Demonios internos - Capitulo 4

Una mirada peculiar.   

Entonces pase a sentirme tan estúpida, como nunca pude imaginar. Pero, esa chica tenía algo que despertaba esa sensación en mí. Mis pocas experiencias lésbicas nunca habían sido de esa manera, y ahora una payasa se burlaba de mí por confundirla con un ángel.
-Por herencia, la payasa eres tú.
Aterrada levante la mirada, pero ya no estaba. ¿Acaso de verdad era el ángel de la muerte? Había leído mis pensamientos o había perdido mi poca cordura. 
Estaba templando de solo pensar que estaba desnuda en un sótano amarrado, que el chico que me arruino la vida en secundaria me había golpeado y secuestrado por venganza: ¿Acaso no medí mis acciones? Pero, quien iba pensar que esto pasaría, no era justo porque a mí solo me pasaba esto. Sentía que mi vida era más trillada que la Rosa de Guadalupe.
“Una chica linda como tú no debería hacer esas cosas”, recordé las palabras de Bryan, me preguntaba si a él también lo hubieran golpeado o algo incluso peor. Él me lo advirtió y yo lo ignore. Era mi culpa estar en esta situación, si tal solo tuviera la oportunidad de cambiarlo no lo dudaría, si tan solo tuviera una manera de salir de aquí.
-Tengo miedo...-Susurre abrazando mis piernas como podía ya que debido que me encontraba atada, me sentía tan débil, habían logrado acabar con mi esperanza. Estaba segura que lo que me fuera hacer Víctor no lo olvidaría.
-Esta por aquí…-Escuche su voz, parecía que no estaba solo ¿Qué planeaba hacer conmigo? –Sí, han pagado bien por una virgen. 
Incluso, ya había pagado por mí. Prefería morir pura antes de vivir ultrajada por esos cerdos. Observe, algo con lo que pudiera terminar de una vez esta agonía. Sentí un nudo en el estómago y garganta al sentir que entraban, tan solo fingí estar dormida. Eso me recordó, ¿Qué hora era? La salida de la universidad a las 3 p. m. si estuve un par de horas inconsciente. Son las 5, si sobrevivo, definitivamente mis padres me mataran. 
-Ella es…. 
-¿Seguro que es virgen?- Pregunto una voz extraña.
-Sí, yo mismo la revise –Maldito cerdo asqueroso, se atrevió a tocarme, él me había desnudado. Sentí unas enormes ganas de vomitar.
-Está bien, en un hora vendré a llevármela –Dijo la extraña voz –Ni se te ocurra tocarla, si no es virgen no me sirve y no te pagare. 
-No tengo problemas pero, ni una sola palabra que yo te vendí a esta chica.
Sentí un horrible escalofrió  empezó en mis pies subiendo por todo mi cuerpo. ¿Me iban a vender? ¿A dónde? ¿Un prostíbulo? ¿Qué pasara conmigo?
-No te hagas la dormida- Lo escuche nuevamente.
-¿Qué vas hacer conmigo?-Pregunte sin darle la  cara, no quería que note mi debilidad.
-Ya lo escuchaste te venderé –Dijo con una sonrisa – Me parece extraño que seas virgen. Estaba seguro que te revolcabas con todos los que estuviste. 
-Preferiría estar muerta a perder mi virginidad.
-Jaja, pero que buena idea me acabas de dar –Dijo con una sonrisa perversa , sus ojos reflejaban deseo, eso me producía nauseas – Lastima que ya te puse precio. 
-Eres de lo peor.
-Solo eres una pava que se creyó puta. 
Aun, que me dolía admitirlo, él tenía razón. Se marchó después de eso, en ese instante tan solo me perdí en mis pensamientos recordando mi vida, que me diría mi madre si me viera a si o mi padre quien se sentía orgulloso de su pequeña, si supiera la ramera que tiene por hija no pensaría igual. Una lagrima me traiciono deslizándose por mis mejillas. Me sentí patética.
Paso una hora o al menos eso creía  y seguía en la misma situación, ya con las esperanzas perdidas, cerré los ojos tratando de descansar. No quería estar consiente cuando eso pasara. No recordaba cuando fue la última vez que soñé, esta vez me vi envuelta en una lluvia intensa, como las lágrimas que había derramado. 
Bajo la lluvia alcance a ver a dos personas bajo la lluvia, él estaba ensangrentado, ella lloraba como la lluvia intensa y eterna que me recordaba al dolor que sentía. 
-Solamente quiero estar a tu lado. 
-No….
-Lo siento… no nunca quise que pasara esto.
-Soy un lobo solitario y salvaje, no necesito de nadie –Gritó  con furia y dolor en los ojos, me recordaba a mí , bajando de peso –Si empezara a matar a todos los que te rodean por su carne y sangre aun así estarías a mi lado !Aun así me amarías! !Aun así no me dejaría! 
Ella no respondió. Recordé a Giancarlo en la escuela, el amor no era suficiente sentimiento. Era mucho más débil de lo que me pintaban los cuentos de hadas, las novelas e historias. Él chico se comenzó a marchar dejándola bajo la lluvia. 
-Aun así te amaría… no te dejare solo ya no más….déjame estar ahí cuando necesites a alguien, cuando quieres llorar estaré a hay para consolarte, cuando rías, reiré contigo, cuando sufras sufriré contigo pero no volverás a estar solo –Grito solloza, entonces pensé que yo también deseaba a alguien así. Recordé con nostalgia a mi padre ignorándome, a mi madre ocupada con su trabajo y mi hermano. 
- ¡Levántate!- Escuche a Víctor gritarme, había tenido un sueño extraño me dio la ligera impresión que conocía a esos chicos ¿Tantos eran mis deseos de ser salvada? Lástima que eso solo ocurría en las películas  y no en la realidad.- ¡Levántate carajo!
Me levanto en sus brazos, aun seguida desnuda tan solo observaba por lo que note esa era su casa. Eran cierto los rumores que vivía solo, no toleraba a sus padres y los dejo, según parecía a si sobrevivía Víctor vendiendo a sus exnovias.
Él me deposito en uno de sus muebles, ya no tenía intención de sobrevivir había perdido toda esperanza, tan solo me quede hay cabizbaja esperando mi triste destino. Me perdí en mis pensamientos recordando ese sueño, de pronto ese nombre sonó en mi cabeza. “Saana, yo te protegeré y cuidare.” 
Debía ser una broma, eso era imposible porque soñé con ella en este momento, tan deprimida estaba que necesita abrazarla, llorar en su pecho y disculparme por ser como era. Nuevamente mis ojos se cristalizaron y las lágrimas cayeron traicionándome bajo la imagen de mi madre. 
-Realmente me inquietas – Me dijo sin mirarme –Tenerte asi y no poder hacerte nada es un gran tormento.
-Me das asco. 
De pronto, sonó el timbre, sabía que estaba por pasar la peor experiencia de mi vida. ¿Qué me harían? No sabía porque me lo preguntaba si ya era obvio que me estaba vendiendo ¿Un burdel, tal vez? ¿Iba ser explotada en provincias? Me daba pavor tan solo pensarlo.
-Aquí esta –Dijo fríamente Víctor –Tienen lo acordado.
-Si pero antes tengo que revisarla –Respondió aquel hombre, parecía un vagabundo. Tenía la tez oscura, barba y vestía como si se de algún capo de la mafia.-Espero que no se allá dejado llevar por sus instintos.
-Tranquilo, está intacta –Respondió sin tomarme importante ese tipo se me acerco.
Empezó a observar mi cuerpo como si se tratara de un objeto, me sentí asqueada cuando me abrió las piernas, sentí ganas de llorar. Realmente me convertí en solo mercadería. 
-Oe, Víctor vine por mi casaca –Se escuchó un grito desde afuera de la casa, esa voz era de…
-¡Mierda!- Dijo Víctor al notar quien era –Espera un rato –Pidió.
-¡Bryan!-Grite no podía dejar pasar la oportunidad, simplemente la esperanza volvió a mí al escuchar su voz -¡Ayúdame!
De pronto sentí un fuerte puño golpearme en la cara por parte del tipo que me revisaba. Pude notar sangre gotear de mi boca, este día era la segunda vez que era golpeada por un hombre.
-Cierra la boca, si sabes lo que te conviene- Me dijo el tipo amenazándome de golpearme nuevamente-Una vez que vengas conmigo toda esta tortura terminara.
Las lágrimas recorrían mis mejillas nuevamente.
-¡Abre!-Grito Bryan desde afuera –Abre mierda, sé que esta Akemi ahí –Exigió.
-¡Vete a la mierda! –Grito Víctor sacando una navaja de su bolsillo mientras se preparaba para abrir.
-¡Llamare a la policía! –Grito Bryan nuevamente, me sentía tan aterrorizada que no podía ni siquiera hablar.
El tipo que estaba a  mi lado me desato e hizo una seña a los hombres que estaban con él.
-¿Akemi?-Dijo Bryan entrando con fuerza pero fue recibido por uno de los acompañantes de chulo, este lo golpeo un una especie de bastón dejándolo inconsciente.
-¡Bryan!-Grite solloza, mi único héroe acaba de ser derrotado.
-¡Mierda! –Grito Víctor- ¿Qué se supone que are con él?-Dijo irritado. 
 -Tranquillo, no es lo peor –Respondió el chulo haciendo una señas los tipos se lanzaron contra Víctor –No te pagare por esta chica, será un regalo de parte tuya.
Ya había sido demasiado, mi mente no podía asimilar la idea .Solo observe como Víctor se peleaba con los 2 acompañante del tipo de mi costado, no podía escapar y dejar a Bryan ahí después de al menos hizo el intento de salvarme ¿Me merezco esto? Si, si lo merezco. Muchos lo piensan al igual que Víctor, Giancarlo y tantos que podría nombrar.
-¡No seas estúpida y corre!- Escuche el grito de Bryan -¿Te vas rendir tan pronto?
-Yo me… –Tartamudee mientras él se levantada –Yo me lo merezco –Grite dejando que mis voz se partiera, ya no me importaba mostrarme débil ya que lo era.
El chulo de mi costado se fue contra Bryan que apenas se paraba, note que Víctor estaba ensangrentado pero, no era sangre suya, había matado a uno de esos tipos a sangre fría. Entonces, vi a mi amigo caer. 
¿Bryan? Él me quiso salvar y morirá así, soy tan inútil, tan despreciable. No, no, él quiso salvarme, no puedo dejarlo así .Note un cuchillo de cocina en una de las mesas de la sala. Lo cogí inmediatamente.
-¡Déjalo!-Grite amenazándolo torpemente con un lapicero. 
-Pequeña tonta –Dijo el chulo dejando a Bryan inconsciente nuevamente se me acerco.
-No me importa- Grite más decidida, no puedo rendir tan fácilmente. 
El chulo rio mientras se lanzaba contra mí, yo tan solo cerré los ojos y lo ataque. No sentí nada más. Me creí muerta por un instante pero al abrí los vi al tipo tirado con el lapicero clavado en el ojo. Note que sangre salía de su oído, se había revelado luego que le clavara el lapicero. Rojo, un intenso rojo carmesí se hallaba en mis manos, alce la mirada con mucho temor hacia él. 
Su único ojo estaba desorbitado, un rio carmesí se avecinaba por sus oídos, saliva caía de su boca. Nunca me lo perdonaría. 
Como podía seguir viviendo así, todos los principios que mis padres me inculcaron se fueron por el caño, como podía estar bien conmigo misma al saber que mate a alguien. Mi vida no valía nada. 
-Que pérdida de tiempo –Escuche decir a Víctor que también había terminado con los acompañantes del chulo que asesine-Creo que tomare mi premio.
Me tomo de la mano y no sé a dónde me llevo, no tenía intenciones de resistirme en ese momento solo quería morir. Yo era el peor tipo de persona que existía, me daba asco ser yo, solo quería escapar de mi vida. Ya no me importa que me suceda a mi o a mi cuerpo. Habíamos subido unas escaleras en su caso, estamos frente a una puerta, supongo que era su cuarto. Entiendo que quisiera violarme.
-Cuando termines….mátame-Susurre mientras el abría la puerta.
Él se detuvo antes de entrar, creo que noto algo raro yo tan solo observaba el suelo, no quería saber más de mí.
-Tienes una muy agradable habitación….-Escuche una tercera voz hablar. 
-Tú, ¿Qué haces aquí? –Grito la voz de Víctor.


-En el rol de segundo héroe de la noche- Dijo esa tercera voz, alce la mirada para observar quien era esa voz. Y vi esa mirada peculiar. 
-Vladimir. 
- Aquellos que han abandonado la esperanza solo pueden morir. ¿Renunciaras a ganar, sin pelear?
Su mirada peculiar era completamente roja, como la sangre me manchaba. 

Capítulo Anterior                    Siguiente Capítulo

Comentarios

Entradas populares