domingo, 31 de enero de 2016

Demonios internos - Capitulo 5

Demonio

Yo me encontraba en una esquina de la habitación, tan solo observando. Había algo de ruido en el piso anterior pero, lo ignore, tan solo observa a Vladimir muy tranquilo y a Víctor amenazándolo con su navaja. Apenas unos minutos él había aparecido en la habitación de Víctor, diciendo ser el segundo héroe de la noche. Inconscientemente recordé aquellas ridículas historias, donde la damisela en peligro era salvada por el galán y se casaban. Simples tonterías.  
Un gruñido me saco de mis pensamientos y logro ver que la navaja de Víctor estaba clavada en el brazo de Vladimir. Pero, este se la saco como si no fuera nada.
-Pero….-Dijo Víctor con algo de temor en su mirada- ¿Por qué no sangras?- Interrogo. 
-Soy un demonio, ¿Qué esperabas?
¿Demonio? ¿Eso fue lo que dijo? 
-Te pasaste lanzando tío Vladi- Respondió el iracundo, Víctor, mientras se lanzaba contra él. Pero, este lo detuvo mientras con su mano tocaba el pecho de Víctor. 
Lo que vi a continuación era inexplicable, casi tan absurdo como todo lo que me había tocado vivir esta noche. Solo distinguí una sonrisa diabólica en los labios de Vladimir, mientras su mano atravesaba su pecho, cual típica película de terror, ese pseudodemonio adentraba más su mano en el cuerpo de mi captor.   
-¿Qué eres?-Pregunto aun traumatizado por el hecho que su corazón sentía la mano de Vladimir tocarlo levemente. Algunas cuantas lágrimas comenzaron acumularse en sus ojos. No se movía, parecía temer que si se alejaba le arrancaría algo. 
-Es curioso tener la vida de alguien en tus manos- Comentó- Lastima se detuvo –Agrego, sacando su mano.
Víctor cayó contra el piso. Vladimir lo miró sin expresión, mientras una figura femenina se acercaba a lo lejos. Abrace mis piernas y cerré los ojos, rogando nuevamente que todo sea tan solo un sueño, un muy horrible sueño. 
-Estabas demorando –Susurro Vladimir mientras, una chica aparecía. Ella era la estúpida, que se había burlado de mí con anterioridad. Tan linda y distinguida se acercaba hacia mi compañero de clases. 
-Vladimir, no esperaba verte –Dijo la chica mientras se acercaba a Víctor.
De pronto unas manos taparon mis ojos impidiéndome ver lo que sucedía. Si esto era una pesadilla quería levantare ya .Yo había asesinado a alguien, Vladimir era una especie de demonio. Sentía que me volvía loca.
-No creo que debas ver eso –Me susurro al oído.
Cuando reabrí los ojos Víctor no estaba y la chica me observaba fijamente.
-¿Qué harás con ella?-Pregunto.
-No es tu problema –Escuche la respuesta de Vladimir que se acercaba a ella.
-Espero que no te metas en problemas- Dijo y cuando abrí los ojos la vi desvaneciéndose. 
-¿Eres un demonio….?-Pregunte completamente agotada, ya completamente sin fe en mi misma y sin fe en el mundo. Estaba tan confundida, mi vida dio un giro tan repentino,  drástico y cruel. Era tarde de brujas y el cielo naranja se iba convirtiendo en tinieblas, al igual mi alma. “¡Zorra!”, recordé esas palabras que ya no me afectaban, pero en ese entonces era completamente débil. “Estarás sola el resto de tu vida cerda….”-¡Cállense!-Estaba perdida en mis recuerdos ignorando a quien me observaba completamente desnuda, ensangrentada y completamente humillada , mientras que en mi mente recordaba a los estúpidos de mi colegio. 
-Si–Dijo sacándome de mis pensamientos .Sus ojos marrones a los que estaba acostumbrada desaparecieron, sus ojos eran dorados con un ligero toque rojo carmesí como la sangre que me cubría, él era realmente aterrador –Te ves asustada. –Comento acercándose a mí, estaba petrificada del temor.-Algún día pagarías lo que hacías. 
-No es justo….-No pude vocalizar bien mis palabras, mi voz se estaba rompiendo poco a poco como la poca dignidad que me quedaba mientras el demonio se reía -Yo no quería que pase esto….yo solo quería que sientan lo que yo-Estaba cabizbaja mientras él se sentaba de cunclillas en mi delante. Solo atine a cubrir mis partes intimidas. 
-Eres interesante… 
¿Un demonio? Realmente era demasiado difícil de entender, no sabía si lo decía para hacerme sentir mejor o me veía la cara de cojuda como ya mucho lo habían hecho .Todo eran crueles… estúpidos hombres que piensan con el pene en vez del cerebro ¿Por qué cuanto decidí vengarme pasaba esto? ¡Era demasiado injusto! Me sentí tan aterrada al recordar esos horribles momentos en aquella habitación, mi cuerpo estaba bañado en sangre me sentía sucia, asquerosa, tan pero tan vulnerable, indefensa y patética. 
-Que patética soy.
La lluvia de dolor bajaba por mis mejillas, ligeramente ruborizada y frustrada. Él ni siquiera se inmutaba, solo me observaba como un animal curioso de algún Zoo. Sentí unos brazos que me tomaban, abrí los ojos abruptamente y él me llevaba en sus brazos, no sabía a donde pero ya ni siquiera eso me importaba. “Asesina”
- He visto peores. 
-Yo lo mate. 
Nuevamente me sentía atormentaba por mis acciones, no recuerdo como todo se salió de control. Solo sabía que esa persona no volvería a casa. Él también había acabado con una vida frente a mis ojos y apenas le importaba. ¿Cómo podría vivir con ese peso sobre mí? Soy una asesina. 
-La muerte es muy gentil, no debes de preocuparte. – Sonrió – Ahora también eres una demonia, querida Akemi. 
-No soy un monstro como tú, Vladimir. 
-Demonio. 
Me corrigió mientras me tomaba en brazos, me sentía demasiado cansada en ese momento para continuar. Tan solo cerré mis ojos esperando despertar, una vez. Rogué que todo fuera un mal sueño y me quede profundamente dormida. 
.
Sentí como unos ligeros rayos de luz perturbaban mi sueño, me escondí entre las sabanas, no me quería levantar .Había tenido un sueño realmente horrible, tan solo quería descansar y olvidarlo todo…
-No te muevas tanto…-Escuche una voz en mi habitación. Me senté en la cama algo desconcertada.
Cuando me senté me di cuenta que estaba desnuda. Y esa no era mi habitación. La mía era de color morado, con alguno peluches, un escritorio y mi cama era un poco más chica y morada también. Pero, esta era azul, la cama era de pareja, había un televisor LCD empotrado en la pared, un pequeño closet.
Me arme de valor en voltear quien era el que compartía la cama conmigo.
-Tu…-Murmure, era Vladimir estaba a mi lado pero, estaba con ropa, la misma que en mi sueño, camisa celeste y un jean pitillo negro con el cabello suelto. Tenía sus manos en su cabeza y sobre las sabanas.- ¿No fue un sueño?- Un escalofrió recorrió toda mi espalda. 
-Que fastidio- Respondió –Déjame dormir –Agrego acurrucándose hacia el contrario a donde me encontraba. 
-¡Qué haces!-Grite – ¡Eres un asqueroso!- Estaba completamente histérica - ¿Qué me hiciste anoche?- Interrogue empezando a golpearlo con las almohadas de la cama.
Este empezó a cubrirse con sus brazos, estaba furiosa como se atrevió a aprovecharse de mí mientras dormía. ¿Cómo me engatuso para ir a alguna habitación de motel barato? ¿Tal vez me drogo? Demonios, demonios. Maldito narcotraficante… 
-¿Acaso no te acuerdas?- Interrogo cogiendo una almohada, su mirada me asusto.
Es cierto, anoche… No era un sueño. 
-Puedes pasar la noche aquí- Dijo dejándome sobre su cama, anoche estaba aun impactada –Linda hablo con tu madre, ella piensa que dormirás en su casa por un trabajo de la Univ.
-No-Dije tomando su mano antes que se marchara, estaba aún asustada-¿De verdad eres un demonio?
-Jaja, asimílalo –Me respondió mientras, intentaba irse.
-No.-Volví a murmurar, no quería quedarme sola, aun me sentía indefensa- No me dejes sola. 
-Tranquila, ya no pasara nada más –Me dijo mientras, se sentaba a mi lado –Descansa me quedare aquí.
En ese instante me hecho sobre su pecho y me quede profundamente dormida, me sentía protegida. 


En ese instante salí de mis recuerdos, gracias al cielo, al ver a una chica entrar a la habitación, ya no deseaba recordar más de anoche. Era la chica que estaba dormida ese día en club de teatro esta vez llevaba un short blanco con el mismo polo rojo con el dibujo del gato y su cabello estaba recogido en dos colitas caídas, se veía tiernamente linda.
-Lisbeth, préstale algo de ropa a la señorita malagradecida –Comento Vladimir con acidez, levantándose ya que cedi al ataque. La chica asintió saliendo de la habitación.-Recuerdas aun todo lo de ayer ¿no?- Dijo ya de pie frente a la cama.
-Quisiera olvidarlo todo- Respondí algo deprimida, no podía olvidar ese terrible momento –Soy de lo peor yo debería estar muerta.
-Deja el pasado atrás –Dijo de manera muy fría, bueno era un demonio después de todo –Baja al comedir cuando estés lista, supongo que tendrás muchas preguntas.
Él salió de la habitación al poco tiempo, me quede sola nuevamente ¿Cómo llegue a esto? ¿Quién era realmente Vladimir Anderson? ¿Qué quería de mí?  ¿Qué había pasado con Bryan? ¿Víctor? Eran demasiadas preguntas en mi mente y aumentaban aún más.
Pasaron 30 minutos, baje ya cambiada con algo de ropa de Lisbeth, creo que ese era el nombre de la chica, pude ver un grupo de chicas en la sala, habían exactamente 2 mujeres sin tocar a Lisbeth que aún se encontraba arriba y 3 chicos, sin contar un demonio, baje tranquila.
-Buenos días –Dijo Vladimir- Por favor preséntate con el resto. Todos estudiamos en el mismo sitio. 
-Buenos días  -Salude un poco tímida, note que eran del taller de teatro. – Soy Akemi Gonzales de la facultad de Comunicación.
-Hola soy Enrique Martínez, Facultad de Ingeniería –Respondió uno de los chicos. Lo reconocí fácilmente era uno de pocos amigos de Vladimir en la Univ. Era un chico delgado con el pelo rizado y gafas negras. Su expresión era la de un pez sacado del agua .Estaba vestido con una camisa y un pantalón jean oscuro.
-Buen día, soy Linda Espinoza. Facultad de Medicina-Dijo la chica de lentes que había conocido con anterioridad, esta vez llevaba el cabello suelto y vestía un vestido blanco y suelto.
-Tamara Valdivia  de la facultad de Idiomas –Dijo una chica rubia, rubia falsa se notaba demasiado que era un tinte barato, ella vestía un pantalón jean y un polo lila de tirante que resaltaba con lo pálido de su piel.
-Mucho gusto soy Omar Tejada de la facultad de Turismo –Dijo un chico de lentes, su tés era oscura .Llevaba un short azul y un polo amarrillo. No pude evitar ese lado racista de mí al contrastar con Tamara. Y reí.  
-Hola, Dominic Vásquez, profesor de teatro –Concluyo mi viejo amigo que también estaba presente.
Pase algo temerosa saludando me senté en uno de los sitios vacíos, al poco tiempo llego  Lisbeth y se sentó al lado de Vladimir.
-Ella es Lisbeth Anderson, aún no decide en que facultad estudiar. El año pasado recién termino la secundaria –Explico Vladimir, me pareció que esa chica era su pareja o muy tímida como para presentarse ella en fin tenían el mismo apellido tal vez era su hermana pero, ¿Un demonio podía tener familia?-A partir de hoy, eres parte de este peculiar grupo, con el tiempo sabrás todo por ahora confórmate con saber que somos tus amigos.
-¿Cómo puedo considerar amigos a personas que apenas conozco?-Cuestione mientras, Vladimir sonreía. No me gustaba la caridad. 
-Jaja, buen punto –Comento divertido –Puedes considerar amigos a los que te ayudaron ayer, cuando había perdido toda esperanza.
-Yo no pedí que me ayudaran. 
-La venganza es algo muy tonto en los humanos –Dijo cambiando totalmente el tema-Sabias que cuando alguien busca venganza termina convirtiéndose en la persona de la que busca venganza. 
-Eso no explica nada –Dijo aun a la  defensiva –Yo no soy como ellos. –Dije con la voz quebrada. El tan solo recordar que yo lo asesine a alguien, me destrozaba por dentro.
-¿Te vas a rendir tan fácil?-Pregunto él sin dejar la ironía, no conocía ese lado tan frio suyo-Necesitas recuperarte. Volver a ser una persona decente.
-No necesito su ayuda-Respondí cabizbaja no dejaría que me vean de esa manera. 
-Deja de estupideces –Concluyo algo más alterado –Si vas a perder antes de pelear .Entonces, muere.
-No quiero morir –Tartamudee, sintiendo completamente patética.
-Tranquila, todos hemos pasado por eso-Sentí la mano de Linda, sin contenerme la abrase y escondí mi cara en su pecho –No debes ser tan duro con los nuevos.
-Soy igual con todos –Respondió.
Luego de un tiempo, pude reponerme, los chicos había salido en la sala solo estamos Vladimir, Linda, Enrique, Lisbeth y yo. Estábamos conversando Linda me había preparado algo de comer antes de regresar a mi casa. Ya que sería un largo camino, descubrí que Vladimir tenía una casa que parecía un club campestre chosicano, en pleno Chosica, valga la redundancia, esto me hacía preguntar de donde conseguía tanto dinero. Note algunas risas mientras, comenzaba a  probar esa especie de estofado.
-Gracias - Agradecí por la comida, era una de pocas costumbres japonesas que me inculco mi madre. Probé un poco del guiso, se veía bien lástima que no sabía igual.-Esta muy bueno-Dije conteniendo las ganas de escupirlo, que porquería era esa, sabia de lo peor. Recordé esas veces en las que estaba enferma de bronquios y mi padre me daba aceite de hígado de bacalao ¡Que mierda es esto!, me maldije internamente.
-Me alegra que te guste –Dijo sonriente –A todos les preparo algo cuando llegan, incluso pude hacer que Lisbeth rompa su voto de silencio con un “Ahh”
Note unas risas contenidas en mis compañeros, las ignore y continúe con la tortura, era lo peor que había comido. La carne estaba dulce, la papa no había cocinado lo suficiente, podría asegurar que las zanahorias y alverjas estaban avinagradas  y el arroz estaba muy salado. Linda subió las escaleras, aparentemente para lavar el servicio. 
-Eso fue horrible –Murmure.
-Jajaja, todos hemos pasado por esa tortura –Comento Enrique riendo.- Y lo peor que es nunca prueba lo que cocina. 
-Recuerdo que la peor experiencia de mi vida fue comer esa porquería – Agrego Vladimir mientras, Lisbeth hacia un gesto de asco-Ella no dijo “Ahh” por su comida, lo que dijo fue “Agg”- Explico conteniendo la risa.- Linda, Akemi desea que le sirvas un poco más.
-¡Hijo de puta! 
Era realmente extraño me sentía demasiado cómoda, es que en verdad ahora tenía amigos. Y aun más extraño uno de ellos era un demonio. 

sábado, 23 de enero de 2016

Demonios internos - Capitulo 4

Una mirada peculiar.   

Entonces pase a sentirme tan estúpida, como nunca pude imaginar. Pero, esa chica tenía algo que despertaba esa sensación en mí. Mis pocas experiencias lésbicas nunca habían sido de esa manera, y ahora una payasa se burlaba de mí por confundirla con un ángel.
-Por herencia, la payasa eres tú.
Aterrada levante la mirada, pero ya no estaba. ¿Acaso de verdad era el ángel de la muerte? Había leído mis pensamientos o había perdido mi poca cordura. 
Estaba templando de solo pensar que estaba desnuda en un sótano amarrado, que el chico que me arruino la vida en secundaria me había golpeado y secuestrado por venganza: ¿Acaso no medí mis acciones? Pero, quien iba pensar que esto pasaría, no era justo porque a mí solo me pasaba esto. Sentía que mi vida era más trillada que la Rosa de Guadalupe.
“Una chica linda como tú no debería hacer esas cosas”, recordé las palabras de Bryan, me preguntaba si a él también lo hubieran golpeado o algo incluso peor. Él me lo advirtió y yo lo ignore. Era mi culpa estar en esta situación, si tal solo tuviera la oportunidad de cambiarlo no lo dudaría, si tan solo tuviera una manera de salir de aquí.
-Tengo miedo...-Susurre abrazando mis piernas como podía ya que debido que me encontraba atada, me sentía tan débil, habían logrado acabar con mi esperanza. Estaba segura que lo que me fuera hacer Víctor no lo olvidaría.
-Esta por aquí…-Escuche su voz, parecía que no estaba solo ¿Qué planeaba hacer conmigo? –Sí, han pagado bien por una virgen. 
Incluso, ya había pagado por mí. Prefería morir pura antes de vivir ultrajada por esos cerdos. Observe, algo con lo que pudiera terminar de una vez esta agonía. Sentí un nudo en el estómago y garganta al sentir que entraban, tan solo fingí estar dormida. Eso me recordó, ¿Qué hora era? La salida de la universidad a las 3 p. m. si estuve un par de horas inconsciente. Son las 5, si sobrevivo, definitivamente mis padres me mataran. 
-Ella es…. 
-¿Seguro que es virgen?- Pregunto una voz extraña.
-Sí, yo mismo la revise –Maldito cerdo asqueroso, se atrevió a tocarme, él me había desnudado. Sentí unas enormes ganas de vomitar.
-Está bien, en un hora vendré a llevármela –Dijo la extraña voz –Ni se te ocurra tocarla, si no es virgen no me sirve y no te pagare. 
-No tengo problemas pero, ni una sola palabra que yo te vendí a esta chica.
Sentí un horrible escalofrió  empezó en mis pies subiendo por todo mi cuerpo. ¿Me iban a vender? ¿A dónde? ¿Un prostíbulo? ¿Qué pasara conmigo?
-No te hagas la dormida- Lo escuche nuevamente.
-¿Qué vas hacer conmigo?-Pregunte sin darle la  cara, no quería que note mi debilidad.
-Ya lo escuchaste te venderé –Dijo con una sonrisa – Me parece extraño que seas virgen. Estaba seguro que te revolcabas con todos los que estuviste. 
-Preferiría estar muerta a perder mi virginidad.
-Jaja, pero que buena idea me acabas de dar –Dijo con una sonrisa perversa , sus ojos reflejaban deseo, eso me producía nauseas – Lastima que ya te puse precio. 
-Eres de lo peor.
-Solo eres una pava que se creyó puta. 
Aun, que me dolía admitirlo, él tenía razón. Se marchó después de eso, en ese instante tan solo me perdí en mis pensamientos recordando mi vida, que me diría mi madre si me viera a si o mi padre quien se sentía orgulloso de su pequeña, si supiera la ramera que tiene por hija no pensaría igual. Una lagrima me traiciono deslizándose por mis mejillas. Me sentí patética.
Paso una hora o al menos eso creía  y seguía en la misma situación, ya con las esperanzas perdidas, cerré los ojos tratando de descansar. No quería estar consiente cuando eso pasara. No recordaba cuando fue la última vez que soñé, esta vez me vi envuelta en una lluvia intensa, como las lágrimas que había derramado. 
Bajo la lluvia alcance a ver a dos personas bajo la lluvia, él estaba ensangrentado, ella lloraba como la lluvia intensa y eterna que me recordaba al dolor que sentía. 
-Solamente quiero estar a tu lado. 
-No….
-Lo siento… no nunca quise que pasara esto.
-Soy un lobo solitario y salvaje, no necesito de nadie –Gritó  con furia y dolor en los ojos, me recordaba a mí , bajando de peso –Si empezara a matar a todos los que te rodean por su carne y sangre aun así estarías a mi lado !Aun así me amarías! !Aun así no me dejaría! 
Ella no respondió. Recordé a Giancarlo en la escuela, el amor no era suficiente sentimiento. Era mucho más débil de lo que me pintaban los cuentos de hadas, las novelas e historias. Él chico se comenzó a marchar dejándola bajo la lluvia. 
-Aun así te amaría… no te dejare solo ya no más….déjame estar ahí cuando necesites a alguien, cuando quieres llorar estaré a hay para consolarte, cuando rías, reiré contigo, cuando sufras sufriré contigo pero no volverás a estar solo –Grito solloza, entonces pensé que yo también deseaba a alguien así. Recordé con nostalgia a mi padre ignorándome, a mi madre ocupada con su trabajo y mi hermano. 
- ¡Levántate!- Escuche a Víctor gritarme, había tenido un sueño extraño me dio la ligera impresión que conocía a esos chicos ¿Tantos eran mis deseos de ser salvada? Lástima que eso solo ocurría en las películas  y no en la realidad.- ¡Levántate carajo!
Me levanto en sus brazos, aun seguida desnuda tan solo observaba por lo que note esa era su casa. Eran cierto los rumores que vivía solo, no toleraba a sus padres y los dejo, según parecía a si sobrevivía Víctor vendiendo a sus exnovias.
Él me deposito en uno de sus muebles, ya no tenía intención de sobrevivir había perdido toda esperanza, tan solo me quede hay cabizbaja esperando mi triste destino. Me perdí en mis pensamientos recordando ese sueño, de pronto ese nombre sonó en mi cabeza. “Saana, yo te protegeré y cuidare.” 
Debía ser una broma, eso era imposible porque soñé con ella en este momento, tan deprimida estaba que necesita abrazarla, llorar en su pecho y disculparme por ser como era. Nuevamente mis ojos se cristalizaron y las lágrimas cayeron traicionándome bajo la imagen de mi madre. 
-Realmente me inquietas – Me dijo sin mirarme –Tenerte asi y no poder hacerte nada es un gran tormento.
-Me das asco. 
De pronto, sonó el timbre, sabía que estaba por pasar la peor experiencia de mi vida. ¿Qué me harían? No sabía porque me lo preguntaba si ya era obvio que me estaba vendiendo ¿Un burdel, tal vez? ¿Iba ser explotada en provincias? Me daba pavor tan solo pensarlo.
-Aquí esta –Dijo fríamente Víctor –Tienen lo acordado.
-Si pero antes tengo que revisarla –Respondió aquel hombre, parecía un vagabundo. Tenía la tez oscura, barba y vestía como si se de algún capo de la mafia.-Espero que no se allá dejado llevar por sus instintos.
-Tranquilo, está intacta –Respondió sin tomarme importante ese tipo se me acerco.
Empezó a observar mi cuerpo como si se tratara de un objeto, me sentí asqueada cuando me abrió las piernas, sentí ganas de llorar. Realmente me convertí en solo mercadería. 
-Oe, Víctor vine por mi casaca –Se escuchó un grito desde afuera de la casa, esa voz era de…
-¡Mierda!- Dijo Víctor al notar quien era –Espera un rato –Pidió.
-¡Bryan!-Grite no podía dejar pasar la oportunidad, simplemente la esperanza volvió a mí al escuchar su voz -¡Ayúdame!
De pronto sentí un fuerte puño golpearme en la cara por parte del tipo que me revisaba. Pude notar sangre gotear de mi boca, este día era la segunda vez que era golpeada por un hombre.
-Cierra la boca, si sabes lo que te conviene- Me dijo el tipo amenazándome de golpearme nuevamente-Una vez que vengas conmigo toda esta tortura terminara.
Las lágrimas recorrían mis mejillas nuevamente.
-¡Abre!-Grito Bryan desde afuera –Abre mierda, sé que esta Akemi ahí –Exigió.
-¡Vete a la mierda! –Grito Víctor sacando una navaja de su bolsillo mientras se preparaba para abrir.
-¡Llamare a la policía! –Grito Bryan nuevamente, me sentía tan aterrorizada que no podía ni siquiera hablar.
El tipo que estaba a  mi lado me desato e hizo una seña a los hombres que estaban con él.
-¿Akemi?-Dijo Bryan entrando con fuerza pero fue recibido por uno de los acompañantes de chulo, este lo golpeo un una especie de bastón dejándolo inconsciente.
-¡Bryan!-Grite solloza, mi único héroe acaba de ser derrotado.
-¡Mierda! –Grito Víctor- ¿Qué se supone que are con él?-Dijo irritado. 
 -Tranquillo, no es lo peor –Respondió el chulo haciendo una señas los tipos se lanzaron contra Víctor –No te pagare por esta chica, será un regalo de parte tuya.
Ya había sido demasiado, mi mente no podía asimilar la idea .Solo observe como Víctor se peleaba con los 2 acompañante del tipo de mi costado, no podía escapar y dejar a Bryan ahí después de al menos hizo el intento de salvarme ¿Me merezco esto? Si, si lo merezco. Muchos lo piensan al igual que Víctor, Giancarlo y tantos que podría nombrar.
-¡No seas estúpida y corre!- Escuche el grito de Bryan -¿Te vas rendir tan pronto?
-Yo me… –Tartamudee mientras él se levantada –Yo me lo merezco –Grite dejando que mis voz se partiera, ya no me importaba mostrarme débil ya que lo era.
El chulo de mi costado se fue contra Bryan que apenas se paraba, note que Víctor estaba ensangrentado pero, no era sangre suya, había matado a uno de esos tipos a sangre fría. Entonces, vi a mi amigo caer. 
¿Bryan? Él me quiso salvar y morirá así, soy tan inútil, tan despreciable. No, no, él quiso salvarme, no puedo dejarlo así .Note un cuchillo de cocina en una de las mesas de la sala. Lo cogí inmediatamente.
-¡Déjalo!-Grite amenazándolo torpemente con un lapicero. 
-Pequeña tonta –Dijo el chulo dejando a Bryan inconsciente nuevamente se me acerco.
-No me importa- Grite más decidida, no puedo rendir tan fácilmente. 
El chulo rio mientras se lanzaba contra mí, yo tan solo cerré los ojos y lo ataque. No sentí nada más. Me creí muerta por un instante pero al abrí los vi al tipo tirado con el lapicero clavado en el ojo. Note que sangre salía de su oído, se había revelado luego que le clavara el lapicero. Rojo, un intenso rojo carmesí se hallaba en mis manos, alce la mirada con mucho temor hacia él. 
Su único ojo estaba desorbitado, un rio carmesí se avecinaba por sus oídos, saliva caía de su boca. Nunca me lo perdonaría. 
Como podía seguir viviendo así, todos los principios que mis padres me inculcaron se fueron por el caño, como podía estar bien conmigo misma al saber que mate a alguien. Mi vida no valía nada. 
-Que pérdida de tiempo –Escuche decir a Víctor que también había terminado con los acompañantes del chulo que asesine-Creo que tomare mi premio.
Me tomo de la mano y no sé a dónde me llevo, no tenía intenciones de resistirme en ese momento solo quería morir. Yo era el peor tipo de persona que existía, me daba asco ser yo, solo quería escapar de mi vida. Ya no me importa que me suceda a mi o a mi cuerpo. Habíamos subido unas escaleras en su caso, estamos frente a una puerta, supongo que era su cuarto. Entiendo que quisiera violarme.
-Cuando termines….mátame-Susurre mientras el abría la puerta.
Él se detuvo antes de entrar, creo que noto algo raro yo tan solo observaba el suelo, no quería saber más de mí.
-Tienes una muy agradable habitación….-Escuche una tercera voz hablar. 
-Tú, ¿Qué haces aquí? –Grito la voz de Víctor.


-En el rol de segundo héroe de la noche- Dijo esa tercera voz, alce la mirada para observar quien era esa voz. Y vi esa mirada peculiar. 
-Vladimir. 
- Aquellos que han abandonado la esperanza solo pueden morir. ¿Renunciaras a ganar, sin pelear?
Su mirada peculiar era completamente roja, como la sangre me manchaba. 

viernes, 15 de enero de 2016

Saana - Capitulo 6

La chica maldita.

Como un páramo dorado, las calles del Jirón de la Unión lo aturden. Fastidiado e irritado por la gran cantidad de personas, que como criaturas nocturnas que salen de sus madrigueras van de casa, es decir de fiesta. Suspira, nunca le gustaron las fiestas y no iba a una desde la última a la que fue con ella.
-Sebas, vamos a bailar- Insiste su compañera, Rosa, la cual lo había convencido de ir a celebrar su reconciliación, cual pareja de enamorados, aunque solo eran amigos, esos que se pelean por cojudeces y se dejan de hablar meses- ¡Vamos la música esta genial!- Arrastrándolo a regañadientes a una de las discotecas.  
-Tsk- Chasqueo la lengua, y acepto.
Sebastián odiaba la música electrónica, no le encontraba ningún sentido a muchos ruidos molestos, en distintos tonos e intentando tener un ritmo absurdo. Su amiga muy animaba trajo una jarra de sangría, él solo se limitaba coger unos cigarrillos.
-¿Desde cuándo fumas?- Pregunto la mormona, que pecadora que lo había arrastrado hacia nido escandaloso de precoces jóvenes buscando diversión.
-Desde que empezaste a tomar, mormoncita.
-Jiji- Saco la lengua y se sirvió otro vaso- ¿Desde cuándo te gusta Saana?- No obtuvo respuesta, trato de entender que para Sebastián aún era difícil hablar de relaciones. Incluso, en el pasado cuando ellos fueron pareja, Sebastián era muy amable, pero un completo idiota que siempre creía tener la razón. – Ehmmm, ¿Aun no la olvidas?
-Es difícil olvidarla. – Respondió, sus ojos se rajaron levemente ante lo admito, se sintió idiota al notar que un cigarro le había afectado. - Escucho voces en mi mente, que me quieren alejado de ella.
-Uhmmm- No supo que responderle, se sintió una desconocía, nuevamente le ofreció un trago algo apenada.- Sabes, te quiero mucho idiota. No la cagues de nuevo.
Él sonrió, ella entiendo que eso era un “yo también”, y comenzaron su noche de sábado entre risas, alcohol y uno que otro beso, después de todo eran exnovios y muy débiles al alcohol.
Pasaron los días, una semana después en la Sebastián había faltado a clases, sus amigos no tardaron en preocuparse. “¿Qué tanto le podría afectar el encuentro con Carol?”, se preguntaron. No solo él había faltado a clases; sino, también Rosa, con quien había salido el fin de semana anterior, no estaba asistiendo tampoco.
Llego el timbre de salida de otro día más en la escuela, en un lunes de mierda, Saana sale junto a sus amigos, notando a Sebastián junto a Rosa afuera sentados en el parque rápidamente cambia su mirada a algo fastidia ya eran más que obvios los sentimientos de ella hacia él. Pero, ella deseaba no admitirlos. “Nunca vi a Sebastián tan alegre, siempre lo noto fastidiado pero, con esa chica es tan distinto, que tiene ella que lo puede hacer sonreír…”, pensaba, mientras le niño con cara de pez, notaba sus obvios celos-Idiota…
-¿Qué paso, porque han faltado estos días?- Pregunto la novia de Martínez, al ver tan cariñosos a los exnovios. “Ella es más linda que tu”, escucho perturbada. Intento ignorarlo, pues ya había hablado con sus amigos de eso. Y le aterraba pensar en lo sobrenatural.
-Yo estuve de enferma y el vago de mi costado se quedó dormido- Respondió levándose del columpio y pellizcando a Sebastián.  
-Tenia sueño pues–Se excusó, observando a su estorbo favorito distante, “¿Celos? Jaja, esta chica es única.” Pensó divertido, desde que comenzó a ver anime, había tenido la lejana ilusión de tener una novia así y ella cumplía las expectativas muy bien.
-Eres el mismo vago de siempre Sebas –Dijo Rosa yendo con los demás- Bueno chicos vámonos-Añadió llevándose al resto con ella dejando solos a Saana y Sebastián.
“Ahora estamos solos… me pregunto porque hicieron esto, si solo somos amigos que estará pensando a él se le ve tan tranquilo y raramente alegre del chico que me salvo aquel día, desde ese día me siento tan bien con el creo que no lo quiero aceptar pero yo lo… ”-Saana se perdía en sus pensamientos hasta que fue interrumpida.
-Estas en las nubes.-Comento Sebastián mientras caminaban juntos. 
 -Jaja, si un poco.
“¿Que estoy haciendo? Por qué deje que Rosa me meta en esto, pero la verdad ya es tiempo y esa maldita que”-, pensaba Sebastián también interrumpido.
-¡Yuhuuu!-Exclamó Saana, moviendo sus manos al frente de Sebastián –Luego yo soy la distraída.
-Jaja, es contagio.
-¿En qué pensabas? Seguro en Rosa- Dijo ella tratando de ocultar su curiosidad-“Porque ella si está viva…”, comenzó a sudar frio. Nuevamente esa voz la atormentaba.
-Conozco esa mirada- Dijo, sin mirarla- Oh vamos, no me hagas una escena de celos.
Saana resbala por lo escuchado torciéndose levemente el tobillo.
-Sí que eres despistada –Comento Sebastián agachándose.- Eso se ve mal.   
-¡Me duele idiota!-Grito Saana adolorida en la pista.
-Incluso así eres muy linda- Dijo Sebastián sonrojando a Saana mientras este la tomaba en sus brazos cargándola.
Saana se sonrojo mucho pero se sentía muy bien, echando su cabeza en el pecho de Sebastián que la cargaba de manera muy delicada como a una princesa.
-Esto es muy cliché.
-Pero, es lindo. – Ella le sonrió.
.
Rosa iba junto a José, Valeria y Raúl, los chicos insistían algo que no preguntando por que el cambio de actitud de Sebastián hacia Saana, pero Rosa ocultaba pudo contener.
-¡Esta bien! A Sebastián si le gusta Saana –Grito Rosa ya estresa por las múltiples preguntas. 
-Lo sabía- Dijo José acomodándose los lentes en señal de existo – Era muy obvio, nunca maltrata tanto a alguien.
-Hacen una linda pareja, me alegro por Sebastián ya era tiempo –dijo Raúl alegre también con la noticia –“Suertudo…”
-Ya ahora dinos ¿Qué paso el lunes con Carol?- Pregunto Valeria con mucha curiosidad.- ¿Y cómo así se besaron?
-La tonta vivo a pedirle su amistad y Sebastián la largo –Respondió Rosa mientras iban paseando y luego de casi tropezarse- ¡Maldita chismosa! 
-Jaja, por eso no se puede ser amiga de la ex – Comento Martínez.- Que mejor que reconciliar su amistad, que con un remenber.  
-Pues, lo vi, me vio .Nos abrazamos y somos amiguis de nuevo- Explico, mientras interpretaba la escena -Luego me conto lo de Saana… y salimos a una disco el sábado.
-Los dos se quieren y son buena pareja –Dijo Valeria algo feliz por sus amigos- No te metas en ese relación, Rosa.
-No es eso, chicos lo que les diré es algo grave y no sé cómo decirle a Sebas después que admitió que quería a esa chica…- Dijo Rosa un tono muy serio poniendo serios a los chicos.
 -¿A qué te refieres Rosa?- Preguntó José. 
-¿Qué pasa con Sebastián o con Saana?-Preguntó Raúl también. 
-Chicos, esto es absolutamente un secreto, el día miércoles yo si vine a la escuela pero en la entrada escuche al instructor Montesinos conversar con un Sr. que decía ser el padre de Saana… -Dijo Rosa muy seria deteniéndose.
-¿Que tiene eso?- Pregunto José interrumpiendo con emoción. De pronto recordó esas voces extrañas que hablaban de una chica muerta, por ocasiones.
-Déjame terminar , el Sr. dijo que su hija Saana  Gutiérrez está en coma, desde el mes de Marso –Dijo Rosa casi gritando dejando boquiabiertos a todos.
-¿Qué?- Dijeron a un solo sonido los chicos sorprendidos.
-¡Esa chica es una impostora! –Grito Rosa mostrando desesperación -¿Quién es ella?- Se preguntaron todos casi estupefactos.
.
Sin pensar en nada más que ¿Qué sentían realmente por el otro? Lo que si sabían era  lo bien la pasaban uno junto al otro. El amor en la juventud, es el clímax de la vida, un amor libre de deudas, hijos y problemas que lo deterioran.  Y a la vez es tan idiota.
-¿Va cómoda señorita?-Preguntó Sebastián.
-Si Sr. González, eres muy cómodo- Respondió Saana indicándole por dónde ir.
-Lástima que usted este algo pesada….
-Idiota, es volteando a la izquierda –Respondió Saana indicándole un Dojo de Kendo.
-Wao, olvidaba que tu familia era japonesa – Dijo el chico muy sorprendido.
-No vivo con mis padres, después del incidente me mude con mi sensei….- Saana  borro la linda sonrisa de su rostro.
-Oye, este sábado saldré con mis padres pero me gustaría mucho salir contigo el próximo sábado…. –Dijo Sebastián tocando la puerta. 
-Claro, claro que me encantaría –Respondió sin dudarlo ni un segundo. 
.

Al día siguiente Sebastián iba de paseo familiar y Saana se encontraba echada en su cama recostada sin poder hacer nada por su tobillo. Mientras tanto, sus amigos jugaban a los detectives junto a un inusual profesor que se prestó para la investigación.
Sebastián en su aburrimiento en el auto de sus padres coge su celular ya que este vibraba y observo un mensaje de Saana. 
-       “Hola :3”
-       “Hola (: como estas?”
-       “Bien :D aburrida no me puedo mover de mi cama u.u y tu que tal? (:”
-       “Te entiendo detesto estar metido en este mostro de metal  ,en que piensas? n.n “
-       “en algo muy especial <3 y tu? ;)”
-       “En cosas mías… que haces?”
-       “u.u echada mensajiandote “
-       “u.u? también te mensajeo y espero que sea Sabado *.*”
-       “nada olvídalo yo también lo espero con ansias me gusta pasar el tiempo contigo c:”
-       “Me alegra ori eso :D oye ayer estabas celosa de rosa no? xD”
-       “Baka!! -.-/  como puedes oírme? Eres un idiota! ¬¬” 
-       “Jaja lo sabia, me gustas mucho oír tu voz :D”



Echada en su cama su celular sonó ella lo coge rápidamente se sonroja.
-Me gustas mucho…. ¿Oír tu voz? –Lee suavemente Saana dibujando una sonrisa en su rostro, “Lo hizo al propósito estoy segura… ”, pensaba sin dejar de sonreír empezó a teclear. 
-       “a mi también me gustas  tu voz sobre todo cuando cantas (: *-*”
-       “Jaja, no me lo recuerdes D:”
José junto a Rosa y sus amigos habían ido a averiguar que sucedía realmente con Saana y para eso tuvieron un aliado inesperado, su extraño profesor.
-Chicos esto demasiado sospechoso, la madre de Saana dice que ella no asiste a la escuela desde de Marso y estamos en Julio-Comento el profesor muy intrigado “¿Qué está pasando?”
-Sigo sin creer que sea una impostora es idéntica a la Saana Gutiérrez que conocíamos antes –Agrego José muy fastidiado.
-Deberíamos tener cuidado en que nos estamos metiendo –Dijo Raúl asustado. 
-Vamos al hospital no está muy lejos, hay veremos si la chica que está en coma es o no es Gutiérrez – Dijo muy seria Rosa-“Una impostora… ¿Porque?”
-Vamos, pero si es una impostora o no, está prohibido comentarle esto a Sebastián ya que él es el más cercano a ella –Ordeno el profesor encaminado al hospital junto a Rosa, José , Raúl ,Flor ,y Valeria.
El día paso rápido después de eso, sin darse cuenta la noche cayo y los chicos junto a su profesor cometieron un grave error al ir a buscar algo más allá de lo que podían imaginar.

-Saana Gutiérrez –Dijo un extraño que estaba en la puerta de la habitación 408 del hospital de donde salían los jóvenes y su profesor- Así que esta es la diversión de los demonios. Una chica maldita.

miércoles, 6 de enero de 2016

Demonios internos- Capitulo 3

Por puta.
Después de poner en su lugar a esa chica, seguí con mi día .No podía permitirme dudar, me había costado lograr que Diego se interesara en mi y aún más que yo pueda tolerarlo a él. Nuevamente me encontraba retrasada para clases, por culpa de esa estúpida, no encontraría lugar, y; así fue. Los sitios individuales estaban llenos.
Observe a todo lugar buscando con quien pudiera sentarme, note a Vladimir solo pero, bueno.
-Hola –Lo salude, él volteo a verme algo confundido, tenía una cara algo intrigada –Tendrás el honor de sentarte conmigo-Le bromee.
-Ayer dijo o insinué algo que diga que te quiero cerca-No esperaba esa respuesta -Jaja, es broma.
-No tenía donde sentarme –Comente, era una broma de mal gusto. Sino, fuera porque no tenía donde sentarme lo mandaba a la mierda, como a su amiguita.
-Veo varios sitios vacíos –Me respondió sacando un libro, en la portada decía “Dolor imperial”
-No sería bien recibida –Saque mi libro de Ciencias sociales – ¿Dolor imperial? La novela de Bajo la misma estrella.
-Si.
-Marica.
¿De verdad había dicho eso? Eso debió ser un pensamiento nada más, ¿Qué me dirá? Bueno no importa él debe saber cómo soy. Odio todo tipo de historia donde el amor salve el mundo, supere la muerte, etc. Son tonterías escritas para embrutecer a la juventud.
-Es muy buena. Tiene algo distinto a las otras tragedias de enfermedades mortales.  
-¿Cuál es la diferencia?-Pregunte.
-El nivel de estupidez- Dijo de una manera tan desinteresa mientras, me observaba, sus ojos marrones eran muy penetrantes.
Por un instante me perdí en su mirada, me sentí nadando en un inmenso océano oscuro, tan tranquilo y hermoso pero, a la vez salvaje y misterioso. Pero, antes que pudiera respondes entro la profesora y empezó su clase.
Por mi mente circulaban muchas cosas, que me perdí en mi mente dejando de lado la clase tan solo pensaba en lo malévolo de mi plan, me apenaba tener que usar a Bryan.
Observe por instante a Vladimir a mi lado, él pensaba de manera diferente pero, bueno es hombre y estaba en el taller de teatro podría estar fingiendo ser la excepción tan solo para tenerme en su cama. No pensé que les llegaría a tener tanto asco. En fin, sonó la campana del receso y todo estaba por explotar.
Me dirigí a la cafetería, note a Linda acercase a Vladimir junto con Enrique, le debe estar chismoseando, en fin no me importaba. Ya, nada me importaba. Llegue a la cafetería, note a mi noviecito coqueteando con una chica busque con la mirada a mi próxima víctima, lo ubique fácilmente y me acerque.
-Hola Bryan- Lo salude. Entre más rápido terminara mejor. La cafetería era amplia y solo mi facultad se percataría de lo que pasara.
-Oh , hola ¿Cómo estás?- Me respondió de manera muy educada. Trate de no sentir pena y continúe.
Converse con él ,no tomo mucho tiempo que todos comentaran que la noviecita de Víctor estaba con otro. Jajá, todo iba bien hasta que de pronto paso.
-¿Qué está pasando?-Casi grito Víctor.
-Nada, malo brother, solo conversábamos –Dijo Bryan. Esto era casi un cliché.
-No te quiero cerca de ella-Exigió muy alterado, momento preciso.
Me acerque a Bryan colocando mis brazos sobre su cuello, pude notar que él se paralizo en ese instante, pobrecito, disfrute la cara de furia de Víctor y sin pensarlo más lo bese.
-¡Cachudo!- Empezaron las voces incógnitas. Y, se ponía mejor.
-Eres una puta –Me dijo, al separarme de Bryan.
-Jaja- Reí, había ganado, eso era tan solo un poco del dolor que ese tipo me había causado, pero, esa expresión estúpida y molesta que tenía me hizo sentir también.
-Cuando no esa perra….-Escuche los comentarios de las chicas -Me las vas pagar asquerosa gorda de mierda –Me dijo tirando las banderas de la cafetería, jaja, realmente estaba molesto. No tardó en llegar el coordinador de piso.
-Me siento usado- Dijo sonriendo Bryan.
-Lo siento-Me disculpe después de todo él era un buen chico o eso aparentaba.
-Una chica linda como tú no debería hacer esas cosas- Me recomendó marchándose. Pero, él no era nadie para decirme que hacer y que no, ya una vez terminado el receso, regrese a mi aula.
Apenas entre me atacaron las miradas de desprecio, esas con las que ven a un asesino o aun violador. También pude escuchar los chismes sobre mí.  “Escuche que ella se había acostado con los 2”, “Es una puta…”, “Estoy segura que no es primero que pasa por su cama….”
Tan solo lo ignore, no permitirá que me afecten como esa vez. Cuando regrese a mi asiento note que Vladimir se había marchado .Tal vez, estaba decepcionado de mi…. Respire profundo, por un instante pensé que él me llego a gustar un poco.  Estúpido síndrome del héroe.
Durante la clase salí al baño, pase por taller de teatro. Note una risas que provenían de ahí, las ignore yo no pertenezco hay ni a ningún lugar en esta Universidad, pero, mi papá no quería que haga un traslado .Cuando regrese note una nota en mi carpeta.
Muerte perra- Giancarlo
Trate de ignorarlo y seguir pero, cuando leí la firma no pude contenerme….Él era tan romántico como siempre.
Aguante todo lo pude en el regreso a mi casa simplemente recordé, mientras una lagrima me traicionaba y se deslizaba por mis mejillas.
Era mi primer ciclo en la Universidad, había cambiado. Ya no me avergonzaba mi cuerpo había logrado reducir tallas y sentía bien. La magia del nutricionista, el gimnasio y la fe en el Señor de los Milagros me habían hecho el deseo. 
Los primeros meses fueron divertidos. La Universidad era tan distinta al colegio, pero, a la vez tan parecida. Tuve algunos ataques de nostalgia. Sin embargo, también conocí a los cerdos. “¡Qué asco vivir en un país tan machista!”, me dije ya harta. Me sentía humillada cada un tipo se me acercaba en un patético intento de seductor. “Que ricas estas china”, me comenzaron a repugnar.
Ir en por las calles de una Lima veraniega era denigrante, sátiros asquerosos disfrazados de varones comenzaban a silbarte, soltar vulgares piropos, que ofendían y estaban muy lejos de alagar. Usar short y top era como ofrecerle un suculento filete de carne a un león, que no comía hace varias semanas. Los odiaba.
Pero, había una única excepción.
-Akemi, sí que has cambiado-Me dijo, ese maldito miércoles, en una clase de matemáticas –Por poco no te reconozco.
-Si, por fin me siento feliz conmigo mismas –Le dije, Giancarlo había pasado un año desde la última vez que lo vi, él era mi mejor amigo y mi amor inalcanzable  incluso, después de haberme traicionado así con Víctor, yo lo quería.
Pasaron los días, empezamos a salir como lo solíamos a ser, éramos nuevamente buenos amigos pero, él me veía con otros ojos. Con los ojos que yo lo vi durante esos 3 años y a él le avergonzaba que lo vea así.
-Me gustas mucho, no te pude olvidar….-Me dijo-Perdóname por decirte esas cosas feas, de verdad lo siento. Era demasiado inmaduro, un chibolo pavo de colegio.
-A mí también me gustas mucho….-Respondí, me sentía feliz pero triste a la vez. Al hombre peruano solo le gusta lo que ve por fuera. Ese día lo aprendí.
-¿Quieres ser mi novia?
Yo tan solo asentí levemente, una parte de mi estaba feliz pero otra me sentía vacía por dentro, era algo que no podía explicar. También, aprendí que aunque duela, ese dolor te podía hacer muy feliz. Paso una semana de que nos habíamos emparejado, yo iba a su facultad y escuche.
-Dinos pues ¿Qué tal es en la cama?
-No lose aun, pero en estos días se los diré – Dijo él. ¿Acaso ese era mi novio?….ese tipo que no me hacía respetar. No escuche más y me marche de ese sitio .A los 2 días, estaba en la cafetería conversando con un amigo, este también me veía con otros ojos pero me estaba consolando. Sin darme, cuenta este me beso.
-Eres de lo peor…..-Lo escuche decir, él nos había visto.
Entre lágrimas, mi mente se vio golpeaba por la realidad. El vago recuerdo de ese mal de amor me había dejado demasiado perturbada para notar que del carro negro estacionado frente a mi habían salido pandilleros. Rápidamente me acorralaron y sujetaron. 
-¡Suéltame asqueroso!-Grite tratando de librarme, pero, no pude. Me había me metido a un callejón por caminar mientras mi mente estaba en las nubes, nadie me socorrería. Cual quinta de mala muerte, sacada de una pesadilla. Llore pensando lo peor.
Solo pude ver a uno de ellos sacarse el pasamontañas. Era Victor, este me vio, sonriendo me escupió en cara. No pude responder. Había quedado inconsciente del fuerte golpe que me dio en la cara.

Perdida entre sombras y horrendas pesadillas. Recobre el conocimiento, sentía agua tibia sobre mi cara, que me obligaba abrir mis muy espantados ojos. No me quedaba de otras más que afrontar lo que se venía.  
-¡Eres un hijo de puta!- Grite alterada, mi cara estaba siendo empapada con su orina. Contuve las ganas de llorar, con la ira- ¡Que quieres maldito cerdo!- Me encontraba atada de manos y de pies. Sobre un polvoriento y viejo, en lo que parecía una de esas quintas de mala muerte, sacada de una pesadilla. El nido de las ratas de mi sociedad.
-Jaja, no puedo creer que una puta como tu sea virgen- Me dijo, acaso ese asqueroso se había atrevido a….-No se cómo resiste hacerte algo, pero, bueno si no eres virgen no me pagaran.  
-¿Qué quieres decir?-Pregunte con canguelo. Estaba completamente desnuda y adolorida.
-Espero que me hagan una rebaja cuando yo deba pagar por ti.
Él se marchó después de eso, nuevamente sola en la oscuridad de lo que parecía una guarida de barrista. Con mucho miedo llore y recordé las palabras de esa maldita chica, esa desgraciada que me echo la sal. ¿Qué pasaría conmigo? ¿Mis papás se enterarían? Me encontraba sumergida en una enorme laguna de agonía de la frustración de no poder hacer nada. El pánico parecía comerme viva sin poder moverme y solo resignarme a llorar en silencio. Por miedo a que regresara él o sus secuaces y se olvidaran que me venderían. Recordé rápidamente mi adolescencia llorando por los abusos que sufría, así como también irónicamente nací llorando. Mi vida terminaría así. “Por puta”, pensé siendo algo tarde para arrepentirme.  Cerrando mis ojos para no ver más.

-Papá tengo miedo….
-Pareces asustada niña.
Era una voz femenina muy suave y gentil. Abrí los ojos abruptamente buscando la enigmática voz. Una joven muy linda me observaba con pena, con un cabello castaño claro, corto y rizado y una mirada felina que me recordaba a la mía, pero, con una profundidad que me recordaba a Vladimir. Me sonrió.
-Ayúdame… por favor- Rogué a la hermosa mujer, por un instante la vi como un ángel, y me enamore completamente de su mirada radiante y cálida. – Por favor… - Sin respuesta, las lágrimas escaparon nuevamente por mis mejillas.-
-Eres la vida imagen de tu madre, excepto por la mirada tienes la mirada de desprecio de Sebastián –Me respondió, ¿Ese bello ángel conocía a mis padres?
-Sácame –Pedí nuevamente – ¿Acaso no eres un ángel? –Cuestione en mi desesperación al ver que se iba y me dejaba en ese martirio. No era consiente que esa chica, me podía tomar por loca. Pero, mi desesperación podía más, ella volteo la mirada y me sonrió – ¡Ayúdame! – Suplique.

-Soy el ángel de la muerte…

sábado, 2 de enero de 2016

Todo por mi princesa

Este cuento participo y fracaso en los Juegos Florales de la Universidad Privada del Norte 2015-2, bajo el seudónimo de Sego.

La noche vieja se había despido entre una cortina de humo y una jungla de explosiones exageradamente luminosas. Deplorables animales se recuperaban del bullicio y un padre angustiado esperaba a su princesa perdida en esa empañalada madrugada del año nuevo.
Eran aproximadamente las 2 de la madrugada, cuando el frio temor de la desesperación reemplazo al de la preocupación. De aquí para allá, con una taza de café en la mano y con un puño cerrado en la otra, casi sangrante por la presión de sus propias uñas, no dejaba  de pensar en su princesa.  Había recorrido toda la ruta habitual de regreso de su trabajo, pero, ya se estaba demorando demasiado, recordó que esa preocupación era el principal motivo por el cual se negó a que ella trabajara a su edad.
Fabiola era la hija mayor de Javier, apenas acaba de cumplir 17 años ,hace unas semanas, la flor más bella de la casa de los Yalles  y la más deseada de la gris y riesgosa Pizarro, una de las calles del rico Rímac más peligrosas.
Llevaba un mes trabajando en una peluquería cerca  su casa, prefirió apoyar a su familia en vez de estudiar pensando en sus 5 hermanos pequeños. En aquel entonces, Javier maldijo su complejo de conejo.
“¿Le habrá pasado algo?”, “¿Si la secuestraron?”, eran las preguntas que retumbaban su cabeza una y otras vez. Nuevamente decidió ir a buscarla, tomo su chompa de la silla y salió. Las calles mudas y aullantes del Rímac eran tan contradictorias como todo lo que se sabe de del mismo distrito, acompañado de algunos parques de nombres peculiares como Avión, se aventuraría una vez más a buscar a su hija. “Es un año nuevo tranquilo”, se dijo.
-¡Fabiola!- Comenzó a gritar.
Los pastrulos que suelen estar volando en los parques, comienzan a verlo pero, no le hacen nada. “Es el tío Javicho, no pasa nada”, “Es el que hizo ese culito que me quiero comer”. Lo ignoraron, el barrio se respeta y el tío Javicho le enseñaba a jugar futbol a los chibolos de joven intentando que no caigan en otras andanzas, en vano pero, gracias a él sabían pelotear bien.
-¡Fabiola!- Continuo hasta llegar a la peluquería entre quejidos y mentadas de madre.
Sin embargo; no obtuvo respuesta. ¿Dónde demonios estaba su hija? Era lo único que le preocupaba, procedió a tocar la puerta de la peluquería pero, nadie abría. Eran casi las 3 de las mañana “¿Para qué mierda le compre un celular?”, se comenzó a enfurecer de nuevo. “Una puta llamada nada más”, si tan solo hubiera avisado que se quedaría con una amiga a dormir o con su novio, el cual no tenia, pero, sería suficiente para que estuviera tranquilo.
Regreso a casa aun con el corazón en la mano. Nuevamente se preparó café y a continuar esperando, tarde o temprano llegaría.
-¿Dónde estás?- Se preguntó una vez.
La madrugada continúo su curso mientras Javier esperaba que su hija llegara. Seguramente fue la noche más larga de su vida, no recordaba tanta angustia desde que su difunta esposa corría peligro de no resistir el parto de su quinta hija.  Lo único que le quedaba de ella eran los recuerdos juntos y sus 5 bellas hijas, el karma de un buen jugador, no precisamente de futbol, no le permitió tener niños.
Pasaron dos horas más en vela, en las cuales Javier no dejaba de reventarle el celular. Fabiola ni siquiera tenía un novio, sus amigas tampoco sabían nada. “Tu bebé esta preciosa Javi”, ¿Dónde mierda estaba Fabiola? “Apaa, apapa”.

Aproximadamente a las 6, el sol ya iba iluminando las calles grises de su barrio, preparo el desayuno para sus dos hijas, debían ir al colegio. Él no trabajaría hoy.
Le tomo un buen rato dejar a las niñas con la vecina. Hoy no abriría su puesto, se había vuelto un comerciante de ropa desde que Keila había muerto, necesitaba liquidez inmediata cosa que no podría conseguir sin una carrera y título profesional. Pidió un préstamo al banco e inicio su propio negocioso, lastimosamente no siempre lograba vender lo que necesitaba para pagar las cuotas y satisfacer las necesidades de hijas al mismo tiempo.  Nuevamente pidió un préstamo para renovar mercadería y pagar algunas deudas en casa. Su suegra solía fastidiarlo de ser un mezquino, cara de cabello al fiscalizar las cosas en casa.
Poco a poco se hizo de varias deudas en distintos bancos y su negocioso apenas le alcanzaba para las necesidades básicas.
No pudo aguantar más y pensándolo peor fue hacia la comisaria a poner la denuncia. Era el mediodía y aun no parecía. No estaba en casa, no estaba en su instituto, ni su trabajo de medio tiempo. Nadie sabía nada de ella. Termino nuevamente el día y Fabiola no aparecía. Su desesperación aumentaba, hasta que el teléfono de su casa comenzó a sonar.
Lucrecia, la hermana de su difunda esposa, llamaba para avisarle  que Fabiola se encontraba en su casa y que fuera de inmediato. Javier sintió un gran alivio y como alma que lleva el diablo salió hacia la Molina, donde ella vivía.
Las próximas horas fueron las peores de su vida.
Esa noche Fabiola había salido del trabajo junto a una amiga, quien se iba a encontrar con su novio a las 9 de la noche. La acompaño hasta uno de los parques de por ahí y se quedaron, como dirían ellos, haciendo hora, las horas pasaron más rápido de lo que pensaban. Como jugando rápidamente dio la media noche.  Su amiga vivía cerca, no hubo ningún problema, para ella.
Era muy peligroso para que Fabiola regresara sola entre tanto destello y uno que otro borracho, el chico decidió acompañarla ya que, también vivía cerca. Durante unos 15 minutos toco la puerta y grito para que le abrieran pero su papá no estaba y sus hermanas eran bellas durmientes a las cuales ni un terremoto levantaría. Ni siquiera su celular tenía batería para llamar y no recordaba el número de su papá.
-¿Por qué no vienes a mi casa y te vas mañana temprano?- Sugirió la malicia disfrazada de buena fe.   
Fabiola lo dudo por un momento pero era tarde y su papá ya parecía dormido, además, era el novio de su amiga no parecía mala persona y acepto. El chico vivía a la espalda de su casa, al día siguiente temprano volvería a casa y no habría ningún problema.  
Entró a la casa de Gerson, el novio de su amiga, dejo sus cosas en la sala. Él le pidió que no hiciera mucha bulla o su madre se despertaría, fueron sigilosos hasta llegar a su habitación. Él dijo que dormiría en el sofá y que ella podría usar su cama. Ella confió y se sentó a la computadora revisar algunas cosas, de paso cargaría su celular. Gerson le llevo un vaso con agua y algunos panes, recordando que ella no había cenado.
-Veamos una película- Ella se extrañó, ya que era tarde y al día siguiente tenia clases.
Tenía sueño pero, accedió después de todo, ¿Qué podría salir mal? Noto que la película no era precisamente una decente, pero, la había agarrado en sus 5 minutos de cojuda, porque así se sintió luego de reaccionar. ¿Por qué quería ver una porno con ella?
-¡Tengo sueño!               
Quiso escapar a la situación, Gerson apagó la computadora y salió de la habitación, ella se sentó sobre la cama, espero aproximadamente 15 minutos, que para ella fueron casi horas, solo para estar segura que él ya estaba dormido. Apago la luz, se quitó el brasier y el pantalón para dormir. Finalmente apago la luz.
Durante la noche, la busco en su habitación, ella no se dio cuenta de lo que hacía pero, ya estaban juntos en la cama. Entre varios besos calurosos, Gerson comenzó a tocarla. En cuestión de segundos ya estaban desnudos en su cama y con fuego en su interior. 
Fabiola subió sobre él, Gerson la tomo de la cintura y comenzaron a moverse con fuerza, sudorosos y famélicos el uno por él otro.
-¡Fabiola! ¡Fabiola!- Escucharon unos gritos- ¡Fabiola!
-Papá.
Un balde de agua fría cayó sobre los calurosos amantes. Todo el fuego se convirtió en un frio hielo de miedo. ¿Que había hecho? , Gerson era el novio de su amiga.
Un fuerte de sentimientos de culpa se apodero de ella, cual niño asustado que era bañado en agua helada y golpeado con la correa por una madre furiosa.
-No debimos hacer esto. ¿Qué clase de amiga eres?- Reclamó Gerson, siendo el más indignado- Eres una perra.
Eso se sentía una asquerosa perra que se acostó con el novio de su amiga.
A la mañana siguiente a las 5 de la mañana salió de esa casa, no sabía qué hacer. En su frustración decidió buscar a su tía.
Frustrado y molesto se dirigió hacia la comisaria nuevamente, en el fondo sabía que podría ser en vano pero debía hacer. Lo conocía bien Gerson Ingaruca, era el hijo de uno de sus amigos de colegio, lastimosamente del mayor de la policía. Sabía que él era mucho mayor que ella, eso no había sido casualidad era una violación y el pagaría por eso.
Su  mente imaginaba en esas escenas a su hija, drogada y expuesta ante ese tipo. Llego gritando iracundo a la policía y empezó hacer su descargo. Fue en vano.
Más tarde esa noche Fabiola por fin dormía en casa, Luana y el resto de sus hermanas también descansaba nuevamente, pero, él al igual que hace dos días no podía dormir. Estaba nuevamente en la cocina. “¿Meter preso a mi hijo?”, “¿Estas huevon Javier? Lo que hayan hecho nuestros hijos es problema de ellos”
Necesitaba aire, decidió salir a caminar. Paso a paso se repetían las escenas de su princesa siendo penetrada con lágrimas en los ojos, por no poder defenderse. Algunas lágrimas que había estado aguantando durante esos dos horribles días en los que pensó que la había perdido y aumentaron al pensar todo lo que había tenido que soportar, ella tan indefensa, su pequeña princesa. Pero, no debía ser débil frente a ellas, el buscaría la forma de hacerlo pagar.
En el camino vio a los pastrulos  haciendo de las suyas. Los ignoro y continúo, ideas extrañas comenzaban a acosar su mente. Sus demonios internos le pedían vengarse, ese tipo había robado la sonrisa de su princesa.
-Ese maldito.
Camino de regreso pasando por la casa del tipo, Gerson estaba regresando a su casa de dejar a su novia y ambos se vieron.
-Buenas noches señor. – Saludo.
Javier no pudo controlarse y se lanzó contra él.
-¡Hijo de puta!
La ley no existía para un hijo de un policía, no había forma que ese tipo se saliera con la suya. Lo cogió del cuello y lo golpeo.
-¡Concha tu madre!- Empezó a patearlo en el piso- ¡No te vuelvas a meter con mi hija!
Sintió unos brazos que lo tomaron del cuello, aplicándole un cogoteo.
-El tío Javicho ya quemo muchachos.
De pronto empezaron a golpearlo, los niños a los que alguna vez les enseño a jugar pelota y lo llamaban cariñosamente así, lo pateaban mientras no podía defenderse. A su mente llegaban imágenes de sus hijas, no debido dejarse llevar. Ellas solo lo tenían a él, era todo para ellas y ellas todo para él.
-Tío Javicho, así no es – Dijo Gerson indicando que lo dejaran de golpear- Uno  quiere mejorar la raza de la familia y lo golpeas.- Javier ya no respondió, no quería que le pasara algo, no podía permitírselo. Deudas en el banco, dos niñas y una princesa indefensa que había sido atacada. No las podía dejar- ¿El gato te comió la lengua?- Gerson saco una navaja- Tu hija lo mueve bien rico.
-¡Te voy matar, mal nacido!- Grito. Él haría lo que fuera por su princesa.
Pero, en este año nuevo, no haría nada más que descansar en paz, dejando 5 niñas huérfanas.