domingo, 31 de enero de 2016

Demonios internos - Capitulo 5

Demonio

Yo me encontraba en una esquina de la habitación, tan solo observando. Había algo de ruido en el piso anterior pero, lo ignore, tan solo observa a Vladimir muy tranquilo y a Víctor amenazándolo con su navaja. Apenas unos minutos él había aparecido en la habitación de Víctor, diciendo ser el segundo héroe de la noche. Inconscientemente recordé aquellas ridículas historias, donde la damisela en peligro era salvada por el galán y se casaban. Simples tonterías.  
Un gruñido me saco de mis pensamientos y logro ver que la navaja de Víctor estaba clavada en el brazo de Vladimir. Pero, este se la saco como si no fuera nada.
-Pero….-Dijo Víctor con algo de temor en su mirada- ¿Por qué no sangras?- Interrogo. 
-Soy un demonio, ¿Qué esperabas?
¿Demonio? ¿Eso fue lo que dijo? 
-Te pasaste lanzando tío Vladi- Respondió el iracundo, Víctor, mientras se lanzaba contra él. Pero, este lo detuvo mientras con su mano tocaba el pecho de Víctor. 
Lo que vi a continuación era inexplicable, casi tan absurdo como todo lo que me había tocado vivir esta noche. Solo distinguí una sonrisa diabólica en los labios de Vladimir, mientras su mano atravesaba su pecho, cual típica película de terror, ese pseudodemonio adentraba más su mano en el cuerpo de mi captor.   
-¿Qué eres?-Pregunto aun traumatizado por el hecho que su corazón sentía la mano de Vladimir tocarlo levemente. Algunas cuantas lágrimas comenzaron acumularse en sus ojos. No se movía, parecía temer que si se alejaba le arrancaría algo. 
-Es curioso tener la vida de alguien en tus manos- Comentó- Lastima se detuvo –Agrego, sacando su mano.
Víctor cayó contra el piso. Vladimir lo miró sin expresión, mientras una figura femenina se acercaba a lo lejos. Abrace mis piernas y cerré los ojos, rogando nuevamente que todo sea tan solo un sueño, un muy horrible sueño. 
-Estabas demorando –Susurro Vladimir mientras, una chica aparecía. Ella era la estúpida, que se había burlado de mí con anterioridad. Tan linda y distinguida se acercaba hacia mi compañero de clases. 
-Vladimir, no esperaba verte –Dijo la chica mientras se acercaba a Víctor.
De pronto unas manos taparon mis ojos impidiéndome ver lo que sucedía. Si esto era una pesadilla quería levantare ya .Yo había asesinado a alguien, Vladimir era una especie de demonio. Sentía que me volvía loca.
-No creo que debas ver eso –Me susurro al oído.
Cuando reabrí los ojos Víctor no estaba y la chica me observaba fijamente.
-¿Qué harás con ella?-Pregunto.
-No es tu problema –Escuche la respuesta de Vladimir que se acercaba a ella.
-Espero que no te metas en problemas- Dijo y cuando abrí los ojos la vi desvaneciéndose. 
-¿Eres un demonio….?-Pregunte completamente agotada, ya completamente sin fe en mi misma y sin fe en el mundo. Estaba tan confundida, mi vida dio un giro tan repentino,  drástico y cruel. Era tarde de brujas y el cielo naranja se iba convirtiendo en tinieblas, al igual mi alma. “¡Zorra!”, recordé esas palabras que ya no me afectaban, pero en ese entonces era completamente débil. “Estarás sola el resto de tu vida cerda….”-¡Cállense!-Estaba perdida en mis recuerdos ignorando a quien me observaba completamente desnuda, ensangrentada y completamente humillada , mientras que en mi mente recordaba a los estúpidos de mi colegio. 
-Si–Dijo sacándome de mis pensamientos .Sus ojos marrones a los que estaba acostumbrada desaparecieron, sus ojos eran dorados con un ligero toque rojo carmesí como la sangre que me cubría, él era realmente aterrador –Te ves asustada. –Comento acercándose a mí, estaba petrificada del temor.-Algún día pagarías lo que hacías. 
-No es justo….-No pude vocalizar bien mis palabras, mi voz se estaba rompiendo poco a poco como la poca dignidad que me quedaba mientras el demonio se reía -Yo no quería que pase esto….yo solo quería que sientan lo que yo-Estaba cabizbaja mientras él se sentaba de cunclillas en mi delante. Solo atine a cubrir mis partes intimidas. 
-Eres interesante… 
¿Un demonio? Realmente era demasiado difícil de entender, no sabía si lo decía para hacerme sentir mejor o me veía la cara de cojuda como ya mucho lo habían hecho .Todo eran crueles… estúpidos hombres que piensan con el pene en vez del cerebro ¿Por qué cuanto decidí vengarme pasaba esto? ¡Era demasiado injusto! Me sentí tan aterrada al recordar esos horribles momentos en aquella habitación, mi cuerpo estaba bañado en sangre me sentía sucia, asquerosa, tan pero tan vulnerable, indefensa y patética. 
-Que patética soy.
La lluvia de dolor bajaba por mis mejillas, ligeramente ruborizada y frustrada. Él ni siquiera se inmutaba, solo me observaba como un animal curioso de algún Zoo. Sentí unos brazos que me tomaban, abrí los ojos abruptamente y él me llevaba en sus brazos, no sabía a donde pero ya ni siquiera eso me importaba. “Asesina”
- He visto peores. 
-Yo lo mate. 
Nuevamente me sentía atormentaba por mis acciones, no recuerdo como todo se salió de control. Solo sabía que esa persona no volvería a casa. Él también había acabado con una vida frente a mis ojos y apenas le importaba. ¿Cómo podría vivir con ese peso sobre mí? Soy una asesina. 
-La muerte es muy gentil, no debes de preocuparte. – Sonrió – Ahora también eres una demonia, querida Akemi. 
-No soy un monstro como tú, Vladimir. 
-Demonio. 
Me corrigió mientras me tomaba en brazos, me sentía demasiado cansada en ese momento para continuar. Tan solo cerré mis ojos esperando despertar, una vez. Rogué que todo fuera un mal sueño y me quede profundamente dormida. 
.
Sentí como unos ligeros rayos de luz perturbaban mi sueño, me escondí entre las sabanas, no me quería levantar .Había tenido un sueño realmente horrible, tan solo quería descansar y olvidarlo todo…
-No te muevas tanto…-Escuche una voz en mi habitación. Me senté en la cama algo desconcertada.
Cuando me senté me di cuenta que estaba desnuda. Y esa no era mi habitación. La mía era de color morado, con alguno peluches, un escritorio y mi cama era un poco más chica y morada también. Pero, esta era azul, la cama era de pareja, había un televisor LCD empotrado en la pared, un pequeño closet.
Me arme de valor en voltear quien era el que compartía la cama conmigo.
-Tu…-Murmure, era Vladimir estaba a mi lado pero, estaba con ropa, la misma que en mi sueño, camisa celeste y un jean pitillo negro con el cabello suelto. Tenía sus manos en su cabeza y sobre las sabanas.- ¿No fue un sueño?- Un escalofrió recorrió toda mi espalda. 
-Que fastidio- Respondió –Déjame dormir –Agrego acurrucándose hacia el contrario a donde me encontraba. 
-¡Qué haces!-Grite – ¡Eres un asqueroso!- Estaba completamente histérica - ¿Qué me hiciste anoche?- Interrogue empezando a golpearlo con las almohadas de la cama.
Este empezó a cubrirse con sus brazos, estaba furiosa como se atrevió a aprovecharse de mí mientras dormía. ¿Cómo me engatuso para ir a alguna habitación de motel barato? ¿Tal vez me drogo? Demonios, demonios. Maldito narcotraficante… 
-¿Acaso no te acuerdas?- Interrogo cogiendo una almohada, su mirada me asusto.
Es cierto, anoche… No era un sueño. 
-Puedes pasar la noche aquí- Dijo dejándome sobre su cama, anoche estaba aun impactada –Linda hablo con tu madre, ella piensa que dormirás en su casa por un trabajo de la Univ.
-No-Dije tomando su mano antes que se marchara, estaba aún asustada-¿De verdad eres un demonio?
-Jaja, asimílalo –Me respondió mientras, intentaba irse.
-No.-Volví a murmurar, no quería quedarme sola, aun me sentía indefensa- No me dejes sola. 
-Tranquila, ya no pasara nada más –Me dijo mientras, se sentaba a mi lado –Descansa me quedare aquí.
En ese instante me hecho sobre su pecho y me quede profundamente dormida, me sentía protegida. 


En ese instante salí de mis recuerdos, gracias al cielo, al ver a una chica entrar a la habitación, ya no deseaba recordar más de anoche. Era la chica que estaba dormida ese día en club de teatro esta vez llevaba un short blanco con el mismo polo rojo con el dibujo del gato y su cabello estaba recogido en dos colitas caídas, se veía tiernamente linda.
-Lisbeth, préstale algo de ropa a la señorita malagradecida –Comento Vladimir con acidez, levantándose ya que cedi al ataque. La chica asintió saliendo de la habitación.-Recuerdas aun todo lo de ayer ¿no?- Dijo ya de pie frente a la cama.
-Quisiera olvidarlo todo- Respondí algo deprimida, no podía olvidar ese terrible momento –Soy de lo peor yo debería estar muerta.
-Deja el pasado atrás –Dijo de manera muy fría, bueno era un demonio después de todo –Baja al comedir cuando estés lista, supongo que tendrás muchas preguntas.
Él salió de la habitación al poco tiempo, me quede sola nuevamente ¿Cómo llegue a esto? ¿Quién era realmente Vladimir Anderson? ¿Qué quería de mí?  ¿Qué había pasado con Bryan? ¿Víctor? Eran demasiadas preguntas en mi mente y aumentaban aún más.
Pasaron 30 minutos, baje ya cambiada con algo de ropa de Lisbeth, creo que ese era el nombre de la chica, pude ver un grupo de chicas en la sala, habían exactamente 2 mujeres sin tocar a Lisbeth que aún se encontraba arriba y 3 chicos, sin contar un demonio, baje tranquila.
-Buenos días –Dijo Vladimir- Por favor preséntate con el resto. Todos estudiamos en el mismo sitio. 
-Buenos días  -Salude un poco tímida, note que eran del taller de teatro. – Soy Akemi Gonzales de la facultad de Comunicación.
-Hola soy Enrique Martínez, Facultad de Ingeniería –Respondió uno de los chicos. Lo reconocí fácilmente era uno de pocos amigos de Vladimir en la Univ. Era un chico delgado con el pelo rizado y gafas negras. Su expresión era la de un pez sacado del agua .Estaba vestido con una camisa y un pantalón jean oscuro.
-Buen día, soy Linda Espinoza. Facultad de Medicina-Dijo la chica de lentes que había conocido con anterioridad, esta vez llevaba el cabello suelto y vestía un vestido blanco y suelto.
-Tamara Valdivia  de la facultad de Idiomas –Dijo una chica rubia, rubia falsa se notaba demasiado que era un tinte barato, ella vestía un pantalón jean y un polo lila de tirante que resaltaba con lo pálido de su piel.
-Mucho gusto soy Omar Tejada de la facultad de Turismo –Dijo un chico de lentes, su tés era oscura .Llevaba un short azul y un polo amarrillo. No pude evitar ese lado racista de mí al contrastar con Tamara. Y reí.  
-Hola, Dominic Vásquez, profesor de teatro –Concluyo mi viejo amigo que también estaba presente.
Pase algo temerosa saludando me senté en uno de los sitios vacíos, al poco tiempo llego  Lisbeth y se sentó al lado de Vladimir.
-Ella es Lisbeth Anderson, aún no decide en que facultad estudiar. El año pasado recién termino la secundaria –Explico Vladimir, me pareció que esa chica era su pareja o muy tímida como para presentarse ella en fin tenían el mismo apellido tal vez era su hermana pero, ¿Un demonio podía tener familia?-A partir de hoy, eres parte de este peculiar grupo, con el tiempo sabrás todo por ahora confórmate con saber que somos tus amigos.
-¿Cómo puedo considerar amigos a personas que apenas conozco?-Cuestione mientras, Vladimir sonreía. No me gustaba la caridad. 
-Jaja, buen punto –Comento divertido –Puedes considerar amigos a los que te ayudaron ayer, cuando había perdido toda esperanza.
-Yo no pedí que me ayudaran. 
-La venganza es algo muy tonto en los humanos –Dijo cambiando totalmente el tema-Sabias que cuando alguien busca venganza termina convirtiéndose en la persona de la que busca venganza. 
-Eso no explica nada –Dijo aun a la  defensiva –Yo no soy como ellos. –Dije con la voz quebrada. El tan solo recordar que yo lo asesine a alguien, me destrozaba por dentro.
-¿Te vas a rendir tan fácil?-Pregunto él sin dejar la ironía, no conocía ese lado tan frio suyo-Necesitas recuperarte. Volver a ser una persona decente.
-No necesito su ayuda-Respondí cabizbaja no dejaría que me vean de esa manera. 
-Deja de estupideces –Concluyo algo más alterado –Si vas a perder antes de pelear .Entonces, muere.
-No quiero morir –Tartamudee, sintiendo completamente patética.
-Tranquila, todos hemos pasado por eso-Sentí la mano de Linda, sin contenerme la abrase y escondí mi cara en su pecho –No debes ser tan duro con los nuevos.
-Soy igual con todos –Respondió.
Luego de un tiempo, pude reponerme, los chicos había salido en la sala solo estamos Vladimir, Linda, Enrique, Lisbeth y yo. Estábamos conversando Linda me había preparado algo de comer antes de regresar a mi casa. Ya que sería un largo camino, descubrí que Vladimir tenía una casa que parecía un club campestre chosicano, en pleno Chosica, valga la redundancia, esto me hacía preguntar de donde conseguía tanto dinero. Note algunas risas mientras, comenzaba a  probar esa especie de estofado.
-Gracias - Agradecí por la comida, era una de pocas costumbres japonesas que me inculco mi madre. Probé un poco del guiso, se veía bien lástima que no sabía igual.-Esta muy bueno-Dije conteniendo las ganas de escupirlo, que porquería era esa, sabia de lo peor. Recordé esas veces en las que estaba enferma de bronquios y mi padre me daba aceite de hígado de bacalao ¡Que mierda es esto!, me maldije internamente.
-Me alegra que te guste –Dijo sonriente –A todos les preparo algo cuando llegan, incluso pude hacer que Lisbeth rompa su voto de silencio con un “Ahh”
Note unas risas contenidas en mis compañeros, las ignore y continúe con la tortura, era lo peor que había comido. La carne estaba dulce, la papa no había cocinado lo suficiente, podría asegurar que las zanahorias y alverjas estaban avinagradas  y el arroz estaba muy salado. Linda subió las escaleras, aparentemente para lavar el servicio. 
-Eso fue horrible –Murmure.
-Jajaja, todos hemos pasado por esa tortura –Comento Enrique riendo.- Y lo peor que es nunca prueba lo que cocina. 
-Recuerdo que la peor experiencia de mi vida fue comer esa porquería – Agrego Vladimir mientras, Lisbeth hacia un gesto de asco-Ella no dijo “Ahh” por su comida, lo que dijo fue “Agg”- Explico conteniendo la risa.- Linda, Akemi desea que le sirvas un poco más.
-¡Hijo de puta! 
Era realmente extraño me sentía demasiado cómoda, es que en verdad ahora tenía amigos. Y aun más extraño uno de ellos era un demonio. 

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