Demonios internos- Capitulo 6.

Hermanos de corazón. 

Estaba realmente agobiada, no quería ir a la Universidad y tener que dar explicaciones a Bryan, del cual aún no sabía nada, o tener que fingir que estaba bien, cuando en mi mente me encontraba atormentada por esa vida que termine con mis propias manos. Me daba pavor escuchar los chismes sobre la repentina muerte de Víctor por un incendio, y no solo él, sino todo un grupo habían muerto. Yo sabía que no fue casualidad, yo presencie al demonio Vladimir atravesar su cuerpo con sus manos y detener su corazón, además de ver a la mismísima muerte encender todo y desaparecer con las almas de los caídos con tres luces que en sus manos que empezaron arder. 
Ese día, después de ser casienvenenada por Linda, ella misma, me acompaño a mi casa  y le explico a mis padres lo que sucedió, pues, resulta que dormí en su casa por trabajos de la universidad. Me sorprendí su habilidad en mentir y lo inocentes que eran mis padres o es que simplemente no les interesaba. 
-Onee–san –Escuche la voz de mi hermano menor, Jonathan, él apenas tenía 13 años. Era muy tierno para ser hombre, en fin no tenía ánimos de odiar al sexo contrario hoy. -Papá dice que te apures o llegaras tarde.
Baje las escaleras, tome desayuno rápidamente y salí rumbo a la universidad a la velocidad de la luz, atragantada, felizmente la Univ. no estaba muy lejos de casa y llegaba de un solo carro. 
Aún, podía sentir mi cuerpo bañado en la sangre de aquel hombre pero, trataba de olvidar aquello y simplemente continuar con mi vida. Ya, que por seguía viva y ellos eran los culpables de su destino. Eso fue lo que dijo ella, la muerte.  
Llegue a la Universidad, tarde como siempre, pero fue un camino tranquilo. Al entrar a mi aula empezaron a susurrar como era lo usual. Me supongo que llamo mucho la atención, busque un sitio individual pero, al no hallarlo note a Vladimir solo, realmente no quería sentarme con él, pero era eso o estar parada. Fui directo hacia mientras, este me ignoraba prácticamente. 
Él vestía un polo negro de la banda Kiss con una gorra negra su cabello suelto. Sin más preámbulos me senté a su lado.
-Buenos días- Salude mientras, él me observaba con fastidio.
-¿Por qué te sientas aquí?-Me pregunto ácidamente. Ag. 
-No tengo otro lugar –Respondí –Tu dijiste que éramos amigos, ¿No?
-Acaso tu no dijiste que éramos desconocidos –Sonrió, parecía gustar de echar en cara las cosas. -¿Qué te hace pensar que te quiero cerca? 
Era un demonio resentido, pero no iba rogarle. No era mi problema nadie le dijo que me salvara esa noche. Aun, tenía dignidad y no iba soportar a un imbécil como este por más mágico o extraño que llegara a ser.
-Jaja, tranquila solo era una broma.
-¿Eres idiota?
-No mucho –Respondió una voz que conocía muy bien y había dejado de lado por completo –Me alegra saber que estas bien –Era Bryan, me había olvidado por completo de él. 
-Bryan, gracias…
No sabía cómo responderle. 
-Jaja, me alegra que llegara a tiempo Sr. Anderson –Comento observando a Vladimir.
-De nada, no creo que Kotomi me perdonara haberte dejado –Respondió con la misma sonrisa que lo caracterizaba. Era la primera vez que lo veía hablar con otra persona, además de su taller.  
Justo cuando iba preguntar cómo era que se conocían la clase dio inicio. Solo podía quedarme con las dudas mientras la profesora Rosa empezaba a dictar.
Aburridas clases de filosofía después. Note que mi amigo era muy aplicado en sus materias, así como también pude apreciar, era ligeramente popular entre las chicas. Recordé que mi madre me dijo, que se fijó en papá porque durante la secundaria encajaba perfectamente en el cliché del chico malo e incomprendido. 
Sonó el timbre del receso, me disponía a salir del aula pero, una mano me detuvo, era ese demonio insoportable, empezaba a pensar que hubiera sido mejor no conocerlo. Realmente me estresaba demasiado tenerlo cerca. 
-Vamos a aula de Teatro –Me dijo mientras acomodaba mi brazo en el suyo, era la primera vez que me tomaban de esa manera, me sentí levemente ruborizada mientras caminaba junto a él.
-Una nueva víctima de la perra…-Empezaron a hablar, bueno no debería sorprenderme. Para variar el poco hombre de José López, “Debí quitarle el novio mientras pude”, pensé. Sin embargo, no planeaba que mi primera vez sean penetrando yo a un chico.  
-No puedo creerlo, la perra y el tío Vladi….
-Te puedo preguntar algo-Dije mientras íbamos al aula, él asintió -¿Por qué no hablas con el resto?
-Los humanos son idiotas- Respondió, mientras abría la puerta del aula – Y no me quiero contagiar. 
-¿Por qué?- Pregunte mientras, entraba con él.
- Se interesan por otros, menos por ellos mismos. Es estúpido. 
Fue tan cortante con esa respuesta, pero lo entendía era extraño sentir que tenía razón sabiendo que era un demonio. Ése día en su casa me explicaron que todo lo que sabía de demonios eran estereotipos. Sentí mucho temor al escucharlo, “La maldad es relativa”, me dijo mientras le acomodaba el cabello a Lizbeth. “Para ti es divertido besar chicos, para mi apoderarme de un cuerpo, hacerlo hablar en algún idioma diferente y burlarme de sus padres desesperados porque su hijo esta poseído.” Se me hizo difícil entenderlo y estuvo en mi mente todo el fin de semana. “Solo es malo, si afecta a uno mismo”, me repetía una y otra vez mientras entrabamos al aula. 
-Bueno Akemi hoy en la tarde empezaremos con tu entrenamiento –Me dijo  Linda, quien estaba al lado de Enrique. Ella llevaba un vestido negro con su cabello recogido en una coleta alta y él llevaba una camisa azul y un pantalón negro. 
-¿Entrenamiento?- ¿Había escuchado bien? Esto parecia una broma. ¿Entrenar? Me jure a mí misma no volver a pasar por un gym en mi vida y por eso cuidaba mi figura. 
-Si –Respondió Enrique mientras, llamaba a Vladimir quien estaba conversando con Lisbeth y Dominic.-Vladimir cree mucho en el gobierno –Explico casi burlándose- El deporte te mantiene alejado de los vicios y malas costumbres. 
-Sí, cada uno de nosotros practica una disciplina deportiva –Agrego Linda.- Además del teatro, que es nuestra pasión. 
-¿Pero, cómo?-Cuestione, una de las cosas que más odio eran los deportes apenas hacia ejercicios para conservar mi figura que tanto me había costado obtener.- No soy buena en nada.  
-Jaja, el limite solo está en lo desconocido– Dijo el demonio.
- Pero….- Comenzaba asustarme en qué demonios me estaba metiendo.
-Déjame presentarlos –Dijo gracioso el demonio acercándose primero a Dominic ,el profesor de teatro-  Este tipo fue el segundo lugar del Torneo Metropolitano de Esgrima, además de ser brillante.-Luego se acercó a Lisbeth –Ella es mi pequeña taekwondista , tres veces campeona en categoría infantil y adolecente - Después colocando sus manos en los hombros de Tamara y Omar – Además de ser una linda pareja, son unos expertos en el manejo de autos, como Bryan Oconer y la hermana de Torero –Continuo yendo con Linda-Campeona del torneo de gimnasia rítmica de Cajamarca, y según dicen bomba sexy de San Miguel – Me dio curiosidad, pensar que Linda era provincia, no cumplía con el perfil que tenia de ellos, finalmente fue con Enrique- Y él es mi orgullo , mi Zopilote ,este desgraciado es 3 lugar del torneo nacional de vale todo–Concluyo , y ante mi cara sonrió- Si con esa cara de idiota, practica vale todo. 
Realmente era increíble que un demonio supiera tanto de la humanidad y como logro transformarlos ¿Que me haría a mí? Si yo solo era buena durmiendo.
.
El día en Univ. , fue pesado todos creían que el tío Vladi había caído en las garras de la perra oriental, pero, eso no era todo. El misterioso taller de teatro son todos unos superdotados dirigidos por un demonio y para rematar mi día estuve entrenando en la casa que parecía mansión de Vladimir con Linda, quien resulto ser tremenda pervertida. 
Fue demasiado perturbado cuando empezó a sobar mis senos con la excusa de masajes de relajación. Estaba muerta. Correr 10 vueltas a esta estúpida casa campestre me dejo agotada; sin embargo, Linda, quien era más rellenita, corrió 20 vueltas. 
Una vez que recobre las fuerzas, vi a Lisbeth sentada observando las flores del jardín. Recordé que ella apenas tenía 17 años y estaba en este extraño grupo. El próximo ciclo entraría en la misma carrera que Vladimir y yo. 
Era la nueva del taller, era normal que no entendiera nada pero, ¿Todos llegaron como yo? Ella llevaba el apellido de Vladimir; sin embargo, no eran nada. ¿Por qué no hablaba? ¿Por qué nadie se aterrorizaba que Vladimir pudiera hacernos algo, era un demonio?
-¿Te preguntas por Lisbeth?-Dijo Linda sentándose a mi lado. – O ¿Por qué confiamos en Vladimir? 
-Sí, no entiendo muchas cosas…
-Es normal yo me sentí igual cuando llegue a esto –Dijo Linda con una sonrisa – De hecho cuestiona mucho a nuestra inteligencia, el seguir a Vladimir.- Hizo una pausa sacándose los lentes- Te contare la historia de Lisbeth, probablemente ella lo haría pero, no puede por esa promesa.
Linda empezó a narrarme la historia mientras, descansábamos sentadas en el pasto.
Hace mucho tiempo, Vladimir mientras, estudiaba Ingeniería en una Universidad no recordaba cual, él tenía una amiga la cual era muy callada, pero, linda, sus ojos escondían mucha tristeza y dolor. Él la ignoraba continuamente preguntándose ¿A qué se debía ese dolor? En sus pocos años viviendo en el mundo de vivos, humanos o mortales. Nunca había visto una persona que fuera feliz, al mismo tiempo que su mirada pedida a gritos morir y escapar de la realidad, a la que llamábamos vida. 
-Buenos días –Saludo ella tímidamente, evitando tartamudear en vano mientras, él la observaba -¿Ocurre algo, Vladimir? – Cuestiono, evitando verlo a los ojos. Ella estaba enamorada de él. 
-No para nada –Respondió. 
Esa chica se llamaba Xiomara Soto, estudiaba ingeniería, era la primera hija de su difunta madre y su padre, quien aún estaba con los nuestros, tenía una pequeña hermana de apenas 8 años. 
Ella se había convertido en una especia de madre para ella cuando su madre murió y en un sustento para su padre. Quien día y noche se lamentaba una y otra vez por la muerte de su esposa. Ellos habían pelado antes del atropello de ella, una dura cruz con la que cargaba cada día desde que ella partió. 
Ella siempre se veía triste; sin embargo, sonreía y era feliz con su hermana y padre, Vladimir noto eso y empezó a seguirla. Fue una mala idea.
-Ya está lista la cena –Llamo su hermana y a su padre.
-Gracias- Dijo felizmente su hermana mientras, ella le sonreía alegremente su padre se acercó a ella.
-Te espero esta noche –Susurro mientras ella se estremecía. 
Ella era consciente de lo que le esperaba, pero lo soportaba con la idea que no fuera su pequeña hermana la que cargara con ese peso. Es que ella era la viva imagen de su madre, su atormentado padre no se cansaba de pedirle disculpas una y otra vez. Por momento no la llamaba por su nombre, sino por el de ella, su madre, Liz. 
Esa noche llena de agonía y tormento , cada segundo se hacía más oscura y cruel. En el lecho de dos amantes, uno de ellos se acercaba a la ventana, mientras el cielo lloraba como Xiomara. 
-Xiomi, ese chico a fuera –Dijo el hombre señalando a quien precisamente no era un chico, al menos no humano, bajo la lluvia que parecía observarlo -¿Lo conoces?
La chica tambaleándose logro pararse de la cama con algunas lágrimas observo.
-¿Vladimir?
-¿Acaso es tu novio?-Grito histérico, su padre – ¡Tu prometiste que tomarías el lugar de tu madre cuando no este! ¡Tienes que cumplir o lo hará tu hermana!
-Si lose…-Dijo ella conteniendo las lágrimas. Internamente rezaba que Vladimir no se diera cuenta de lo que pasaba, pero, en el fondo ella lo veía como ese príncipe azul que soñaba que la salvara. 
Él la jalo del cabellera regresándola a la cama, la pobre chica dejo caer la sabana que la cubría quedando expuesta.
Ella había sido abusada desde la partida de su padre y bajo la amenaza de abusar de su hermana si ella no se dejaba. Ella soportaba ese martirio a diario. Con tal que su hermano estuviera bien, no podía denunciar a su padre porque era el sustento económico en casa. Se maldecía no ser lo suficientemente buena académicamente para ganarse alguna beca y trabajar. Solo así se podría deshacer del cerdo que la tenía abierta de piernas en la casa de su madre. 
Vladimir lo noto; sin embargo, decidió no entrometerse, no era su problema, los días pasaron y ella dejo de ir a la universidad. Vladimir en aquel entonces, no había salvado a nadie y tampoco planeaba hacerlo. 
-¿Qué paso con Soto?- Pregunto a una de sus amigas.
-Parece que está embarazada – Respondieron.
Entre voces, las noticias corren más rápidas que la luz, aún más si son chismes morbosos y en poco tiempo el aula de Xiomara la creía embazada. Y no tardó en llegar a los oídos de Vladimir.  
-Aun me pregunto, si Vladimir llego a enamorarse de esa chica- Linda corto el relato viéndome fijamente a los ojos- El mundo esta desequilibrado.- Dijo con pena continuando con el relato. 
-Hermana ¿Por qué lloras? –Pregunto la hermana de Xiomara, era tarde. Ella no había estado yendo a clases. Sin embargo, salía como si fuera así. –No me gusta verte así.- Agrego la menor apenada, noto los ojos hinchados de su hermana. 
-¿Qué está pasando?-Pregunto el padres de las chicas, notando que Xiomara estaba llegando muy tarde a casa. 
-No sé qué tiene mi hermana –Respondió la niña.
Xiomara no se atrevió a mirar a su padre, estaba destrozada por dentro con el pasar de los días su poca fe de ser salvada fue desapareciendo, tan solo no había terminado con esa tortura por su hermana. Aun que aparentaba estar vida su alma, su corazón estaban muertos. 
-¿Qué tienes hija mía?- Pregunto su padre.
-yo…-No sería capaz de decirlo pero, tenía que ser fuerte, al menos por esa vez – ¡Estoy embarazada! –Grito mientras, sus lágrimas caían con más fluidez.
La expresión serena del su padre desapareció, su  cara expresaba ira, odio y rencor.
-¡Eres una cualquiera!- Grito alterado –Con quien te abras estado acostando- Exploto estaba fuera de sus casillas, ese animal, no, ese mounstro que tenía por padre estaba furioso y ella lo sabía pero, no podía hacer nada esa criatura no merecía eso.-Ahora veras… –Sentencio, agarrando del brazo a la menor, se la llevo. Ella aun no comprendía lo que pasaba. 
Xiomara fue tras él, entrando a la habitación de sus padres. 
-¡No!-Grito deteniéndolo con los ojos sollozos, pudo sentir horror al verlo. Pero, era débil y rápidamente la tiro a un lado, mientras se sacaba la correa de los pantalones-No por favor…
La bestia furiosa dejo a la niña alzando a la mayor en peso la tiro contra la cama golpeándola la correo empezó a desnudarla, ella lloraba pero no quería que su hermana sufriera lo mismo que ella. Finalmente se detuvieron los correazos, pero ella lo vio bajar el cierre.
-Por favor frente a ella no rogo…
La pequeña no pudo contener su ira, y justo antes que la bestia pudiera hacer algo lo golpeo con una lámpara en la espalda.
-¿Cómo te atreves?-Grito yéndose contra ella. 
-¡No!- Grito Xiomara deteniéndolo pero, la lanzo contra el suelo. Ella se golpeó fuertemente la cabeza con unas de las patas de la cama, quedando inconsciente. Posteriormente un pequeño riachuelo de sangre se hizo presente desde sus orejas. 
-Xiomi…-Dijo la menor acercándose, mientras sus lágrimas recorrían sus mejillas –No, no hermana- Su voz se rompió completamente. Su hermana la había abandonado…
La bestia se acercó a la menor quien aún no asimilaba que su hermana ya no estuviera.
-Tranquila, ahora solo estaremos los dos….
-Realmente eres un asco…-Una voz desconocida sonó el aquella habitación. 
-¡Tu, eres el culpable de todo! –Grito la bestia acercándose a el intento golpearlo. Lo había reconocido, el que creía novio de su hija. El hijo de puta que la embarazo. 
-Xiomara…-Susurro Vladimir mientras, retenía el puño con su mano, aplastó la mano de la bestia destrozándola. Como una explosión de sangre se empezó a tornar carmesí la mirada del demonio. 
-¡Ah! -Exclamo con dolor cayendo al piso por el dolor, sintió como sus huesos eran molidos. Sin dudarlo saco una pistola, que tenía en el cinturón. Era policía, apuntando al demonio que contenía su ira. 
Se dieron tres disparos que luego de chocar con el cuerpo de Vladimir cayeron al suelo.
-¿Qué eres tú?-Pregunto la bestia sintiendo más humana que nunca –¡Eres un mounstro! –Grito.
-No, no, no –Dijo Vladimir levitando un espejo de mano- Un verdadero mounstro luce así. 
Por un instante la bestia había desparecido, lagrimas caían de sus ojos.
-¿Te arrepientes?-Pregunto. 
-¡Xiomara!- Se escuchó el grito de la niña aun con lágrimas en sus pequeños ojos  -Xiomara está muerta….
-¡Cállate! –Grito la bestia apuntándole, sin dudarlo disparo. 
La niña cerró fuertemente sus ojos esperando el impacto pero este nunca llego.
-Lamento no haber llegado a tiempo –Escucho la voz del chico, al abrirlos  lo vio cubriéndola. 
-¿Cuál es tu nombre?-Dijo la niña mientras recibió un arma por parte de Vladimir, quien se la había arrebatado de la mano a su padre.
-Vladimir….-Dijo- ¿Tu?
-Lisbeth…-Respondió apuntando al que alguna vez fue su padre, pero, no más ese tipo estaba muerto el padre que alguna vez tuvo no era esa bestia que tenía al frente.
Un estrondoroso disparo se escuchó, luego un gran llanto de dolor. La niña abrió los ojos observando a esa mujer. 
-La muerte- Nuevamente Linda se cortó asimisma y me miro- Tu también ya la has visto.
-Si… - Respondí tímida, recordando aquella bella chica.- Ella se llevó a los tipos que me secuestraron.  
-No te confundas- Dijo seria- Ella es la muerte, es la persona más fría, cruel y despiadada que he conocido. El tan solo verla me aterra, Akemi. 
Entendía el miedo de Linda y en parte era cierto. Esa chica era tal vez la persona más odiada. La muerte.  Linda continuo con el relato, que parecía llegar a su fin pronto. 
La muerte había aparecido frente a ellos, la niña observaba como pequeñas luces salían de los cuerpos de sus familiares. Una de ellas se acercó a Vladimir de una forma resplandeciente apareció Xiomara tomando su mano.
-Gracias…- Susurro, mientras bajo la mirada hacia su hermana. Sonriéndole volvió a convertirse en esa luz, que iba directo hacia la mano de la chica. 
-¿A dónde la mandaras?- Pregunto el demonio. 
-A un lugar feliz…-Respondió la chica mientras observaba la luz de la bestia-Miserable…
-No creo que quieres ver eso –Dijo Sebastián tapándole los ojos a la niña. Cuando los abrió nuevamente ya no estaban ni la muerte, ni aquellas luces. Todo lucia sombrío. 
-Por favor mátame también quiero estar con mi hermana…
- No, Xiomara no hubiera querido eso- Respondió cargándola en sus hombros- Ya veremos que hacer- Dijo sonriéndole- Ahora debemos irnos, que no me quiero ir preso.
-¿Por qué lo harías?
-Son 20 años preso por salir con una niña.- Ella comenzó a reír.
- Y ¿Puedes volar?- Pregunto. - ¡Siempre he querido volar!



Ese día la niña se fue con el demonio, la niña se prometió vivir por su hermana y empezó su silencio hasta poder pagarle al demonio todo lo que había hecho por su hermana.
-Es muy lamentable –Dije sintiendo un nudo en el pecho. Ella era apenas una niña .Yo me quería morir por haber matado a ese tipo y ella había visto a su hermana  morir y matar a esa escoria que tenía por padre.
-Luego de eso, me supongo que la adopto como su hermana. Son hermanos de corazón. 
-¿Qué paso después? –Pregunte. 
-La adopte, quedo traumada con una película de ninjas y he ahí su voto de silencio…Cuando me pague lo que hice por ella hablara-Escuche la voz del Vladimir a mis espaldas, cuando voltee lo vi con Lizbeth, ambos estaban con ropa deportiva, ella con un buzo azul y un polo blanco mientras que el llevaba un buzo negro y una sudadera verde.-Ahora es Lizbeth Anderson –La chica asiento sonriente a lo que dije el demonio.
-Entiendo…


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