miércoles, 6 de enero de 2016

Demonios internos- Capitulo 3

Por puta.
Después de poner en su lugar a esa chica, seguí con mi día .No podía permitirme dudar, me había costado lograr que Diego se interesara en mi y aún más que yo pueda tolerarlo a él. Nuevamente me encontraba retrasada para clases, por culpa de esa estúpida, no encontraría lugar, y; así fue. Los sitios individuales estaban llenos.
Observe a todo lugar buscando con quien pudiera sentarme, note a Vladimir solo pero, bueno.
-Hola –Lo salude, él volteo a verme algo confundido, tenía una cara algo intrigada –Tendrás el honor de sentarte conmigo-Le bromee.
-Ayer dijo o insinué algo que diga que te quiero cerca-No esperaba esa respuesta -Jaja, es broma.
-No tenía donde sentarme –Comente, era una broma de mal gusto. Sino, fuera porque no tenía donde sentarme lo mandaba a la mierda, como a su amiguita.
-Veo varios sitios vacíos –Me respondió sacando un libro, en la portada decía “Dolor imperial”
-No sería bien recibida –Saque mi libro de Ciencias sociales – ¿Dolor imperial? La novela de Bajo la misma estrella.
-Si.
-Marica.
¿De verdad había dicho eso? Eso debió ser un pensamiento nada más, ¿Qué me dirá? Bueno no importa él debe saber cómo soy. Odio todo tipo de historia donde el amor salve el mundo, supere la muerte, etc. Son tonterías escritas para embrutecer a la juventud.
-Es muy buena. Tiene algo distinto a las otras tragedias de enfermedades mortales.  
-¿Cuál es la diferencia?-Pregunte.
-El nivel de estupidez- Dijo de una manera tan desinteresa mientras, me observaba, sus ojos marrones eran muy penetrantes.
Por un instante me perdí en su mirada, me sentí nadando en un inmenso océano oscuro, tan tranquilo y hermoso pero, a la vez salvaje y misterioso. Pero, antes que pudiera respondes entro la profesora y empezó su clase.
Por mi mente circulaban muchas cosas, que me perdí en mi mente dejando de lado la clase tan solo pensaba en lo malévolo de mi plan, me apenaba tener que usar a Bryan.
Observe por instante a Vladimir a mi lado, él pensaba de manera diferente pero, bueno es hombre y estaba en el taller de teatro podría estar fingiendo ser la excepción tan solo para tenerme en su cama. No pensé que les llegaría a tener tanto asco. En fin, sonó la campana del receso y todo estaba por explotar.
Me dirigí a la cafetería, note a Linda acercase a Vladimir junto con Enrique, le debe estar chismoseando, en fin no me importaba. Ya, nada me importaba. Llegue a la cafetería, note a mi noviecito coqueteando con una chica busque con la mirada a mi próxima víctima, lo ubique fácilmente y me acerque.
-Hola Bryan- Lo salude. Entre más rápido terminara mejor. La cafetería era amplia y solo mi facultad se percataría de lo que pasara.
-Oh , hola ¿Cómo estás?- Me respondió de manera muy educada. Trate de no sentir pena y continúe.
Converse con él ,no tomo mucho tiempo que todos comentaran que la noviecita de Víctor estaba con otro. Jajá, todo iba bien hasta que de pronto paso.
-¿Qué está pasando?-Casi grito Víctor.
-Nada, malo brother, solo conversábamos –Dijo Bryan. Esto era casi un cliché.
-No te quiero cerca de ella-Exigió muy alterado, momento preciso.
Me acerque a Bryan colocando mis brazos sobre su cuello, pude notar que él se paralizo en ese instante, pobrecito, disfrute la cara de furia de Víctor y sin pensarlo más lo bese.
-¡Cachudo!- Empezaron las voces incógnitas. Y, se ponía mejor.
-Eres una puta –Me dijo, al separarme de Bryan.
-Jaja- Reí, había ganado, eso era tan solo un poco del dolor que ese tipo me había causado, pero, esa expresión estúpida y molesta que tenía me hizo sentir también.
-Cuando no esa perra….-Escuche los comentarios de las chicas -Me las vas pagar asquerosa gorda de mierda –Me dijo tirando las banderas de la cafetería, jaja, realmente estaba molesto. No tardó en llegar el coordinador de piso.
-Me siento usado- Dijo sonriendo Bryan.
-Lo siento-Me disculpe después de todo él era un buen chico o eso aparentaba.
-Una chica linda como tú no debería hacer esas cosas- Me recomendó marchándose. Pero, él no era nadie para decirme que hacer y que no, ya una vez terminado el receso, regrese a mi aula.
Apenas entre me atacaron las miradas de desprecio, esas con las que ven a un asesino o aun violador. También pude escuchar los chismes sobre mí.  “Escuche que ella se había acostado con los 2”, “Es una puta…”, “Estoy segura que no es primero que pasa por su cama….”
Tan solo lo ignore, no permitirá que me afecten como esa vez. Cuando regrese a mi asiento note que Vladimir se había marchado .Tal vez, estaba decepcionado de mi…. Respire profundo, por un instante pensé que él me llego a gustar un poco.  Estúpido síndrome del héroe.
Durante la clase salí al baño, pase por taller de teatro. Note una risas que provenían de ahí, las ignore yo no pertenezco hay ni a ningún lugar en esta Universidad, pero, mi papá no quería que haga un traslado .Cuando regrese note una nota en mi carpeta.
Muerte perra- Giancarlo
Trate de ignorarlo y seguir pero, cuando leí la firma no pude contenerme….Él era tan romántico como siempre.
Aguante todo lo pude en el regreso a mi casa simplemente recordé, mientras una lagrima me traicionaba y se deslizaba por mis mejillas.
Era mi primer ciclo en la Universidad, había cambiado. Ya no me avergonzaba mi cuerpo había logrado reducir tallas y sentía bien. La magia del nutricionista, el gimnasio y la fe en el Señor de los Milagros me habían hecho el deseo. 
Los primeros meses fueron divertidos. La Universidad era tan distinta al colegio, pero, a la vez tan parecida. Tuve algunos ataques de nostalgia. Sin embargo, también conocí a los cerdos. “¡Qué asco vivir en un país tan machista!”, me dije ya harta. Me sentía humillada cada un tipo se me acercaba en un patético intento de seductor. “Que ricas estas china”, me comenzaron a repugnar.
Ir en por las calles de una Lima veraniega era denigrante, sátiros asquerosos disfrazados de varones comenzaban a silbarte, soltar vulgares piropos, que ofendían y estaban muy lejos de alagar. Usar short y top era como ofrecerle un suculento filete de carne a un león, que no comía hace varias semanas. Los odiaba.
Pero, había una única excepción.
-Akemi, sí que has cambiado-Me dijo, ese maldito miércoles, en una clase de matemáticas –Por poco no te reconozco.
-Si, por fin me siento feliz conmigo mismas –Le dije, Giancarlo había pasado un año desde la última vez que lo vi, él era mi mejor amigo y mi amor inalcanzable  incluso, después de haberme traicionado así con Víctor, yo lo quería.
Pasaron los días, empezamos a salir como lo solíamos a ser, éramos nuevamente buenos amigos pero, él me veía con otros ojos. Con los ojos que yo lo vi durante esos 3 años y a él le avergonzaba que lo vea así.
-Me gustas mucho, no te pude olvidar….-Me dijo-Perdóname por decirte esas cosas feas, de verdad lo siento. Era demasiado inmaduro, un chibolo pavo de colegio.
-A mí también me gustas mucho….-Respondí, me sentía feliz pero triste a la vez. Al hombre peruano solo le gusta lo que ve por fuera. Ese día lo aprendí.
-¿Quieres ser mi novia?
Yo tan solo asentí levemente, una parte de mi estaba feliz pero otra me sentía vacía por dentro, era algo que no podía explicar. También, aprendí que aunque duela, ese dolor te podía hacer muy feliz. Paso una semana de que nos habíamos emparejado, yo iba a su facultad y escuche.
-Dinos pues ¿Qué tal es en la cama?
-No lose aun, pero en estos días se los diré – Dijo él. ¿Acaso ese era mi novio?….ese tipo que no me hacía respetar. No escuche más y me marche de ese sitio .A los 2 días, estaba en la cafetería conversando con un amigo, este también me veía con otros ojos pero me estaba consolando. Sin darme, cuenta este me beso.
-Eres de lo peor…..-Lo escuche decir, él nos había visto.
Entre lágrimas, mi mente se vio golpeaba por la realidad. El vago recuerdo de ese mal de amor me había dejado demasiado perturbada para notar que del carro negro estacionado frente a mi habían salido pandilleros. Rápidamente me acorralaron y sujetaron. 
-¡Suéltame asqueroso!-Grite tratando de librarme, pero, no pude. Me había me metido a un callejón por caminar mientras mi mente estaba en las nubes, nadie me socorrería. Cual quinta de mala muerte, sacada de una pesadilla. Llore pensando lo peor.
Solo pude ver a uno de ellos sacarse el pasamontañas. Era Victor, este me vio, sonriendo me escupió en cara. No pude responder. Había quedado inconsciente del fuerte golpe que me dio en la cara.

Perdida entre sombras y horrendas pesadillas. Recobre el conocimiento, sentía agua tibia sobre mi cara, que me obligaba abrir mis muy espantados ojos. No me quedaba de otras más que afrontar lo que se venía.  
-¡Eres un hijo de puta!- Grite alterada, mi cara estaba siendo empapada con su orina. Contuve las ganas de llorar, con la ira- ¡Que quieres maldito cerdo!- Me encontraba atada de manos y de pies. Sobre un polvoriento y viejo, en lo que parecía una de esas quintas de mala muerte, sacada de una pesadilla. El nido de las ratas de mi sociedad.
-Jaja, no puedo creer que una puta como tu sea virgen- Me dijo, acaso ese asqueroso se había atrevido a….-No se cómo resiste hacerte algo, pero, bueno si no eres virgen no me pagaran.  
-¿Qué quieres decir?-Pregunte con canguelo. Estaba completamente desnuda y adolorida.
-Espero que me hagan una rebaja cuando yo deba pagar por ti.
Él se marchó después de eso, nuevamente sola en la oscuridad de lo que parecía una guarida de barrista. Con mucho miedo llore y recordé las palabras de esa maldita chica, esa desgraciada que me echo la sal. ¿Qué pasaría conmigo? ¿Mis papás se enterarían? Me encontraba sumergida en una enorme laguna de agonía de la frustración de no poder hacer nada. El pánico parecía comerme viva sin poder moverme y solo resignarme a llorar en silencio. Por miedo a que regresara él o sus secuaces y se olvidaran que me venderían. Recordé rápidamente mi adolescencia llorando por los abusos que sufría, así como también irónicamente nací llorando. Mi vida terminaría así. “Por puta”, pensé siendo algo tarde para arrepentirme.  Cerrando mis ojos para no ver más.

-Papá tengo miedo….
-Pareces asustada niña.
Era una voz femenina muy suave y gentil. Abrí los ojos abruptamente buscando la enigmática voz. Una joven muy linda me observaba con pena, con un cabello castaño claro, corto y rizado y una mirada felina que me recordaba a la mía, pero, con una profundidad que me recordaba a Vladimir. Me sonrió.
-Ayúdame… por favor- Rogué a la hermosa mujer, por un instante la vi como un ángel, y me enamore completamente de su mirada radiante y cálida. – Por favor… - Sin respuesta, las lágrimas escaparon nuevamente por mis mejillas.-
-Eres la vida imagen de tu madre, excepto por la mirada tienes la mirada de desprecio de Sebastián –Me respondió, ¿Ese bello ángel conocía a mis padres?
-Sácame –Pedí nuevamente – ¿Acaso no eres un ángel? –Cuestione en mi desesperación al ver que se iba y me dejaba en ese martirio. No era consiente que esa chica, me podía tomar por loca. Pero, mi desesperación podía más, ella volteo la mirada y me sonrió – ¡Ayúdame! – Suplique.

-Soy el ángel de la muerte…

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