Saana- Capitulo 2

Voces en la escuela.

Sebastián se levantó fastidiado por el dolor de su hombro y con pereza de ir a la escuela. Recordaba que de niño soñaba con ser el héroe de la niña que le gusta, pero amargamente esa niña lo paraba acusando, ya que por alguna razón los niños piensan que pegándole a una niña le gustaran. Había tenido sueños extraños algunos de ellos traían recuerdos que deseaba olvidar. “Solo que desaparezca”, era lo único que pedía.

-¡Carajo Sebastian, vas a llegar tarde de nuevo!

Como de costumbre llegó tarde al a escuela, por más gritos de su furiosa madre eso no cambiaría, la impuntualidad era cool la igual que él. El instructor Montenegro, un hombre alto con aspecto militar solía castigar las tardanzas con planas de caligrafía, el chico Gonzales siendo ya experimentado en el arte de la de demorarse en llegar a todos lados, siempre las traía avanzada de su casa y subió sin problemas al aula. Normalmente el instructor no aceptaba ese tipo de triquiñuelas; sin embargo hasta cierto punto estaba resignado.

Una vez en el salón dejo la mochila en su pupitre antes de salir al baño, entre ruidos de chacota de sus compañeros de clases.

-¡Ay! Mi héroe… -“¿Raúl no pudo quedarse con callado?”, fingiendo una sonrisa le dio cara a Jose, quien no podía contenerse la sonrisa en su cara de pez. Raúl se acercó sigilosamente para agitar su brazo lastimado, la maldad de la juventud no tiene limites.

-¡Hola héroe!

-Son unos hijos de puta.

Con bastante enojo y ganas de lanzar del 4to piso regresó al salón de clases. Si de por si le era complicado aguantar las  estupideces que hacían sentía que los podría odiar más y más. No bastaba con llevarse mal con 75% de su salón, sus amigos externos al salón si bien no era el estereotipo de delincuentes juveniles, competían por ver quien robaba más lapiceros, cuadernos, etc.

Además de algunas bromas de mal gusto hacia él, cuando no pasaba un momento muy bueno. Sin querer recordó nuevamente a la que alguna vez fue su diosa, y mucho de su propio salón se la quisieron quitar. Aunque no lo admitiera ella subía su ego, cuando los veían y salían comentario como “¿Qué le vio a ese tipo?”, “Es mucha flaca para ese huevon”. “Santa Carol, le tiene pena para estar con él”

Pronto sonó el timbre de receso, todos bajaron a la cafetería, rápidamente escaneo el lugar buscando a sus pseudoamigos, algunas chicas discutían con Larisa, la encargada que atendía la cafetería y bomba sexy de la escuela. Delgada, una diminuta cintura, color de piel blanca, ojos achinados y sumándole a sus pantalonetas de todos los colores que reflejaban el tipo de trusa que llevaba cada día, que por cierto gustaba mucho de los populares hilos negros. “Larisa se parece a ella”, la encargada se percató que la veía y le sonrió.

Ya en el pasado también había caído en sus trucos para comprar más de la cuenta y terminar yendo casa caminando pero con un besito en la mejilla de la diosa de la comida chatarra del Reino de los cielos. Felizmente localizo a sus amigos discutiendo y rompiendo el contacto visual con esos seductores ojos negros se dispuso a acercase a ellos pero sintió un fuerte jalón de su brazo lastimado. “Te vas a la misma mierda”, pensó antes de voltear a poner en su lugar al desgraciado.

-Que no tienen algo de cerebro en esas cabezas, hijos de puta-Termino de voltear , y de encontrarse con una sonrisa que se borraba- No me jodas.

-Hola- Saludo a pesar de lo horrible que le había hablado. Se encontraba con un paquete en las manos y ahora parecía tener miedo- Lo siento, olvide lo de tu brazo.

-Hola- Ella parecía nerviosa, él estaba demasiado amargo como recordar su nombre.

- ¿Cocomemos juntoos?

-No.

Ella bajo la mirada, entonces Sebastián noto a Luis, su compañero de clases verlo con cara de pocos amigos. Este había estado interesado en Saana desde inicios del año. Por otro lado Sebastián despreciaba  todo lo que Luis representaba: el payaso del salón, el más mujeriego, el prototipo de miraflorino alzado que solo bebe Starbucks; entonces solo por joder acepto. “Esta mejor de lo que pensaba”, al menos era buena para cocinar, ya que cruzando la pista era un asco según él mientras comía y observa al tipo que no toleraba.

-Bueno… ¿Qué tal?- Pregunto.

-Mejor de lo que esperaba.

De momento empezaron a verlo, ya no solo los chicos del salón de ambos sino los profesores también. Él era un tipo desagradable, ella no. “¿Qué hacían juntos?”, “¿Por qué las chicas buenas buscan la peor opción para enamorarse?”. Con una suerte de déjà vu , nuevamente hablaban de él a sus espaldas.  

-¿Noos vamomos juntototos? – Pregunto ella temerosa, ante una posible negativa.

-Bueno.- A él tan poco le importaba lo que ella decía, que acepto sin darse cuenta. Solo por fastidiar a Luis.

En la cafetería la parejita era tema de conversación, incluso sus amigos hablaban de ellos, ya que era raro ver a una chica linda como Saana Gutiérrez con un chico tan molesto, irresponsable , apático y con cierto aires de grandeza como Sebastián.

-¿Crees que le guste Gutiérrez?- Pregunto el chino, mientras barajaba las cartas- No le caería mal una novia, a veces se pone insoportable  

-Pero Gutiérrez es mucho lote para tan poco granjero- Agrego el chato Aron – La va tratar mal o peor que a la anterior.

 -Lo dudo, sigue dolido por Carol aunque lo niegue.- “¿Es que acaso lo envidias, Josecito?”- ¿Que?

-De Sebastian y Saana.- Respondió Carlos. José se preocupó de aquella voz extraña ; sin embargo trato de ignorarlo

José Martínez conoció a Sebastián oficialmente a mediados del año pasado, cuando aún estaba con Carol. Ya se habían visto antes pero nunca conversado, es más ambos pensaba mucho del otro. “¿José? El de la inmensa frente, el nerd con cara de pez” “Sebastián, el tarado que se enamoró de Rosa y ella lo dejo por un gordo friki”. Cuando se terminó aquella relación tormentosa, Rosa los había juntado y se convirtieron en amigos. “Rosa me comento que terminaron por decisión de él, sin embargo el parece odiarla”, en más de una ocasión José le había preguntado qué pasaba pero este era mandando a la misma mierda.

Solo Rosa sabía lo que realmente pasó ya que la mejor amiga y ex de Sebastián, pero se distanciaron a medida que él empezó andar con José.  “Es So macabro so violento, las cosas que amas te apuñalan la espalda”, fue todo lo que ella le dijo esa vez.

-José, vamos ya término el receso.

Una vez de regreso todos a sus aulas, Sebastián se burlaba de Luis, quien lo reprocho por lo de Saana, por otro lado la mencionada era interrogada por sus amigas, que encantadas escuchaban el relato de Saana y su héroe, mientras otras la miraban con un poco de envidia “Te salvo  ¡Qué lindo!”, “Y dices que se tiró a la pista”, “Es mucha carne para tan poco hueso”, “Que le ven a ese pavo, puta si es un feo de mierda”. Luego llego una triste noticia para los de 5to, la profesora Elizabeth se retiraría las próximas semanas a causa de su embarazo.

(…)

Una vez tocada la campana, Sebastián siguió a sus amigos como de costumbre, quienes iban a los video juegos olvidando por completo que le prometió a Saana ir con ella de regreso.

A la espalda del colegio, a una cuadras de SENATI. Había un sitio de mala muerte, como dirían algunas madres, donde jóvenes se juntaban a jugar play o en la maquinas arcadia. La mancha de José jugaba King of fighter, Sebas era completamente un cero a la izquierda peor igual iba.

Los jóvenes llegaron dejando sus mochilas botadas en el suelo, compraron fichas para jugar “¿De qué me estaré olvidando?”, pensaba Sebas mientras ponía algunas fichas para jugar con el chino.

-Que empiecen las apuestas…. ¿En cuánto tiempo creen que gane chino?- Pregunto José, jodiendo – O mejor dicho cuánto tarda en perder el manco de Sebastián.

-Bastardo.

-¡Gane!

-¡Eso fue un record!- Gritaron, mientras la cien se le hinchaba a Gonzales.

Mientras tanto en la escuela, Saana lo esperaba, era extraño para ella, sin darse cuenta cayo en el síndrome del héroe, esa extraña atracción que sientes cuando eres rescatada de algún peligro por alguien. Algunos dicen que se da en señal de agradecimiento otros que toda persona sueña con el príncipe que lo rescate. El viento corría un poco más fuerte de lo normal, trataba de bajarse la falda ya que había olvidado el short que usaba bajo ella. “¿Por qué demora tanto?”, se preguntaba.

-Hola, disculpa - Pregunto Luis tramando algo -¿Viste a Sebastián?

-No, yo también lo estoy esperando- Respondió Saana algo sonrojada era demasiado obvia, sea agradecimiento o no él era su héroe.

-Ya veo, que raro su novia me dijo que estaría aquí- No perderé contigo Sebastián… yo nunca pierdo”, una sonrisa se formó el gringo.

-¿Novia? ¿Sebastián tiene novia?

-Sí, iba a venir ya que me pidió que me deshiciera de una chica que anda molestándolo, no es tan mala persona como para hacerlo por sí mismo. “Gane Sebastián… Saana será mía”, pensaba Luis con una sonrisa de autosatisfacción dejando algo apenada al estorbo, que diga la chica.  – Nos vemos.

Saana camino muy apenada hacia su casa, pasando por los video juegos escuchando la voz de Raúl, se fijó para ver si Sebastián estaba allí. Recordaba que ya había visto a chicos jugar ahí.

-Eso es se llama acoso en algunos países- Escucho la voz de Sebastián detrás de ella con una gaseosa - ¿Qué paso?

Ella volteo asustada viendo a Sebastián burlarse.

-Pensé que te habías ido.

- No es de tu interés lo que haga, además siempre vengo aquí saliendo de clases.- Dio un gran sorbo a la Inca cola.

-Si, lamento incomodarte. Espero tu novia no se moleste.

-Jajaja, ¿novia, yo?- Pregunto sin poder evitar la risa, ya se olía lo que sucedía. Solo una persona seria lo suficientemente estúpida de saber su desprecio hacia las chicas. - ¿Luis?

-Si. – Ella no entendía lo que pasaba y mucho menos porque paso de tratarla mal a burlarse de ella.  

- No tengo novia.

-¿Por qué los más guapos son gay?- Soltó sin querer, luego se avergonzó.

-¡No soy gay!- Aclaro, nuevamente lucia fastidiado pero Saana no pudo evitar reírse. De un momento a otro se invirtieron los papeles.

Sebastián entro al local a sacar su mochila,  había quedado en irse con ella y era un hombre de palabra, además iba perdiendo en el juego e iban a empezar a apostar. José era demasiado gay cuando usaba a Rugal.

-¿y tú tienes novio?- Pregunto. Ya estaban de camino hacia el paradero para ir cada uno a su casa. El barrio de Habich estaba bien estructurado en cuanto a transito era casi imposible que alguien fuera atropellado a menos que seas Saana, claro está. – No quieres que te coja la mano para cruzar la pista- Ironizo hasta que ella le tomo la mano.  

-Uhmmm… tenia uno, pero pelee con mi papá por eso- Respondió ella, “Pero tu estas muerta.”, escucho. -¿Que?

-Era broma lo de la mano.

-¿Por qué dijiste eso? -Pregunto Saana ciertamente preocupada- ¡Que te pasa!

-¿De qué hablas?

-Oolvividalo- Comenzó a tartamudear.

-¿Cuánto te costó Tenza zangetsu? – Sebastián quiso cambiar el tema. De alguna forma ella le recordaba a Rosa y por ende le caía bien.

-¿Cómo sabes que la compre?

-Yo también estaba allí ese día, tú compraste a Tenza Zangetsu, yo me lleve a Benihime- Responde él aguantando un bostezo, si bien le caía bien ella era algo aburrida.

-Ya, ¿Cuál es tu personaje favorito?- Pregunto ella.

-Kisuke Urahara y ¿el tuyo? Seguro que es Byakuya.

-A todos les gusta ese afeminado, a mí me gusta Zangetsu en Bankai- Respondió Saana sorprendiendo a Sebastián. -Uhmm… te deje sin palabras- Bromeo pasando su mano delante de los ojos de Sebastián.

-Eres rara.

-Bueno me tengo que ir- Dijo Saana sonrojada, antes de irse le da un beso en la mejilla que Sebastián no esperaba.


Se van por distintos caminos, pero ambos sintieron lo mismo, sin darse cuenta Sebastián se empezaba a interesar en Saana poco a poco, al día siguiente ambos regresan juntos de la escuela pero esta vez pasan por un parque, hablaban tranquilamente de Bleach y otros animes provocando más ira en cierto gringo que rivalizaba con Sebastián.

-¿A tu chica le gusta el mío?

-Sera divertido cuando empiece a terminar la ilusión.  

-Micaela, ¿Qué esperas lograr con todo esto?


- Que mi chica gane.



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