sábado, 26 de diciembre de 2015

Demonios internos- Capitulo 2

Los raros amantes del teatro.

Aún estaba confundida, me costaba un tanto creer que estaba en el misterioso taller de teatro de la Universidad, este grupo tenía muchas características muy misteriosas, es decir, no cualquier será unía. Había un examen escrito y psicológico, la mayoría de jóvenes en nuestra edad, somos actores frustrados y pues, el taller de teatro en un régimen dictatorial solo aceptaba los que cumplieran las características que ellos buscaban.
Dominic Vásquez Domínguez, el tutor del taller,  un profesor de artes escénica muy peculiar, lo conocí cuando aún era pequeña. Él era el hijo mayor del padrino y madrina de bodas de mis padres. Si no mal recuerdo el Sr. Demetri era un psiquiatra y su madre Micaela fue la que me enseño el taulu a mi papá.
-¿Estás bien?-Me preguntó la chica que me condujo al aula, aun no sabía su nombre, debía admitir que era linda .Su larga cabellera oscura amarrada en una coleta de caballo que permitía ver su largo y delicado cuello blanco   , su mirada era muy penetrante tras sus lentes tenía unos ojos celestes. A las modelos de aquellas novelas coreanas que solía ver. Su expresión era tan fina como la de una diosa -¿Aun estas nerviosa?-Pregunto nuevamente al no obtener mi respuesta.
-Sí, si estoy bien –Respondí observando el lugar, note un escenario en la parte posterior  con un telón rojo y una especia de pasarela hacia adelante. Era la primera vez que entraba a esa aula, note a una chica dormida en una de las sillas. Su cabello era negro también con un flequillo, parecía casi de m tamaño. Tenía puesto un jean azul oscuro y un polo rojo con un gato al medio, tenía cierto toque infantil mientras dormía.


-Mi nombre es Linda Espinosa de la facultad de Medicina –Dijo la chica de lentes presentándose .Ella llevaba un pantalón negro pegado y una camisa blanca, se le veía como toda una mujer de sociedad.- Tu eres Akemi, ¿Cierto?
- Akemi Gonzales, facultad de Comunicaciones  -Me presente sin dejar de observar el lugar, vi la mirada del tío Vladi  acercase .Él llevaba un polo blanco y un jean azul oscuro.
-Linda, ¿Cómo te va?- Preguntó casual ignorándome por completo, aun que estaba fastidiada, me ahorré los comentarios ya que. este homosexual me había rescatado de ese momento tan incómodo en el que me encontraba.
-Jaja, conociendo a tu nueva amiga –Respondía sacando la lengua en son de burla, parecía que ambos se tenían una buena comunicación “¿En qué me estaba metiendo?”, “¿El taller de los antisociales?”, paso por mi mente mientras los escuchaba aun incomoda. -Bueno Akemi, espero que seamos amigas, nos vemos –Dijo despidiéndose, me dio un beso en la mejilla mientras, salía del aula. ¿Amigas? Ok, esto me comenzaba a asustar se supone que era odiada por toda la facultad de Comunicación y los rumores en toda la Universidad se expandían ¿Por qué quería ser mi amiga?
-¿Te planeas inscribir? – Me pregunto Vladimir –Debes saber que el profesor es exigente.
-Ni muerta–Respondí con sutiliza mientras el dibujaba una sonrisa en su rostro. No sabía si agradecerle lo de hace un rato o no. Pues parecía no importarle –Gracias…-Susurre finalmente.
-Eres muy interesante, considera lo que te dije esta mañana, Gonzales –Comentó mientras, se marchaba rumbo con la chica que se encontraba descansando a escasos metros.
Sonríe hacia un lado y voltee buscando la puerta, no buscaba amigos y menos hombres por mas tendencias homosexuales que tuvieran. Esa chica, Linda, realmente parecía amable pero de seguro Vladimir le menciono sobre mi reputación, además, parecía que ambos estaban en planes.
-¿Planeas unirte Kemi?-Escuche su voz tan inconfundible. Era Dominic el encargo de ese taller. Tan solo mis amigos más cercanos me decían así .En pocas palabras nadie. Quise asentir pero, no.
-Me temo que no-Respondí tratando de evitar su mirada, el notaria que mis ojos aún estaba hinchados por la escena de hace unos instante y estaba segura que no duraría en contárselo a mis padres.- Además, dicen que eres muy exigente.
-Es lamentable, pero si te aminas encantado te recibiré  sin examen.
Camine fuera del aula, sentí un gran alivio a no ver a nadie a fuera de seguro era porque estaban en clases, revise mi horario y tenía Psicología, esa materia me aburría así que sin pensarlo me dirigí hacia los casilleros, tome mis cosas y salí de la Universidad .Pude notar a Linda junto a Enrique, otro chico del taller, estaban conversando de seguro ella le estaba chismoseando lo que ocurrido.
Típica chica cabeza hueca. De pronto, note que ella me alzo la mano despidiéndose. Me sentí un poco mal yo pensando de la peor manera de una chica que apenas conocía y me había ayudado mucho. Respondí con mi mano también y salí de la Universidad.
Ya no tenía tiempo para pensar en lo ocurrido con Giancarlo o en mi pequeña visita al taller más anarquista de toda la Universidad .No, ya no podía pensar más en eso tenía una sola cosa en que pensar nada más .Hacer pagar a Víctor todas sus humillaciones. Repentinamente los recuerdos regresaron a mí. Cosa que ya era fastidiosa.
Recordé con rencor cada día que era humillada por ese tipo.
- ¡Gorda! ¡Gorda! ¡Gorda! ¡Gorda! -Gritaba aquel adolecente de apariencia desagradable, era todo un delincuente juvenil. Pantalón jean roto y sucio, una camisa cuadros excesivamente grande, una gorra pico plano que no combinaba para nada con el resto del ropa.- ¡La cerda china quiere llorar!
-¡Cállate idiota!-Respondí.
- ¡Nadie te quiere!, ¡Nadie te quiere!, ¡Nadie te quiere!-Repetía una y otra vez provocando que me hirviera la sangre. Su reducido cerebro no le daba para pensar otra cosa.
-¡¡Cállate!!- Grite desesperada. Y mi reducido cerebro no podía dejar de hacerme llorar.  
-Jaja, es tu verdad nadie te quiere gorda asquerosa, hasta Giancarlo se avergüenza de ti.
No pude contenerme las lo empuje al suelo y empecé a jalarle el pelo, estaba molesta veía como mis lágrimas caían sobre él. Estaba molesta pero, él se defendió me hiso para atrás y me golpeo. De pronto vi a Giancarlo en ese lugar.
-Ayúdame…-Pedí, pero él me ignoro ¿Qué podía hacer una chica de 12 años? Si acusándolo al profesor, las mofas aumentaban.
-¡Ya basta! – Escuche gritar al profesor, me sentí segura por un momento- ¿Qué paso?-Exigió saber el instructor de disciplina.
-Ella me dijo que le gustaba, la rechace y se puso así –Explico con increíble cinismo. Como envidiaba esa facilidad de evitar problemas de ese tipo.
-¡Eso, no es cierto! –Grite.
-¿Qué paso, Giancarlo?-Le pregunto el instructor a él.
-Él le dijo que no le gustaba y se puso a llorar.
Ese bastardo, todos estaban contra mí, todos los hombres son unos idiotas. Unos estúpidos que abusan de los más debilites, tan solo se aprovechan de los demás no, no, no, no voy a creer más en la palabra de un hombre son asquerosos.
Ese recuerdo me basto para reponerme y recordar por que cambie, ellos todos son iguales cortados por la misma tijera .Me importa un carajo si me convierto en una zorra o una cualquiera .Yo me vengare. Yo los pondré en su lugar .Hare que deseen poseerme, que sean adictos a mí y los echare al tacho después. Ahí es donde debe estar toda la basura en un tacho.
-Esa soy yo-Me dije –La dulce y linda Akemi…..la zorra más grande de la facultad de Comunicaciones.
Los días pasaron rápidamente luego de ese día que entre a aquel taller, me sentía raramente atraída .En el fondo quería formar parte del pero, sabía que ese no era mi lugar, sin embargo, los observaba debes en cuando me daba un poco de envida saber que ellos tal vez me hubieran aceptado. Ya dejando de pensar en eso me concentre había llegado el día.
Mi cita con Víctor.
Era sábado de farra, cuando las parejas follan y los cazadores salen de fiesta,  exactamente las 4 p. m., yo estaba con el cabello suelto con un short blanco  que llegaba hasta la mitad de mis muslos y un polo negro manga corta, en mis brazos llevaba mis clásicas pulseras .Estaba un poco maquillada aunque sabía que sería fácil hacerlo caer, no debía confiarme. Mis zapatillas negras estaban reluciente, normalmente no las utilizaba ya que eran mis favoritas pero la ocasión lo ameritaba .Debía estar con mi armadura de pelea completa. Luego de unos minutos lo vi llegar .Él usaba un chavito negro y un polo rojo, bastante sencillo en fin no me importaba.
Luego de un rato de pasear y fingir que estaba encantaba con tan aburrida cita, note que no dejaba de verme los labios, “¡Qué asco!”, pensé. Se había atrevido a besarme, tuve que contenerme las ganas de vomitar, no podía dejar que se arruinada todo, pero no podía  evitar estar tan asqueada al sentir recorrer su lengua nauseabunda por mi boca. Por un instante, me sentí violaba, los movimientos obscenos de su lengua como si me penetraba me daban nauseas.
-Eres traviesa…-Comentó luego del beso, como todo un pseudogalán, gran conquistador y todo un seductor. Yo solo asentí fingiendo estar tímida , completamente enamorada. A veces sentía vergüenza de mí.  – Tengo que decirlo, has cambiado tanto, ahora te ves mejor estas más apetecible que antes –Dijo observándome el pecho. Lo evite con la mirada para que pensara que estaba avergonzada aunque no me faltaban ganas de golpearlo por hacer ese tipo de comentarios.
Recordé que cuando era menor no pensé que existiera algo peor que el bulling, pero, en las calles limeñas los varones son salvajes que solo piensan en sexo, hombres controlados por el intelecto superdesarrollado de sus penes. Víctor era una de esas pobres víctimas.
-En ese tiempo me gustabas mucho –Dije aun ocultando mi mirada.
-Si lo sabía, pero, en ese entonces eras una pelota-Me respondió bromeando, trate de aguantar la ira –Parecía un globo mal inflado, jajaja.
Mierda ,yo lo mato, este hijo de puta se estaba burlando de mi nuevamente ,respire profundo y antes que soltara alguna otra estupidez lo bese, aguante el asco .En fin mi venganza comenzaba.
Durante mi tiempo de cambie. Me decepcione mucho del sexo contrario. Pero, aprendí que son frágiles. Que unos cuernos, los hacen llorar. Que burlarse del tamaño de su amiguito, podían dejarle traumas irreparables. Y son bufones del circo, los barre caca de la sociedad, dispuestos a cumplir todos nuestros caprichos. Solo por un guiño.
Terminada esa estúpida cita ya era la novia de Víctor todo iba tal como lo planeaba, tan solo tenía que esperar.
Finalmente, era lunes ya casi todos sabían que éramos pareja. Todo está listo. En un plano subjetivo, debía humillarlo frente a muchas personas y hacerlo quedar como un bueno para nada incapaz. Seria sencillo, ellos son el sexo débil.
-Akemi, luces mal- Escuché alguien, era una chica. Salí de mis pensamientos, reconociéndola. Era Linda.
-Hola Linda –Saludé cordialmente, ella lucia feliz, además, me caía bien. Ella vestía un pantalón jean con una blusa de tirante y llevaba su cabello suelto. “¿A ella la acosaran?”, pensé algo intrigada. Era una chica guapa y vestirse como secretaria, incentiva a chicos, como carnada a peces, listos para ser comidos.
-Hola, bueno solo quería decirte-La interrumpí.
-No me importa. No somos ni amigas, ni nada. –Solté lo que pensaba no iba permitir que una desconocida cabeza hueca me diera consejos.
-Cuanta lastima. -Continuo hablando, se apenaba de mí. Eso me llenaba de rabia.  – Espero no te pase nada malo.

-Vete a la mierda. 

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