Saana- Capitulo 3

El nuevo Prof. de Literatura. 

La semana había pasado más rápido de lo normal, como suele decirse el tiempo vuela cuando te diviertes. Sebastián frecuentaba a Saana, solo para fastidiar a Luis, quien ardía en rabia al verlos juntos. Ya en el pasado había sido atrasado por Gonzales y le jodia la idea de volver a perder contra él. Por otro lado Gutiérrez se sentía bien con poder pasar el tiempo con su héroe, no sabía la forma de agradecerle lo que había hecho por ella cuando a él ni le importaba. Sin embargo todo es pasajero y es que el gringo no se rendiría tan fácil. “¿Así que tengo novia?”, de solo recordar la risa cachacienta de su rival, explotaba.

Llego el lunes, por fin era hora de la clase más esperada, Literatura, algunas se sentían tristes por el retiro indefinido de su querida profesora Soledad, otros solo esperaban molestar al reemplazo, que según la malas lenguas de chicos que ya habían tenido curso con él se rumoreaba que era un completo tarado.

Sebastián estaba sentado al fondo del aula junto a Teresa, la jovencita de lentes y experta en dibujar. Cielo, la más desequilibrada del salón y constante víctima de bullying y Mayumi, tal vez la más inexistente del aula. Este pequeño grupo leía un manga de Mirai Nikki sin ningún interés en la clase, eran chicas tranquilas y del agrado del hipócrita que tenía el manga. La puerta se abrió abruptamente revelando a un joven alto, tez blanca y mediana estatura. “¿De verdad este payaso no vas a enseñar literatura?”- pensaban algunos. Y es que su imagen era un chiste.
-Es más guapo de lo que pensé- Susurro Mayumi.

-Te lo dije- Le respondió en voz baja Cielo quien había visto al profesor en la dirección.

-Es bastante joven- Agrego Teresa .Luis se paró de su asiento y se acercó Sebastián, a pesar de ser en cierta forma rivales, también odiaban el hecho del retiro de la profesora Soledad.   

-Tenemos lorna nueva- Le susurra al oído y regresa a su sitio- No durara ni media semana. Él solo se ríe en confirmación, el profesor se acercó a la pizarra y escribió su nombre para su presentación.

-Bueno alumnos soy Richard del Águila y seré su nuevo profesor de Literatura- Anuncio con una sonrisa lo que era casi obvio y hasta fastidios para quien lo escuchan- El tema que veremos hoy es el renacimiento.

La clase paso tranquila sin la emoción que se solía tener con la anterior docente, el profesor antes de irse le deja una gran tarea ganándose un abucheo general, el timbre del receso sonó, todos bajaron, Luis esperaba en las escalares a Sebastián y le retuvo para que no bajara.

-Dime de una vez que tienes con Gutiérrez- Lo interrogo.

-Nada- Respondió fastidiado recordando que la última vez que peleo en la escuela casi es expulsado, además que le sacaron literalmente la mierda. “Algún día te pateare la cara, no por joder sino por creer que me fijaría en tan poca cosa. ¿Solo enamorarse por salvarle la vida? Es casi tan patético como estar con alguien que presentaron la semana pasada”

-Entonces, ¿Por qué siempre estas con ella?

-Ella es la que me busca a mí-Rodando los ojos, “Soy inocente”, pensó mientras a su mente llego la imagen de un antiguo presidente, que no pudo evitar que se le saliera la sonrisa.  

-¿Acaso no son amigos? – “Disfrutas de su compañía y la niegas…”, llego a la mente de Sebastián de pronto logrando que se irritara de pensar que nuevamente caía en el juego de salir con alguien.

-Le falta cerebro para ser mi amiga- Respondió secamente haciendo a un lado a su compañero, realmente por momento no le molestaría acaba con sus existencia.

 Cuando desapareció por las escaleras, Luis soltó una pequeña risa pensando, Luis subió las escaleras encontrándose con Saana, quien estaba cabizbaja dando a entender que escucho todo al verla así sonríe. “Gane”

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En la cafetería, Sebastián se acercó a Raúl y José contándole lo aburrida que estuvo la clase del profesor. Cuando en realidad en ningún momento presto atención y pago 3 soles para que Cielo le hiciera la tarea.

-¿Así? a nosotros nos contó sobre la mitología alemana- Dijo José mordiendo una hamburguesa.- Fue demasiado genial-

-¿De qué trataba?- Pregunto- “tiene favoritismo por los de preparatoria”, pensó. En el Reino de los cielos  y como en la mayoría de colegios en la actualidad, los alumnos de 5to eran separado en los de preparatoria, quienes postularían por un examen de admisión y los que bueno, hacían el intento.

-Tenía que ver con un ángel de la muerte o algo así- Dijo Raúl. Sebastián era el único cabeza hueca entre sus amistades.  

-Por cierto ¿Dónde está Saana?, tengo hambre- Recordando el delicioso sabor de la comida de que le preparaba casi todos los días. “De algo sirvió salvarla, no moriré de hambre”, reía internamente mientras casi saboreaba. Raúl y José soltaron una risa al ver que solo la recordaba por su comida.

-¡Que malos eres!- dijo José tratando de no ahogarse. - ¡Desgraciado!

-Tienes una hermosa chica detrás de ti ¿Y la tratas así?- Pregunto Raúl.- Como dice Pineda, los más brutos tienen suerte.- La sonrisa de Sebastián se desvaneció y si no lo pateo fue porque en mismo instante un grupo de chicas se acercó hasta Sebastián empezando a gritarle en conjunto sin que él pudiera comprender nada.

-¡Una a la vez!- Grito Sebastián.

Una de las chicas dio un paso hacia adelante metiéndole una fuerte cachetada.

-¿Quién te crees para hablar así de nuestra amiga?- Pregunto la que lo abofeteo. -No te hagas el idiota. Primero con Pajuelo y ahora planeas arruinar la vida de nuestra amiga.

Sebastián desvió la mirada viendo a Luis reírse a lo lejos, sin querer se dibuja una sonrisa en su rostro. “Hijo de tu puta madre. Me las vas a pagar”, pensó regresando su atención a sus atacantes, si bien el escandalo aun no  crecía lo suficiente para que el instructor intervenga, ese último comentario lo había sacado de quicio.

-No juegues con ella- Exigió otra de las chicas.

Sebastián sonríe y hace a un lado a las chicas, camino hasta Luis sin darse la vuelta. No podía golpear mujeres pero Luis era otra historia.  

-¡No sabes cómo esta ella ahora!- Le grito una de las chicas.

-Eso es lo menos que me interesa- Respondió haciendo un ademan con la mano

“¿Acaso me importa una buena para nada? Jaja”

Una vez que llego frente a Luis, este se hizo para atrás pensando que le va a hacer algo, pero el tan solo se acercó a su oído. El gringo se había quedado paralizado, él ya estaba con matricula condicionada por mala conducta, estaba acorralado si respondía los golpes sería expulsado.  

-La guerra apenas empieza….

La campana del receso sonó, todos regresaron a sus aulas, por un lado Sebastián junto a Luis, José con Raúl conversando de lo que había sucedido, no todos los días un grupo de amigas justicieras te hacia popular al recreo. Ahora más que nunca Saana era un dolor de cabeza. “No fue un día tan aburrido como siempre”, pensó entrando a su aula.

Ya a la hora de salida, él y sus amigos se dirigieron a los videojuegos, Luis se sentía satisfecho mientras esperaba a que saliera Saana, en cuanto salió le ofreció su compañía, esta acepto algo dudosa. Después de todo el ritual de relación ya había comenzado. Los adolescentes acostumbraban a primero ser presentados, la presentación debería tener un besito en la mejilla para que sea un éxito. Decaí debía conversar, estar juntos en los recreos y regresar a casa juntos. Luego de repetir la rutina una o dos semanas, debían empezar los “Te quiero mucho”, o como estaba de moda “Te quiero demás”. Y finalmente aproximadamente a las tres semanas de presentada la chica se convertían en pareja.

 Luis con la idea de que Saana era suya la acompaño hasta el paradero y conversaron de cosas triviales. Por otro lado Sebastian seguía perdiendo en King of fighters.

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Pasaron los días, el nuevo profesor era la sensación en todo el colegio, tal vez era porque parecía demasiado joven para ser profesor o por lo interesante que hacia sus clases, a Sebastián le daba igual nunca prestaba atención y es más se dedicaba hacer de todo menos atender al gordo friki que les daba clases, Saana por su lado extrañaba a su antigua tutora quien era la profesora que se retiró.

Ya había pasado una semana desde que se dejaron de hablar, todo regresaba a ser como antes .Sebastián llegó tarde a la escuela nuevamente,  subió a su salón sentándose al lado de Luis quien se burló de él diciéndole que iba a almorzar con Saana.  

-Qué bueno por ti- Respondió alzándole un pulgar “ojala te atragantes”, le llenaba de rabia su cara de idiota en son de victoria .Nuevamente entro el profesor de literatura y recogió los trabajos que le había dejado hace una semana y que Gonzales muy astutamente había pagado para que se lo hicieran, la clase pasa aburrida para Sebastián, el timbre sonó indicando el receso, el cual era el momento más esperado de toda la clase.

-Espera, Gonzales- El profesor retuvo a Sebastián y lo llamo a su escritorio- ¿Tienes algún problema con Gutiérrez de mi tutoría?

-Uhmmm… no tengo ninguna relación con ella- Respondió fríamente- “Es más no encuentro la manera de deshacerme de ella”, no pudo evitar la sonrisa. Richard alzo una ceja intrigado.

-Es una buena chica, no lo hagas sufrir- Dijo el profesor desordenado su cabello, después de esto solo le indico que podía retirarse.

Ese ademan de desacomodarle el cabello, como si fuera una persona que el respetaba le nada nauseas, comenzaba a odiar a ese gordito que le enseñaba literatura, en vez de su querida profesora retirada. Bajo las escaleras escuchando voces, saco la cabeza para ver de quien se trataba, eran Saana y un grupo de chicas que aparentemente le gritaban. Inmediamente se dio cuenta que debía irse, esa chica solo era un problema.

-¡Eres una tonta! ¡¿Cómo pudiste olvidarte el USB?!- Le grito una chica. Mientras la acorralaban aún más.

-¡Sabíamos que no podíamos confiar en ti, no sirves para nada!

-¡No tienes nada que decir para defenderte!- Encaro Karen, la brigadier de secundaria. Quien también era la engreída del director. –No puedo creer que hayamos confiado en ti, estúpida.  

-¡Lo siento mucho!

-¡Eres una estúpida!- Grito Karen levantando la mano para propinarle un cachetada. Lo que más le daba cólera era el hecho que se viera tan patética rodeada por ellas. Saana cerró los ojos fuertemente esperando el golpe, pero los abre lentamente al no sentir nada.

-¿Qué te pasa? No te metas Gonzalez- Una de las chicas al ver a Sebastián aplastar fuertemente la mano de Karen. Sebastián solo sonrió, Karen no tardo en meterle una cachetada con la otra mano. “Mierda cada vez que me meto con esta chica salgo lastimado”, pensaba sin dejar de sonreír,  Karen desde que entro al Reino de los Cielo, le caía demasiado mal y además, no le caería mal volver a probar algo de su comida.

-¡No te metas en cosas de otro salón!- Exigió una de las chicas.

-A Soledad no le gustara saber de esto. – Comento soltando Karen, antes que lo volviera a golpear.

 -Tú no tienes nada que ver con esta chica ¿No?- Pregunto Karen muy molesta.

-Tsk… no es de tu interés- Respondió cogiéndole la mano a Saana para llevársela.

-Pero ¿Será del interés de Carol?- Pregunto con una sonrisa. La mayoría sabía que era su punto débil “¿Por qué no acusarla?”, nuevamente Sebastián escuchaba esa voz en su mente.Saana nota que la mirada de Sebastián cambio, como si le hubiera dado un golpe bajo

-Dime Karen, ¿Tu papá sabe lo que escondes sabe lo que consumes de Imperio?- Pregunto él, recordando que la marihuana era el negocio de los pandilleros que terminaron secundaria en el Reino de los Cielos, el año pasado. La promoción de Carol.

-¿A qué te refieres?- Asustada pregunto. -¿Que te crees para amenazarme, imbécil?-Grita.

-Patética…- Termino Sebastián jalando a Saana hacia las escaleras.

Sebastián la ignora bajando con Saana a la cafetería, nuevamente todos quedan observando al verlos de la mano, Luis siente un escalofrió al verlos juntos otra vez y esta vez cogidos de la mano como si fueran pareja. Si, Sebastián lo había hecho al propósito, ilusionar a una chica no era nada lindo. “¿Qué demonios pasa? ¿otra vez nos ven como la primera vez?” pensaba Sebastián confundido “Es un idiota… pero aun así siempre esta cuando lo necesito pero es como todos…tan inmaduros”pensaba Saana aun cabizbaja por lo ocurrido con sus compañeras .

-Hola –Saludan José & Raúl a una sola voz acercándose.

-Hola, José ella es Saana. Saana él es José y a Raúl ya lo conoces .

-Chicos, díganme ¿Cuál es su relación? -Pregunta Raúl con una sonrisa maquiavélica.

-¿A qué te refieres? -Pregunta Sebastián fastidiado, no le gusta ser molestado de esa manera, las chicas no eran más que objetos para él, todo gracias a una que aún no lo olvidaba.

-Pues somos……- No logra terminar de hablar Saana al recordar las cosas horribles que dijo Sebastián.

-¿Novios?- Pregunta Valeria que venía buscando a José, su novia.

 -¿Qué?

Sebastián lo nota soltándola no puede evitar avergonzarme al igual que Saana.

-Pues como están del a mano casi todo el receso- Explica Valeria abrasando a José. Y conteniendo la risa,  “¿Cómo soportas a alguien tan idiota, no crees que mereces a alguien mejor?”, José comienza alterarse al notar esa voz pero esta vez calla.

-Somos amigos- Dice González muy ruborizado “¿Por qué a mí?”, su supone que no volvería pasar por esto. Las chicas solo eran diversión de un momento. “¿Amigos? qué clase de chico es este….un hipócrita total”, pensaba Saana al escucharlo. “¿Por qué no tomamos su vida?”

-Gutiérrez ¿Cómo dejas que te niegue?- Pregunta El Prof. Del águila quien pasaba por ahí y no pudo evitar escucharlo. Justo a tiempo, pues Saana no iba reaccionar muy bien ante lo escuchado.

-No es lo que piensa tutor – Dijo Saana más sonrojada que un tomate.

-Profe, nos puede volver a contar la leyenda de los rosarios –Pide Raúl riendo también en tan ameno momento.

-Claro, a la salida vengan a mi tutoría 4to A y se las contare nuevamente- Dice muy amable el profesor. – Siempre es bueno apoyar a futuros sanmaquinos. Nuevamente la discriminación en el sistema de educación se hacía presente. Toca la campana indicando el fin del receso, los alumnos regresan a sus aulas nuevamente, antes de subir Sebastián de susurra al odio de Saana.

-No te dejes pisar, confió en ti…

Todos regresan nuevamente a sus aulas a terminar con sus cursos del día. Sebastián se sienta al lado de Luis quien se notaba enojado.

-Hermano del alma, ¿por qué tan serio? –Pregunta bromeando Sebastián, lo abraza por la espalda.- El amor es genial, ¿No crees?- Entre carcajadas.

-Cállate mierda.

.

El resto de la clase pasa rápidamente con una inusual amistad como la de Luis y Sebastián se fregaban de la peor manera pero ambos se reían de eso, poco después de la campana de salida, Sebastián baja las escaleras con Raúl y José hacia el salón del Prof. Richard, donde ya se encontraban Saana y Valeria.

-¿Qué tal ,chicos?- Pregunta Richard al verlos entrar.

-Bien – Responde sentándose alrededor de su escritorio.

-Muy bien Martínez, ¿Qué leyenda querías? –Pregunta para empezar la narración.  

-La de la muerte –Responde abrazando a Valeria, quien casi era asfixiada.  

Richard se sentó y empezó a contar el relato

Hace mucho atrás, se escuchó la gran hazaña de un soldado  que logro atrapar al mismísimo ángel de la muerte en un saco, provocando que todos vivieran eternamente al comienzo todo fue bueno pero con el pasar de los años todo se vuelve un caos por más dolor que sintieran nunca morirán por mas agonía igual sufrirían, provocando que la muchedumbre molesta fuera con este tipo que logro vencer a la muerte exigiéndole que la liberen, este les contesto que había arrojado el saco al fondo del mar. La muchedumbre en su ira decidieron que compartiera el mismo destino que la muerte poniendo sus pies en concreto lo aborrajaron al fondo del mar condenándolo a ahogarse por siempre.

-Tubo un triste final ese tipo –Comenta Sebastián pensando que había terminado el relato, “Estaba seguro que lo había visto en  El narrador de cuentos pero es distinta”.

-Cierto –Añade Saana que estaba sentada a su lado cosas que incrementaron las sospechas de los demás que pensaban que eran pareja.

-Esperen que aún no término –Dijo Richard continuando con el relato.

Poco tiempo después de castigar al culpable de la inmortalidad, en su desesperación rogaron a Dios que vuelva la muerte, este accedió pero no todo sería felicidad. Los demonios que espanto el soldado, regresaban a la tierra cada 100 años a jugar nuevamente y ellos escogerían a una nueva muerte.

Durante las noches de encierro, los demonios se juntaban con los ángeles a jugar a los naipes y comenzar hacer sus jugadas.

Las personas elegidas por los deidades entraron en desesperación, el dejar toda su vida atrás durante 100 años era demasiado pero era un castigo, la competencia siguió dejando a uno como ganador.

-Un castigo justo-Comento Sebastián dándole la razón a Dios.- Solo un humano es tan idiota.

-Si señor alíen, los humanos somos mierda –Responde José burlándose.

-Solo personas divertidas para las deidades son las escogidas– Dijo Richard –Bueno déjenme terminar- Pidió continuando con el relato.

El juego continuo duran muchas generaciones así hasta que llego a una muy peculiar , las participantes no eran capaces de continuar con esa matanza negándose a continuar el juego, cosa que provoco que las personas nuevamente sean inmortales sin ningún recolector de almas que se la lleve. El mundo volví a ser un caos provocando que los participen jueguen contra su voluntad pero llegaron a un acuerdo le entregarían los rosarios a una persona que se sacrificaría por ellos durante los próximos 100 años…. Pero ¿Quién sería capaz de dejar toda su vida atrás por 100 años?

-Yo-pidió un hombre acercándose al grupo 

-¿Estás seguro?-preguntaron los demás

-Ya lo perdí todo, no tengo más que perder –Respondió ofreciéndose.

-¡No!- Grita Saana, algo por no decir demasiado emocionada.

-Muy buen relato –Dijo Raúl también encantado. “Muy cursi para mi gusto fue una pérdida de tiempo….”, piensa Sebastián sonriendo.

- ¡Estuvo increíble! –Comenta a pesar de su desagrado –“cambia de profesión profesor”.

-Y adivinen la próxima noche de encierro es este año-Dijo el profesor muy contento por las reacciones de sus alumnos.- ¿Emocionados? Dicen que a los demonios gustan mucho de Perú.

-¿De verdad?-Pregunta José emocionado. 

-Sí, pero es un mito nada más –Comenta Richard al observar el brillo en sus ojos.


Los chicos se despiden del profesor saliendo del aula y dirigiéndose a sus casas en grupo excepto Sebastián saliendo a ver unos asuntos. Antes de irse José le exige que se disculpe con Saana y obviamente lo mando a la mierda.


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Comentarios

  1. Me duelen los ojos cada vez más. Letras pequeñas combinadas con fondo negro y letras blancas. Agh...

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