jueves, 8 de octubre de 2015

Saana- Capitulo 1

La chica de la katana.
Hoy sábado de farra, donde ángeles y demonios juegan a las cartas durante la madrugada. Se lanzan las apuestas mientras una llovizna cubre de gris a Lima. Donde nada se esperaba lo que estaba por pasar, ni mucho menos del nivel de crueldad de la diversión de los superiores,
Sebastián Gonzales acaba de cumplir 17 años la semana pasada, para su edad era alto, 1.91 cm,  su tez era clara, su cabello marrón oscuro, sus ojos eran marrón claro con la luz parecían amarillos tanto que solía ser fastidiado con los vampiros, homosexuales según sus compañeros, de Crepúsculo y en su familia como el adaptado o hijo del vecino por sus hermanos mayores. Una persona bastante tranquila, sin embargo sufría una de las enfermedades más comunes en la juventud. Era un jodido hipócrita, el prototipo perfecto de niño consentido que merece todo.
Por la tarde del sábado con sus 2 compañeros de colegio rumbo a Arenales, un centro comercial ubicado en el distrito de Lince, donde planeaban pasar el rato. José Chuy , él de lentes y cabello que parecía viruta. Era lo más parecido a un mejor amigo para Sebas  y Raúl Tello, él primer asiático moreno que había conocido definitivamente tenía que ser su amigo.
-Oe, mira a esa chica- Señalo José observando a una chica salir de la tienda con una katana. Era de talla normal, cabello negro y cortó, vestía un short negro corto, polo blanco con un gato negro en el medio y una gorra de lana.  
-¿Cuál?- Pregunto Sebastián, pues el lugar estaba lleno de gente.
-¿La de la katana?-  Raúl sintió que la conocía de algún sitio pero no la distinguía bien por la distancia. -Hmp… creo que estudia con nosotros
-No había visto la katana, pero sí- Afirmo José 
Sebastián por su lado, decidió adelantarse a la tienda a la cual concurrían. Después de su última experiencia amorosa buscaba ser casi tan asexual como Sasuke Uchiha de Naruto, ejemplo que él mismo uso.  
-Creo que está en el 4to grado – Susurro el moreno asiático, recordando haberla visto en la escolta de su colegio.
Entraron a la tienda preguntando por la edición 33 de la manga de Gantz. El vendedor aprovechando el interés de los jóvenes ofreció venderles una katana, que eran de las más populares durante la temporada de Otaku Fest, para el cual no faltaba mucho. La pieza era una réplica exacta de Benihime (La princesa roja) de Bleach. Entre otra de las características de joven hipócrita de Sebastián, era ser un comprador compulsivo.
Por otro lado Raúl y José comenzaron a buscar mangas. Sebastián realizo la compran quedándose casi sin ningún centavo, pero no todos los días vendían una katana a tan bajo precio. Salió de la tienda notando nuevamente a la chica que de la que sus compañeros comentaban. “¿Tenza Zangetsu? Hmp… Es raro ver una chica en la escuela que sea cosplayer que no tenga un grupo de frikis acompañándola”, pensó mientras la joven veía la calidad su espada de hoja negra.  
-¿A quién miras tanto?- Pregunto José asomándose donde Sebastián.
-No es nada –Respondió con una sonrisa fingida, “No te importa”, era lo que deseaba decir para ser exactos.
-Chicos, vamos a comer- Dijo Raúl con sus mangas en mano.
José y Sebastián respondieron a un solo sonido que sí, Fueron a Plaza Norte, casi al otro extremo de Lima, solo para comer. Pidieron todos hamburguesas de Bembos. Raúl salió a buscar una gaseosa ya que eran muy caras dentro del centro comercial y no por nada le decían el codo sus amigos. “Pagar 50 céntimos demás. ¡Ni de muerto!”
 Mientras Sebastián y José atacaban sus papas fritas.
-¿Es de la escuela? ¿Verdad? –Pregunto Sebastián muy dudoso mientras se comía la papa frita.- No me mires así. Solo es curiosidad.
-Sí huevon , solo curiosidad– Respondió sonriendo zorrunamente José, cogiendo más papas.- Chino dice que es de la escolta.  
-Qué raro, no recuerdo haberla visto en la expociencia o el desfile – Cuestiono, ambos devoraban ahora las papas de Raúl que demoraba buscando su tan anhelada gaseosa.
-¿Te gusta? –Dijo riendo José dejando las papas al ver que Raúl se acercaba.- Ahí vienes chino, huevon.  
Ambos dejaron de comer las papas fritas ajenas en lo que llegaba su amigo. “De seguro es otra chica de plástico como el resto, todas las chicas de mi generación han perdido todo sentido de la ética, me encuentro envuelto en escoria”, pensaba Sebas, sin poder evitar una sonrisa.
- Para nada, yo amo a Erza Scarlet.
-Pero… ¿Qué?- dijo Raúl viendo sus papas- ¿Qué les paso a mis papas?
-No lo sé- Respondieron sus compañeros a un solo sonido.- Sígueme contando Sebas,  ¿Qué se siente estar enamorado de un personaje ficticio? – Pregunto José.
Después de engañar vilmente a Raúl, quien estaba a punto de reclamar la poca cantidad de papas que le dieron. José retomo el tema de la chica.
-Ya, pues ella es Saana Gutiérrez Kojima -Dijo Raúl mientras mordía su hamburguesa.- No la había reconocido, pero estoy seguro que es ella.
-¿Cómo lo sabes?- Pregunto José muy intrigado mientras comían.
-Es de 4to A, el año pasado marcho en la escolta –Respondio- Oe, tienes novia…
-No la vi a inicios de años, se debió cambiar de colegio -Dijo Sebastián, “¿Kojima? Es cierto, ahora que lo recuerdo sus ojos son achinados, Es raro que no la haya visto”
-Dicen a que a inicios de año tuvo un accidente automovilismo, pero parece que ya se recuperó – Respondió chino a la intriga de González, también sin poder notar el interés de su amigo.
-Es raro ver una chica cosplay en la escuela, me parece muy interesante-Concluyo Sebastián terminando su hamburguesa.- Y por su segundo apellido parece que no es de aquí.
-Es cierto, pareces interesado en ella Sebas  -Agrego José riendo de como Sebastián lo negaba con la cabeza.- Vamos amiguito, admítelo.    
“Crees que de verdad me fijare en una chica  así, se nota lo poco que me conoces, estoy asqueado de las personas que creen conocerme”, pensaba en responderle, pero era mejor no pelear. Ya le había costado bastante tratar con otras personas que no fueran su exnovia.
Sebastián saca la katana de su funda, observándola detenidamente junto a sus amigos.
-Parece la Benihime original –Se sorprendieron al notar que la hoja de metal real y no de madera como las suelen vender. De hecho era negligente haberle vendido un arma real a tres menores de edad.   
-Es una excelente copia- Agrego José cogiéndola para observarla mejor.-¿Se habrá hueviado y nos habrá dado una de verdad?
-Igual es mía ahora.
Sebastián después de revisarla, la guarda y salen de Bembos muy satisfecho dirigiéndose cada uno a sus respectivas casas.
La noche cae rápidamente mientras que Sebastián se sentaba en su computadora a ver algunos animes esperando que llegue su hermano para cenar.
“Que aburrida es esta vida, estoy harto de estar rodeado de tanta escoria, harto de ser alguien que no soy, me pregunto porque son tan nauseabundos todos…”,´pensaba Sebastián mientras contemplaba una foto de su aula. Realmente había perdido por completo la habilidad de socializar con otras personas. Durante 2 años de su vida, él solo conversaba con ella y todo lo que hacía era para ella.
Poco después llega su hermano y cenan, no esperaban a sus padres ya que estos estaban de viaje. Ambos descansaron hasta el día siguiente.
La noche es fría pero linda, las luces adornan una Lima dorada, que brilla luego de ser tan gris. Así como la tormenta deja un bello arcoíris en el cielo, aquí deja un bello oro. Un oro que solo pocos pueden apreciar. Esa noche Sebastián al ver por su ventana lo noto. La bella noche dorada.
El domingo paso rápidamente, mientras Sebastián pensaba en la monotonía de su vida y lo nauseabundo que eran los demás, su hermano lo sorprende llevándolo a un Psicólogo ya que sus padres le recordaron que tenía cita ese día. Sebastián odiaba ese tipo de cosas, como joven de su edad. Pero entra al consultorio muy molesto y se da con la sorpresa que no era el doctor de siempre. Este era de tez clara & muy alto.
-¿Quién es usted?-Pregunto sin mostrar mucho interés aunque realmente lo tenia.
-Soy el Dr. Demetri Vásquez, soy el nuevo Psicólogo de esta clínica, espero que nos llevemos bien- Se presentó muy amablemente. 
-Si bueno, terminemos con esto rápido – Respondió Sebastián haciendo notar su fastidio.
-¿Cuál es tu nombre?- Pregunta Demetri cogiendo unos papeles.
-Gonzales Valdivia, Sebastián.
-Muy bien Sebastián, según tengo entendido odias todo lo que consideras inferior a ti, en pocas palabras a todos –Dijo el Psicólogo algo intrigado leyendo el historial. El chico mostraba mucho fastidio y apatía.  
-No es de su interés –Respondió.
-¿Porque te encierras en ti mismo?
-Porque no hay nadie que valga la pena, para salir-Sonriendo- Ni me interesa hacerlo.
Una hora después.
-¿Gente podrida? Es un término muy fuerte para tus compañeros –Dijo Demetri asombrándose de lo conversando con el chico. – Aun interesante.
-Siempre he estado solo y prefiero seguir así-Sebastián se levanto del asiento al observar que el tiempo había terminado.
-No tienes que estar solo, hay personas que les gustaría conocerte en verdad –Dijo Demetri mientras también se paraba.
-No es que nadie quiera conocerme, estoy solo porque yo quiero estar así-Respondió riéndose mientras salía del consultorio.
Sebastián salió del consultorio regresando a su casa, mientras Demetri en su consultorio conversaba con alguien que parecía haber estado ahí todo el tiempo.
-Es un chico bastante interesante, me pregunto cómo se desenvolverá.
-Por algo fue elegido, me pregunto cómo terminara esta vez –se escuchó una voz femenina muy misteriosa.
-Sera divertido.
Al día siguiente, ya era Lunes así que Sebastián y sus compañeros iban a clases, de costumbre Sebastián siempre llegaba tarde, el día continua muy aburrido para él, pensando en la monotonía de los demás y su desagradable forma de ser, hasta que llegó el momento de la salida, como de costumbre busca sus amigos para regresar a su casa junto a ellos.
-Estabas demorando- Dijo José junto a Raúl en la puerta de la escuela.
-Sí, bueno. ¿Vamos?-Respondió.
-Lo siento hoy están solo chicos, tengo algo que hacer –Dijo José despidiéndose.
José se va junto con su novia Valeria. Raúl y Sebastián siguen su camino, en el camino van conversando de algunos animes, como siempre van caminando sin apuro considerando que la gran distancia entre el colegio y sus casas.
 -Oye Sebas, no has pensando que ya deberías buscar pareja.
-Entre más lo pienso más me desanimo, no quiero repetir lo que paso con Carol- Respondió riendo, Carol era la exnovia de Sebastián con quien tuvieron muchas dificultades. Ella acabo 5to de secundario el año pasado.
-Jaja, cuidado que te cambien los gustos –Bromea chino antes de cruzar la pista. Desde la ruptura con su novia, todos notaron el cambio de actitud de Sebastián, sobre todo cuando la grito fuera de clases frente a todos.  

-Nunca-Respondió Sebastián observando una chica al medio de la pista.

El viento corría fuerte, casi no podía ver su rostro, pero sin dudar sabía que era ella, Sebastián se quedó observándola como en trance, mientras Raúl le hablada este lo ignoraba. Por instante creyó haberla visto antes, tal vez en sueños no lo recordaba “De verdad es muy linda”, pensaba sin darse cuenta que la chica no se había percatado del cambio de luz, Sebastián volteo ligeramente dándose cuenta que se aproximaba un auto a mucha  velocidad.
-¡Muévete!- Grito tratando de advertirle, esta lo observa fijamente sin darse cuenta del vehículo que se aproximaba – ¡Mierda!
Nunca sabes en que momento será en el que hagas alguna estupidez que te pueda salir caro. La chica se asustó un poco al ver a este chico correr hacia ella, volteo dándose cuenta del auto quedando en un estado de shock mientras Sebastián se lanza contra ella logrando salvarla, pero aterriza sobre su brazo  lastimándoselo mucho al caer contra el suelo de la vereda.
-¡Mierda! ¡Duele!- Gritos de dolor mientras su brazo muy herido empezó a sangrar. Eran solos raspones fuertes. ¡Mierda!
-Gracias…..- Una voz suave y fina se escuchó, la chica que se encontraba  recostada y algo lastimaba sobre Sebastián. “¿Gracias? ¿Es lo único que puedes decir? ¿Eso es todo?, y dicen que yo soy el malagradecido”, pensaba Sebastián mientras se levantaba con ayuda de Raúl y la malagradecida.  


-Eso estuvo cerca, ten más cuidado cuando cruces la calle-Dijo Raúl ayudándola a levantarse. “Eso le debería decir yo, maldito aprovechador”, pensaba muy fastidiado Sebastián observando a la chica y a su amigo, “Sus ojos son verdes….que lindos ojos”
Una vez que Sebastián se levantó quejándose del dolor que sentía en su brazo, la chica se le acerco inclinando la cabeza.
-Muchas gracias-Dijo observando muy atentamente sus ojos.-Perdón por causarte este problema- Notando el fastidio del chico-Mi nombre es Saana Gutiérrez – se presentó tratando de llamar su atención.
-No fue nada.
-Pues yo soy Raúl Tello del Aula de preparatoria –Respondió Raúl a la pregunta que era más que obvio que no era para él. En el Reino de los Cielos, a los de 5to años los dividían en secciones A, B y Preparatoria. Sebastián era del A y Raul de Preparatoria.
-Un gusto. –Pregunto bajando la mirada en son de tristeza. “Mierda, deja de verme así Raúl, como a ti no te dolió, Tsk… para que presentarme si no la volveré a ver más, que fastidio”, pensaba Sebastián notando la mirada de Raúl al no responderle a Saana.
-Sebastián Gonzales, 5to A –Respondió sin voltear a mirarla.
-Mucho gusto, espero poder pagarte algún día lo que has hecho por mí hoy, de verdad gracias –Dijo Saana abrasando al chico mientras le agradecía. “Genial, el tipo de chicas que le gustan los abrazos, que tienen hermanitos por todos lados y esta con todos y cada uno de ellos. Otra plástica asquerosa”, pensaba sin responderle el abrazo.
-Fue un gusto, Raúl te dejo aquí, tengo que irme –Dijo Sebastián cogiendo su mochila.
-¿Estarás bien?- Pregunto Saana preocupaba al ver que su brazo que seguía sangrando.- El tipo del auto, ni siquiera detuvo el auto.  
-Sí, no te preocupas –dijo Sebastián marchándose a su casa.- Tuvo suerte que no habían casi nadie en la calle.
-¿Vives cerca de aquí?- Pregunto Raúl sacando a Saana del trance en que observaba a Sebastián irse.
-Sí, muchas gracias por todo- Dijo Saana haciendo una inclinación más, continuo con su camino dejando a Raúl ir por su camino también.
Más tarde esa noche Sebastián discutía con su hermano por su brazo lastimado. Sin darse cuenta que la noche dorada le había sonreído.
-¿Que le diré a mi vieja  cuando llegue? ¿Por qué se te ocurrió ser un héroe?-discrepaba Adrián 
-Llegan aun el domingo, para eso estaré bien- Respondió Sebastián sabiendo que no iba ser así.
-Mínimo  tiene sus número ¿No?-Pregunto Adrián bajando el tono de sus voz.
-¿Para?- Pregunto Sebastián sin entender.
- No puedo creer que seas mi hermano- Dijo riendo Adrián  al oír la respuesta de Sebastián. 




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