado, inmediatamente se dirigió con José hacia el palacio. Valencia aun no entendía por completo lo que pasaba pero podía entender que si ese era un sueño o su próxima vida, definitivamente Adobe Photoshop cs6  era mil veces mejor. 
Como un pequeño ratón asustado entro al gran salón del palacio del rey Marcos, la chica que lo acompañaba se veía muy desconcertada ante su actitud. Se encontraron con un hombre de gran tamaño y tanta musculatura como falta de cabello, además de un gran bigote con sonrisa de bonachón. Su nombre era Dario, uno de los 4 generales del reino, quien también se preocupó que su principal estratega tenga esas lagunas mentales.
-¿Probaste con algún hechizo?- Interrogo observando fijamente al universitario- Esto no es bueno.
-Cierto.
Riza saco un bastón de una especie de casilleros que se encontraban en el salón. Lo miro fijamente y recitando algunas frases en un idioma que José no conocía, un aura verde lo rodio. En un pequeño instante pudo recordar, no nada de lo que sucedía en su actual realidad en Zaq. Sino con nostalgia sintió el duro peso de lo que había dejado atrás. Su boca sabia a la leche que solía lactar de su madre, sus labios sentían nuevamente todos y cada uno de los besos que había recibió. Sus ojos podían ver a la perfección el interior de su madre e incluso su cordón umbilical. 
Unas cuantas lágrimas cayeron por sus mejillas, había sido demasiado egoísta al querer escapar y no darse cuenta de todo lo que dejaba atrás. Las imágenes y sus sentidos continuaban transportándolo a aquellas épocas. Su primer beso, el corte en su brazo, las lágrimas de la muerte de su abuelo y hasta el horrendo sabor del aceite de hígado de bacalao que ayudaba a expulsar la flema del cuerpo.   
-¡Tengo que volver!- Grito con desesperación, salió corriendo del salón, no sabía hacia donde se dirigía pero debía volver. Riza lo siguió preocupaba hacia la piscina donde habían estado descansando, Darío inmediatamente convoco a una asamblea de emergencia, la reunión de la noche se adelantaría. El principal estratega se había perdido así mismo.
Riza logro alcanzarlo y trato de convencerlo de volver, pero José se negaba totalmente, más terco y violento que una madre cuando no le dabas la razón. No aceptaría renunciar a todo lo que dejo atrás y mucho menos a perder la vida en una pelea que no le correspondía. 
-¡No nos puedes fallar ahora!- Grito la rubia furiosa – Si deseas te ayudaremos volver a donde quieras, pero no nos dejes.
-¡Solo soy un estudiante que ni siquiera presta atención a clases!- Se justificó.
-Apenas hace unos minutos me dijiste que me ayudarías a derrotar a Alem- Lo dedico una mirada furiosa, seguida de una patada al estómago- ¡Confiaba en ti! 
A los minutos en el gran salón discutían 3 generales de guerra: Darío, Shauna e Ylian. A los segundos se abrían las grandes puertas desde atrás de la mesa, donde se encontraban sentados y entraba el rey Marcos. 
-¿Qué sucede?- Interrogo sentándose al medio de la mesa. 
Antes de que las respuestas se hicieran presentes Riza, la 4ta general, y José entraban a la sala. Darío se sorprendió al verlo, esperaba de todo corazón que José hubiera vuelto en sí.  Riza explico lo que sucedía con su compañero. Shauna, la principal asesina sugirió que se le separara de las filas de la batalla. Ylian se mantuvo callado solo se dirigió hacia él con un comentario casual. “La falta de sexo provoca mala memoria”. Riza insistió que se mantuviera aun a José en el consejo de guerra. Aun en desacuerdo el rey Marcos, confió en su prima y la reunión continuó con su principal función.
Valencia no pudo evitar la Riza al notar ciertos parecidos con la realidad. La gran batalla se desataría en el bosque Zimera, el cual era el único camino hacia Demitria desde Davis. 
El bosque Zimera solo poseía tres rutas, la superior era la más larga, la principal y la más accesible era la del medio y finalmente la baja, la cual podía aplicar como factor sorpresa. Era el formato multiplayer online battle arena, José sintió un inmenso alivio esas horas jugando Dota por fin le darían frutos. 
Mientras los generales debatían, Valencia deducía como se darían las cosas basadas en su experiencia noto con facilidad que al medio iría el mago, definitivamente Alem, el mango más poderoso de Zaq se enfrentaría a Riza, ella necesitaría la ayuda de un jungler, como se le llamaba en el juego al que apoyaba las líneas que iban mal. El tanque o el más resistente estaría arriba y el asesino y el soporte abajo.


-Darío y Shauna irán por carril del factor sorpresa, por abajo- Comenzó- Ahí se encontraran con dos generales de Demitria, deben derrotarlos lo más rápido que puedan. Ylian te toca tanquear arriba- él mencionado lo miro extrañado.
-¿Qué mierda eso?- Pregunto. 
-¿Iremos juntos al medio?- Pregunto Riza.
-No, tu irás sola contra Alem.- Confirmo, ella noto la confianza con la que le ofreció su ayuda esa mañana antes de ese extraño episodio de amnesia- Iré apoyarte de momentos al igual que a los demás. 
-José, es demasiado arriesgado dividirnos. Debemos asegurar e ir todo por la línea baja- Protesto el rey Marcos- Si ellos van juntos por una sola ruta perderemos. 
- No, no podrán descuidar las otras.- Sonrió mientras observaba los puntos en el mapa- Perderán su dota.
A la mañana siguiente comenzó la batalla de los mil días, como la apodaron los habitantes de Zaq. La primera ruta que se perdió en los primeros meses de guerra fue la de arriba, Ylian murió a manos de Jarvan del reino de Demitria. El muro que protegía la ciudad de Davis en la ruta superior cayó. 
-¡Retrocederemos, Dario debes ir a aguantar arriba!- Ordeno- Shauna cuando recibas mi señal entras. 
Pasado 6 meses  y la ruta de abajo cayó junto a la defensa de Demitria. Jine y Miracle había sido derrotado por Shauna y José. 
La cantidad de muertos y sangre superaba las expectativas de José, quien durante esa guerra se dio cuenta que no era un juego, como el en que se solía enviciar. 
Durante el próximo año Shauna y Dario fueron asesinado por Alem , quien logro destruir el muro de debajo de Davis, tropas demitrense recorrían las calles del reino de Marcos. 
La guerra duro un total de tres años. En el primero perdieron amigos, en el segundo perdieron pueblos enteros del reino y Finalmente en el 3ero Riza y José lograrón asesinar a Alem, el mago invocador o también llamado invoquer por Valencia. Y solo así Davis logro recuperarse y vencer en la guerra. Luego de tres años de sangre y dolor por fin el rey Marcos esparciría su tiranía por toda Zaq. 

-¿Crees que ganaste forastero?- Pregunto antes de ser ejecutado,- El único que realmente perdió aquí eres tú. 
Valencia sintió un extraño escalofrío ante las declaraciones de Alem, durante esos tres años de guerra y de defender a los aldeanos de la invasión. Noto que no se oponían a sus pseudoconquistadores. 
-Recuérdalo, el único perdedor eres tú.
Todo se había terminado y por fin volvería pronto a casa. Sus errores habían costado mucho y tal vez si no hubiera confundido una guerra con juego podría haberse evitado que muchas cabezas fueran cortadas en vano.
Un poco de remordimiento comenzó acecharlo. Mientras el invocador se consumía en fuego lo miraba fijamente. “Haz condenado a Zaq!”, escucho en su mente antes que en una enorme llamarada de todo lo que quedaban Alem desapareciera. 
-Tú eres nuestro héroe, nuestro salvador.- Ella lo abrazo, algunas lágrimas cayeron de sus ojos, no podía creer la inmensa felicidad que le daba escucharlo.- Quédate con nosotros. 
Juntaron narices en silencio, mientras sus labios morían entre ellos. Davis había ganado la guerra por Zaq. 
Al amanecer unos cuantos rayos de luz solar, comenzaba a fastidiarlo. Odiaba  no tener cortinas, pero agradecía la compañía a su lado. Suspiro y la abrazo por la cintura cerrando sus ojos dispuesto a dormir nuevamente. “Joven  universitario se suicida, aún se desconocen los motivos”, abrió los ojos de pronto y desesperado pero no podía ver nada. Todo era oscuridad. “Madre llora desconsolada partida de su hijo”, esto no le podía estar pasando. “El único perdedor eres tú”, recordó y entonces dudó. ¿Si fue un trampa?, ¿Por qué los aldeanos no celebraban la victoria?, ¿Los demitrense realmente quería ser conquistados?
-¡No!- Grito.
-En paz descansa, hijo mío.- Fue lo último que escucho antes de convertirse en una nada absoluta.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario